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Notas del Autor:
Si, seré mendiga XDDD. Primero que nada: I'm Soooooooo sorry! (Lo siento tanto!) Lamento a horrores mi tardanza. Pero tengo buena excusa, comencé el ultimo año de prepa hace tres semanas... y no me ha dado tiempo de nada, y sumándole, entré a un concurso de Química. He tenido las ultimas semanas yendo a ascesorias para desempolvar mi cerebro, tenia desde hace 1 año y medio desde que no veo nada de química... Quién me manda andar aceptando XDD. Les dejo leer para ver si eso es suficiente para resarcir mi enorme tardanza. Advertencias, aclaraciones y toda esa honda, en los anteriores caps, (más en el 3ro). R&Reviwe
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Capitulo 4
Perspectivas Detrás de las Mascaras
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Dedicado totalmente con amor a Piruru-chan y Lluvia Azul
(Si soy una cursi XD)
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Ministerio de Magia de Gran Bretaña. Sala de Conferencias.
Un gran número de personas yacían congregadas en la espera de la presencia del Ministro Scrimgeour. Muchos platicaban entre si, intercambiando opiniones sobre el tema de los Niños de Hogwarts, como se decidió clasificar en el archivo. O simplemente discutían la posición del nuevo Ministro; de cuanto duraría en el puesto o en que momento sus prioridades se convertirían en las de Fudge. Podría decirse que fue toda una algarabía descubrir que Cornelius Fudge estaba siendo demasiado negligente como Ministro o tal vez fue predecible... hasta cierto punto. Pero esa era la realidad, la cual, la Comunidad Mágica se rehusaba a ver con anterioridad.
Ahora que las pruebas se hicieron evidentes durante el ataque al Departamento de Misterios, donde El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado y sus fieles sirvientes los Motífagos, atacaron directamente al Ministerio, lo que logró el inminente caos en tan escaso tiempo. Sobre todo, bajo sus propias narices y en testigos de unos niños de 15 años; torturados y casi asesinados, y vaya, sumándole otro vergonzoso hecho: la inocencia de Sirius Black, eso fue uno de sus peores errores. Fudge hizo bien en dejar el puesto. Pero el daño ya estaba hecho. Muertes aquí, muertes allá; Lord Voldemort estaba de vuelta y no dejaba de dar a conocer su resurrección. El Mundo Mágico estaba en pánico total. Total... Estaban recibiendo lo que merecían...
En esos momentos el tan esperado Ministro hizo acto de aparición, con su intimidante presencia a la vanguardia, pero con su afable educación. Denotaban sus rizos color ocre con atisbos de líneas grises y sus tupidas cejas, tenía ojos amarillentos y una mirada intensa tras sus gafas de armazón metálico, era muy alto y se movía con gracia a pesar de que caminaba con una leve cojera. Daba una impresión inmediata de astucia y dureza. Una apariencia de líder en tiempos de guerra. Aunque la palabra seria otra: Hipocresía. Todo mundo se rige de palabras superfluas y gestos hipócritas.
– Buenas tardes, caballeros, damas –saludó con gesto apresurado, obvio, sin perder sus modales–. Ya estarán enterados de los acontecimientos ocurridos hace dos días en el Colegio de Magia y Hechicería, Hogwarts.
La mayoría murmuró en acuerdo y otros solo se limitaron a asentir con un movimiento de su cabeza. Algunos claramente tenían pintado el desconcierto en su cara, lo que significaba que no se habían enterado del asunto que se le aquejaba tan prolija situación. Scrimgeour suspiró de forma ligera y entrelazó sus manos por encima de la larga mesa en donde todos se encontraban.
– Podría aclarar primero, qué haremos con el puesto de Jefe del Departamento de Seguridad Mágica –se atrevió a asentar una voz que luchaba entre ser convincente y dubitativa.
El Ministro de Magia no giró a ver la fuente de la indirecta, pero barrió con su mirada, casi predadora, a todos los presentes. Quienes murmuraban quedamente, dándole la razón a aquél que había hablado. No era más que uno de los trabajadores en ese departamento, obligándose a presentarse a falta de Jefe departamental. Empero, su aportación no dejaba de ser esencial.
– Amelia Bones acaba de morir –reprochó una segunda voz. Como si hablar del tema representase una ofensa a su memoria. Y varios comentarios le apoyaron.
El Ministro se obligó a sonreír apretadamente.
– Necesitamos sustituirle, sí; una pena su horrenda situación, pero, estamos en tiempos de guerra –hizo una pausa, para ver el efecto de sus palabras y continuó con voz dura–: El Innombrable esta cada vez más latente en cada situación del Mundo Mágico, por eso mismo necesitamos un Jefe de Seguridad Mágica, claro –los murmullos en acuerdo no se hicieron esperar y Scrimgeour alzó sus manos pidiendo silenció–. Pero no podemos manejar dos cosas a la vez, caballeros, necesitamos resolver el problema de nuestros niños primero...
Varias cabezas se asentaron en acuerdo, acompañadas de palabras confirmando sus prioridades. Otros mostraban gestos suspicaces.
– Sugiero que coloquemos a los afectados bajo la protección y la tutoría del Ministerio, claro, con el apoyo incondicional de los padres.
Algunas personas se vieron sorprendidas y otras conformadas. Escasas fueron las que mostraron gestos alarmados o negativos.
– ¿Qué hay con Albus Dumbledore? –vino una voz de entre los murmullos.
El Ministro Scrimgeour no se mostró interesado en el autor, pero si en la pregunta.
– Creo que no habrá problema. Si los padres apoyan nuestra decisión, no lo habrá –dirigió una mirada significativa a uno de los hombres a su lado. Quien asintió ligeramente.
– ¿Hay pruebas de que Dumbledore halla sido negligente como para que le quitemos su autoridad? –preguntó nuevamente la misma voz.
Rufus Scrimgeour frunció el entrecejo y luchó para no mostrar su disconformidad al dejar caer su mirada sobre la presencia del hombre, Arthur Weasley. Después de todo, Weasley trabaja en el mismo piso donde solía hacerlo Madame Bones. Segundo Nivel, en el Departamento del Uso Indebido de Artefactos Muggles. Pero sobre todo, tenia una estrecha relación con el viejo Director, y eso le hacia sospechoso ante los ojos del Ministerio.
– Han habido varios incidentes en su Colegio, y creo que no es el momento de comentarlos –evidenció-evadió el Ministro, impersonalmente–. En todo caso, Dumbledore ya tiene suficiente con sus otros alumnos. He de suponer que solo un grupo fue afectado¿o me equivoco? –alguien le pasó una carpeta abierta, donde se aclaraba cada una de las situaciones ocurridas en Hogwarts en los últimos años. Principalmente la reciente. Scrimgeour frunció el entrecejo ligeramente y cerró la carpeta–. No, no equivoco, los futuros alumnos de 7mo fueron los afectados y los chicos de 5to (futuros de 6to) no estuvieron presentes en el dilema. No hay personal capacitado en el cuidado infantil y Dumbledore aún no encuentra una cura rápida –suspiró ligeramente despectivo y centró su atención en un pergamino que descasaba debajo de sus manos–. He recibido una carta suya, donde me explica que los efectos desaparecerán gradualmente. No desconfió de sus palabras –había un poco de ironía en su tono, más nadie le dio importancia–, pero no confió en los Mortífagos.
Alzó la vista captando las expresiones impactadas de muchos.
– Si, caballeros, hay problemas con los seguidores del Innombrable. Si el Ministerio ya se ha dado cuenta, no veo por qué ellos no lo hallan hecho ya.
