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JKRanIV
Author of 18 Stories

Rated: M - Spanish - Romance - Sirius B. & Lily Evans P. - Reviews: 15 - Published: 06-24-06 - Complete - id:3006076

No reclamo los derechos de Harry Potter puesto que, desgraciadamente, no son míos U.U.


Oneshot escrito en respuesta al reto de Akasha-bennington en Story Weavers, que propuso un JamesxLilyxSirius, rated M. Contiene por tanto situaciones subidas de tono, espero que os guste n.n

0o0o Poisonous Lady0o0o

Quizá era la mezcla de penumbra débilmente iluminada y sofoco la que había provocado aquella pérdida de memoria tan poco habitual entre los dos, pues ninguno recordaba con exactitud quién había sido el primero en atreverse a desgarrar la ropa del otro, casi con fuego en las manos.

La exploración de los cuerpos se llevaba a cabo de manera lenta e incontrolada, una búsqueda al encuentro de nuevos rincones donde el ardor provocado por la piel palpitante quemara más que nunca. Torsos desnudos que deseaban unirse y fundirse en uno solo, eternamente. Y aunque las mismas manos que se encargaban de acariciar cada estremecimiento ya tenían experiencia de sobra, entrelazarse entre cabellos sudorosos y labios trémulos era como descubrir una nueva senda hacia la plenitud.

Se encontraban en medio de una situación sin salida; todos aquellos sentimientos cuidadosamente guardados que habían emergido al amparo de la noche, y eran ya imposibles de controlar. Ello provocaba aún más rabia contenida en cada uno de sus movimientos, en cada nueva embestida. Eran adultos, lo bastante maduros como para saber que lo suyo no era un simple juego al estilo de los amantes desesperados, tan típico de jóvenes excitados que necesitan calmar a toda costa sus impulsos hormonales. Un juego que ellos mismos habían probado más de una vez en plena adolescencia, cuando todo lo serio podía convertirse en la más espectacular de las diversiones; pero no ahora. Ahora se había convertido en una relación de sentimiento mutuo, ejecutada a conciencia, tratando de redescubrirse a sí mismos a través del otro, pero con la constante impotencia de saber, aunque fuera duro de aceptar, que aquello no era lo correcto. Y la razón, a veces, debe imponerse ante cualquier anhelo, por mucho que eso implique ciertos sacrificios.

La noche sería larga.

James tuvo esa certeza nada más sentarse en la mesa más alejada del Caldero Chorreante, y supo también que iba a ser algo difícil de soportar. Quizá no estaba del todo preparado para afrontar cada una de las verdades que serían reveladas durante la velada, quizá era mejor guardarse el remordimiento y evitar que ciertos hechos salieran a la luz. Pues para él, y aunque no fuera un pensamiento muy razonable, era preferible vivir con el engaño que con una daga sangrante clavada en la memoria, a modo de recordatorio por cada uno de los errores que se cometieron en el pasado, y de los que en parte se sentía responsable.

Miró a su alrededor, intentando reconocer entre los rostros que le rodeaban a cierta persona conocida, y con quien justamente debía citarse allí, a esa hora, para intercambiar alguna que otra palabra de aclaración. Ni rastro de él.

De reojo, consultó el reloj y comprobó que había llegado cinco minutos más pronto de lo acordado. Carraspeó, nervioso: Odiaba ese lugar, tan lleno de gente, tan agobiante y con la insoportable neblina provocada por el tabaco de pipa deambulando cerca de los candelabros, creando una atmósfera casi opaca. Además, convencer a Lily para dejarla sola en casa durante la noche, con los tiempos oscuros que corrían, le había costado incluso súplicas y ahora, para colmo, tenía que esperar.

James, tras inspeccionar brevemente su entorno por última vez, tomó la carta de pedidos entre sus manos y empezó a disimular que se interesaba por la sección de bebidas, aunque lo cierto es que no le apetecía beber nada en absoluto. Suficientemente revuelto tenía ya el estómago.

- Yo de ti me pedía la cerveza de mantequilla doble. Sólo sale dos sickles más cara y además le añaden algo, no sé el qué, que le da un sabor mucho más agradable.- dijo una voz, enfrente suyo.

James bajó la carta y miró, no sin cierta sorpresa, al recién llegado. Luego volvió a darle una rápida ojeada a su reloj y añadió, como si fuera algo que repitiera habitualmente:

- Tan extremadamente puntual, como siempre.

- Caray, por como lo has dicho se nota que no me conoces de hace dos días- respondió Sirius, sonriendo y acercando una silla a la mesa de su amigo y sentándose a su lado.

- No, no tengo tanta suerte- James le devolvió la sonrisa, ligeramente sarcástica- Dos meses sin vernos…parece increíble. ¿Qué tal todo?. ¿Alguna noticia interesante?.

- Pues todo anda como de costumbre, la verdad. Dumbledore sigue estresado, la Orden sigue estresada, los estresantes mortífagos siguen dando por el culo siempre que se les presenta la ocasión…- soltó una carcajada, algo amarga- Creo que lo único que ha cambiado en algo es mi vida social, ya no tengo tanto tiempo para ligar como antes.

