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Author of 18 Stories |
Eso le dijo Lily a James la última vez que le pidió salir. Palabras que acarrean ciertas consecuencias. Sobre todo si un chico con las hormonas alteradas y capaz de todo las interpreta de forma literal. JL
Harry Potter no me pertenece. Si no, tendría pasta por un tubo y Remus Lupin sería enteramente mío.
0o0o “Cuando bailes en pelotas con un libroen la nariz” o0o0
Capítulo 1:
- Cuando le digas que NO a James Potter, díselo sin rodeos -
La veía allí. Tan real, tan pura.
Su abundante melena rojiza que se ondeaba bajo la cavidad de sus clavículas. Tan perfectas que parecían trazadas por una mano prodigiosa.
Y ahora se le acercaba. Pero muy lentamente; para hacerle más larga la espera, para torturarle. Los pies se le elevaban del suelo para luego permanecer en el aire varios segundos, y aterrizar con la más refinada delicadeza. Pero a cada paso que daba ella, más cerca veía sus labios de los suyos propios. Tan sutiles, tan dulces. Y que se abrían despacio para susurrarle algo.
Unos labios de los que…surgió una voz demasiado grave. Como de macho.
- Despierta de una vez, Prongs, coño- dijo Lily Evans con la voz de Sirius Black.
- ¿…Ehum…?-
Abrió un ojo, con pesadez. Los párpados le pesaban como si se hubiera atado un trozo de plomo en cada pestaña. Pero lo más duro de todo fue comprobar, al incorporarse, que quien le esperaba al borde de la cama no era su ninfa pelirroja de clavículas divinas. Sino un chico de más o menos su edad, de pelo negro y algo largo. El flequillo le tapaba los ojos, pero James podía jurar que debajo se encontraban las ojeras más impresionantes que había visto en la vida.
- Ya era hora maldito. Estamos todos levantados y vestidos, sólo faltas tú. Bueno, sin contar a Peter que no encuentra la otra pareja del calcetín- dijo el moreno
- ¿Pero se puede saber la hora que es?- gruñó James, tanteando por la mesita de noche en busca de las gafas.
- Las dos y media de la madrugada- dijo otra voz. Remus Lupin había aparecido enfrente de ellos dos, con los brazos cruzados y la mandíbula tensa- Por culpa de tu “fantástico plan para joder a Snivellus-versión 2” nos castigaron a limpiar los retretes de los lavabos del cuarto piso durante toda una noche. Y hoy ese día-
- Mierda, tienes razón. Ya no me acordaba- se puso en pie, tambaleándose- Pero ya podías ser un poco más delicado cuando despiertas a la gente, Padfoot- dijo, mirando a Sirius y sin poder fingir cierta molestia- Me has jodido el mejor sueño erótico del mes. No sabes lo horrible que es oír hablar a Lily con tu voz. Y encima con esas maneras tan bestias que tienes de hablar-
Sirius se encogió de hombros.
- Yo no tengo la culpa de que sueñes con mariconadas. Ah, y que sepas que muchas chicas se derriten al oír mí maravillosa voz- replicó, poniendo especial énfasis en la palabra “maravillosa”- Y si prefieres algo más cursi eso se dice, hombre. La próxima vez que vayas a soñar con Lily, avíseme, que te despertaré con un “Buenos días cari ¿qué pezón quieres para desayunar? .¿El derecho o el izquierdo?”-
- ¡Eres asqueroso, Padfoot!. ¿Lo sabías?- le gritó él, lanzándole a la cara la parte de arriba del pijama- Y de paso te largas, que voy a acabar de vestirme. Ah, por cierto, con ésas ojeras que llevas no se yo si las chicas se derretirán de gusto o de asco al verte- le espetó dándole la espalda y abriendo el cajón de la ropa interior.
- ¿Ojeras?- alzó una ceja, extrañado, y se levantó con la intención de dirigirse al baño- Vaya, no me había dado cuenta. Bueno, algún defecto tenía que tener ¿No?-
- Será modesto, el tío- masculló James mientras Sirius se alejaba- ¡Eh¿Qué diablos hace aquí este calcetín? Wormtail¿Es tuyo?-
Mientras James meneaba la prenda en el aire esperando una respuesta, un chico menudo y de larga nariz asomó la cabeza por detrás del dosel.
