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Rayla-R.L.A.
Author of 14 Stories

Rated: K+ - Spanish - Romance - James P. & Lily Evans P. - Reviews: 13 - Published: 08-04-06 - Complete - id:3085481

Ese Martes

Summary: Lily nunca había sabido como era James realmente. Nunca se había preocupado de saberlo. Aunque todo cambió ese martes...ese martes, en la torre. LJ Traducción

Género: Romance.

Disclaimer: La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de ésta historia pertenecen a Joanne Katleen Rowling. Yo solo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.


(Traducción) Versión original: That Tuesday, de bella'amor. Inglés.

Pues ésta vez os vengo con una traducción. XD Resulta que el otro día tenía que escribir el no-se-cuantos capítulo de Solo era un Juego, pero estaba leyendo The Order of the Phoenix en inglés, y quería seguir haciendo inglés...me puse a leer fics, encontré éste, y...bueno, pedí permiso, y lo traducí XD ¡Espero que os guste tanto o más de como me gustó a mí!

La traducción no es muy buena, y hay alguna parte que he cambiado o eliminado para adaptarlo al español, pero espero que se ajuste bien a la original. Si alguien sabe inglés, please, que me diga en qué me he equivocado.

Ah, ¡reviews! XD Aunque la historia no sea mía, ¡los !¡judsguantusuaguii!(dof cof, ignorar éste último comentario, me agarró un ataque de locura mecanográfica, cof cof)

NOTA POSTERIOR: Ya he arreglado las cosillas que me dijo bella'amor. No lo he puesto exactamente igual, pero lo que me pediste, lo puse.


Era un martes por la tarde. Lily odiaba los martes. Los odiaba por el mismo motivo por el cual lo hacía todo el mundo. Sencillamente, eran demasiado normales, demasiado corrientes. Ese martes por la tarde en particular, Lily estaba sentada en el Gran Comedor, después de la cena, hablando en voz baja con sus mejores amigas, Marlene MacMillan y Emmeline Vance, pero se detuvo a media frase cuando cuatro chicos altos y atractivos entraron en el Comedor, ya tarde para cenar.

Emmeline levantó una de sus elegantes y negras cejas.

--Lily, tu historia no tiene tanta intriga como para que te detengas a medio contarla para que nosotras te instemos a que continúes...

Marlene sofocó una risita con uno de los panecillos de la cena. Lily les había estado informando de los contenidos de su último y excelentísimamente bien hecho ensayo de Encantamientos, que debían entregar el día siguiente a primera hora. Casualmente, ninguna de las otras dos chicas había empezado aún aquél trabajo, así que el discurso de Lily sobre el origen del Encantamiento Protector no las animaba mucho, precisamente.

Lily se sonrojó de forma encantadora, con los ojos esmeralda abiertos e inocentes, obviamente ocultándoles alguna cosa. Antes de que nadie tuviese tiempo de preguntar de qué se trataba, sin embargo, su expresión pasó a ser de indignación.

--Bien. Bien --dijo, escupiendo las palabras.-- No os lo contaré. Sé que no habéis ni empezado vuestros ensayos, y estaba intentando ayudaros sin pasaros las malditas cosas por escrito. Pero bien. Si no queréis mi ayuda, no voy a seguir haciéndoos sufrir por ella. No tengo más hambre.

Se levantó de su asiento, agarró su bolso, y caminó enérgicamente hacia las puertas del Gran Comedor, enviando una mirada mordaz a sus dos amigas por encima del hombro. Sus rápidos y cortos pasos la llevaron hacia otra persona que, como ella, estaba mirando por encima del hombro y no veía por dónde iba.

James Potter la agarró por la cintura, y soltó una risita ahogada antes de decir:

--Uau, Evans, eres una verdadera mártir. Tus amigas van a quedar hechas cenizas si las miras así. Impresionante --tiró de ella suavemente para levantarla, y le dio un golpecito en el hombro--. A veces, la gente mira en la dirección en la que camina, sobretodo cuando se mueve a tanta velocidad. Es la mejor manera de evitar colisiones...

Dicho esto, la rodeó, y continuó hacia la mesa de Gryffindor, con sus amigos, que se arrastraban detrás de él, elogiándole.


