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El Secuestro
By
Monik
Luna estaba en la parte trasera de la limosina que le habían impuesto los guardaespaldas. Miraba por la ventana esperando llegar pronto a su destino. La limosina paró frente a la casa de Ron.
- Ya no es necesario que me sigan.- dijo Luna mientras caminaba hacia la puerta. Tocó el timbre.
Ron abrió la puerta. Solo cargaba un calentador y tenía el cabello pelirrojo todo despeinado.
- Luna? cómo así tan temprano?- dijo Ron somnoliento.
- Ron, son las dos de la tarde.- dijo Luna.
- Ah! en serio...
- Has estado tomando?- dijo Luna al ver su aturdimiento.
- Un poco..- dijo Ron.
- Me vas a invitar a pasar?- dijo Luna
Ron se quedó callado.
- Tal vez no sea tan buena idea...- dijo el pelirrojo.
- Y por qué no es buena idea?.- dijo Luna.
Entonces pasó por la puerta una mujer de cabello negro que cargaba puesta tan solo la camisa de Ron. Luna entendió de inmediato.
- Ah..ya veo..- dijo ella mirando hacia abajo.
- Luna yo.- dijo Ron.
- Hablamos luego si?- dijo Luna conteniendo las lágrimas mientras caminaba lo más rápidamente a la limosina.
- Señores realmente les pedimos calma, es difícil poder averiguar sobre Hermione Granger, los mortífagos la tienen bien escondida.- dijo el un representante de los detectives de la orden de merlín.
- No puede ser que ya hayan pasado dos meses sin que sepamos nada!- dijo Harry.
- Es que no ha averiguado! por qué no tenemos siquiera una sola pista!.- dijo Ginny.
Dumbledore, quien estaba del otro lado viendo como los cuatro amigos discutían con el representante sobre la investigación, decidió pararse y hacerse notar.
- Señores,.- dijo Dumbledore mientras todos se callaban. - Tal vez hemos estado tan preocupados por los pasos de los mortífagos que no se nos ha ocurrido buscar en otra parte..
- De qué habla profesor?- dijo Luna.
- Hablo, de que como ya ustedes cuatro saben, Galatea, el proyecto número 1234 de la Orden de Merlín, envía datos importantes a la señorita Granger...los monstruos oscuros la buscan...y saben cómo encontrarla..
- Entiendo.- dijo Ron. - Habla de que si convencemos a una criatura oscura de que nos ayude con el paradero de Hermione...tal vez podamos encontrarla..
- La pregunta es qué criatura oscura querría ayudarnos!- dijo Harry. - La idea es absurda.
- Todo se puede señor Potter.- dijo Dumbledore.- Y en el grado de desesperación en el que nos encontramos definitivamente no importa cuántos métodos intentemos con tal de recuperar a la señorita Granger...
Hermione abrió los ojos lentamente, como si sus párpados pesaran demasiado. Estaba en su habitación, acostada en la cama. Miró a su alrededor, Draco no estaba.
- Genial.- dijo Hermione mientras se sostenía la cabeza, estaba un poco mareada, pero definitivamente se sentía mucho mejor.
La puerta se abrió y Draco entró. La miró algo sorprendido de que se hubiera levantado tan pronto.
- Pensé que dormirías más tiempo.- dijo Draco.
- Pues ya ves que no.- dijo Hermione toscamente mientras se incorporaba. Vio que estaba con una pijama puesta. - Me cambiaste de ropa!
- Sí, para que estuvieras más cómoda.- dijo el chico.
- estás loco o qué! no puedes hacer eso!.- dijo Hermione sonrojándose.
Draco rió.
- No te sulfures!- dijo Draco. - Ni que fuera la primera vez que te viera desnuda.
Hermione se sonrojó ante esto algo colerizada. Él parecía disfrutar del momento.
- Sal de mi habitación! quiero bañarme y además quiero estar sola..- dijo Hermione.
- Me iré.- dijo Draco caminando hacia ella. - Pero cuando terminemos la conversación que tenemos pendiente.
Hermione palideció, de repente recordó cómo había terminado la conversación anterior...y no había terminado muy bien para ella...
- No recuerdo lo que estábamos hablando.- dijo Hermione alzando la mirada aún más.
- Deja de mentir.- dijo Draco. - sé que la recuerdas muy bien.
- Pues estaba mal.- se excusó Hermione. - No sabía lo que decía.
Draco caminó aún más hacia ella lo que hizo que Hermione se pusiera nerviosa, sin embargo no dio ni un paso hacia atrás. No iba a ceder.
- Creo que eres un gran mentirosa lo sabes?- dijo Draco dando un paso más hacia la chica, quedando frente a frente, a tan solo unos escasos centímetros de distancia.
- Yo no miento, esa es tu especialidad.- dijo Hermione. - Además, todavía no termino de entender qué es lo que quieres de mí Draco. Ya me usaste, ya me humillaste, hiciste lo que se te dio la gana...qué más quieres?
Draco seguía penetrando con su mirada los ojos marrones de Hermione. Qué quería? eso era lo que aún ni él podía entender. Ya se había acostado con ella, se suponía que ya no tenía que desearla más...pero, sin embargo, seguía haciéndolo. Quería besarla, tenerla entre sus brazos, sentir su cuerpo nuevamente...
maldita sea! pensó.
- Tal vez solo quiera usarte...o tal vez no quiera eso...no sé lo que quiero Granger...no tengo la menor idea.
- Qué pena por ti. Recuerdas cuando me dijiste que tu jamás te podrías enamorar de alguien porque no tenías sentimientos?
- Sí.- dijo Draco.
- Antes no lo creía, ahora lo hago. De verdad Draco creo que nunca podrás enamorarte de nadie, porque eres un cobarde. No te atreves a hacerlo...
Ginny entraba al ministerio de magia. Definitivamente estaba feliz de estar allí nuevamente y no en la Orden de Merlín discutiendo su poco avance con respecto al caso de Hermione. Se sintió algo culpable al dejar a Luna sola, ya que un séquito de reporteros la seguían por el incidente de la víbora africana. Pero ella tenía otra cosa más importante que hacer en aquellos momentos.
- Percy.- dijo mientras caminaba al ascensor.
Era hora de hablar con él, por fin iba a poder decirle y preguntarle todas aquellas cosas que no había podido desde hacía años.
Aplastó el botón y sintió cómo el ascensor mágico volaba rápidamente hacia arriba. La pelirroja sentía el corazón latir rápidamente. Tal vez todo saldría mal..quién le aseguraba que Percy no había cambiado. Que aquel tipo tal vez ya no era su hermano, el que le aconsejaba y de vez en cuando se burlaba de ella.
El ascensor se abrió. Ginny caminó por un corredor donde muchos magos y brujas caminaban con papeles en las manos y hablando por teléfono. Todos parecían estar muy ocupados. La pelirroja se vio frente a una puerta que tenía la inscripción de oro que decía: Ministro de Magia Percy Weasley.
Draco estaba en la sala. Bebía en la oscuridad mientras pensaba en las palabras de Hermione.