- ¡Por fin!- exclamó con voz nerviosa- No sabía donde lo había metido… ¿Dónde lo has encontrado?-
- En mi cajón de la ropa interior. No sé si pensaste que era una manera de alegrarme el día, el encontrarme con un calcetín tuyo (y encima, sucio) cuando buscara los míos, pero si es así, te equivocaste. Intenta ser un poco más cuidadoso. Toma ejemplo de Remus- señaló al castaño, el cual dio un respingo al escuchar su nombre.
- Pues a ti tampoco te iría mal aprender de él- le reprochó Petrer, al tiempo que se colocaba el calcetín- Te recuerdo que si ahora no estamos durmiendo tranquilamente en nuestras camas como el resto de Hogwarts, es por culpa de tu “fantástico plan para j…”-
- ¡No mezcles los conceptos, Wormatil, una cosa no tiene nada que ver con la otra! Snivellus es mi píldora eficaz contra el estrés y el aburrimiento. Pero yo soy tu amigo, no merezco que ahora mi cajón apeste a tu calcetín. Del mismo modo que yo nunca metería un calzoncillo usado en tu sombrero de punta, por ejemplo- Peter le miró con el ceño fruncido y en silencio- Oh…bueno, lo de aquella vez fue una excepción- se justificó.
- Se nota que no has dormido lo suficiente, Prongs. Estás insoportable- suspiró y se dio la vuelta- ¡Padfoot, a James ya le queda poco¿Sales del baño, o qué?-
El joven alto y moreno salió caminando a paso lento. Se quedó parado en medio durante unos breves segundos y luego, señalándose las ojeras, dijo asqueado:
- Van a estropearme la reputación-
La noche, como ya era de esperar, transcurrió de forma angustiosa. Horas eternas fregando a mano cada retrete de los baños del cuarto piso. Tanto masculinos, como femeninos. Por dentro y por fuera. Soportando el olor hediendo, los dolores de brazos y espalda, el sueño agotador y la atenta mirada de Filch, que vigilaba cada mínimo movimiento acompañado de la Sra. Norris.
Cuando se acercaban las cinco de la mañana, James se quedó dormido sobre un inodoro y Sirius detenía continuamente su trabajo para asomarse a los retretes y comprobar en el reflejo del agua que, desgraciadamente, las ojeras seguían allí. Remus tuvo que darles un codazo a ambos para que salieran de su ensimismamiento.
- Estoy acabado- le dijo al licántropo mientras James murmuraba en sueños algo así como “…que te digo que la metas hacia arriba…¡hacia arriba!”- Justo hoy tenía una cita con Beckett ¡Y no sabes lo que me costó conseguirla!-
Cuando por fin consiguieron despertar a James (Filch no se dio cuenta de nada, pues había ido a buscar nuevos trapos con los que seguir frotando) ya sólo quedaba una hora para que el castigo finalizase, y por lo tanto, una hora para que empezasen las clases. Y para colmo, James no paró de hablar, afirmándoles que había tenido una especie de presentimiento y que hoy conseguiría que Lily se fijara en él.
- Hablo en serio. Últimamente no paro de recibir indicios de que yo le gusto. Sueño con ella más a menudo; cuando me mira, ya no lo hace fulminándome (bueno, sólo un poco…)¿Y a que no sabéis lo mejor? .¡Me saludó! El otro día, por el pasillo, me la encontré. Y le dije “Buenos días Evans” y ella me hizo un gesto con la cabeza. ¡me hizo un gesto¡.Y antes pasaba olímpicamente de mí!-
- Estaría espantando una mosca. Vamos Prongs, no te emociones- le dijo Sirius, con gesto cansado.
- Joder, se supone que tenéis que alegraros por mí. Está bien, no importa. Si no me creéis, no importa. Pero hoy voy a pedirle salir-
- ¿Otra vez?- preguntó Peter con los párpados semicerrados.
