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Anime/Manga » Yu-Gi-Oh » Razón de Vida font: B s : A A A . width: full 3/4 1/2
Author: chibineko chan4
Fiction Rated: T - Spanish - Drama/Romance - Seto & Katsuya J. - Reviews: 33 - Published: 07-18-06 - Updated: 05-21-07 - id:3051227

Título: Razón de vida

Autor: chibineko

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Alumna de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

Disclaimer: Los personajes de esta historia, pertenecientes a la serie "Yu Gi Oh!", son propiedad de su respectivo autor Kazuki Takahashi.

Advertencia: Este es un fic yaoi, lo que quiere decir relación chico-chico; si no es de su agrado este tipo de lectura por favor no sigan

Dedicatoria: Y vamos para el cuarto capítulo mi Randiiii!! o espero que te guste este cap también, que esta hecho con cariño muy especialmente para ti.

Capítulo IV: Una mañana en familia

Aún no podía creerlo de si mismo, es que ¡En serio!, últimamente actuaba como cualquier persona menos como quien era: Seto Kaiba.

Pero bueno, tampoco era como para volver sobre sus pasos, meterse al coche y conducir de vuelta sobre el camino ya recorrido, él simplemente NO DABA NUNCA MARCHA ATRÁS... no, no lo hacía ni iba a comenzar en esos instantes, no cuando él mismo admitía para consigo mismo que continuar con lo que su alocado corazón le pedía era todo lo que en verdad quería hacer... y no era la primera vez. Solo que esta vez haría las cosas bien, esta vez se aseguraría de seguir por completo a su corazón; solo que aún estaba planeando el modo de hacerlo.

Suspiró profundo mirando el lugar frente a si mismo y sonrió cuando su nerviosismo por fin le dejó notar donde estaba; y es que era increíble el como había llegado allí en primer lugar, después de todo y con solo un par de horas de sueño encima no tenía conocimiento exacto de como se había levantado de la cama, bañado, cambiado y tomado un café para finalmente salir a las 5 de la mañana de su casa y conducir como autómata a través de la cuidad hasta llegar a su destino, aquel pequeño restaurante en el barrio ruso de Domino City.

Suspiró al notar que eran apenas las 5:53 am y que el sol recién comenzaba a despuntar ese día viernes de verano... Tal vez aún este dormido en cama se dijo a si mismo con un profundo suspiro, como que los nervios y las ganas le habían ganado la partida esta vez.

Impaciente como estaba y conciente de que volverse a meter al vehículo no era una opción, el empresario se recargó contra el costado delantero de su coche, sacó un cigarro y le prendió en lo que examinaba el lugar que según Deblin había sido el hogar de Joseph y Darla Wheeler durante lo últimos tres años aproximadamente, y Seto se preguntó donde había estado el cachorro los primeros dos años de desaparición, pero eso al parecer Deblin no había logrado averiguarlo... no que Kaiba estuviese ansioso por saber, pero Deblin estaba comentando sus averiguaciones a Yami y viceversa como sucedía casi siempre que por casualidad el estaba presente. No, había que ser honestos, esos dos hablaban justo porque él estaba presente... como fuese, no era tiempo de volver sobre ese asunto por enésima vez, sobre todo estando él solo; miren que venir a desperdiciar sus pensamientos con ese par de locos.

Sonrió de lado ante su propio pensamiento con una sonrisa medio torcida mientras exhalaba una bocanada de humo y se fijo en la fachada con un poco más de calma y atención, notando por fin el nombre del establecimiento: "Aq Yilan". Enarcó una ceja tratando de recordar lo que alguna vez leyese sobre viejas leyendas europeas a Mokuba alguna de las tantas noches que de pequeño su hermanito le rogase por una historia para dormir, y tras un par de minutos de reflexión en sus ojos brillo un ligero triunfo a la vez que movía la cabeza sin poder creer del todo el significado de aquel nombre...