– ¿En donde basa sus suposiciones? –salió la pregunta inquisidora de uno de los Jefes de Departamento. Suponía que de uno de los que no tenían mucho que ver con la Seguridad, pues era muy obvia la posibilidad.
– Fui Jefe de los Aurores antes de asumir el cargo como Ministro –replicó suavemente, pero imponente–, dentro de mis estándares de trabajo lograba notar que la Información se propicia a una velocidad sorpréndete sino se es cuidadoso. El incidente no fue comprimido a tiempo. Los periódicos Mágicos ya imprimieron sus noticias y, a estas horas, ya están entregadas en los hogares de miles de familias mágicas en todo el mundo. No me sorprendería que alguno de los seguidores del Innombrable tenga uno en su poder, o que el mismo Innombrable reciba el diario del día –sonrió lacónicamente y provocó varios sobresaltos por la sola idea escabrosa e hilarante.
– Sigue siendo intranscendente, si los chicos están resguardados tras las paredes de Hogwarts –alegó una bruja que debía ser muy fiel a Dumbledore, debido a lo ferviente que sonó.
– El lugar más seguro del Mundo Mágico, después de Gringots –aportó Arthur con la misma vehemencia.
Scrimgeour hizo una mueca, pero logró contenerla a tiempo.
– No lo dudo, pero necesitan especialidades para ese tipo de problemas. No poseen familiaridad en el ámbito en el cuidado infantil. Así que, si los padres lo aprueban ¿Quién está a favor de la protección directa del Ministerio?
Varias manos se alzaron, entre ellos los representantes de los Departamentos de Equipo de Reversión de Accidentes Mágicos, Accidentes y Catástrofes en el Mundo de la Magia. Los principales y los de más valía: la Oficina Contra el Uso Indebido de la Magia, el Cuartel General de Aurores. El de Departamento de Seguridad Mágica no contaba con representante permanente; su voto no valía. Los Servicios Administrativos del Wizengamot tenían como líder representativo a Albus Dumbledore, pero debido al roce hostil en el tema del Elegido, Albus no se encontraba presente.
– Que así sea –declaró con una expresión satisfecha–. Tan pronto como obtengamos las respuestas de los padres, esto se llevara acabo. La reunión ha terminado, pueden irse ¡Muchas gracias por su presencia!
Siguiendo la petición, todos se levantaron, entre charlas del mismo tema y despedidas; para ir a consultarlo con la almohada. Ya era un poco tarde.
Uno de los que se retiraban junto a otra persona, se reía entre dientes. Ya a las afueras del Ministerio, se adentraron en un callejón oscuro y se llevaron las capuchas a la cabeza. Permitiendo que sus transformaciones pasaran y volvieran a su imagen natural. Hubo un minuto de silencio mientras un de ellas sacaba su varita y tomaba una lata de aluminio de los sucios y nauseabundos suelos. Hizo una mueca de asco y susurró un conjuro. La segunda figura ya no se pudo contener y habló:
– Scrimgeour no se da cuenta que tiene al enemigo bajo sus narices. El Lord lo supo mucho antes y ya previó esto. Solo faltaba confirmarlo –decía con entusiasmo y ensoñación dignas de un infante de 5 años.
La otra persona pareció contenerse y al final soltó un suspiro resignado.
– El Lord siempre sabe lo que hace –contestó con aburrimiento.
– ¿Crees que éste nuevo Ministro sea lo suficientemente listo para tomar la palabra del Lord?
– No –contestó mecánicamente, para agregar pensativo–: Es muy... ambicioso. Justo como Cornelius... Curioso –comenzó un conteo con su mano libre, después de guardar la varita. 5... 4...
El otro rió de nuevo, sacudiendo la cabeza de un lado a otro en claro desacuerdo. 3... 2...
– Es más correcto: gracioso –tomando justo a tiempo la lata y desapareciendo en un remolino de colores.
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Hogwarts.
– No me parece gracioso –espectó Remus Lupin–. Nada, nada gracioso¡Milly, recoge eso y después hablamos de tu compartimiento. ¡Justin¿Crees que no te vi, pequeñazo¡Suelta eso y discúlpate con Hanna!... Terry dile a Parvati y Lavander que dejen de jugar con el gato y que se laven las manos. ¡Seamus y Dean, dejen de jalarle el pelo a Padma! –su tono bajó varios decibles, muy peligrosos–: es más grande que ustedes y les puede regresar los golpes, y yo no le voy a detener... –se escucha una queja de la chica (presumible efecto de su ultimo jalón de pelos) y un golpe sordo de algo rompiéndose. Remus tuvo suficiente–. ¡A VER¡TODO EL MUNDO AL COMEDOR! –silenció y los niños sorprendidos no se movían–. ¡AHORA! –se escucharon varios sonidos, quejas, grititos y finalmente la puerta al ser atravesada por un estampida de niños. Suspiró y miró a cada lado de la habitación de juegos, estremeciéndose ante el desastre–. ¡Severus!
El susodicho apareció con dos bebés en brazos. La antes pulcra túnica negra, ahora cubierta de algo verdoso y una que otra mancha de café, y lo más notable: el cabello sostenido en una coleta... Remus no quiso preguntar la razón de tan inusual factor y le sonrió tímidamente.
– ¿Todavía ocupas a Dobby?
Severus enarcó una ceja y negó ligeramente. Miró su derredor y suspiró hondamente.
– ¡Dobby!
Con un 'plop' el elfo domestico apareció presto y sirviente. Miró entusiasmado a los dos hombres y luego a la habitación. No pregunto. Nada perezoso, empezó a arreglar la habitación con varios chasquidos de sus dedos. Ah, claro, también le hizo el favor a Severus de arreglarle. Lo único que indicó que Severus estaba agradecido fue la micro-mini-sonrisa que cruzó como un rayo por su siniestra expresión. Vamos, no sabia porqué sonreía tan abiertamente (lo que él creía mucho) con Remus y no podía con nadie más. "Siiiiiiii, niega lo inevitable" la conciencia se presenta en momentos incorrectos, siempre... "Maldita sea".
– Gracias Dobby –suspiró Remus. Tomando a uno de los bebés de los brazos del profesor de pociones.
– ¡De nada señor Remus Lupin, señor¡Dobby esa feliz de ayudar, señor Remus Lupin, señor! –y con eso, volvió a su tarea, tarareando una canción incomprensible.
Saliendo del cuarto de juegos, Remus y Severus se mantenían en un silencio confortante.
– No es tan difícil como pensé –comentó Severus de pronto.
Remus se sobresaltó un poco, pero terminó sonriendo calidamente y Severus sintió que algo se retorcía en su estomago. Parpadeó y se dedicó a observar el bebé en sus brazos, para alejar esa extraña sensación.
– No lo es –concordó Remus. Su sonrisa decayó un poco, convirtiéndose en una afectada–. No cuando su sistema no está lleno de glucosa.
Hubo otro lapso de silencio del pasillo a la puerta del comedor. Y Severus sonrió, llevándose una mano a la boca –lo que el bulto en sus brazos le permitía– reteniendo una risita. Remus lo notó con todo el asombro del mundo y se permitió pensar que eso se había visto muy tierno. Pero primero muerto antes que decirlo frente al estoico profesor.
Severus se dio cuenta de lo que hacia y bajó la mano rápidamente, colocándola bajo el bebé. Sus mejillas se tiñeron de un rosa casi imperceptible y se rehusó a mirar al castaño.
