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NOTA, he decidido agregarle una segunda (y última) parte a esta historia porque hace unos días releyéndola y viendo sus reviews me di cuenta de que Harry quedaba muy mal parado en esta situación y es justo escuchar su versión de las cosas. Además, estarán de acuerdo conmigo, en que Ron no iba a dejar las cosas ahí…
La prueba de Harry.
Pasados un par de días después de aquella visita a San Mungo, los chicos se habían portado muy bien. Habían seguido las instrucciones de Ron tal y como lo había dicho. De hecho Harry se sentía asustado y preocupado de enterarse de las verdaderas condiciones de Ginny. No había creído ser tan brusco. Ron seguramente pensaba que había sido una auténtica bestia. Gracias a Merlín no se habían visto, pero seguramente en algún momento sucedería y Harry tenía algo de temor.
Ron por su parte, había tratado de mantenerse al pendiente de que todo estuviera bien con ella y no hubiera nuevos síntomas o problemas. Pero Ginny se había sentido mejor siguiendo lo recetado por él y se lo había dicho, empezaba a sentirse bastante mejor.
Aquella tarde, Ginny se había ido al cine muggle con Harry y al salir ella lo invitó a cenar a la Madriguera. Seguramente Ron estaría ahí, el pelinegro lo pensó un poco pero tampoco era característica de Harry esconderse de los problemas así que aceptó. Cuando llegaron a la Madriguera, fue cariñosamente recibido por los presentes, como de costumbre. Ron lo saludó apenas con un asentimiento de cabeza. Estaba serio.
Harry se dijo a sí mismo que debía ser prudente con Ron y nos buscarle 3 pies al gato, esta vez tenía razones de sobra para tumbarle los dientes de un puñetazo y era mejor no tentarlo. Ron por su parte, también hacía acopio de su prudencia, Ginny no querría que ellos tuvieran una dificultad, además le había dicho que no le diría nada a Harry. Pero definitivamente no podía saludarlo como siempre, y simplemente charlar animadamente. No le nacía hacerlo, estaba resentido con él.
Pero el distanciamiento de Harry y Ron no pasó desapercibido para Ginny, aunque tenía esperanzas de que en ambos hubiera un poco de cordura y que después de un rato se les pasara y su distanciamiento no fuera evidente para los demás. De alguna manera también se sintió un poco culpable.
Luego de un rato de charla grupal en donde no había sido demasiado notorio el distanciamiento entre los chicos, a la Sra. Weasley se le acabó la leña para cocinar y le pidió a Harry y a Ron que fueran por ella al patio y abastecieran lo contenedores que hacían falta.
Ambos salieron de ahí juntos pero pronto Ron se adelanto unos pasos, iban en silencio. Harry sentía que debía dar una explicación aunque mirando a Ron como lo veía, sabía que saldría con varios dientes menos.
–Hablé con Ginny… – murmuró Harry.
–¿Te dijo lo que le hiciste? – respondió Ron clavando su mirada como flecha sobre Harry.
Harry desvió la mirada abochornado, estaba seguro de que había iniciado esa conversación para decir algo, pero al sentir la mirada de reclamo de Ron se le habían borrado las palabras de la cabeza.
–Estoy preocupado. – Harry se detuvo un momento, Ron seguía mirándolo con atención pero ya no parecía estar a punto de saltar sobre él –No creo haber sido una bestia o algo así… como de seguro imaginas.
–Esas cosas no pasan solas Harry.
Ron había vuelto a esa mirada y a ese tono de reclamo que hacía a Harry sentirse villano. Ron empezó a poner la leña sobre una carretilla. Harry se acercó y comenzó a hacer lo mismo.
–Creo que ella tiene un problema. – Ron se detuvo y volteó a verlo con atención. –No lubrica casi nada. – finalizó el chico mientras un rubor subía por sus mejillas inundándole la cara.
–Ella no me dijo eso. – respondió Ron pensando en que eso podía explicar su lastimadura.
Harry abrió la boca para hablar pero unos apurados y ligeros pasos se acercaban. Era Ginny la que venía presurosa hacia ellos.
–¿Pasa algo? Como se tardaban… todo bien, ¿verdad? – se veía nerviosa, seguramente al ver que no volvían los imagino discutiendo o algo peor.
–Vete a la casa y dile a mamá que estamos partiendo unos troncos, que vamos en un momento. – le dijo Ron mientras seguía echando troncos a la carretilla. Harry le dio una mirada de confianza a ella y luego lo imitó. Ella dio la vuelta y se fue.
Después de que ella se hubo ido ambos chicos terminaron de llenar la carretilla y Ron se sentó en un gran tronco que estaba a un lado.
