|
Author of 10 Stories |
CardCaptor Sakura y sus personajes no me pertenecen a mí, sino a CLAMP. No me puedo creer que ya esté publicando el último capítulo de este fic…
Capítulo 21: “Desenlace”
—¿Sorprendidos?
Las atónitas miradas no se despegaron ni un segundo de su único objetivo: aquel doble exacto de la Card Master que ahora sonreía con satisfacción. ¿Cómo era posible? Si la verdadera Sakura estaba con ellos¿quién era la otra?
—No puedo entenderlo —susurró Kero.
—¿Qué tipo de broma es esta? —Yue miró inquisidoramente a la muchacha de negro, que estalló en carcajadas.
—No es ninguna broma, mi querido Yue…
—¡Pues entonces será mejor que nos digas lo que está ocurriendo aquí! —se exasperó Shaoran. La joven permaneció inmutable.
—Podría hacer eso. Pero… ¿sabes? Hay alguien más entre vosotros que puede explicártelo mejor… ¿no es así…, Clow?
Eriol no consiguió enfrentarse a las miradas desconcertantes de todo el mundo. Sabía que no podrían ser muy benevolentes con él ahora que se enterarían de que les había ocultado sus conocimientos… ¡pero es que no podía actuar de otra manera! Esta era una batalla de Sakura, no suya, y no debía intervenir.
—Amo Clow…, debí suponerlo. —La voz de Yue sonaba como la de alguien herido y decepcionado, como supuso debían estar todos. Sin embargo, el reclamo secamente hecho por parte de su pariente lejano hizo que se decidiera a contar todo de una vez.
—Tú sabes algo más, Hiiragizawa. Habla. ¿Quién es esa falsa Sakura?
—Ninguna de las dos es falsa —dijo con serenidad, a lo que todos ahogaron una exclamación—. Tanto la Sakura que conocemos como la que vemos ahí son verdaderas… Son las dos caras de su Magia. Las dos personalidades de un mismo ser.
—¿Cómo que las dos personalidades? —consultó Tomoyo, quien no salía de su asombro.
—Todos los seres humanos tenemos dos caras en nuestro interior que, unidas, conforman nuestra personalidad, porque ningún humano es totalmente bueno ni totalmente malo. Una mitad es agradable y guarda todos nuestros buenos sentimientos, mientras que la otra es todo lo contrario. El blanco y el negro, que funcionan en armonía, aunque siempre se muestre más alguna de las dos partes. La Magia también se divide en nuestro interior de la misma manera…
—Entonces… ¿la otra Sakura es la Magia Negra?
—Exactamente, Kaoru. Es la Magia Negra que también posee y que se ha separado de la Blanca… para llevar a cabo esta prueba.
La Card Master miró confundida a su contraparte, que sonreía. Era como estarse viendo en un espejo. Exactamente iguales…, a no ser por un brillo distinto en sus ojos.
—¿A qué prueba te refieres? —preguntó.
La Reencarnación de Clow suspiró y miró al suelo. Luego, volvió a alzar la mirada.
—Siempre te he dicho que posees un poder increíble, Sakura, mucho mayor que el mío o el de Clow inclusive. Si un poder de esa magnitud está en buenas manos, podemos confiar en que no ocurrirá nada grave, pero ese poder también tendrá una parte de él que podría resultar muy dañina en manos equivocadas. Si la balanza se inclina hacia el lado de la Magia Oscura, no tengo idea de lo que podría pasar. Tú eres humana, y durante toda tu vida ambas partes en tu interior lucharán por sobresalir, y de ti depende dejar que lo haga una u otra. El problema es que, en tu caso particular, no eres una humana común y corriente…, de modo que el riesgo de que tu contraparte tome el poder sobre ti es mucho más peligroso. Si la Magia Negra consigue sobresalir frente a la Magia Blanca y controlarte… No puedo imaginar las consecuencias, pero estoy seguro de que sería terrible. Tanto poder luchando por una mala causa resultaría catastrófico.
—Pero ¿por qué estamos aquí? —insistió la heredera de Clow.
—Porque será aquí donde libres la batalla contra ti misma para saber a cuál de tus dos ascendientes seguirás. Deberás luchar contra la Magia Negra y vencerla.
—¡Qué!
—¿Y por qué esto no había ocurrido antes? —se extrañó el Guardián Lunar.
—Porque cuando la magia despertó en el interior de Sakura, la energía positiva era mucho mayor. Sakura era aún una niña, y es más complicado dejar de ser optimista, sobre todo siendo como es ella. Cuando todo acabó, pese a que seguía siendo feliz, el hecho de que se sintiera sola y añorara lo sucedido durante todos los años en los que se dedicó a capturar las Cartas de Clow y transformarlas hizo que la energía negativa se volviera más fuerte cada vez.