– ¡Oie! –les llegó una vocecita interrumpiendo el momento.
Ambos hombres miraron hacía el origen, directo al dintel de la puerta. Un niño pequeño, de color, ojos de un café claro y sonrisa traviesa yacía por entre la puerta abierta.
– Dean –sonrió Remus–. ¿Están todos en la mesa?
El niño asintió, llevándose un dedo a los labios y mirándoles con cierta diversión. Como si él supiera algo que ellos no. (N.A: ¬¬U)
– Bien –habló Severus girándose levemente hacía Remus–. Ya he alimentado a los bebés, se encuentran dormidos –titubeó un poco pero le regaló una pequeña sonrisa "¡Ajá!" fastidiosa conciencia. Y Severus mandó a volar a su conciencia, aunque el nerviosismo era enorme–. Ve y come; yo me encargo de cuidarles el sueño.
Remus abrió ligeramente la boca y la volvió a cerrar, igual de nervioso.
– Gracias –dijo en tono moderado, no sabiendo exactamente como reaccionar ante el gesto de buena voluntad.
Cuando Remus atravesó la puerta, Severus se permitió suspirar con alivio. Parecían dos adolescentes que... frunció el ceño.
– Ridículo –musitó por lo bajo.
Entrando a la habitación de lo bebés, se dio cuenta que Gregory, Longbottom y Theodore ya estaban despiertos, jugado con los cubos de plástico.
Gregory trataba de quitarle uno de los cubos a Neville, quien lo traía en la boca, que a la vez se escondía detrás de Theodore. Y el bebé de ojos violetas fulminaba feamente a Gregory, como diciéndole que si se acercaba a Neville, le iba a golpear. Al parecer, Gregory captó la advertencia, pues se alejó con un pequeño ceño fruncido y se puso a jugar con un oso de por ahí. Neville por fin pudo salir detrás de Theodore, y ante el asombro de Severus, éste le dio un beso fugaz al Slytherin... en la boca. Theodore le recompensó con una sonrisa brillante.
Y solo tenían 1 año.
Severus sacudió ligeramente la cabeza. Mentiría si dijera que no le sorprendía ver eso. No que fuese una aberración, al contrario, era normal que un bebé besara en la boca, es lo que los adultos suelen hacer con sus hijos, un inocente beso de cariño. Lo que le resultaba hilarante era que –ni a punta de varita– Longbottom se acercaría a Nott, el chico más frío que halla conocido... "De tal padre...".
Colocando al bebé de sus brazos en la cuna respectiva, se permitió sonreír suavemente. Decir que sufría el tener en su tarea rutinaria el que cuidar de esos niños seria una gran hipocresía –lo que en realidad mostraba ante los demás cuchicheos del resto del plantel– más bien, era una experiencia que siempre quiso experimentar. Pero nunca había tenido la oportunidad... solo con Draco, y solo fueron escasos momentos. Momentos arruinados por Lucius y su prepotencia, por supuesto.
– ¿Tienes un momento? –le llegó la voz de Remus.
Girándose, visualizó la cabeza castaña asomándose por la puerta, para seguidamente asentirle, permitiendo que Remus entrase y colocara a Harry en la cuna al lado de Draco.
– Veo que no has comido –constató Severus. No era difícil saberlo, después de todo, comer con los niños en la mesa era recibir un baño de restos de alimento volando como proyectiles a tú persona. Remus estaba pulcro, aunque un hechizo de limpieza era factible, confiaba más en su predicción.
– No lo hecho –admitió Remus, levemente avergonzado–. Necesitaba pensar en ciertas cosas... Tienen que ver con Harry.
– ¿Puedo preguntar por qué me habría de interesar? –increpó con cierta curiosidad. Más no lo mostró. Lo que sí dio a ver fue su aprensión al tema 'Potter'.
Remus suprimió el deseo de entornar los ojos, en lugar, le dio una mirada inquisidora.
– ¿Recuerdas cuando lo fuiste a recoger con los Dursleys?
Severus frunció un poco el entrecejo. ¿Cómo no recordarlo? El chico había sido particularmente desagradable. Cosa que no le sorprendía, pero si extrañaba un poco. Por lo regular, el chico nunca se le ponía al "tú por tú" tan directamente. Pese a todo, no era de su gran interés el pequeño arrogante de Potter.
– No veo la conexión –habló finalmente.
– ¿No te diste cuenta de su comportamiento? –repuso Remus, elevando ambas cejas.
"Eso era justamente lo que acaba de pensar"
– No fuera de lo común.
– ¿No fuera de lo común? –repitió Remus, incrédulo–. Harry es más... agudo –dijo lo primero que se le vino a la mente sin le necesidad de darle razones a Severus de señalar de mala forma a Harry.
– 'Agudo' no seria el calificativo que yo le daría –refutó Severus, desdeñoso. Contradiciendo ingeniosamente a Remus, claro, el profesor no lo sabía.
– El punto es que Harry no parece ser el mismo desde Junio –ignorando el comportamiento de Severus, comenzó a cambiarle la ropa a Blaise, quien estaba despierto desde hace unos minutos, mirando con sus grandes ojos ámbar a los dos hombres que hablaban amenamente... Ameno en lo que cabe decir.
– Aún no veo tú punto –ligeramente exasperado, también comenzaba a cambiar a Draco. Éste, al ser despertado por el hombre de cabellera negra, comenzó gimotear en son de protestar. Obviamente quería dormir más.
– Supongo que conoces personas que posean doble punto de vista ante lo que les rodea –comenzó con voz monótona. Como si le parecería tedioso hablar en forma teórica. Mientras colocaba un gorrito azul marino en la cabeza castaña de Blaise y le daba un chupón para que se entretuviera. Éste, encantado, no se rehusó.
– Son personas que sufrieron un trauma lo suficientemente fuerte como para hacerles creer que poseen un segundo ser o plano en su interior o derredor..., específicamente en la mente –afirmó Severus, igual de monótono pero arrastrando ligeramente las palabras, como si fuese una de sus clases "normales". Al terminar de cambiar al rubio bebé, lo dejó al lado de Longbottom y Theodore, por supuesto, en un cómodo cojín, pues tenía a penas 6 meses. No podía sostenerse del todo por si mismo. Draco le sonrió juguetonamente, para luego ponerse a "hablar" (gorgojear) con su amiguito Théo.
– Más o menos –dijo Remus, acercándose a Harry y regalándole un gesto juguetón. Severus entornó los ojos, Remus no lo vio, pero si lo hubiese visto, para ser honestos, le hubiera valido un comino. Era su cachorro al que cuidaba–. Sin embargo, a lo que me refiero es sobre una verdadera segunda perspectiva.
– ¿Perspectiva o mentalidad?... Por cierto... ¿Qué es ese olor? –arrugando la nariz.
Remus se lo pensó por unos momentos, al mismo tiempo, quitándole el pañal a Harry. Hizo una mueca sumamente afectada ante lo que sus dorados ojos encontraron y su sensible nariz capto con dolor. "¡Merlín¿QUÉ. ES. ESO? Ewwwww... ¡Qué #¬€ le di de comer? Había olvidado los pormenores de un bebé..."
El profesor de pociones lo notó y se alejó prudentemente unos pasos.
"¿Miedo a un pañal?" la mente de Severus lanzó con toda la saña de su negro corazón. Respondiendo con todo el veneno que su mente era capaz de imprimir: "Potter siempre hace algo que arruine mi día" A lo que su propia mentalidad respondió de regreso: "Tú ahijado hizo lo mismo, pero a conveniencia, se lo dejaste a ese elfo"
– Ambos –contestó finalmente Remus. Elevó el pañal sucio a una altura considerada y alejada. Como si fuese un desecho radiactivo, y abrió con un pie el bote de basura, dejándolo caer.
