Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Search
B s . A A A   full 3/4 1/2   E E   Light Dark
Anime/Manga » Yu Yu Hakusho » Reunion of Blood and Roses
Bunny Saito
Author of 29 Stories
Rated: T - Spanish - Romance/Adventure - Reviews: 32 - Updated: 02-16-07 - Published: 05-26-06 - id:2958821

Capítulo XI: despertando ocultos deseos

La espada cae cerca de su zapato, de tal forma que paraliza al pobre chico y suelta un grito ahogado, de alguna forma interrumpe ese extraño encuentro porque Hiei salta hasta darle una patada.

-… qué haces aquí?- dice Hiei con una gélida mirada en su rostro, mientras lo amenaza con su espada en el cuello.

-Yo,… Hi…Hiei…- musita Kazuma más que asustado, las otras presencias miran atónitos porque nunca sintieron su presencia.

Miyu lentamente se acerca a ellos y recuerda que ese chico lo habían visto con anterioridad, sólo que se preguntaba como era que alguien como él, estuviese en ese instante; en el caso Ryu, no duda en acabar con la vida del chico.

-Nadie tiene derecho a intervenir, ni mucho menos un estúpido humano como tú- responde Ryu a punto de matarlo cuando Hiei lo detiene.

Eso sorprende por completo a Kuwabara, observa como Ryu arrebata la espada del koorime y estaba a punto de insertársela cuando el chico de ojos rubíes golpea su estómago para que soltara el arma y cayera al suelo sin aire.

-Déjalo, yo me encargo de él después- musita Hiei con la misma mirada, Kuwabara trataba de calmarse pero algo le decía que ese, no era el koorime que conocía; sentía que su presencia había cambiado un poco.

-…Hiei…quie…quien son… estos?- pregunta observando a los tres jóvenes que lo rodeaban, Hiei solo cruza sus brazos y cierra un poco sus ojos.

-Si no te vas ahora, te mato.

Tras decir esas palabras, el chico de cabellos zanahoria se queda sin habla y lentamente se aleja de ahí; siempre se burlaba de él y trataba de hacerlo quedar mal pero, en esta ocasión sintió un terrible temor que lo deja mudo y hace que su cabeza solo pase la idea de escapar de ahí y tratar de decirse que nada de eso pasó. Al final, Kuwabara se va corriendo de ahí y Hiei suspira fastidiado a lo que había pasado en ese momento.

-Si lo desea, podemos acabar con él… después de todo, es un intruso- dice de pronto Saki mientras saborea ese momento.

-No es necesario, yo puedo matarlo cuando sea conveniente y será mejor que desaparezcan de mi vista antes que los asesine.

Ryu sonríe un poco y ordena a sus dos compañeros abandonar el lugar, solo le dicen que en otro momento se verían porque había por hablar. Hiei por su lado, desaparece del lugar; en el caso de Kurama, los seres muertos yacían en el jardín sin vida, además que otros más se encontraban en la sala.

Kurama se queda completamente paralizado al ver esa imagen, no entendía como era que esos hombres estaban ahí, sobre todo, quien fue su asesino; lentamente se aleja de ahí, no podía decir ninguna palabra hasta que percibe un extraño aroma a rosa y se voltea dándose cuenta que Aya, Yura y Yuki estaban presentes, sus armas cubiertas de sangre y unas miradas serias, como diciendo que esos seres buscaban algo o alguien.

-…us… ustedes?- musita sorprendido Kurama y Yura se acerca a él hasta acariciar su rostro, el cual se mancha un poco de sangre.

-Hemos salvado su vida, estos seres lo buscan y, no permitiremos que le pase algo, mi señor- responde la chica y el pelirrojo se aleja de ellos.

-Y haciendo todo este desorden?... pero ustedes saben algo, verdad?... sobre estos hombres.

De esa forma, Aya hace una leve inclinación para explicarle que esos seres no eran más que soldados de Amaterasu, ella al parecer, tenía grandes sospechas de ellos dos y, seguramente sus soldados estaban ahí con la idea de encontrarlo y acabar con él de una buena vez por todas.

-…con que esa mujer- queda algo pensativo Kurama- como puedo saber que no me dicen mentiras?- el chico hace aparecer su látigo de rosa mientras se coloca en posición de ataque.