—Es verdad…, echaba muchísimo de menos todo… —susurró ella, recordando la nostalgia que aprendió a saborear durante esos tres años posteriores a la captura de las Cartas.
—Y eso fue lo que fortaleció a la Magia Oscura dentro de ti, hasta finalmente liberarla por completo… —terminó la línea de razonamiento Shaoran.
—Y aquí me tenéis. Estoy esperando para acabar con esto de una vez. Si ya se han acabado las explicaciones, me gustaría dar por terminada toda esta tontería. No tiene sentido alargar más vuestra agonía sabiendo lo que va a pasar, sepáis la historia o no.
—Pero ¿por qué no nos dijiste nada de lo que sabías, Eriol?
Los ojos de Tomoyo estaban cristalizados, esperando una respuesta. El inglés la miró igualmente preocupado.
—Esta es una batalla que únicamente Sakura debe luchar…, yo no podía intervenir en algo así. Tiene que enfrentarse a la parte de ella misma que le dicta acabar con todo. Si yo me interpongo, no conseguiré más que estorbar en su progreso.
—Eriol…
—Ya me cansé de tanta charla —espetó la sombra. Extendió su brazo y en su mano brilló una llave igual a la llave estrella de Sakura, salvo que en color negro y morado. El pequeño objeto dio unos giros sobre sí mismo y brilló con una luz opaca pero cegadora, que al desaparecer dejó ver una vara con las mismas características de la llave anterior—. Es tiempo de empezar con todo esto.
Shaoran se hizo con su espada en un conjuro rápido, y Kaoru liberó su báculo igualmente veloz. Sakura, sin embargo, seguía paralizada e incrédula.
—¡Reacciona, Sakura! —le advirtió su novio—. ¡No te atrevas a bajar la guardia!
Ella sólo lo miró. Cuando él se encontró con sus ojos verdes temblorosos, casi se queda sin aire. Nunca antes había visto tanto temor en ellos…
—Sakura… —susurró.
—¡Espíritus del bosque, yo os invoco!
En un abrir y cerrar de ojos, gran cantidad de espectros se colocaron entre Sakura y Shaoran y una humareda negra, que chocó contra la pared traslúcida que formaron. Kerberos y Yue se resguardaron del ataque con sus alas. Kaoru también hizo que los espíritus los protegieran a Hikari y a él del ataque, pero no consiguió llegar a tiempo para salvar a Tomoyo y Eriol, que fueron encerrados en una enorme burbuja negra. La reencarnación de Clow apretó contra sí a su novia, que ya había quedado inconsciente al no tener magia. Él, sin embargo aunque con un gran esfuerzo, lograba permanecer despierto.
—Sakura… —la llamó, con un hilo de voz—, no te rindas.
—¡Eriol, Tomoyo! —La japonesa quiso salir del escudo formado por los espectros, pero por suerte para ella, Shaoran la retuvo antes de que lo consiguiera.
—Ya verás como lo consigues, pequeña. Confiamos en ti… Recuerda tu hechizo invencible y… que cuentas con una ventaja. Tienes algo que ella no…
—¡Silencio! —ordenó la sombra, y con un ademán Eriol y Tomoyo.
—¡¡¡No!!! —Sakura sintió las lágrimas descender por sus mejillas, y aún pugnaba por liberarse del abrazo de su prometido, que no la dejaría salir de allí para que corriera la misma suerte— ¡Shaoran, suéltame!
—No —le dijo todo lo tranquilamente que pudo—. Si sales de aquí, va a ocurrirte lo mismo que a ellos.
—¡Pero…!
—¿Quieres salvarlos o prefieres que todos acabemos así? Tranquilízate y piensa de qué forma podemos contraatacar, Sakura.
La chica rompió a llorar sin poder evitarlo, y él la abrazó más fuerte. Dirigió una mirada de preocupación a Kaoru, que miraba a Sakura deshacerse en lágrimas con el mismo dolor. Si hubieran sabido que se derrumbaría de esa manera, habrían hecho lo imposible por entrar ellos y evitar que tuviera que enfrentarse a algo tan doloroso.
—Mejor que os dejéis ya de tantos juegos. Estoy empezando a cansarme… La verdadera lucha ha de empezar de una vez.
Con un gesto de su mano, la pared de espectros se esfumó y los cuatro adolescentes quedaron nuevamente desprotegidos. Los guardianes de las Cartas desplegaron sus alas, dispuestos a atacar si era necesario.