Al parecer, Harry notó los rictus de ambos hombres, y al parecer se le hizo divertido, pues gorgojeó –en su idioma: riéndose– y levantando sus piernas, mostrando desvergonzadamente sus partes. Era un bebé, todo lo que les pareciera grotesco a los adultos, para él era una diversión histérica.
Y Severus le lanzó una mirada desagradable al bebé, notando desde su punto de vista la diversión de Potter a costa de su dignidad. Para el Jefe de Slytherin, Potter se burlaba. No un simple bebé.
El gesto compungido no les dejo por varios minutos.
– Emmm... ¿Cómo era eso de "ambos"? –habló de nuevo. Atrayendo la atención del castaño, quien todavía arreglaba a Harry.
– Ve las cosas de dos formas diferentes... –empezó a enumerar.
"Áspid gusta de ver lo malo de la gente, Harry hace lo contrario" pensó al mismo tiempo.
»– Su opinión varia según a quién le preguntes...
"Piensa que Harry es demasiado indulgente con cada una de sus decisiones"
»– Sus gustos comenzaron a variar...
"Le fastidia todo lo que a Harry le fascina..."
»– Y sobre todo, piensa que el sentimentalismo es para débiles, por eso ya casi no le veo disfrutar como antes...
"Estoy seguro que a Áspid le cae mal todo aquello que muestre sensibilidad, y Harry se siente identificado con la sensibilidad"
Hubo una pausa de parte de Remus, y Severus se dedicó a mirar como Draco colocaba sus manitas en un cubo que Longbottom le había dado. Ambos bebés rieron y Theodore se les unió, gateando con un cochecito en su mano. Cambió su vista a las cunas y visualizó a una bebé con cabello corto, ligeramente esponjado, y de un castaño claro, con unos enormes ojos chocolate, abrasando una muñeca que otra bebé sostenía. Ésta bebé tenia el cabello rubio, un poco largo, en dos coletas pequeñitas y sus ojos azules brillaban, sonriendo y tocando la cabeza de la otra niña como si fuese la misma muñeca. Ambas bebés estaban acostadas. Y su vista siguió moviéndose hasta chocar inevitablemente con una cabeza alborotada y negra como la noche, dueña de unos enormes ojos esmeraldas, las cuales no estaban mirando en su dirección, sino hacia donde yacían los otros bebés en el suelo, anhelante.
Suspiró profundamente ante lo que estaba a punto de hacer.
– Podrías llegar al punto y te ahorrarías muchos hincapiés –sugirió Severus quedamente, caminando hasta tomar compasivamente a Harry y llevándolo hasta sentarlo justo al lado de Draco. Mataría aquel que se atreva a decir que le hizo un favor a Harry Potter.
El rubio bebé cambió su vista del cochecito de Theó hasta su nuevo centro: Harry. Sonriéndole encantadoramente (la sangre Malfoy es toda una influencia), atrapó la manita morena y dio un gorgojeó a modo de saludo. Harry hizo lo mismo y ambos se vieron sumergidos en su pequeña "charla". Por supuesto, ambos estaban recostados el uno cerca del otro, y aunque querían moverse, su diminuto cuerpo de 6 meses no les dejaba ni rodar correctamente sin quedar como las tortugas que quedan boca arriba.
Severus parpadeó, sorprendido. "Seria bueno hacer una investigación del comportamiento de los bebés..." pero se vio cortado por la respuesta de Remus.
– Harry tiene una especie de contraparte.
Helo ahí, algo en la mentalidad de Severus dejó de funcionar correctamente. Cuando su analítica debería trabajar arduamente para buscarle sentido a las palabras. Y cuando su cerebro decidió conectar con su cuerpo, se giró hasta encarar a Remus. En el momento que su voz decidió aparecer, una sola palabra salió... no muy inteligente que digamos.
– ¿Literalmente?
Remus soltó una risa flojita.
– Si con literal te refieres a que son dos "seres" en un solo cuerpo, siendo uno el opuesto del otro y viceversa... Sí, literalmente.
– In...teresante –logró decir, voz casi estrangulada, pero controlada a tiempo. Atravesando con sus oscuros ojos el pequeño ser de Harry. Con qué sorpresas le salía...
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Mansión Malfoy.
– ¡Cómo que no sabes el estado de Draco? –gritó indignadamente la voz del Patriarca de la familia Malfoy.
Narcissa Malfoy, señora de la casa, levantó una fina mano en gesto de que guardara silencio. Para nada afectada por el tono.
– Contrólate, querido, creo que tú mas que nadie sabe que Hogwarts resguarda perfectamente a sus alumnos.
– No me refiero a eso –espectó apretando los dientes–. ¿Te ha contactado¿Le has visto desde entonces¿no te ha hablado de los asuntos del vejete¿Ha dicho algo respecto a la Marca¿No te ha...?
– Querido –cortó ella, sin perder la elegancia–, Draco está perfectamente bien. Y 'No' a cada una de tus incógnitas.
– ¿Quieres decir que no te has preocupado por contactarte con nuestro hijo? –atónito.
– No. ¿Por qué habría de hacerlo? –ladeando ligeramente la cabeza, dándole énfasis a su expresión de genuina extrañeza.
Lucius soltó un gruñido exasperado y salió azotando las puertas detrás del él.
– Hombres –murmuró la joven mujer, reprobadora. Sentándose para tomar el Té del día.
– Mujeres –exclamó Lucius, Desapareciendo en un 'plop' y Reapareciendo en los jardines de la Mansión Riddle–. Por eso prefiero a los hombres...
– ¡Lucius! Un placer verte, rubiales –habló jovialmente la voz de Medea Zabini.
"Salazar tiene formas retorcidas de hacerme la vida de cuadritos... Ni bien me topo con una y ya va La otra..."
– Zabini, me gustaría decir lo mismo pero sabes mi rotunda respuesta... además... ¡No me digas así, maldita sea!
– ¡Uy! Hoy estamos de malas.
– Él siempre está de malas –replicó la voz tajante de Théoden Nott.
– He de imaginar que Cissy lo hizo de nuevo –se mofó Bellatrix-voz-de-bebé-Lestrange. Su esposo estaba a su lado, Rodolphus-no-digo-ni-pío-Lestrange, tan estoico como solo él podía a llegar a serlo. Rivalizaba su mutismo con Nott-Padre.
– Tú hermana es una estúpida –vino la replica de Lucius, sin sentirse mal por insultar a su esposa.
– Lo es –concordó Bella, por primera vez en la platica, muy conciliadora, que era una variación de la seriedad... Ya imaginaran como se ve una sicópata seria... O tal vez no.
– Y todos ustedes juegan a la familia –siseó una voz profunda y gélida.
A todos se les erizaron los cabellos de la nuca. Algo así como si mamá te hubiese cachado in-fraganti haciendo cosas de niños malos. Peooooooo, estos no eran niños... En metabolismo claro, de mente... quién sabe.
Cayendo sobre una rodilla y la cabeza gacha para recibir a su Señor, cada uno de ellos profirió un respetuoso 'Milord'.
– E-Es un pl-placer... –se atrevió a hablar Vector Crabbe, silenciado a media frece por un maleficio imperdonable. Por supuesto, el favorito de Lord Voldemort, un certero y doloroso Cruciatas.
