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Summary: Heero Yuy es un excelente actor y dramaturgo que compitió con su padre hasta el día que éste murió. Cuando creyó que todos sus problemas terminaban, se dio cuenta que, en realidad, recién empezaban. Ahora, tiene que soportar a la ex compañía de su padre viviendo en su misma casa, y sobrevivir con el sucesor de su padre, Duo Maxwell, intentando hacerle la vida imposible mediante a todas las técnicas imaginables. Incluso, hacerse el mudo o seducirlo.
Nota de Autora: ¡Mil perdones por la demora! espero ahora no tardar tanto en la próxima actualización, estoy tratando de ponerme al día con todo. Como disculpas, aquí les pongo un poquito más de romance.
Shounen Ai, 01x02. UA. OOC. Comedia romántica. Gundam Wing no me pertenece.
Dumb
Capítulo 3: El plan de Quatre (Primera parte)
Trak
-Sroooog...
Trak, Trak, Trak
-Shhh, no hagan tanto ruido, o despertarán.
-No se puede hacer menos ruido, así suena la cámara¿qué quieres que haga?
-No tienes porqué contestarme de esa forma, Dorotea. Vas a terminar vieja y amargada si sigues con ese ánimo.
-¿ a quién diablos llamas "Dorotea", eh, niñita berenjena?
-¿Berenjena? No es mi culpa que estés envidiosa por el color de mi cabello...
-¿Yo, envidiosa de ti? Vamos, alemancita, sigue soñando...
-Sigue soñando tú, amargada...
-¡Ilusa!
-¡Serpiente!
-¡Metiche!
-¡Frívola!
-¡Niñata!
-Majade...
-¿PODRÍAN DEJAR DE GRITAR, EL PAR DE MACACOS?
-¿A QUIÉN DIABLOS LE DICES MACACO, MARRANO?
-¡ESO, DOROTHY, ESTE PERVERTIDO NO TIENE NADA QUE DECIR!
-¿Pe- pervertido?
Recién entonces Heero reaccionó. Sintió, entonces, sus mejillas arder, mientras las dos mujeres chocaban las palmas de las manos, felicitándose mutuamente por "ganarle" en la pelea verbal a su contrincante.
Bajó lentamente la mirada, casi con temor, para entonces encontrarse con...
-AH! Qué demonios?
Con nerviosismo, Heero trataba de apartar a Duo de su pecho, mientras, al mismo tiempo, se arrastraba hasta chocar con la cabecera de la cama. Por supuesto, con esto mismo, el rostro de su "enemigo" terminó en su abdomen.
Heero estaba llegando al punto que su rostro tomaba tonos morados. Claro que sabía que había dormido con Maxwell, pero lo que no recordaba era que lo hicieran solo en ropa interior...
Tragó duro cuando los ojos del americano se abrieron lentamente. Como en cámara lenta, vio que Duo se tallaba los ojos y luego, sorprendido, palpaba el lugar donde había estado apoyada su cabeza. Y finalmente, los ojos grandes y sorprendidos del actor se enfrentaron a los suyos.
Paf.
... Y tan doblado le quedó el cuello con tremenda cachetada, que ni notó cuando Maxwell corría sonriendo perversamente hacia el baño.
Eso no había sonado bien. Tragó duro, y giró el rostro, sonrojándose.
-Bueno, el caso es que yo no te he faltado el respeto.
Estaba decidido, desde ese día, Heero pasaría a llamarse Heero "Manzana" Yuy. Por dentro, tras su excelente actuación de niñato ofendido, Duo se moría de risa. Entonces dio un suspiro y con la mano le hizo un gesto como diciendo "ya no importa" y, acto seguido, golpeó con ligereza la cama a su lado, mirando fijamente a Yuy.
-¿Quieres que me siente?
Y ante la respuesta dada con la cabeza por su objetivo de conquista, con una suave sonrisa, se sentó a su lado en la cama.
... Y allí permanecieron por más de diez minutos en un silencio incómodo, mirando las paredes. Entonces...
-Auuuaahh, qué sueño, no crees? -Dijo Heero, mientras se estiraba, en la táctica más burda para poner su brazo sobre los hombros del jefe de Meteoro.
La ceja de Maxwell comenzó a temblar peligrosamente. Giró lentamente el rostro, con una sonrisa tiesa en el rostro, y entonces...
Zap.
Un cartel que traía escrito "¿Me traes un vaso de agua, por favor?" se estampó contra la nariz de Heero.