James, haciendo gala de una escéptica sonrisa, asintió débilmente en señal de aprobación. Por lo menos, y a diferencia de él, su amigo aún no había perdido el sentido del humor.

- Me alegro de que la vida te vaya mejor que a mí- susurró, sin poder evitarlo.

Sirius se lo quedó mirando unos segundos, entornando los ojos con un brillo triste en ellos. Suspiró.

- Tienes mala cara, eso puedo asegurártelo, pero de ninguna manera pienso valorar lo que acabas de decirme como algo cierto.

- Pues lo es.

- Tsk, te dejas llevar demasiado por el pesimismo, eso es lo que te pasa. Venga, hombre ¿Dónde está el James juerguista y cachondo del que me enamoré?

- ¿Del que te enamoraste?- James arqueó las cejas.

- Amor fraternal- le recriminó el apuesto joven guiñándole un ojo, irónico.

James se recostó en el asiento, juntando las manos encima de la mesa, y agachando la cabeza, como si le pesara a causa de todas las preocupaciones que llevaba en ella.

- Las cosas con Lily no me van todo lo bien que cabía esperar y…bueno, lo cierto es que prefiero dejar mis problemas a un lado. ¿Cómo están Remus y Peter? A Moony hace prácticamente un año entero que no le veo.

- Tuvimos una pequeña charla hará seis o cinco meses- mientras hablaba, se puso a mirar la carta, pero al igual que James, parecía hacerlo con la intención de no tener que mirarle directamente a los ojos- Nunca lo había visto en tan mal estado. Me preocupé por él, le pregunté si necesitaba alguna ayuda económica o algo…pero él se negó a aceptar cualquier proposición. De vez en cuando recibo alguna carta suya,- entonces, bajó la voz y se acercó a su amigo- anda infiltrado entre los hombres lobo, a petición de Dumbledore. Proporciona información a la Orden ejerciendo doble juego, ya sabes.

James se encogió de hombros.

- Siempre tuvo agallas, no como nosotros-.

-Sí, supongo que sí- pronunció el “sí” con el entrecejo levemente fruncido, como si recordar a su amigo le produciera desasosiego- Y de Peter de vez en cuando también recibo alguna que otra lechuza. Diría que parece… ¿Cómo decirlo? Asustado por toda esta situación…extraña que nos ha tocado vivir.

- Sí, yo también le he notado esa actitud. El otro día vino a hacernos una visita a casa- suspiró y añadió- Es comprensible.

Sirius abrió la boca para decir algo, pero el dueño del caldero Chorreante se acercó a ellos para tomar nota de sus pedidos, y tuvo que volver a leer de forma rápida la carta de bebidas. Finalmente optó por lo que parecía un licor de la casa, mientras que James no se pidió nada.

Una vez que hubieron terminado, se aseguró de que el hombre estuviera la suficientemente lejos para poder, al fin, formular su siguiente pregunta. James reparó en que Sirius parecía dudar entre si debía hacerla o no.

- ¿Y Lily?- el nombre de la pelirroja pareció quebrarse en sus labios.- Dices que las cosas no te van muy bien con ella, pero… ¿Qué tal está?

- Pues verás, precisamente de eso quería hablarte esta noche. De algo relacionado con Lily.

Sirius empezó a sentir un sudor frío en la sien, y el nudo que se le estaba formando en la garganta le producía dificultad al respirar. Creía saber de qué iba la cuestión exactamente. Tal y como él pensaba, James aún le guardaba rencor por todo lo ocurrido, aunque se esforzara por ocultarlo.

- Y… ¿De qué se trata?- tragó saliva

Su mente había llegado a alcanzar tal estado de confusión que ni siquiera era capaz de distinguir qué clase de sonido placentero pronunciaban los labios de ella. De hecho, le daba la sensación de que la voz que llegaba a sus oídos no era más que la repetición sin fin de un eco lejano, la proyección en el aire de un suspiro sensual o incluso de un sollozo frustrado. Era imposible, no podía saberlo. Sólo era consciente de que saborear aquella piel desnuda a través de sus propios dedos, carne sobre carne, se estaba convirtiendo en algo parecido a una morfina, adormeciendo todos sus sentidos al mismo tiempo que experimentaba la más sacra de las glorias. Rozar la redondez de sus pechos al descubierto, acariciados por tonalidades azuladas; besarla.

Eran personas movidas por hilos invisibles; traidores de su propia dignidad.

Él se rindió, por fin, escondiendo la cabeza entre los mechones de cabello rojo oscuro de la mujer, jadeando a causa del agotamiento. Le temblaban las manos, posadas sobre sus curvilíneas y aún calientes caderas. Ella, en cambio, permanecía demasiado inmóvil.

- Tengo algo que decirte, Sirius. Algo importante- habló dejando escapar uno de aquellos sonidos anteriores, cuya naturalidad se hizo evidente ante el silencio. Era un sollozo.

Sirius levantó el mentón, rogando para que la oscuridad ocultara su semblante preocupado y también su culpabilidad.

