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Author of 7 Stories |
Disclaimer.- Ni Prince of Tennis ni sus adorables personajes me pertenecen.
::::::::::: Sólo porque eres tú :::::::::::::::::
0ctavo episodio
"Opening"
Sábado
Mediodía
Después de un largo viaje en tren, Oishi, Tezuka, Fuji y Eiji llegaron a la encantadora posada de estilo tradicional donde disfrutarían de un relajante fin de semana en las montañas. La pieza que habían alquilado los jóvenes no era demasiado grande, de hecho, no tenía muchas separaciones, pero ya se las arreglarían.
- Se respira un aire tan puro aquí en las montañas. – comentó Fuji. Tezuka asintió.
- ¡Vamos a las aguas termales, vamos a las aguas termales! – propuso entusiasmado Eiji.
- Acabamos de llegar, ya tendremos tiempo para eso luego. – dijo Oishi - ¿Qué tal si vamos primero a caminar un poco por ahí? El clima esta hermoso.
Todos estuvieron de acuerdo y decidieron salir un rato a estirar las piernas. El paisaje de la montaña era realmente encantador y lleno de vegetación.
- Unos helechos, que encantadores. – Fuji se inclinó a admirar las plantas que para el castaño tenían toda la gracia del mundo. Oishi y Tezuka empezaron a conversar de plantas y Eiji sentía que se aburría un poco. De pronto, un escarabajo llamó su atención. El pelirrojo quiso seguirlo y pisó en falso, resbalándose por una colina.
Mientras, sin darse cuenta de lo sucedido con su genio, Oishi cortaba una planta.
- He oído que esta planta tiene propiedades medicinales – Oishi quiso mostrarle la planta a Eiji, pero entonces se dio cuenta que su querido compañero no estaba a su lado. - ¿Eiji? ¡Eijiii!
oooooooooooooooooooooo
- Ay – Eiji se sobaba la cabeza después del golpe que se había dado al caer. Si no hubiera estado tan distraído, hubiera evitado el golpe con sus poderes. – Si Fuji me viese en este estado, seguro se burlaría. Será mejor que vuelva con Oishi-sama.
Eiji estaba por desaparecerse del lugar cuando le pareció oír pasos. Intrigado, se dirigió al lugar del que provenía el sonido y encontró a un joven alto, de cabello negro, que llevaba una katana (espada japonesa) en el cinturón, y además estaba vestido con un traje de Kendo (esgrima japonesa). El pelirrojo se quedó inmóvil observando al muchacho, que yacía bajo la sombra de un árbol, cuyas ramas se encontraban adornadas por hermosas flores color blanco. De pronto, en un solo movimiento, el muchacho desenvainó su katana y cortó una de las flores del árbol. Eiji veía impresionado como la flor había aterrizado luego en la hoja de la katana. El movimiento del joven había sido muy limpio. Eiji sintió deseos de aplaudir pero no quería distraer al hábil esgrimista.
- ¿Qué quieres? – preguntó de repente este, con una voz fría y ronca. Eiji se sobresaltó.
- Hola, disculpa, no quería interrumpirte.
El joven se quedó viendo a Eiji con una intensa mirada que hizo que el pelirrojo se pusiera nervioso.
- Disculpa…¿Cómo te llamas? – preguntó Eiji, intentando romper el incómodo silencio que se había generado.
El joven cogió la flor que había capturado con su espada y luego envainó esta dentro de su funda.
- Mi nombre es Genichirou Sanada. – respondió el joven esgrimista, pasando al lado de Eiji. El pelirrojo vio como el muchacho desaparecía entre los arbustos.
- ¡Mi nombre es Eiji Kikumaru! – gritó el pelirrojo, aunque nunca supo si el moreno lo había escuchado. – Que chico tan extraño, pero es muy hábil. Ah, es mejor que vuelva ya con Oishi-sama.
oooooooooooooooooo
- ¿A dónde se habría ido? ¿Por qué no dijo nada? ¿Y si algo le ha pasado? – Oishi se estaba poniendo histérico y tanto Fuji como Tezuka no sabían que hacer para calmarlo.