No maldita sea! no te puedes enamorar de una sangre sucia! no puedes Draco Malfoy! no puedes amarla! tienes que odiarla! tu padre se avergonzaría de ti si estuviera vivo!
Se lo repetía una y otra vez, pero cómo poder hacer caso a aquellas reglas estúpidas que le había impuesto su propio deseo de venganza cuando cada vez que tenía a Hermione cerca sentía que su sangre corría más rápidamente por sus venas. Cómo poder ignorar lo que sentía...ya era demasiado tarde...estaba..
- Enamorado...- dijo en voz baja. - Maldita sea!
Tomó otro trago de vodka mientras se hundía en sus reproches...le había fallado a su padre, a los m o r t í f a g o s...a su venganza.
Hermione había terminado de bañarse. Se puso una toalla alrededor del cuerpo y caminó frente al espejo de su habitación.
Cómo pudiste enamorarte de él? traicionaste a tus padres..que murieron con las manos de su padre...a tus amigos..a todos...además él no te quiere.. pensaba mientras sentía un dolor agudo en el pecho.
La puerta de su habitación se abrió de repente. Hermione se volteó y miró a Draco fijamente. Este caminó hacia ella y la tomó por la cintura, pegándola contra él.
- qué haces suéltame!
- Tienes razón!.- dijo Draco. Hermione dejó de tratar de soltarse de él. - Tienes razón; soy un cobarde...pero ya no quiero serlo más. Quiero intentar quererte...no sé si te amo...no sé tampoco si solo es un capricho o lo que sea. Pero sé que te necesito..
Draco la besó con todas sus fuerzas. Hermione correspondió al beso con intensidad. Ella también lo necesitaba..quisiera o no.
Draco la fue llevando hacia la cama nuevamente, como la primera vez. Hermione estaba segura de lo que hacía, tal vez ella podría cambiar a Draco..ya era algo que él la quisiera..aunque fuera un poco.
Draco la besaba con vehemencia mientras bajaba mordiendo y besando su cuello. Hermione se aferró a su nuca mientras él le quitaba la toalla y la dejaba caer al suelo. Hermione desabotonó la camisa del chico y se la quitó, dejando al descubierto el pecho de Draco.
Los dos cayeron en la cama y Hermione rodeó la cintura del chico con sus piernas. Mientras él dejaba salir un gemido, la deseaba tanto..nunca había sentido nada igual con ninguna otra mujer. Qué diablos tenía ella que no tenían las otras?
Draco fue bajando, besando y acariciando cada parte de su cuerpo, haciéndola suya nuevamente.
Hermione no podía evitar disfrutarlo, lo amaba con toda su alma, jamás había sentido algo así por nadie. Cada vez que él pasaba sus manos por cada parte de su cuerpo ella se estremecía.
Ya no le importaba si él era un mortífago o no, o si era el hijo del asesino de sus padres...ya ni siquiera le importaba el hecho de que él la tenía secuestrada. Ella podía sentir al tener el pecho del chico sobre ella cómo el corazón de Draco latía rápidamente al tenerla cerca...Hermione no era ninguna tonta, sabía que a Draco también ella le movía el piso.
Ginny respiró profundo. Lo que estaba a punto de hacer iba en contra de todas las advertencias de su familia, incluso en contra de su orgullo propio. Pero eso qué importaba si el precio era perder a su hermano? Harry tenía razón: valía la pena arriesgarse.
Abrió la puerta y se chocó con una secretaria.
- Tiene alguna cita?- dijo ella.
- No.- dijo Ginny.
- Entonces no creo que pueda atenderla.- dijo ella. Antipática hasta el último cabello.
Ginny la miró desafiante.
- Él me recibirá: soy su hermana.
La secretaria pareció palidecer. Se levantó del escritorio de inmediato.
- Perdone señorita no lo sabía.- dijo mientras entraba a la oficina de Percy.
Ginny sintió una corazonada, algo que le decía que debía entrar simplemente y no esperar a que Percy la rechazara. Entonces entró empujando a la secretaria.
- qué es lo que pasa!.- dijo Percy alzando la mirada desde su escritorio y mirando asombrado a
Ginny, que estaba en la puerta.
- Señor ella..- dijo la secretaria nerviosa.
- No importa.- dijo Percy aún sorprendido. - puedes retirarte..
La secretaria salió. Ginny miró a su alrededor, la oficina era enorme, llena de lujos. Su hermano la miraba tras un escritorio enorme lleno de papeles, parecía un Dios, mirándolo desde el cielo...juzgándola...menospreciándola..
Ginny podía sentir el corazón en la boca, Percy seguía mirándola y ella también, el silencio se volvió tenso.
- Hola.- dijo finalmente Ginny.
- Hola.- dijo Percy.
Aquella mujer hermosa, alta, de facciones finas, con los labios rojos y finos y cabello rojo largo...no se parecía en nada a su pequeña hermana...en nada. De repente se sentía frente a una extraña, sin embargo, al mirar a sus ojos claros, tan solo con ver aquellos ojos ciruela..podía sentir la ternura que caracterizaba a su hermana.
- Qué es lo que quieres Ginny?- dijo Percy finalmente. - Sabes muy bien que estoy ocupado.
Ginny tragó saliva.
- No pretendo quitarte mucho tiempo.- dijo nerviosa. - Solo quiero hablar contigo.
- Que sea rápido, bien sabes que como ministro de Magia yo tengo una serie de asuntos que atender y la verdad no requiero de tiempo para..
- Maldita sea Percy solo quiero hablar contigo!- dijo Ginny saliéndose de control, sus ojos se llenaron de lágrimas pero las contuvo. Su rostro de encendió al ponerse rojas sus mejillas. - me ha costado mucho venir...- dijo ella. - solo quiero hablarte...llevo mucho tiempo queriendo hacerlo...por favor..
Percy la observó. Algo incómodo por estar con su hermana después de tanto tiempo. Cerró su libro y se dispuso a escucharla.
Ginny se acercó y se sentó.
Ginny jugaba son sus manos nerviosa, tenía la mirada fija en el suelo. Quería decirle tantas cosas...pero las palabras no podían salir de su boca. Sentía un nudo en la garganta, y podía ver venir las lágrimas.
Ginny se armó de valor y levantó la mirada, fijando los ojos nuevamente en los de su hermano.
- No fuiste al c u m p l e a ñ o s de papá.- dijo ella.
- Estaba ocupado.- dijo Percy inquebrantable, como si fuera una roca.
- Por qué Percy?- dijo Ginny con voz suplicante. - Por qué te alejaste de nosotros?
Percy palideció.
- Yo no me alejé de ustedes...fueron ustedes los que decidieron alejarse de mí.
- Porque tomaste un camino deshonroso!- dijo Ginny. - No sabes cómo le dolió a papá cuando..
- Deshonroso?- dijo Percy interrumpiéndola. - Solo porque no soy como ustedes y yo sí tenía ambiciones en la vida! querían que fuera igual que la familia! un pobretón más Weasley! Yo he sido quien ha levantado el nombre de la familia! Me he convertido en ministro de magia..he logrado mucho más de lo que esperaban no es así?
