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Anime/Manga » Card Captor Sakura » ESCLAVA DEL DESEO
HOSHI KUMIKO CHAN
Author of 3 Stories
Rated: M - Spanish - Romance/Adventure - Syaoran L. & Sakura K. - Reviews: 572 - Updated: 08-29-06 - Published: 05-19-06 - Complete - id:2947692

Esto es una adaptación de una de las obras de JOHANNA LINDSEY. Ella es la autora de toda esta historia, así como los personajes los he tomado de CCS obra de las niñas de CLAMP; yo solo la he adaptado para llevarla a ustedes con fines de entretenerlos.

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Esta historia te la dedico a ti, mí querido Belzer, te quiero muchísimo, tenshi. Gracias por tu apoyo y animarme a publicar este fic.

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CAPÍTULO XXV

Él no llegó. Ella debía dar a luz a su hija de un momento a otro, pero él no venía… Y tenía que ser una hija. Su hija. Era una hermosa venganza de su parte; en efecto, no daría a Syaoran el hijo que él tanto deseaba. Ella lo había decretado así, lo deseaba así, de modo que sería una niña, la suerte finalmente debía favorecerla alguna vez.

Pero Syaoran no vino. ¿Por qué ella habla creído que él acudiría? sólo porque había llegado a Tures una vez por mes, todos los meses, desde que ella había salido de Fulkhurst?

El aún quería desposarla. Ella todavía se negaba, se mostraba grosera con él. Dos veces se había negado a recibirlo. Pero él insistía en volver. Y continuaba tratando de convencerla de que debía aceptarlo.

De modo que él estaba arrepentido. Y luego¿qué importaba a Sakura? Era demasiado tarde, Pero él se mostraba inexorable. Consiguió ganarse a la madre de Sakura, y Hana era muy eficaz en la tarea. Había estado preparándose durante tres años.

-Que él desee casarse contigo nada tiene que ver con su sentimiento de culpa -le había asegurado Hana a Sakura en una de sus muchas visitas- Pensaba casarse contigo antes de saber que tenía motivos para sentirse culpable. Adoptó la decisión cuando te llevó al castillo de Ambray.

Eriol era otro motivo de irritación; hasta donde el asunto concernía a Sakura, Eriol le había arrebatado su madre a la joven, había aprovechado la vulnerabilidad de Hana, la había seducido y desposado antes de que ella pudiese recuperar el aliento. Ahora la había convencido de que la dama lo adoraba, cuando eso era imposible, pues se trataba de un amigo de Syaoran.

Y el mes precedente, un día en que Sakura estaba especialmente deprimida. Hana apareció con otra revelación:

-Te ama. Me lo dijo él mismo cuando se lo pregunté.-

-Madre -se quejó Sakura horrorizada¿Cómo pudiste preguntarle, eso?

-Porque deseaba saberlo. Tú nunca te molestaste en preguntar.-

-Es claro que no -replicó hoscamente Sakura- Si un hombre no puede decirlo por propia iniciativa, sin la necesidad de arrancarle la declaración...-

- De eso se trata, querida, después lo pregunté sí te lo había dicho, y respondió que, no sabía cómo hacerlo.-

Su madre no era una persona capaz de mentir en eso… pero Syaoran sí. Era capaz de decir a una madre exactamente lo que ella deseaba escuchar. Ese hombre bien podía utilizar recursos mezquinos, y astutos.

Pero eso nada significaba para ella. No estaba dispuesta a ceder y casarse, con ese hombre, incluso si él conseguía demostrarle que no estaba muerta por dentro, como había creído antes, y que su corazón aún aceleraba los latidos cuando él estaba cerca, aunque ella aún podía desear el cuerpo de Syaoran¡incluso en su estado! Pero el despertar de sus propios deseos no cambiaba la situación, ella no estaba dispuesta a hacer de nuevo el papel de la tonta, y a exponer su corazón a más sufrimiento.

Ahora, estaba sentada en el hueco de la ventana de su habitación. Era la señora de Tures. Pero habría preferido la familiaridad de su antiguo dormitorio cuando regresó allí, en lugar de la habitación mucho más amplia.

Acarició el asiento con su almohadón, sonriendo complacida porque era mucho más agradable que los bancos duros de las ventanas en las habitaciones de Syaoran. Por supuesto, él tenía dos ventanas y ella sólo esa; y en la de Syaoran había vidrio, un artículo que era muy caro, y en cambio el vidrio de Sakura se había quebrado durante uno de los últimos asedios. Ahora contaba únicamente con un delgado lienzo que cubría el hueco y a través del cual ella apenas conseguía ver; además, un extremo se había soltado y se movía impulsado por el viento de abril, y así ella podía entrever el camino que se acercaba a la entrada principal del castillo. Ese camino aún estaba vacío, excepto un mercader con su carreta de mercancías.