¡Por supuesto! Aq Yilan era el nombre que le daban a los Zilant cuando dicho malvado dragón-serpiente llegaba a los 100 años y se convertía en una bondadosa serpiente-dragón blanca. (1)

Suspiró mientras trataba de quitar de su mente la idea de que aquello era una estúpida señal del destino que le decía a gritos que aquel rubio de alguna manera siempre estaría ligado a él. Botó lo que quedaba del cigarro al piso y lo apagó con la suela del zapato, conciente de que quedarse recargado contra su coche pensando de más no era lo más recomendable, así que siguiendo una vez más las indicaciones de Duke Deblin para llegar a su destino final, comenzó a rodear el restaurante hacia la izquierda entrando por una especie de pasaje, donde efectivamente visualizó una puerta blanca en lo que podría decirse era la parte posterior del restaurante y que prácticamente daba a una calle paralela a la principal por donde él había aparcado el coche.

Aunque sonase increíble aún a sus propios oídos el hombre tuvo que respirar profundo un par de veces para llenarse del valor apropiado para seguir avanzando hacia aquella puerta, hasta que de pronto sintió una mirada sobre él y al buscar se encontró con... bueno, era al parecer de Kaiba alguna especie de perro de raza... indefinida, y que lo miraba de una forma... de una forma muy, bien pues, muy Seto Kaiba. De no ser porque era quien era, esa perruna mirada hasta lo hubiese podido hacer sentir pequeño, aún cuando viniese de un saquito de pulgas color caramelo. Kaiba la dedicó una mirada típica de desprecio SK de marca registrada y decidió continuar su camino, o por lo menos lo hubiese hecho si no lo hubiesen interrumpido.

- "¡Cuidado!."- escuchó que alguien exclamaba dándole apenas tiempo de mirar atrás y esquivar una pequeña mononeta que venía a una velocidad realmente baja- "Lo siento."- se disculpó el chiquillo que conducía la infernal maquinita que apenas y hacia ruido y se detuvo frente a aquella puerta que ahora estaba a tan solo unos pocos pasos de distancia y reemplazaba una botella de leche vacía por otra llena antes de tocar el timbre y gritar- "¡Leche!."- y partir con premura hacia su seguramente siguiente destino.

En lo que la motoneta se alejaba Kaiba solo alcanzó a pestañear en lo que el altanero perro de hacía tan solo un instante atrás lo adelantaba y se sentaba al costado de la botella, justo para cuando la puerta se abrió dejando ver a un Joey a medio vestir con pantalón negro y una camisa blanca abierta por fuera, con un brazo en cabestrillo y por completo despeinado.

- "¡Colita!."- exclamó mientras recogía la botella y recibía una profunda mirada de parte de aquel bichejo, al parecer sin causarle ningún efecto- "¿Donde has estado toda la noche?. No viniste cuando te llamé."- siguió regañando mientras el perro seguía sosteniendo una mirada increíblemente impasible.

Joey bufó y resopló y finalmente suspiró con una resignación por completo dramática.

- "Ya, ya... pasa."- y ni bien dijo aquello el pequeño perro pasó como si nada y la rubia melena se sacudió aún despeinada mientras la cabeza negaba con aquel mismo tinte de resignación de unos segundos atrás.

Para todo esto el castaño se había quedado por completo embobado desde su puesto de observador, así que cuando finalmente Wheeler reparó con gran sorpresa en su presencia ambos terminaron mudos por más de un momento.

- "K-Kaiba."- finalmente dijo el rubio sorprendido.

- "Wheeler."- trató el castaño de recuperar la compostura- "Dije que vendría hoy... pero, creo que no acordamos hora; yo..."- y para colmo de pronto no encontraba que argumentar al respecto.

De suerte el destino y el rubio lo salvaron de tener que decir nada.

- "Ven, pasa."- Joey dijo metiéndose de nuevo por aquella puerta, y entre quedarse allí parado como tonto y entrar, la decisión no era tan difícil de tomar.

