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Anime/Manga » Inuyasha » Luna Creciente
Dark Luthien
Author of 2 Stories
Rated: K+ - Spanish - Romance/Angst - Rin & Sesshomaru - Reviews: 141 - Updated: 06-25-07 - Published: 06-26-06 - id:3010777

Los personajes principales en esta historia son propiedad de la gran Rumiko takahashi, no hago esto con fin de lucro sino por mera diversión así que por favor, no me demanden.

CAPITULO 9:

Sonrió desmesuradamente hasta estar cerca de aquellos brazos que la atraparon en un abrazo protector, por un momento sintió como si todo siguiera siendo igual, como si ella fuera una niña de seis años y la figura enfrente de ella fuera un niño de no mas de doce años. Pero las cosas cambian, y sobre todo habían cambiado ese último mes.

- Rin – Kohaku vestía el uniforme de los exterminadores, la tela negra se le pagaba como si fuera una segunda piel, remarcando su bien formado abdomen, y resaltando la fuerza de cada músculo que poseía. Sus ojos resaltaban con el color oscuro que lo cubría, y algunos de sus cabellos eran removidos suavemente por el viento.

En esos momentos solo una pregunta rondaba la cabeza de Rin, la misma pregunta que la acompañaba durante todas las noches en que no podía conciliar el sueño. Por que no había sido capaz de enamorarse de aquel muchacho que tenia enfrente, sin duda era muy apuesto y joven, con gusto el hubiera aceptado mostrarle todo lo que al lado de Sesshomaru jamás podría conocer. Pero sobre todo Kohaku la amaba y eso era lo que mas necesitaba.

Lo miro de nuevo, el muchacho le dedico una tierna sonrisa y un leve sonrojo cubrió sus mejillas. Lucia como un ángel de oscuras alas, iluminado por la tenue luz roja del atardecer, su cara daba a conocer a Rin todas sus emociones, y sus ojos a pesar de llevar magulladuras a causa del sufrimiento de años pasados, ahora eran cristalinos y solo existían para mirarla.

Ese muchacho tan valiente y honesto seria capaz de robarle el corazón a cualquier mujer, excepto a ella. Rin no pudo más que entristecerse, si su corazón le hubiera preguntado de quien enamorarse mil veces hubiera escogido a aquel joven exterminador.

Kohaku era una extraña combinación que rara vez se observa, por un lado estaba aquel fuerte y gallardo exterminador, el que salía a defender a cualquiera que estuviese en peligro sin ningún temor, ni siquiera temía perder la vida frente aquellos demonios que eran hasta cuatro veces mas fuertes que el. Pero por otro lado estaba el chico tierno y dulce, aquel que se trepo a un árbol aun estando herido solo por que ella había dicho que tenía hambre.

Pero después de un mes de pensar las cosas y después de muchas noches en vela, Rin se dio cuenta que si ahí algo que no se puede hacer es obligar al corazón a amar.

- ¿Estas bien? – Kohaku empezaba a notar el comportamiento extraño por parte de la oji esmeralda.

- ¿Sucede algo Rin?

En ese momento hubiera querido gritar todo lo que sucedía, quería explicarle que era lo que sentía y justificarse ante sus ojos, convencerlo de que nunca hubiera deseado hacerla daño, pero por mas que se esforzaba nada salía de su garganta. Era un trago amargo, sin saber por que estaba asustada, no sabia ni siquiera como comenzar a explicarle lo que había sucedido, eran demasiadas sensaciones. Como cuando se quiere decir todo pero no se puede decir nada, o como cuando solo le ruegas a Dios que aquella persona te escuche y no se vaya antes de que tú puedas terminar de explicar.

Kohaku la acomodo entre sus brazos intentando resguardarla de aquella fría brisa nocturna que empezaba a soplar.

- Kohaku… -Fueron las únicas palabras que alcanzo a pronunciar antes de que el muchacho la interrumpiera.

- Se que aun lo amas, pero sabes que eso a mi no me importa – Kohaku extendió su mano para limpiar dulcemente una lagrima que empezaba a surcar la cara de la pequeña.

- Se también que jamás sentirás por mi lo que sientes por él, y que no existirá una sola mañana que su recuerdo no te atormente – Los ojos del muchacho comenzaron a tornarse vidriosos.

- Pero se también que yo soy capaz de hacerte feliz, jamás poseeré las riquezas que el te mostró, yo no puedo ofrecerte una vida imperecedera, y algún día si te quedas a mi lado ya no regresare por que no podré hacerlo.

Rin volvió a resguardarse en el muchacho, cerró los ojos y puso una mano en su cabeza para darse fuerzas, tenia que afrontarlo y tenia que hacerlo ahora, pero de nuevo el joven hablo.

