Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Books » Harry Potter » Historias de Hogwarts

Cris Snape
Author of 17 Stories

Rated: T - Spanish - General - Reviews: 790 - Updated: 06-04-09 - Published: 09-05-06 - id:3141371

Historias de Hogwarts

Por Cris Snape

Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a y sus asociados. No tengo ánimo de lucro al escribir estas historias, así que no me demandéis por violar los derechos de autor, por favor.

Resumen: Evan Rosier, Myrtle la Llorona, la profesora Sprout, Ritchie Coote... Los personajes olvidados de Harry Potter se dan cita en una serie de relatos breves. Porque ellos, también existen. Aunque, por supuesto, no podemos olvidarnos de Ron Weasley, Blaise Zabini o Sirius Black. Todos ellos están juntos, pero no revueltos. Espero que os guste.

41

Lavender Brown

Cuestión de orgullo

Otra vez, intentas llamar su atención, a sabiendas de que no conseguirás nada de él. No mientras esté mirándola a ella con esa expresión de idiota incorregible.

Te arriesgas con un beso. Normalmente, obtienes buenos resultados con eso. Si lo acompañas con una caricia sensual en cierta parte de su abdomen, promesa de lo que podrías darle si él quisiera, la cosa sólo puede mejorar. Pero no ese día.

Sabes que está celoso. La culpa la tiene Cormac McLaggen, que no parece estar de muy buen humor esta tarde. Aunque todos piensas que eres un poco (muy) atolondrada, no eres completamente estúpida. Tampoco hace falta ser muy inteligente para captar las miradas airadas que tu novio le dirige al chico de cuando en cuando, ni el gesto altivo de ella cuando sabe que, en cierta forma, su mal trazado plan ha dado resultado.

Enredas tus dedos entre su mar de fuego ardiente y sedoso y te inclinas para mordisquearle la oreja. Él se estremece. Bien. Estáis lo suficientemente alejados del resto de la gente como para permitirte ir un poco más allá.

-Won-Won.

Es un mote ridículo. Lo sabes. Pero un mote ridículo que lo pone como una moto cuando tenéis la ocasión de estar completamente solos. Pronunciado con esa sugerente sensualidad, logras que deje de mirarla. Cuando clava en ti sus ojos azules y ves esa mirada turbia de excitación y deseo, sabes que has ganado una pequeña batalla. Quizá, dentro de una hora, ella vuelva a tenerlo comiendo de su mano, pero ahora es tuyo y puedes hacer con él lo que quieras.

Te pones en pie y no necesitas hacerle ni un solo gesto para que entienda. Ha llegado el momento de buscar un lugar más privado, y él te sigue como un corderito que parece encantado de ir al matadero. Antes de abandonar la Sala Común, la ves mirándote con odio. Has conseguido lo que muy pocos habían logrado antes: hacer que ella no pueda disimular el desprecio que siente por ti. Pero no te importa, porque cuando las voces de tus compañeros de estudios se transforman en un leve murmullo, sientes los brazos fuertes de él rodeando tu cintura, y sus manos ansiosas escurriéndose por tu vientre, alcanzando uno de tus pechos y aprisionando tus caderas, como si temiera que fueras a escaparte.

-Lav-Lav.

Eso también suena bastante patético, pero te arranca un gemido de placer. Él es mucho más torpe que tú (quizá, porque es incapaz de controlar sus hormonas ansiosas de movimiento), pero logra que cierres los ojos y te humedezcas los labios, mientras piensas en lo que te espera. No será nada romántico, ni tierno, pero tampoco lo quieres así. Prefieres que sea él mismo. Que te arrincone contra la pared, destroce los botones de la camisa, te mordisquee el cuello hasta dejártelo marcado, y te suba la falda. Sobre todo eso último. Porque él no es un experto, pero cuando se trata de obtener lo que quiere, puede ser todo un profesional. Sus manos buscan ávidas entre tus piernas y pronto os encontráis jadeantes y sudorosos, tú asiéndote a su camisa (tampoco se la ha quitado esta vez), y él sosteniéndote en el aire, mientras se hunde en tu interior con tanta fuerza que podría resultar doloroso.

Estáis así varios minutos. No demasiados. Ninguno de los dos suele tener mucho aguante, pero él acostumbra a terminar primero. Y también a dejarte a medias. Sabes que pronto acabará y rezas por poder alcanzarlo. Pero fracasas.

-¡Aaahh...! ¡Hermio...ne!

Duele. No es la primera vez que pasa, pero no deja de doler.

Sale de tu cuerpo con cuidado y procura no mirarte a los ojos. A cambio, te besa las mordeduras de antes, esas que permanecerán días en tu cuello, y te acaricia hasta dejarte plenamente satisfecha. Es una pequeña compensación por el daño que te ha hecho, aunque sabe que no puede hacer nada para que te sientas menos herida.

Supones que deberías acostumbrarte. Él siempre ha sido así. Siempre has sabido que la quiere a ella. Siempre está presente entre vosotros. Antes, durante y después del sexo. Y duele, porque tú te estás entregando en cuerpo y alma a ese chico, y sólo obtienes un polvo mal dado y una actitud huidiza cuando no estáis revolcándoos en cualquier rincón del colegio.

Sabes que te trata mal. Tu orgullo te dice que deberías dejarlo, que mereces algo mejor, pero él se ha convertido en una obsesión para ti y no puedes abandonarlo. Le quieres demasiado. Le quieres desde la primera vez que lo viste, tan pelirrojo como todos los Weasley y tan torpe y desatinado como él solo. Y sientes que puedes conformarte con lo que tienes. Aunque te esté utilizando, aunque se pase la vida hiriéndote y follándote. Aunque la quiera a ella, no puedes rendirte, porque aún tienes la esperanza de que alguna vez te respete, te quiera. Te haga el amor.

El orgullo puede gritarte muchas cosas, Lavender Brown, pero es tan fácil ignorarlo cuando estás enamorada...



¡Upss...! ¿Acabo de escribir una especie de lemon? Puff... Con lo mal que se me da... ¿Qué puedo decir? Que esto no es más que un experimento, así que tened piedad de mí. Hay cosas que no suelo utilizar en mis fics, así que no seáis crueles ;)

En fin. A lo que iba. Sé que a mucha gente Lavender no le cae bien, pero a mí no me parece que sea una mala chica. De hecho, la actitud que me molesta es la de Ron, que la está utilizando porque no tiene huevos para decirle a Hermione lo que quiere. Así que he optado por no demonizarla, ni por ponerla de niña tonta. Aquí, el malo es Ron (¿parece un cabronazo? –Insértese silbidito-). La pobre Lavender también tiene sentimientos, leches, así que no me la tratéis mal :(

En fin, nada más por mi parte. Nos veremos pronto con un personaje que no llega ni a secundario. Marlene McKinnon.

Besos, Cris Snape



Return to Top