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Piper rió suavemente mientras el Luz Blanca orbitaba de vuelta a la mansión para ser torturado por Víctor. Le dio a Chris unas dos horas antes de derrumbarse por la presión a la que Víctor lo sometería. A Víctor nunca le habían gustado los Luces Blancas, así que Piper estaba segura de que no dejaría de interrogarlo hasta que no averiguara la verdad. Y sí eso significaba que sabría más acerca del secretivo y neurótico Luz Blanca, ella estaba de acuerdo.
Mientras recogía folios y libros, decidió darse prisa en ir a casa. Si dejaba a Víctor y a Chris demasiado tiempo solos, era probable que alguno de los dos estuviera muerto cuando llegara a casa.
Amontonó los libros dentro del coche y condujo de vuelta a casa tranquilamente, disfrutando del tiempo del que disponía para ella misma. Al parar delante de un semáforo rojo, levantó la vista hacia el cielo sin nubes y suspiró complacida. La vida no podía ser mejor en aquel momento.
- Uh, no, Piper- se dijo a si misma en voz alta- No empieces a pensar esas cosas. Cada vez que pasa algo bueno, paso algo que lo arruina todo- respirando profundamente, dobló la calle y aceleró hacia casa para asegurarse de que esta seguía en pie. Después de todo, con un Luz Blanca y un hombre que aborrecía a los Luces Blancas en la casa, era bastante probable que la mansión fuera para entonces poco más que un montón de escombros.
Víctor estaba a punto de seguir a Chris escaleras arriba persistentemente, cuando el teléfono sonó. Suspirando, decidió dejar de lado de momento la conversación para responder al teléfono.
- ¿Hola?- dijo con brusquedad, todavía algo malhumorado después de hablar con Chris. ¿Por qué no podía aquel Luz Blanca cabezota responder a sus preguntas y terminar con aquello de una vez?
- ¿Papá?- preguntó una voz confundida- ¿Qué estás haciendo en la mansión?
- Hola, Phoebe- contestó Víctor, cambiando automáticamente el tono por uno mucho más alegre- Piper me ha pedido que cuide a tu sobrinito para que ella pudiera ir a trabajar.
- Oh, bueno, me hubiera ocupado yo de él si estuviera en casa- dijo ella, sintiéndose como si necesitara dar explicaciones. Se sentía culpable por no estar ahí mientras Piper estaba embarazada- Bueno, ¿qué tal estás, papá?
- Genial- exclamó Víctor- Escucha, ya que estamos hablando de niños, necesito contarte una cosa- tenía que contarle a Phoebe sus sospechas sobre Chris. Ella tenía que saber la verdad; sencillamente era justo- ¿Puedes venir a casa ahora mismo?
- ¿Es muy importante?- preguntó ella dudosa. No quería irse del trabajo otra vez a no ser que fuera necesario.
- No es una emergencia mágica, pero quisiera hablar contigo- susurró Víctor, oyendo los pasos de Chris deambulando por el ático. No quería que el medio-Luz Blanca se enterara de lo que estaba planeando.
- Está bien, le diré a Elise que me voy a trabajar a casa- respondió ella preocupada- Estaré allí en seguida, no te preocupes. Ahora te veo, papá- dijo antes de colgar. Suspirando, Víctor colocó el teléfono boca bajo y miró las escaleras. Tenía que tener una pequeña charla con Chris antes de que Phoebe llegara a casa.
- ¿Chris?- lo llamó tan solemnemente como pudo.
- ¿Qué?- dijo una exasperada voz desde la esquina de la habitación.
Víctor entró dentro del ático y se encontró a Chris en el sofá, leyendo un tomo enorme, el Libro de Las Sombras. Víctor recordó del libro mágico de muchos años antes, cuando Patty le había informado que sus tres hijas iban a convertirse en brujas. También se acordó de haber tratado de robarlo y destruirlo cuando pro primera vez recibieron sus poderes ya adultas.
- Tenemos que hablar- gruñó.
- No, qué va- lo interrumpió Chris- mire, siento que no confíe en mi, pero estoy muy ocupado. No tengo tiempo para sus preguntas, señor Bennet.
- ¿Señor Bennet?- repitió Víctor, percatándose de que al fin algo se le había escapado a Chris- Nada te ha dicho que mi apellido era Bennet- se cruzó de brazos y esperó a oír las respuesta de Chris para tratar de enmendar su error, que seguro sería ridícula.