Una vez en su habitación, Lily se sentó, enojada. En realidad, no estaba enfadada con sus amigas por no querer escuchar su explicación sobre Encantamientos; solo necesitaba una excusa para irse. La combinación del hecho de que era martes, y de que James Potter acababa de entrar en el Gran Comedor, la había hecho poner de muy mal humor. Tenía que salir del Gran Comedor de alguna manera (sin despertar sospechas...la última cosa que Lily necesitaba era que la interrogasen sobre el por qué se veía deprimida otra vez...), y de qué mejor manera que enfadándose con sus amigas. Bien. Seguramente podría haber encontrado una mejor salida. Pero se hace lo que se puede, y después de siete años, Marlene y Emmeline ya se habían acostumbrado a su enorme temperamento. Realmente, era un rasgo imponente en una Premio Anual.

Premio Anual. Lily había vuelto a la raíz de sus problemas otra vez, probablemente por milésima vez des de que había vuelto a Hogwarts aquél último año. Lily estaba en el tren cuando se enteró; se encontraba en el compartimiento de los Premios Anuales, esperando que llegasen sus compañeros. Cuando descubrió que James Potter era el Premio Anual, se sorprendió. Se sorprendió gratamente. Cerca del final del Sexto año, James había recibido un Howler de su padre por cierta travesura que se suponía que Sirius había hecho, pero en la cual James había participado. Nadie en la escuela conocía los detalles, excepto los Merodeadores y Severus Snape. Las circunstancias eran claramente inusuales, pero cuando James recibió el Howler, pasaron a serlo aún más.

En lugar de reír en voz baja con sus amigos, como habría hecho en el pasado, se levantó, golpeó a Sirius en la cabeza, y se fue rápidamente del Comedor. Nadie lo siguió. Ésa era la parte más extraña. Los otros tres Merodeadores se veían justo así: Peter, de apariencia desamparada; Sirius, viéndose cruel y miserable todo al mismo tiempo; y Remus se notaba frío, distante, y extremadamente apagado. Durante las siguientes dos semanas, toda la escuela les seguía de puntillas. Su humor durante ese tiempo podía asociarse a la presencia de un Dementor...o diez de ellos. Los días se volvieron largos, aburridos y monótonos; los Merodeadores eran la alegría de esa escuela.

Bien, fue mientras duró la “Etapa Oscura”, que los estudiantes más jóvenes recordaron durante varias semanas, cuando Lily vio como era realmente James cuando no se dedicaba a molestar a los otros estudiantes. Se había tropezado con él una noche en la torre de Astronomía; la joven estaba allí arriba con un permiso especial de la Profesora Sinistra, para acabar su carta que detallaba el movimiento planetario durante el año escolar. Mientras atravesaba silenciosamente el umbral de la puerta, oyó un ligero ruido que provenía del lado más alejado de la torre. Se arrastró a través de la habitación circular para encontrar solamente al único e inigualable James Potter, estirado sobre su espalda y bañado en la luz de la luna, dando ligeros y suaves golpecitos con su pie en el suelo, mientras miraba hacia arriba, al cielo nocturno.

Hasta ése momento, Lily nunca había prestado realmente atención a los comentarios de sus novias sobre cómo era de atractivo el muchacho; pero en ése instante, el claro de luna le daba un resplandor etéreo, y ella pensó que James Potter se veía como un auténtico dios.

Lily tosió suavemente, causando un ligero respingo a James. Él se levantó apoyándose en un codo, y se volteó en su dirección, con las fracciones impasibles.

--Oh, hola, Evans. ¿Qué te trae aquí ésta noche?--le preguntó con suavidad.

--Potter, yo tengo un permiso de la Profesora Sinistra para poder venir aquí arriba y acabar mi carta planetaria, así que creo que soy yo quien debe preguntarte por qué estás tú aquí.

Lily, que esperaba una respuesta mordaz, se quedó muy sorprendida cuando él le dijo, con esa misma voz tan suave:

--Sólo pensando... --Lily parpadeó. Ése no era el mismo tono presumido que James Potter acostumbraba a utilizar. Aquél tono de voz solamente le dijo a Lily una cosa: que el James que ella conocía no estaba presente aquella noche.

Lily tembló mientras recordaba el resto de cosas que ocurrieron durante aquel encuentro.

El cielo era tan hermoso, tan pacífico, que las acaloradas discusiones que generalmente tenían lugar cuando ellos dos estaban juntos nunca ocurrieron. En su lugar...