- Si te refieres a lo que James te dijo, y a su proposición de boda…Bueno, sabes mi opinión al respecto- dijo, dolido.

Ella negó con la cabeza, y la luz de la luna que se filtraba por los cristales iluminó las lágrimas que le resbalaban por la mejilla, como perlas.

- Hay algo más, Sirius. Algo que debes saber.

- Lily está embarazada.

Sirius creyó vivir el silencio más abrumador de su vida. James le miraba a la espera de una reacción, pidiendo a palabras mudas una explicación para la que Sirius no tenía ninguna respuesta. Incluso le pareció ver que su amigo le clavaba la vista de forma tal, que parecía señalarlo como el culpable de toda aquella situación.

- Lo sé- confesó el atractivo moreno, desviando la mirada. Podía sentir la conciencia manchándose de remordimiento.

James entornó los ojos

- Me lo imaginaba. Seguro que te lo dijo ella¿Verdad?- hizo una pequeña pausa y apoyó la comisura de los dedos en el borde de la mesa, como si se asegurara para no desplomarse- ¿Cuánto hace que lo sabes?-

- Lo supe dos meses antes de vuestra boda.

El puño de James se cerró sobre el mantel.

- No me digas…¿Te lo contó mientras te la estabas tirando?- apenas pronunció en un susurro, y sus ojos destellaban con el brillo de aquél que se siente incapaz de guardar la compostura ante una ofensa a su persona.

Sirius se mordió la comisura de los labios. Había sabido, desde el principio del encuentro, que sería inevitable para James mencionar el tema de la corta relación que mantuvieron él y Lily poco antes del casamiento. Pero no podía reprochárselo, ni envolverlo de nuevo con mil disculpas, pues ya le había perdonado suficiente.

- Fue una estupidez actuar así de nuestra parte, sabes que no me cansaré de repetirlo- su tono de voz era prácticamente suplicante, mas decidió mantener una actitud lo más seria posible- Pero tienes que entender que…-

- Lo entiendo- interrumpió James, intentando apaciguar el rencor de sus venas a base de mantener la calma y de pensar antes de actuar o decir cualquier cosa- Lily y yo habíamos mantenido una relación anteriormente, incluso vivimos juntos una larga temporada. Luego vinieron las discusiones…en fin, me consta que sabes de sobra los detalles. Puedo entender entonces que, después de separarnos y dejarnos tiempo para repensar, Lily quisiera liberarse un poco de las ataduras. Pero lo que no puedo…- cogió aire- No puedo…no consigo aceptar que tú la acogieras en tu casa y, para acabar de redondear, te acostaras con ella. Por eso, de esta situación únicamente comprendo vuestros sentimientos; sé que estabais confundidos teniendo en cuenta de que no era seguro que Lily y yo volveríamos, pero no entiendo que aceptaras a acostarte con ella, Sirius. Créeme cuando te aseguro que he intentado olvidarlo, pero me sigo sintiendo traicionado.

- Es normal, y te agradezco que sigas confiando en mí a pesar de todo.- suspiró- También entiendo como te sientes, supongo. Ya hemos mantenido este tema de conversación varias veces, James, y siempre que me vuelves a echar en cara mi inmadurez es como si un gusano me mordisqueara el estómago, lenta y dolorosamente. Me arrancaría las uñas cuando pienso que pude detenerme.

- Pero no lo hiciste.

- Lo que quieres es una razón convincente ¿verdad?- Los labios de Sirius se curvaron en una triste sonrisa- Lamento decirte que no la hay, ni voy a inventarme ninguna excusa barata para complacerte. Pero si te sirve, puedo jurarte que no fue ningún polvo rápido con la finalidad de pasar un buen rato y ya está. Nuestra cabeza estaba echa un lío, los sentimientos poco claros, y la situación nos llevó a…bueno, a lo que ya sabes. Y me arrepiento, sinceramente me arrepiento.

James, que había escuchado todo aquello sin decir nada, pareció relajar las facciones del rostro y respirar más tranquilo. Luego asintió.

- Estás enamorado de ella ¿verdad?

Sirius ahogó la voz en un sonido ronco. Sus ojos adoptaron la apariencia de un cansancio demoledor.

- Ni yo mismo lo sabía realmente, pero te aseguro que en ningún momento pretendí que se quedara de mi lado aprovechando la situación, ni mucho menos arrebatártela.

- Os dejasteis llevar por el momento- susurró James con voz queda y la mandíbula tensa- Lily también me dio una explicación similar.

El moreno de cabellos largos se masajeó la frente, como si pretendiera calmar un molesto dolor causado por migrañas. Parecía no sentirse a gusto con aquella extraña tensión que se había ido formando entre los dos.

