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Rayla-R.L.A.
Author of 14 Stories

Rated: K+ - Spanish - Angst/Drama - Lily Evans P. & James P. - Reviews: 9 - Updated: 07-14-06 - Published: 06-04-06 - Complete - id:2973198

Desesperanza [fanfic antiguo, sin revisar]

Summary: Lily llega una noche a la Mansión Potter, llorando, mojada por la lluvia de la tormenta, y le lleva una noticia a James...inundada por la desesperanza.

Género: Angst, drama

Dislaimer: La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de esta historia pertenecen a Joanne Kathleen Rowling. Yo sólo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.


Este fic es muy oscuro, y algo extraño. Es como una especie de esperimento, y quizás no se entienda mucho, pero pese a ello espero que me dejéis opiniones. Se trata de otra idea que tenía desde hacía mucho tiempo, pero nunca había intentado escribirla. Aquí está el resultado. A mí me gusta, tan solo resta...ver que creéis vosotros. R-E-V-I-E-W-S es el mejor modo de que yo so sepa. Thanks por adelantado a todos/as.


Nota posterior: este fic contiene numerosos errores de expresión, y oraciones mal compuestas. Fue un ensayo de estilo que hice hace mucho tiempo, un fanfic con errores y muy raro. No lo eliminaré porque no me parece correcto, pero dejo aquí la advertencia.


Capítulo 1: No todo es siempre lo que parece

Ésta triste y extraña historia de la que os hablaré ahora ocurrió hace ahora ya dos décadas y un día, en un lluvioso-y nublado-oscuro día de tormenta; se oían ensordecedores truenos, y los rayos, relampagueando y gritando de horror por el cielo, lo rompían en mil pedazos de cera negra.

La Mansión Potter, tan antigua y bellamente siniestra como era, se veía oscura, tenebrosa en su increíble enormidad, y daba auténtico miedo.

Pero había alguien a quien no le importaba nada de todo esto, alguien demasiado preocupado en algo mucho peor que un par de fantasmas imaginarios que vagaban por aquellas tierras dejadas de la mano de Dios...

Ese alguien, en estos instantes, corría desesperadamente hacia la enorme y polvorienta entrada de la Mansión.

Era una mujer de unos veinte años, sinceramente hermosa, con unos ojos verdes que brillaban por las dolorosas lágrimas que brotaban de ellos, y que se confundían con el agua de lluvia que cubría todo su cuerpo, y se filtraba a través de su ropa empapada, oscureciendo también su cabellera rojo sangre, como de la hija de un ángel...En sus brazos llevaba lo que parecía ser un niño, cubierto por una gruesa manta blanca para salvarlo del frío.

Aquella mujer, de tan ofuscada y deseosa que estaba de llegar a su objetivo, ni siquiera se detuvo antes de abrir, con una intensa y repentina fuerza, la puerta de entrada de la mansión. Entró como una exhalación de la brisa fría de aquél invierno, y, conociendo la casa como la suya propia, corrió sin parar hasta la sala de estar, y entró en ella como un remolino, como el último suspiro del viento antes de la muerte, al acecho.

Dentro de aquella sala había otro alguien, otro alguien que se quedó paralizado como un pobre animal salvaje en medio de su propia caza. Su sorpresa fue indescriptible al ver la mujer entrar, con los ojos hinchados, empapada, y con la respiración acelerada, llevando la criatura en brazos y cubriéndola como si le fuese la vida en ello (¡ay, ni yo sé la razón que tengo!): parecía que el reloj de su vida estuviese dando la cuenta atrás; eso pensó él. No sabía lo acertado que era aquello.

-¿Lily?-su expresión de alarma se suavizó al reconocer quien era quien tenía delante, pero su preocupación quedó bien impresa en su voz, queda y baja como los barrios más deprimentes de su propio hogar, gris y viejo, pendiente tan solo de que la lluvia se fuese para dejar salir el sol...una esperanza perdida en los confines del mundo... - ¿Qué te ha ocurrido?

Ella no respondió. Simplemente, dejando cualquier otra cosa atrás, dejando su dolor, su pena, su aflicción, su rabia, sus sentimientos perdidos, sus emociones desbordadas, sus lágrimas, su pasado polvoriento, su antiguo hogar en telarañas de fuego, su propio yo deprimido por motivos ya desconocidos incluso para ella misma...soltándolo todo atrás, dejándolo fluir, se echó en sus brazos, en todo su peso, y estallando en llanto.

Sus murmullos dejaban oír alguna que otra incoherencia, fruto de su ofuscación, de la“desesperanza” que la carcomía por dentro:

-James...James...¡James!-así gritaba el nombre del que la consolaba, desesperada a más no poder, como si así fuese capaz de aminorar su marcha fúnebre hasta el cementerio de la infelicidad; necesitando alguna palabra, tan sólo una, que pudiese sacarla del pozo en el cual estaba perdida, perdida sin mapa, sin salida, sin compañía...y en desesperanza.

-¿Qué te ha ocurrido?-volvió a preguntar James, con voz dulce, intentando calmarla con toda su alma y su cariño, una luz al final de un túnel sin oxígeno, sin la luz de oro del Astro Rey.

-No...no...-las palabras, ¡oh, el modo de la comunicación humana!, se habían atrancado en su garganta, e iban en contra de su necesidad, prefiriendo esconderse tras los muros de su corazón, su corazón débil...y en desesperanza. Su salvador la abrazó un poco más fuerte, con un cariño que quizás, tan solo quizás, era un poco esperanzador, y le indicó así que no hablase, que sus palabras aún no debían salir; que aún no era necesario que exprimiese su sufrimiento y sus recuerdos como una naranja agria, liberando un jugo de pensamientos que él recogería entonces en un vaso transparente y hecho de una materia informe, toda ella creada de apariencias, hecha de algo que quizás, en el pasado, fue afecto, en algún corazón humano que vivió hace pocos años, o quizás muchos. Y ella lo agradeció, agradeció que alguien en el mundo pudiese comprender su desesperanza...que la entendiese, aunque no pudiese eliminarla, aunque no pudiese salvarla, o no quisiese hacerlo; pero que la comprendiese.

Creyó, por un instante, que allí terminaba su “desesperanza”, que, en brazos del hombre que más amaba, estaría a salvo, a salvo de una oscuridad...una corriente de viento frío e insensible, que tenía un solo objetivo, pero se llevaría por su camino cualquier iluso, cualquier árbol lo arrancaría de raíz, con tal de conseguir su fin siniestro.

oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Gritos. Gritos y dolor.

Parecía que terminaba su “desesperanza”...

El verde de los árboles parece temblar con el viento frío e insensible...

Parecía que terminaba su “desesperanza”...

Todo había acabado. Ya no tenía oportunidades.

Parecía que terminaba...

Ya no tenía esperanza.

Parecía que...

Los árboles, color esmeralda, parecían temblar con el viento frío e insensible, un viento sin piedad, que arrancaría sus cimientos de la tierra, y los haría arder en el infierno...

Parecía que terminaba su “desesperanza”...

Verde. Una luz verde. Dolor. El llanto de el niño arde en sus oídos...

Parecía que terminaba su “desesperanza”...

Las apariencias engañan...y nunca mejor dicho.

Y perduró.

Fin del Capítulo 1.


Ray Laé Àlfori



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