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Caelius
Author of 11 Stories

Rated: M - Spanish - Romance - Harry P. & Hermione G. - Reviews: 62 - Updated: 05-23-06 - Published: 05-14-06 - Complete - id:2938811

Disclaimer: todo pertenece a su autora, nada es mío

Danza del Vientre

Parte 3

…unos atentos ojos miel le observan horrorizados

-¡Harry!

La chica paró de golpe y se apoyó la mano en el pecho, respirando entrecortadamente.

-¿qué haces aquí? – Hermione aún no podía creer que el chico estuviera ahí -¿dónde está Ron y Luna?

-¿Ron y Luna? – dijo confundido – Si fue Ron el que me mando aquí diciendo que te habían preparado una sorpresa

-¿una sorpresa¡para nada! –gritó Hermione exaltada

-Sorpresa es lo que me he llevado yo – dijo Harry con una medio sonrisa

-Voy a matar a Ron – susurró Hermione – esto es una de sus tretas – pensó – Yo siento todo esto Harry, se suponía que tu no deberías estar aquí – se avergonzó. Harry estaba demasiado cerca y ella demasiado desnuda.

-¿y por qué no debería estar aquí? – preguntó haciéndose el interesado

-Por…porque – balbuceó la chica

-No pasa nada – dijo enternecido por la confusión de Hermione, luego, retiró la tela de su cara, que quedó colgando de una oreja, y tomó su barbilla – en verdad, lo disfruté – Hermione se sonrojó - ¿no crees que ya bailas lo suficientemente bien para dejar esas clases y compartir las tardes conmigo?

-Harry, yo…

Pero Harry no pudo más a esa tentación. Llevaba esperando más de tres años por esos labios y no podía aguantar más el apresurado ritmo de su corazón ni podía contener los hipogrifos de su estómago, así que hizo lo único que le parecía sensato: besarla. La besó intensamente, pero a los dos segundos no le pareció tan sensato su gesto.

-Hermione, yo lo siento – se chupó los labios – no debí de hacer eso. Seguro que estás muy molesta

Hermione no estaba molesta, estaba impactada. Ahí estaba Harry, su amigo de siempre, besándola. Ahí estaba Harry, el hombre que amaba desde que era niña, mirándola avergonzado ¿sería todo un cruel sueño?

-Comprendo que ni me hables, pero no puedo guardarlo más para mí. No puedo con esta agonía que me carcome al verte cada día cuando preparas el desayuno, ni con la desesperación que me entra cuando algún hombre te mira¡no puedo estar viéndote todos los días, pero¡tampoco puedo estar sin ti!

Harry suspiró y retrocedió.

Hermione lo agarró del brazo y lo besó de nuevo.

-Hermione- susurró el moreno

-Yo tampoco puedo vivir contigo – le dijo. Harry, ofendido, le miró con la boca medio abierta mientras la sostenía por la cintura y la acercaba más – ¡siempre tenía que evitar el lanzarme a tus brazos¿sabes que esas calzonas nocturnas me ponen muy mala?

-¿y tú sabes que esos shorts negros pueden ocasionar que acabe en el infierno por tener pensamientos impuros?

Los dos se miraron y se echaron a reír como tontos.

-Estás muy guapa Hermione – dijo Harry mirándola de nuevo de arriba hasta abajo - ¿bailarías de nuevo para mí?

La chica rió graciosa y se separó de sus brazos. Ya que más daba que la viera. Si ponía esa cara de cachorrito al pedirle las cosas¿cómo podía negárselo? Puso de nuevo la canción. Mirando fijamente a Harry, se echó hacia atrás un par de pasos y abrió sus brazos. Hermione sonrió y se sacó la tela que tapaba parte de su rostro aún. Movió los hombros con una rotación hacia atrás y las caderas de lado a lado. La chica subió sus brazos y bajó un poco su cuerpo haciendo tintinear los cascabeles. Hermione giró, dándole por un momento la espalda a Harry. El chico le agarró por atrás, posesionando sus manos en su cintura y apoyando su barbilla en el hombro de la chica, y bailó al compás de ella, haciendo mover su pelvis junto a la de la chica