- Te debo mucho, James. A pesar de todo, hiciste lo posible por comprender lo ocurrido desde un punto de vista aceptable, y nos perdonaste. Cuando fui plenamente consciente de lo que acabábamos de cometer, pensé que me mandarías directo a la mierda, que había perdido al mejor amigo que he tenido en la vida por una estupidez que podría haberse evitado. Pero incluso me invitaste a vuestra boda. Y sé que lo que hicimos es un dolor todavía reciente en tu memoria y que nunca nos lo perdonarás del todo, que siempre mantendrás esa actitud fría que adoptaste y que has mantenido desde entonces hacia mí. Pero te lo agradezco James, haces que pueda aligerar un poco más la maldita angustia que siempre llevo dentro y que pesa como una condena.

Los dos amigos cruzaron miradas lánguidas, respirando al unísono el mismo aire cargado de humo, hurgando en las heridas.

- Has madurado ¿Sabes?- James fue el primero en romper el silencio- Aunque te empeñes en aparentar que sigues siendo el mismo cazurro de siempre.

El dueño del Caldero Chorreante volvió con el licor de la casa que Sirius había pedido y la cuenta. Lo dejó todo rápidamente a un lado de la mesa, y se marchó con la misma discreción con la que servía.

Sirius alcanzó el baso y dio unos pequeños sorbos.

- Qué casualidad, Lily me dijo lo mismo- dijo, dejando de nuevo el baso sobre la mesa- Tú y ella, aunque no lo parezca, sois realmente parecidos. Por eso os envidio.

James alzó una ceja, y al percibir el gesto, Sirius se apresuró a aclarar sus últimas palabras.

- Envidia sana, por supuesto.

- ¿Cómo dices?- era la segunda vez que formulaba aquella pregunta, deseando oír una contestación diferente de la que siempre recibía.

- Estoy embarazada de James- repitió, alzando el tono de voz

Sirius, que ya se había separado de ella nada más recibir la noticia por primera vez, se quedó esta vez incapaz de reaccionar.

- ¿Desde cuando lo sabes?- logró preguntar, todavía recuperando el aliento.

- Tres semanas-

Fue como si de repente alguien le tirara un cubo de agua fría a la cara. Salió de su estupor y, en un violento movimiento, apartó las sábanas de su lado y bajó de la cama. El sudor aún bañando su cuerpo desnudo.

- ¿Y me lo dices ahora?- chilló- ¡Joder!

Lily gimió.

- ¡Sabía que te pondrías así!-

- ¡Por Merlín, Lily no hay quién entienda tu manera de pensar! .¿No podrías habérmelo dicho en otro momento? .¿O antes de que empezara todo esto?. ¡No! .¡Llevas un mes entero viviendo en mi casa y tenías que soltármelo justo cuando acabamos de hacer el amor!

- ¡Antes no estaba segura!- se defendió, la voz cabalgando entre el llanto y la furia- ¡Quería decírtelo después, pero… no he podido aguantar más, estaba a punto de estallar de remordimiento!

Él la miró. Estaba allí, sentada sobre el colchón con el pelo cobrizo ocultando parte de sus senos, cubiertos de rocío. Los ojos hinchados de rabia; llevaba aguantando las lágrimas durante todo el acto y él había sido tan idiota como para no percatarse de nada. Idiota y, se estaba empezando a dar cuenta, cometedor de una acción que le costaría muy cara. Entonces la sintió, como cada noche después de que ella se quedara dormida en su propia cama: La sensación de tener miles de dedos acusadores señalándole como el culpable de un error atroz. La culpabilidad por haberse enamorado de ella sin tenerlo permitido, por haber saboreado unos labios prohibidos.

Se sentó en el borde de la cama, apartándose de la frente los húmedos mechones de pelo oscuro.

- Damos verdadero asco, Lily- masculló, notando que sus ojos escocían.

Habría esperado a que ella se acercara sigilosamente por detrás, quizá para tenderle una mano reconfortadora sobre el hombro, o para que le rodeara la espalda con sus brazos en un abrazo de espasmos. Pero todo ocurrió contra su voluntad, y Lily, secándose las lágrimas con una rápida pasada, procedió a salir de la cama.

- Tienes razón- murmuró con voz queda, mucho más firme que antes.

Sin decir nada más, avanzó hacia su ropa, tendida en la fría baldosa, y la recogió con los labios apretados. Luego, dándole la espalda a Sirius, se enfundó las suaves bragas de encaje blanco y cubrió sus pequeños pechos con la tela azulada de su camiseta interior. Todavía mojada y sin sujetador, aquellas prendas se le pegaban al cuerpo como una segunda piel, dejando su silueta a merced de las adivinanzas.

- ¿Adonde vas?- preguntó él, con brusquedad.

-Buscaré un albergue o un hotel por ahí…yo qué sé-

- Lily…-

- Esto ha durado ya bastante. No puedo más, Sirius- la voz comenzaba a rompérsele de nuevo, pero se mantuvo serena.

A Sirius, sin duda, le hubiera gustado gritar en toda su frustración, liberarse del veneno que le deshacía las entrañas.

- Son las doce y media de la noche, lo que pretendes hacer no tiene ningún sentido. Vete mañana, si quieres.

Ella, que había empezado a recoger todas sus pertenencias y a lanzarlas al interior de una gran bolsa de viaje, se giró de brazos cruzados. Tenía los ojos acuosos.