Ginny dejó caer lágrimas.
- Pero papá sabía que si te metías en el ministerio estarías apoyando a Fudge y a sus trampas sucias! es verdad te convertiste en ministro pero a costa de qué? de ocultarle a los magos y brujas del mundo las verdades que tenían derecho a saber!
- Por favor Ginny! - dijo Percy levantándose. - Despierta! para ser alguien en esta vida hay veces que tienes que aplastar a los demás! Yo quería este puesto para sacar adelante a la familia! incluso cuando entré al ministerio les ofrecía dinero para sustentar la casa...me sobra! y sabes lo que hicieron papá y mamá! me dijeron que no lo querían y que me alejara! eso fue lo que hice!
- Percy...el dinero no lo es todo..- dijo Ginny entre lágrimas.
Percy rió.
- Por supuesto que lo es. Bueno, es parte importante por lo menos. Ginny por dios nos humillaron tanto por él! Quería triunfar! triunfar para que nadie nunca mas pudiera humillar a un Weasley..y ustedes me lo pagaron así...pues como quieran! si tengo que desprenderme de mi familia lo hice..
- Percy...ni siquiera fuiste al hospital a ver cómo estaba..- dijo Ginny. - Tan poco te importo.
Las lágrimas caían por el rostro la pelirroja. Ginny sentía una opresión en el pecho...dolía...cómo dolía..cada palabra de Percy dolía profundamente.
Percy se quedó callado.
- Es mejor así Ginny. Eres mejor que simplemente nos mantengamos distanciados...ustedes ya no me consideran más parte de la familia...y yo ya no estoy seguro de considerarme parte tampoco.
- Pero somos hermanos..- dijo Ginny entre sollozos, apretaba sus manos, tratando de controlarse.
Percy respiró hondo y la miró con cierta frialdad.
- Ya no más.
- qué me ves..- dijo Draco.
- Nada..- dijo Hermione sonriendo.
- ah..más te vale.- dijo Draco.
Hermione rió. No podía creer que todo aquello estuviera pasando de verdad. Lo amaba tanto.
- Hace tiempo..bueno, desde que te hice mía por primera vez...que te quiero preguntar algo.-
dijo Draco.
- Qué es?- dijo Hermione.
- Con quién tuviste tu primera vez?- dijo Draco. - cuando, donde, cómo...
- Jaja.- rió Hermione. - esas son varias preguntas..
Hermione lo miró, se dio cuenta que aquello de verdad le importaba, así que decidió responderle.
- Se llamaba Diego.- dijo finalmente. - Lo conocí en el ministerio.
- Estabas enamorada de él?- preguntó Draco.
- No.- dijo Hermione. - Pero sí lo quería mucho. En realidad creía estarlo, pero después me di cuenta que solo era una confusión..por eso no funcionó.
Draco se acercó más a ella, sintiendo el calor de su cuerpo cerca del suyo. Acariciaba su rostro, su piel era tan suave.
- Tenemos que hablar..- dijo Draco.
- sobre qué?- dijo Hermione
- Sobre nosotros...sobre cómo vamos a tomar esto.
Hermione se sentó, había un rastro de miedo en su rostro. No sabía en realidad cómo Draco iba a tomar todo aquello..
- No sé lo que pasa entre nosotros..solo sé que...- Draco hizo una pausa. - No soy muy bueno explicando lo que siento sabes?
Hermione lo miró fijamente, aquellos ojos fríos y grises de repente no parecían tan fríos como siempre..Hermione parecía poder leer lo que ellos decían..
- Lo sé.- dijo Hermione. - No tienes que explicarme que me quieres..
Draco se quedó callado unos segundos, penetrando la mirada de Hermione mientras ella le sonreía.
- Cómo lo puedes saber si ni siquiera yo lo tengo claro?- dijo él.
- Lo tienes claro.- dijo Hermione. - Solo que todavía no lo quieres aceptar.
Draco rió.
- Le diré a Pansy que lo del matrimonio ya no va más.
Hermione abrió los ojos impactada.
- estás loco? no puedes hacer eso!
- qué? quieres q me case con Pansy o qué?
- No! pero tenemos que fingir por ahora que nada sucede..me entiendes? fingir que sigues odiándome y no podemos permitir que nadie sospeche lo nuestro..sino estamos perdidos.
Draco la miró, ella tenía razón.
- qué propones entonces?.- dijo Draco maliciosamente.
- Propongo que engañemos a todos..será divertido..
Harry estaba acostado en el sillón de su sala leyendo el Diario Profeta cuando el timbre sonó. El chico de ojos verdes caminó hacia la puerta y la abrió. Ginny entró llorando inconsolablemente.
- Ginny qué te pasa?- dijo Harry preocupado viendo a la pelirroja en aquel estado.
- Hablé con Percy.- dijo Ginny. - y me dijo tantas cosas horribles!.
Ginny lloraba, Harry no pudo evitar sentir un profundo dolor al verla en aquel estado.
- No llores...no es tu culpa.- dijo Harry mientras la abrazaba. - hay veces que las personas se comportan de formas extrañas...
Ginny se aferró a Harry con fuerza.
- No es justo sabes? no es justo!- dijo Ginny.
Harry la tomó de la barbilla y la hizo mirarlo a los ojos. Sus ojos color ciruela penetraron los verdes de Harry, sintió cómo una corriente iba a gran velocidad por todo su cuerpo.
- Harry yo...- dijo Ginny.
- No.- dijo Harry apartándose. - No digas nada.
Ginny lo miraba. Durante años los dos se atraían, ella lo sabía, pero ninguno se había atrevido a confesárselo...solo por un motivo grande: Ron.
- Ahora tu también me vas a dejar?- dijo Ginny. - Ya estoy harta de tener que callarme lo que siento por ti solo porque eres el mejor amigo de mi hermano! estoy harta de todo en mi vida! lo único que quiero es morirme!
- No digas eso!- dijo Harry. - sabes muy bien que lo nuestro es imposible!
- Y todo este tiempo me he calado a todas las tipas con las que has andado! y tenía que aguantármelo porque siempre Ron no lo iba a permitir!
- Yo también tenía que verte salir con un montón de tipos! no eras la única que tenía que aguantarse cosas!- dijo Harry. - Pero las cosas deben ser así entiéndelo! lo que sentimos no puede ser y nunca podrá ser.
Ginny se secó las lágrimas y lo miró llena de ira.
- El día que dejes de tenerle miedo a lo que piense mi hermano hablamos Harry!.
Y con esto se fue.
Hermione se vistió y se agarró el cabello en una cola. Salió caminando por el pasillo y llegó hasta la sala. Podía escuchar los ruidos provenientes de la cocina. Entró en ella y vio a Draco, cocinando.
- y quién te enseñó a cocinar?- dijo Hermione.
Draco la miró con una media sonrisa en su rostro.
- Mi papá.
Hermione se rió.
