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La esfera sagrada
Episodio 1.
Reencuentro
Eran las doce de la noche, en Tokio una chica de mediana estatura, cabello y ojos celestes se despertó de un sobresalto, con la respiración agitada y una capa de sudor muy leve estaba impregnada en su frente, también se podía apreciar en sus ojos una impresión intensa.
Esas imágenes … ¿por que las veía todas las noches?
Desde hacia unos días, sus dos mejores amigas Anais Hououji y Lucy Shidou habían desaparecido, nadie tenia la mas mínima idea de adonde habían poder ido y Marina se sentía confundida ¿A donde pudieron haber ido, sin dejar ningún rastro? ¿Porque sus amigas no le habían dicho nada? tal vez estas imágenes que había visto esos últimos días pudieran ayudarle. Si eran ciertos, Lucy y Anais estarían en graves problemas.
En sus sueños sus amigas estaban en un lugar oscuro, solamente iluminaba el lugar el resplandor de la luna llena. Lucy y Anais la llamaban, y le advertían sobre un chico extraño que deseaba poder obtener el extraño poder de las "Esferas de vida" custodiadas por las guerreras protectoras del mundo místico y el mundo mágico. Además le pedían que intentara volver a Céfiro y allí pidiera ayuda. Las primeras veces esto le pareció un poco descabellado, pero con el paso de las noches no se le hacia tanto.
Siempre despertaba sobresaltada y no podía descansar bien, las noches se le hacían eternas y no conciliaba el sueño hasta que estaba demasiado agotada para seguir, sin embargo, la perturbación y la luz del día no la dejaban descansar, cada día se sentía peor, el cansancio, la preocupación, un mal presentimiento…
- Volveré a Céfiro – susurró entre sí aún en cama mientras ponía sobre su frente una de sus manos. – o aunque sea lo intentaré…
Cuando era medio día, se encontraba ya frente a la torre de Tokio, lugar donde en ocasiones anteriores habían sido transportadas, tomo el elevador para llegar más rápidamente al mirador, y paró ahí en pocos minutos.
Aún con un sentimiento de duda, recorrió el lugar con la vista, antes de suspirar.
- Muy bien… ahora veamos que es lo que me depara esto – dijo un poco temerosa
Cerró lentamente los ojos y recordó el paisaje de Céfiro que había cuando la princesa Esmeralda gobernaba aún.
Un lugar hermoso, lleno de vida, hermosas islas flotantes, las aldeas, el gran bosque del silencio, el mar… todo venía a su mente como si siempre hubiera estado ahí, como si ese fuera su lugar. Pidió volver nuevamente con todo el deseo de su corazón, pero no sintió nada. Ni una luz, ni una caída. Ni nada.
El silencio era lo único que la acompañaba por lo que se resignó y abrió los ojos, sin embargo, su sorpresa fue grande.
- Imposible… estoy en Céfiro? – se pregunto la chica al mirar a su alrededor y encontrarse en un lugar completamente distinto a la famosa torre. Frente a ella, se encontró los grandes bosques, las montañas, la vida de todo un mundo mágico.
- Definitivamente no creo que sea Tokio – susurro con una sonrisa, aún incrédula - ¿Donde podré encontrar a Clef y a los demás?
Empezó a caminar lentamente, admirando todo aquello y el cuanto había cambiado desde la última vez que estuvo ahí, pero de pronto paró de su andar, sintió una sensación conocida, parecida a un llamado y sin saber porque, empezó a correr hacia esa dirección, al hacerlo no tardó mucho en encontrar lo que al parecer era su destino.
Frente a ella se encontraba un gran castillo, que ella había visto ya, junto con sus amigas millones de veces, un recinto con tres pilares que parecía se extendían hasta el cielo, parecidos a cristales, el de en medio era un poco superior a los laterales. Sonrió y decidió entrar.
Se detuvo en frente de la puerta con alegría dentro de ella, acercó su mano decidida hacia la puerta y para su sorpresa esta se abrió antes de ser tocada, del mismo modo que cuando fueron por primera vez a la casa de Presea en el bosque del silencio.
- Que extraño… - susurró
La chica entro y recorrió los pasillos en los que aun quedaban recuerdos del pasado. Algo la detuvo, era una voz masculina totalmente desconocida para ella.
