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JKRanIV
Author of 18 Stories

Rated: T - Spanish - Humor/Romance - Remus L. & N. Tonks - Reviews: 15 - Published: 04-30-06 - Complete - id:2914817

Nop, Harry Potter no me pertenece. ¿Creéis que estaría aquí si así fuera? Ja…


Bueeeeeno. Un Remus/Tonks, One-short, con la medida justa, y a mi parecer merece la pena. El fic no es mío, que quede claro. Yo sólo me he encargado de traducirlo, pero de verdad, darle una oportunidad. Es una pareja que me encanta y, por desgracia, no abundan demasiados fics sobre ellos. Espero que vayan proliferando a partir de ahora :D

Autora: Kurumi

Traductora: JKranIV

0o0o0o0 “Fusa”0o0o0o0

Ronroneando”

- Mmh...
Abrió los ojos lentamente. No sabía por qué se había despertado.
Se dio la vuelta, con toda la intención de volver a dormir. Observó por un segundo los pliegues que formaban la tela del dosel, después, volvió a cerrar los ojos, haciendo fuerza en cada músculo del cuello para poder acomodar la cabeza aún más sobre el blandito cojín de plumas.

Clack...

Reabrió un ojo.

Iba todo bien, sólo era ella saliendo de la habitación, se dijo. Seguramente estaba yendo a por un baso de agua.

Sabía que era su deber controlarlo todo, pero tenía demasiado sueño como para hacerlo. Maldijo su pereza.

Ñeek...

Un muelle de la cama que chirriaba. Está bien, eso significaba que había entrado en vez de salir, como creía él. No cambiaba demasiado. Quería, de hecho, dormir; tenía sueño. Escuchó de fondo un rumor de sábanas deslizantes, después un breve momento de pausa. Y entonces, de nuevo aquel mismo ruido.

Ñeek.

Siempre había sido una persona aprensiva, eso sí. Y estaba demasiado acostumbrado al hecho de no poder dormir si no se encontraba todo en perfecto silencio. No obstante, aunque conocía la condición precaria con la que debía contentarse para vivir, no logró ponerse tranquilo.
Contar hasta tres. Primera norma. Si para entonces todo vuelve a la normalidad, no habrá de qué preocuparse. Uno…Dos…T…

Ñeek...

¡Que la chica hiciera lo que le viniera en gana en aquella cama, pero que dejaran de chirriar los malditos muelles!
Resignado, pero sin alzar la cabeza de la almohada, alargó un brazo y apartó la tela del dosel. Le costó poco adaptar la vista a aquella semioscuridad. Nunca se habría rendido al hecho de tener que encender una vela.

- ¿Hey, va todo bien?-
Acumulada bajo las sábanas, una figura continuaba moviéndose, desenfrenada.
Era ella, sabía que era ella. Al fin y al cabo, esa era su cama. Desde hace poco.

- ¿Tonks..?-

De repente, un ulterior y confuso movimiento por debajo de aquel revoltijo de cubiertas; y, finalmente, un brazo que emerge, se abre camino y atrapa el cojín. Misión nada fácil salir de allí.

Él, que ya se había dado por vencido, se sentó sobre el colchón y se preparó para correr en su ayuda. Estaba por bajar cuando, por fin, la figura logró salir de aquel follón.

- ¡Es...Estoy bien! – le dijo a viva voz, jadeando, con el pelo alborotado y la respiración entrecortada.

- ¡No hables tan alto! – le reprochó – No querrás despertar a los d…-
- ¿...a los demás, Remus?-

Se desplomó sobre la espalda, tornando a la posición de partida, para luego realzarse con un rápido movimiento.

- Perdona, me he equivocado- justificó, recordando que, efectivamente, en la casa no había nadie más.

- Nha, no importa – dijo ella, que no parecía recobrar el aliento todavía. El silencio de la habitación lo puso de inmediato en evidencia. .

- Pero... ¿Qué hacías ahí dentro? .¿Una Maratón?- preguntó, riendo, y recordando cuando, en tiempos de Hogwarts, James solía hacer verdaderas maratones por las noches. Aunque, obviamente, no se encontraba solo en la cama. Afortunadamente, tanto Lilly como James llegaron a ser lo suficientemente expertos como para no despertar a los demás durante sus juergas.

