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Author of 15 Stories |
Comentario general: Miles de años después... Pero con gusto, sinceramente.
Disclaimer: Personajes y demás cosas, propiedad de JK. Rowling.
Dedicado a: Persona B. ¿Un poco de lluvia, mi amor?
Lluvia
“¿Bellatrix?”
“¿Qué quieres?” contestó débilmente hundiéndose más entre las sábanas.
“Tengo miedo”
Un rayo iluminó la habitación por segundos dándole a cada adorno en ella un ángulo aún más tétrico de lo normal. Afuera la tormenta golpeaba con voracidad. Narcissa temblaba.
“Eres una débil llorona. Es sólo un poco de lluvia. Regresa a tu cama”
“Déjame dormir contigo” suplicó entre sollozos.
“No”
La pequeña rubia abrazaba desesperadamente una muñeca de mirada ausente.
“Es que Hanna tiene miedo también. Anda, déjanos dormir contigo”
“¡Que no¡Regresa a tu cama!” Bellatrix Black se puso de pie y empujó a la intrusa en dirección a la puerta “¡Y deja de hablar de Hanna como si viviera¡ES SÓLO UNA MALDITA MUÑECA!”
Narcissa corrió entonces a la habitación de su otra hermana. Ahí encontró calidez para ella y para Hanna. Juntas, Andrómeda, la muñeca y la menor, durmieron tranquilas.
En cambio Bellatrix, sola por decisión propia, no pudo volver a conciliar el sueño en toda la noche. A pesar de que lo negara arduamente, ella también veía monstruos del armario.
Amaneció pálida y con unas ojeras totalmente alarmantes, como dijo la elfina al llevarle el desayuno a la cama creyéndola enferma.
“Pero si era tan sólo un poco de lluvia” comentó Andrómeda con sorna “¿No, Bella?”
“Cállate”
Ahora pálida como estado natural y ya sin brillo alguno en sus ojos, a orillas de la demencia, anhelaba como nunca la comodidad de su cama, la comodidad de su niñez en general...
Ahí en Azkaban también golpeaban las tormentas, sólo que éstas eran internas.
“Pero si es tan sólo un poco de lluvia, hermanita” escuchó claramente.
La reclusa miró con nerviosismo alrededor. Sin duda alguna Andrómeda la visitaba de nuevo desde la oscuridad para burlarse de ella.
“¡Cállate, traidora¡CÁLLATE!”