Kaiba se alisó el cuello del traje y entró detrás de Joey, topándose de pronto con una escalera que al parecer llevaba al segundo piso. Cerró la puerta tras de si y subió con cuidado, encontrándose de pronto en una pequeña habitación que el castaño notó que era una salita-comedor, donde encontró en primer lugar a aquel dis que perro echado en una pequeña cesta (y hay que entrever que ni se dignó a mover ni una oreja el muy insolente cuando Kaiba pasó a su lado), y luego en la pequeña mesa comedor se encontraba una muy somnolienta niña de cabellos negros todos alborotados, ojitos semicerrados y una graciosa pijama decorada con dragones negros de caricatura.

- "Vienes por lo de mi proyecto ¿verdad?."- preguntó el rubio mientras echaba leche a un platón de cereales que ya estaba frente a la niña, y le ponía la cuchara en la mano- "Come hijita."- señaló y esperó a que la casi dormida niña se llevara una cucharada a la boca y se iniciase el típico crunch crunch antes de volver su atención al otro.

Kaiba asintió y Joey hizo lo propio.

- "Entonces dame un rato para organizarme y prometo que te atiendo luego: ven, toma asiento mientras tanto."- y diciendo aquello le ofreció asiento al CEO antes de irse.

Entonces Kaiba quedó allí, sentado frente a un perro que de nuevo le tenía la vista clavada encima de una manera condenadamente incómoda, y sintiendo que no era la única mirada sobre él.

Volteó y se encontró con aquellas orbes azules que justo una semana antes lo habían visto empañadas de lágrimas, y tuvo que concentrarse en la leche que escurría de la pequeña boquita para olvidar aquella escena pasada.

- "Oda."- dijo entonces la infantil voz que denotaba que la boca aún estaba llena de cereal.

- "¿Perdón?."- preguntó el mayor parpadeando; la nena pasó el cereal entonces y mirándolo volvió a repetir.

- "Hola."- y sonrió con dulzura.

Y Kaiba trató de devolver el gesto lo mejor que pudo.

- "Hola... Darla ¿cierto?."- aunque estaba de más la pregunta, pues entre Yami y Deblin le habían repetido el nombre por lo menos un millón de veces... cada día.

La peque asintió con una nueva sonrisa en lo que respondía.

- "Darla Wheeler."- entonces miró al mayor como concentrándose, tratando de recordar de donde le parecía conocido. Kaiba sonrió a medias y decidió presentarse.

- "Yo soy Seto Kaiba, nos conocimos la semana pasada... cuando tu papá se accidento."- dijo con toda la sencillez que pudo reunir para no incomodar a la niña.

- "Oh..."- la pequeña respondió, recordando por fin y abrió la boca de nuevo para decir algo, pero la interrumpieron.

- "¡Darla! ¡No te escucho comer!."- se escuchó la voz del rubio, Seto presumía que desde la cocina, lugar al que supuso entró hacía un rato tras lo que el ambiente se había llenado de un aroma dulzón.

La niña abrió los ojitos un rato y aguantando la respiración apenas un segundo, como cobrando sentido del casi regaño de su papá, por lo cual se llevó lo más pronto que pudo otra gran cucharada de cereal a la boca y comenzó a masticar con sonora avidez, mientras mantenía aún la vista clavada en Seto Kaiba.

El castaño suspiró, carraspeó, miró hacia cualquier otro punto, volvió a suspirar y volvió la vista hacia la pequeña quien aún continuaba mirándolo entre los sonoros crunch crunch que se daban al masticar su cereal.

- "¿Y... te gusta tu desayuno?."- preguntó torpe ante su completa falta de experiencia en el campo de las charlas infantiles (Mokuba no cuenta, crecieron juntos)

Y la pequeña asintió con energía justo antes de llevarse una nueva cucharada de cereal a la boca, el castaño observó que ya quedaba poco cereal en el plato.

- "¿Y tú?."- preguntó la niña apenas de manera entendible entre un crunch y otro crunch más.

- "¿Y yo que?."- preguntó a su vez de manera suave el mayor, recibiendo una sonrisita de la niña.

- "¡Tu desayunoooooo!."- preguntó con ese tonito de ¡Pero si te hice la pregunta más obvia del mundo!- "¿Te gusto?."

Kaiba parpadeó un poco sorprendido, y es que la verdad aparte de Mokuba no muchos o más bien nadie le hacia esa pregunta, e incluso Mokuba ya no lo interrogaba como antes; como que su vena masoquista le hacia extrañar esos interrogatorios infantiles.