Y él, en ese instante, se encontraba tranquilo tan sólo por saber que en aquella casa no podía haber nadie más.
- Ja, ja, ja, qué divertido- le respondió ella, con un tono voluntariamente burlón. De mientras, alargó un brazo por la espalda y empezó a rascar.
Ñeek ñeek, murmuraron los muelles a coro..

- ¡Al diablo, esta cama está definitivamente rota!- estalló la muchacha, cogiendo la varita- ¿Te acuerdas, por casualidad, de cual es el encantamiento enmudecedor?-

- Obviamente sí, pero deberías recordarlo tú también- susurró, dándose la vuelta hacia el lado contrario tras acabar con el ruido de los muelles gracias a una sola palabra pronunciada a flor de labio, apenas antes de un bostezo.

- ¡Eh! - protestó Tonks, poniéndose en pie, y esta vez sin nada de rumor por parte del somier, y sin dejarse de frotar la piel de cuello.

- Ehum... Remus... - continuó ella, intentando agradecérselo de nuevo- ¿No podrías arreglar también esto...?-

El hombre se giró, comprendiendo que hasta que no la contentara no podría volver al tan añorado sueño.

- ¿Hay algo que deba ajustar...? – preguntó con tono paciente, acomodándose. Y enmudeció de repente cuando se la encontró prácticamente delante de sus narices.

- Ehum...Hoy me he dedicado a…a la jardinería, y….- mientras intentaba explicarse, se rascaba contínuamente la ranura del codo- Y estoy...¡Ahora mismo estoy llena de polen!- concluyó con la esperanza de no recibir un severo sermón.

-¿Qué tipo de plantas eran? – le pidió, pensando, como de costumbre, en el peor de los casos.

- Una especie de flores blanquecinas…me di cuenta después de que eran Clematis Vitalba…-
Remus le lanzó una mirada de resignación.

-¡E...Eran tan bonitas...! – se justificó. – Sea como fuere, en seguida me puse a buscar un antídoto, pero...luego he descubierto que para el polen de la Clematis no hay nada verdaderamente eficaz…hace falta esperar a que pasen los efectos-

- Exactamente - le rispondió, riendo sonoramente.

- ¿Qué te hace tanta gracia? – se enrabió ella, que seguía intentando calmar el picor que en esos momentos se manifestaba detrás de la rodilla.

- Recuerdo que una vez untamos con un ungüento de Clematis los bancos del comedor de los Slytherin…queríamos, de alguna manera, reírnos un poco a su costa, como sucede desde que el mundo es mundo. -
Tonks puso los ojos en blanco.

- Y entonces…. – continuó él, impertérrito – sucedió exactamente lo que te estás imaginando…¡Todos los alumnos de una misma casa rascándose sin parar durante varios días! Evidentemente, aquella vez no fue una excepción y se nos asignó un súper castigo…- concluyó. .

- Menudos delincuentes estabais hechos…-

- Mucho más que eso. Peor que cualquier Fred o George que puedas conocer- añadió, orgullosamente.

- ¿Y que castigo os dieron, entonces?- quiso saber la joven.

- Quien de espada hiere, de espada recibe, por supuesto. Por lo que nos enviaron a podar Clematis durante toda una noche. Desde ese momento y por una semana, podías encontrarnos extendidos sobre cualquier ángulo, haciendo lo posible por no arrancarnos la piel. Qué sensación tan horrible...-

- ¿Y como lo remediasteis? – rogó que le revelara, dado que iniciaba cada vez con más fuerza, a frotar las uñas contra la piel.

- Con un ungüento especial...y las manos de oro de Lily. Esa chica era un genio en Herbología, se las desenvolvía para preparar todo tipo de cremas milagrosas. Aquella vez la utilizamos indiscriminadamente…Y James estaba celosísimo, claro. Quería que fuese sólo para él, intentaba impedirle que nos ayudara también a nosotros tres. Pero por suerte, para entonces ya conocíamos las virtudes del Petrificus Totalus...-

- ¡Ungüento! .¡Lo necesito! – gritó, casi al borde de una crisis histérica.

- Nunca se me ha dado bien este tipo de cosas- confesó.

- Oh.. – suspiró ella, que había visto esvanecer las últimas posibilidaddes de alivio.

