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Author of 53 Stories |
The Prince of tennis
“Reconciliación”
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Notas1:
Nuevamente, lamento horrores la demora. Cuando empezó la cuenta final para terminar mi semestre, olvidé totalmente que tenía una vida afuera de mi universidad y del metro; me olvidé de todo y, en realidad, no tenía fuerza para escribir/leer algo. Pero, gracias Padre, ya eso terminó. Y pienso esforzarme para que más nunca en mi vida vuelva a tener que someterme a una carrera así.
Pero, pasemos el drama para otro día (xD). Quiero agradecer, de verdad, a todas las personas que me dejaron un comentario: Maru BlackSG hell (Me hiciste sonrojarme al infinito! Claro, agrégame al MSN; será un placer conocerte), Clow reed1, Marineneko (xD Te amo!), Taku-chan Aiosami, Zafiro Any, Joha (Disculpa la tardanza), FalseMoon, Katia Kao san - Kaoli Kawen, Temari (A mí también me agrada el KamioKirihara, sobretodo por la exploración tan espectacular que hay que hacer de “el lado oscuro” de Kamio. Pero el Bekami es mi pasión! xD Porque es Kamio, sin necesidad de rebuscar), Yahg Tao, Lupus moesta (Yeah. Go, go, St. Rudolph, go!), AGUILA FANEL, Misao Kirimachi Surasai (Nos vemos en el MSN), Zaku y Lolit, gracias por todo. Gracias por haber leído, haberse reído (me voy a poner sentimental…), y dejarme un comentario tan lleno de energía! Gracias.
También gracias a los que están leyendo y no tienen tiempo para dejar un comentario! Gracias!
Ok… Ejem. Esto me dará pena pero,…
Advertencia: Posible OOC (¿Por qué, Dios, por qué?). Shounen-ai. Destiny Pair (Bekami). Silver Pair. Dirty Pair. HiyoshiJiroh (¿¿ZOMG Pair??)
Aquí va.
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Hyoutei IV: Histeria
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Dejando a Oshitari con la palabra en la boca, Atobe se apeó de la limosina con su elegancia innata la cual, aparentemente, no lo abandonaba aun en sus momentos de gran rabia y frustración. Con los ojos brillando gracias a muchas sensaciones que nunca reconocería como suyas –el nerviosismo, la inseguridad, la frustración, el miedo, el cariño- abrió la puerta de la limosina que daba directamente a la parte segura de la misma.
Adentro se encontró justamente lo que esperaba: un revoltijo Hyoutei con salsa Fudomine. Aparentemente Gakuto estaba diciendo algo pero Atobe le estaba prestando nula atención, sus ojos estaban fijos en otros ojos azules que lo miraban con firmeza a pesar de que todo su cuerpo temblaba ligeramente. Ignorando totalmente los gemidos de su equipo, el emperador de la Hyoutei le tendió la mano a Kamio para ayudarlo a salir. Una vez que se aseguró que su pelirrojo tenía ambos pies puestos en el cemento de la acera, volvió a cerrar la puerta de la limosina con toda naturalidad, encerrando los gritos de siete personas. Yuushi fue quien, unos segundos después, volvió a abrirle la puerta a sus compañeros.
.--¿Qué demonios hacías ahí dentro?
Ante la pregunta dicha con el tono patentado que Ore-sama le dirigía cada vez que estaba molesto con él (algo condenadamente frecuente, de hecho), Kamio no pudo evitar volver a ponerse a la defensiva. Vagamente recordó con rabia sus ganas desesperadas de querer resolver las cosas con su pareja.
.--¡No me mires así! Yo no tengo ni puta idea de qué les pasa por la cabeza a tu muy extraño equipo. ¡No soy psíquico¿sabes¡Si lo fuera, hace años te hubiera entendido!
.--¡Ah! –Atobe se cruzó de brazos sin molestarse si quiera en disimular lo sacado de quicio que estaba- Ahora no sabes porqué estabas con todo mi equipo en la limosina de Oshitari.
Dos semanas mordiéndose la lengua para no gritarle al aire todo lo que deseaba gritarle a Akira.