- ¿Pero tú has entendió algo de lo que he intentado decirte?-

Él no contestó, ni siquiera la miraba. Lily, cuya pierna tambolireaba nerviosa contra el suelo, suspiró con resignación.

- Nunca debí pedirte que dejaras quedarme en tu casa- no lloraba, pero pronunciaba las palabras como tal- Es culpa mía¿verdad?

Sirius levantó la cabeza.

-¿Se puede saber qué clase de idiotez es esa?

Lily cogió el sujetador entre sus manos, casi como si no se diera cuenta de lo que hacía, y empezó a retorcerlo para contrarrestar la ansiedad.

- Sí, es culpa mía- repitió.

- No entiendo qué es o que te hace pensar así- replicó él, con la paciencia a punto de desbordarse.

Lily dirigió la vista al suelo durante unos minutos que se hicieron interminables, mientras estrechaba el sujetador con tanta fuerza que parecía estar a punto de romperlo.

- Cuando James y yo decidimos dejarlo por un tiempo…-empezó- vivíamos juntos.

- Eso ya lo sé- soltó, molesto.

Lily le lanzó una mirada cargada de reprimenda. Luego prosiguió.

- La casa era suya, así que cuando nos separamos yo no sabía a dónde ir. No podía pasarme la vida en un hotel, y pagarme el alquiler de un piso me resultaba demasiado caro. Pedirle ayuda a mi hermana era algo impensable, así que estuve una temporada viviendo con Mandy.

- Y luego me lo pediste a mí y yo acepté. ¿Por qué te empeñas ahora en contarme los detalles que ya tengo de sobra aprendidos?

Lily negó levemente con la cabeza y alzó el mentón. Desde su posición, Sirius apenas pudo apreciar el perfil de sus finas cejas, curvadas de tal forma que le proporcionaban una fea arruga en la frente.

- Estaba destrozada, Sirius. Las cosas no me iban bien ni con mi familia, ni con James. Necesitaba…olvidarme de todo- respiró profundamente- Y yo siempre he sabido que tus sentimientos hacia mí no hablaban sólo de amistad.

Aquella última frase se le clavó en la mente como si hubiese sido disparada desde muy lejos y hubiera dado justo en el punto adecuado.

Rodeado de las mismas sábanas que cada noche acogían su insomnio, Sirius recordó el momento exacto en el que un mes atrás, Lily Evans había llamado a la puerta de su casa, acompañada de sus cosas y una sonrisa fingida. Recordó también las ojeras que mancillaban la frescura apagada de sus ojos y las ansias de cariño que sus silencios desprendían. Recordó que, en aquel momento, tan solo pensó en ocultar la tristeza oprimiéndola contra su pecho, acariciándole el pelo de seda escarlata mientras le repetía que todo se arreglaría.

Un mes viviendo con la mujer que más lejos se encontraba de su alcance, aquella a la que el sentido común le obligaba a rechazar, y sin embargo, no podía dejar de sentir su presencia como algo místico; pero eran amigos y se conocían desde pequeños ¿Qué era entonces aquella sensación de no poder actuar con normalidad? Pronto comprendió que debía mantener siempre cierta prudencia cuando ella le hablara de sus desdichas, y aguantarse los impulsos de acunar su fragilidad. Pero con el paso de los días, el cruce incesante de miradas cortadas y sonrisas a medias daban lugar a caricias que nada tenían que ver con el consuelo, y Sirius volvió a evocar el instante en el que él, por primera vez, se dio cuenta de que se había enamorado de una mujer que tarde o temprano acabaría abandonándolo sin remedio.

Luego vino la carta de James, cuyo contenido permaneció en secreto para él, pues Lily no se la permitió leer alegando miles de excusas.

Supo entonces que todas las ilusiones y contactos habían sido puro engaño, y que Lily estaba, inevitablemente, ligada a James. Pero ella lo siguió negando, incluso después de haberse visto con James y haber hablado de todo aquello que les importaba. Lily únicamente le desveló uno de los miles de temas debatidos, y Sirius ni siquiera podía asegurar si aquello era verdad.

Quiere que nos casemos” fueron las palabras exactas de la pelirroja “le he dicho que me lo pensaría, pero lo cierto es que de momento no tengo ninguna intención de volver con él”

Aquella revelación, maldita sea su ignorancia, le abrió una puerta de oportunidades. Y ella continuó viviendo en su casa, de la misma forma que continuaron los acercamientos insinuantes y las respiraciones cerca de la nuca. Hasta aquella noche, apenas un par de horas antes, en la que por fin había contemplado su cuerpo al descubierto, y había sentido las manos de ella en su cuello mientras le quitaba la camisa con agitación. Hasta aquella noche, apenas un par de minutos antes, en la que ella había confesado estar embarazada. Hasta hace poco segundos, ambos víctimas del remordimiento, sintiéndose pecadores sin contemplación, cuando Lily le había echado en cara, claramente, que desde el principio su intención fue que esto sucediera.