-Te adoro – le susurró en el oído – te quiero – besó su cuello

Las manos de Harry jugaron con las telas de su vientre y tocaron su ombligo. Hermione rió

-Me haces cosquillas Harry – dijo poniendo sus manos encima de las de Harry deteniéndolo

-¿si? – sonrió divertido y liberándose de las manos de Hermione, tocó de nuevo su ombligo. Hermione se agitó brevemente entres sus brazos

-¡Harry! – protestó la chica – toma, entretente con esto – la chica guió las manos del moreno hacia el final de su top. Harry encontró allí una especie de ganchillos desde donde colgaban las telas transparentes.

Harry soltó uno y la primera tela cayó al suelo lentamente. El chico pasó suavemente la mano por el nuevo sitio descubierto y subió hacia arriba. La curvatura de los senos de Hermione fue tocada por sus manos. La chica soltó un gemido y echó la cabeza hacia atrás, apoyándose en Harry, que besó su hombro.

Harry la giró y quedaron de frente, sin apartar la mirada. Hermione sonrió a esos ojos verdes que la cautivaban y Harry se bañó en esos ojos que siempre le comprendían. Pero Hermione fue la primera en flaquear y bajó la mirada a los labios de su acompañante, devorándoselos al instante siguiente.

Hermione notaba los botones de la camisa de Harry en su vientre mientras instalaba sus dedos cómodamente en la cabellera indomable del ojiverde. Harry saboreó la boca que consideraba suya y mordisqueó suavemente el labio que tanto le hacía sufrir.

Bajó sus besos al mentón de la chica, pero se detuvo, esperando su consentimiento antes de continuar. Hermione lo miró y supo que tenía el camino sólo para él. Rozó y arrastró los labios por el largo cuello mientras creía que moriría feliz de una intoxicación de vainilla y mirra.

La chica buscó los botones que tanto le incordiaban y los sacó uno a uno. Harry sonrió en su cuello al sentir el tacto de Hermione en su piel. Se separó ligeramente de ella para que pudiera deslizar la camisa por sus hombros. La castaña maravillada pasó lentamente las manos por el torso masculino.

-Ahora voy a buscarle yo las cosquillas Sr. Potter – dijo Hermione

-¿serás capaz, Srta. Granger? Estoy seguro de no tener – sonrió Harry

-¿Seguro? – Hermione lo susurró lentamente en su oído y luego dejó un beso húmedo debajo -¿estás seguro? – le sopló cálidamente

Harry tembló cuando Hermione fue bajando poco a poco por su cuello, clavícula y hombro. Mientras pasaba por ahí sus labios, con las manos jugueteaba en su cintura en busca de algún punto débil. Pero todo fue inútil. Lo más que podía hacer era que temblara con su boca, pero no podía hacerlo reír.

-Creo que perdiste – Harry satisfecho de sí mismo miró la expresión ofuscada de su chica – y ahora me toca a mi jugar

Harry agarró a la castaña y con el mayor cuidado posible la tendió en el lecho de pétalos. Besó sus manos y sus labios. Soltó el cabello castaño y desparramó los enredados rizos por el suelo, mezclándolos con los suaves pétalos.

-Eres hermosa – dijo Harry ronco

El chico fue a su estómago y siguió con la labor que había dejado inacabada: quitar los pañuelos transparentes que tapaban la piel de la chica. Soltó varios y los fue depositando a su alrededor. Con las piernas abiertas se colocó sobre ella sin aplastarla y besó repetidamente su vientre. Fue a por el último trozo de tela rápidamente, teniendo así una visión completa. Tomó un pétalo rojo y lo pasó lentamente por la frente de Hermione, de ahí a la nariz, la barbilla y el cuello. Continúo por su escote, donde se divirtió un rato, y acabó en su pequeño ombligo.