-No podemos mentirle a nuestro señor… tanto usted como Hiei-sama, deben cumplir con la venganza declarada en los viejos tiempos- explica Yuki- le pedimos que de favor intente tomar conciencia de esto y recuerde quien fue anteriormente.

-No entiendo nada de lo que me dicen, acaso me están diciendo que existí tiempo atrás o algo parecido?

Los tres jóvenes asienten ante esa pregunta, la cual Minamino no dice más…cada encuentro que tenía con ellos, se sentía como más familiarizado a sus presencias, es decir, no se comportaba tan desconfiado como son otros desconocidos, era como si los conociera de siempre.

Yuki hace una inclinación ante Kurama, éste se sentía un completo extraño por esa clase de gestos, las chicas le sonríen un poco para que se calmara.

-Por qué Hiei está involucrado en esto?... por qué lo mencionan tanto?

-…ustedes eran uno, son uno y serán uno hasta el fin de los tiempos- responde a la pregunta Aya- juraron amor eterno… sin importar que los dioses se interpusieran.

-NANI? Como pueden decir eso?- dice en tono confundido.

-Con el paso de los días, esa luz regresará de nuevo… además, es seguro que usted ya sienta algo diferente- comenta Yura mirándolo a los ojos.

Para Kurama, eso si era una completa sorpresa porque no entendía como era eso que él y Hiei fueran uno y que en el pasado habían jurado amor eterno, llevando consigo una extraña venganza. Cual va siendo su mayor sorpresa que, suena el teléfono y corre para contestar… se trataba de su hermano.

-Shuichi! Qué pasa… mmm no, mamá no está,…está bien, puedes quedarte allá, sólo que te pido que regreses a casa temprano para recibirlos cuando regresen de su viaje…- y termina la llamada, los presentes lo miran raro y lentamente desaparecen.

-No veremos en otra ocasión- y los tres desaparecen, Kurama observa que los cuerpos y restos de sangre desaparecen por completo, dejando un ligero perfume de rosas que en olfatos sensibles era muy penetrante.

-… que bueno que se fueron, me aturde su presencia…- se dice para si y se prepara para descansar.

Al parecer llega un nuevo día y, en uno de los departamentos de un edificio que estaba cercano al centro de la cuidad, un chico se despertaba lentamente, sus ojos cafés observan la luz de ese día y se tapa con las cobijas aunque su madre se las quita mientras lo tira al suelo.

-Es hora que despiertes hijo!

-Ma… otro ratito…

-Claro que no!- grita molesta- hoy quiero que me limpies toda la casa y no salgas con tus amigos!

Yusuke se refriega sus ojos para aclarar su vista y se sorprende de ver a su madre bien vestida y arreglada, parecía que iba a salir a algún lado; en efecto, así era… había sido invitada a una reunión y tenía pensado dejar a su hijo solo en casa.

-Mamá, qué te pasa? Y esas ropas?- pregunta un poco desconcertado.

-Torpe, saldré hoy y quiero que cuando regrese, encuentre todo limpio sino, juro por tu padre que no sales en un mes con tus amigos!

Ante esas palabras, Urameshi no dice nada, era lo peor que le podía pasar – además de estar en las peleas callejeras- y se despide de su madre hasta acompañarla a la puerta del edificio. Cuando ella desaparece por completo de su vista, el chico en pantaloncillos y una camisa blanca entra al lugar, alguien lo toma de su brazo.

-Urameshi! Que gusto me da verte!- grita Kuwabara algo temeroso, su amigo lo mira raro y quita sus manos de su brazo para cerrarle la puerta en las narices.

-No molestes Kuwabara, no podré salir hoy, mamá quiere que haga la casa…- dice el chico mientras le da la espalda pero, Kazuma golpea la puerta hasta que le abre.

-Ya veo, pero… si quieres te puedo ayudar… onegai…

El comportamiento del chico se le hacia muy raro, porque no era común verlo tan preocupado; no le dice más y suben hasta el piso del departamento para después entrar en él. Yusuke invita a su amigo a sentarse en el sofá y le da una soda del frigorífico, éste se sienta en el suelo y lo mira a los ojos.

-Qué te pasa? Te veo raro.

-Ah,… bueno yo… es que, como te lo digo…

-NO me des vueltas! Habla claro o te obligo a golpes!- se notaba que Yusuke no se esperaba esa visita porque se encontraba de mal humor por las palabras de su madre en el momento que ésta se fue.