- Oishi, tranquilízate – habló Fuji – Eiji es un genio, estoy seguro de que nada le ha pasado.
- Si es así, ¿por qué se demora tanto en volver? ¡Eiji! ¡Eiji!
De pronto se escucho un sonido similar a una explosión de un cohetecillo y Eiji apareció mágicamente detrás de Oishi.
- ¡Oishi-sama! – el pelirrojo quiso abrazar a Oishi, pero este le ofreció una dura mirada.
- ¿Dónde estabas? ¡Estaba preocupado por ti! – le recriminó Oishi, alzando más de lo que quería el tono de voz. Eiji se sorprendió por la reacción de Oishi. No es que se hubiera desaparecido mucho tiempo, ¿o si? Además, su amo parecía enfadado y él no había tenido culpa de resbalarse y perderse un momento. El pelirrojo no pudo evitar sentirse él también un poco enfadado con Oishi.
- Oishi, estas sobreactuando. – intervino Tezuka con una mirada seria. Sólo al ver el rostro de su amigo Oishi se dio cuenta de que quizás estaba exagerando. – Eiji, yo…
- Esta bien, lamento haberte molestado, O-i-shi. –contestó Eiji, con un tono molesto, y dando media vuelta, para evitar ver a su amo a los ojos.
- Eiji – Fuji empezó, al ver que su amigo actuaba ahora de manera infantil.
De pronto el bello clima que los había recibido empezó a cambiar. Una gran cantidad de nubes grises se formó en el cielo.
- Será mejor que volvamos. – comentó Fuji, viendo el ahora gris cielo. – En cualquier momento podría empezar a llover.
Tezuka y Oishi asintieron y los cuatro emprendieron la marcha de regreso al hotel.
En una habitación del hotel, un muchacho de apariencia frágil y cabello azulado yacía sentado junto a la ventana. De pronto, la puerta corrediza de la habitación se abrió y un joven de cabello negro entró.
- ¿Dónde estabas, Sanada? – preguntó el chico de cabello azul, sin despegar su vista de la ventana. El de cabello negro se acercó y le ofreció la flor que había recogido durante su paseo por los alrededores. – Que linda es.- el chico cogió la pequeña flor entre sus manos. – Y dime… ¿descubriste algo más aparte de esta bella flor?
- ¿Por qué lo dices?
- Tus ojos ocultan algo.
- Yukimura…- Sanada se sorprendió. ¿Cómo era posible que pese a ser un simple humano, Yukimura tuviera semejante poder de ver lo que ocultaba? – Vi a alguien que no veía desde hace mucho tiempo.
- ¿En serio? Y tuvieron una linda charla, me imagino.
- No, en verdad, él no me reconoció.
- Ya veo. Sanada, tengo ganas de ir un rato a las aguas termales. ¿Vamos?
ooooooooooooooooooooo
Sábado,
3pm
Hace un rato que ni Oishi ni Eiji habían cruzado palabras. Oishi se sentía mal por haber regañado a Eiji, y además al mismo tiempo no dejaba de pensar en lo preocupado que se había sentido por la ausencia de Eiji. El pelirrojo se estaba convirtiendo en un ser muy especial para él y Oishi no sabía como manejar esos sentimientos.
De pronto, el genio de cabello rojizo se puso de pie.
- Estoy aburrido aquí, iré a dar unas vueltas. – dijo, antes de marcharse. Oishi se quedó inmóvil.
- Oishi, creo que deberías hablar con él. – le aconsejó Tezuka, que observaba desde lejos la situación.
- Eh, si… - respondió el de ojos verdes, no muy convencido. Se puso de pie también y salió de la habitación a buscar a Eiji.
Fuji y Tezuka se quedaron a solas.
- Tezuka, te ves un poco cansado. – comentó Fuji, acercándose al de lentes.