--Has escogido un camino muy largo para sólo pensar...¿qué hay de malo con la Sala Común?--Lily se encontró a sí misma utilizando el mismo tono apacible, casi de caricia, que él había utilizado momentos antes. Aunque eso la incomodó ligeramente, una mirada a la enorme y hermosa luna fue suficiente para calmar cualquier protesta dentro de su mente.

Esa noche no era para discusiones. Era para la calma...la paz...la tranquilidad.

James la miró unos instantes, sus ojos constantemente fijos en ella.

--Cuando viniste aquí arriba, primero pensé que eras Sirius.

Lily inclinó ligeramente su cabeza, contemplándolo.

--¿Me puedo sentar? --le pidió, mirando fijamente sus bellos ojos pardos, sin romper el contacto visual. Él asintió lentamente con la cabeza.

Ella se sentó en el suelo, con lentitud, estirando sus piernas, y apoyándose en sus manos. La chica le miraba, sus cuerpos uno al lado del otro, sin llegar a tocarse. Ahora que Lily estaba sentada a su misma altura, se sentía algo tímida.

Lily se miraba las manos cuando abrió la boca para preguntarle qué había significado aquello que ocurrió con Sirius. Las palabras le salieron lentas y suaves, exactamente igual que aquella noche:

--James --se detuvo, sin saber cómo continuar sin parecer una cotilla-- James, ¿por qué Sirius y tú no os habláis?

Él no contestó, así que ella continuó, con la misma suavidad que antes, su voz sonando dulce en el aire de la noche:

--¿Por qué Remus os está ignorando a los dos? ¿Por qué Peter vaga alrededor del castillo perdido y desamparado? ¿Qué ocurrió?

Sus ojos, abiertos y brillantes, estaban llenos de compasión y de preocupación. James cogió aire profundamente, cerró los ojos y se estiró sobre sus brazos. Suspiró de forma lenta y constante. Mientras hablaba, sus ojos seguían cerrados con suavidad:

--Sirius hizo una broma que no era divertida. Me metieron en su lío. Mi padre se puso furioso ya que, según él, el apellido Potter está siendo asociado a tales juegos infantiles. Remus fue descubierto por la broma de Sirius, y no dice ni una palabra. Y Peter...Peter no sabe qué bando escoger.

Mientras Lily le escuchaba, no dejaba de observarle. Notó cómo era su piel, lisa y bronceada por el Quidditch, brillando intensamente bajo la luz de la luna. También se fijó en los músculos de su brazo, doblado tras su cabeza, también fruto de años y años del pesado entrenamiento del Quidditch. Esa noche, Lily entendió por qué todas las chicas le veían como al dios que a veces él mismo se obligaba a aparentar que era.

Lily se sacudió aquellos pensamientos de la cabeza, volviendo a poner su atención en lo que James le había dicho. Ella le preguntó:

--¿En qué estás pensando?

El chico soltó una risa tranquila, suave, ladeando la cabeza ligeramente y abriendo perezosamente los ojos para mirarla.

--Amor, confianza, traición, decepción, errores...¿Sabes que Sirius está pensando en irse de la escuela?Él cree que es la única manera de negociar. Pero...¿cómo podría yo permitírselo, después de todo lo que hemos pasado juntos? --Lily asintió lentamente, con sus ojos fijos en él.

--¿Qué ha pasado con Sirius?

Los labios de él se crisparon en una sonrisa perezosa, y rompió el contacto visual con Lily.

--Él vino a vivir conmigo, el año pasado. Su familia está metida en la magia oscura...no hay lugar para Gryffyndors entre ellos --aquí, su voz cambió, por primera vez en toda la noche. El sacudió un poco su cabeza, antes de continuar hablando con esa voz suave que amenazaba con calmar y dormir a Lily:-- Hay otra cosa, también...Él es como un hermano para mí, como tú ya sabes. Odio no hablar con él --cerró los ojos un instante, antes de fijarlos en Lily. Ella suspiró con suavidad.

--¿Por qué no hablas con él otra vez?

Él se apoyó de nuevo en su codo, como había hecho cuando Lily había entrado adentro de donde estaban.

--Necesita esto. Necesita entender que lo que él hace también afecta a los demás...que cuando se juega con la vida y la muerte, no todo termina siempre en tu favor.

Aunque ella tenía cuidado de ocultar cualquier rastro de sorpresa ante sus palabras, estaba atónita. ¿Era ese realmente el James Potter con el que ella estaba hablando? Una brisa fresca y perfumada rizó su cabello negro como el azabache. No había duda: estaba despierta. Lily movió su cabeza mientras el viento movía sus rizos color caoba y le cubría con ellos el rostro.