No era la primera vez que destrozaban la ventana. La propia Sakura la había destruido cuando tenía nueve años, en un accidente, y después no la habían reparado durante casi dos años. La ventana daba al contrafuerte, y estaba un piso más bajo que la torre. En el piso más alto estaba la capilla, y lo que ella ahora contemplaba era el techo de esta capilla, a un metro y medio bajo su ventana, aunque un poco hacia la izquierda, pues la pared frontera del contrafuerte estaba directamente debajo.

Sakura había saltado por esa ventana una vez, antes de que la reparasen, y había aterrizado exactamente en las almenas de un pie de ancho, y después había salvado los tres pies restantes, hasta el techo de la capilla. Lo había hecho para asustar a una doncella.

En efecto, había asustado a la muchacha, que había corrido directamente hacia Hana, gritando que Sakura estaba muerta, y que había caído por la ventana, aterrizando dos pisos más abajo. Sakura deseó haber muerto después de la reprimenda que recibió; además, la encerraron en su habitación durante... ahora no podía recordar cuánto tiempo había sido.

Sonrió con el recuerdo, mientras se acariciaba el vientre. Su propia hija jamás haría nada tan absurdo. Sobre todo a causa de las barras de hierro que Sakura ordenaría instalar en sus ventanas. Pero ahora podía entender la cólera y el miedo de su madre. Podría haber muerto. Un pequeño error de cálculo y habría caído al vacío...

-¿Soñando despierta, mi señora?-

Sakura se inmovilizó. No podía ser. Pero al volverse, vio que en efecto era Yue, que después de entrar por la puerta cerraba esta y caminaba hacia la joven.

-¿Cómo entraste en el castillo?-

El se echó a reír.

-Eso fue fácil. Hoy es el día de los mercaderes, cuando vienen de la ciudad para inducir a las señoras a separarse de unas pocas monedas. De modo que hoy soy un comerciante. Introducir un ejército es difícil, pero no lo es si se trata de un solo hombre.-

-¿Todavía tienes un ejército digno de ese nombre?-

Esa pregunta destruyó la fanfarronería regocijada.

-No, pero... ¡bendito sea Dios! -exclamó cuando estuvo bastante cerca y pudo ver el enorme vientre de Sakura.- De modo que funcionó.-

La expresión calculadora se dibujó en la cara de Yue, y ella casi pudo oír el tema exacto de sus pensamientos codiciosos.

-No dirás que es el hijo de Arato. Yo lo negaré... y Syaoran Li sabe a qué atenerse.-

-En efecto -observó amargamente, Yue.- ¡El te poseyó!-

-¡Tú me entregaste a él! -gritó Sakura.- ¿O acaso olvidas que fue tu idea, tu codicia...?

-¡Calla! -gritó Yue, volviendo nerviosamente los ojos hacia la puerta.- Poco importa a quién pertenece el niño, mientras yo pueda usarlo.-

Ella lo miró con los ojos muy grandes.

-¿Todavía pretendes reclamar la posesión de Kirkburough¿Cómo es posible que pienses hacer semejante cosa?- Sakura, no podía creer tanta codicia en el corazón de ese hombre.

-Es necesario. No tengo nada más. Incluso ahora ese canalla ha sitiado mi última fortaleza. No puedo ir allí. Sakura, no tengo adónde ir.-

Ella comprendió que Yue deseaba que entendiese, y quizás simpatizara con él. Se preguntó si Syaoran lo había trastornado un poco con su persecución incesante. ¿O este era el efecto que la desesperación provocaba en un hombre?

Miró con suspicacia a Yue.

-Esa no puede ser la razón por la cual viniste aquí, no sabías nada del niño¿Cuál es el propósito de tu visita, Yue?-

-Casarme contigo-

Sakura, creyó estar viviendo en una pesadilla. Pero al ver la determinación en la cara del hombre un escalofrío le recorrió el cuerpo.

- No digas estupideces, Yue.-

- Cásate conmigo, Sakura – Por la forma en que el hombre lo dijo, no parecía petición sino una clara orden.-

-¡Estás loco!-

-No, has recuperado todos tus propiedades, y las controlas -dijo Yue, tratando de explicar su razonamiento- Ahora es provechoso casarse contigo, el hombre que sea tu marido...-

-Juré fidelidad a Syaoran -mintió Sakura- El no permitirá que me poseas.-

-No puede detenerme. Que lo intente. Tendrá que volver a ocupar esos castillos que te devolvió, así como otras posesiones. Esta vez agotará sus propios recursos, y entonces podré vencerlo.-

-Yue¿porqué no puedes renunciar a todo esto? Perdiste¿Por qué no abandonas la región cuando aún puedes hacerlo? Márchate a la corte de Isao, o a la de Hojo. Empieza de nuevo.-

-Ahora que te tengo, nadie podrá decir que fui vencido.-

-Pero tú no me tienes -dijo Sakura con voz serena- Si no me caso con Syaoran, a quien amo con toda mi alma, Dios sabe que no me casaré contigo, a quien detesto. Prefiero saltar por esta ventana. ¿Tengo que demostrarlo?-