-…está bien, es que… ayer… casi muero, bueno… me pasó algo raro.

-Y?

Kuwabara comienza a platicarle que la noche anterior, había visto a Hiei con unos raros seres que lo miraban de forma desconfiada pero, estuvo a punto de morir porque lo espiaba… lo más raro de eso era que Hiei detuvo su ejecución, además que su trato era conocido, es decir, trataba a esos tres seres como si los conociera de siemrpe. Yusuke escucha con atención ese suceso y se queda pensativo, nunca se imaginó que Hiei tratara con alguien,…si no era con Kurama, en raras ocasiones se portaba "amigable" con él y Kazuma.

-Que raro, Hiei no suele hacer eso- dice de pronto Urameshi.

-Yo pienso lo mismo,… pero… me dio mucho miedo, yo sé que ese enano es de temer pero, en esta ocasión fue diferente,… sentí por un breve instante que no era él realmente, parecía otra persona- comenta Kuwabara tratando de calmarse- llegué a mi casa y ni pude dormir del temor que siento…

-Ya basta, si lo vemos le podemos preguntar, recuerda que detesta que alguien se interponga en sus asuntos.

Ambos, en ese instante se quedan en silencio, no dicen palabra alguna… era como si se les acabara las palabras; realmente ocurría porque, desde el ataque de Koenma en el mundo espiritual, habían visto a Hiei y a Kurama algo raros, era extraño llegar a esa clase de pensamiento pero, esos dos chicos estaban muy confundidos porque no podían entender que pasaba con el koorime y el kitsune de cabellos plateados.

Yusuke suspira y escucha el timbre de la puerta, dentro de sí mismo se maldecía porque quería limpiar la casa pero, con la presencia de Kuwabara, todo se le había dio abajo y tenía que aceptar las consecuencias cuando su madre se entere. Kuwabara deja la lata en la mesa y acompaña a su amigo hasta la puerta, el de cabellos azabaches la abre y se sorprende al ver a Kurama.

El pelirrojo se apena al ver en ropa interior a su amigo, tanto que sin disimularlo, sus mejillas se tornan sonrojadas y suelta una carcajada Yusuke por su cara.

-Ah,… yo… creo que no debí venir tan temprano- dice sin verlo pero Yusuke toma su mano y lo hace entrar a su casa, el chico observa que no era el único visitante, aunque Kuwabara desvía un poco su mirada ante esos esmeraldas.

Kurama se siente un poco incómodo a ese momento pero, Yusuke lo anima un poco mientras le da unas palmadas en su espalda y le da una soda, éste la abre y la bebe lentamente, no degustaba de tomar eso en la mañana.

-Y que te trae aquí Kurama, y… disculpa por mis fachas, es que… mamá quiere que haga la casa.

-En ese caso puedo venir después, lamento llegar sin avisar.

-Nah! No digas eso, siempre eres bienvenido!- responde Yusuke con una gran sonrisa en sus labios.

El chico de cabellos zanahoria no sabía si contar lo que vio anoche porque, él también observó como Kurama se transformaba en el kitsune plateado y besaba al pequeño demonio, y después el encuentro extraño…

-Kuwabara, si pasa algo, puedes platicarme- responde de pronto Kurama mientras lo mira de forma rara.

-Ah, yo… nada… descuida, igual me siento aro de venir aquí sin avisarle a Yusuke- contesta mientras toma lo que queda de su soda, Kurama no le cree del todo pero deja por la paz lo ocurrido.

-En fin, me gustaría pedirles si… bueno, me ayudan al quehacer de la casa… si?...- Yusuke se veía muy nervioso y los chicos asienten como diciendo que, era lo más adecuado y más si llegan a casa del amigo que estaba en ropa interior.

De esa manera, los tres comienzan con la limpieza de la casa… Kuwabara se hacía cargo de la ropa, Yusuke de barrer y de sacudir mientras que Kurama se había apuntado a hacer la comida, por lo que se encontraba en la cocina lavando las verduras. Se trataba de un momento muy tranquilo aunque Hiei miraba todo desde el otro edificio, parecía que su punto de interés no era más que Kurama… no se había dado cuenta del tiempo que había pasado en verlo…

-Me siento un completo estúpido…- piensa para si mismo y observa que Yusuke y Kuwabara salen del lugar para comprar algunas cosas al supermercado, eso le da una oportunidad para acercarse sin levantar alguna clase de sospecha.