- Yo... mierda- maldijo Chris- Bueno, vale, le conozco en el futuro. Conozco a Wyatt en el futuro, ¿vale? Es normal que también haya visto a su abuelo, ¿no?
- No te creo- dijo Víctor a su voz.
- Pues vale- replicó él indiferente- No necesito su confianza- Por mucho que le doliera admitirlo, aquello era una gran mentira. Chris sí necesitaba la confianza de su abuelo. Pero no podía pensar en esas cosas ahora mismo... tenía que encontrar la amenaza demoníaca que iba detrás de Wyatt. No podía pensar en su familia en aquel momento; tenía trabajo que hacer.
Suspirando con frustración, Víctor salió de la habitación como una exhalación.
- ¡Descubriré lo que estás escondiendo, Chris!- gritó de espaldas a él, aunque estaba seguro de que él a lo sabía- Espera y verás.
Aquello ocurrió diez minutos antes de que Phoebe irrumpiera en la mansión.
- ¿Dónde estás, papá?- lo llamó- ¿Qué era eso tan importante?- a pesar de que su padre le había asegurado que no se trataba de un demonio, no podía evitar estar alerta.
- Shh...- susurró él con urgencia, corriendo hacia ella i abrazándola con cariño.
- ¿Por qué susurramos?- preguntó en un tono exageradamente bajo.
- Por que no quiero que tu Luz Blanca nos oiga. Tengo que decirte algo y tiene que ver con él. Ven, Wyatt está en el patio de luces. Tenemos que echarle un ojo- la llevó hacia el patio de luces, donde ella inmediatamente levantó en brazos a su sobrino, abrazándolo tiernamente.
- Hola, bebé- canturreó- ¿Has echado de menos a tu tía Phoebe?- volviéndose hacia su padre, dijo- Vale, ¿qué pasa?
- Chris...- Víctor vaciló, preguntándose como debería dejar caer la bomba- Mira, Phoebe, no sé como decirte esto, así que voy a ir al grano y a decirlo. Chris es tu... hijo.
Phoebe permaneció inmóvil un minuto entero. Finalmente, dejó con delicadeza a Wyatt de nuevo en su corralito, y en un estado casi zombi, caminado hacia el sofá, acurrucándose en él agradecidamente. Después de unos segundos, murmuró:
- ¿Te lo ha dicho él?
- Bueno, no- respondió Víctor, removiéndose nerviosamente bajo su intensa mirada- No exactamente... Bueno, en realidad, para nada. Pero se parece mucho a ti y cuando he tratado de preguntarle sobre ello, ha cambiado de tema de forma muy brusca.
- Quiero decirte que no es verdad...
- ¿Pero?- la incitó Víctor amablemente.
- Pero sé que no me lo dirías a no ser que fuera cierto. Aún así, podría estar tomándote el pelo. Si realmente fuera un Halliwell, ¿por qué nos lo ocultaría?
- ¿Futuras consecuencias?- probó Víctor de broma. Ganándose una mala mirada de su hija pequeña- Lo siento.
La sombra de una sonrisa cruzó su cara mientras respondía:
- Es igual. También te ha metido a ti ese tostón en la cabeza, ¿eh?
- Sí- le dio unos suaves golpecitos al hombro, de manera reconfortante, mientras se sentaba a su lado- ¿Quieres hablar con él de esto?
Phoebe se puso rígida de pronto, haciendo que Wyatt levantara la vista con sorpresa ante el brusco movimiento. Balbuceó nerviosamente, preguntándose a que se debía el enfado de su tía. Observó cuidadosamente como ella se levantaba y miraba a su abuelo, negando fervientemente con la cabeza.
- De eso nada. Él no puede descubrir que lo sé.
- Pero Phoebe...- protestó Víctor.
- No, papá, vamos a tener que actuar como si todo fuera normal- insistió ella- venga, vamos a verlo ahora. Al ático, ¿verdad?
- ¿Estás segura de que estás preparada para esto?- preguntó él, cogiendo a su nieto y siguiendo a Phoebe escaleras arriba, a pesar de su preocupación.
- He de estarlo- con un suspiro ansioso, Phoebe abrió la puerta del ático con un empujón y entró, lista para encontrarse con su hijo cara a cara.