-¡No digas tonterías! -exclamó Yue, furioso, ante la amenaza de Sakura, y la revelación de que ella amaba a Syaoran. Pero en ese momento lo preocupaba más la amenaza, pues ella se había sentado muy cerca de esa ventana- Si... no quieres dormir conmigo, renunciaré a eso, pero tengo que casarme, contigo. Ahora no tengo alternativa.-

-Claro que la hay. -dijo Syaoran desde la puerta- Desenvaina tu espada y te demostraré que si tienes una alternativa más.-

Sakura se sobresaltó tanto con la aparición de Syaoran, que no pudo reaccionar cuando Yue se aproximó a ella de un salto y apoyó una daga sobre el cuello de la joven.

-Suelta tu espada, Fulkhurst, o ella muere -ordenó Yue, su voz casi exultante ante la visión del triunfo.

-¡Syaoran no lo aceptes! El no me matará.-

Pero Syaoran no la escuchaba. Observaba como poseído los movimientos de Yue, sin prestarle atención a sus palabras, él ya estaba soltando su espada. Tan Fácilmente arriesgaba su vida? Caramba, a menos que...

-Ahora, ven aquí ordenó Yue –los ojos de Sakura exhibieron una expresión de incredulidad cuando Syaoran obedeció avanzando un paso sin la más mínima vacilación. Parecía dispuesto a acercarse a Yue y a permitir que lo matara. No, eso no sucedería mientras ella aún pudiera hacer algo,

Yue estaba cerca de Sakura, pero más próximo a la entrada del dormitorio. Su daga ni siquiera rozaba la piel de la joven, y tenía los ojos fijos en Syaoran.

Sakura recogió las rodillas y con un fuerte golpe lo envió hacia Syaoran, e inmediatamente pasó las piernas sobre el borde de la ventana y se deslizó hacia fuera.

- Sakura a a!-

Sakura alcanzó a oír a los dos hombres que pronunciaban su nombre mientras ella tocaba con los pies el cuadrado liso de la muralla. Por Dios, había sido tan fácil cuando ella era más joven, y no tan pesada. Pero saltar el último metro hasta el techo de la capilla era imposible. Ella estaba acomodándose con cuidado sobre el borde de la muralla para salvar el resto de la distancia, cuando Yue asomó la cabeza por la ventana y la vio.

-¡Maldita sea, Sakura, casi me matas del susto! -le gritó.

¿Casi? Por Dios¿cuándo ella tendría un poco de suerte?

Pero Yue no continuó allí para seguir reprendiéndola. El ruido de las espadas que se entrechocaban en combate mortal llegó claramente a través de la ventana y Sakura comprendió qué era lo que había distraído a Yue. De modo que los dos finalmente tenían la posibilidad de satisfacer el deseo de matarse uno al otro. Poco importaba que ella estuviese allí sentada sobre el borde de la muralla, con una caída de treinta o cuarenta metros a sus espaldas…bien, quizás veinticinco metros, pues el contrafuerte no era tan alto como la torre.

El calambre la sorprendió, y consiguió que su cuerpo se balanceara, y casi perdiese el equilibrio. Su corazón aceleró los latidos, y ella ya no quiso llegar hasta el techo, y saltó la distancia que aún le restaba. Hizo otro aterrizaje violento, y otro calambre fue su castigo. Se inclinó esta vez, conteniendo la respiración hasta que se calmó el dolor; pero entonces un escalofrío le recorrió el cuerpo. No, ahora no. No era posible que su bebé decidiera nacer ahora.

Volvió la mirada hacia la ventana, y apoyó mejor los pies sobre el camino de piedra de sesenta centímetros de ancho que rodeaba el techo liso de madera de la capilla. Aunque se veía forzada a elevar la mirada para ver qué estaba sucediendo en su propia habitación, dudaba de que pudiese desandar camino sin ayuda. Descender la altura de tres pies era una cosa, regresar al borde estrecho y almenado otra muy distinta. Ella podía hacerlo, pero ahora estaba demasiado pesada y torpe para realizar la hazaña sin excesivo riesgo.

Estaba la gran puerta trampa del techo de la capilla, cerca de sus pies. Permitía que durante un ataque los hombres se apostaran allí para disparar flechas protegidos por las almenas. Caía unos seis o siete metros hasta la capilla, pero para usarla se necesitaba una escala. Era la única entrada a ese sector de las almenas fuera de la ventana del dormitorio de Sakura.

Ella sabía que ahora no tendría ninguna escala, pero de todos modos ella trató de llamarlo. Como había previsto, no hubo respuesta, de modo que Sakura se limitó a gritar para pedir ayuda.