—Vamos, pelea. No tengo todo el tiempo para gastarlo contigo…
—¡¡¡No quiero pelear!!! —gritó Sakura—. ¡¡¡Tengo miedo, no puedo!!!
—Pues es una lástima —se mofó su otro yo—, porque yo sí quiero pelear contigo.
Frente a la chica apareció una Carta, lo que debía ser una versión de las Clow Cards, pues su reverso era idéntico pero en color negro y líneas plateadas. Apuntó a ella con la vara y conjuró su presencia.
—¡¡¡“Arrow”!!!
La figura grisácea del personaje disparó con su arco cientos de flechas hacia la castaña. Más rápido que ella fue Shaoran, que al instante llamó al Dios del Viento para repeler el ataque, haciendo que las flechas cayeran al suelo al instante.
—Tú no deberías interferir en esto, muchacho —protestó la sombra.
—Ninguno de nosotros va a permitir que le hagas daño a Sakura. —Kerberos dio un paso adelante y Yue hizo lo mismo.
—Muy bien. Pues intentadlo. A ver cómo os las arregláis contra mis demonios…, supongo que os mantendrán lo suficientemente entretenidos…
Con la punta de su vara de estrella dibujó un círculo. El suelo se abrió en esa zona, dejando salir de él un resplandor púrpura. Gran cantidad de demonios y espectros surgieron del hoyo; desde caballos negros con sus respectivos jinetes y las serpientes oscuras de un solo ojo, hasta águilas negras y otras criaturas imposibles de describir como otra cosa que no fuera engendros, mutaciones de seres terrestres que ahora formaban parte de las criaturas del averno.
—Nosotras nos encargaremos de ellos —indicó Kerberos—. Mocoso, tú defiende a mi ama o te juro que no saldrás vivo de ésta.
—Entendido. —Curiosamente, no tenía ganas de discutir por el apelativo que se le había asignado. Miró de forma desafiante al doble de la chica que apretó más contra sí.
—Para ti también he traído algo, pequeño lobo.
De las sombras salió otra silueta. Cuando la poca luz que había lo iluminó, vieron que se trataba de un muchacho que rondaría los veinte años, de largos cabellos negros y ojos azules muy oscuros. Llevaba ropas chinas de color negro, parecía tratarse de un traje ceremonial, y una espada en mano.
—Su nombre es Ryuu…, él es mi siervo más leal. Tendrás el honor de morir bajo el filo de su espada.
Shaoran le sostuvo la mirada al tipo y luego observó a Sakura. ¿Qué debía hacer? Si no la soltaba, lo más seguro es que el tal Ryuu arremetiera contra ellos, y estando desprotegido no podría defenderse ni defenderla a ella. Era preciso luchar por separado.
—Levántate, niña. Acabemos con esto.
La aludida cruzó una mirada de espanto con su oponente, y luego se volvió a mirar a Shaoran. Estaba aterrada. Él la tomó por el mentón e hizo que le prestara atención.
—Escúchame —le susurró—, sé que estás asustada, pero no tienes de qué preocuparte. Ninguno de nosotros va a permitir que nada malo te pase, sea una prueba o no. Tú sólo lucha con todas tus fuerzas, como vamos a hacer nosotros. En cuanto venza a ese hombre, te ayudaré. Lo prometo.
—Está bien —dijo débilmente. Algunas lágrimas más salieron de sus ojos. Se enderezó y miró al vacío.
Shaoran se soltó de ella y anduvo hasta donde estaba Ryuu. A pocos metros de él, ambos se quedaron quietos y mirándose a los ojos.
—Shaoran Li —declaró el mencionado.
—¿Para qué te presentas, insecto?
—Quiero que al menos sepas el nombre de quien va a derrotarte.
—Eso debería hacerlo yo…, pero la verdad es que no tiene importancia. —Desenvainó su espada y el castaño se puso en guardia—. Bien, empecemos con esto.
—Me parece perfecto…
A unos metros de allí, la Card Master contempló horrorizada la forma en que los filos de las espadas chocaban en destellos plateados. Giró su cabeza un poco más y se encontró con Kaoru, Kero y Yue luchando como podían contra la gran cantidad de demonios que se agolpaban a su alrededor. Vio llamaradas, cristales de hielo y todo tipo de ataques. También vio a Hikari, algo distanciada de ellos, arrodillada en el suelo y con la cabeza baja. ¿Qué le pasaba¿Por qué no estaba luchando, y por qué nadie la atacaba?