.--¡A mí también me gustaría saberlo¡Yo no tengo idea de cuales son las sucias órdenes que les das a tu tribu! –Kamio entrecerró los ojos mientras que apretaba sus puños lo más que podía; su voz se volvió ronca gracias a tantos gritos- Y ya te había advertido que odio que me obligues a cumplir tus órdenes. ¿Qué¿De nuevo te dio flojera de mezclarte con la plebe para pedirme que habláramos?
Llevaba dos semanas lanzándole puñetazos a las paredes al imaginarse el semblante perfecto de Atobe en ellas.
Una risa congelante sacudió el pecho del millonario antes de hablar.
.--Lamento decepcionarte, Akira –se encogió de hombros-, pero yo en ningún momento mandé a nadie a buscarte. Te dije que no volvería a hacerlo y en particular también te dije que yo no volvería a buscarte.
Demostrando verdadero autocontrol –que rayaba en la autodestrucción- las últimas dos semanas.
.--Ya lo sé, Atobe –le respondió Kamio mirándolo con una furia desafiante; sus mejillas habían tomado una tonalidad rojiza gracias a la rabia que lo recorría y ya no notaba lo alto que gritaba-, precisamente por eso quiero que me expliques por qué tu equipo de niños mimados me raptó en medio de un partido de tenis.
Dos semanas mirando con patética esperanza a su teléfono celular esperando una llamada, un mensaje, un intento.
Oshitari sabía que, según su plan, ése era el momento preciso en el que él mismo explicaba el porqué de las acciones de los regulares, sin embargo, no había que ser un genio, a pesar de que lo fuera, para predecir que interrumpir aquella pelea de titanes sería un error grave para la integridad psicológica y física de cualquiera.
Ya todo el equipo de tenis de la Hyoutei estaba afuera de la limosina mirando el espectáculo con los cuerpos llenos de muy variadas emociones. Por primera vez en su vida, Yuushi cayó en cuenta suspirando, no podía disfrazar con nada su deseo de un final feliz para Atobe. No por ser sólo su buchou, no porque los Oshitari y los Atobe eran familias amigas desde hace mucho tiempo, sino porque Keigo lo necesitaba. Aunque nadie se lo dijera, el peliazul sabía que todos compartían el mismo sentimiento.
.--Ah, jugabas tenis ¿eh? –casi canturreó el chico mayor con los ojos peligrosamente entornados; Kamio no podía creer que estaba viendo nubes de frustración en los ojos del más alto- En las canchas de tenis de calle, me supongo. Cuéntame¿estaba tu amiguito por ahí cuando llegaste o él te invitó a jugar?
Dos semanas sintiendo sensaciones que sólo había experimentado en pequeñas dosis cuando sus peleas no duraban tanto.
Kamio no se tomó la molestia de ahorrarse un gruñido.
.--¡No sé porqué insistes en ver lo que no existe¡Además! –movió los abrazos en el aire para acentuar la palabra- ¿No que todo era un secreto¡¿Después de cuatro meses juntos le contaste todo a tu equipo?!
¿Pudiste gritarlo¿Pudiste hacerlo a pesar de todo?
Gakuto no pudo evitar mostrar un semblante de franca sorpresa. ¿¿Cuatro meses¿Atobe y Kamio de la Fudomine llevaban juntos cuatro meses¡¿Y ellos no lo habían notado antes?!
.--Esto es serio. –le susurró Choutaroh en a penas un hilo de voz.
El cerebro de Oshitari no pudo evitar comenzar una cuenta atrás para recordar la fecha exacta del nacimiento de Keigo-buchou y de Atobe-buchou. Se sorprendió al notar que ambos tenían alrededor de dos meses de vida; el dato hizo más que caerle como una piedra en el estómago, sino que le llevó a intuir que, seguramente, la relación entre Atobe y Kamio había empezado como algo casual pero con el paso del tiempo pudo haberse transformado en algo más profundo.
“Éste chico no es sólo el amante de turno de Atobe… Oh. Todo éste plan fue una estupidez.”
Desde el principio creyó que estaba tratando con un capricho de su buchou, por lo que el plan jamás reflejó una posibilidad de que las cosas no volvieran a la normalidad de una manera u otra; no pensó encontrarse con que los sentimientos entre ambos chicos fueran casi palpables. Mierda. Se habían metido en terreno peligroso.