-¡auxilio!... ayúdenme! -

Obtuvo más respuesta de la que esperaba. Un criado entró corriendo a la capilla, pero era sólo un jovencito, y lo único que hizo fue mirar asombrado a Sakura. Y antes de que ella pudiera decirle que trajese una escala, Yue estaba descendiendo por el borde de la ventana, en la mano una espada.

-¡Apártate! -le gritó antes de saltar directamente hacia el camino junto a la almena.

Pero Sakura no se movió, paralizada por el temor de lo que podía significar la aparición de Yue. Si ese engendro del demonio estaba llegando a ella entonces eso daba la horrorosa posibilidad que quizá Syaoran había muerto. Sakura hubiera querido llegar a su habitación y ver cómo estaba Syaoran, no podía concebir que él estuviese muerto. Una presión en su pecho que casi la ahogaba la dejó paralizada, sin poder reaccionar y poner distancia entre Yue y ella.

Al aterrizar, Yue chocó contra ella, no con mucha fuerza, pero sí la suficiente para desplazarla una corta distancia. Él ya estaba fatigado del combate con Syaoran. Se le dobló una de las piernas al aterrizar en el sendero de piedra, y Yue cayó hacia el techo. Pero su rodilla entró exactamente por la abertura de la puerta trampa. Eso lo desequilibró todavía más, y quizá su cuerpo habría pasado directamente por el orificio, pero el vientre de Yue chocó con fuerza contra el borde de la abertura, y con eso retuvo allí su cuerpo. Se había lastimado, estaba sin aliento, y su espada había resbalado sobre el techo; de todos modos, pudo salir del orificio con bastante facilidad.

Sakura permaneció allí de pie, aturdida por el pensamiento de que Syaoran había muerto. Lágrimas resbalaban por sus mejillas ante la impotencia que sentía que Syaoran hubiera muerto. No intentó empujar a Yue hacia el orificio cuando aún podía hacerlo, y no trató de apoderarse de su espada y arrojarla al vacío. Permaneció allí, paralizada por el horror... y de pronto Syaoran aterrizó frente a ella.

Sakura gritó sobresaltada, retrocedió un poco más, y tocó la pared baja que tenía detrás. Él le sonrió tratando de reconfortarla, y después avanzó en busca de Yue, que ya había recuperado su espada. El sentimiento de alivio de Sakura desapareció como consecuencia de otro acceso de dolor, no tan agudo como los restantes, pero más profundo, y por eso mismo peor. Sin embargo, ella no le hizo caso, y observó cómo los dos hombres se atacaban.

Avanzaron y retrocedieron en el reducido espacio. Sakura se apartó del camino cuanto era necesario, evitando la puerta trampa, que aún estaba abierta, así como las espadas que cortaban el aire. Soportó más dolores pero continuó ignorándolos. Finalmente, el combate quedó limitado al área que estaba frente a la puerta trampa, y así pudo acercarse para descubrir qué evitaba que les prestasen ayuda. Había llegado esa ayuda. Había más criados debajo, agrupados alrededor del mantel del altar que sostenían entre todos, y uno le gritaba que saltara.

¡Estúpidos! Ella no era un peso liviano que podía confiar en el mantel del altar. Desgarraría en dos ese fino lienzo, si es que no lo arrancaba de las manos de los criados al caer. En cualquiera de los dos casos, ella acabaría tendida sobre el piso de piedra, probablemente muerta.

Pero de pronto ya no se vio obligada a elegir, pues los dos combatientes se acercaron repentinamente, Yue tropezó con ella y le envió directamente al orificio. Sakura gritó cuando sintió que el piso había desaparecido bajo sus pies. Yue se volvió y la aferró con el brazo libre, pero el peso agregado desequilibró al hombre, y él tuvo que soltar su espada y usar los dos brazos para evitar que Sakura desapareciera en el agujero. Yue dio la espalda a Syaoran para hacer esto, y su único pensamiento fue salvar a Sakura.

Sakura se aferró a él para salvar su vida, y estaba tan conmovida que no podía soltarlo incluso después que se apartó del orificio y pudo afirmar de nuevo los pies. Fue un horror de segundos eternos.

Syaoran, olvidado momentáneamente, reingresó en el cuadro.

-D'Ambray apártate de ella.-

La amenaza inherente que estas palabras expresaban, así como la punta de la espada que pasó sobre el hombro de Sakura para presionar el pecho de Yue, eran el incentivo para lograr que Yue hiciera lo que se le ordenaba. Pero Yue no la liberó, y en cambio sus manos la sostuvieron con más fuerza, y Sakura lo conocía bastante bien como para saber la orientación de sus pensamientos.

-Él no creerá que estás dispuesto a amenazar mi vida después que acabas de salvarla –dijo a Yue.

La expresión que esas palabras originaron en la cara de Syaoran era casi cómica a causa de la frustración. Sakura se volvió a tiempo para verla, y la disgustó el hecho de que ella misma lo interpretaba como acierto.