- De todas formas, hace falta tiempo para prepararlo, y tampoco tenemos los ingredientes necesarios...-
- ¡Por merlín! – bufó, dejándose caer sobre la cama y arremetiendo los hombros contra lo que deberían ser sus rodillas, semiocultas entre las sábanas. Tampoco dejó de ejercer el roce con sus nervioso dedos, en la clavícula derecha, ahora increíblemente enrojecida. Le brillaban los ojos.
- ¡Acabaré hecha polvo! – hizo saber, conteniendo las lágrimas de rabia.
Se sobrepuso un momento de silencio, y entonces, él se sentó con las piernas cruzadas.

- Ven aquí...-

Las orejas de la muchacha adoptaron un leve color rosado. En otra situación, probablemente se hubiera encontrado en el limbo de la felicidad. Pero dadas las circunstancias, por ahora sólo pensaba en el asfixiante polen.

Se acercó a Lupin, deteniéndose justo enfrente de él.
Y él, sin poder apartar la vista de ella, se percató, aparte de la expresión de sufrimiento que lucía en el rostro, de sus pechos semidescubiertos y de las piernas desnudas. Fingió no prestar atención mientras al mismo tiempo, Tonks volvía a rascarse las piernas con los ojos clavados sobre Remus.
Lentamente, le posó las manos sobre la espalda, totalmente concentrado en aquello que debía llevar acabo. Comuna calma serena, empezó a deslizar los dedos sobre los brazos de ella, comenzando a aplicar leves masajes que podían confundirse casi con pellizcos. Era una sensación del todo superlativa: Allí dónde pasaban las manos, permanecía una especie de agradable hormigueo que cancelaba la irritación provocada por el polen.

- Maravilloso- dijo ella, completamente relajada, los ojos cerrados y la cabeza que tendía a caer hacia delante.

- ¿Verdad? – preguntó el licántropo, cuyas manos habían pasado a la porción de la espalda, que se encontraba al descubierto.

- Ahora entiendo porqué James quería que Lily se lo hiciera sólo a él...- continuó, sin abandonar el estado de éxtasis.

- Je, claro- le confirmó, masajeándole los muslos.

- Debíais ser muy guapos, para ponerse así de celoso...-

- Bueno..., Sirius siempre fué un chico muy atractivo-

- Y tú también, seguro-

- No lo creo. Yo era de aquellos niños encogidos y con ojeras que llegaban por debajo de las orejas…Ya por aquel entonces no dormía mucho.- argumentó.

- ¡Y sigues siendo una persona encogida y con ojeras, pero no eres feo!-

- Ya, claro. Ahora se añaden las arrugas para mejorar la situación, hacen que todo parezca mucho más harmonioso…– ironizó.

- ¡No digas estupideces!- replicó Tonks, apoyando el mentón sobre los hombros de él, siguiendo el movimiento de sus manos.

- No son estupideces, es la pura verdad- dijo, retomando el punto sobre el cual había empezado.

- Digamos que posees la fascinación del hombre maduro...-

- "Fascinación"... ahí es nada...-

Tonks se enderezó sobre las rodillas, ayudándose de los hombros de él para poder alzarse con más facilidad. Lupin se vió obligado a alzar los ojos.

- Tú posees la fascinación del hombre maduro, y todavía eres guapo- le dijo, fijándolo- Es más, haces unos masajes divinos. Estoy segura de que mi situación mejorará, al menos hasta mañana. Te lo agradezco de todo corazón.-

Le tomó el mentón entre ambas manos y posó los labios cerca de su ceja derecha. Se separó en menos de un segundo,nada másrecibir su cálida respiración sobre la piel aún descubierta del pecho. .
Ella sonreía, mirándolo. Él se encontraba todavía aturdido, pero con la derecha la atrajo hacia sí aferrándole la nuca. Apoyó su mejilla contra la de ella.

- Gracias - le susurró al borde del oído.

-¿Por qué? La autoestima crece sobre los árboles-

- No estoy del todo convencido, pero por mí, bien-

-¡Créeme!

- Sí, te creo, te creo-

- ¡De acuerdo, tú ganas!- volvió a sonreír- ¿Dormimos?-

- Sí, durmamos. - sonrió él también.

Fin

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