Aunque sabía que el haber reconocido su error no haría correr el tiempo hacia atrás, al menos le dio el impulso para aclararse la garganta y hablar con la voz más suave que pudo; cosa nada difícil, si le preguntaban.
.--Atobe, Kamio-kun –los llamó para impresión de los demás regulares de la Hyoutei-, debemos decirles que nosotros mismos nos hemos enterado de lo obvio entre ustedes, así que…
Pero Atobe lo interrumpió recobrando algo de compostura y cruzándose de brazos.
.--Vaya, me pregunto qué le habrán hecho a Kabaji para que hablara.
El aludido de segundo año no dijo nada, de todas formas no sabía qué podía decir en semejante situación.
.--¡¿Y por qué me secuestraron?! –les gritó el de la Fudomine ya sin las mejillas sonrojadas pero con los ojos igual de flameantes.
.--Queríamos…
.--Me hago una idea de lo que querían así que puedes conservar saliva, Mukahi –Atobe se giró para enfrentar a Kamio antes de volver a hablar-. Pero esto es algo entre él y yo; no debieron meterse. –ambos pelirrojos abrieron la boca para decir algo mas el buchou no les dio oportunidad- Aquí no pienso decir ni una palabra más.
Y sin nada más que agregar, Atobe se asió a su bolso de tenis para luego continuar su camino a pié, en la misma dirección que la limosina pretendía seguir.
Aunque a Shishido le hubiera encantado gritarle unas cuantas cosas a Atobe para impedir que se fuera, cuando notó cómo el rostro de Kamio se contraía al apretar los dientes y fruncir el entrecejo supo que a no le correspondía ser quien le gritara. Luego de unos segundos, Atobe se había alejado unos cuantos metros con pasos firmes y severos –demasiado fuertes y pesados- y todos seguían sumidos en un incómodo silencio.
Kamio apretó sus puños hasta el punto de dejar de sentir los nudillos y sólo prestarle atención a la palma lastimada por las uñas; no obstante, no tardó en darle alcance a Atobe a una velocidad increíble para el poco esfuerzo que hizo. Todos esperaban que comenzara otra escena con gritos y amenazas incluidas, así que se asombraron al notar que el Fudomine simplemente se posó a su lado y tomó el mismo ritmo de los pasos de Atobe con facilidad. El capitán por su parte, pareció aceptar la presencia del otro al bajar sólo una pulgada sus cargados hombros. Nada más, nada menos.
Aunque aún era casi palpable la tensión entre ellos, en un abrir y cerrar de ojos el emperador de la Hyoutei y el más rápido de la Fudomine se habían perdido de su vista luego de cruzar en una esquina sin mirar atrás.
Hiyoshi dejó escapar un suspiro cuando los perdió de vista. Jamás se esperó una escena cargada de más sentimientos de los que podía reconocer. Frunció el entrecejo mientras pensaba que tener pareja lucía como una de las cosas más complicadas del mundo. Aparentemente el gekokujyou no servía para esa clase de relaciones. Se hacía la idea de que era mucho menos complicado andar solo por la vida que con una persona con la cual tienes que compartir todo.
Cuando se empezaba a sentirse casi orgulloso de su conclusión, notó como un peso que comenzaba a ser conocido por su cuerpo se recargaba en su espalda y hombro derecho buscando una posición cómoda. Antes de caer dormido, Jiroh le dedicó una gran sonrisa y una tierna mirada. Para su propia sorpresa, esta vez Hiyoshi no se sonrojó aunque no evitó un semblante sorprendido.
No estaba sorprendido de ser el colchón de turno de su senpai, ya se había acostumbrado, sino porque la sensación había dejado de ser incómoda y pasaba a ser agradable.
Todavía no estaba listo para afrontar algunas cosas pero, aparentemente, Jiroh le estaba dando todo el tiempo que necesitaba (como él mismo le dijo una vez justo antes de caer dormido: “El unicornio dice que tienes que pensar”).
Al notar el cambio tan drástico de sus pensamientos en tan poco tiempo, Hiyoshi no pudo evitar sonreír mientras se agachaba para cargar definitivamente a Jiroh sobre su espalda; tal vez, esos eran los efectos de estar mucho tiempo con Akutagawa-senpai.