- Y esta vez no podrá negarse- aseguró él, con una media sonrisa y pasándose la mano por el pelo, para despeinárselo.
- Prongs, no sé si te acabas de dar cuenta de que tienes la mano impregnada de mierda y desinfectante y que te la has pasado por la cabeza.- replicó Remus con paciencia y sin alterar lo más mínimo su tono de voz pausado- Y si no te importa callarte hasta que lleguemos al gran comedor, nos harías un favor a todos. Que aquí el único que a dormido una hora más eres tú.-
El joven puso morritos y cara de “soy un incomprendido” de forma algo teatral y exagerada. Pero en silencio, cogió el remendado y sucio trapo (¿Por qué Filch tardaba tanto en traer los nuevos?) y se dispuso a seguir con la limpieza. Mientras sus ojos contemplaban las manos enrojecidas y los nudillos apretados, que hacían lo posible por sacarle brillo a la cerámica, su cabeza volvió a evocar, como tantas otras veces, la imagen de aquella joven erguida y altanera. Vale que el tema de Lily lo hablaba entre amigos como en plan cachondeo. Como si fuera un pequeño caprichito que necesitara complacer. Y puede que en un principio fuera así, pero...últimamente tenía sus dudas. ¿Era Lily el tipo exacto de chica con la que le gustaría ir en serio? .¿O sólo la quería como la diosa de sus sueños, para perderse en su pelo, besar sus clavículas…y luego despertar y olvidarlo todo? .¿Dejar que su fragancia se evaporara como si nunca hubiera existido?
Lo cierto es que había algo. Algo muy en el fondo que le avisaba de que, la reacción experimentada por su cuerpo cuando sentía la presencia de Lily a su alrededor, no era tan sólo fruto del deseo de explorar su piel. Sí, definitivamente había algo.
Pero claro, Lily era Lily. Astuta como pocas. Pero si ella lo era, él lo era mucho más. Y como tal, se había propuesto pillarla al menor flanqueo. Hacer lo posible para sorprenderla de la forma más surrealista, para atraerla. Aunque tuviera que hacer el ridículo por ello. Y James Potter era capaz de todo. Sin ninguna duda. Capaz de todo.
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Desde ya bien temprano, el gran comedor solía convertirse en un hervidero de griteríos, rumores de cubiertos y aromas vespertinos. Miles de alumnos que bostezaban, reían, hablaban o lamentaban el inicio de un nuevo día.
- Mira quien viene por ahí- señaló una chica con el pelo negro muy corto, sentada en uno de los extremos de la mesa de Gryffindor.
Lily Evans, que estaba por llevarse un trozo de frankfurt a la boca, giró la cabeza en la dirección que le habían indicado y dejó escapar un sonoro resoplido.
- Vaya, hombre. Y yo que pensaba que hoy podría desayunar tranquila-
Cuatro chicos de unos 16 años acababan de entrar y se dirigían hacia allí. Todos caminaban como si les hubieran aplicado un encantamiento aturdidor, y sus caras parecían pedir a gritos una almohada.
- Huy, Lil, yo de ti me iba preparando. No veas la cara de viciosillo que trae James.- le susurró una chica de complexión muy delgada que se sentaba al lado de ella, poco antes de que los jóvenes tomaran asiento- Ja, y la de Sirius ni te cuento. Dios…¿Qué ha hecho para tener esas ojeras tan horribles?-
- Cállate, Liza, no llames al mal tiempo…-
- Buenos días, Evans. ¿Alguna faena especial para hoy? Es que no he tenido tiempo de mirar el informe-
Lily levantó la mirada y se encontró, dos asientos más para adelante, con la sonrisa de Remus Lupin.
