Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Cartoons » Avatar: Last Airbender » Encallados

Saya-Mitzra
Author of 38 Stories

Rated: T - Spanish - Angst/General - Zuko & Zhao - Reviews: 17 - Updated: 12-18-06 - Published: 08-13-06 - id:3103659

Luego de dejar por algún tiempo considerable el medio del fanfiction, por lo menos en lo que al lado del papel se refiere, siempre fui y aun soy asidua lectora, vuelvo a este medio con esta pequeña historia, historia que definitivamente no será aprobada por la mayoría pero al fin y al cabo aquella persona que lea la advertencia se atendrá a las consecuencias de su curiosidad X3.

En cualquier caso las críticas constructivas siempre serán bienvenidas y por si les quepa la menor duda al respecto si apoyo al Sutara pero así soy y también me gustan otras alternativas.

Ahora bien un poco de ubicación, la idea si bien no es demasiado original (la verdad ni siquiera he revisado si existe algo como esto en u otro sitio y no pretendo ser creadora de un nuevo fandom que se existe de alguna u otra forma) se originó luego de uno de los capítulos iniciales en la primera temporada: Chapter 3 - The Southern Air Temple.

Sin más, disfrútenlo.

PD: Azula, Zula son la misma, por si por ahí pongo una u otra manera de escribirlo.

-

-

-

Encallados

Cap1 : Explicaciones

-Comandante Zao, interrogamos a la tripulación tal y como nos ordeno. Reportaron que el Príncipe tenía capturado al Avatar pero se escapo- informo sin demora el guardia para desgracia del Príncipe.

-“maldita sea! Maldición….”- pensó Zuko su suerte se acababa y Zao no perdió tiempo en aprovecharse de su rendición.

-Bien, se quedaran un poco mas no es así y me volverán a explicar como fue dañada su nave?-susurró Zao sarcásticamente.

Zuko sintió un escalofrío, no era por haber sido descubierto, tampoco por ser retenido sin escapatoria. “Ese tono, ese tono” seguía repitiéndose en su cabeza. A lo mejor era tiempo de detenerse y no empeorar su situación, esperar no le haría daño, después de todo, cualquier cosa era mejor que volver a escuchar esa entonación en la garganta de ese hombre.

Ahora nuevamente sentado frente a ellos Zao esperaba la versión autentica de lo sucedido pero en realidad no le interesaba ya puesto que sus subalternos lo habían averiguado, no, sus razones eran otras. Por su parte Zuko presentía que lo mejor era ya abstenerse de cualquier comentario y se ensimismó en evitar a toda costa mirar al comandante y hacer caso omiso de su presencia.

Con eso, Iroh se percató del esfuerzo de su sobrino en evitar la conversación pensando que su orgullo le obligaba a esa actitud decidió que entre mas pronto concluían ese asunto mas rápidamente saldrían de esa situación y podrían recuperar de alguna manera el tiempo perdido. Decidido abordo su tasa, bebió un sorbo de su té para obtener la atención del comandante y sopesando sus palabras empezó con el relato.

Sin embargo aun con su gran agudeza, Iroh no se percato de la actitud de Zao, el hombre ante el parecía estar escuchándolo cuando en realidad solo se concentraba en una cosa, o en este caso, en una persona. Aprovechando que Iroh bajara la vista por unos instantes interrumpiendo su relato para servirse otra copa de té, Zao gradualmente levantó la vista delineando la silueta del príncipe y grabándola en su ser.

En verdad, pensó, con tanta agitación no me había percatado pero ha crecido. Has crecido no es así Zuko?

Fijó unos segundos mas la vista en el Príncipe, fortaleciendo su mirada en su rostro, pero Zuko hacia caso omiso, se negaba a mirarle y más bien parecía estar divagando en otro lugar.

Iroh volvía a acomodarse con su copa en mano listo a seguir con el relato mas Zao inesperadamente frunció el entrecejo, pegó una mano en su rodilla derecha logrando sobresaltar al joven y se levantó con una sonrisa.

-Bien, ex-comandante Iroh creo que será todo, ya le entendí muy bien lo sucedido-

Zuko de inmediato sintiéndose aliviado levantó la vista, en su mente y cuerpo solo le quedaba irse de ahí lo mas rápido posible pero, su mirada choco con un par de ojos que le detuvieron en seco.