- "Bueno, yo tomé un café antes de venir, y si... creo que me gusto."

La niña frunció el entrecejo, tragó y siguió mirando un rato más al CEO.

- "¿Y el resto de tu desayuno?."- preguntó finalmente- "No crecerás si no comes bien todos los días."- exclamó, más que presumiblemente repitiendo uno de los tantos sermones paternos, pensó el mayor, ya que a él como que no le quedaba crecer nada más.

- "No hay nada más, con el café me basta."- aclaró el otro con algo de diversión, aunque pronto su sexto sentido de ejecutivo le indicó que su respuesta no había sido la adecuada al ver los ojitos abiertos de par en par y la cuchara suspendida en el aire chorreando leche por los extremos... Tal vez debería de arreglar esa respuesta fue lo que un chispazo de lucidez le indicó. Lástima que no fue a tiempo, porque justo en ese momento un rubio padre entraba en escena y miraba ceñudo a su adorable retoño.

- "Darla ¿Por qué no te terminas tu desayuno? ¡No vas a crecer si no lo haces, y te quedarás del tamaño de un guisante!."- dijo retador.

Y la pequeña se volvió hacia su padre, y hacia el CEO, y hacia su padre una vez más.

- "¡Papi!."- exclamó entonces con urgencia propia de su edad- "Seto Kaiba no desayuna nada!... solo toma café."

Y entonces sucedió, todo fue como en cámara lenta y Seto Kaiba nunca tuvo tanto temor como durante los 10 segundos que aquella amenazante 'Mirada Paterna' se situó sobre él.

El rubio bufó y respiró hondo, y tras una mirada de advertencia al castaño para que ni siquiera se atreviese a abrir la boca, volteó y le sonrió a la niña, le limpió la boquita y le hizo dar la penúltima cucharada a su cereal.

- "No mi vida, como crees... el 'Señor Kaiba'..."- dijo de manera recalcada para darle a entender a su hija que así era como debía de llamar a 'Seto Kaiba'- "Solo tomó un café porque debía de venir temprano, ¿no has visto la hora? recién estamos desayunando... por eso quedamos en que él iba a desayunar aquí, contigo y conmigo."- terminó de decir mientras le daba la última cucharada de cereal a la niña y mientras le limpiaba los extremos de bigote de leche que le habían quedado, mientras le lanzaba una última mirada de advertencia al otro adulto.

Cogió el plato y la cuchara y suspiró al irse. En serio que a Kaiba le faltaba saber de niños ¿como hizo para criar a Mokuba y que le saliese un niño tan saludable?.

- "Ya vengo con sus desayunos."- musitó justo antes de desaparecer tras la puerta de la cocina.

Un par de minutos y unos cuantos ruidos después, y el rubio regresó con una pequeña bandeja sostenida por su mano buena, la puso en la pequeña mesa y pronto Kaiba tenía frente a él un plato con un panqueque regularmente grande, cubierto de mermelada y un poquito de mantequilla; plato similar al que tenía la pequeña frente a ella.

- "¡Y ahora a comer rápido Darla! mira la hora que es, se nos hace tarde."

La niña miró a su padre, luego al otro adulto y satisfecha con ver a éste último con un desayuno aprobado por los estándares de su papi, comenzó a comer con ganas.

Por su parte Kaiba miró el plato, luego a Joey y su aún severa 'Mirada Paterna' y partiendo un pedacito con el tenedor comenzó a comer... y tuvo que admitir que aquel inusitado desayuno estuvo delicioso, muy pero muy sabroso.

Joey, al parecer satisfecho, volvió a desaparecer tras la puerta de la cocina.

- "Me dustan... los paques."- dijo la peque con una sonrisa y la boca completamente llena.

- "Si, están ricos."- alegó el otro un tanto descolocado, nunca imaginó que su visita siguiese aquellos rumbos.

Esta vez fue un salado e identificable olor el que inundó el ambiente... palomitas de maíz.