... Así que ahí estaba Yuy, con un humor de perros, lavando la loza, después de haber cortado el césped. Aún le faltaba limpiar el baño, preparar la cena, hacerle una visita a Noin, su detestable ex madrastra, ir a pegar carteles de la gira de Meteoro, vestirse de payaso e ir a una plaza a venderle globos a los niños, y jugar veinte juegos de computadora en el nombre de Duo...
A cada actividad hecha, su rostro miserable se iba alargando. Al terminar ese maldito día donde, por si fuera poco, un perro lo confundió con un grifo, una anciana con un ladrón, y al volver de la plaza, mientras esperaba a que pasara el bus, un auto lo había empapado con barro, sus piernas casi no le contestaban.
Y al regresar, ahí estaba Duo, tirado en SU cama, viendo televisión con una enorme sonrisa en el rostro.
-Listo, Duo, ya hice todo lo que me pediste...
El trenzado lo miró con sus enormes ojos, como si no entendiese. Y entonces, otro cartel apareció en sus manos.
"¿Me vas a comprar pizza, por favor? Pero antes, báñate, que apestas..."
-Pizza? Quieres una maldita pizza? Duo, he andado todo el día por la mitad de la ciudad para hacer lo que me pides, y apenas me reaccionan las piernas, mientras tu estás ahí, tirado. Pizza? sabes lo que yo te digo? Métete tu pizza por...!
Pero antes de terminar la frase, Duo tenía el rostro lleno de lágrimas, y entre las manos, una escopeta apuntando directamente a su pecho..
-Eh... Pizza dijiste? Con qué la quieres?
-Pst, Heero, por aquí!
A duras penas giró la cabeza, dejando ver su rostro de zombie ojeroso y seco. Allí, entre los arbustos, estaba Quatre, escondido, haciéndole señas para que fuera. Luego de mirarlo unos segundos, Heero volvió a bajar la cabeza y continuó su camino.
-¡Heero, Heero!
Quatre dio un suspiro y dándose cuenta del estado en que se encontraba el hijo de quien fuera su jefe, decidió tomar cartas en el asunto. Así que mirando para todos lados, salió de su escondite, y corrió donde el moreno. Velozmente, se lo echó al hombro, y lo llevó a los arbustos.
-Si no llevo la pizza a Duo en los próximos veinte minutos, me matará...
-¡Qué importa la pizza esa, Heero! Estoy aquí para ayudarte. Nosotros dos, juntos, haremos que Duo Maxwell vuelva a hablar.
-¿Y por qué me querrías ayudar tú, Quatre, si eres su amigo? -Preguntó sospechoso.
-Ehh verás... ¡Es que me han dicho que eres pésimo actor, y no quiero que nos vaya mal en la gira!
Las fuerzas le volvieron al instante a Heero.
-¿QUE YO QUÉ?
-¡No, no, tranquilo, es una broma! Es solo que eh... pues... Tú me simpatizas y pues... no me parece justo que Duo te esté utilizando así...
-Y vamos a ver si ahora me dices la verdad...
De la nada, Heero sacó una pistola que puso en la frente de Quatre.
-Tengo mucho sueño, Quatre, así que no dudes que sea capaz de hacerlo...
Y así era. La cara de maniaco de Heero Yuy hubiese sido capaz de convencer hasta al mismísimo demonio.
-Este... Pues... ...
-Habla más lento, Quatre... -Dijo mientras pasaba la bala
-¡Que hice una apuesta con Trowa respecto a quién de ustedes dos terminaría cumpliendo su objetivo; si Duo en que tú actuaras, o tú en hacerlo hablar, y yo dije que tú ganarías, y no pienso perder, así que más te vale poner de tu parte, Heero Yuy!
Y sin darse cuenta d cómo había ocurrido, se encontró con que el pequeño rubio lo tenía contra el piso, con su brazo doblado para atrás y son su propia pistola apuntando contra su espalda.
-E-Está bien Quatre, solo cálmate...
-Cómo... quieres... que me calme, eh? Si pierdo, tendré que hacer algo que no quiero!
-Eh... No quiero detalles, Winner...
-¡Pero tengo un plan, Yuy, tengo un excelente plan, donde lograremos que Duo hable!
...Si alguien le hubiese dicho que Quatre se comportaba como un maniático, que los ojos se le parecían salir y que caminaba de un lado a otro jugando con una pistola entre los dedos, jamás lo hubiese creído. Pero ahora que lo veía, empezaba a dudar, realmente, del sano juicio del muchacho...
