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Author of 15 Stories

Rated: K - Spanish - Romance/Humor - Ron W. & Hermione G. - Reviews: 194 - Updated: 12-10-06 - Published: 10-03-06 - Complete - id:3182899

Advertencia: Todos los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling. El título de este fic surge de una conversación con Sara Fénix Black acerca de la obra de William Shakesperare “Romeo y Julieta” y una confusión al estilo Weasley. Esto fue escrito solo por diversión y no fue hecho con fines de lucro.

Como les dije, aquí está el capítulo final¡espero con esto enmendar mi terrible olvido! Nuevamente me disculpo y espero que les guste el capítulo final de:

Juleo y Romieta

Capítulo 11

La obra de teatro fue todo un éxito. Tanto los estudiantes como el cuerpo docente estaban muy contentos con el resultado y con el espectáculo en general. Los suplentes no tuvieron oportunidad de presentarse, pero también ellos se divirtieron mucho.

Hermione se dirigía a su camerino cuando una mano la detuvo. Creía que era Terry, pero antes de decir nada se volvió para mirarlo y decirle que… pero no fue necesario, ya que unos hermosos ojos celestes enmarcados por un cabello completamente rojo y un montón de pecas la dejaron sin habla.

– ¡Estuviste genial! –dijo coloreando sus mejillas de rojo– creo que te quedó maravilloso el personaje –y de detrás de su espalda sacó una rosa igual de hermosa a la que le había llegado antes de la obra de teatro y se la ofreció dulcemente.

– Gracias –dijo ella sonrojándose también– estoy segura de que tú habrías hecho un magnífico Romeo si te hubieran dado oportunidad…

– ¡Oh no! No sabes todos los votos que hice para que a Terry no le pasara nada… –dijo sonriendo– no creo que hubiera podido representar a Romeo ante tanta gente…

– Lo habrías hecho bien…

Una conversación tranquila con Ron… era como un sueño hecho realidad para Hermione Granger ¡cómo le gustaba este cambio!

– Apúrate a cambiarte para que subamos a la sala común, hay una fiesta para celebrar el triunfo tuyo y de Ginny y Harry.

– ¿Organizaron una fiesta para nosotros? –preguntó gratamente sorprendida.

– Sí –respondió incómodo, pues él la había organizado– tú solo apúrate.

Ella sonrió y se encaminó a su camerino, parecía que el cambio en Ron era solo parcial, pero eso le agradó, no le gustaría que perdiera su espontaneidad por el romanticismo… llegó al camerino, se cambio y salió para reunirse con Ron. Terry también la esperaba, pero ella había olvidado ese pequeño detalle.

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– En serio –repetía el moreno tomando la mano de la pelirroja– creo que tu “Ama” fue genial.

– Sigo creyendo que no me salió lo bien que podía hacerla –dijo un poco alicaída– tú en cambio ¡sí que hiciste una buena muerte!

– Gracias –dijo haciendo una reverencia acorde con la obra que representaron.

Los dos chicos habían llegado ya a la sala común y observaron los preparativos para la fiesta. Ellos estaban acostumbrados a esto, pues siempre que tenían partido se organizaba algo similar, pero era novedoso ver el nombre de Hermione en luces de colores.

– Creo que Ron va a hacerle caso a Luna –dijo de pronto Ginny.

– ¿Qué? –preguntó asustado– pero si a él le gusta Hermione¿cómo va a enredarse con Luna?

– No, tonto –rebatió ella dándole un pequeño golpecito en el brazo, al cuál el respondió retorciéndose como si se lo hubiera quebrado– digo que va a seguir el consejo de Luna.

– ¿Cuál consejo? –preguntó sobándose el brazo.

– Ella le dijo que debería declarársele a Hermione antes de que Terry lo hiciera.

– ¿Terry se le va a declarar a Hermione? –dijo incrédulo– ¡vaya! Nunca creí que tuviera las agallas para hacerlo.

– Los ravenclaw son impredecibles –explicó– no son valientes pero miden las probabilidades y actúan de acuerdo con ellas.

– ¿Y crees que tiene posibilidades? –preguntó interesado.