.--¿Por qué siempre tienes que llevar a Jiroh? Empezaré a quedarme dormido sobre ti de ahora en adelante, Hiyoshi-kun.
El chico de segundo año rodó los ojos volviendo a endurecer el rostro. Taki-senpai era una historia completamente distinta.
.--¿Y ahora qué haremos, Yuuchi? –preguntó Gakuto en un tono preocupado, algo que no todos habían oído.
El genio suspiró y cerró los ojos con elegancia antes de contestar.
.--Dejarlos en paz –se acomodó los lentes con la mano derecha-. Ya los pusimos juntos, eso era lo que queríamos, que hablaran y resolvieran sus diferencias.
.--No han resuelto sus diferencias. –puntualizó Shishido en una voz amargada.
.--Pero están más cerca de hacerlo. –el peliazul abrió los ojos para observar seriamente a todos los regulares- Algo me dice que debemos prepararnos para un gran cambio.
.--Uhm… ¿un cambio bueno o malo? –se aventuró a preguntar Ohtori dando un pequeño paso al frente.
.--Ya veremos. –fue la no muy alentadora respuesta.
Gakuto se cruzó de brazos sintiéndose bastante frustrado. Diablos, él jamás quiso entorpecer más las cosas ¡El plan lo habían hecho pensando en el bien general! Y se habían llevado la sorpresa de enredarse en una pelea aparentemente seria. Atobe se notaba molesto con todos ellos; si ya antes estaba insoportable, cómo estaría mañana ¿en una versión mejorada de Atobe-buchou? Oh bueno, se dijo con pesar, el cabello crece…
De repente, recordó a la persona que seguramente estaría más afectada. Sus ojos buscaron a Kabaji con rapidez pero se sorprendió al notar en él el mismo semblante tranquilo y atemorizante de siempre.
.--¿Ne, Kabaji? –le dijo acercándose a él y palmeándole el hombro con algo parecido a la compasión- Oye, si mañana Atobe se pone más insoportable, no dudes en llamarnos, seguramente te podremos ayudar con algo.
.--Usu. –le respondió la voz más apagada que había escuchado antes de la boca de su kouhai. Vaya, así que esa era su forma se expresar tristeza. La misma que todos parecían estar sintiendo.
Taki pateó una piedra en ése momento captando la atención de todos. Chasqueó la lengua una vez.
.--Mañana será un largo día. –viró sus ojos al cielo dando la impresión de estar repensando su comentario- Los días del resto de nuestras vidas serán largos y duros.
.--Gekokujyou.
.--¡Por eso me encantas, Hiyoshi-kun! Por ése espíritu tan optimista que tienes. –Taki le sonrió ampliamente llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón.
Un segundo más tarde se escuchó otro suspiro de Oshitari.
.--Suban a la limosina –les dijo con su voz suave y seductora aunque el tono llevaba tintes tristes con él-. Los llevaré a casa.
Sin decir muchas palabras todos acataron la orden sin problemas, excepto por Ohtori quien se quedó estático en su lugar aún después de que los demás regulares estuvieran dentro de la limosina. No podía evitar sentirte tocado por toda la situación. Shishido y él habían tenido algunas peleas dentro de su relación; nada que no hubieran aprendido a resolver. La pelea de Atobe con Kamio, por otra parte, parecía fuerte para ambos, como si estuvieran montados en un barco a la deriva en medio de una tormenta.
“Buena metáfora.” Se felicitó sin gracia.
Fue el mismo Shishido quien lo sacó de su adormecimiento cuando le gritó que se apresurara. No pudo evitar sonreír al notar ciertas notas de preocupación en la voz de su malhumorado senpai. Suspirando bajamente empezó su corto camino hacia el vehículo, sin embargo, notó como una gran masa de coloridas figuras se acercaban a él corriendo y no pudo evitar levantar la vista hasta toparse con unos ojos violetas que le observaban con sorpresa.
“Mierda.” Pensó cuando reconoció la rabia reflejada en los ojos de Momoshiro Takeshi. Y es que el chico no venía solo, claro que no, se había traído consigo prácticamente a la mitad los regulares de la Seigaku; si su memoria no fallaba, sólo faltaban Kaidoh Kaoru, el capitán y el chico prodigio de primer año.
.--¡Él fue quien se llevó a Kamio! –le acusó el de segundo año de la escuela rival.