Pam.
Los dos quedaron petrificados en el suelo cuando a la pistola se le salió el tiro que se perdió en el aire...
-Ehm... mejor nos vamos de aquí, Winner...
-Eh... sí, tienes razón...
-¿Y la pizza?
-¡Olvídate de eso, Heero!
"¿Qué diablos?" alcanzó a pensar, antes de que la sombra de la puerta se precipitara sobre él, lo amarrase, y se lo llevase por la ventana.
Abajo, en el salón,. Trowa leía calmadamente un libro. Un escalofrío lo recorrió y, asustado, subió a ver cómo estaba Duo. Abrió con cautela la puerta del cuarto de Heero. La luz estaba apagada, pero la televisión prendida. La cama estaba desecha.
-¿Duo?
La ventana estaba abierta y las cortinas ondeaban. Revisó el baño, debajo de la cama, en el ropero, debajo de la computadora, tras la puerta, e incluso dentro del inodoro. Duo no estaba.
-¡Duo!
Se asomó por la ventana y allí, por la calle, vio alejarse corriendo una extraña figura que cargaba al muchacho sobre el hombro. Sin pensarlo mucho, se lanzó por la ventana... Olvidando que estaba en el segundo piso...
-AH! MI PIERNA!
-Duo Maxwell, me han dicho que no quieres hablar... veamos si continúas con esa actitud – Dijo el conejo, con una voz que se le hizo extrañamente conocida.
Y, lentamente, la cuerda empezó a bajar. Como una lombriz, Duo comenzó a retorcerse, muriendo de ganas de clamar por ayuda. ¡Pero no lo haría! Sin duda, esto era un truco de Yuy, que había contratado a ese maniaco para que lo hiciese hablar. ¡Pero no lo haría, aunque muriese de pulmonía!
-¡Vamos, Duo Maxwell, habla de una maldita vez!
Con la cabeza, el joven negó frenéticamente, sin dejar de zarandearse de un lado para otro.
-Habla! Habla! Habla! Habla!... -Siguió gritándole el conejo, mientras saltaba con sus dos pies, haciendo un berrinche.
-Así que... No piensas hablar? Ya veremos!
Sus pies tocaron el agua, mientras el conejo ese reía malévolamente. Un escalofrío lo recorrió, y comenzó a temblar de frío. El agua le llegó a las rodillas. El pecho. El cuello. Duo se comenzó a asustar. Tomó aire, y se hundió.
En la superficie, e l conejo de pascua bailaba feliz. Las burbujas de aire dejaron de salir del agua.
-¡Soy el mejor, soy el mejor!
Y entonces, de atrás de un cuadro colgado en el lugar, salió Heero, con una grabadora en la mano. Miró el estanque y, seguidamente, al conejo. Repitió el gesto muchas veces.
-Qué diablos te ocurre, Quatre? No era en esto en lo que habíamos quedado!
El conejo se sacó la cabeza, y allí aparecieron los cabellos rubios del árabe, que sonreía feliz.
-Bueno, bueno, pero ahora la apuesta quedará anulada...
-¡Pero lo matarás!
-¿Quién, yo? No, no, Heero, el que lo ha matado fue El Conejo de Pascua...
-¡Imbécil!
Y sin pensarlo mucho, dejando la grabadora tirada, Heero se lanzó al agua a rescatar al terco Maxwell.
... Y él que pensaba que el único loco en esa casa era el joven que ahora estaba ahogado...
¡Mil perdones por la demora! En esta primera parte no hubo tanto romance, pero en la segunda parte de "El plan de Quatre" sí habrá más. ¡Así que no se lo pierdan!
Ahora vemos como Quatre a metido sus deditos en este asunto, y tal parece que su solución no era la mejor. El pobre Heero ni sabe lo que hace, con el cansancio que tiene. ¿Qué pasará con Duo¿y con Trowa?
Jaja, cualquier aporte, comentario, lo que sea, dejen
Review, Review, Review.
Gracias a mis reviewers del capítulo anterior: Ryoko yuy, YahairaRD, Nusha R. Winner, Paty, Rockergirl-Sk, ladyyami-atem, dark angel chan y Shanty. Por tiempo, no contestaré sus reviews esta vez, pero la próxima vez sí lo haré. Por ahora, las apuestas las va liderando Heero. Ya veremos en los próximos capítulos si se mantienen así.
¡Nos vemos en el próximo capítulo, que estará pronto!
Saludos,
Vickyng.