– Hacen esperar a su señor y encima discuten sobre sus patéticas y falsas vidas conyugales... me atrevo a decir que mi capacidad de escoger a mis Generales se ha visto opacada de una manera fatal... –el silencio fue mas que mortuorio–. Veamos, veamos¿Cuál es el incentivo correcto para que no me deshaga de ustedes?
– S-Señor... –empezó Bellatrix, temblorosa. Era la única con las suficientes agallas y confianzas como para hablarle al Lord y no recibir tanto daño por ello–. Noso...
– ¡Suficiente! –siseó el Lord, ni un poco interesado en la iniciativa de Bellatrix–. Lo que requiero es un informe, no balbuceos proferidos en actitudes por debajo del sistema evolutivo que representa un mentalidad como la ustedes –casi mató con la mirada a la mujer–. ¡INFORME!
– Rufus Scrimgeour –se apresuró a decir Lucius–, considera que Albus Dumbledore ha sido (y sigue siendo) un inconveniente para el Ministerio y sus planes...
– Eso... –habló el Lord, aburrido–, no es algo nuevo, aún así ¿supongo que alguien de ojos de un endemoniado brillo del mismo Lucifer disfrazado de un celeste "ángel" hicieron que la máxima representación del Reino Unido Mágico lo declarara frente a todos los demás representantes del Ministerio? –aunque era una pregunta, indudablemente, Lord Voldemort no lo consideraba refutable, por eso mismo no necesitó una respuesta.
Ah, pero tenia que haber alguien que no procesaba bien la indirecta de un Lord Oscuro.
– Dumbledore ya está senil que nada le funciona bien –claroooooo, era una frase de doble sentido (¡Sin morbo!... no era lo suficiente listo para ello), pero Geovany ni llegó a reírse. El Lord le había lanzado su amado Crucio.
Los demás se le habían quedado viendo, como diciendo 'Seguro naciste así¿verdad?'
Desestimando el mendigo tropezón del Mortífago más idiota de su Elite (tal vez hasta de todo su ejercito), la figura esmirriada y lúgubre que representaba al Lord se giró en un movimiento lento, dirigiéndose directo a la mansión, seguido de sus "fieles" Mortífagos, mientras Lucius seguía con su informe.
–... Scrimgeour alegó que Dumbledore ha sido demasiado indulgente con la situación que se le ha predispuesto en estos momentos –palabras elegantes de "fineza" Malfoy en significado simple: El vejete la hizo de nuevo y deja que los incidentes pasen a ser solo eso, incidentes de niños. Lucius tuvo que alejar esos pensamientos divagantes–. La junta del Wizengamot no tiene mucho interés, por supuesto, la mayoría posee la influencia de Dumbledore, desde que Fudge renunció –aunque la palabra que paso cínicamente por la cabeza de Lucius fue: destituido, o uno de sus mas bajos genéricos: despedido por la comunidad. De todos modos, al Lord no le gustan las mofas.
– Y desde que Umbridge fue colocada en la sala de psiquiatría en San Mungo –aportó Bellatrix, riendo como la desquiciada que ya era. Ah, pero claro, recibiendo un Cruciatus por su insensatez.
– Bien, muy bien –aprobó el Lord, abriendo las puertas de la sala en donde se hallaba su trono, dejando que Rodolphus levantara a su torturada esposa en el pasillo que ya había dejado atrás, y sentándose elegantemente... Bueno, lo que su figura esquelética podría llegar a verse en esa pose–. ¿El caso fue aprobado tan fácilmente? –cuestionó, cierto nivel de burla en su voz, mezclado con desden.
– Oh, lo hicieron, Milord –se encargó de hablar Rabastan, justo al lado de Théoden. Todos formando un semicírculo estructurado por todos los integrantes del Circulo Interior (con excepción de Severus Snape pues estaba de "incógnito"), todos encarando al Lord.
– Pero, el asunto no es en completo aceptado hasta que los padres de los mocosos den su autorización –declaró Bella, quien ya se había recuperado. Después de todo, ya estaba acostumbrada.
– Vaya, vaya, en realidad esperaba un quebrantamiento como "el fin justifica los medios" por parte del ignorante Ministerio. Aunque, pensándolo mejor –divagaba e ignorando deliberadamente las miradas que intercambiaban sus generales–, Scrimgeour fue el Jefe de Aurores por demasiado tiempo; caer en el cliché "Ministro deseoso de poder" sería una estupidez que ni el mismo Dumbledore amante de muggles haría, Lucius –giró su cabeza hasta casi fulminar al mencionado. Malfoy-padre se obligó a mantener la cabeza alta, para captar la advertencia en esos ojos carmín–, encárgate de llevar a nuestro nuevo Ministro por los pasos correctos, todos los demás –su silbante voz subió algunos octavos, sus "labios" se curvearon en una sonrisa escabrosa, provocando deseos de salir corriendo–, denle la bienvenida como se debe, que se familiarice como Ministro, que se entere como tratamos a los dichosos Muggles... Para mañana mismo espero que Surrey conozca cuanto nos importa su colaboración en ello.
– Milord –fue la replica a coro, firme, determinada. Algunos hasta deseosos.
Silenciosos, cada uno salió por las puertas de la Sala del Trono, no sin antes, besar los bordes de la túnica de su Señor.
El tic-tac del gran reloj de la Sala mermaba el silencio que se había instalado, dejando en un sumiso pensamiento al Lord. Varios minutos, hasta que un siseó atravesó la ensordecedora habitación.
– «Nagini» –respondió Voldemort, igualmente en un siseo, un verdadero siseo. Parsel–, «¿Qué piensas de este nuevo suceso?»
– «Juega con ellosss, Tom» –mientras el reptante ser se deslizaba hasta llegar a los pies de aquel "hombre". Subiendo con moviéndoos lentos y, hasta cierto punto, cariñosos–. «Juega con losss niñosss...»–dijo, liberando su lengua, interpretada como una risa suave–. «Juega con el viejo Fénix hasssta que ya no pueda ssssoportar sssusss barrerasss» –repitió anhelante, sus ojos amarillentos brillando con anticipo–. «Quiero ver a niñosss en essstá fría y sssolitaria casssa, Tom, tráelosss y déjame verlosss jugar contigo»
Era ridícula la petición, El Lord nunca haría tal cosa, ni que estuviese loco... sicópata sí, pero no loco... ¿O no son lo mismo?... Podría seguir contradiciéndose, pero el punto era que un Señor Oscuro no hace ese tipo de cosas.
Y la reptil lo decía de una forma tan sugerente que parecía la esposa que quiere tener sus primeros hijos, y el Lord no puedo evitar sentir la diversión en ello. Nagini no se comportaba como las serpientes comunes, razón por la cual la eligió como su igual y su guardiana.
– «Pides imposibles, Nagi» –respondió al fin.
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Hogwarts. Sala de Requerimientos.
– ¿Me repites de nuevo, por qué hago esto? –inquirió Severus, por enésima vez en 20 minutos. Si escuchabas bien podrías notar la desesperación en su voz, resaltando la tensa pose que se aferraba a mostrar.
– Como te dije hace 3 minutos: porque eres el único con la capacidad, el conocimiento, la práctica laboral, experiencia y temple para ser uno de los soportes del hechizo... También –alargó Remus ésta última palabra–, porque la curiosidad reside en todo ser vivo y tú, Severus, no eres la excepción.
Seehhh, la cara contrariada valía tanta palabrería. Remus sonrió, dándose importancia, mientras regresaba a lo suyo, plasmando con su varita algunas líneas, dejando estelas de magia sobre el rombo que ya estaba creado.