– No, pero él aun no lo sabe…

– Con que lo sepa Hermione va a ser suficiente…

– No estoy segura de que ella lo sepa…

La pareja se quedó en silencio un rato, como meditando la situación de sus amigos, o al menos eso creía Ginny, cuando una pregunta de Harry la sacó completamente de sí.

– ¿Y qué probabilidades tengo yo? –dijo mirándola fijamente.

– ¿Tú? –respondió ella un sintiéndose completamente derrotada– no sé… creo que Hermione no te ve más que como un hermano…

– ¡No me refiero a Hermione! –dijo molesto– ¡me refiero a ti!

– ¿A mí? –preguntó con los ojos brillantes de dicha.

– Sí a ti –aseguró él afirmando también con su cabeza.

– Conmigo las tienes todas –dijo ella quedamente.

Y la sala común fue testigo de un dulce beso entre esa pareja que todos imaginaban pero que, hasta ahora, no llegaba a cuajar.

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–Hermione¿crees que podamos hablar ahora?

– ¡Terry! –dijo con sorpresa y recordando de pronto lo que le había prometido– claro… habíamos quedado de hablar después de la obra, discúlpame, lo olvidé.

El joven ravenclaw notó que eso no era una buena señal¿se habría equivocado al evaluar sus posibilidades? Parecía posible…

– Bueno, esperaba que pudiéramos conversar tranquilamente ahora que no nos estresan los ensayos y esas cosas.

– Claro –dijo ella sin saber cómo manejar la situación– tú dirás…

– Bueno, en realidad ya te dije… me gustas y quería saber que opinabas de eso…

– Mira Terry, la verdad es que eres un gran chico –“otra mala señal” se dijo Terry– pero no sé si podría verte como algo más que un amigo.

– No te preocupes –dijo él intentando rescatar algo de su reputación antes de que ella le diera una respuesta que lo hundiera mucho– no quiero que te sientas presionada, solo te lo dije por que creo que deberías saberlo, si no sientes lo mismo por mí, lo mejor es dejarlo así¿no crees?

– Sí –respondió ella sonriéndole comprensiva– gracias por entenderme, Terry.

– Es un placer, mi querida doncella.

– Buenas noches Terry, espero verte pronto actuando en otras obras…

– No, esta fue la última vez… –dijo quitándose un sombrero imaginario para saludarla– no resultó buena táctica para conquistarte… así que no lo haré más.

– Es una lástima, eres muy bueno actuando –dijo ella un poco incómoda– se pierde un gran actor con tu retirada…

– Adiós –dijo dándole la espalda.

Ambos comenzaron a caminar hacia lados diferentes cuando ella recordó un pequeño detalle.

– Por cierto Terry, gracias por las flores antes de cada ensayo…

– ¿Flores? –dijo volviéndose a verla– no sé de qué estás hablando –y con un gesto de su mano y una melancólica sonrisa, el chico desapareció dando vuelta en el siguiente pasillo.

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Hermione no supo cuánto rato estuvo de pie mirando el pasillo por el que se había ido Terry. ¡Él no había enviado las flores! Esa información era impactante, pero no tuvo mucho tiempo de pensar en ello, pues sintió como alguien la puyaba con un dedo en el hombro.

– ¿Ya estás lista? –dijo un pelirrojo que la miraba sonriente.

– Sí, creo que sí –dijo ella un poco ausente.

– ¿Qué te pasa? –preguntó el chico de ojos celestes un poco preocupado– ¿te sientes bien?

– Sí –afirmó volviendo a la realidad y mirándolo fijamente– ¿Por qué entraste a la obra, Ron?

Él la miró extrañado, hasta el momento no le había preguntado eso y le extrañaba que ahora lo hiciera.

– Bueno, supongo que… la verdad… bueno, es que yo –pero no encontraba que decir para no ponerse muy en evidencia.

– ¿Tú sabías que yo había audicionado? –preguntó pensando que tal vez Ginny tenía razón.

– ¿La verdad? –dijo y ella le respondió afirmativamente con un movimiento de cabeza– No, no lo sabía. Me enteré al día siguiente, cuando vi tu nombre en la lista de McGonagall.

“Así que no era eso” pensó la chica.

– ¡Ah! –fue su respuesta– no has respondido a mi pregunta…

– Mira Hermione, la verdad es que esperaba aprender un poco de “Juleo”, él era romántico y, bueno, yo no –lo había dicho, no tenía más salida.