.--Ohtori Choutaroh. –cuando Inui pronunció su nombre no supo si fue como saludo o a modo delator, de cualquier manera, al reconocer el tono tan serio con a penas tintes de diversión no pudo evitar sentir un escalofrío de miedo en su espalda.
Aunque les dedicó una sonrisa nerviosa, su cerebro –y nuevos gritos de Shishido- le recordó que la limosina todavía estaba esperándolo. Bien, ése sería su modo de escape, después de todo, los chichos de la Seigaku, que se acercaban amenazadoramente, no sabían donde se encontraba Kamio, nadie lo sabía de hecho, así que no podían interrumpirle su charla con Atobe-san.
En ese momento, sin embargo, un grito los alertó de sobre manera. Ohtori giró rápidamente su cuerpo topándose con el de Fuji Yuuta señalando la dirección que su buchou y Kamio habían tomado. ¡¿En qué momento los había visto?!
.--¡Kamio se fue por aquí¡Apresúrense!
Por otra parte, los regulares de la Hyoutei observaban con el entrecejo fruncido cómo Ohtori tomaba todo el tiempo del mundo para entrar en la limosina. Para ellos fue una gran sorpresa observar cómo el semblante del alegre chico de segundo año pasaba por una serie de transformaciones entre el nerviosismo y el asombro. Antes de que Shishido pudiera preguntar qué sucedía, Choutaroh se volteó hacia ellos y les gritó con voz clara.
.--¡Quieren detener a Atobe-san!
Ninguno pudo reaccionar rápidamente ante la frase, ni tuvieron porqué hacerlo. Ohtori cerró la puerta del auto con fuerza para después lanzarse una carrera calle arriba. Para más asombro, atrás de él, pasaron corriendo con pasos firmes y rápidos los de la Seigaku.
.--¡¿Qué coñ…?!
.--¡Nakamura-san! –Oshitari apretó el botón indicado para hablar con su conductor- ¡Impida que esos chicos lleguen a la esquina!
El unicornio verde de Jiroh le proporcionó a su dueño, medio adormilado, la imagen del pobre Nakamura-san ante la orden de su amo. “Pobre, pobre, Nakamura-san… necesitará un psicólogo pronto…” se dijo Akutagawa con pesar. Sin embargo, sintió como la limosina arrancaba a gran velocidad dispuesta a cumplir la orden. Sonrió todo lo que podía al sentir las manos de Hiyoshi aferradas a sus hombros buscando protegerlo de rodar por el suelo.
Gakuto observó con la boca abierta cómo la limosina hacía una pirueta digna de Fórmula 1 y lograba subirse a la acera convirtiéndose en la barrera perfecta entre Ohtori, que continuaba corriendo, y los chicos de la Seigaku.
Kabaji fue el primero en reaccionar abriendo la puerta con rapidez. Sin pensarlo mucho salió corriendo tras su compañero de año, sintiendo su corazón latir con fuerza al pensar en toda esa gente arruinando el momento más importante que Atobe-sama tenía para arreglar nuevamente su relación. No lo permitiría.
Los demás regulares no se quedaron atrás, abandonaron la limosina con paso apresurado y sin pensarlo dos veces; cada quien buscando y encontrando su velocidad adecuada, todos dispuestos a formar una cadena humana en contra de todos aquellos que quisieran ir tras Kamio.
.--¡Miren ahí! –Gritó Gakuto, delante de todos, señalando otro grupo de gente que se les acercaba en distintas direcciones- ¿Qué no es la Yamabuki?
Shishido casi suelta la mejor grosería que tenía si no hubiera sido porque la suave y cantarina voz del chico ese que parecía gato de la Seigaku se dejó escuchar:
.--¡Oi, oi¡Toma, Taka-san¡Hay que rescatar a Kamio-kun!
Para sorpresa de todos, ésta vez la grosería salió bajamente de los labios de Oshitari. ¿Por qué? De todos los seres raros que había entre los equipos¿por qué la Seigaku tuvo que traerse al suyo?
.--¿Eiji, y para qué una raqu---? GREAT-O!!!! Moeruze BURNING!!!!!