- ¡Lupin! .¿Qué tal has dormido?- dijo ella, devolviéndole la sonrisa- Pues sí, resulta que sí. Ahora nos toca herbología¿verdad? Pues tenemos que ir antes a la biblioteca para proporcionarles unos libros a los alumnos de primero. Creo que para un trabajo de transformaciones o algo así. Se ve que todavía no son muy prácticos a la hora de saber dónde tienen que buscar información y la profesora McGonagall me ha pedido que les orientemos un poco. Ya sabes que la señora Pince está que echa chispas desde que desaparecieron aquellos libros de pociones-
- ¡Y que lo digas!- dijo él, sirviéndose zumo de calabaza- Está de lo más irritable. El otro día le salvé la vida a un alumno de segundo. La señora Pince estaba por tirarle un volumen de mil trescientas páginas sólo por q…-
- ¿Así que vais a la biblioteca para cumplir con vuestro deber de prefectos?- interrumpió James, con la boca llena de pastel de queso- ¿Os importa que os acompañe? Es que el otro día saqué un ejemplar, y no me gustaría nada que la señora Prince se enfadara con migo por tardar en devolvérselo-
- Si quieres me lo das y lo devuelvo yo…¡ah!- el pisotón que recibió Remus por debajo de la mesa le quitó las ganas de continuar con la frase.
- ¿Os importa que os acompañe?- repitió, esta vez más alto para que Lily, que ni siquiera se había dignado a mirarle, le prestara atención.
Remus se quedó en silencio, removiendo el plato de gachas y mirando de reojo a la pelirroja. La cual se acabó de un sorbo la bebida que contenía su copa y se levantó con rapidez.
- Lupin, yo voy tirando, te espero allí- luego le dio unos golpecitos en el hombro a su amiga, la cual estaba enfrascada en una conversación con Sirius sobre remedios para las ojeras- Tengo que ir a la biblioteca. Luego nos vemos¿De acuerdo Liz?-
- ¿Eh? .¿Qué…? Ah, vale, de acuerdo-
Después, con una mirada inquisidora y extremadamente intimidadora que dedicó exclusivamente a James, despareció meneando la roja cabellera.
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- ¿Pero qué diablos le he hecho yo? .¡Tú has visto como se ha puesto!-
El joven de cabello castaño andaba delante de él con paso ligero y a regañadientes.
- Sí que lo he visto, pero es que tú no la dejas en paz. No me extraña que se canse, déjala respirar-
- Claro, Moony tú eso puedes decirlo con toda la tranquilidad del mundo. Come te pateas cada día los pasillos de todo el colegio en su compañía…-
- Somos prefectos, no sé si se te ha olvidado. Y lo que estamos haciendo ahora también es tarea de prefectos, y tú no pintas nada-
- No, lo que hago es aprovechar las oportunidades, Moony- le rectificó James, casi corriendo para alcanzar a su amigo- Aprovecho momentos como estos para pedirle salir. Momentos tranquilos en los que aumenten las posibilidades de que acepte-
- Prongs, sabes tan bien como yo que ella pasa de ti. Y perdona mi sinceridad-
- Hoy dirá que sí, estoy completamente seguro-
Remus suspiró. Sabía que cuando a James se le metía algo en la mollera no había quien se la sacara.
- Haz lo que quieras. Pero a mí no me metas en ningún lío. Suficiente tengo en que me utilices por mis prioridades de perfecto-
-Ah…Moony, amigo mío. Si no fuera heterosexual, creo que me habría enamorado de tí- dijo James con una radiante sonrisa, al tiempo que abría sin hacer ruido la puerta de la biblioteca.
Examinó la gran habitación durante cierto tiempo hasta que la encontró a ella. Rodeada por una decena de alumnos de primer año, Lily Evans daba indicaciones mostrando sus blancos y perfectos dientes. Demostrando que no sólo con la varita se podía dejar admirados a un grupo de niños.
Se quedó así, mirándola con la boca abierta, mientras Remus se acercaba hacia ella y le susurraba algo al oído. La joven fulminó a James con sus penetrantes ojos vedes y luego volvió a mirar a Lupin. Este se quedó donde ella, ocupando su puesto como guía, y Lily se dirigió (curiosamente) a la estantería más alejada de James.
El chico no dudó un segundo, y después de llenarse de aire los pulmones, desordenarse el pelo, desabrocharse la corbata y carraspear varias veces, dio un paso hacia delante para encaminarse a lo que podía convertirse en el rechazo número choporrocientos o a la primera aceptación.
- ¿Necesitas ayuda Evans?- preguntó al llegar, con un susurro que pretendió ser sensual, y con las manos en los bolsillos.