–¿Eso pudo causar el desgarre? – preguntó Harry interesado.
–Si. Lo que no explica es, por qué si te diste cuenta, seguiste. – respondió Ron volviendo a mirarlo acusadoramente. –Es que Harry… en serio que…
–Traté de lubricarla, te lo juro. Con saliva. Pero no sirvió de mucho.
–No, no es suficiente; se seca rápido. – dijo Ron pasándose las manos por la cara. –¿Lo hicieron muy rápido? ¿No hubo preeliminares o algo?
–Si, si. Teníamos mucho besándonos y acari-ciandonos… - Harry había tomado confianza con él como curandero y se olvidó un poco de que era su cuñado. Tal vez no necesitaba tantos detalles. Aunque ahora Ron lucía más pendiente de los síntomas que enojado.
–¿Ella estaba relajada o nerviosa?
–Pues… la verdad estaba bastante estresada. Tiesa.
–OK. Voy a hablar con ella más tarde. Y… Harry, no pueden tener sexo todavía, le dije a Ginny que por dos semanas, y además le voy a hacer unos estudios.
–Si, lo que tu digas.
–Y cuando lo vuelvan a hacer, comuníquense chingado, no puede ser que dejen seguir las cosas si ambos saben que algo esta mal. ¿Por qué tengo que ser yo quien se los diga?
–Si, lo sé. Fuimos tontos… No volverá a pasar.
–Eso espero.
–Amigo… yo la quiero, no quiero que pienses que yo soy un abusivo y que nuestra amistad…
–Harry, si no fueras mi mejor amigo, y no supiera que la quieres; te hubiera metido una paliza de muerte. Te lo juro.
Minutos mas tarde entraban a la casa con la leña mientras Ginny los observaba atenta. Estaban completos, ilesos. Tranquilos. No podía creer que hubieran hablado y todo hubiera salido bien. Ron era mejor todavía de lo que ella había pensado. Después de cenar Harry y las demás visitas se despidieron.
Después de que todos se habían ido a acostar Ginny se fue a la habitación de Ron a preguntarle lo que habían hablado. Mientras estuvo Harry en la casa no tuvieron tiempo de hablar y no quería quedarse con la duda. La chica tocó en la puerta.
–Entra. – La chica entró y Ron volteó para confirmar su presencia. – Ya sabía que eras tú, que bueno que viniste.
–¿Por qué? ¿Qué tanto hablaste con Harry?
–Me dijo cosas que tú no me dijiste, quiero hacerte un examen. – dijo mientras hurgaba en una caja parecida a un neceser de donde tomó una delgada laminilla de color rosa. –Pon esto en tu lengua y no te lo comas.
Pero cuando lo decía el chico lo había puesto en su boca y ella ya no pudo hacer más preguntas que rondaban su cabeza. Mientras esperaba, ambos se sentaron sobre la cama y Ron acercó una especie goterito.
–Sácalo.
Ella hizo caso y se lo dio, entonces él puso un par de gotas encima, la laminilla tomó un color amarillo claro, matizado con el rosa. Ron apretó los labios, pensativo.
–Vas a hacer una dieta, pero te la doy mañana porque tengo sueño.
–Pero dime qué hiciste. ¿Por qué tengo que hacer dieta? ¿Qué fue lo que te dijo Harry?
Ron suspiró. –La dieta es porque tienes un desajuste hormonal leve. Pero… esa no es la causa de que no hayas lubricado… - Ron la miraba como reprendiendo que no lo hubiera dicho eso, siendo importante. –La causa podría ser que estabas muy tensa.
Ginny se sonrojó.
–¿Todo eso te dijo?
–Si, y honradamente no quiero más detalles. Me vas a hacer el favor de hacer todo lo que te he dicho y si piensan seguir teniendo sexo mas vale que sean menos idiotas. Los dos.
La chica se abochornó y quiso hablar pero prefirió abrazarlo de nuevo.
–Gracias Ron, eres mi hermanito consentido. Te has portado increíble, pensé que lo ibas a matar o algo parecido.
–Si, si, si. Ándale ya vete a dormir y ve mañana a San Mungo, allá te doy la dieta. La empiezas mañana mismo.
Después de que Ginny se fuera de su recámara, Ron se quedó pensando un momento en las cosas que podían pasar con dos inexpertos teniendo sexo… y pensó en Luna, ellos tenían planeado hacerlo ese fin de semana. Ojala ella no se pusiera tan tensa como Ginny…
A/N: Ahora sip, FIN. Y no se olviden que sus reviews son mi gasolina, esperaré sus comentarios.