– Ummm... aún no veo porqué habría de importarme –fingiendo una expresión contemplativa, Severus le miraba trabajar desde una esquina.
– Serviría para una futura investigación –ofreció Remus, llevándose la varita a la mano y oprimiendo hasta que una luz brillante se delineó en su palma, formando un signo, seguidamente apuntó hacia abajo, pintando una runa en una de las puntas de la figura geométrica.
– No es mi rama de estudio el cómo trabaja el cerebro humano –dijo Severus, estudiando cada una de las líneas y tratando de figurara que significan.
– No es solo el cerebro...
– Como sea –cortó apático–. No veo algo en que me convenga todo este asunto...
– Por primera vez –espectó Remus, dando el toque final y colocándose por encima de su símbolo–, has algo por lo cual no le atribuyas fundamentos, solo a-y-u-d-a.
– Bien.
– ¿Bien? –repitió, como que no se lo creía que digamos–¿así nada más?...
Severus le miró con una cara que gritaba: '¡Qué es lo que quieres de mí, hombre?'
– Me produces migraña –dijo, frotándose las sienes y cerrando los ojos.
– Me siento realizado por ello –sonrisa candida, el cinismo latente como nunca había tenido la oportunidad de presenciar Severus–, además de Harry, nadie lo había logrado en estos tiempos.
– No discutiré tal cosa.
La puerta de la habitación se abrió de forma escandalosa, dando paso a una muy cabreada Ginny Weasley.
– ¡Ustedes! –señaló acusadoramente. La indignación floreciendo en todo su drama. Del respeto a los mayores... ni señas–. ¡Cómo pueden dejar a un elfo domestico al cuidado de mi hermano¡Podrían habérmelo dejado a mí¡O al menos lo hubieran traído, como a Harry y a Malfoy!
Dos pares de ojos, esmeralda y mercurio, se abrieron de golpe y los chilli... ejem... gimoteos llenaron la antes apacible habitación.
Severus reprimió el 'Avada' que casi sale de sus labios en contra de la pelirroja y Remus ofuscó al Lobo que casi salta dispuesto a destrozarla ante los gritos de su Cachorro. No se necesito más que los brazos de sus Niñeras para que se quedaran tranquilos y se acomodaran en la calidez que se les ofrecía, cayendo en su anterior letargo.
– ¡JÁ! –fue el rotundo chillido de Ginny–. ¡Favorecedores¡Dejan de lado a los otros y se quedan campantes!
Esta demás decir que Draco y Harry se despertaron y comenzaron a llorar... Ok, para qué negarlo, ambos hombres sabían la palabra correcta: comenzaron a chillar... Fuerte.
"Respira, Severus, respira y deja de lado tu instinto de Mortífago... Puedes matarla cuando no se dé cuenta y nadie te mire... O darle una poción que la mate durante su comida... ¿Torturarla con una poción? Hummmm... el Lord se sentiría orgulloso" Sacudiendo tales pensamientos, Severus se aseguró de mandarle la mas letal de sus miradas a la chica hasta que esta se dio cuenta de a quién le gritaba.
– Yo... yo quería... yo... ustedes... mi hermano... –balbucea pálida y queriendo salir corriendo, porque no solo el más amargado su de sus profesores le miraba listo para matarla, sino el más dulce de ellos parecía compartir la idea.
"Yo nunca tuve pensamientos asesinos contra nadie... Bueno, tal vez con Sirius, pero él no cuenta... También Peter... pero él se los merecía, pero¿Ginny?" Remus miró al adorable bebé llorando a todo pulmón en sus brazos y que parecía que el rojo de su carita ya no podría subir otro nivel más. Parecía que se iba a ahogar "¡Nooooo que va, yo la mato!"
Remus ni se preocupo de esconder la furia lobuna en su voz cuando le habló.
– Ve directo a la Torre, Ginny... Rápido, corre si es tú deseo, pero tienes un minuto... –la chica no se movía y Remus terminó rugiendo–. ¡Ya van 30 segundos, corre!
Ginny casi se muere del susto ahí mismo, pero fue lista y salió precipitadamente de la habitación. Su firme propósito de alegar el "descuido" sobre un elfo cuidando niños quedó en el olvido. ¡Vamos, el instinto de supervivencia puede más!
Severus trató por todos los medios conocidos por él, para acallar los gritos dignos de un banshe de su "lindo" ahijado, pero simplemente no se podía. En vez de tranquilizarse poco a poco ¡parecía que por algún lado el daban cuerda!
– ¡Lupin, como cayo a... Draco! –estuvo a punto de decir bestia-rompe-tímpanos, pero era su ahijado del que hablaba.
– ¡Hayyyy por el amor a Merlín, mécelo! –respondió por encima de los llantos–. ¡Acaso nunca lo mecías cuando se despertaba a media noche para comer? –lo decía por los anteriores tres días.
"Para algo está ese Elfo-como-se-llame" Pero no lo dijo en voz alta, no era recomendable con los instintos del Licántropo liberados.
Hubo algunos minutos de silencio... silencio de parte de los adultos, claro. Donde éstos se la pasaron paseando a ambos bebés, incluso se los habían intercambiado, hasta que finalmente ambos infantes quedaron quistecitos, hipando por el anterior esfuerzo, pero tranquilos.
– Nunca te había visto amenazar a un alumno –habló Severus, tratando de no levantar la voz y despertar a Draco o incomodar a Potter. "Nunca pensé que eso llegaría a pasar... James Potter se retorcería en su tumba... ya sea por la risa o por la indignación de ver a su hijo siendo criado por mí"
El temporalmente ex—profesor de pociones miraba un poco aprensivo al pelinegro en sus brazos. Bien, no le había importado cargar al mocoso de Potter hasta que se tranquilizara, aún así le incomodaba en creces esa mirada profunda que se le era dedicada cada vez que se le ocurría verlo directamente a los ojos.
"No lo admitiré nunca, ni aunque mi vida dependiese de ello pero... este mocoso asusta"
Remus había visto desde primera fila el inaudito intercambio de miradas, y estaba seguro que para Severus, habían sido los 10 minutos más largos de toda su existencia (contando lo de mecerlo). Ya había dejado al pequeño Draco en la cuna que le habían transfigurado horas atrás. El pequeño rubio si se había quedado dormido.
Por otro lado, Harry aún se le quedaba mirando, hasta que sus diminutos labios formaron una sonrisa dedicada al 100 a Severus. Y el milagro paso¡Severus Snape sonrió¡Le regresó la sonrisa a Harry Potter!
El Licántropo no cabía en si de sorpresa. Y sin que nadie lo notara, hizo un movimiento con su varita y un aparato, inusual para la vista de un No-Mago, apareció en sus manos.
'¡FLASH!'
Severus sintió una luz casi enceguesadora cubrirle. Parecía gracioso, pero también el bebé Harry se mostró desconcertado ante la gran luz azul que le dejó casi ciego. Parpadeando repetidamente, Severus llevó su mirada directo hacia donde estaba Remus... con una cámara. Obvio que tenía que ser mágica.
– Emmm... ¿Para mi álbum personal? –articuló Remus, nervioso. No creyendo que incluso su Cachorro parecía mandarle una mirada disgustada. Por supuesto, la razón del bebé era muy diferente a la de Severus.
– Si le muestras eso a alguien... la poción MataLobos tendrá una muy buena razón para llamarse así –inserte tono malicioso y sonrisa escalofriante.