La chica esperó que él continuase hablando, antes de darse cuenta de que él quería que ella hiciera el siguiente movimiento. James quería ver como reaccionaba ante sus palabras, deseaba que ella pudiera sentirlo aquella noche, que pudiera conocer el verdadero James Potter. Quería que ella se diese cuenta de que aquella noche era diferente para los dos.

Aquella noche, ellos solo eran Lily y James, no Potter y Evans, los dos alumnos de sexto año que competían para ver quien gritaba más, o decidir quién era capaz de decir palabras más hirientes. Ella no lo decepcionó.

--Y...¿está captando el mensaje?

James se encogió de hombros, devolviendo de nuevo su mirada a las estrellas.

--Es difícil de decir. A veces está enfadado conmigo porque no estoy con él, como todo buen amigo debe hacer, y otras veces se arrastra... --una rápida sonrisa se le escapó de los labios--. Bueno..se arrastra como sólo él sabe hacerlo...

Lily rió entre dientes, para luego ponerse seria, preparándose para meterse de nuevo en la vida personal de James.

--James, si no te importa que te lo pida... --empezó a decir, con lentitud-- ¿Por qué tu padre está enfadado contigo? Suena como si tú fueses el responsable de lo que sucedió... --le dijo, arrastrando las palabras, ligeramente temerosa.

James se sentó lentamente...más lentamente de lo que Lily jamás habría podido hacerlo. Sus pensamientos fueron rápidamente hacia los músculos, que él movió con aquél movimiento tan fluido. Se inclinó lentamente, extendió los brazos, y estiró sus largas piernas.
--Mi padre... --soltó una risa arrastrada, corta y suave--. Mi padre tiene el apellido Potter en gran consideración, y se esfuerza mucho para que siga siendo así --Lily se volvió a sentar. Ahora estaban más cerca que antes, y James tomó su mano con suavidad, casi como un acto reflejo. Continuó hablando mientras observaba su pequeña y blanca mano--. Los Potter no deben ayudar a sus amigos, porque los amigos de los Potter, ya de por sí, no deben necesitar esa ayuda --rodó los ojos--. Por supuesto, los Potter deben ser generosos, nobles, valientes y leales...demostrar preocupación por los demás...a menudo he tenido problemas para lidiar a la vez con esas dos ideas...no pueden ir juntas, ¿no? ¿Cómo puede alguien tener sólo amigos ricos y bien educados, si se supone que debe ser generoso y preocuparse por los demás? Pero, de alguna manera, un Potter debe hacer todo eso --James apoyó su frente en la mano que todavía sostenía la de Lily--. Mi madre quiere a Sirius como si se tratase de su propio hijo, pero a veces, mi padre no es capaz de ver nada más más allá de su apellido. Black. 'Negro es su nombre', creo que ésa era la frase que utilizó para describirle en su Howler. Los Potter no tienen amigos que actúen como Sirius lo hizo.

Lily apartó suavemente su mano de la de James, y la puso en su mejilla. Dirigió sus ojos suavemente hacia los suyos, y murmuró

--Conozco a un Potter que es todo lo que debería ser. Él es valiente... --James se inclinó ligeramente hacia Lily--. Es noble... --se movió un poco más--. Es generoso... --sus rostros ya se rozaban, y Lily ahora le murmuraba al oído:--...y es leal --James giró su cabeza, de modo que volvían a verse a los ojos otra vez--. Es tan leal que, incluso después de no haber hablado con su amigo durante dos semanas, sigue mirando por su bien...La idea de dejar a su amigo nunca se le ha ocurrido, porque...

James interrumpió sus palabras cuando terminó con el espacio que les separaba y capturó sus labios en un beso lento y dulce.

Cuando se separaron, Lily permaneció quieta, aparentemente saboreando el gusto de sus labios en los suyos. Parpadeó. No tenía ni idea de donde habían salido aquellas palabras...ella nunca había elogiado a James Potter en su vida, hasta ese momento...y ese beso...bajó la mirada. Apenas se acababa de percatar de lo tranquila que era realmente aquella noche. Durante unos instantes, un silencio pesado y torpe llenó el aire, hasta que la voz suave de James la sacó de su ensueño.

