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The Half Blood Prince of Elysia1
Author:
Sara Morgan Black PM
La gente comenzará a darse cuenta de que Severus Snape no es un tipo cualquiera... La historia de su pasado, con fuertes spoilers de HBP. Traducción de la historia con el permiso de su autora, Elysia1
Rated: Fiction K+ - Spanish - Severus S. - Chapters: 5 - Words: 4,257 - Reviews: 13 - Favs: 5 - Follows: 4 - Updated: 04-07-07 - Published: 05-17-06 - id: 2943864
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Quinto capítulo! Siento la demora, espero que no vuelva a pasar tanto tiempo. Gracias a verob, trini-la-blake, Arwon y Aranel-Riddle. Thanks, Ely.

DISCLAIMER

La siguiente historia pertenece a Elysia1, y los personajes, a J.K Rowling y la Warner Brothers. No tengo ningún fin de lucro ni tampoco de plagio, me limito a traducir esta historia con la autorización de su autora.

The Half Blood Prince

(By Elysia1, traducido por Sara Morgan Black)

"¿Puedo tomar prestada un poco de infusión de ajenjo?"

"No."

Capítulo Cinco

El mundo mágico estaba más que tenso con la declaración de guerra del Ministerio a Lord Voldemort y sus seguidores. El grupo político de los Caballeros de Walpurgis había declarado una alianza con el Señor Oscuro y, de hecho, estaban operando por él antes de que su presencia fuera hecha pública hace unos pocos años atrás. Además, los nuevos seguidores de Voldemort se llamaban a sí mismos Mortífagos, y estaban clamando responsabilidad por una cantidad de ataques terroristas. Para gente como los estudiantes de Hogwarts, que no estuvieron presentes durante el alza y caída de Grindelwald, este movimiento tenía poco que ver con ellos, y a menos que estuvieran directamente afectados, se las arreglaban para seguir con sus propias vidas.

Severus estaba lo suficientemente feliz para ignorar toda la situación y prepararse para el término de los exámenes. Lucius había cumplido su promesa, y le mandó una carta a Severus unas pocas semanas después.

La mayoría de los chicos de sexto año reconocieron la lechuza de los Malfoy, y estaban mirando por sobre su hombro tratando de leer la carta. Severus leyó rápidamente y aprendió la carta de memoria.

-¿Sí, Nott?- inquirió mientras doblaba la carta y la guardaba suavemente en su bolsillo. El chico, que miraba por sobre su hombro, casi se abalanzó sobre él.

-Y bueno¿Qué dice?

-No es asunto tuyo –le espetó. Su actitud no desanimó a los otros chicos Slytherins, y continuaron preguntándole. Incluso captó el interés de Narcissa Black, quien ya se había disculpado con Severus por escaparse en Hogsmeade y le había pedido ser su tutor de estudio dos noches a la semana.

-Si deben saber… -dijo, arrastrando las palabras para intentar sonar aburrido, pero secretamente encantado por la atención- He sido invitado por los Malfoys para Navidad.

Eso puso un rápido fin al cuestionamiento, y la mayoría de los chicos se mostraron disimulada o abiertamente celosos. Sin importar las opiniones de los chicos hacia el solitario y oscuro Slytherin, sus actitudes hacia Severus Snape ya habían comenzado a cambiar. Severus había notado que sus compañeros, aunque no eran abiertamente amigables, eran mucho más agradables que en sus años anteriores. Su ataque a Sirius Black al final del último año los había divertido mucho a la mayoría de ellos, especialmente desde que, aparentemente, no había recibido castigo alguno de Dumbledore. Ahora su aparente amistad con Lucius significaba que su status en la sala común había sido elevado. Y, para un Slytherin, el status lo era todo.

Severus reflexionó por un momento. La Navidad se estaba aproximando rápidamente y estaba asombrado de que ya estaba comenzando a disfrutar ese año; algo que no sólo lo sorprendió sino que también lo contentó. Él, que siempre se había sentido torpe en su propia piel; sintió que al fin se acomodaba. Especialmente después del hecho de que Severus había considerado seriamente no volver a Hogwarts. El quinto año había sido el peor de todos.

Primero, fue el año en que Lucius se fue. Severus siempre había sido un blanco fácil; incluso su propia casa no se cansaba de burlarse de él. De cualquier modo, Lucius, un chico de quinto año y prefecto cuando Severus comenzó Hogwarts, había puesto fin a la situación. Desafortunadamente, la influencia de Lucius no se extendió a los Merodeadores de Gryffindor. Era verdad que mientras su propia casa ya no le escondía sus cosas ni lo llamaban el desagradable mestizo, sin Lucius cerca lo habían atormentado.