- Deténgase señorita! – ordeno un hombre, al parecer un guardia del castillo por como iba vestido, una armadura ligera, pero tal vez echa por magia, sin embargo, no se detuvo a pensarlo mucho ya que el sujeto tomo su muñeca agresivamente.
- Suélteme, me esta haciendo daño – se quejo Marina mientras trataba de soltarse
- ¿como logro entrar a este lugar? ¿que tipo de magia posee para que haya podido romper el hechizo de protección del mago supremo?
- Clef?
- Que falta de respeto! Quien mas podría ser que Guru Clef, el mago supremo?
Para estos momentos el guardia se había distraído, por lo que la peliazul aprovechó el momento, lo empujo y empezó a correr con todas sus fuerzas hasta donde recordaba era el salón del trono. Aunque para su desgracia, el guardia se repuso rápidamente y empezó a correr tras ella, incluso, con más velocidad y le empezaba a dar alcance, sin contar que otros dos guardias se habían unido a la persecución.
- Deténgase! – gritaban una y otra vez.
Estaba agotada y apenas podía oírles. Cuando ya no podía ni un segundo más y pensaba en darse por vencida, recordó a sus amigas ¿Si estaban en problemas como las iba a defraudar? Después de unos cuantos minutos logro ver la puerta de tan buscado salón pero cuando estaba a punto de alcanzarla nuevamente la mano la detuvo ahora con más brusquedad.
Ella miró a los guardias horrorizada. Era su única oportunidad, debía hacer algo.
-CLEEFF! – grito Marina
Pocos minutos antes en la sala del trono, los cefirianos estaban discutiendo, los gestos de unos demostraban que estaban preocupados.
- ¿Que vamos a hacer Guru Clef? – preguntaba Presea mientras Nikona saltaba a sus brazos, sin hacer ningún sonido.
- El asunto es grave Presea, en vez de darle toda la carga al maestro deberías pensar en una forma de ayudar – dijo molesto Paris
- Si tan solo las guerreras mágicas estuvieran aquí – comento Caldina
- No! – Exclamo Latiz – no podemos arrastrarlas a esta nueva guerra
- Es cierto, después de lo que hicieron, ellas seguramente esperan ver un nuevo Céfiro en donde podamos vivir tranquilos, no podemos traerlas, además no habría como hacerlo.
- Necesitamos empezar con las movilizaciones… - dijo repentinamente Guru Clef – debemos traer a los habitantes de las zonas mas riesgosas, al castillo.
- No creo que sea lo correcto – comento Paris
- Y por que no? – pregunto Presea
- Porque ahora en este mundo reina la voluntad de los habitantes y si los traemos aquí, podría expandirse el pánico y con ello se puede crear un enemigo y ahora tendríamos que luchar contra dos.
- Es verdad – afirmo el hechicero – entonces tendremos qu…
Un grito le interrumpió llamándole, una voz conocida para él, sin embargo, algunos de los que se encontraban ahí no sabían de quien era ese grito ya que sus caras denotaron confusión.
Mientras tanto, Marina al no escuchar respuesta se empezó a preocupar y volvió a gritar aún con más fuerza.
- Clef!
- Cállate! No tienes ningún motivo para armar alboroto justamente afuera de este salón tan importante – dijo mientras levanto una mano para darle un golpe, pero en ese momento se abrieron las puertas del salón principal y todos los ahí reunidos se sorprendieron al ver a la guerrera mágica del agua ahí, la cual había cerrado los ojos en espera de que algo sucediera.
Guru Clef rápidamente cambio esa cara de sorpresa y alegría a una de desaprobación y enojo.
- ¿Se puede saber que esta haciendo? – preguntó Clef, con la mirada fija en el guardia, la cual no era para nada amistosa.
- Pero esta – empezó a decir el guardia
- Nada de "esta". Se llama Marina Ryuzaki y es una de mis discípulas. Para ser mas exactos es una guerrera mágica – dijo sin eliminar el tono molesto de su voz.
- Discúlpeme, no lo sabia – dijo el guardia dirigiéndose a la chica aun temerosa mientras le soltaba la muñeca y ella se la frotaba con la otra mano.
Los guardias ahí concentrados se fueron sorprendidos por saber quien era la chica sospechosa y al parecer se les veía nerviosos.
Sin embargo, ya nadie les puso atención a ellos, todos los presentes parecía que se habían congelado en sus lugares por la sorpresa, ninguno dijo nada, ni movio ningun músculo, Marina les observó.
Definitivamente parecía que los años no hubieran pasado ahí.