Hermione no podía aguantar más esa lenta y suave tortura. En un gesto rápido y valiente tomó las manos de Harry y las posó en sus pechos. Harry la miró sorprendida y después sonrió con deleite. La pregunta ‘¿impaciente acaso?’ bailaba en sus ojos verdes. Hermione se incorporó levemente y Harry llevó sus manos a la espalda femenina para despojarla de la prenda que tapaba su pecho.

Cuando Harry vio ese hermoso paisaje no sabía si seguir contemplándolo, tocarlo o probarlo. Aunque claro, podía hacer todo. El moreno besó sus labios con ansias y estableció un sendero desde allí hasta uno de los pechos de la chica. Hermione comenzó a hacer complicados dibujos en la ancha espalda de Harry, pero gimió y casi gritó cuando Harry atrapó hambriento uno de sus pezones. Hermione se agarró a la espalda creyendo imposible sentir lo que sentía. Harry siguió besando, mordiendo y lamiendo mientras llevaba sus manos a la parte inferior del conjunto de Hermione. La chica notaba lo que él buscaba y le facilitó el camino. No pudo evitar suspirar cuando sintió la masculinidad del chico en un muslo.

Harry se deshizo de las múltiples telas rosas. Pasó manos y dedos por los suaves muslos. Hermione aprovechó para buscar el botón del pantalón y abrirlo solícita, sin embargo aprovechó para simplemente rozar la dura virilidad del chico. Harry se estremeció al sentir la caricia y vio divertido la expresión de Hermione que pasaba desde la inseguridad por su acto a la incredulidad por lo que se había atrevido a hacer. Harry se terminó de sacar el pantalón y Hermione pudo notarlo más directamente sobre ella. Se besaron de nuevo con suma pasión. Harry sacó los brazaletes dorados de los brazos lentamente, besando de camino codos, antebrazos y manos. Después el chico pasó las manos por la cintura femenina y agachó la cabeza para besar el ombligo, ocasionando una risa alegre. Bajó hasta las caderas y pasó por allí la nariz, aspirando el dulce aroma, siguió un camino hasta el muslo derecho, que besó y acarició fervientemente. Continuó su recorrido hasta llegar al tobillo y sacó el brazalete dorado. Juguetón, le enseñó a la chica el brazalete y luego, fue a por el otro.

Hermione suspiraba angustiada, demasiado placer junto. Harry tomó de nuevo un pétalo blanco y miró a los ojos de la castaña. Desde luego, quería hacer sufrir a su compañera. Arrastró el pétalo por el tobillo, la rodilla y el muslo, retrocedió y subió de nuevo hasta pasar el pétalo por la feminidad de la chica. Hermione se estremeció al sentir el roce de los dedos de Harry. El moreno llegó hasta el ombligo y pasó el pétalo entre la línea de los pechos, mientras él se subía lenta y cuidadosamente sobre la chica. Cuando llegó a sus labios, sustituyó el pétalo por su boca y se besaron de nuevo ansiosamente.

Hermione llevó sus manos al trasero de Harry. Mientras continuaba besándolo, introdujo los pulgares en la fina prenda que los separaba. El moreno separó con sus labios y lengua el castigado labio y lo besó suavemente mientras se elevaba un poco dejando a Hermione terminar su cometido. Cuando los dos cuerpos hicieron plenamente contacto, una corriente los hizo estremecerse.

-Te quiero Harry

-Eres lo mejor que me ha sucedido en mi vida

Se besaron como si no hubiera más días y se abrazaron como si el mundo se fuera a acabar. Hermione abrió las piernas lentamente para permitirle la entrada a Harry y éste suavemente se acopló a ella y comenzó a moverse. La chica lo besó de nuevo, sentir a Harry en su interior y sentir sus labios en su boca a la vez era más de lo que podía imaginar. Harry aumentó el ritmo y Hermione se agarró a sus hombros sin poder evitar un gemido contra los labios de Harry. El moreno colocó las manos tras la cabeza de Hermione para que no se lastimara con el suelo. Hermione acarició la espalda de Harry, acabando sus caricias en su trasero, cosa que excitó más al chico.