- Rin, solo te pido una oportunidad, lo único que deseo en esta vida es que seas tú la mujer que camine a mi lado, por que eres la persona más maravillosa que he conocido. Solo quiero que aceptes estar conmigo, que tú seas la que me espere en casa y que aceptes ser la madre de mis hijos. No soy lo suficiente para ti, pero quiero mostrarte lo bueno que puede ser el mundo cuando estas alejado de aquellas personas que te hacen sufrir, cuando estas al lado de las personas que te aman.

Kohaku tomo a Rin entre sus brazos y la acerco a su cara, hasta que estuvo lo suficiente cerca para darle un tierno y calido beso. Pronto el muchacho de ojos cafés se dio cuenta que su beso no era correspondido, y aparto a Rin tranquilamente, de el mismo modo en el que la había acercado.

Rin comenzó a llorar calladamente, como un leve susurro que se extiende por el bosque, presa de una angustia infernal que le oprimía no solo el pecho, si no el alma.

- Tranquila – Kohaku la volvió a acunar entra sus brazos, y con suavidad acariciaba su espalda para intentar consolarla – Esta bien Rin, todo esta bien.

- No Kohaku, nada esta bien – Rin se irguió plenamente, Kohaku necesitaba una explicación, merecía una explicación.

- Hoy haz decidido quedarte con el, pero… ¿Por qué Rin? – Los ojos del exterminador volvieron a tornarse vidriosos – Ni siquiera haz sabido nada de el, él ni siquiera se a preocupado por ti desde que tu llegaste. Tu solo te aferras a su recuerdo… ¿te cuesta tanto darme una oportunidad para amarte?

El joven se giro sobre si mismo para que Rin no pudiera ver las lágrimas que estaban próximas a caer.

- La decisión hacia un mes que estaba tomada Kohaku, yo… yo había querido hablar contigo desde un principio pero cuando llegue a casa todos me dijeron que tú te habías ido. Después tuve miedo… miedo de afrontarte por temor a que me juzgaras, por que se que lo merezco.

Rin paro, su voz sonaba entrecortada y empezaba a hablar demasiado rápido, como cuando era pequeña y algo la asustaba. Pero esta vez ya no estaba al lado de Sesshomaru para que este llegara y con un abrazo la calmara diciéndole que todo estaría bien.

- Tu fuiste una de las pocas personas que me acepto y me amo tal y cual era, por eso mereces una explicación, kohaku.

Rin continuo hablando, no quería dejar las cosas para después.

- Se bien que Sesshomaru no se a preocupado por mi desde que llegue a este lugar, pero quiero que comprendas que durante todos los años anteriores si lo hizo, y que aunque ahora ya no este a mi lado mi corazón siempre será de él, y solo por el es que deseo ver cada amanecer.

- ¡El jamás regresara!... ¡¿Qué acaso no lo entiendes? – Kohaku volvió a girarse, su cara estaba empapada por lágrimas, en sus ojos se podía apreciar la ira que le corría por las venas. - ¡Él no te ama!... ¡Él nunca te amara como yo lo hago en este momento!

El exterminador tomo a Rin por los hombros y la estrujo, intentado que esta comprendiera que ese ser al que tanto amaba ni siquiera se daba cuenta que estaba viva. Después la soltó, arrepentido por haberse comportado de una manera tan cobarde.

-¡Acaso crees que no lo se! – Rin intento apartarse, pero fue sujetada suavemente por las manos del joven. En ese momento pensó en la diferencia que existía entre el tacto del exterminador y el del youkai. Sesshomaru casi la hacia sangrar las muñecas, pero aunque quisiera negarlo, aquel momento había sido el momento mas excitante de toda su vida. Sacudió la cabeza y relajo los músculos para poder estar mas tranquila, miro a Kohaku, se arrepintió por haberle gritado. De alguna forma ella lo merecía.

- Sesshomaru no me ama, me lo repito todos los días y a cada paso que doy. Pero eso no significa que yo no lo pueda amar. – Nuevamente tomo aire – Kohaku… Yo nunca podré ser tuya, por que en lo más profundo de mí ser se que siempre le he pertenecido a él. – las lagrimas corrieron por sus mejillas, su corazón ardía, y por mas lagrimas que brotaran de sus ojos otras nuevas volvían a ocupar su lugar.

- Sesshomaru vino… él vino.

Kohaku miro incrédulo a Rin, acaso estaba comprendiendo bien, ella había permitido que ese ser tan repugnante abusara de ella.

- ¡¿Estuviste con él?... ¿Permitiste que el abusara de ti?

Kohaku volvió a tomar a Rin por los hombros y esta vez la sacudió con mucha mas fuerza, con una mano levanto su cabeza para que esta lo mirara a los ojos. Ambos rostros reflejaban una enorme tristeza, pero los sentimientos que acompañaban a esa tristeza eran muy opuestos, la culpa y la rabia se distinguían perfectamente en cada una de las miradas.