Ambos hombres salieron del Caldero Chorreante, pero por la parte que daba a la Londres de calles abarrotadas de muggles. Era tarde, y aún así los coches y las luces de los edificios daban testimonio de que la ciudad seguía despierta.

- Hace una bonita noche para pasarlo bien- sonrió Sirius- Saca a Lily y divertíos por ahí. Seguro que las cosas entre vosotros van mal porque la tienes amargada.

James soltó una carcajada. Alzó la cabeza para que la azotara la suave brisa y poder así despejar los sentidos.

- Hay algo que quiero pedirte. Bueno, en realidad es un encargo por parte de Lily.

- Dispara- dijo Sirius. La mención de Lily le produjo un sabor amargo en la boca.

- Quiere que seas el padrino de nuestro hijo cuando nazca.

Sirius giró la cabeza en dirección a su amigo en un acto reflejo. Tenía la expresión desencajada a causa de la sorpresa.

- ¿Y tú estás de acuerdo?

- Totalmente- James profirió una media sonrisa.

El aire que le entró por los pulmones se le antojó como una renovación. El impulso de abrazar a James le poseyó durante un instante, pero se conformó con dirigirle una mirada llena de aprecio.

- Eres realmente…- las palabras le hicieron un cúmulo en la garganta, atragantándose con ellas- James, creo que me pedís demasiado. No merezco que me tratéis con tantos honores, sobretodo tú.

El aludido suspiró. Sirius pudo percibir un destello de emoción en sus ojos.

- ¿Lo dices por Lily?. ¿Te dolería volver a verla?- aquella pregunta parecía contener atisbos de tristeza.

- No lo sé- confesó Sirius- Pero no lo digo sólo por Lily. Creo que necesito tiempo para pensarlo, todos lo necesitamos. Eso sí- su piel se erizó, a pesar de que el aire que recibía era templado- Te lo agradezco, no sabes cuánto.

Supo que James estaba de acuerdo con lo que acababa de decir, aunque no asintiera ni afirmara nada.

- Ella te hecha de menos- soltó James. Era evidente que se había guardado aquellas palabras durante toda la noche- Y yo también.

Suerte que la calle no estaba demasiado iluminada. Pues la tiniebla pudo ocultar a los ojos de James la pequeña lágrima que, en su lento descenso, recorrió el rostro de Sirius, muriendo después en su sonrisa. De puro alivio, quizá.

- ¿Así que me utilizaste?- exclamó él, la cara roja a causa de la alteración. La voz rota por el desengaño- ¿Te sentías sola y, como sabías que yo te apreciaba más de lo que debería, quisiste manipularme para obtener mi consuelo?

- ¡Basta!- rogó Lily- ¡Lo estás mal interpretando!

- ¡Pues entonces deja de decir las verdades a medias!.¡Habla claro de una maldita vez!

La pelirroja dejó de moverse. Apuntó a Sirius con el verde intenso de sus ojos, rebosando en odio, y acabó de vestirse con los dedos titubeantes, tragándose toda explicación. Tras finalizar, y lanzar con la más desatada de las iras el resto de sus objetos personales en la bolsa, se la colgó de la espalda y salió de la habitación.

Sirius, todavía prescindiendo de sus vestiduras, tuvo que colocarse los tejanos a toda prisa para seguirla.

- ¡Lily!- la llamó, mientras aceleraba el paso al bajar las escaleras que conducían al piso de abajo. Entre el hueco, divisó la roja cabellera de la muchacha- ¡Lily, no hemos acabado de hablar!

No obtuvo más que el silencio como respuesta.

Llegó al rellano, donde ya no había nadie. Sirius la buscó con la mirada, desesperado, mientras a la mente le llegaban imágenes de sus clavículas dominantes, cuya suavidad había sentido en el pecho hacía apenas una hora, y de cuya ejecución se arrepentía ahora en sobre manera.

- Sirius- le nombraron a sus espaldas y él se giró. Allí estaba ella, de pie frente a la puerta de entrada.

Él, falto de oxigeno, apoyó las manos en las piernas. Se estremeció al experimentar el tacto de las manos de ella, acercándose y alzándole la cabeza.

- Debemos hablarle de esto a James- su cara lo decía todo. Se sentía tan culpable como él- Tiene que saberlo.

Sirius asintió, destrozado por todo aquél ritmo frenético que habían adquirido las circunstancias. Se enderezó y sujetó a Lily de la muñeca sin presionarla, pero mirándola con seriedad.

- ¿Te aprovechaste de la amistad que te ofrecí, sí o no?- preguntó, aguantando la mirada de la chica.

Lily permaneció largo rato callada, sumergida en sus pensamientos. Dejó caer la pesada bolsa de viaje al suelo antes de hablar.

- No me creas si no quieres, pero nunca me serví de tus sentimientos hacia mí para beneficiarme de ello. Nunca.

Sirius, aplastado por la marea de emociones que amenazaban con hacerle caer en toda su resignación, intentó aparentar conformidad sin demasiado éxito.

- Entonces¿Qué pretendías cuando me pediste alojamiento en mí casa, aparte de un lugar para vivir?