Minamino prueba un poco de lo que estaba preparando y se dice para si mismo que era realmente bueno, deja el pequeño plato en el fregadero para salir de la cocina, deja también el delantal que llevaba puesto y, se queda sorprendido al ver a Hiei en medio de la sala.

-Hiei... qué sorpresa verte…- responde tratando de mantener la calma.

-Pasaba por aquí y los tontos?- pregunta y se baja de la mesa tirando la lata de Kuwabara, la cual Kurama levanta con cuidado.

-…salieron,… a qué vienes? No sueles venir aquí sin alguna buena razón.

Por lógica, Hiei se queda callado, mira hacia otro punto y el otro chico no hace más que suspirar porque no se le sacaba a ese koorime de esa actitud, así que se acerca y se sienta lentamente en el sillón.

-…te han visitado esos seres?- pregunta de pronto, Kurama se queda en silencio.

-Puedo deducir que en tu caso, ha sido así… verdad?- responde el kitsune mirándolo fijamente.

-Bah, eso me da un si,… me están hartando ya… a ti no?

-Algo, tengo deseos de matarlos pero, sinceramente algo de mi me dice que no…

En ese instante, ambos se miran uno al otro, como si el momento fuera el único… ambas miradas, esmeralda y rubí se fijan en la otra hasta que…

-Amaterasu-sama de nuevo sospecha de nosotros, anoche me mandó un regalo- dice Kurama de tal forma que Hiei sonríe divertido.

-Tal parece que esa mujer se quiere morir, verdad? Parece que somos sospechosos…

-Lo somos Hiei, y si nos vieran testigos…, ni diré mejor- se silencia Minamino cruzando sus brazos.

-Otra más y esa mujer se muere- rompe el silencio el koorime y lentamente se acerca al de ojos esmeraldas.

El chico no da ningún paso para alejarse y más, cuando siente el aliento de ese koorime, estaban tan cerca uno del otro que, inconscientemente, Kurama lo abraza por la cintura mientras se deleita con los rubíes de Hiei.

-…ellos dicen que tiempo atrás juramos venganza ante los dioses…- musita Kurama mientras acaricia su rostro.

-Matar a los dioses,… me agrada como suena eso- responde Hiei rozando sus labios con los de él.

Y unen sus labios en un extraño beso, era como si un imán los atrajera para unirlos en un momento determinado, Kurama lo acerca a él y lame el cuello del koorime mientras éste suspira y enreda sus dedos con los cabellos rojizos del chico. Hiei vuelve a besar al kitsune pero ésta vez de una forma más apasionada, por lo que éste lo abraza con más fuerza, evitando que se escapara de él. Kurama tira a Hiei al sillón y una mirada típica del kitsune se presenta y toma con delicadeza su mentón.

-…tú sabes por qué hacemos esto?- pregunta con un aire de sensualidad en sus palabras.

-mmm ni… idea- responde en tono desafiante Hiei- solo que siento que esto ya había pasado- eso último se lo dice en su oído y Kurama sonríe.

-No lo sé…algo…- y lo besa rápido- me incita a desearte…a tenerte en mis brazos- y acaricia el pecho del koorime- sentir tu calor…

-…y con ello, haces caer hasta el más temible a tus deseos…- dice Hiei mientras besa al kitsune de tal forma que éste corresponde la misma forma.

Un extraño ambiente se estaba formando en ese instante, lentamente Kurama desabrochaba cada uno de los cinturones de Hiei mientras que éste hacia lo mismo pero con su camisa… extrañamente, ambos seres parecían que estaban en trance porque sus miradas eran un poco distintas, no parecían ellos mismos.

Tiempos lejanos, donde el mundo era tan claro como el agua,… dos seres se miran fijamente, separados por un puente-cada uno estaba en uno de los extremos de éste- unos ojos rubíes se deleitaban con los esmeraldas brillantes, sus ropas de la más pura seda que vestían a ese ser de una forma realmente elegante que cualquiera se deleitaba ante su presencia.