Yuushi supo reconocer todos los ruidos que desesperadamente quería dejar atrás: Kawamura saltando hasta la limosina de su padre, Kawamura caminando sobre la limosina de su padre, Kawamura saltando desde la limosina de su padre, Kawamura corriendo atrás de ellos siendo el cazador perfecto. ¿Por qué, de todos los seres raros que poseía la Seigaku en su repertorio, tenían que mandar justamente al que podía hundir todo el capó de la limosina de su padre?
Taki, no obstante, no estaba prestando la más mínima atención a los pobres diablos que tenían pisándoles los talones, por el contrario, su mirada estaba fija en los cuatro puntos verdes que esperaban impacientes su luz de paso en el semáforo del frente. El chico pelinaranja que habían atacado en las canchas de tenis se veía realmente molesto. Que miedo.
.--¡¡Atrápenlos!! –bueno, se dijo con pesar, la voz de Momoshiro tampoco se oía feliz ni nada por el estilo.
.--¡Choutaroh! –gritó Ryou advirtiendo a todos lo que tenían en frente. Tal vez, pensó Gakuto haciendo una mueca, no fue para advertirles a ellos, sino al mismo Ohtori que iban a llegar hasta él. De hecho, pudo haber jurado que el nombre de su kouhai estuvo seguido de un mensaje subliminal que le decía: “si no te arreglas en este momento, prometo llegar hasta ustedes y romperle la cara al que sea que tengas ahí”.
Y no era para menos, Mukahi sonrió por fin viéndole el lado divertido a toda la situación. Ohtori tenía al Fuji de la St. Rudolph en el suelo, acorralado con su propio cuerpo y moviéndose con gran rapidez buscando esquivar los golpes del castaño.
.--¡Por favor, Yuuta-kun¡Entiende!
.--¡¡¡Aaahhh¡Suéltame!
.--¡Sí, suéltalo!
.--¡P-pero, Shishido-senpai…!
.--¡¡Tenemos muchos por los que preocuparnos ahora!!
.--¡Locos!
Para cuando Shishido pasó por su pareja, Ohtori casi se sintió cargado. Haciendo uso de toda la fuerza que poseían sus brazos –que, modestia aparte, sabía que no era despreciable- tomó a Choutaroh por la chaqueta del equipo y lo levantó hasta posarlo a su lado, dándole un empuje extra para seguir la carrera.
.--¡Muchos más se han unido!
Hiyoshi no podía evitar fruncir el entrecejo, a pesar de ir corriendo vigilando que la adrenalina de la emoción siguiera en el sistema nervioso de Jiroh. ¿¿Todos esos animales de circo estaban ahí para rescatar al pelirrojo de la Fudomine –y golpearlos a ellos en el proceso-¿Tanto había sido el revuelto?
.--¡¡Vi que se fueron por aquí, dane¡¡Apresúrense, dane!!
No sólo Taki frunció el entrecejo al observar como otro titular de la St. Rudolph marcaba el camino, haciendo el papel de migajas de pan, hacia su buchou y el pelirrojo flacuchento.
.--¡Él es el próximo! –Gritó.
.--RUNNING FOR LIFE!!!!
.--¡Kawamura-san, bájame!
Jiroh, por simple curiosidad volteó su cabeza hacia el gran hombre en llamas que venía persiguiéndolos. Venía cargando al pobre niño (que se parecía mucho al genial-genial-genial tensai de la Seigaku) que Ohtori tenía acorralado en el suelo hace unos momentos. Oshitari y Makahi, por su parte, observaron cómo la luz verde premiaba a los de la Yamabuki permitiéndoles pasar hasta donde estaban ellos. Hiyoshi se preguntó cuántos más de la St. Rudolph faltaban por ser encontrados marcando el camino y Taki volteó la cabeza por primera vez y supo inmediatamente que los de la Seigaku tenían un muy buen entrenamiento para carreras.
Kabaji, por su lado, seguía mirando silenciosamente al chico de la St. Rudolph que gritaba “Por aquí, dane. Por aquí”. Notó que sus compañeros de corrida eran la mejor pareja de dobles de la Hyoutei.
.--Shishido-senpai –Dijo lo más bajo que podía, tratando de seguir respirando correctamente-¿todavía tiene las cintas de Mukahi-senpai?