- Yo no sé nada de cocina...puedo morirme de hambre..
- Lo sé.- dijo Draco. - Recuerdas que llevo dos años investigándote?
Hermione se sentó en una silla.
- Vas a dejar de ser un m o r t í f a g o ?- preguntó Hermione.
Draco permaneció en silencio.
- No.
Hermione lo observaba.
- Ni siquiera si yo te lo pidiera?
Draco se volteó y la miró.
- Ni siquiera por eso.
Draco siguió cocinando. Hermione permanecía en silencio, no pretendía cambiarlo de la noche a la mañana, aquello llevaría tiempo..pero lo iba a hacer...fuese como fuese.
Draco y Hermione comían. El chico la miraba fijamente y ella le correspondía aquellas miradas también. Ninguno de los dos decían nada, disfrutaban de solo mirarse e imaginarse cosas en su cabeza.
- Te puedo decir algo sin que te enojes?- dijo Draco.
- Si, claro.- dijo Hermione.
- Cuando estábamos en Hogwarts, tienes que admitir que eras insoportable..siempre queriendo ser la mejor en todo..eras de verdad insufrible.
Hermione rió y fingió cara de ofendida.
- No Malfoy, te equivocas; yo no pretendía..soy la mejor, y siempre lo seré. Y tú eras más insufrible que yo..créeme..
- Ah si Granger? pues tú eras un ratón de biblioteca.- dijo Draco provocándola.
- Y tú eras un pequeño hurón.- dijo Hermione.
Con esto Draco se levantó de la silla para agarrala pero ella se levantó antes y salió corriendo.
- No! déjame Draco.- dijo Hermione riendo poniéndose tras el sillón de la sala. Draco caminaba hacia ella maliciosamente.
- No lo creo Granger.- dijo Draco con una media sonrisa en su rostro. - Vas a pagar lo que has dicho.
Draco corrió hacia ella pero Hermione también lo hizo y se le escapó de las manos.
- Hermione!- gritó Draco mientras entraba en el departamento.
Draco se quitó la capucha negra que usaba como m o r t í f a g o y la dejó sobre el sillón.
Caminó por el pasillo mientras escuchaba la voz de Hermione.
- Estoy aquí.- dijo ella.
Draco supo que la voz provenía de su cuarto, actualmente los dos dormían allí muy casualmente Hermione se paseaba por el suyo.
Draco entró y vio a Hermione acostada en la cama, aún estaba sin ropa y solo estaba cubierta por la sábana blanca. Leía un libro mientras comía una manzana roja con la otra mano. Su cabello castaño ondulado caía por toda su espalda desnuda. Draco sintió que podía verla así por siempre.
Hermione lo observó. Dentro de su cabeza había muchos reproches porque sabía que había ido a la r e u n i ó n de los m o r t í f a g o s. Quería decirle que no gustaba para nada, que quería que lo dejara. Pero sabía que aún no era el momento adecuado.
- Comment allez vous?- dijo Hermione comiendo manzana.
- Tre bien.- dijo Draco. - Cuántos idiomas sabes?
- Algunos..- dijo Hermione sonriendo.
Draco se sentó cerca de ella y le quitó la manzana para darle un mordisco él también.
- Y bien, cómo te fue con todos tus amigos aliados de Voldemort?- dijo Hermione sonriendo.
Draco notó el sarcasmo.
- Pues si lo quieres saber bien, y no empieces con el sarcasmo, sabes que lo odio.- dijo Draco.
- Qué mal a mí me encanta.- dijo Hermione dispuesta a levantarse, pero Draco la tomó por la muñeca y la acercó a él.
- Sabes muy bien que no puedo dejar lo que hago, es lo mío...tú me aceptaste así.- dijo Draco.
Hermione lo miraba fijamente de poco distancia, quería decirle que detestaba que no quisiera cambiar, pero se calló. Volteó la cabeza hacia otro lado, evitando la mirada de Draco.
- No te estoy reclamando.- dijo Hermione. - Ni te pido que sacrifiques nada por mí.
Draco tragó saliva, la conocía demasiado bien, aquello solo era para hacerlo sentir culpable.
- No funciona conmigo Hermione,- dijo él.
- Como quieras, solo quiero ir a bañarme.- dijo Hermione levantándose.
- Espera.- dijo Draco. - Hay algo que debo decirte..
Hermione se volteó y miró a Draco. Tenía cierto temor por lo que tenía que decirle.
- Jacqueline va a venir hoy...
- qué?
Luna se ponía brillo sobre sus labios y se miró al espejo fijamente. Mucha gente la consideraba hermosa, pero ella no lo hacía. No sabía por qué, se sentía extraña dentro de sí misma, como si aquel cuerpo solo tapara su soledad.
El timbre sonó.
Luna se miró otra vez al espejo y vio que el vestido negro de noche le quedaba excelentemente bien. Luego caminó hacia la puerta y la abrió.
Ron estaba arrimado al marco de la puerta. Se quedó algo impactado al ver a Luna tan arreglada, parecía revivir la foto que vio en aquella revista, donde parecía demasiado bella para ser de verdad.
es aún más hermosa que una vela se dijo a así mismo.
- Ron, no me dijiste que vendrías.- dijo Luna haciéndolo pasar.
Ron entró.
- No sabía que ibas a salir.- dijo Ron. - Tienes un compromiso en el ministerio o qué?
Luna sonrió.
- No.
Ron la miró fijamente.
- No es un compromiso de trabajo?- preguntó Ron.
- No lo es.- dijo Luna.
Ron pareció algo aturdido, jamás se le había cruzado por la cabeza que Luna saliera, como las otras chicas.
- Y con quién?- dijo Ron
El timbre sonó.
Luna caminó abrió la puerta.
- Wou...eres de verdad?- dijo una voz conocida mientras entraba y rodeaba a Luna. - Porque me parece estar soñando..
Ron miró perplejo al sujeto que tomaba la mano de Luna son una sonrisa algo coqueta y a la vez juguetona. Tardó unos segundos antes de que su boca se abriera algo confundido aún.
- George?
- Cómo que va a venir esa zorra!- dijo Hermione lanzándole almohadas a Draco. No podía creer lo que estaba escuchando.
- deja de portarte como una niña malcriada y escúchame!- dijo Draco esquivando las almohadas.
- Mira Draco, si por un momento piensas que voy a aceptar a esa tipa después de la maldición que me lanzó la última vez estás loco!- dijo Hermione.
- Segura que eso es lo único que te molesta?- dijo Draco provocándola.
- No! también me molesta que sea tu amante!
- Era Hermione! era mi amante!- dijo Draco. - Sabes bien que te he respetado todo este tiempo! y si he seguido con Pansy es solo porque fue así como tú lo quisiste!
Hermione soltó un quejido de rabia.
- Pero a Pansy la acepto porque no puede sospechar! además ella era tu prometida! pero a esa tipa no! ella no era nada serio y no la voy a tolerar!
Draco se pasó una mano por la cabeza algo hartado.
