Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Search
B s . A A A   full 3/4 1/2   E E   Light Dark
Books » Harry Potter » Epoca de Oro, Plata y Cobre
Ruby P. Black
Author of 83 Stories
Rated: T - Spanish - Romance/Humor - Lily Evans P. & James P. - Reviews: 43 - Updated: 12-26-10 - Published: 06-12-06 - id:2987820

Epoca de oro, plata y cobre…

Por Ruby P. Black

Capítulo XVI: "Jugándose bromas…"

- Nos hemos separado un poco – murmuró Tonks con culpa mirando directo al suelo.

- Ya casi ni ensayamos juntas – insistió Dawn.

- No hagan un escándalo por esto.

Bet miró a Lily desde su posición en la ventana. Una lechuza negra acababa de posarse. Observó entonces el mensaje e hizo un mohín.

- Estabas llorando, Lily – dijo acercándose a ellas y guardando el papel en el bolsillo de la túnica – no es algo que tengamos que pasar por alto. Últimamente cada una se ocupa de sí misma, ya no somos la de antes.

- no puedes evitar que eso pase.

- pero tampoco podemos dejarte sola – Dawn hizo un gesto - ¡Mierda me he vuelto una blandita!

Lily rió quedamente.

- Gracias – musitó – No…

- ¿Es por lo de James? – soltó Tonks con el ceño fruncido, hablaría con el merodeador si era necesario.

- No. Sólo los extraño.

Bet no pudo evitar preguntarse si alguna vez cuando "ellos" murieran les extrañaría y se sintió triste al notar que esa coraza autoimpuesta salía a la luz otra vez. Quizás no les extrañaría, no podía evitarlo.

Pasaron las semanas y de alguna manera Lily logró recuperarse a pasos gigantes. Todos esperaban verla hablar con James, pero esa conversación que los amigos esperaban no llegó.

Fue grave cuando James recuperó su hábito de gastarle bromas a Severus, especialmente ahora que Lily parecía ser "su chica"

Dawn y Sirius estaban sentados en la sala común, una tarde, besándose desenfrenadamente cuando la pelirroja entró luciendo un traje de baño diminuto tan rojo como su rostro enfurecido.

Señaló a Sirius con un dedo de manera grosera.

- Dile a tu amigo que va a pagármelas – gruñó ante las risas de Dawn – Apenas toqué a Severus toda mi ropa desapareció, ¡Incluida mi varita!

- James no haría eso.

- Wow, te ha mirado feo – suspiró Dawn conteniendo una risita nerviosa.

- Tiene instintos asesinos – le contestó su novio – me parece raro que Prongs se las agarre con Lily. Siempre le costó mucho hacerle bromas a ella.

- Digamos que hoy no le ha costado.

- Bueno – se encogió de hombros – está enojado.

- ¿Eh? ¿Estás bromeando? – la rubia se puso de pie de un salto - ¡debería ser Lily la ofendida! Mira tu amigo es un egocéntrico, piensa que todo el mundo gira alrededor de él.

- Bueno nena…

- Nada de nena, sabes que odio que me digas así. Voy a hablar con Lils.

El moreno volvió a respirar minutos después. Dawn era así, le dejaba hipando de la impresión o se quedaba mirándole inerte, le desconcertaba pues hasta donde él sabía era el libro sobre las mujeres. Pero allí estaba ella, siendo tan diferente que disparataba sus conocimientos.

Una chica de segundo le miró con deseo y al menos le tranquilizó saber que seguía siendo tan deseable como siempre, quizás era sólo esa rubia la que no podía caer bajo sus encantos. El retrato de la dama gorda se abrió y entró Tonks.

- Ey, Caperucita Roja, ¿Qué has hecho del lobito?

Ella le pegó un coscorrón y se sentó a su lado sujetando un papel amarillento que se notaba abollado.

- Esta en la biblioteca – bufó – tenía que terminar un trabajo de DLCAO.

Sirius rió. Ya lo haría algún día.

- Bet está ayudándole. Esos dos piensan que pueden engañarme para encerrarme entre libros – gruñó sin quitar esa sonrisa agradable - ¿y donde está Dawn que no está solapada a ti?

- Con Lily. Prongs le ha hecho una jugarreta.

- ¿A ella también? Recién vi a nariz de mocos en ropa interior en el pasillo. Vaya que se gasta un cuerpo que… - tosió – mejor no te lo cuentas.

- Míralo nomás mientras moony no te vigila.

Tonks rió. Era bien sabido por todos que Remus era increíblemente celoso con ella, y también con sus comidas diarias. Era ridículo para ella verlo de esa forma, pero entendía que se trataba de ese salvajismo que pertenecía al castaño, no era como si este fuese violento o algo similar, sino que tenía ese instinto animal adherido a su piel y a su carácter, por mucho que quisiese evitarlo.

- ¿Qué es eso? – preguntó Sirius señalando el papel que la muchacha aún sostenía, le vio fruncir el ceño.

- Bet – musitó – encontré esta nota de sus padres y me imagino que no es la primera que recibe.

- Que metiche eres Nymphadora.

- ¡Es mi amiga! Y no me llames así, Orion – él hizo un mohín de disgusto que acabó por complacerla, lo suficiente para que le contara – Me preocupa. Le han pedido que se una… hablan sobre una reunión, una iniciación. Le avisaron de un ataque… no sé que hacer.