Ciertamente, él no estaba dispuesto a admitir que Yue huyera, ahora que lo tenía, pero matarlo en ese momento no era parte de su código caballeresco. Una vida salvada siempre merecía una recompensa justa. Pero aún consideraba despreciable a Yue, lo mismo que Sakura. Si Syaoran tenía que perdonar¿no era mejor esperar a otra ocasión¿Perdonar¿Syaoran¿A caso el vengativo Dragón del norte había cambiado tanto?

Sí, había cambiado, pero eso no era algo que lo complacía. Su fiero rezongo no fue muy elegante mientras bajaba la espada.

-Te concedo la vida, pero no debes molestarla más.-

Yue nunca había sido un hombre que se negara a aprovechar una auténtica oportunidad.

-Devuélveme también Ambray.-

Sakura contuvo una exclamación ante la audacia de Yue.

-¡No, Syaoran, no aceptes! El no merece...-

-Sakura, yo decidiré lo que vale tu vida -la interrumpió Syaoran- En realidad, un castillo... o cien castillos... no pueden compararse con lo que tú significas para mí.-

No era muy romántico que la compararan con edificios de piedra, pero lo que importaba era el significado que se escondía en las palabras, y que fue suficiente para obligarla a callar, el tiempo necesario para que Syaoran dijese a Yue:

-Tendrás que jurarme vasallaje.-

Yue no vaciló, divertido antes la ironía implícita en el hecho de que Syaoran jurase protegerlo a él. Suspicazmente le dijo Syaoran:

- … Y Sakura...-

La espada se elevó de nuevo, peligrosamente.

-Sakura será mi esposa cuando me acepte. En cualquier caso, nunca volverá a depender de ti, D'Ambray, no me tientes para que cambie de idea. Toma lo que te ofrezco y considérate afortunado porque ya no reclamo una venganza absoluta.-

Aquí, Sakura quedó en libertad y se entregó inmediatamente a los brazos de Syaoran. El fuerte apretón le provocó otro gesto de dolor.

- Syaoran!...- Sakura gimió fuertemente y hundió su rostro en el pecho de él. Syaoran gimió a su vez al sentir cómo ella apretaba sus brazos, el horror se apoderó de él cuando consideró la posibilidad que el hermanastro de Sakura le había hecho daño después de todo o se había lastimado al caer.

- Sakura, estás bien? –

Syaoran no pudo esperar su respuesta pues un resplandor lo cegó y como instinto cubrió a Sakura con su cuerpo. Centímetros fueron determinantes para que la espada de Yue no se enterrara por completo en el cuerpo de Syaoran. Fue en un cosquilleo caliente que se hizo sensible la herida que Yue le había provocado a Syaoran a la altura de su hombro derecho.

- Tácitamente acepté no dañar a Sakura, más no así el no hacerlo contigo.-

Una sonrisa diabólica apareció en el rostro de Syaoran, las palabras de Yue lo ataban en pacto referente a Sakura, pero el conflicto territorial que tenían como dos caballeros estaba vigente. La oportunidad de ajustar cuentas se presentó reinante.

Syaoran depositó a Sakura en lo que tenían por piso y para reconfortarla le dijo:- Prometo que pronto te sacaré de aquí, pequeña –

Sakura olvidó su dolor, perdiéndose en los ojos cálidos de ese hombre que la miraba con dulzura. Casi rompe en llanto al ver cómo las gemas ámbar disiparon su cálido color cuando éstas se dirigieron a Yue, convirtiéndose en gemas rojizas; los ojos de Syaoran parecían dos bolas flameantes. Su rostro tenso expresaba la más sombría de las intenciones. Eso desesperó a Sakura, pensando horrorizada en lo que pasaría entre esos dos, y lo peor era que se avecinaba en cuestión de segundos.

-Syaoran…-

Pero él ya no la vio, simplemente se alejó un poco de ella para enfrentar a Yue. Syaoran hizo un movimiento galante con su espada y se puso en guardia. Lo que siguió fue un estruendo escalofriante producido por el choque de las armas de los hombres. Sakura abrazó su vientre y se apartó lo más posible del lugar.

Como sagaz caballero que era, Yue media a su contrincante ahora en un terreno nuevo y para nada cómodo, Syaoran no retrocedió un solo pasó conteniendo los constantes zarpazos que Yue le propinaba, no siendo esta realmente una tarea del todo fácil. Sin embargo, ante un golpe bajo, Syaoran retrocedió dos pasos para lograr poner distancia, los golpes de Yue se fueron haciendo más enérgicos, más vertiginosos y precisos. Sosteniendo la espada con sus dos manos Yue asestó un fuerte golpe ejerciendo presión con su cuerpo, Syaoran lo contuvo clavando su mirada en los de su diestro oponente.