Todos seguían igual… incluso él.
- Estas bien, Marina? – dijo el mago preocupado al verla tan agotada.
La chica asintió suavemente en cuanto reaccionó.
- Gracias a ti. Me da mucho gusto volver a verlos – saludo marina con una sonrisa.
- Marina! – dijo Caldina mientras iba a saludarla con su clásico abrazo. - ¿Como estas? Me da gusto que hayas venido
El silencio se hizo presente nuevamente.
- No te da gusto regresar Marina? – pregunto Presea mientras se acercaba
- No es eso, es que verán …
- Y Lucy? - Y Anais? – preguntaron sus enamorados al mismo tiempo
- Es por eso que he venido – dijo la guerrera mientras su mirada se hacía seria.
Le daba gusto volver, pero antes de que fuera regresada a su mundo o algo así, debía preguntar por ellas.
- Están bien? – pregunto angustiada Presea
- Eso no lo se – dijo Marina
- ¿No lo sabes? – dijo inquieto Latiz esperando oír una mala noticia que tendría que ver con su pelirroja
Marina empezó a contarles la historia. De la desaparición de sus amigas, de sus sueños.
- Esferas de vida? – Pregunto Paris – Sabes que es eso Guru Clef?
Este solo negó haciendo un movimiento de cabeza, pero parecía preocupado.
- Entonces creo que me equivoque, pensé que aquí podría hacer algo por ellas, discúlpenme por interrumpirlos y preocuparlos. Clef sabes como puedo regresar al mundo místico? – pregunto Marina con evidente preocupación.
Guru Clef volvió a negar.
- Ya veo… - susurró.
- Bueno, ya que las cosas están así te llevare a tu habitación, te ves cansada… - se ofreció Caldina mientras se acercaba a ella con una sonrisa consoladora.
- Muchas gracias Caldina.
Caldina salio en ese momento con la guerrera a una habitación para que descansara, a simple vista se notaba que necesitaba de esto, se le veía con unas grandes ojeras y apenas y podía sostenerse en pie después de toda la persecución al rededor del castillo cefiriano.
Mientras en el salón del trono, la preocupación aumentaba de un momento a otro.
- Al parecer esto se esta poniendo muy difícil, aunque quisiéramos que las guerreras nos ayudaran, esto va a ser imposible ¿Que les habrá pasado a Anais y Lucy?
- No estoy muy seguro, pero puede que aquí en Céfiro encontremos la respuesta – comento el máximo hechicero.
- A que te refieres? – pregunto Latiz
- El termino esferas de vida se me hace conocido – expresó.
- Y porque le dijiste a Marina que no sabias nada? – pregunto alarmada Presea
- Porque es la verdad, no estoy seguro de lo que ella busca es lo que nosotros conocemos por esfera de vida. – argumento Guru Clef
- Entonces te ayudare a buscar sobre esas dichosas esferas – dijo inmediatamente Paris
- No podemos únicamente dedicar a eso Paris, necesitamos ver las necesidades también de este planeta
- Dices eso solo porque la guerrera del agua ya esta aquí verdad? Si ella estuviera en el lugar de Anais, que harías? – pregunto Paris molesto
Hubo silencio durante unos segundos.
- Buscaría una solución para el planeta – comento el hechicero
- Mientes! - aseguro el príncipe, mirándolo acusatoriamente.
- Basta ya! – les detuvo Latiz - hay que separarnos en buscar soluciones para ambas cosas.
- Bien, yo buscare como ayudar a Anais y Lucy, Presea me ayudas? – pregunto el príncipe en busca de apoyo de la armera.
La chica asintió.
- Bien, entonces nosotros quedamos para ver una posible solución para el planeta – dijo el espadachín mágico a su maestro.
Notas de la Autora: Bienvenidos a este fic de Rayearth. Espero que sinceramente este capi les haya agradado. ¿Que les sucedió a las dos guerreras del mundo místico? ¿Que sucederá con Céfiro esta vez? Espero sus reviews, porque así se si les gusto la historia, si no dejan pensare que no les gusto y probablemente no la continúe TT, puede que suene muy duro pero es que si no les gusta pues no tiene mucho caso seguirla. Espero que nos veamos en el siguiente capitulo! Bye!
Los personajes de MKRayearth les pertenecen a CLAMP, solo hago este fic por y para entretenimiento.
Con cariño: - Tenshi of Valhalla -
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