--Leal o no, mi padre sigue muy enfadado conmigo... --se rió con suavidad, para luego golpearse ligeramente la cabeza y mirarla, repentinamente curioso-- ¿Por qué no estás trabajando en tu carta? No deberías dejar que mis patéticos problemas te obstaculizasen para ser la Premio Anual el año siguiente...es un cargo muy importante.

Lily se quedó con la boca abierta.

--¡Oh, Dios, me había olvidado completamente de eso! No sé si podré acabar esta noche...maldición...y la Profesora Sinistra debe contar con que le daré un trabajo realmente bueno, ya que me ha dado el permiso especial para usar la torre, y... --el dedo de James sobre sus labios la calló.

--Shh...Te ayudaré. Terminé mi carta hace dos semanas. Vamos, salgamos --se levantó apoyándose en las manos, y miró como Lily se levantaba y caminaba rápidamente hacia su bolso, que antes había dejado a un lado.

--¡Gracias, James, eres mi salvavidas!

El resto de la noche pasó con tranquilidad. Platicaron sobre todo lo que se les ocurrió mientras James la ayudaba a completar su carta. Cuando terminaron, el cielo estaba teñido de una suave luz rosa, indicando el cercano amanecer. Ambos caminaron juntos hacia la torre de Gryffindor.

Cuando ya se encontraban ante la puerta del retrato, James se detuvo, se giró hacia Lily y le dio un beso suave en la mejilla, antes de dar la contraseña a una Señora Gorda que los miraba con curiosidad.

Cuando pasaba a través del agujero del retrato, la miró por encima de su hombro, y le dijo, con suavidad:

--Gracias por escucharme, Lily.


Lily suspiró. Realmente, no podía dejar de pensar en aquella noche. Sin embargo, estaba tan confusa...¿Por qué James no se le había acercado tras esa charla? Habían gozado de tal conexión, y tantos sentimientos estuvieron presentes...¿Cómo podía él haberlo dejado ahí? Él la había estado persiguiendo durante tres años. ¡Tres años! ¿Un solo beso lo había dejado satisfecho?

Ella, por supuesto, se estaba comportando de forma ridícula, superando cualquier tipo de límites. Cuando James dejó de hablarle durante el resto de aquél año, se sintió aliviada; se emocionó cuando él dejó de interesarse sentimentalmente por ella, ya que, de haberlo hecho, habría significado mucha más vergüenza pública por parte de la chica. James y ella se hicieron amigos para el resto del año, incluso cuando los Merodeadores volvieron a estar tan unidos como antes.

Por supuesto, no se volvieron los mejores amigos, ni nada, pero si uno de ellos veía al otro en el comedor, le saludaría y le diría “Hola”, y viceversa. Lily no se enfadaba si los ponían juntos en clase para trabajar. Era tan solo una amistad confortable a todo alrededor.

Esa comodidad se terminó alrededor de la segunda semana del Séptimo año. Ver a James metido en los deberes de Premio Anual y Capitán de Quidditch le hizo ver a Lily cuan responsable y maduro era él en realidad. Además, el muchacho fue a las reuniones de los Premios Anuales directamente de las prácticas de Quidditch, todo él cubierto de sudor. ¿Quién habría dicho que a Lily le gustaban los hombres recios y fuertes? Porque, al parecer, así era. O, quizás, solo era porque se trataba de James...

Desafortunadamente para ella, James no parecía dispuesto a llegar con ella a algo más que amistad. Eso es lo que había llevado a Lily hasta el punto de gritar a sus amigas para estar lejos de él. Su angustia ante sus sentimientos no correspondidos se multiplicó por diez cuando ella de cruzó con él, el la agarró, le dijo las cosas correctamente, y no la tocó ni un pizco. Si volviésemos al quinto año, en una ocasión como esa, o alguna otra en la que hubiesen estado lo suficientemente cerca, él habría puesto todo tipo de excusas para tocarla, dondequiera que fuese.

Obviamente, aquello antes molestaba mucho a Lily, y lo había maldecido muchas veces. ¡Pero eso era entonces! Él la quería cuando estaba enojada. Pero ahora...

Su estómago emitió un enorme rugido. No debería haberse ido de la cena...ahora estaba muerta de hambre. Dio una ojeada rápida a su reloj, y maldijo. La cena terminaría en cinco minutos, cosa que significaba que no comería nada durante doce horas más.

Maldición. Estaba tumbada, mirando hacia arriba, decidiendo en ése instante que debía disculparse con sus amigas por su ridículo arrebato.

Cuando Lily tomó su camino hacia la Sala Común para esperar la llegada de sus dos amigas, se encontró con una persona que era bienvenida, y no lo era, al mismo tiempo. James Potter estaba sentado en el mejor sillón de al lado del hogar, comiendo una enorme cantidad de comida de aspecto delicioso, que traía en una bandeja. Lily detuvo sus pasos en las escaleras, y lo observó, golpeándose ligeramente la cabeza.

James la vio entrar.

--¿Hambrienta? --le preguntó, entre bocados de pollo. Levantó una plata de sándwiches y fruta, y la agitó ligeramente, como para tentarla. Lily hizo una mueca, y sacudió la cabeza.

--Impresionante, señor Potter. ¿Como lo sabía? --James rió entre dientes.

--Después de que chocásemos de forma tan...brusca --le dio un guiño--, tus amigas me informaron de que no habías comido nada después de tu calurosa ida. Así pues, me tomé la libertad de robar en las cocinas para ti. Y para mí, por supuesto-- Sonrió--. Bueno, entonces...¿qué quieres? ¿Un sándwich?

Lily caminó hacia el fuego y se sentó en el suelo, al lado de la mesa donde estaba la comida.

--Por supuesto --levantó la cabeza para mirarle--. Eres mi salvavidas, ¿sabes? ¡Me habría muerto de hambre si hubiese tenido que esperar hasta el desayuno de mañana! Doce horas son muchas horas, y lo digo por experiencia.

James se veía pensativo.

--¿Sabes?, creo que debería ser Sanador en lugar de Auror. Ya te he salvado dos veces la vida. Soy increíble, ¿verdad? --hizo una mueca traviesa-- Y pensar que todo el mundo decía que mi destino era matar magos oscuros...estaban muy equivocado. Mi destino es salvar brujas lindas. Seguro que me premian mucho mejor --levantó sus cejas de forma bastante sugerente, y Lily golpeó su pierna.

--Cerdo.

James encaró su rostro al de Lily, y le contestó, en tono de broma:

--Te voy a hacer entender que mis intenciones son puras: quería decir que probablemente todas las chicas que salvase tendrían maridos y novios cariñosos, que estarían dispuestos a pagarme todo el oro del mundo por salvar a sus amorcitos. ¿Ves? Muy respetable --Lily rodó los ojos.

--Muy bien, pues: morirás rico, y solo. ¡Ahí está el final del cuento!

James levantó su dedo y negó con él con suavidad.

--¡Ah, aquí te has equivocado! Como ves, salvaré centenares de chicas bonitas de sus atacantes, pero antes ya habré salvado a otra chica, actualmente sola, hermosa, y no una vez, ¡sino dos! ¿Qué tienes que decir a eso? --sus ojos centelleaban por la felicidad, y parecía estar gozando profundamente.

Ella le miró de soslayo, antes de darle un mordico al sándwich. Masticó lentamente, tragó, y entonces pidió:

--¿Y quién es la chica hermosa? --James sonrió.

--Era una indirecta --se arrodilló, cogió el sándwich de sus manos, lo dejó encima de la mesa y la besó en la comisura de los labios--. Tiene unos ojos tan verdes como un sapo fresco conservado en vinagre... --susurró contra su boca. Lily rió y lo empujó.

--Bien, ¡por lo menos mi pelo no es negro como una pizarra! --James hizo una mueca, y se sentó al lado de ella, en el suelo.

--Puede que sea verdad...pero no creo que se trate de algo completamente relevante en la conversación que estábamos manteniendo justo hace un momento --Lily sonrió, confusa, y vio como él sonreía de forma traviesa--. Creo que...estabas hablando sobre belleza --James se golpeó la cabeza--. Pero no me refería a esa conversación --después de esto, rodeó su rostro con suavidad con sus manos, y le dio un beso, no tan tranquilo ni suave como el último que se habían dado.

Cuando las amigas de Lily regresaron a la Sala Común, cinco minutos más tarde, se sorprendieron e indignaron de ver que ella, en lugar de disculparse con ellas por su tremendo genio, estaba sentada delante del fuego, metiendo su lengua en la garganta del Premio Anual, con una bandeja llena de comida sin tocar a su lado.

Fin del One-Shot


¿Os ha gustado? A mí me encantó XD La traducción no es de lo mejor, pero creo que se entiende, ¿no? Espero que me digáis qué opináis, ¿eh?

Se despide,


Ray Laé Àlfori



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