- Ya terminaste de jugar Ambray? -

Yue gruñó y vio con desprecio a Syaoran; iba a replicar, pero este último lo empujó y comenzó un despiadado ataque. Syaoran estratégicamente había esperado que Yue se cansara con cada golpe ciego que le había dado; con el cuerpo resentido, Yue ya no era gran rival para, tal vez no un del todo vital Syaoran, pero si un guerrero más vigoroso y decidido a matarlo al más mínimo descuido. Syaoran, atacó sin clemencia, lacerando a cada golpe el cuerpo de Yue, éste no hizo más que retroceder para evitar los ataques. En un momento de furor, Syaoran añadió puñetazos a los asaltos, además de su espada. Se abalanzó con tal ímpetu sobre Yue que este se deslizó cayendo de espalda en el reducido espacio que tenían por suelo, perdiendo así su espada, Yue maldijo al darse cuenta que su arma reposaba varios metros abajo.

- Atacarás a un caballero desarmado, Fulkhurts? -

- A un caballero no, a mi presa… claro que sí -

Yue pudo ver el goce que Syaoran sintió al decirle esas palabras, pero lo dejó desconcertado cuando ahora fue Syaoran quien dejaba su espada.

- ¡Lévántate d'Ambray, pelea! -

Dudó en obedecer pero lo hizo, lentamente se incorporó y se preparó para la lucha cuerpo a cuerpo que sostendría en un espacio de sesenta centímetros de ancho y con el demonio de Fulkhurts que lo miraba fascinado y ansioso.

La pelea comenzó, los puñetazos se estrellaban en ambos cuerpos, ambos al no portar armaduras, eran más vulnerables pues las zonas vitales estaban expuestas y recibían de lleno los ataques. Era una lucha entre iguales, pero Syaoran tenía más maña que Yue en combates por lo que éste último se vio agobiado por la destreza de Syaoran, retrocediendo nuevamente, pero ell dragón no toleraría más evasiones, así que se arrojó sobre el cuerpo de Yue dispuesto a acabar con él así fuera con sus propias manos.

Sobre Yue y sujetándolo por el cuello, Syaoran estaba dispuesto a eliminarlo, más se vio truncado su objetivo al ser derribado con la pierna y brazos de Yue; como un reflejo Syaoran se sujetó de Yue arrastrándolo con él en la caída, cayeron ambos al vacío.

Sakura se levantó rápidamente gritando el nombre de Syaoran. Llegó al lugar donde habían estado luchando los hombres y se inclinó forzosamente para comprobar lo que su mente no quería aceptar.

- ¡Syaoran! -

- ¡No te acerques! -

Era la voz de él, Syaoran colgaba del muro sosteniéndose de puro milagro con sus manos, Sakura vio más allá y descubrió un cuerpo que yacía inerte veinticinco metros abajo. Arrancó sus ojos del cadáver de su hermanastro para posarlos sobre un agitado Syaoran.

- Aléjate de la borde Sakura! -

- ¡No! no lo haré, toma mi mano, intenta sostenerte de ella -

- … Sakura… no me podrás sostener. -

Syaoran vio como las lágrimas bañaban las sonrojadas mejillas de Sakura.

- Cállate Fulkshurts, sostente de mí e intenta subir ¡ahora! -

Era imposible que el delicado cuerpo de la mujer lo pudiera sostener y ser lo mínimamente fuerte para jalarse. Se sintió frustrado, y odio ser nuevamente la causa de las lágrimas de esa mujer.

- … Te amo Sakura. -

- ¡Yo también te amo, pero no este el momento…¡sube en este instante Syaoran Li, no nos dejaras solos a tu hijo y a mí! -

Syaoran entre las lágrimas que ella derramaba vislumbró el amor y miedo desesperado en los ojos verdes de Sakura. Con su vestido color perla y el cabello castaño danzando libre por el viento, la vio como un verdadero ángel tendiéndole la mano. La primera vez que la había visto la había considerado como tal, y ahora frente a él, sin duda lo era, ese ángel de hermosos ojos verdes llevaba un hijo suyo en su vientre y le estaba pidiendo, no, ordenando que no los dejara solos, lo necesitaban. No podía morir, no ahora.

No tomó la delicada mano que se extendía sobre su cabeza porque corría el riesgo de arrastrarla a él, pero sin duda ahora lucharía por llegar a ella. Teniendo varios sustos, logró apoyar el antebrazo en el muro e impulsarse para tomar el borde donde se apoyaba Sakura. Ella ahora podía tocar la mano del hombre y desesperada les pidió a unos caballeros que se dirigían hacia ellos por la misma ruta que Sakura había tomado, que se apresuraran. Tomó del cuello a Syaoran y lo abrazó, pero sintió el verdadero pánico cuando este se deslizaba nuevamente al vacío. Para cuando el hombre estaba por caer los caballeros lo asieron evitando una muerte segura.

Agitado, lo dejaron en el piso. Aturdido aún, se abrazó a una desesperada Sakura que lloraba sonoramente.