- ¡Responde!... ¡¿Permitiste que ese maldito engendro abusara de ti?

-No Kohaku…. El solo me amo.

El exterminador la soltó y Rin callo de rodillas al suelo. La muchacha lloraba desconsoladamente, sus pensamientos iban demasiado rápido, y sentía como su cabeza daba vueltas.

La oji verde observo como el muchacho comenzaba a caminar, pero ella no quería que se fuera, aun no le terminaba de explicar, aun no terminaba.

Se puso de pie, pero un fuerte escalofrió recorrió toda su espalda y por un momento sus ojos no alcanzaron a distinguir ninguna forma, solo colores que iban y venían. Estuvo a punto de estrellarse con el suelo, pero fue sostenida por unos fuertes brazos.

Cuando despertó estaba siendo cargada cuidadosamente por el exterminador, iban rumbo a la aldea. Sus ojos rojos que daban señal de haber llorado miraron hacia arriba, Kohaku le regreso la mirada pero no le dijo nada.

En unos momentos el rostro del muchacho había cambiado completamente de uno apacible a uno totalmente iracundo, pero quizás este era el que mas la asustaba. La miraba fríamente, como si no estuviera allí, en ese mismo momento le hubiera gustado sujetar la mano del exterminador para indicarle que la depositara en el suelo y así de una vez terminar aquel contacto que hería a ambos.

Pero al intentar moverse nuevamente fue presa de eses sensaciones, su cabeza daba vueltas a un ritmo enorme como si pareciera que todos los árboles danzaran ante ella, un leve escalofrió recorrió su cuerpo y después volvió a caer inconciente.

- ¿Rin? – la voz del muchacho sonaba preocupada, apresuro el paso para llegar cuanto antes con la sacerdotisa kagome.

Camino hacia una de las ventanas que daba al ala norte del Palacio, quito por un momento su atención de aquella pila de papeles que estaba en su escritorio.

El reino del Oeste estaba cubierto por una espesa capa blanca y el frió calaba en los huesos de todos los trabajadores.

La nieve se encargaba de consumir poco a poco la vida y alegría que quedaban en aquel lugar desde que la cría de humano se hubiese marchado.

Un estremecimiento recorrió la espalda de aquel hermoso Youkai, miro de nuevo al jardín y pudo ver la figura de dos personas corriendo alegremente por la nieve.

Rin, quien no tenia mas de 12 años, golpeaba rudamente a Jaken con decenas de bolas de nieve. El pequeño sapo no hacia más que esconderse en la gran espesura blanca y de vez en cuando contestaba los golpes cuidando de que estos no fueran a lastimarla.

De pronto Rin callo al suelo y en un movimiento brusco atropello a Jaken, terminando los dos cubiertos de nieve y totalmente empapados.

Sesshomaru llevo su mano a la cabeza y cerro los ojos intentando recuperar la cordura, cuando los abrió no había rastro de aquellas dos figuras. Froto sus sienes.

Hacia algunas horas, cuando estaba en su habitación intentando meditar, el blanco demonio había sentido dos sensaciones muy agudas en su pecho, como si dos cuchillas emponzoñadas se hubieran clavado en el, y desde ese momento no había podido sacar a Rin de su mente.

Volvió su vista hacia el escritorio, una gran pila de documentos aun lo esperaba.

Tenia que estar preparado todo, si sus suposiciones eran ciertas, mañana mismo habría que partir para las tierras del sur para defender lo que quedaba de estas, de esta manera cumpliría su parte del compromiso asegurándose de no dejar a ningún Youkai vivo en aquellos lugares.

Antes de regresar a trabajar recorrió los jardines con su vista para intentar hallar nuevamente a aquellas dos figuras, pero al no encontrar nada volvió a sumergirse en sus propios pensamientos.

CONTINUARA…

De nuevo muchas gracias por leer la historia. Al parecer la cantidad de Reviews a disminuido, así que debo entender este silencio, creo que el capitulo anterior no les gusto a muchos…

De todas maneras agradecería sus comentarios, de esta manera sabré que es lo que no les gusto y podré remediarlo.

Okashira Janet: gracias por dejar review, y no te preocupes de que Sesshomaru va a sufrir, va a sufrir. Rin ira madurando y cambiara un poco su personalidad. De nuevo gracias y nos vemos la próxima.

Miara Makisan: Hola y gracias por el Review. Lo se, Sesshomaru es un idiota, pero es un idiota tan lindo. Y no, Rin no sabe que posee una marca de pertenencia porque esta aun no aparece, pero ya aparecerá, así que ya veremos como reacciona nuestra peque oji verde.

Muchos abrazos y saludos a todos.

Dark Luthien.

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