- "¡Darla! ¡Apura!."- se escuchó al rubio, y la niña prácticamente se atragantó con lo que le quedaba de su desayuno y se tomó todo el vaso que tenía frente a si misma de leche... vaso muy similar al que el rubio le había servido al CEO. ¿Hacia cuanto que no tomaba leche Seto Kaiba?.

- "Tienes que tomar toda tu leche."- dijo la pequeña al ver a Seto mirar con fijeza el vaso de blanco líquido.

Y Seto respingó, miró a la niña que con orgullo mostraba un nuevo bigote de leche sobre la sonriente boquita y no le quedó otra que tomar un buen sorbo de aquello. Si Mokuba lo estuviese viendo, incluso así no lo creería.

Pero no hubo mucho tiempo para pensar más, el rubio volvía a entrar a la pequeña sala-comedor con una loncherita de tela estampada de dragones negros y la puso sobre la mesa abierta, dentro había una cajita de jugo y una bolsa con palomitas que se notaban calientes debido al vapor que parecía acumularse en las paredes de la bolsa.

- "¿Ya Darla? Estamos tarde."- exclamó el Wheeler mayor y la pequeña asintió levantando los brazos y enredándolos alrededor del cuello de su padre, quien la llevó cargada con su mano buena hasta una puerta que estaba cerrada, dejó a la niña en el suelo y abrió la puerta... era un baño.

Seto entonces se sintió una vez más por completo fuera de lugar, no estaba acostumbrado a esas escenas, a él nunca le permitieron vivir un momento como ese en su niñez cuando más que un niño debía ya de ser un pequeño adulto.

La puerta del baño quedó abierta y Seto observó como aún con una sola mano se dispuso a lavarle el cabello a su pequeña en el lavadero.

- "¡No abras los ojos o te entrará el shampoo!."- oyó advertir al rubio mientras masajeaba con suavidad el negro cabello y le respondían con un 'Si, papi'.

Y luego de eso todo fue muy rápido, la niña se quedó secando su cabello con una toalla mientras el rubio desaparecía y reaparecía en el lugar con un pequeño mandil de Kinder a todas luces, un pantaloncito y un pequeña camisetita, todo colgado de una percha. La puerta se cerró un momento, y al abrirse la niña aún despeinada y con un cepillo con pasta de dientes en las manos se encontraba ya con el uniforme puesto.

Mientras la niña se lavaba los dientes, el padre peinaba el cabello y miraba el reloj de plástico que estaba en una de las paredes de la sala-comedor.

- "¡Apurate hija!."- exclamó al ver la hora y pronto la nena se enjuagaba la boquita y salía del baño con su papá aún desenredándole el cabello.

Seto solo miraba fascinado aquel intercambio, más que posiblemente cotidiano entre padre e hija.

Finalmente la nena ayudó a su papá a hacerle una cola, porque con una sola mano el rubio no podía. Medias fueron colocadas en los pequeños pies y los zapatos les siguieron.

- "¿Ya papi?."- preguntó de pronto la pequeña medio emocionada y Joey le sonrió.

- "Ya casi, ¿tenemos todo?... veamos, lonchera, tu flor para el ramo a la directora en tu mochila... ¿Hay algo más que debas llevar en la mochila?."

La nena pareció pensarlo un rato, hasta que abrió sus azules ojitos consternada y comenzó a agitar los bracitos.

- "¡Mis recuerdos papi!."

- "¡Los recuerdos!."- repitió el rubio con preocupación, dando a entender que él también se había olvidado.

Y comenzó la frenética búsqueda en los cajones y espacios más visibles de parte de los dos integrantes de aquella pequeña familia ante los ojos del CEO.

Y se escuchó el sonido de un claxon...

- "¡Papi, papi!."- exclamó angustiada la niña y el rubio suspiro como pidiendo al cielo paciencia.

- "Ahorita Darla."- y se acercó a la ventana y abrió apresurado, sacando medio cuerpo por allí- "¡Ya vamos Rose! ¡Dame un par de minutos!."- y se volvió a meter y tomó una actitud pensativa- "Donde, donde... ¿donde los puse?." y al parecer lo recordó, porque pronto sacaba una cajita de debajo de un mueble y la puso sobre la mesa, la abrió y sacó lo que parecían ser una tarjetitas hechas a mano, con típicos toques infantiles.