- Tranquila, mi amada Sakura, estoy bien. -

- Pensé que te perdería -

- La única forma que existe para que eso se de, mi señora, es que me digas que no me amas y que por lo tanto no deseas casarte conmigo, pero ahora sé que no es así- Syaoran la tomó delicadamente del cuello con una mano y la acercó a él para poder besarla. Un gemido salió de la garganta de Sakura, más él no le tomó importancia.- ¿Te casarías conmigo? -

- … yo… Si… Ah!-

- Qué sucede? -

- Si ya has terminado de hablar… Ah!... mi hija quiere nacer ahora, Syaoran, y no aquí, junto a las almenas. -

Los hombres presentes la miraron regocijados, de modo que ella agregó con voz bastante fuerte.

- ¡ahora, Syaoran!-

Y obtuvo mejores resultados. En verdad, fue una reacción de pánico. Ciertamente, los hombres a menudo eran inútiles...

-¿Y por qué hubo tantos juramentos y maldiciones cuando ya todo había terminado? -quiso saber Kaede mientras depositaba a la criatura en los brazos de Sakura- Trabajaste bien, preciosa. Es un verdadero ángel, un verdadero...-

-Él debió haber sido una ella -rezongó Sakura, aunque no pudo mantener esa expresión agria apenas contempló al precioso niño de cabellos castaños que tenía entre sus brazos.

Kaede sonreía.

-No es posible que sigas diciendo eso. Mira cuántos meses obligaste a sufrir a ese hombre. Yo lo he compadecido tanto.-

-No es cierto -replicó Sakura.- Fuiste la única que no intentó inducirme a cambiar de actitud.-

-Sólo porque conozco tu obstinación, y sabía que insistiendo contigo te aferrarías más a tu posición. Era inútil razonar contigo acerca de este asunto. Tenías que descubrir por ti misma que ese hombre te ama. Pero¿era necesario que lo obligaras a esperar hasta el último minuto para concederle tu mano? –

-¿Esperar? -dijo incrédula Sakura.- No fue a buscar a la partera¡trajo al sacerdote! Y ninguno quiso retirarse hasta que no me arrancaron el "si'. Eso fue chantaje. Eso fue.-

-Pura obstinación de tu parte. Sabías que te casarías con él. Solamente quisiste que sufriera hasta el fin mismo.-

Sakura apretó con fuerza los labios. Últimamente discutir con Kaede era completamente inútil. Por supuesto, su actitud era mera obstinación. El hombre había estado dispuesto a morir por ella. Ningún rencor podía sostenerse frente a eso.

-¿Dónde está Syao… mi esposo?-

-Esperando afuera el momento de ver a su hijo. ¿Se lo muestro, o tú misma lo harás?-

Sin esperar respuesta, Kaede caminó hacia la puerta para dar paso a Syaoran. Y entonces él se acercó, y miró a Sakura con tanta calidez y orgullo en los ojos que el último resto de animosidad se disipó. Después de todo, ella lo amaba. Sakura lo había percibido claramente de tantos modos diferentes ese día y por supuesto, mucho antes de separarse de él, ante todo eso, era inútil continuar negándolo ante los demás. Sonrió tímidamente a Syaoran.

-¿Qué te parece?-

Syaoran ni siquiera había mirado todavía al niño. Lo hizo ahora, pero sus ojos volvieron enseguida a ella, y la mirada tenía atisbos de humor.

-¿Confío en que su aspecto mejorará con el tiempo?-

Ella miró alarmada a su hijo, pero pronto sus labios dibujaron una sonrisa.

-Su aspecto no tiene nada de malo. Es natural que muestre la piel enrojecida y arrugada.-

-¿Qué fue de la hija que esperabas darme?-

Ella se sonrojó, y después sonrió.

-Creo que finalmente tuve suerte... porque ese deseo especial no fue concedido.-

El se sentó sobre la cama y sorprendió a Sakura con un beso.

-Gracias.-

-No fue tan difícil... bien, quizás un poco.-

-No, te agradezco porque aceptaste casarte conmigo.-

-Oh, -dijo ella, impregnada de sentimientos tan cálidos, que casi deseaba echarse a reír- En realidad, eso fue... un placer.-

El le dio otro beso, ahora no tan tierno.

-¿Ya no estás enojada conmigo?-

-No, pero si jamás vuelves a encerrarme en tú mazmorra-

-Ya no la tengo. Ordené destruirla después que viniste aquí, a Tures.-

-¿Por qué hiciste eso? -preguntó ella, sorprendida.

-Era un recordatorio insoportable de lo que yo te había hecho.-

-Pero Syaoran, tenías razón. Incluso yo puedo... –

-Sakura, no me vengas con excusas... ¿O tan pronto olvidaste las palabras que me arrojaste a la cara?-

Hablaba en serio, pero había también cierto acento de burla.

-Muy bien, gruñe un poco más… si quieres. Pero en mí opinión, arruinaste una buena mazmorra.-

El comentario arrancó una carcajada a Syaoran.