Segundo, fue el año en que casi fue atacado por el hombre-lobo Remus Lupin. En quinto año su rivalidad con los Gryffindors había alcanzado un grado que le podría haber costado la vida.

Tercero, fue el verano en que su madre murió. Había llegado a casa para encontrarla muerta, desplomada en la tina con las muñecas cortadas, colgando desde el borde hacia el suelo. La escena fue roja, y Severus había hecho todo lo posible por sacarla de su mente. No podía evitar sentirse enojado: enojado con su padre por llevarla a hacer eso, enojado con ella por haberlo dejado solo, y enojado porque lo había hecho a la manera muggle. El verano sin ella en la penada e insoportable casa en la que vivía, con el borracho de su padre aún peor desde que ella los había dejado, fue la única razón por la que volvió.

De la nada oscura, su vida parecía ir encaminada a algo mejor. Y él sabía que se lo merecía.

Más tarde esa noche, le respondió a Lucius en una educada nota que le había tomado media hora componer. Le dijo que estaría encantado de ir a la mansión Malfoy para Navidad. Fue sólo momentos después de que la mandó, que las dudas comenzaron a aflorar en él, y deseó poder llamar a la lechuza de vuelta.

Caminando con dificultad escaleras abajo, desde la lechucería hasta la seguridad del dormitorio Slytherin, el desanimado chico cerró rápidamente las cortinas alrededor de su cama para que sus compañeros no lo molestaran y abrió su sencillo baúl. Nerviosamente, se preguntó qué tipo de cosas necesitaría para las vacaciones. Había otra salida a Hogsmeade antes de Navidad, pero Severus no tenía dinero para comprar cosas nuevas, y se preocupó acerca de la impresión que causaría en los Malfoys. El Sr. Malfoy era obviamente un mago de gran prestigio, y aparentemente Lucius, aunque sólo llevara dos años fuera del colegio, no lo estaba haciendo nada de mal él mismo.

Acostándose sobre su cama y cerrando sus ojos fuertemente para evitar llorar, maldijo a su ya maldita familia. No era su culpa que el borracho de su padre hubiera acabado con todo el dinero de la familia. El desesperanzado muggle no podía mantener un trabajo por algo más de un mes, y con todas las peleas en la casa, no había que preguntarse demasiado por qué la madre de Severus se había suicidado.

Abriendo su libro de pociones, trató de leer a través de sus ojos empañados para evitar empezar a llorar por completo. En medio de su lectura en la sección de la poción Auxtiris, su pensamientos volvieron a los Malfoys.

Se preguntó cómo sería ser un Malfoy. Tener prestigio y poder, y gente adulándote alrededor como si fueras realeza. Él y su madre se merecían haber tenido ese trato. Los Prince, la familia de su madre, eran sangrepuras tan antiguos como la pluma y el papel. Ella le había contado acerca de ellos, aunque la mayoría había muerto durante la guerra de Grindelwald, peleando en ambos bandos; eran lo suficientemente respetables. Por qué ella se había enamorado de un desagradable muggle como el padre de Severus, era algo que él nunca podría entender. Si sólo pudiera haber sido un Prince... No tendría que tener un patético libro de texto de segunda mano, no tendría que estar constantemente probándose a sí mismo, no tendría que preocuparse acerca de los Mortífagos y Voldemort, y no tendría que ser el dueño de unos calcetines grisáceos y túnicas que no le quedaban.

Severus sabía lo que quería. Quería ser reconocido por su inteligencia, como su madre nunca lo había sido. Quería ser poderoso. Ser respetado. Tener dinero. Ser querido. Y con una amargura que no pertenecía a alguien de su edad, supo que haría cualquier cosa por alcanzarlo. Severus internalizó sus nuevas metas mientras pasaba las hojas del libro de texto, moldeándose un nuevo nombre. Se sacó los zapatos y sin molestarse en cambiarse, se tapó con las sábanas hasta la barbilla, dejando caer el libro al suelo.

Éste cayó abierto, y ahí, con su desordenado garabateo, estaban frescas las palabras "El príncipe mestizo".

Espero reviews, gracias por leer! Hasta el sgte chapter,

Sara Morgan Black

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