- Escúchame Hermione Granger, si quieres que nadie sospeche las cosas deben seguir igual que antes no es así? no crees que Jacqueline va a sospechar si de un día para otro la hago a un lado solo por Pansy?
- Pues le dices que te quieres casar con ella! y que ya lo suyo no va para más ves lo simple que es!
- No es tan simple!.- discutió Draco enfadado. - Ella sabe que no quiero a Pansy y le va a sorprender que de la noche a la mañana quiera serle fiel no te parece?
- No! no me parece!- dijo Hermione.
- Muy bien entonces qué es lo que quieres eh? que la termine y que acabe por sospechar lo nuestro.
- Sí!- dijo Hermione.
Ella sabía que eso no era lo que les convenía, pero simplemente no soportaba la idea de que ella se le lanzara a Draco..y en su departamento en sus narices!
- Deja de ser tan infantil quieres? ella va a venir quieras o no!
Hermione abrió los ojos como platos ante la actitud de Draco, parecía no querer dejarse convencer por nada del mundo.
- Pues haber si puedes! porque no les voy a dejar en paz toda la noche...- dijo Hermione.
- Es una amenaza?- dijo Draco caminando hacia ella.
- Es una advertencia.- dijo Hermione.
Draco rió.
- Vamos a ver si puedes hacerlo encerrada.- dijo el rubio, y antes de que Hermione pudiera hacer nada la tomó y la cargó en su hombro derecho.
- Suéltame Draco! suéltame!- gritaba pero el chico no hacía caso.
Entró a la habitación de Hermione y la colocó en la cama contra su voluntad.
- te quedas aquí y no hagas ruido ok? hasta mañana.- dijo Draco mientras la obligaba a darle
un beso ya que ella seguía intentando escapar.
Draco salió y le puso seguro a la puerta.
- Draco!- gritó Hermione corriendo hacia la puerta. - Si me haces esto te vas a arrepentir! maldita sea abre la puerta!
"Duerme, pequeñita, duerme"
Hermione abrió los ojos mientras Ella la observaba atónita.
- Ok eso estuvo mal..- dijo Ella.- Yo de ti estaría enferma de los celos.
- Estaba enferma!.- dijo Hermione. - Porque pensaba que Draco iba a engañarme..
- Y lo hizo o no?
- Bueno..- dijo Hermione. - Mejor te lo muestro..
Hermione se bañó y se puso un vestido rosado. Se había cansado ya de gritar así que simplemente decidió callarse. No sabía desde cuando se había vuelto tan celosa, pero aquellos celos la estaban comiendo por dentro lentamente...
- Hermione..- se escuchó la voz de Draco a través de la puerta cerrada. - Ya estás más tranquila?
- No.- dijo Hermione. - Solo estoy callada.
El cerrojo sonó y Draco abrió la puerta. Hermione caminó y se acostó a un costado de la cama, dándole la espalda.
Draco caminó y se acostó al lado de ella, inclinado mirándola desde atrás de su espalda.
- Por qué eres tan caprichosa eh?- dijo Draco.
Silencio.
- Si lo que te preocupa es lo que pueda pasar entre ella y yo quédate tranquila, te dije que no te iba a respetar y hasta ahora lo eh c u m p l i d o
- Quien me asegura que va a ser así?- dijo Hermione. - Tu engañaste a Pansy..por qué a mí no?
Draco tomó su mentón y la obligó a mirarlo.
- No lo sé.- dijo el rubio. - Solo sé que no podría hacerlo.
- Por qué?- dijo Hermione.
- No lo sé tampoco! Tal vez porque no siento ganas de hacerlo..
Hermione se incorporó.
- Draco, quiero salir de este lugar.
Draco la miró en silencio.
- Yo puedo sacarte y eso lo sabes muy bien.- dijo Draco. - Pero sería peligroso que salieras..ya sabes muy bien por qué..
- No me importa.- dijo Hermione. - Tu harías eso por mí? me sacarías de aquí?
Hubo un silencio. Draco miró al suelo y luego volvió a fijar sus ojos grises egoístas en los de ella.
- No.
Hermione se levantó de la cama y lo miró incrédula. Draco parecía normal, como si lo que hubiese dicho no fuera ninguna aberración.
- Cómo que no lo harías? es que piensas dejarme aquí hasta que Voldemort decida qué hacer conmigo?- dijo Hermione incrédula.
Draco dio un respingo.
- Te voy a sacar.- dijo el rubio. - Pero cuando a mí me de la gana ok? no es cuando tu quieras.
Draco se levantó y se dirigió a la salida de la habitación.
- Draco!- dijo Hermione antes de que el chico se fuera. - Si tienes algo con la zorra esa...
- qué? qué me vas a hacer a ver?.- dijo Draco desafiante.
- Te olvidas de mí para siempre.
Draco dio un respingo y la miró fijamente.
- Podrías confiar en mí aunque fuera una vez, solo una vez en tu vida?
Hermione suspiró vencida.
- Está bien. Pero te lo corto donde me engañas me entendiste?
Draco rió.
- Vas a ver lo que tengo planeado. Se va a ir antes de la media noche.
Harry salió del baño y se colocó una toalla alrededor de la cintura. El timbre sonó así que fue así a abrir la puerta. Su cabello negro mojado caía sobre su frente.
- Ron?- dijo Harry algo asombrado de que su amigo lo visitara tan tarde por la noche.
Ron entró notablemente enfadado y se sentó en un sillón.
- Sabías que mi hermano sale con Luna?
- George?- dijo Harry.
- lo sabías! por qué no me lo dijiste!
- No lo sabía!- dijo Harry.
- entonces cómo supiste que hablaba de George!
- Por que era obvio!- dijo Harry.- El día del c u m p l e a ñ o s de tu papá, Fred no hacía otra cosa que molestar a George sobre Luna y los dos se reían. Supuse que tu hermano iba a invitarla a salir.
- Y por qué no me dijiste q lo sospechabas!- dijo Ron entrando en histeria.
- Tranquilízate Ron.- dijo Harry. - Te das cuenta q lo que dices no tiene sentido?
Ron respiró hondo.
- Verdad.- dijo. - Es que no entiendo cómo puede ser que Luna esté saliendo con mi hermano!
- Si te molesta tanto por qué no se lo dices?
- a quién?- dijo Ron.
- A George..dile que no te gusta que salga con Luna.
- No! no es q no me guste!- dijo Ron a la defensiva. - por qué no me habría de gustar? digo los dos son libres de hacer lo que quieran no?
- Si, pero yo pensé que...
- Piensas mal Harry..a mí no me molesta en lo absoluto
- Entonces por qué estás tan enojado.
- Yo no estoy enojado!- gritó Ron.
- Bueno como digas..
Jacqueline iba montada en un caballo negro y paró frente las ruinas de un altísimo edificio rodeado por dementores. Tenía una capucha puesta que la identificaba como m o r t í f a g a. Entonces escuchó una voz desde atrás.
- Benin? eres tu no es así...- dijo Zabini.
- qué quieres?- dijo Jacqueline.
- Vienes a ver a Malfoy? y Parkinson ya sabe de esto?