Si el de tercer año se sorprendió, su semblante se saltó ese ámbito y pasó a ser uno de concentración debido a que todas las ligas para el cabello que Gakuto le prestaba buscando suplantar su gorra se habían hecho un gran enredo en el bolsillo de su pantalón; además, no podía bajar su ritmo de carrera. Para cuando pudo tomar una fuerte y fina liga entre sus dedos, sacó todo el paquete de golpe.
.--¡Toma! –Le gritó a su kouhai pasándoselas.
Lo que vino a continuación, tanto Ohtori como Shishido no podrán olvidarlo jamás. Kabaji, con demasiada rapidez para no haberlo hecho antes, tomó la única cinta que no se veía tan enredada, y empezó a girarla a la gran velocidad en su dedo. “Como un garrote” pensó Choutaroh. Y se dio la razón, al ver cómo su compañero, luego de tiempo girándola, la lanzaba al frente con mucha fuerza, apuntando a los pies del aún soplón Yanagizawa. Shishido se sorprendió al notar que, de hecho, el plan había dado resultado; el de la St. Rudolph había caído al suelo como si de un pato enredado en una red se tratara.
.--¡¡Corran por ellos, dane¡¡Me han dado, dane¡¡Corran hasta Atsushi!!
Al oír a Yanagizawa, Hiyoshi cerró los ojos. Entonces los de la St. Rudolph sí marcaban el camino.
.--¡¡Sepárense!! –Gritó Oshitari doblando a la derecha sorpresivamente, tomando la mano de Gakuto- ¡¡Secuestren a los de la St. Rudolph, no permitan que lleguen!!
.--¡Choutaroh!
.--¡Jiroh-senpai!
.--¡¡Hiyoshi-kun!!
.--¡Kabaji, teclea a los de la St. Rudolph!
.--¡Se escapan, dane¡Van a detenernos¡Alguien adviértale a Mizuki!
.--¡¡NO LO HARÁN!! C’MON, BABY!!!
.--¡Yo le diré a Mizuki-san!
.--Necesitamos aumentar nuestra velocidad un 30 por ciento. Ya saben cómo todos deben dividirse¿no?
.--¡Hai¡Hoi, hoi¡Oishi, ya sabes qué hacer!
.--¡¡Atrapen a los que se llevaron a Ritmo-kun!!
.--¡No permitan que lleguen a Atobe!
Y así, en medio de las calles de Tokio, con millones de espectadores observando cómo una cantidad inimaginable de chicos con uniforme corrían en distintas direcciones, la histeria se desató.
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Fin del capítulo IV.
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Aclaraciones:
La gente cambia con ataques de histeria serios. Obviamente, aquí es una exageración, pero “mucha adrenalina corriendo por las venas de los Hoyutei-boys” me parece un título muy largo. Estoy muy nerviosa. Sé que modifiqué algunas personalidades, pero quise hacerlo, incluso, dentro de ciertos parámetros. ¿Lo logré? oóU
Mucha gente me ha comentado que prefieren el AtobeJiroh, pero que les empieza a no desagradar el Bekami y el HiyoshiJiroh. Gracias por la oportunidad. (Si pudiera mandar un mensaje subliminal, seria: “Escriban Bekamis… Escriban Bekamis… Escriban Bekamis… Escr-etc…).
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Notas:
Cuarto capítulo¿Qué les pareció? Llegaron las demás escuelas a causar revuelto. xD Por supuesto que las iba a incluir; y claro que la histeria también se desatará en ellos. Ah, y para los que me conocen: claro que Inui y Mizuki tendrán más diálogos, dane. (XD)
Bueno, el momento Bekami pasó muy rápido, pero ya vendrá el capítulo dónde se defina (Creo que es el próximo, incluso…). Sucede que… ¿han notado que este fic se enfoca más en los chicos Hyoutei que en el mismo Bekami? Jajaja! Gomen! Ya me meteré con Kamio. Espero que la idiota introspección que dejé no haya sido horrible .----. Lo admito, me pongo nerviosa con nada.
Bien! Este fue! Ojalá les haya gustado. Lamento si no se rieron… ehrm… ¡Me esforzaré más para la próxima! De verdad, espero que les gustara! xD
Mi MSN/imal está donde siempre.
¡Gracias por leer!
¡No te pierdas!
Zelshamada.