- "¡Mis recuerdos!."- Darla exclamó más que emocionada, y pronto Joey hacia malabares para cerrar las lonchera y mochila, coger ambas cosas y a la niña y luego bajar a toda carrera por la escalera a la puerta que daba hacia la calle.

Seto entonces, curioso como pocas veces se paró y rodeó la mesa hasta llegar a la ventana, donde vio con cautela y tratando de no ser visto él a su vez, y observó al rubio despidiéndose de su hija y metiéndola sin apuros a una van color blanco que seguramente funcionaba como servicio de transporte escolar.

Volvió la vista hacia el interior una vez más, le dio a todo un recorrido rápido y lo más preocupante fue encontrar cierta mirada canina varada sobre él; bien... podía vivir con eso. Decidió investigar un poco el par de minutos que seguramente aún tenía antes de que el rubio volviese.

Primero se acercó a la mesa y dio una rápida ojeada al interior de la caja. Colores, cartulina, crayones, pegamento, escarcha y recortes de figuras de revistas y periódicos; eso era lo que había en la pequeña caja forrada con el papel de regalo, una caja rectangular y angosta que Seto adivinó fue de alguna camisa que comprara el rubio alguna vez. Siguió su rapidísimo recorrido y observó de una sola pasada todas las fotos del lugar, que aunque eran pocas estaban dispersas por toda la pequeña habitación y en todas estaban ambos Wheeler siempre riendo y abrazándose, aunque algo le llamó la atención... no había ninguna foto de la niña siendo una bebé, solo fotos de ella ya como una nena a partir de los tal vez tres o cuatro años... o quizás desde un poco antes, no podía determinarlo; y tampoco veía ninguna foto de Wheeler de la época en que se encontraba con el grupo de Motou.

Eso definitivamente avivó su curiosidad, pero no tuvo tiempo de pensar en ello pues escuchó la puerta cerrarse y pasos cansados subir la pequeña escalera; y sintiéndose culpable por espiar y deseoso como un niño de no ser encontrado infraganti de sus culpas el castaño se sentó lo más rápida y silenciosamente que pudo en la silla y descubrió con horror que su panqueque estaba casi intacto. ¡Vaya que lo que hizo a continuación fue por completo irracional y definitivamente para nada propio de Seto Kaiba!, porque aún en su afán de no ser 'descubierto' se metió medio panqueque a la boca y el pobre CEO por poco y se atraganta. Medio vaso de leche fue sin duda lo que le salvó la vida, y fue así como lo encontró Joey, golpeándose el pecho con el rostro rojo y con tremendo bigote de leche, única y silenciosa prueba no comprendida del atoro anterior.

- "¿Kaiba? ¿Estás bien?."- preguntó el rubio e instintivamente tomó una servilleta y le limpió el bigote al CEO.

Demás está decir que dicha acción dejó a los dos congelados en sus sitios al notar lo que pasaba.

- "¡Ay Kaiba, lo siento!."- se disculpó el de ojos miel más rojo que un tomate- "Es la costumbre, tu sabes... Darla siempre termina con la cara sucia y todo eso, y..."

Pero Kaiba, repuesto un poco más rápido que el rubio del momento de azoro trató de salvar el instante con algo de ligereza.

- "Descuida Wheeler, entiendo."- dijo acallando al otro, aunque conciente por completo del cosquilleo en su rostro, justo alrededor de su boca por donde pasó la servilleta.

- "Si... bueno."- Joey seguía apenado, suspiró y miró el plato a medio terminar y se apenó aún más- "Esto... Kaiba, siento lo del desayuno, yo... Darla es a veces un tanto especial, algo rebelde con ciertas cosas como las comidas y los modales y tantas cosas más, y no es una niña fácil, en fin... no tienes que terminarte nada si no lo quieres, en serio lo siento."

Ah, ¡Que torpe se sentía el rubio de pronto!.