- Por supuesto que no...es una idiota.
Zabini rió.
- Pues yo creo que tu también lo eres...
Jacqueline quitó la sonrisa de su rostro.
- a qué te refieres?
- a que he estado notando ciertas cosas...q definitivamente me hacen pensar que Malfoy se la está pasando muy bien cuidando a Granger...
El timbre sonó y Draco caminó hacia la puerta y la abrió.
- Hola..- dijo Jacqueline mientras se inclinaba y lo besaba.
- Hola
Draco la hizo pasar.
- Me enteré lo de tu boda con la Parkinson...espero ser la madrina..- dijo Jacqueline con una sonrisa maliciosa.
- Lo serás no te preocupes por eso..- dijo Draco.
Jacqueline se quitó el sobretodo quedando en un vestido sumamente corto, mostrando gran parte de sus piernas. Draco respiró profundo.
contrólate Malfoy...
- Y espero también que después de casarte no me hagas a un lado...- dijo Jacqueline caminando hacia él. Se pegó contra él mientras ponía las manos de Draco sobre sus muslos.
- No..no pienso hacerlo.- dijo Draco, quien parecía hacer un enorme esfuerzo para controlarse.
Hermione daba vueltas por la habitación desesperada. Había escuchado como la puerta se abría y se cerraba, lo que significaba que desde hacía ya media hora Jacqueline ya había llegado.
Hermione miró el reloj, marcaba las 11:30. Draco le había dicho que el plan que tenía haría que ella se fueran antes de las doce, pero parecía que estaba demasiado ocupado como para recordarlo.
maldita sea Hermione! tienes que confiar en él! pensó, pero cómo podía hacer eso? él no le había dado razones! no había dejado de ser m o r t í o ni siquiera porque ella se lo había pedido y no quería sacarla de allí.
- No puedo más! voy a salir de aquí!- dijo Hermione mientras buscaba el armador que siempre usaba para abrir la puerta.
Jacqueline empujó a Draco en el sillón y se puso encima de él. Mientras besaba y mordía los labios del rubio le desabotonaba la camisa y le bajaba el cierre del pantalón.
Draco quería pararla, pero a la vez no quería. Luchaba contra sus deseos de hombre con todas sus fuerzas, pero parecía que sus dos lados hablaban entre sí.
uno le decía:
oye Hermione está en la habitación! no puedes hacerle eso idiota! está ahí mismo y ella es la única que te ha aceptado y te ama como eres sin reclamos!
Y el otro lado le decía:
no seas imbécil! mira lo buena que está esta tía! encima ya sabes lo bien que es en la cama..por qué dejarla? está bien tener un poco de diversión de vez en cuando! a parte a quién quieres serle fiel? a esa sangre sucia? ya bastante has hecho acostándote con ella por que la verdad es que está buena pero tampoco como para serle fiel!
Hermione abrió la puerta por fin. Salió sigilosamente por el pasillo y caminó por él hasta llegar a la sala.
Hermione abrió la boca la más que pudo al ver la escena que tenía frente a sus ojos. Aquella tipa estaba encima de Draco besándolo y manoseándolo...y él parecía no hacer nada para detenerlo, de hecho sus manos estaban fijas sosteniendo la cintura de la chica.
Hermione sintió cómo la rabia explotaba dentro de sí, tenía muchos sentimientos encontrados dentro de ella, eran demasiados juntos: odio, rabia, celos, dolor...todo junto. Pronto se vio corriendo hacia el cuarto de Draco y registrando absolutamente todo, con los ojos llenos de lágrimas, hasta encontrar la varita.
- me las vas a pagar Malfoy!- dijo Hermione llena de ira mientras corría nuevamente a la sala. Se detuvo un momento, y pensó que mejor sería golpearla a ella con sus propias manos.
Jacqueline soltó un grito de dolor cuando Hermione la tomó por el pelo y la lanzó al suelo.
- Eso es por la vez que me lanzaste la maldición, te acuerdas zorra?- dijo Hermione mientras levantaba la varita de Draco. - Crucio!
Jacqueline se retorció de dolor en el suelo mientras Draco se levantaba inmediatamente y tomaba la varita de Jacqueline y apuntaba a Hermione con esta.
- Baja la varita Hermione!- dijo Draco
Hermione? le dice Hermione? pensaba Jacqueline mientras se seguía retorciendo del dolor.
- No! no la voy a bajar! ya me cansé de todo esto! especialmente de ti Malfoy! te odio!- dijo Hermione llena de ira sin baja la varita ni un solo segundo.
- Hermione déjame explicarte! - dijo Draco. -Pero para eso necesito que bajes esa maldita varita!
- No! no la voy a bajar.- dijo Hermione decidida. - Mejor bájala tú, porque sigo siendo mejor bruja que tú, y te puedo ganar muy rápidamente Malfoy! y lo sabes bien!-
Draco sabía que Hermione tenía razón, una varita en sus manos, era como una bomba nuclear, con ella no había nada que la detuviese.
- Es mi varita! te obedeció en el crucio..pero probablemente sea en lo único que te sirva!- dijo Draco.
Hermione sabía que él tenía razón en eso, esa no era su varita por lo tanto los hechizos podrían no salir bien, o podrían simplemente no salir.
Jacqueline ya se había incorporado y le quitó a Draco su varita.
- Mejor me voy, y tu te encargas de ella...ya no va a poder hacer nada más con esa varita.- dijo Jacqueline mientras caminaba hacia la puerta y marcaba una número.
Hermione observó..
-205...
No pudo ver más.
Jacqueline salió.
En el momento que Hermione pudo ver los números y se distrajo de Draco, el chico se abalanzó sobre ella y la quitó la varita, se la guardó en el bolsillo mientras la observaba. Hermione lo miraba con rabia...
- Eres un maldito Draco Malfoy!.- dijo Hermione.
- No puedo creer que hicieras todo esto! Jacqueline pudo descubrirlo todo!- dijo el rubio.
- Encima me reclamas!- dijo Hermione. - cuando la vi encima tuyo manoseándote y tu bien feliz no es así! púdrete! no quiero saber nada más de ti!- dijo Hermione mientras se daba media vuelta y caminaba hacia el pasillo. Pero Draco la agarró por el brazo y la pegó contra la pared.
- escúchame maldita sea!- dijo Draco. - hice mal! lo admito!
- y crees que eso es suficiente! ya te dije que me he aguantado de todo! pero esto no Malfoy! esto no! te detesto, tenías razón cuando dijiste que no puedes sentir amor por nadie! tú no sabes lo que es amar!
Draco la observaba muy de cerca, de tan solo unos centímetros. Hermione dejó caer lágrimas de sus ojos.
- sí lo sé...tú me enseñaste a sentirlo..- dijo Draco.
- eres un cínico!- dijo Hermione.- si me quisieras como dices no hubieras hecho lo que hiciste! qué hubieras hecho si me hubieras encontrado a mí, encima de Zabini eh? él tocándome y yo besándolo..