-Si es así creo que es hora de irnos, con su permiso comandante- empezó Iroh -

-Claro comandante pero, antes de eso necesito pedirle un favor mas- sugirió en buenos modales y dejando caer un instante de silencio-

-Supongo que esta bien, pues de que se trata?- preguntó Iroh-

-Si me permite necesito que el Príncipe me aclare algunos detalles suplementarios. Le seria sumamente agradecido si nos esperase en la tienda de visitantes de honor- solicitó primero mirando al mencionado chico y luego al hombre mayor-

-gu...-ahogó Zuko, mas disimulo rápidamente su ansiedad cuando su tío volteó inquisitivamente hacia su sobrino.

-Si el Príncipe me concede su cooperación de seguro las reparaciones y reabastecimiento de su nave estarán listas en cuanto terminemos nuestra charla-

Iroh estaba a punto de negarse presintiendo que algo estaba mal mas Zuko desafiante le miró y asintió. Al tío no le quedaba de otra que aceptar a su vez.

-Esta bien. Pero no tarde comandante Zao- accedió Iroh dirigiéndose a la salida de la tienda sin quitarle la vista de encima preguntándose que podría estar pasando, después de todo que podría indicarle mas Zuko. Quizás solo era para fastidiarle, y lograr hacerles perder más tiempo. Zao en el pasado y aún siendo un militar había escalonado rápidamente hasta llegar a ser capitán para cuando Zuko y él se habían encontrado por primera vez en el palacio.

Ese día Iroh no estaba presente, aún estaba dirigiendo sus tropas contra el Reino Tierra. Sin embargo, ya se había encontrado con Zao y desaprobaba su pensamiento más al contrario de el, su hermano parecía encantado con el hombre. El recuento de ese día lo debía insólitamente a Zula, que en estos años no le había enviado mayores cartas a no ser oficiales de la familia, por ello le pareció de lo mas inaudito que viniera un comentario al respecto en la ultima correspondencia de la familia real en respuesta a la suya.

Y decía simplemente, "Tío Iroh, hoy nuestro padre asigno un nuevo miembro a su escolta, el capitán Zao parece un hombre bastante capaz como ya sabrás, pues me comentaron que ya lo habías conocido. Pero lo mejor es y apuesto que no adivinas, también le dará algunas lecciones de fuego control a mi hermano. La verdad, no se ni para que se molestan tanto pero quien sabe tal vez aprenda algo útil. Espero que disfrutes aplastando la resistencia Tierra y pronto regreses a disfrutar de tu Reino."

Azula era una niña bastante extraña en cuando a comportamiento, era cierto que tenia mucho talento, una prodigio según muchos pero algo no terminaba de encajar en ella. Para Iroh, si buen la anotación en la carta era insólita no dejo de caer en las acostumbradas sección de misterios rodeando a la chica, al fin y al cabo en esa época no fuera capaz de descifrarla sobre todo teniendo tantos asuntos que atender en el frente. Al final, el asunto se resumió a una pequeña pregunta para el propio Zuko en otra de sus cartas, la cual el joven Príncipe nunca contesto y todo quedo olvidado ya que mayores desgracias sucedieron después dejando una curiosidad insatisfecha.

-Pues ahora que estamos solos, tu y yo estimado príncipe. Aceptarías cooperar?- preguntó en el tono mas amable que podría ser producido por sus labios-

-y que mas querrás saber? Tio Iroh ya te contó lo sucedido, no sé a que viene esto-respondió desafiante sin embargo su voz se quebró al final y sus puños temblaban por mas que tratara lo contrario.

-En realidad pensaba mas en otros detalles- presento como mera excusa dando unos pasos y acortando la distancia entre ambos-Ya sabes en 2 años muchas cosas suceden, por ejemplo, atravesando los mares buscando pistas las condiciones fueron difíciles, tu padre no te dio mas que esa insignificante nave debió ser en verdad muy difícil. En tiempos como esos una persona cambia, en mente y por supuesto en físico- termino Zao ya a dos pasos del chico-

Le mantuvo la mirada unos segundos hasta que Zao alzó la mano tomando su hombro, Zuko temblaba. Desvió la mirada los recuerdos eran demasiado fuertes, inundaban sus pensamientos de improviso y le dejaban sin ribera a la cual arrimarse.

-

-

-

Yup, gomen por dejarlo ahí. Aún tengo trabajo que terminar para mañana y los siguientes dias.



Return to Top