Tragando en seco y riendo nerviosamente, Remus dejó de lado la cámara y tomó a Harry de los brazos del siniestro hombre, justo cuando la puerta se abría y mostraba al bonachón director junto a Minerva y a Poppy.
– Buenas noches, caballeros, empecemos con esto antes de que la dulce criatura se duerma –empezó a decir Albus, sonriéndoles ampliamente y con ese brillito en los ojos.
Y sí, ambos hombres apenas habían notado como el pequeño pelinegro se iba durmiendo.
– Hey –dijo Remus, moviendo sus brazos suavemente y despertando del todo al pequeño–, te prometo que tendrás el resto de la noche y, si quieres, la mañana para descansar.
Harry parpadeó perezosamente y dio un pequeño bostezo, pese al sueño, le hizo caso al castaño.
Albus juntó sus palmas por debajo de su mentón, incitando a que todos empezaran moverse.
– Muy bien, veo que ya todo está en su posición¿no? Minerva, Severus, Remus, colóquense en cada punta del rombo.
Los mismos pasos que había efectuado Remus, cada uno de los presentes se hizo cargo de imitarlos (a excepción de Poppy quien solo estaba por si algún incidente ocurría). Cada uno dio como resultado un signo diferente. El signo de Remus, con la pena interior, representa en signo del amor de una madre (estaba seguro que Sirius hubiese muerto de risa), el signo de Severus, mas claro que el agua, era sobre el amor de Padre... no se supo porqué, pero él bebé escogió eso... En realidad esperaban que Remus fuese considerado el padre. Severus, tal vez... un mediador, pero ¿padre?... Severus no le halló el sentido, pensó que tal vez había un error, e hicieron el conjuro de nuevo, pero nada, ahí se mantenía la misma runa. Desistieron e ignoraron los murmullos shockeados de Severus. A Dumbledore, para su deleite y comprensión de los demás, le toco el del amor de abuelo, no era nada incomprensible así que, sonriendo mucho más de lo que le habían visto, se colocó en su punta. Y la última fue Minerva... fue una rareza a decir verdad, una mezcla de deleite y shock en la profesora, su signo decía que era la abuelita... Bueno¿Quiénes eran ellos para contradecir a un bebé?
Los cuatro, cada uno en su punta, Dumbledore en la derecha, Minerva en la izquierda, Severus en la superior y Remus en la inferior, y el bebé Harry en el centro de todo, acostado y mirando con sus curiosos ojos a las personas que le rodeaban. Todos los adultos juntaron sus palmas en signo de "orar" y las separaron extendiéndolas sobre el pequeño.
Una luz como la aurora boreal rodeó a Harry, cubriéndolo totalmente. Algo en la frente del niño se iba formando, una símbolo, su símbolo. Era indescifrable, pero no era de gran importancia. No se estaban presentando errores, así que continuaron.
Las voces de todos se elevaron, en conjunto, recitando el conjuro hasta que la ultima frase se deslizó por la burbuja de remolinos de colores que rodeaba, el ahora flotante, bebé.
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Horas antes.
– Esto es lo más entretenido que he visto nunca –decía Áspid, contemplando desde la Habitación Intermedia lo que los ojos de Harry veían. Vestía de negro (como siempre), unos jeans, oscuros y deslavados, a doc en conjunto a una camisa que decía como leyenda: Bite me, junto a una serpiente enredada entre las letras. Una cadena sobresalía del pantalón hasta uno de sus bolsillos bajos, casi a la altura de la rodilla. Un collar de plata con una cruz sin ninguna figura colgaba de su níveo cuello (no era un rosario). Su cabello estaba sostenido en una coleta baja.
Lo que "proyectaban" los ojos de Harry eran a un bebé de cabellos oscuros y ojos violetas que jugaba con otro de cabellos castaños y ojos del mismo color, mientras el hombre de cabello largo se dedicaba a checar a los demás. Más la mirada de Harry cambió rápidamente al escuchar cierta voz.
– ¿Tienes un momento? –escuchó la suave voz.
¡Mami/ –gritó la alegre vocecita de Harry.
¿Mami? –repitió Ás, atónito. Bien, antes era el tan querido profesor Remus, o simplemente Remus. Y ahora el enano le salía con que era su 'Mami'–. No esperes que le diga igual
La típica risita con la cual se esta acostumbrado fue su replica. Le sorprendía que en la mente, Harry, fuera capaz de hablar, no tan elocuente, pero decía palabras completas. De eso se enteró al segundo día, la capacidad de pensamiento en Harry había "despertado" y reconocía todo lo que le rodeaba, pero no podía expresarlo como deseaba. Aunque se esforzaba, como ya se dio cuenta hace unos minutos.
Sus pensamientos (sí, pensaba dentro de la mente de Harry) fueron cortados al ver como Lupin se acercaba hasta Snape.
– Veo que no has comido.
¿Era eso un ínfimo indicio de preocupación lo que escucho salir de Snape-témpano-de-hielo?... Oh, tenía buen material para chantajear.
– No lo he hecho. Necesitaba pensar en ciertas cosas... Tienen que ver con Harry.
Allí mismo, Áspid supo muy bien que nunca debió de haberle dicho nada al licano. Ah, pero Harry tenía que sacar su nobleza a relucir. Y como si Harry le hubiera entendido, recibió un cambio de ambiente en su derredor. Antes estaba el paisaje tranquilo del mar bajo sus pies y el cielo despejado, ahora el clima era lo contrario, un desierto y las nubes cubriendo cada rincón del basto infinito.
¿Lo siento? –se "disculpo", con una sonrisa socarrona. Al parecer, Harry lo aceptó pues el clima regresó al estado anterior. Regresando su atención a la platica de aquellos dos hombres.
– ¿Puedo preguntar por qué me habría de interesar?
Sí¿Por qué? –como si estuviese viendo una película, haciendo lo que todo mundo hacia en esos momentos: hablar como si los personajes te escucharan y respondieran.
– ¿Recuerdas cuando lo fuiste a recoger? –inquirió el Lobo.
Áspid levantó su vista de nuevo. Sintiendo la misma curiosidad que Harry estaba demostrando.
Yo sí –sonriendo con malicia y disfrutando la cara ermitaña que puso Snape– Tan fácil de desconcertar
– No veo la conexión –respondió el amargado.
El nivel de curiosidad de ambos estaba casi a la misma altura, solo que la de Harry era ingenua, la de Áspid –con mucho pesar– era ignorante.
– ¿No te diste cuenta de su comportamiento?
Nahhh, no se necesita ser un genio para no verlo –aburrido, al saber hacia donde se dirigía la conversación se concentró en hacerle entender a Harry que hiciera otra cosa.
Se quedó largo tiempo mirando lo que los otros bebés hacían. Hasta que una incomodidad en Harry le hizo ponerle atención.
¿Y ahora qué?
/ Sucio / –respondió Harry, levemente molesto.
¿Sucio, qué? –inquirió cruzándose de brazos.
/ Yo /
Áspid entornó los ojos.
¿De dónde, enano?
Pero fue respondió ante la risa del enano. Girándose hasta notar qué estaba pasando en el mundo "exterior".
Oh... Desagradable. Siento lastima por esos pobres ingratos en estos momentos –sonrió pese a que su lógica le reclama que debería reprenderle. Era también su "reputación" la que estaba en juego. Al minuto siguiente vio que estaba al lado de un bebé rubio– Me podrías iluminar con tú conocimiento y decirme¿Quién es éste? –receloso.