- Es porque ha sido una semana muy larga de estudios.
- Entiendo, te ves tenso, déjame ayudarte.
- Espera, Fuji …
El castaño se colocó detrás de Tezuka y con firmeza, empezó a masajear los hombros del de lentes. Al principio, Tezuka quiso retirarse pero rápidamente terminó rindiéndose ante los firmes masajes del genio. Realmente se sentía muy bien.
- Necesitas relajarte un poco más, Tezuka.
- Ah.
A muchos kilómetro de distancia, Atobe despertó de improviso en su habitación. Una extraña sensación empezó a adueñarse de su cuerpo, como si algo muy malo estuviera ocurriendo.
- ¡Tezuka! – el joven millonario cogió su celular e intentó llamar a su novio, pero el celular de su querido compañero no tenía cobertura, por lo lejos que se encontraba de la ciudad. Intentó llamar entonces a su casa, pero nadie contestaba el número. - ¿Qué esta ocurriendo aquí?
Atobe quería ir en búsqueda de su novio, pero le daba vergüenza salir a la calle con las manchas rojas que aún permanecían en su bello rostro. Después de mucho meditarlo, resolvió salir de incógnito. Se vendó prácticamente todo el rostro y se colocó unas gafas oscuras (N.A .- Como Inui en las OVAS). Estaba dispuesto a encontrar a su novio, estuviese donde estuviese.
ooooooooooooooooooooo
Eiji caminaba rápidamente por los pasillos del viejo hotel tradicional. No sabía a donde iba exactamente. Ya ni siquiera sabía por que se había molestado en primer lugar.
- Quizás estoy siendo un poco infantil. – Eiji estaba a punto de regresar cuando se encontró con el mismo joven de cabello negro que vio cortando una flor con su katana. Esta vez, el joven estaba acompañado de un chico de cabello azul. – Ah, hola otra vez.
Sanada no respondió, más bien fue Yukimura que con una sonrisa decidió hablar con el genio pelirrojo.
- ¿Conoces a Sanada?
- Ah, si… lo conocí afuera.
- Mi nombre es Seiichi Yukimura, ¿cómo te llamas tú?
- Eiji Kikumaru.
- Eiji-kun. Un gusto conocerte. Ojala podamos hablar un poco más mientras estemos aquí.
Yukimura y Sanada siguieron de largo. Cuando estuvieron lejos del pelirrojo, Yukimura le preguntó a Sanada:
- ¿Él también es un genio, como tú?
- ¿Cómo lo adivinaste?
- Ese chico despide un aura distinta al de las personas normales, era un aura parecida a la tuya.
Sanada no respondió. Yukimura era seguramente el más peculiar de todos los humanos que había conocido.
- Sanada…
- ¿Si?
- Quiero acercarme un poco más a ese genio.
- Yukimura, ¿Qué estás pensando?
Fin del capitulo… felizmente. Muy pocas cosas han pasado en este episodio, espero que en el sgte pasen mucho más. El Perfect Pair va a un ritmo muy lento y todo es culpa de Tezuka. Ahora no se como acelerar las cosas sin que se vea forzado… y respecto al Golden Pair, también parece estancado. ¡Oishi, tienes que reaccionar!
Estoy algo confundida con este fic. Estoy pasando por una crisis de ideas… tengo algunas, pero en serio no estoy segura de la dirección que debe tomar este fic. Necesito feedback urgente T_T. Quizás mi inspiración no pasa por su mejor momento.
Bueno, como toda fan del Rikkaidai, necesitaba incluir a mi querido Yukimura-buchou y a su fukubuchou Sanada. Aún no estoy segura de que participación deben tener en el fic, pero bueno, tenían que estar. Es un capricho mio, creo. Bueno, debo seguir pensando en como continuará esto. Por cierto, ¿Alguien vio el final de "Mi bella genio"? Necesito verlo…
Seguiré escuchando "Banana no Namida" …