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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Saint Seiya » Oscura Tentacion

Kitiara de Astaroth
Author of 16 Stories

Rated: T - Spanish - Romance/Suspense - Reviews: 30 - Updated: 10-28-06 - Published: 09-17-06 - id:3158392

Notas de la autora:
Oscura Tentacion es un regalo para Vulpix, digamos que yo le escribo este fic y ella me regalara unode CSI.

Advertencias: Universo Alterno. Posibles escenas de violencia. Habra un lemon pero no lo publicare aquí debido a las restricciones de contenidos NC17.


1.

El ruido intermitente del teclado del ordenador la empezó a poner nerviosa. Mas de lo que estaba.

El agente que la estaba atendiendo era un hombre de mediana edad, bigote tupido y calva incipiente. Sus manos artríticas tecleaban con cierta dificultad, por lo que el proceso se estaba alargando más de la cuenta.

- ¿Hay algo mas que nos pueda decir sobre su aspecto físico?- El hombre alzo los ojos y arqueo una ceja encrespada con gesto interrogante.

- No, agente. Eso es todo lo que recuerdo, de verdad.

La joven suspiro aliviada cuando el hombre le dijo que ya podía irse, y que cuando localizasen a alguien con esas características la llamarían para hacer un reconocimiento. Le recomendó no volver a pasar por el lugar del crimen si no era necesario y que llamase si recordaba cualquier otra cosa o si visualizaba al sujeto por la calle.

Vulpix entro en el ascensor con paso ligero. Quería alejarse de la comisaría cuanto antes. Había entrado a las 8 de la mañana a poner la denuncia e iban a dar las 12. El tedio de la espera había sido insoportable, y además no habían conseguido solucionar nada.

Y todo por estar en el lugar equivocado en el momento menos propicio.

La noche anterior había salido temprano del trabajo. Todo lo temprano que se puede salir cuando se trabaja en un Pub de moda sirviendo bebidas a un montón de adolescentes hormonales y no tan adolescentes.

Su jefe, Milo, le debía unas horas extra que había trabajado durante las vacaciones de semana santa y le permitió salir a las 3 de la mañana en vez de a las 6 y media que era lo habitual. El muy tirano…

Había salido contenta de ese antro de perversión, con muchísimas ganas de llegar a casa y tirarse en la cama a abrazar su almohada preferida.

No se había alejado mucho del Scorpion, que era el nombre del Pub, cuando escucho un grito.

Al principio pensó que seria algún borracho haciendo el idiota, pero entonces lo escucho.

Un disparo.

Asustada, empezó a andar mas deprisa, y sin quererlo se encontró frente a frente con la escena del crimen.

Era una calle estrecha y oscura, lo ideal para todo tipo de maquinaciones y asuntos poco fiables. Un par de furgonetas hacían que la visibilidad fuese escasa por el otro lado de la calle, pero perfecta por el lado de Vulpix.

Ahogo un grito cuando se quedo frente a frente con el cadáver.

Era un hombre, o eso dedujo por la ropa, ya que su rostro estaba completamente destrozado y ensangrentado. Otro hombre, con una pistola en la mano enguantada buscaba con la otra entre la ropa del difunto.

El asesino estaba completamente vestido de negro. Pantalones vaqueros negros y una camiseta roída negra de algún grupo heavy de esos que le gustaban a Kitiara.

El pelo, algo grasiento se le ondulaba por debajo de las orejas, y no tenía aspecto de tener más de 17 años.

No recordaba muy bien como había sido todo, porque entre el miedo a que el chaval la disparase y el shock de ver un cadáver no estaba completamente en sus cabales.

Recordaba haber dado un par de pasos vacilante hacia atrás, y como el muchacho alzo la cabeza y con una mueca alzo la pistola.

Lo extraño fue lo siguiente, Vulpix estaba como pegada al suelo, inmóvil de la impresión, y el chico parecía a punto de disparar. Sus rasgos estaban congestionados por una mueca de fastidio y algo de locura brillaba en sus ojos, como si estuviese poseído.

Entonces pareció ver algo, un leve asomo de duda en sus ojos y bajo el arma. Antes de que la muchacha pudiese girar la cabeza para ver que era lo que le había hecho dudar, un golpe contundente la hizo perder el sentido.

Lo ultimo que vio antes de que el dolor en su cabeza se volviese demasiado intenso y abrasador y su sistema cerrase puertas dejándola inconsciente fueron un par de zapatos italianos, muy caros.


Notas finales: Los comentarios, sugerencias y criticas constructivas son siempre bien aceptadas.



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