- ¿Ayuda?- respondió ella, fría como el hielo- No recuerdo haberla pedido-
- Un caballero no espera a que su dama le grite que está en apuros para ir a rescatarla-
- Huy pero qué educado. Seguro que esa frase la has sacado de tu amiguito Black, cosa que me extrañaría-
- Se le llama elegancia, señorita Evans- repuso él, apoyando la espalda en la estantería
- Yo lo definiría mejor como “gilipollez”, señor Potter. Pero en fin, no creo que hoy merezca la pena tomarte en consideración. Tu cara de grogui lo dice todo-
- ¿Cara de grogui?- James arqueó las cejas. Su voz se había puesto ligeramente a la defensiva.
Lily se giró con las manos cargadas de libros. Sus labios curvados en un gesto de crispación.
- Sí- murmuró con rabia, haciendo lo posible por no gritar- No me cuentes lo que habéis hecho tú y tus amiguitos esta noche, porque ni ganas de saberlo. O quizás hayáis estado cumpliendo con uno de vuestros ya tan habituales castigos, qué sé yo. Pero esta mañana has aparecido en el gran comedor con una cara de haberte morreado con un elfo doméstico que ni te la aguantas, y encima apestas. Y luego me vienes aquí, para pavonearte, como de costumbre. O para pedirme lo que ya creo que vienes a pedirme. Pero mira, no hace falta que gastes saliva: No te soporto Potter. Ni a ti ni a ninguno de tus amiguitos. Bueno, menos a Remus. A él es al único que compadezco.-
- De verdad que no te entiendo- suplicó el chico, desesperado- Puede que vaya de chulo por la vida y a veces me pase de la raya, y lo acepto. Pero no merezco que me trates así. Yo no te hecho nada para que…-
- No, no me has hecho nada- le cortó- Y tampoco mereces que te trate así. ¿Pero y los demás, Potter¿Ellos sí lo merecen?-
- ¿Los demás? Querrás decir únicamente a Snivellus-
Lily puso los ojos en blanco, y con un resoplido se tiró el flequillo hacia atrás.
- Nos vemos en herbología, Potter- susurró y se dio la vuelta, con los libros aún bajo el brazo.
Pero no tuvo tiempo de alejarse ni siquiera un centímetro, porque al instante James la agarró del hombro y la obligó a darse la vuelta. Una vez frente a frente, el chico se le puso tan cerca que casi podía sentir su aliento en la mejilla.
- Me gustas, Evans, lo digo en serio. Sal con migo, por favor. Quizás entonces pueda cambiar-
Ya está, lo había dicho. Ella se había quedado en silencio, mirándole sin inmutarse mientras él sentía que le ardía la piel de la cara. Y el corazón comenzaba a alcanzar ritmos desenfrenados. Entonces, la pelirroja esbozó una pícara sonrisa y con un golpe brusco, arremetió el montoncito de libros contra el pecho de él.
- Cuando bailes en pelotas con un libroen la nariz-
Acto seguido, levantó la cabeza, mostrando su orgullo. Se dio la vuelta y agitó intencionadamente los volantes de su falda, para demostrar que era inalcanzable, invencible.
Pero por aquel entonces, Lily Evans no conocía demasiado bien a James Potter. Y, por lo tanto, poco imaginaba de que James Potter era capaz de todo. Oh, si. Aunque tuviera que hacer el ridículo. Capaz de todo.
Continuará…
Notas de Autora:
Un rapto de inspiración me obligó a escribir esta parida tan grande. No sé si será cortito o si por el contrario tendrá varios capítulos. Supongo que en función de los reviews que reciba :D. Así que ya sabéis, darle a la casilla de go, y me dejáis un comentario del capítulo. Por favor, por favor, por favor, es muy necesario. Necesito saber si la historia merece la pena, si no, no me veré con ánimos de continuar. Nada más ¡Gracias a todos por leer!
Ah, también aviso de que la historia será toda en plan Comedia-romance. Es que me apetecía hacer algo ligerito. n.n (Que me salga bien, es otra cosa)
:JKRanIV: