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Anime/Manga » Naruto » ・×De Príncipes y Caballeros×・
Bunny Kou
Author of 29 Stories
Rated: M - Spanish - Romance/Adventure - Iruka U. & Kakashi H. - Reviews: 11 - Updated: 08-14-06 - Published: 08-06-06 - id:3088839

x.X. Todos los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto-sensei.X.x

o.O. Esta historia ha sido escrita sin fines de lucro solo para el sano entretenimiento de las personas que quieran leerlo .O.o
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Segundo capítulo: El Camino del Destino

-Ruka-sensei volvió hace unos pocos días y decidió pasar a enseñarnos todas las mañanas...-Decía Naruto, mientras intentaba tragar un pedazo de pan que ante su torpeza se le había atorado en la garganta. Sasuke, viéndolo toser golpeó su espalda suavemente, sin siquiera mirarlo, ayudándolo y recibiendo del rubio un tímido "Gracias".

Apenas habían llegado, Kakashi y los niños salieron a comprar las cosas para preparar la comida de ese día. Ya era tarde, pero Sasuke y Naruto no tenían problema, pues estaban con él. Pronto volvieron y luego de algunos minutos ya se encontraban en la mesa disfrutando del alimento...

El caballero los miraba mientras revolvía el resto de su carne, pero sus pensamientos no estaban con ellos, recordando lo fortuito de su encuentro...

Era un tarde soleada y Kakashi paseaba despreocupado por las calles, sin siquiera saber a dónde iba, queriendo descansar. Había llegado apenas hace unas horas y necesitaba relajarse. La misión no había sido muy complicada pero había llevado tiempo y él estaba convencido de que si no fuera por aquel hombre hubieran terminado más rápido, cosa que lo irritaba en demasía...

-¡Oye, suéltalo!-Escuchó que decía una pequeña vocecita. A su alrededor, un gran griterío, cosa que llamó la atención de este caballero que sin dudarlo se acercó para observar que era un grupo de jóvenes que al parecer estaban molestando a dos pequeños niños-¡Te dije que lo dejaras!-Volvió a repetir aquel mismo niño, mientras trataba de separar a uno de los jóvenes de un pequeño ovillo de hebras rubias que tenía entre sus brazos.

-¿Qué está pasando aquí?-Dijo, acercándose a ellos con un gesto calmo impreso en su rostro.

Los jóvenes no tardaron en reconocerlo y con prisa soltaron al jovencito de cabellos dorados, depositándolo con cuidado en el suelo..

-¡Ka...Kakashi-san!-Gritó uno de ellos mientras trastabillaba hacia atrás-No-nosotros...-Dijo con el miedo impreso en la voz.

-No me interesa saber nada de ustedes...¿No les da vergüenza molestar a unos niños?-Preguntó mientras se ponía detrás de los nombrados, apoyando sus manos en sus hombros-¡Lárguense ahora si no quieren ver de lo que soy capaz!-Les dijo actuando como si de verdad fuera a darles su merecido.

-¡Hai!-Gritaron antes de comenzar a correr. Al verlos desaparecer detrás de una vivienda, Kakashi sonrío y se agachó a la altura de los pequeños para acariciarles sus cabezas, gesto que aún ahora repetía.

-¿Están bien, niños?-El peli-negro y el rubio asintieron con la cabeza, impresionados de tener con ellos al Capitán de la Guardia del que tanto se hablaba.

-¡Muchas gracias!-Dijo muy contento el jovencito de cabellos claros, sonriéndole, cosa que el caballero copió.

-Gracias-Dijo simplemente el otro, desviando su mirada y sonrojándose en el proceso.

-¿Me pueden decir por qué los estaban molestando?.

-Ellos comenzaron a molestarnos porque...porque...-El rubio cambió su gesto y sus ojos se entristecieron mientras bajaba la mirada, cosa que fue advertida por su pequeño amigo que palmeó su espalda y le dedicó una suave sonrisa, una de esas pocas que dejaba salir.

-Porque no tenemos padres...-Terminó el otro niño, luego de observarlo, volviendo a su gesto sombrío y desviando con rapidez su mirada de la del mayor.

Kakashi dejó que su sonrisa desapareciera de su rostro... Él sabía lo duro que era no tener padres de tan pequeño, pero debían superarlo. Él tal vez podría ayudar a que no se sintieran solos y a desaparecer su soledad, también.

-Vengan conmigo...-Les dijo ofreciéndoles la mano-¿Qué les parece cenar en mi casa?.

El sol comenzaba a ocultarse mientras los tres iniciaban la marcha hacia la casa del Caballero. Luego sabría que los nombres de esos niños eran Sasuke y Naruto y que prácticamente se conocían de toda la vida...

-¿Kakashi-sensei?-Naruto movía su mano por delante de su rostro-¿Kakashi?...Están llamando en la puerta-Continuó el niño, parado en su silla con el vaso entre sus manos.

-¿Ah...?-El caballero se sorprendió. Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no había notado el repiqueteo en la madera de la puerta principal.

-Quédense aquí...-Les dijo mientras se levantaba de la mesa dirigiéndose a la puerta-...y cuidado con lo que hacen con esas verduras, que los conozco pequeños diablillos-Los niños quisieron lanzarle un pedazo de sus zanahorias, pero el caballero ya había desaparecido tras la puerta de la cocina, escuchando todavía sus risas mientras caminaba por aquel pasillo.

Desde el día en que los encontró, los visitaba a menudo al hogar donde vivían, divirtiéndose y relajándose con ellos. Sus viajes solían ser largos, pero ya no se sentía abrumado al volver, pues apenas llegaba procuraba pasar a verlos y algunas veces los llevaba a su casa a comer. Era muy entretenido estar con ellos y lentamente la soledad lo dejaba...Nadie podría decir que a él antes le gustara estar solo, al verlo siempre con una sonrisa mientras estaba con ellos.

-Buenas tardes, Kakashi-san...-La puerta se abrió y tras ella un soldado lo saludó mientras pasaba, invitado por el caballero, luego de devolver él también la inclinación.

-¿Cómo van con las guardias¿han cubierto las zonas que he especificado?-Preguntó, serio, mientras cerraba la puerta, asegurándose de que los niños siguieran en la cocina sin escucharlos.

-Si, hemos cubierto las zonas pedidas. Los mejores de nuestros hombres las realizaran, habrá cambio cada tres horas para que estén siempre atentos-El soldado contestó sin titubear, aún parado en la mitad de la estancia, con un gesto impasible sin dejarse amedrentar por la presencia del Capitán que asintió con la cabeza y suspiró, acomodándose la máscara que quería ceder por su barbilla...

-¿Han recibido información de hechos irregulares...?-El caballero caminó por la estancia, mirando sus pasos mientras se acercaba hasta una de las paredes, apoyando su espalda en ella-¿...movimientos extraños por la zona?.-Dijo por último, mirándolo a los ojos.

-Nada, señor-Respondió seguro, dirigiéndose a la puerta sin prisas-Solo se me ha enviado a avisarle esto...

Kakashi volvió a asentir y se alejó del muro acercándose hasta el joven, tomando su mano..

-Cualquier novedad, ruego que se me sea informada-Le dijo mientras lo acompañaba a la salida, volviendo a inclinar su cabeza esta vez en una despedida.

-Así será...

-Buenas tardes, soldado.

-Buenas tardes...

El soldado volvió a perderse tras la madera de la puerta y, por su parte, Kakashi soltaba su enésimo suspiro del día, encaminándose a paso desganado a la cocina. Realmente esperaba que esto sirviera y pudieran detener a los soldados de Fuyu antes de que fuera demasiado tarde...

-¿Terminaron con sus...?-Preguntó Kakashi mientras cerraba la puerta, pero sus palabras fueron cortadas por una verdura que llegó directo a su cabeza, golpeándole en la nariz.

-¡Wow¡Le has dado, Sasuke!-Dijo emocionado el rubio pasando su vista del caballero a su amigo sin quedarse observando a uno mucho tiempo. Un pequeña risa escapaba de sus labios mientras apretaba su barriga ante el dolor que le causaba tanta diversión.

El peli-plateado pronto se recuperó de aquella primera impresión y sonrío también, dejando que se entreviera aún debajo de la tela de su mascara. Al costado de sus ojos pequeñas arrugas se formaban mientras curvaba sus labios acercándose con lentitud a ellos al grito de "¡Ahora verán pequeñuelos!", soltando con ellos una suave risa que llenó la habitación, cayendo la comida desperdigada por el suelo cuando Kakashi los tomó de los brazos, comenzando a hacerles cosquillas, aún ante las protestas de los pequeños que intentaban escapar de sus brazos.

・×※×・

-Hora del almuerzo, joven..

Iruka le sonrió a la amable y dulce anciana y le contestó con un simple "Enseguida bajo", volviendo a cerrar sus ojos mientras la mujer se retiraba dejándolo nuevamente solo entre aquellas cuatro paredes.

Se sentía cansado y leves descargas recorrían su cuerpo al recordar el encuentro con Kakashi en el pueblo. Algo le decía que no debía preocuparse, más no quería que su padre prohibiera la salida de sus aposentos...

Igualmente había otra cosa que le inquietaba y era el por qué le había sido negada su salida...

Un suspiro escapó sin permiso de entre sus labios mientras se levantaba de la cama, abriendo sus ojos y observando por unos segundos el ventanal, se dirigió por fin a las puertas para comenzar el camino al comedor.

Bajó las escaleras lentamente, sin poder dejar de pensar en los sucesos de ese día que rompían con lo monótono de su rutina y frunció el seño al acordarse de esas molestas personas que sin razones lo seguían pero que en ningún momento se acercaban. Ganas no le faltaban de darse vuelta y encararlos, pero su entrenamiento se lo prohibía. Además no podía delatarse, tenía que cumplir con lo prometido...

-¡Ah...! Ya estás aquí, hijo.-La voz de su padre lo sacó de sus pensamientos mientras abría las enormes puertas del comedor, a su espalda el rey aparecía con una enorme sonrisa, esa que casi nunca abandonaba su rostro. Iruka también curvó sus labios en recíproco afecto palmeando la espalda del anciano mientras ingresaban al salón.

-Pensé que no bajarías...-Continuó el gobernante mientras se sentaba en su lugar, justo en la punta de la mesa. Iruka lo miró de reojo mientras saludaba a su madre con un alegre "hola", dándole un beso en la frente antes de sentarse frente a ella del lado derecho del Rey-...cuando fui a buscarte no contestabas, creí que seguirías durmiendo hasta tarde...

El príncipe le sonrió nuevamente, haciendo gesto de un bostezo que realmente no era verídico, pero que en vista de las circunstancias y del travieso sonrojo que pedía por cubrir sus mejillas, le pareció lo más correcto mientras tapaba sus labios con su mano...

-Ya he dormido lo suficiente...-Dijo luego de agradecer con un cabeceo a la criada que le hubiera servido la comida-...solo me he cansado con el arco. Hacía tiempo que no practicaba tanto...

-¡Solo han sido dos horas!-Exclamó sorprendido Taiyou mirándolo y recibiendo un leve reproche de su esposa, la reina Tsuki, que lo miró con reprobación mientras él comenzaba a reír nervioso, temeroso de la reacción de su esposa.

-Pero es que no estoy acostumbrado a usar tanto el arco...-Mintió Iruka desviando su mirada aparentando vergüenza, mas una buena estrategia para no tener que mirarlo a los ojos.

-Vamos, vamos...-Alentó la reina tomando sus cubiertos y comenzando a cortar la carne que le fuera servida-No querrán que se les enfríe¿verdad?.

Un silencio sepulcral, solo roto por el ruido del metal de los utensilios golpeando contra la loza del plato. Nadie en su sano juicio contradiría a la reina..

Iruka volvió a suspirar mientras masticaba las verduras que se llevara hace instantes a la boca...¿Qué querrían esos hombres?.

-Estás muy pensativo, Iruka. ¿Ocurre algo?-La dulce mujer llamó la atención del Príncipe, antes de tomar su copa y beber de ella.

-N-no es nada madre...-Contestó él, atragantándose, necesitando beber como su madre un poco de lo que tuviera servido en aquel recipiente opaco que fuera su vaso.-Solo...-Aventuró con su vista a mirar al Rey que también, como presagiando lo que viniera después, lo observaba expectante-...Solo pensaba en el por qué no puedo salir del castillo...

El silencio volvió a hacerse entre ellos, suspirando el rey al momento de dejar sus cubiertos sobre su plato.

-Temo que es imposible que salgas, hay gente extranjera merodeando por las inmediaciones al pueblo. No sabemos lo que puedan querer pero no puedo darme el lujo de arriesgarme-El ambiente, aunque no llegaba a tenso se había puesto pesado y la soberana siguió comiendo con una mueca inexpresiva impresa en su rostro.-Esas personas no son bienvenidas en nuestro reino, pero parece que no les importa, ya han atacado en varios lugares...

Iruka no despegaba la vista de su padre, atando cabos en su cabeza.

-"¿Gente extranjera?"-Pensó el pelilargo, tratando de recordar a los que lo siguieran, divisando en su memoria esas grises capas que los cubrían-Gente de Fuyu...-Susurró llegando a la conclusión, reprochándose el no haberse dado cuenta antes.

-¿Qué has dicho?-Preguntó Taiyou, preocupado. ¿Le pareció o su hijo había dicho Fuyu?.

Iruka se disculpó negando con la cabeza, soltando alguna tonta excusa que fue creída por su padre quien sonrió satisfecho, dando por zanjado el tema.

-"Debo ir..."-Pensó por último Iruka devolviendo la sonrisa a Taiyou-sama y tomando sus cubiertos nuevamente para llevarse un pedazo de carne a su boca. Esperaría a la media tarde para salir. Si o si tenía que volver a salir-"No puedo esperar hasta mañana sería muy riesgoso"...

La comida pasó en calma entre risas y comentarios del Iruka y el Rey, que lograban que la Reina sonriera.

Nadie podría sospechar nunca de él...

・×※×・

Un pequeño orificio en las maderas que cubrían la ventana era suficiente para iluminar levemente la estrecha habitación. Las paredes húmedas por las incontables goteras del techo y el suelo cubierto por una gruesa capa de polvo. Uno podría pensar que caminaba en la tierra y no podría imaginar que debajo de tanta mugre pudiera haber una superficie de piedra maciza. El olor, un insoportable hedor a putrefacción llenaba la habitación como también lo hacia el silencio apenas roto por el rumor de las gotas de agua que caían al suelo con irregularidad.

Y de pronto, otro ruido apareció entre lo monótono del panorama, acompañado de una sombra que se movía con sigilo acercándose hasta ese mismo orificio en la ventana, observando fuera de ella el movimiento que pudiera existir fuera de aquel lugar. La luz del sol dio de lleno en su iris, pálido, sombrío aún ante su blancura. La sombra, que se encontraba envuelta en una túnica incolora ante la poca luz existente, se movió de allí, alejándose con lentitud y haciendo señas desde la puerta del salón, apareciendo al instante dos siluetas más. Ellas asintieron mientras ingresaban al lugar sin preocuparse del olor existente Era como si fueran incapaces de sentirlo.

-El lugar es seguro, podremos hablar sin problemas...-Dijo la sombra que antes se hubiera acercado a la ventana. Su voz era una voz áspera, las notas parecían rasparle la garganta al salir y el tono era frío y sin vida, capaz de ponerle el vello de punta a cualquiera que lo escuchara, pero al parecer sus acompañantes eran una excepción, pues ni se inmutaron ante el tinte gélido de su voz.

-¿Tienen novedades?-Le preguntó con un tono que demandaba premura, pero que no por ello dejaba de ser tan tétrico como el anterior escuchado-¿Los han encontrado?-Dijo sin esperar una respuesta para la anterior cuestión.

-No señor..-Respondió temerosa la otra sombra, una mujer, por su suave tono que, aunque áspero, no resultaba tan chocante como el de sus dos compañeros.-Creemos que ya los tenemos en...

-¡Creemos?...¡Creemos?-Dijo irónico aquel que fuera el superior en lo que se refiera a cargos. Su tono de voz asustó a las otras dos siluetas que luchaban por no demostrar el miedo que comenzaban a experimentar, teniendo cuidado hasta de la forma de respirar, talvez temiendo que su pavor fuera reconocible tan solo con ese simple hecho-No se los ha entrenado para "creer", se-ño-ri-ta...-Volvió a decir despectivo, casi pegando su rostro al de la joven que batallaba por mantener la mirada al frente y sus párpados abiertos aún con los continuos gritos del superior.

-Lo siento señor, es nueva y...-La otra sombra había cambiado por completo su voz, o eso parecía cuando su tono se convirtió en uno levemente suplicante, desviando su vista a su compañera.

-No le he pedido que intervenga, Shiroi-Siseó el hombre volteando a observarlo-¿Prefiere ser usted el que reciba la sanción, por esta niña?.

Los otros dos se mantenían callados mirando al frente mientras el sudor ya comenzaba a perlar sus frentes. Sus corazones latían desbocados en sus pechos, desesperando a sus dueños que temían que fueran escuchados. Ellos muy bien conocían la severidad de los castigos de su superior...

-Tienen suerte..-Habló nuevamente la silueta, moviéndose hasta la ventana, y soltando una pequeña risa que heló la sangre de los jóvenes-Hoy no recibirán castigo...-Las dos sombras se dieron el lujo de soltar el aire que había estado reteniendo y observaron como la restante se daba vuelta para observarlos-Pero..Quiero que contesten correctamente la pregunta que les hice..¿Los...han...encontrado?-Preguntó lentamente sonriendo con sadismo, volviendo a acercarse a ellos.

-Señor, según se nos informó los encontraremos en uno de los hogares que todavía nos falta por revisar, en el Pueblo Central.-Contestó el joven aparentando seguridad, tratando que su nerviosismo no se notara en el tono de su voz.-Ya se ha organizado para ir en su búsqueda esta misma tarde antes de la puesta del sol, aprovecharemos el cambio de guardia de los soldados del capitán Hatake para no ser descubiertos..

-Perfecto..-Respondió el superior volviendo a sonreír, comenzando a alejarse hacia la puerta-Saben lo que les espera si fallan¿verdad?.

Los soldados asintieron, mientras un escalofrío los recorría y las tres sombras se perdieron detrás de la puerta, dejando de testigos de su encuentro, solo la mugre y el hediondo olor que los envolvió en aquella estrecha y húmeda habitación.

・×※×・

-¿Ya debemos volver?-Preguntaba Naruto mientras fruncía el ceño, exasperado, todavía no quería hacerlo-Yo me quiero quedar aquí contigo, Kakashi-sensei-Decía el pequeño mientras se abrazaba a la pierna del caballero, mirándolo con ojos que buscaban aparentar tristeza tratando de persuadir al joven de cabellos plateados.

-Vamos Naruto, que ya es tarde y se van a preocupar en el hogar...-Trataba de convencerlo Kakashi mientras andaba como podía hasta la puerta de la casa, llevando a rastras al pequeño rubio y en sus brazos a un dormido Sasuke que descansaba ajeno a la situación de su inseparable amigo.

-¡Pero...pero...!-Protestaba el niño viendo fallidos sus intentos.

-Nada de peros, y habla más despacio que despertarás a Sasuke...-Le dijo Kakashi, sintiéndose más liviano al no contar con la carga en su pierna. El Capitán se giró y observó a Naruto, que se encontraba unos metros atrás de él, de brazos cruzados y todavía con su ceño fruncido, esto hizo que suspirara y volviera sus pasos hasta quedar al lado del pequeño-Mira, haremos una cosa. Hoy te llevo y pediré permiso para que mañana se queden a dormir en mi casa...¿Qué te parece la idea?.

Las palabras hicieron asombrosos efectos en Naruto que pronto sonrío muy alegre y feliz dio un salto eufórico para luego comenzar a caminar...

-¡Vamonos!-Dijo cantarín adelantándose unos metros a Kakashi, que todavía estaba sorprendido de la reacción del niño. Cuando por fin logró salir de su ensimismamiento, sonrió y suspiro para seguir al niño que ya le llevaba una buena distancia.

-¡Espera!-Dijo Kakashi, tratando de no gritar para no despertar al pequeño que dormía entre sus brazos. Volvió a suspirar y otra vez dirigió sus ojos al hermoso cielo que ya comenzaba a presentar algunos tonos anaranjados en la lejanía...

-"Mañana habrá buen tiempo, al parecer-Pensó el hombre volviendo sus ojos a Sasuke y luego a Naruto que marchaba delante de él...

Buen tiempo, pero..¿buen día..?

・×※×・

-¿Ya te vas, hijo?-La voz de su madre logró que Iruka se diera vuelta a contemplarla con una suave sonrisa en los labios a la vez que levantaba una de sus manos para tocar su frente.

-No me siento bien, madre.-Le respondió mientras caminaba hacia las puertas de la biblioteca. En el aire, el perfume de la madera y el papel viejo endulzaban el olfato del joven que ya tomaba el picaporte y lo giraba para darse paso y poder salir-Iré a dormir, descansa madre...-Le dijo sonriente.

-Tu también hijo, espero que te mejores...-Saludó la Reina ante de volver a perderse en la lectura de su libro como hiciera el príncipe, por las puertas de aquella habitación.

Mientras Iruka caminaba hasta llegar a las escaleras, sus ojos se desviaron a los ventanales a su costado para observar el sol que ya se ponía. Tenía que ser rápido y precavido, nadie debía volver a verlo y esperaba no tener que encontrarse nuevamente con el caballero, porque seguramente esta vez si lo delataría...

Subiendo los escalones de dos en dos, pronto llegó a su habitación donde se cambió, colocándose las mismas ropas que usara en la mañana para salir al Pueblo. Ese traje lo había conseguido gracias a Naruto y Sasuke, como también la cinta que ahora ataba sus cabellos, un regalo de los niños quienes decían que así le quedaba bien. Sonrió y miró por última vez las puertas de su cuarto, asegurándose de que estuvieran trabadas...

Debía darse prisa...

・×※×・

El sol ya se ponía y mientras una suave brisa comenzaba a azotar, desde tres distintos puntos, diferentes personas se ponían en marcha hacia un mismo punto. Incomparables emociones impresas en sus gestos, desiguales pensamientos y un encuentro del que nadie saldría sin llevarse una sorpresa.

Continuara...

¡Bueno, solo me queda agradecerles por sus reviews y nos veremos en el próximo capítulo!

Ja ne!

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