-Quizá tuve excesiva prisa, pero siempre puedo ordenar que la reconstruyan.-

-Será mejor que no hagas eso, mi señor -advirtió Sakura con fingida fiereza.-

-Entonces, si vuelvo a tener la necesidad de encerrarte en mí dormitorio, me ocuparé de quedar encerrado contigo.-

-Bien, a eso no me opondré.-

-Eres todavía una mujer descarada-

-Por lo que veo, no te inquieta mucho mi descaro –

-No, no me inquieta.-

-¿Y me amas?-

-En efecto, te amo.-

-No lo digas como si estuvieras dándome gusto, sí, Syaoran, me amas. ¿Cómo puedes negarlo si recién ahora me...?-

-Te amo, Sakura. Que en tu corazón, no quepa la menor duda que te amo. Te amo mi Sakura y que haré hasta lo imposible por hacerte muy feliz.-

Eso sonaba mucho mejor, tanto mejor que ella lo acercó para darle otro beso. Después, murmuró suavemente:

-Syaoran, me alegro tanto de que fueras tú. Me alegro tanto.-

Él recordó esas palabras, enunciadas mucho tiempo atrás, y reconoció al fin con agrado:

-Lo mismo digo, mi señora… Lo mismo digo, mi amada Sakura.-

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FIN

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Damas y caballeros, esta historia ha llegado a su fin. Y verdaderamente será un punto y final, pues no habrá epílogo para Esclava del Deseo. De aquí en adelante, será su imaginación la que depare un lindo futuro a esta pareja.

Hace exactamente 3 meses y 10 días subí el primer capítulo de esta historia, la llevé a ustedes sin imaginarme el impacto que tendría en mi vida. Esta historia me ha llenado de dulces satisfacciones pues he conocido a gente muy hermosa, con sentimientos muy bellos y otras con personalidades por de más interesantes.

No mentí en ningún momento cuando les decía que ustedes son muy especiales para mí, porque sin conocerme o estar en la obligación me dejaban sus comentarios, sugerencias, ánimos y buenos deseos. Ustedes fueron la parte determinante en todo esto, y lo que me motivó hasta el final a tratar de ser responsable con este trabajo, creo que para todo escritor es así. Ustedes son como el combustible de esto, sin ustedes esto no marcharía. Muchas gracias, de todo corazón, muchas gracias. Ahora si me permiten quiero agradecer por nombre y apellido, jajajajaja:

serenity-princess ·· -figer-mazu-zuriku- ·· ishi ·· giuly ·· principita17 ·· juchiz ·· 123321 ·· kaorichan ·· Sailor Alluminem Siren ·· Verito.S ·· 3-CiNdY-3 ·· Ceci chan ·· Angel of the watery ·· Selenne Kiev ·· Ina Black ·· Machan Yushuclow ·· AgataBlack ·· Hermione I ·· javiera ·· Lyssette-Reyes ·· megumi-chan ·· lucy ·· .Izawa ·· Zophie ·· belzer ·· Ai-chan4 ·· jínel ·· yuuko-hime ·· Zauberry ·· Daulaci ·· wiwi ·· Camili ·· bika92 ·· Dani

·:· MUCHAS GRACIAS POR TODO SU APOYO! ·:·

A todos los que me apoyaron a lo largo de toda la historia, a los que me dejaron review solo una vez, a los que se me perdieron en el capítulo 24 y se me quedaron fuera acá arriba, a todos infinitas gracias. Sepan que aprecio el que me regalaran de su valioso tiempo para leerme y escribirme. Perdónenme por lo que haré pero quiero hacer mención de cuatro personas que no me dejaron mensaje por review en el capítulo 24 pero a las que quiero incluir aquí, personas a las que quiero muchísimo y que no quiero irme sin decirles que estoy muy feliz de haberlos conocido y que ojalá que la amistad que surgió por medio de esta historia continúe y se fortalezca.

Laydi Shaden ·:· Carolina ·:· Dosu ·:· Alucard

¡Los kiero muchísimo!

Me despido de ustedes en esta historia, pero de la página creo que aún tendrán que aguantarme un poco más, jajajajajaja. Espero que nos sigamos viendo, es probable que al final de esta semana les lleve una nueva historia, y como esperan algunos, pues no vendré con un típico cuento de hadas. Les traigo ahora algo realmente inconcebible. Una historia con un peculiar comienzo o punto de partida. Espero contar con su apoyo, busquen noticias de su amiga Hoshi, como por el viernes o sábado. Aún no decido si la pondré en categoría T o M, pero que habrá mucha pasión… la habrá!

Me despido con un hasta pronto, a cuidarse y portarse bien… lo quiere mucho…

...·:·:·:·:·…

HOSHI KUMIKO CHAN

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"…La belleza de cualquier clase en su manifestación suprema, excita inevitablemente el alma sensitiva hasta hacerle derramar lágrimas..."

EDGAR ALLAN POE

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