- Ya te lo he dicho- su voz era prácticamente una entonación de armonías plagadas de angustia- necesitaba cariño, formas de amistad mucho más cercanas…Sabía que tú podrías darme todo aquello, dado que yo siempre te he atraído. Pero ni en sueños me permitía imaginar que llegaríamos a esto.

Esa vez fue Sirius quien se sumió en el silencio de paredes impenetrables, y Lily quiso morir en cuanto los labios de él se abrieron para dar lugar a las palabras que jamás pensó escuchar en su boca. Tan sencillas, tan desgarradoras.

- Lo cierto es que te quiero, Lily- apartó rápidamente la vista al decir esto, pues no se atrevía a mirarla- Las sonrisas que me dedicabas a lo largo de todos estos días me han hecho darme cuenta de ello, en caso de que estuvieran dirigidas a mí, claro.

Lily empezó a negar con la cabeza, lenta y repetidamente, como si no quisiera tener piedad de sí misma. Y de súbito le cogió fuertemente de la mano, resbaladiza por culpa del sudor.

- Soy una estúpida, Sirius- se reprochó, con la voz agrietada- Merlín, qué estúpida soy.

Él no sabía si abrazarla, soltarla de la mano o estrangularse para no tener que soportar ninguna otra dosis de aquella especie de veneno que parecía extenderse, de nuevo, por cada rincón de su cuerpo entumecido.

- Los dos somos unos estúpidos- concluyó Sirius, acariciándole la garganta, añorando ya el tacto de su piel. Pero retiró la mano en el acto al ser consciente de sus movimientos y pensamientos, mientras que con la otra seguía sujetando la de ella, deseando no tener que dejarla ir- hemos traicionado a James sabiendo que él aún te quiere-

Aquella última frase le provocó una punzada de dolor, pero Lily no dio muestras de haberlo notado.

-Nos hemos dejado llevar demasiado- añadió ella- Tú me diste consuelo y yo te entregué esperanzas. Nos regalamos por el precio de meros besos tranquilizadores y sueños rotos que no valían nada.

Sirius, golpeado por aquellas opiniones que parecían repudiar todas las acciones ocurridas y también sus ofrecimientos, salió en su defensa.

- Quizá nada de esto habría pasado si hubiera sabido de antemano que estabas embarazada.

- Al principio yo tampoco lo sabía- terció Lily, soltándole de la mano- Y cuando me enteré creí que lo más conveniente era hablarlo primero con James, dado que él es el padre.

- Pero fue él quien te envió primero la carta para pedirte que os encontrarais y hablarais ¿no?.

- No- se mordió los labios y cerró los párpados, maldiciéndose- Yo laescribí unaprimero a él, a escondidas.

Sirius sintió cada uno de los latidos de la sien como un martillazo feroz.

- ¿Cuántas mentiras más me estás ocultando, Lily?- susurró, el destrozo visible en su cara.

- No quería que te enfadaras- se apresuró a aclarar- Ni tampoco que supieras que estaba embarazada.

- ¿Para qué?. ¿Para que el idiota de Sirius siguiera ofreciéndote su casa?- estalló

- ¡No!. ¡Por Merlín, estaba hecha un lío!.¡La noticia de mi embarazo me cogió totalmente por sorpresa, no sabía qué hacer ni a quién comentárselo! Por eso preferí no decirte nada hasta el momento.

- Claro, preferiste contármelo una vez que te hubieras acostado conmigo¿no es así?

Lily parecía apunto de desbordar en lágrimas de impotencia resentida.

- Te lo he contado porque ya no podía aguantar más- se tragó el ardor de la garganta y luego prosiguió- Mientras hacíamos el amor…no sé por qué, pero de repente me acordé del hijo que llevaba dentro. Me acordé de ti, de James e incluso me acordé de mi hermana. Me sentí tan horriblemente mal, tan…sucia- suspiró- que tuve que detenerme, y dejar de ocultártelo.

Aquellas palabras se le antojaron sabias y juiciosas, aunque provocaran que el alma se rompiera en mil pedacitos irreparables. Sirius sabía que no se refería a una mala experiencia, sino a la traición. A la telaraña que juntos habían construido a su alrededor, repleta de engaños. Él se sentía de la misma forma, pero con una confusión permanente clavada en el cerebro.

- Perdona por haberte gritado- se disculpó. Seguía sin mirarla y sin atreverse a hacerlo, con ganas de darse contra la pared- Es que es todo tan… inverosímil.

Al principio pareció que le estudiaba con una pizca de recelo, pero finalmente Lily le sonrió. Aquella sonrisa de ninfa que hipnotizaba toda chispa de razón presente en él. Y poniéndose de puntillas, le depositó un suave beso en la frente.

- Es increíble lo mucho que has madurado- le dijo

La miró. Finalmente la miró. Gris y verde reflejados en las pupilas del otro, habándose sin palabras

- Deberías vivir un par de meses más conmigo- ironizó, interrumpiendo el contacto de miradas y agachándose para recoger la bolsa de Lily, entregándosela a su vez- Seguro que entonces cambiarías de opinión.