Draco la miró con sus ojos grises fríos de siempre y se pegó mucho más contra ella, casi aplastándola contra la pared.
- Los hubiera matado...a ambos.
- tú eres solo mía Granger.- dijo Draco. - ni siquiera pienses hacer algo como eso.
- eres un idiota..podría hacerlo sabes? pero no soy un cerdo como tu!
Hermione trató de empujarlo lejos de ella con todas su fuerzas, pero Draco se pegaba solo más, dejándola si aire.
- maldita sea! no ves que es difícil para mí! es difícil aceptar que siento algo por ti, la persona a quien odiaba más en el mundo! viniste y decidiste cambiarlo todo! todo maldita sea! mi vida estaba resuelta! ya sabía lo que tenía que hacer! matarte, matar a Potter y a los demás y después morir yo en manos de dementores en la prisión de Azkaban! ese era mi destino! y tu..tu lo cambiaste todo..
- y por eso me engañaste? .- dijo Hermione. - porque no quieres sentir lo que sientes por mí? porque quieres volver a lo de antes, a ser un ser frívolo que no quiere a nadie!
- sí!- dijo Draco .- ser frívolo es mucho más fácil que sentir!
Sus mutuos alientos se mezclaba, Hermione sentía que no podía respirar por lo apretada que estaba contra a pared y el cuerpo de Draco.
- pues nadie te obliga a quererme! si quieres volver a ser lo de antes pues hazlo! pero déjame a mí fuera!- dijo Hermione.
- Ya es muy tarde! es muy tarde para dejarte! no puedo hacerlo qué no puedes verlo!
- no, no lo veo. Lo único que veo es que me usas para tener una acompañante en la cama todos los días..y yo como una estúpida caí!
- eso no es cierto!- dijo Draco. - Tú sabes muy bien que eso no es cierto! si no lo supieras no hubieras aceptado estar conmigo todo este tiempo.
- Tal vez solo me engañaba, me decía a mí misma que sí sentías algo por mí pero al final no era cierto...todo estaba en mi cabeza.
Draco tomó la mano de Hermione y le pegó contra su pecho, la chica se estremeció ante aquello.
- esto está también en tu cabeza? puedes sentir lo rápido que late..eso pasa solo cuando estoy contigo..- dijo Draco muy bajo. Hermione no quería ceder, aunque sabía que Draco sí la quería, no quería perdonarle el haber si quiera pensado en serle infiel.
Hermione volvió a tratar de empujarlo, pero el chico se pegó aún más contra ella. El corazón de Hermione empezó a latir más rápido y se estremeció al sentir el cuerpo de Draco tan pegado al de ella.
Hermione respiró hondo. No se reconocía, ella no era impulsiva, ella siempre pensaba en las cosas antes de hacerlas, fríamente. Pero parecía que con Draco todo era diferente, él no la dejaba pensar, obstruía todo sus pensamientos. Pero ya no más, tenía que tranquilizarse y pensar fríamente: Draco tenía que pagar por lo que le había hecho.
Draco se acercó a los labios rojos de Hermione y jugó un poco con ellos, provocándolos antes de besarlos con vehemencia. Hermione dejó que Draco la apretara contra sí y profundizara cada vez más en el beso. Podía sentir como el rubio se empezaba a excitar, fue entonces cuando lo empujó con todas sus fuerzas lejos de ella.
- Te perdono.- dijo Hermione. - Pero tienes que tener un castigo, para que aprendas que conmigo no puedes jugar..- dijo la castaña.
- cuál es ese castigo?- dijo Draco, en el fondo temiendo lo que ella tenía que decirle, pues tenía esa mirada brillante que decía que tenía una plan en mente.
- No más sexo hasta que a mí se me de la gana.
- Es obvio, murió por la maldición Avada Kedavra.- dijo Ginny mirando el cadáver sobre la mesa de la sala Forence donde realizaban las pruebas necesarias del ministerio de magia. - Y con una varita de 20 de grosor, probablemente de pluma de fénix. Aunque tengo mis dudas sobre cabello de unicornio..
- De verdad no me gustaría morir así.- dijo Jack, un tipo de cabello castaño claro y ojos miel, bastante lindo. - Ver tantos cadáveres de esa maldición y ver sus rostros, con esa expresión de dolor casi infinito...es escalofriante.
Ginny no dijo nada, en su mente se puso clara la imagen de Hermione, muerta a manos de Malfoy, con aquella misma maldición.
- Y dime Weasley.- dijo Jack. - Cuando vas a aceptar acompañarme a comer?
- Nunca me lo has pedido.- dijo Ginny sonriendo.
- ah no?- dijo Jack. - qué estúpido...bueno vienes entonces? nuestro turno ya terminó.
Ginny no lo pensó dos veces y aceptó, ya era hora de que empezara a hacer su vida un poco más normal. Desde lo de Hermione había dejado de lado todos sus intereses, y más que un ser vivo parecía uno más de los cadáveres que de encontraban en aquella fría sala.
Luna estaba en su oficina, revisaba algunos contratos con ministerios extranjeros cuando la puerta de su oficina de abrió. La cabeza roja de George se asomó sonriente.
- Puedo pasar princesa de hielo?
Luna sonrió y por un momento, solo por un instante, sus ojos brillaron.
- Obvio.- dijo Luna. - Y desde cuando soy princesa de hielo?
George entró y se puso frente su escritorio.
- Desde que eres la chica más misteriosa que conozco. Es difícil saber lo que piensas y lo que sientes..eres exactamente como un pequeño bloque de hielo.
Luna sonrió, George siempre sacaba sus incoherencias, pero de alguna forma siempre lograba arrancarle una sonrisa.
- Te traje algo.- dijo George.
- qué cosa?- dijo Luna sonriente y a la vez curiosa.
George sacó de su bolsillo una piedra de cristal y la puso sobre la mesa.
- Tócala.- ordenó el chico.
Luna lo miró dudosa, sabía la clase de bromas que utilizaba.
- Vamos, sé valiente..no te arrepentirás.- dijo George mirándola con esos ojos juguetones que no habían cambiado para nada.
Luna acercó su mano y lo tocó. Una luz plateada salió del cristal he hizo que la oficina se transformara en una playa durante la noche, con la luz de la luna solo alumbrándolos.
- Te lo regalo, es para que cada vez que sientas q no quieres estar en algún lugar, puedas usarlo, te llevará donde quieras.- dijo George.
Luna quitó la mato de la piedra y la oficina volvió.
- Gracias, es magnífico.- dijo Luna.
- Lo sé, uno de mis maravillosos inventos.- dijo George. - Bueno, ahroa me tengo que ir, pero recuerda que mañana te paso recogiendo eh?
George salió de la oficina con una sonrisa en su rostro y se topó de frente con Ron, que lo miraba seriamente.
- Qué es lo que pretendes George?- dijo Ron.
- a qué te refieres con eso?- dijo George sonriente, a Ron por primera vez le fastidió esa imborrable risa de su hermano mayor.
- Con Luna, bien sabes a lo que me refiero.- dijo Ron.