¡Daco/
¿Draco? –bufó– ¿Y le dejas agarrarte la mano? No, no, mejor no me digas nada. Me voy a donde ya sabes y nos vemos luego... Necesito dejar de ver lo que tus endemoniadamente ojos curioso quieren ver
¡Ás/
¿Qué?
/ Daco... ¿gusta/
No responderé tal cosa –se quedó quieto por un rato, pensando –. Por cierto, en unas horas el vejete intentara lo que tanto te hubiese gustado que pasara aquella vez que te hable por primera vez. No me preocupa –mintió, sí que le importaba–, pero todo dependerá de nuestra voluntad... la tuya más que la mía –suspiró–. No sé si me entendiste... Hasta al rato... Harry
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Dos figuras traslucidas, casi fantasmales se enfrentaban el uno al otro, una más alta que la otra. Mirándose fijamente a los ojos. Carmín profundizando en dos orbes de un verde esmeralda, casi opacadas en agotamiento.
No necesitas pelear, no me gusta ser la carga de nadie, mucho menos la tuya –habló Áspid, tratando de sonar arrogante, pero apenas y logro una mueca divertida en Harry.
/ Fui capaz de despertar por este estupido conjuro que Dumbledore lanzó, y seré capaz de luchar contra él hasta que no quede nada que hacer /
Tú terquedad no te va servir... Además, esta es tú oportunidad de liberarte de mi
/ Y la tuya de ser un ser independiente, sin necesitar de mi cuerpo / –coincidió Harry, tratando de reprimir la tristeza– ¿Quieres que deje de luchar? Dilo y lo haré... /
¿Quieres que deje de molestarte con mi presencia? –devolvió, irritándose. ¿Qué no ve la oportunidad perfecta de liberarse de su amarga presencia? Por supuesto, él no quería. Pero si Harry es feliz teniendo su mente libre de él, pues que así sea.
/ No me molestas, ya no, y lo sabes / –con resolución.
¡Por qué?
¿Cómo quieres que yo sepa.../ –se cortó así mismo, tambaleándose, siendo rápidamente sostenido por Áspid–. / Se... me acaba... la energía /
Te librarías de muchos problemas sin mí –Harry le miró, queriendo protestar de nuevo, pero Ás le tapó la boca. Sonriendo le divertido–. Pero si tantas ganas tienes de que siga contigo, pues seguiré contigo. Ahora, dime de a quién debemos regresarle el regalito
Harry suspiró pesadamente, resintiendo la energía que le era prácticamente rebatada por quién sabrá que cosa.
/ No puedo determinar la fuente, creo... que no solo es una y no puedo detener una si no acabo con las otras al mismo tiempo /
Áspid frunció el entrecejo.
Supongo que mi fuerza tampoco¿no? –Harry negó ligeramente, mordiéndose el labio inferior.
/ En cualquier momento la tuya también será absorbida, nos necesitan débiles... hasta... No se hasta cuándo /
¿Y les dejaras salirse con la suya? –escéptico.
¡Por supuesto que no/ –tomándole la mano y entrelazando sus dedos, llevando amabas manos hasta su frente–. ¡El tiempo corre, acércate/
Yo no...
¡AHORA/
Ok, pero te juro que si dices algo sobre este... denigrante momento, me las pagas, enano –hizo lo que se le exigió y se inclinó hasta juntar su frente a las manos entrelazadas. Lo único que separa frente con frente eran sus manos.
/ No es necesario decir nada, la magia hace todo. Solo no reprimas NADA... / –advirtió con toda la seriedad posible– / Ni sentimientos... /
Los sentimientos son...
¡No te atrevas a terminar eso!... Y sabes que es la única manera de evitarlo /
Una sonrisa astuta se dibujó en le rostro de Ás.
¿Recuerdas todo lo que has hecho en estos tres días?
Harry enrojeció, pero no dejó de mirarlo a los ojos. Ás abrió la boca...
/ Atrévete a decir algo y descubrirás que puedo llegar a ser tan maldito como tú /
Lo sé. En ese caso... ¿Qué sucederá? –refiriéndose al conjuro.
/ No tengo la menor idea... Pero no dejare que me separen de ti /
No seas tan cursi, por favor, o voy a vomitar...
Y las palabras dejaron su significado. Harry gritó de puro dolor, sintiendo su alma siendo desgarrada. No logrando ver la expresión de igual sufrimiento de Áspid. Miles de colores les rodearon, jalando a uno y a otro, tratando de separarlos, sin embargo, las manos entrelazadas en una fina línea de dorado metalizado impidieron tal acción... Esa línea estaba siendo expandida, la fuerza era demasiada... La línea comenzaba a ceder, hilos de plata y oro se liberaban. Ninguno de los dos tuvo tiempo de verlo... Y el hilo se rompió...
Y la Oscuridad se cernió en ambos, lo último que vieron fueron sus ojos. Esmeralda y Rubí.
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Continuara...
N.A: Bien, creo que éste cap fue muy... ¿serio¿espeso¿tristón? Ehhhh, lo siento, pero traté de hacerlo lo más divertido posible, osea (yo la fresa XD) no puedo poner a Tommy-Boy (Voldy) siendo... ridículo, llevadero sí, pero no absurdo. Como sea, la escena de Tom se que les desconcertó, pero ya había dicho que iba a ser diferente... aunque... Mejor les advierto, el cap va a recibir un cambio quimérico, y no voy a decir cuál pues eso le quita la diversión XDDD. ¡Ah, ahí tienen la posibilidad de Ás con cuerpo (para aquells que no se hallan dado cuenta ¬¬U) pero no todo es como lo piden... Piensen en eso último por favor, no pienso cambiar de idea, ya lo de Ás con cuerpo es un hecho... pero no exactamente como lo piden... No puedo ignorar mis ideas abrumantes ¬¬UuUu.
NOTA IMPORTANTE: Aquellos que esperan AU&MC (Una Apuesta y Mil Consecuencias) no desesperen ya hice el cap, pero lo están beteando... Mándenle exigencias de que se apure a Mayu XD (Lluvia Azul)... ¡No, no es cierto no lo hagan, era broma XD, Mayu-chan trabaja mucho y me hace le favorzote de betear... Y con Piru... pssss, la castigaron (¡Piru, revélate mija!) y no tiene Inter - Weno, creo que a mas tardar, mañana esta el cap, pero ya veremos (cabe decir que lo hice muy largo, por eso tanta tardanza)
Para los Reviwes, la nueva forma que les responderé será directa, es decir, pónganme su dirección en su reviwe y les contestare vía mail... - Con los anteriores... contestando "peticiones" ejem... Ás está aun en Harry. Y éste le pertenece a Dracy (atrás, lectores, atrás Aly con silla y látigo pero, esa idea que Alega no hyuga me dio no es tan mala (sonrisa idiota y babeando) ejem... como decía, y sí, los bebés crecerán conforme a ciertos factores y tiempos cronológicos (en orden pues ¬¬U) Y contestar las dudas giosseppe me mataría... además que hay sorpresitas XD. Lea-chan! Como puedes vivir sin corazón si Ás te lo robó? Ô.O... Y sí, te lo presto... es más, úsalo con Jonas (así era el nombre? XD) e introdúcelo en el fic parodico de Voldy, Harry popotito y Draco... Draco qué era? XDDDD. Hey! Mando saludos también a Klau Potter, the angel of the dreams, afuchar3, Eri mond licht, -Demeure-, Lady-Weasley-o2, Izumi-sakachita, sofy Malfoy, y finalmente a . .Cielo.
Gracias por leer -Kisses-!
Aly (Yth-chan)