Ella rió, mientras volvía a colgarse la gran bolsa de viaje del hombro.

- En fin…tengo que irme.

-Yo insistiría en que te quedarás hasta mañana ¿A dónde piensas ir a estas horas?

La pelirroja se encogió de hombros. De nuevo aquél ambiente cargado de rarezas.

- No es justo que me quede- volvió sonreír, pero esta vez su sonrisa no transmitió alegría- Ya te he hecho suficiente daño.

Sin duda, pensó, puñaladas como las de aquella noche no volvería a recibir jamás. Alzó la mano: quería besarla por última vez, tocarla aunque fuera. Se acercó a su tez aterciopelada, imaginando el tacto que sus dedos encontrarían. Pero entonces se acordó de ella, de James, y del hijo de ambos.

Retiro la mano con lentitud, dubitativa pero satisfecha. Le devolvió a la pelirroja la misma sonrisa cargada de desesperación. Así debía ser.

- Supongo que querrás volver con James- la pronunciación de dichas palabras se le hizo eterna

- Eso será en caso de que se digne a dirigirnos la palabra en cuanto sepa lo que hemos hecho- se miró la punta de los zapatos durante un segundo y luego volvió a alzar la cabeza- ¿Quieres estar presente cuando se lo diga?

- ¿Y recibir un puñetazo en toda la cara? No, gracias - pensar en el rostro de James recibiendo la noticia le produjo una angustia mortal- Explícale lo que puedas, yo ya hablaré con él por mi cuenta

Lily asintió y suspiró.

- No puedo con mi alma.

- Yo tampoco.

La muchacha se dio la vuelta, meneando su larga cabellera, y giró el pomo de la puerta. El frío del exterior penetró en el vestíbulo con la fuerza de una corriente arrasadora.

- Gracias por todo- añadió, poniendo un pie en la calle- Te pagaré los gastos.

- Descuida- Sirius le puso una mano en el hombro. Estaban frías y húmedas- Pero creo que todavía quedan algunos objetos personales tuyos en el baño.

- Eso no tiene importancia.

Silencio. De nuevo aquél intercambio de miradas intensas. Pero Sirius podía leer en sus ojos que, a diferencia de él, Lily no añoraría su falta de compañía de la misma manera.

- Aún le amas- dedujo, y lo comunicó como un pensamiento en voz alta, siseado a la nada. Pero ella lo oyó, alto y claro.

Las últimas palabras que le dirigió antes de desaparecer tras el cierre de la puerta no fueron precisamente esperanzadoras.

- El amor es una fábrica de engaños.

La voz de Lily resonó unos instantes. Luego se esfumó, como toda sensación agradable.

Era de esperar que, pese a la sinceridad que habían mantenido durante toda la noche, logrando tras muchos meses de fría relación compartir unos instantes de aquella antigua amistad, James se despidiera tan solo con un seco apretón de manos.

Era de esperar, puesto que el recuerdo seguía allí, con la función de arrastrar el arrepentimiento tras su sombra. Y James ya había hecho el esfuerzo suficiente para romper, en parte, aquella maldita barrera que había levantado entre ambos desde que se enterara de lo sucedido. Pero está bien así, y era lo justo, y por lo tanto no podía quejarse.

¿Era, pues, capaz de ser el padrino del hijo de James y Lily? Supuso que sí, es más, el saberse elegido para ese cometido le había inundado de un intenso resplandor. Y si había sido capaz de acudir a su boda, obligado a contemplar a la pelirroja de sus sueños vestida de blanco, de un blanco que no era para él, podía perfectamente sujetar al futuro recién nacido en sus brazos.

Quizá, pensó Sirius mientras caminaba con amargura, sería incluso más fácil recuperar la confianza de James que liberarse del veneno que cada noche seguía recorriendo su conciencia, carcomiéndola. El rastro de aquél destello de mechones rojo oscuro, su mirada pulida…Y el veneno de su recuerdo.

Fin.

Notas de Autora:

Primero de todo, y aunque parezca un reto fácil de escribir: Para mí no lo ha sido ¬¬ ¡Horroroso! Tuve que repetirlo un montón de veces y para colmo el resultado final no me convence para nada. No sé por qué, pero creo que me ha quedado demasiado típico. (Además que se decanta un poco por el Sirius/Lily)Espero, eso sí, que no se haya hecho demasiado lioso. Por si ha quedado alguna duda aclaro que la letra en cursiva habla sobre lo que ocurrió con Lily y Sirius antes de que esta se casara con James. (Pero oficialmente no le puso los cuernos porque por entonces no estaban juntos). Y la conversación entre Sirius y James (letra normal) se sitúa meses después de la boda.

Dios…tengo la sensación de haber escrito el peor Oneshot de la historia T.T. En fin, espero que a alguien le guste, y si es así, POR FAVOR, mandar reviews. Necesito vuestra opinión, porque si no recibo, con lo que me ha costado escribirlo, me tiro por la ventana xD

¡Besos a todos! Y en especial espero que le haya gustado a Akasha-bennington :)

:JKRanIV:


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