- Sí pero no entiendo qué es lo que quieres que te diga.- dijo George.- Ya lo sabes todo estoy saliendo con ella.
- Ella es una de mis mejores amigas! la quiero como una hermana, igual que a Ginny, y no quiero que juegues con ella..
- jugar?
- Sabes muy bien a qué me refiero! tú y tus cien chicas por mes!
George levantó una ceja y cruzó los brazos.
- No pienso herir a Luna, no la has visto acaso? es bellísima, inteligente, con personalidad seductora...es todo lo que un hombre puede querer..y no necesito a otra. Ron, increíblemente pienso que me puedo llegar a enamorar de ella..
- De Luna? tú no te enamorarías de ella!
- Por qué no?- dijo George.
- Porque es demasiado para ti!
George tensó su rostro. Obviamente sintiéndose ofendido.
- Y quién está a su nivel? tú acaso?
Ron lo miró receloso.
- No sé a qué te refieres.
- Hermanito, me refiero a que no creo q la quieras como una hermana, creo que la quieres como un hombre quiere a una mujer..si la quieres, si la amas, estoy dispuesto a hacerme a un lado ahora, porque no estoy enamorado de ella, pero lo estoy haciendo, ahora puedo cortar la relación..ahora, si no la amas, pues entonces creo que tengo oportunidad de hacerla mi novia.
Ron se quedó callado, solo miraba a George sin decir nada.
- Haz lo que quieras!- dijo Ron mientras se iba furioso.
Draco estaba comiendo en la cocina cuando Hermione entró. El chico fijó sus ojos grises en ella mientras la chica se sentaba y se servía un vaso de jugo.
- Te dejé unas revistas y periódicos en el cuarto.- dijo Draco.
- Sí, ya los vi todos.- dijo Hermione. - Y estoy especialmente cansada de ver mi rostro en todas las páginas.
- Hey! mi rostro también sale..- dijo Draco jugando.
Hermione sonrió mientras tomaba jugo. Draco la observaba. Cómo alguien podía llegar a querer tanto al alguien en tan pocos meses. Había estado años enteros con Pansy, y no la quería la mitad de lo que quería a Hermione. Le gustaba todo de ella, su forma de hablar, su sonrisa, hasta su altivez había llegado a obsesionarle; la forma como se acomodaba el cabello, sus ojos marrones que a pesar de estar nublados, a causa de todo lo que había sufrido, parecían tener aún ese brillo y vivacidad que él carecía, y su piel, su piel suave y bronceada, tan solo con tocarla podía hacerlo estremecer por completo. No había duda de que la amaba, pero qué clase de amor era? Él la amaba, pero lo hacía a su manera, ruda, fría, seca..porque había un gran abismo entre los dos, que ninguno de los dos podía cerrar. La amaba egoístamente, pues prefería tenerla en aquel encierro con él, antes que dejarla irse, lejos de él. Era ese el amor que a ella le convenía?
- Hablemos de nuestros padres.- dijo Hermione bruscamente, cortando los pensamientos de Draco. El chico sintió como ella había puesto el dedo en la herida, abriéndola más de lo que ya estaba.
- No, mejor olvidemos ese tema.- dijo el rubio.
- No, es mejor que lo hablemos ya.- dijo la castaña insistiendo.
- Por qué tenías que sacar ese maldito tema? todo va a salir bien mientras no lo menciones!
eso es mentira!- dijo Hermione. - Tú me conoces, yo no me trago las cosas que siento y que pienso, y al contrario de ti yo soy directa. Y este tema lo venimos evadiendo desde hace mucho tiempo, y por si no te has dado cuenta es lo que nos separa.
- Por eso mismo, porque nos separa no debes tocarlo!- dijo el rubio mirándola fijamente. No quería perderla, por eso no quería que ella escarbara en sus viejas heridas, porque aquello solo iba a terminar mal, muy mal.
- Pues no pienso callármelo más, porque a mí tener esto dentro me está envenenando. Necesito decirte todo lo que quiero sobre la muerte de mis padres y estoy segura que tú también tienes muchas cosas que decirme..
- No son cosas que te van a gustar Hermione..
- No me importa, hablemos de esto ya! no lo aguanto más!
- Cómo quieras!- dijo Draco levantándose bruscamente de la silla. - Siempre se hace de todas formas lo que tú dices! siempre! porque eres una consentida y engreída que solo quiere que se le c u m p l a n cada uno de sus caprichos, así es como crían los malditos muggles a sus hijos!
Hermione se levantó dispuesta a gritarle todo lo que creía, él ya lo había hecho, ya había escupido el veneno que tenía..todo eso que a ambos los atormentaba iba a salir aquella noche.
- Tú! siempre fuiste un idiota! un imbécil que se creía en centro del mundo porque tenías una situación económica favorable y un padre triunfador! y claro! solo triunfador por todo lo malo que hacía! en lo único que pensaba era en sí mismo! por eso era en eso lo que tú también solo pensabas, en ti!
- Mi padre era un ganador! tenía el poder en la palma de su mano! todo lo que se proponía lo lograba!- dijo Draco.
- Tu padre era una mala persona! la peor que he conocido sobre la tierra! era un aliado de Voldemort y desde siempre me miró con asco por no tener sangre limpia, creyéndose mejor que todos pero solo era una basura!
- Pues a mí también me enseñó a mirarte con desprecio! porque sabía que eras simplemente una hija de muggles!
Hermione notó que Draco no empleó el término "sangre sucia" seguramente para no ofenderla.
- Eso no me hace inferior!
- Lo sé! pero él lo creía así! y así me educó!
- Tu padre era un asesino! mató a mis padres sin contemplación! y lo hubiera hecho conmigo!
- Pero era mi padre maldita sea! no entiendes! hiciera lo que hiciera! pensara como pensara siempre me quiso porque yo era su hijo! y tal vez cometió muchos errores pero igual era mi padre! mi padre y los tuyos lo mataron!
- Porque me querían defender! si no fuera por ellos yo estaría muerta! aunque hubiera preferido morir! lo hubiera preferido antes que verlos a ellos dejarme sola!
- Nunca vuelvas a decir eso! las cosas sucedieron así y ya!- dijo Draco.
- Mis padres no eran inferiores! eran muggles y qué? eran diferentes! pero no inferiores!- dijo
Hermione llorando. - Yo no quería que murieran, y tampoco que el tuyo lo hiciera.
Draco la tomó por el brazo y la acercó a él.
- Lo sé, no fue la culpa de ninguno de los dos, no pudimos preverlo..no fue nuestra culpa.
Hermione miró a Draco y él también lo hizo. El rubio no podía creer que él mismo hubiera dicho aquello. Era cierto..por qué atormentarse con algo que no fue culpa de ninguno de los dos? Durante todo aquel tiempo, toda esa estúpida venganza hacia Hermione, cuando ella no tenía la culpa, los dos había sido tan solo víctimas de todo aquello.
Hermione abrazó a Draco con fuerza, como no queriendo desprenderse nunca más de él. Draco correspondió tomándola, el abismo por fin se había cerrado.