Uno musita algo, el otro lentamente se acerca a él, pétalos de rosa rodean a las dos personas mientras se unen en un hermoso abrazo mientras el pelirrojo besa al de cabellos azabaches… el de ojos esmeraldas toma la mano herida de ese ser y la besa…el otro muestra un gesto de dolor pero trata de soportarlo…

Lo que eran Kuwabara y Yusuke, ambos salían de la tienda cuando se topan con una hermosa mujer de ojos zafiro y cabellos azabaches que caían como una cascada en sus hombros; ambos la reconocen al instante, se trataba…

-Amaterasu-san! Qué la trae por aquí?- pregunta Yusuke tratando de sonar educado.

-…vaya que las tiendas humanas son extrañas, pues… venía a buscarlos, es una sorpresa esto.

-…keh, supongo- Kuwabara la mira con cierta desconfianza.

-Y sobre qué nos quiere hablar?- dice Urameshi tomando las bolsas del supermercado.

La mujer no les dice nada, solo les da la señal que la siguieran para tener un poco más de privacidad para hablar con ellos. No pasó mucho tiempo cuando los tres se encontraban en un parque, la mujer mira el cielo y luego a los chicos.

-Sólo quiero decirles que las cosas parecen estar a nuestro favor.

-Eh? En serio?- dice Yusuke animado pero Kuwabara solo sonríe.

-…hemos encontrado a los primeros sospechosos.

Los dos, prestan completa atención a la mujer porque se trataba de un elemento muy importante para terminar con esa extraña misión.

-Y quiénes son?- pregunta Kuwabara serio.

Al decir eso, Amaterasu disimula una sonrisa de su parte y toma un poco de aire para decir esa extraña noticia.

-…los demonios Hiei y Kurama.

Yusuke y Kuwabara se quedan helados, no entendían como fue que esa mujer llegó a esos extremos; no podían aceptar que sus amigos fuesen los principales sospechosos de ser los omei. Amaterasu se levanta de la banca en la que se encontraba y observa a los chicos de Koenma sin decir algo más.

-…no… puede ser! No haga esa clase de deducciones!- dice Yusuke molesto- no puede culparlos porque llegaron a ser malos en algún momento.

-No es eso Yusuke-kun, será mejor que vigilen a esos dos…ustedes se darán cuenta de su extraño comportamiento.

Y de esa forma la mujer desaparece entre la gente, Kuwabara deseaba darle su merecido porque no aceptaba que culparan de esa forma a sus amigos, Yusuke estaba igual y prefiere mejor regresar a casa aunque, le dice algo antes a su amigo:

-Que no lo sepan,…

-Claro, además no hay que creerle del todo a esa mujer, ya ves que nunca vio con buenos ojos a Hiei y a Kurama- responde Kuwabara tomando algunas bolsas del mandado.

-Así es…- y los dos se van de ahí rumbo al departamento de Urameshi.

En el departamento del líder del Tantei, Hiei había desabrochado por completo la camisa y se la deja caer, lentamente acaricia el pecho de Kurama mientras éste comienza a desvestir por completo al koorime y sentir su piel suave para después besarla en cada parte… deseaba conocer cada rincón de Hiei mientras que él, también poseía ese erótico deseo… tocarlo, besarlo, sentir su calidez con el solo roce de sus manos…

Ninguno de los dos se da cuenta que los chicos estaban cerca, por lo que Yusuke abre la puerta y cual va siendo la sorpresa de él y Kuwabara que, encuentran en el suelo a ambos semidesnudos y….

-… ay- es lo único que alcanzan a decir los recién llegados.

Kurama y Hiei se detienen para después mirarse, ninguno de los dos entendía como fue que llegaron a esos extremos y se separan al instante; Kurama toma su camisa y Hiei se acomoda sus ropas y quedar en una esquina…ninguno de los, no sabía que decir con respecto a eso.

Fin del capítulo XI

Hola a todos! Aquí de nuevo! Y bueno… como ven, Hiei y Kurama han dado otro paso, kami… que será de ellos? Y más que Yusuke y Kuwabara los han encontrado en el momento menos adecuado. No hay que olvidar que Amaterasu ya les dijo que ellos dos eran los sospechosos… y pueda que esté en lo correcto, no? tal parece que esos dos guardan un secreto que ni ellos mismos saben ¿qué será? Esto y más en el siguiente capítulo de este fic!

Bueno, a todos quiero darles las gracias por seguir esta historia! Nos veremos en la siguiente actualización de esta historia!

Se despide con mucho cariño,

Bunny Saito n.n

Review this Chapter
Share


Return to Top