– Es “Romeo” –le corrigió sonriendo– y es genial que quisieras aprender a ser romántico. Creo que todos los chicos deberían aprenderlo –dijo con su voz de sabelotodo.

– Sí… te da muchas satisfacciones –afirmó él y casi sin pensarlo su mano se acercó a la cara de la chica y, tomando el mechón que caía sobre su ojo derecho, lo colocó detrás de la oreja de Hermione.

– Sí –dijo ella muy bajito– es cierto.

– Sabes, creo que “Romeo” lo haría mejor que yo, pero ¿sabes? Esto es lo mejor que pude lograr… –y casi sin darse cuenta le tomó de las manos y la acercó un poco.

– No creo que quiera algo más –le interrumpió ella sonriendo.

– ¿En serio? –dijo emocionado– digo… –y comenzó a tartamudear– yo…este… bueno…

– Sí –respondió acercándose más– en serio.

– ¡Es fantástico! Digo, me alegra, por que yo quisiera que supieras que para mi tú eres más hermosa que Julieta y mucho más encantadora que cualquier personaje de Shakespeare.

– ¿Qué? –dijo sorprendida– ¿has leído más obras de teatro? –¡eso sí que era un milagro!

– La verdad es que no, pero estoy seguro de que es así –dijo sonrojándose.

– ¡No tienes remedio! –dijo abrazándolo– pero ¿sabes? Yo también creo que eres maravilloso.

Ron sonrió como nunca lo había hecho y entonces lo dijo.

– Te quiero Hermione Granger.

Ella lo miró con ternura y respondió.

– Yo también te quiero Ronald Weasley.

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La joven pareja llegó un poco tarde a la fiesta de Gryffindor, pero nadie hizo comentarios, pues venían felices, tomados de la mano y se miraban como si no existiera nadie más. Tal era la concentración de esos dos, que Ron no se enteró de que su hermanita estaba abrazada a su mejor amigo y que, de vez en cuando, se besaban tiernamente.

– Por cierto, Ron –dijo Hermione recordando de pronto un pequeño detalle– tengo que agradecerte la flor que me enviaste cada día de ensayo general, bueno¡y hoy también!

– Fue un placer –dijo él sonriendo para sí– tenía la impresión de que creías que no era yo quien te las enviaba…

– Así es… pero luego me di cuenta que eres un romántico perdido, así que ¡tenías que ser tú!

Él solo sonrió y la abrazó para bailar una canción lenta.

Allí habría quedado la historia si la fatalidad no se hubiera ensañado con nuestra feliz pareja. No digo que murieran los dos como en la obra de teatro que interpretaron¡no! En realidad lo que sucedió fue solo un anuncio en un momento inoportuno:

– ¡Señorita Granger! –dijo la severa voz de la profesora McGonagall, amplificada para ser escuchada más allá del ruido de la fiesta– necesito hablarle…

Sin muchas ganas, la chica se separó de Ron y se acercó a la profesora.

– Usted dirá –dijo amablemente.

– El director quiere una nueva representación de la obra para la semana de la convivencia mágica, eso será dentro de un mes. Espero que esté dispuesta a volver a hacer de Julieta.

– No sé…

– Vamos, Hermione –la animó Ron acercándose a ella por la espalda y poniendo sus manos en la estrecha cintura de la chica– ¡tú puedes!

– ¿Señorita Granger? –insistió la profesora.

– Está bien –accedió la chica– lo haré.

– Magnífico y me alegra ver su buena actitud señor Weasley, por que Terry Boot decidió dejar la actuación, así que usted será nuestro Romeo –y sin más la mujer dejó el salón, ignorando por completo la fiesta que celebraba su casa.

En fin, tal y como decíamos, la fatalidad se hizo con ellos, pues Ron fue incapaz de seguir el ritmo de una sola canción después de ese anuncio. Lo único que pudo consolarlo fue una promesa que le hicieron hablándole al oído.

– No te preocupes, yo te ayudaré a ensayar…

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Bueno… ¡esto ha sido todo! Espero que les gustara y que disfrutaran leyendo tanto como yo disfruté escribiendo esto. Gracias Sara Fénix Black por hacer de correctora…

Ana María



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