Entonces la puerta volvió a abrirse y la susodicha entró seguida de Remus quien iba comiendo chocolate y trataba de hacerla reír. Sirius realmente tuvo la oportunidad de mirarla por completo, notando el aspecto que la muchacha tenía.

Bet se quedó quieta frente a ellos, mirando la nota que Tonks no había escondido. Los merodeadores se dirigieron una mirada de aprehensión creyendo que se avecinaba un enfrentamiento pero ninguno se movió El castaño se sentó junto a su novia y la moreno se dejó caer con delicadeza en la mesa frente al sofá con los ojos perdidos en sus pies, en alguna mancha del piso.

- Hace unos meses – comenzó ella en un murmullo – antes de terminar el curso anterior, me pidieron que me uniera, que quien-no-debe-ser-nombrado surge con increíble fuerza y es poderoso, y quiere que todas las familias de sangre pura tengan el lugar que merecen. Me contaron que existe una orden… la Orden del Fénix, creo que dijeron, y hace poco el profesor Dumbledore me lo confirmó.

- ¿La Orden del Fénix? – repitió Sirius confuso.

- Son en su mayoría aurores. Están en contra de los mortífagos y luchan directamente. Siempre están en los ataques. El profesor Dumbledore también me ha ofrecido unirme a ellos, al terminar el colegio – levantó su mirada y se encontró con la sorprendida de sus amigos – he dicho que sí.

- P-Pero… tus padres, te han pedido que te unas – habló la de pelo rosa alzando la nota que devolvió a su amiga - o te matarán.

La morena se veía más adulta, como suponía Sirius que debía suceder cuando suceden cosas graves, cuando se acercan tiempos oscuros.

- Ya hablé con el Profesor Dumbledore sobre esa nota, estaré bajo su cuidado, por lo que no podré abandonar el colegio.

- ¿Ni para navidad?

La muchacha negó con una leve sonrisa.

- Bet, te vas a perder la fiesta de Dawn.

La vio encogerse de hombros.

- Siento haber hurgado tus cosas, te notaba extraña.

- No te preocupes por eso.

- te quiero – susurró Tonks en un ataque de dulzura.

- y yo.

- Vamos a caminar, sr Lobo, ya ha estado mucho tiempo con mi amiga y metido en sus estudios.

Sonrojado, (aún sin acostumbrarse a ese tipo de comentarios) Remus la siguió dejándole su lugar en el sofá a Bet. Se sumieron ambos en un silencio agradable, en el se escuchaba el corazón latiendo con fuerza, la respiración sumisa.

- ¿Cómo has hecho para ocultarlo tu sola?

- Se lo dije a Kevin – dijo tranquilamente la ojiazul.

- Por eso pasabas tanto tiempo con él…

- si, y también porque es mi mejor amigo.

- Pensé que yo lo era. – farfulló haciendo un mohín, pero ella se echó a reír – no te burles de un merodeador, nena, puedo vengarme.

- también lo eres.

Vaya, su mejor amigo…

Hasta ella misma se golperaría sino fuera por la sonrisa alegre que esbozó su "amigo" Sirius Black.

Ahí iba James Potter a punto de agarrar la snitch. Y como de costumbre, para obvio regocijo de todos, lo hizo.

- ¿Qué? – musitó – mierda.

Todos comenzaron a reírse y él maldijo sus cabalas mientras se lanzaba en picada hacia los vestidores. James Potter, todo un deportista, tenía varias cabalas, tantas como los demás. El día del juego se levantaba con el pie derecho, se ponía la cadenilla que le habían regalado sus padres y que era un relicario en forma de snitch, según su ánimo la foto que mostraba cambiaba.

También estaban los boxers negros con corazones rojos que su mamá le regaló para el primer partido. Y por muy atractivo que fuese no dejaba de ser un ridículo con calzones con corazones. ¡Todos se reían de el!

- Vamos, Srta Corazón, no vas a estar metido ahí todo el día – escuchó que Sirius le decía - ya te traje ropa.

- vete al cuerno, Padd.

- Oye, que yo no he sido… aunque ha sido una gran broma.

- ¡Pero si ha sido lo mismo que…!

- ¿Qué?

- ¡Eso mismo!

Sirius frunció el ceño pero esquivó justo la puerta del cubil donde James estaba metido y que casi le dio en su bella nariz.

- ¡Fue Evans! ¡Esa… traidora!

Padfoot arqueó las cejas.

James tenía demasiada distorsionada la realidad. Escucharon más risas así que el castaño volvió a meterse a la ducha, maldiciendo entre dientes e insultando de las mil y un formas a la pelirroja.

La guerra había comenzado…

Fin del capitulo XVI

Un poco más largo que de costumbre, al menos. Siento muchísimo demorarme tanto, es que estuve con un par de cuestiones pero no las voy a andar contando aquí, no quiero aburrirlos. De ahora en más los caps. Van a ser un poquito más largo. Es una cuestión de organización de información. Muchas gracias a: pottersita y Samantha.

Y a los que van poniéndome en favoritos o alerta y no dejan reviews. Gracias.

Besos,

Ruby P. Black

Review this Chapter
Share


Return to Top