Kaiba miró entonces su plato, y luego al rubio y con una casi imperceptible sonrisa partió un pedacito y se lo llevó a la boca, degustando esta vez el inesperado desayuno con tranquilidad.

- "Entonces..."- empezó Kaiba- "Sobre tu proyecto."- y miró a Joey.

Joey entonces, al parecer un poco más relajado asintió mirando a Kaiba.

- "Dame otro par de minutos para terminar de vestirme y traigo mi proyecto... esto... provecho."- y con eso volvió a desaparecer en dirección a su cuarto, o por lo menos eso supuso Seto recordando que de por allí el rubio había llegado trayendo la ropa de la niña al baño.

Y entonces, efectivamente Seto Kaiba se dedicó a aprovechar su desayuno mientras que lanzaba una que otra mirada a los detalles de aquel hogar que cada vez se le antojaba más cálido sin razón aparente, y mientras que ese deseo dormido tanto tiempo y que hacia poco había despertado de nuevo parecía tomar cada vez más bríos en su corazón.

Fin del cuarto capítulo

Notas de la autora:

Hi again! . siiii, yo de nuevo YAY!, aqui con un nuevo pequeño capítulo que espero que les haya gustado y les haga desistir de hacerme gatita a la plancha T.T miren que soy muy linda para estar en una olla. Bueno, si... ya se que me demoré un mundo -.- pero es que no pude evitarlo, si supieran lo que me ha costado sacar esta cap, y no por falta de musas sino todo lo contrario, ahora que estoy falta de tiempo mi musa y mi muso (SI! porque ahora tengo dos y los tres estamos babeando por Jhonny Deep! D) como decia, mis dos musos estás que me machacan con nuevas ideas, que me pellizcan la nalga con intención de hacer que mis manitas me piquen y yo quiera escribir... TT y NO HAY TIME!. Pero esta chibi hasta de las rocas saca los segundos, y asi es como tienen este cap hoy.

Y dejando de hablar tanto de mi, pues hablemos del cap . en donde como pueden haber leido ya, como que Seto esta tomando decisiones importantes, como que está dando pasos ¡Pero esta un poco oxidado en esto de tratar de Joey! y ni que hablar de tratar con un infante, como que va a tener que aprender con el tiempo, y bueno ahora esta metido en la casa de Joey ¿que pasará durante el resto de este interesante día viernes? eso lo descubriran en el siguiente capítulo, prometo que será un día inolvidable para Seto Kaiba, y quizás para Joey Wheeler también.

Muy bien mis querids lectors, me despido por ahora prometiéndo tratar de volver lo más pronto posible.

Beshos traveshos para todos y unos apapachos felinos con mucho miaulove

chibineko chan

(Miembro de la Orden Sirusiana)

(Alumna de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)

(1) La serpiente-dragón más renombrada de Turquía, Bulgaria y Rusia se llama 'Zilant', vocablo que significa 'serpiente' en uno de los dialectos turcos. A veces se hace referencia a esta criatura con la palabra 'Ajad'. Para los rusos el 'Zilant' era una criatura repulsiva, similar a los dragones Europeos y Persas.

Según la creencia extendida en los alrededores del Volga y de la región Idel-Ural, si estas serpientes-dragón sobreviven 100 años se transforman en bondadosas serpientes blancas llamadas 'Aq Yilan'. En ese punto de su evolución, si tienen una influencia beneficiosa sobre los seres humanos de manera similar al Dragón Chino, y son capaces de atraer la buena suerte.

Campaña de NO AL PLAGIO

(Iniciada por Katrinna Le Fay)

Digamos NO al plagio, este mensaje va dirigido al público, para que el trabajo de cada uno como autor sea tratado con el respeto que se merece. Recuerden que cada obra es como el bebé de cada uno de los que creamos dichas obras; y como tales amaremos y protegeremos esas obras dándole lo mejor de nosotros para que el resto del mundo pueda disfrutar con el resultado final. Por eso, si sabes de algún caso de plagio, denúncialo al autor del respectivo trabajo, ten por seguro que dicho autor te lo agradecerá. Gracias



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