Sabían que de un momento a otro ambos explotarían sin poder controlarse y por ello buscaron sus miradas y se susurraron mutuamente su amor. Dejaron escapar un gemido y entonces, sus almas se confundieron en un mismo corazón.

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-¿Crees que todo irá bien? – preguntó ansioso Ron

-Por supuesto querido, nuestro plan no tiene lagunas – Luna sonrió divertida - ¿un poco más?

-Gracias – la rubia le sirvió de nuevo en su copa

Con la preciosa vista de un Londres tranquilo, los esposos disfrutaban de una noche oscura y sin nubes. Ron estaba sentado en una hamaca y tenía a Luna entre sus piernas. No vivían con grandes lujos, ya que su pequeño apartamento en el centro londinense y esa terracita en la que estaban les bastaba.

Luna dejó de nuevo la botella de champán en el suelo. Ellos ya estaba celebrando por adelantado. La rubia elevó su copa al astro nocturno.

-Por que por una vez en la vida nuestros amigos no hayan estado ciegos

-Tú lo has dicho cariño – Ron chocó su copa con la de ella - ¿y qué tal si te pones de nuevo ese conjuntito y pasamos una noche divertida bajo la Luna?

-¿estás sugiriendo que continuemos la estirpe Weasley? – preguntó Luna apoyándose más en Ron

-Exacto. Espero que los niños sean tan guapos como tú

Y como dos amantes que ya se conocen, se perdieron entre besos y caricias

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-Te quiero, te quiero, te quiero,…

Los dos estaban tendidos sobre el lecho de pétalos. Hermione apoyada sobre el hombro de Harry se dedica a intercalar besos en su cuello con declaraciones de amor mientras el ojiverde acariciaba su espalda y cintura

-¿eres consciente de lo feliz que me haces Hermione? - preguntó el moreno tras atrapar un rizo castaño

-Igual de feliz que tú me haces a mí¿vamos a quedarnos aquí toda la noche?

-No pienso separarme de ti en el resto de mi vida – sonrió Harry

-Pues espero que algún día de estos me permitas vestirme y salir a la calle – rió la chica contra su cuello

-Me lo pensaré, pero te aviso que el resto de los mortales no tienen mi consentimiento para ver a mi diosa – dijo muy serio

-¡Harry! – le regañó dulce la chica - ¡que al final me lo voy a creer! – la chica se incorporó de él

-¿Dónde vas? – preguntó abrumado por perder su calor

-A por la manta del sofá. Pillaremos un resfriado – Harry sonrió, que extraño, Hermione preocupándose por algo.

Hermione se quedó sentada por un momento en el suelo y se recogió el abundante pelo. Harry no pudo creer que se pudiera acalorar de nuevo con sólo ver como sus pechos subían con ese gesto. La chica soltó el cabello y se arrastró para tomar la manta que colgaba del sofá. Apoyó la mano en una rodilla de Harry para alcanzarle y no creyó lo que sintió

-Harry – se volvió a él - ¿has temblado?

-¿yo? – la miró nervioso – no, no

-¡Si, has temblado! – Hermione se sentó frente a él y llevó de nuevo su mano hacia la rodilla

-Espera¡espera! – Harry intentaba parar el itinerario de esa mano

-¡tienes cosquillas en la rodillas! – la chica se dedicó a tocar las nudosas rodillas masculinas - ¡te encontré las cosquillas! – reía alegre Hermione – y mira que es extrañó tenerlas ahí

-La que va a hablar – dijo irónico Harry sin poder parar de reír por los tocamientos – la que tiene cosquillas en el ombligo

-Es que ese es mi punto débil – dijo la chica mientras Harry la tomaba de los brazos hacia arriba y se colocaba encima de ella

-¿pues sabes cuál es mi punto débil? – la castaña negó mientras se estremecía por los besos recibidos en su cuello

-Tú – y los recién descubiertos amantes se sumergieron de nuevo en la odisea del amor.

Fin


Bueno, pues esto es todo. Espero que os haya gustado y espero con ansias vuestros reviews!

Muchos besos!


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