|
Author of 18 Stories |
Piano
- No sabía que tenías un piano- susurró, deteniéndose a pocos pasos antes de entrar en la habitación.
Havoc profirió una risilla por lo bajo.
- ¿Tanto te sorprende?
- La verdad es que sí.
- Ya, bueno. En realidad era de mi abuelo. Lo tengo aquí como elemento bonito de decoración, más que nada.
- Oh- Riza sonrió. Sus ojos resplandecieron ante la visión de aquella imponente estructura revestida de negro nacarado y fabricadora de sueños- ¿Y sabes tocarlo?
- Para nada- volvió a reír, al tiempo que se metía las manos en los bolsillos del pantalón- Aunque si de verdad desearas hacerme pasar un mal rato me pedirías que lo tocara.
- Pues entonces, toca- la rubia mujer se apartó su larga cabellera a un lado y se sentó en un extremo del banquillo. Su mirada no admitía contradicciones- Por favor.
Havoc suspiró, derrotado. Era imposible resistirse a los caprichos de una mujer; y además se lo debía. Sabía que Riza había accedido a su invitación de velada nocturna sólo porque él se lo había casi suplicado. Era justo que ahora tuviera que cumplir con sus antojos.
- De acuerdo- añadió al fin. Se sentó a su lado y se desabrochó los botones de las mangas y el cuello de la camisa- Pero te advierto que soy penoso ¿Qué te parece si improviso un poco?
- ¿Ahora también resulta que eres compositor?
Havoc se quedó unos instantes en silencio.
- Solo en mis ratos libres.
Y entonces las yemas de sus dedos acariciaron las teclas como si fueran un ser vivo que siente y respira, como si tuviera que estimularlas mediante órdenes armoniosas que producían notas tan efímeras como la espuma, y sin embargo se fundían en una melodía exquisita de efectos embriagadores.
- Eres un grandísimo mentiroso- alegó Riza, fijando la vista en el movimiento tenso de las manos de Havoc.
- ¿Significa eso que te gusta?- preguntó sin dejar de tocar.
- Me encanta.
Havoc se mordió ligeramente el labio inferior.
- Hay alguien que lo sabe tocar mucho mejor que yo.
De repente, Riza se ruborizó parcialmente y asintió. Sus pupilas parecían enfocar una imagen lejana, un recuerdo agradable. De nuevo, estaba pensando en él.
- Lo sé- dijo sonriendo.
Havoc también sonrió, pero de una manera más sutil y distante, con tristeza. Sí, de nuevo Riza pensaba únicamente en Roy.
Y una partitura desgarradora arañó la atmósfera de la noche.
Sí. He actualizado después de taaaaaanto tiempo :)
¿Reviews?