—Hikari…
—Será mejor que me prestes atención —dijo su sombra—. Esta vez no pienso esperar más.
Sakura se volvió y lo primero que vio fue una llamarada de fuego negro dirigirse hacia ella. Gracias a un acto reflejo, conjuró a “Shield” y el ataque fue repelido.
—Pelea, niña, porque yo no voy a esperar por ti. ¡ “Shot”!
La lluvia de disparos por parte de la Carta Oscura fue suficiente como para quebrar el escudo de Sakura, quien recibió cientos de pequeños cortes por todo el cuerpo y cayó al suelo de bruces.
—¡¡¡Sakura!!! —se espantó Kaoru al ver lo que había pasado.
Aprovechando su distracción, uno de los demonios se abalanzó sobre él por la espalda, dispuesto a eliminarlo. Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que ya era demasiado tarde como para poder contraatacar: aquella bestia estaba demasiado cerca.
Apretó sus párpados con fuerza y esperó el golpe…
Pero nunca llegó.
Cuando volvió a mirar, se encontró con que el Guardián Solar de las Sakura Cards se había puesto en medio y que el demonio estaba absorbiendo su energía vital.
—¡¡¡Kerberos, resiste!!!
Le propinó un golpe de energía al demonio, y este cayó y se desintegró unos metros más allá. Se hincó para comprobar el estado de Kero, y vio que estaba muy herido y que uno de sus costados sangraba.
—Kerberos…
—Cuida bien… de Sakura… —Y desapareció, al igual que lo habían hecho Tomoyo y Eriol.
—Uno menos —susurró la sombra. Sakura se giró y vio a su querido guardián desaparecer entre la oscuridad.
—¡¡¡KERO!!! —gritó.
A su espalda oyó un golpe seco. ¿Qué había sido eso?
Se dio la vuelta y encontró a su otro yo con una espada en la mano. Era su propia versión de la Carta “Sword”. Pero no fue eso lo que la horrorizó, sino el hecho de que ésta estuviera atravesada en uno de los costados de Yue.
—Has sido muy descuidada. Por culpa de tu distracción, ahora él lo pagará. Ese es su precio por protegerte.
El Guardián Lunar soltó un gemido de dolor y empezó a desintegrarse también, no sin antes mirar a su ama una vez más.
—No se preocupe, Ama —le dijo—. Luche con todas sus fuerzas…
Sakura extendió su mano para tocar una de las alas de Yue, pero ésta se desvaneció antes de que pudiera alcanzarla. La chica volvió a bajar su brazo y se mordió el labio inferior.
Yue también…
Todo aquello era horrible…
¡¿Por qué?!
Las piernas le temblaban y no podía moverse. Quería llorar. No podía luchar, no podía. Todos, uno a uno, iban desapareciendo. La iban dejando sola. ¿Por qué? No era justo. No podía enfrentarse contra ella… Tenía demasiado miedo…
No, por favor…
¡No más!
—Acabarás quedándote sola, ya lo verás. Todos están siendo heridos por protegerte a ti, que eres débil. Pero pronto ya no quedarán más amigos para cuidarte de mis ataques, y entonces acabaré contigo.
La Card Master apretó con más fuerza su báculo contra el pecho. No quería escucharla, pero era algo que no podía evitar. Sus palabras se clavaban en sus oídos como puñales, y era de lo más doloroso porque sabía cómo jugar con sus miedos y acrecentarlos todavía más.
¡No podía seguir así!
Tenía razón: si continuaba de aquella manera, ciertamente acabaría quedando ella sola contra ella misma, el otro lado de su persona.
Debía detener todo aquello de alguna manera…
Por mucho miedo que tuviera, por mucho que le costara, por mucho que le temblaran las piernas y el corazón le latiera desbocado…
“¿Quieres salvarlos o prefieres que todos acabemos así? Tranquilízate y piensa de qué forma podemos contraatacar, Sakura.”
“Sakura…, no te rindas. Ya verás como lo consigues, pequeña. Confiamos en ti… Recuerda tu hechizo invencible y… que cuentas con una ventaja. Tienes algo que ella no…”
“Escúchame, sé que estás asustada, pero no tienes de qué preocuparte. Ninguno de nosotros vamos a permitir que nada malo te pase, sea una prueba o no. Tú sólo lucha con todas tus fuerzas, como vamos a hacer nosotros. En cuanto mate a ese hombre, te ayudaré. Lo prometo.”
“No se preocupe, Ama. Luche con todas sus fuerzas…”
Tomoyo, Shaoran, Eriol, Kero, Yue, Kaoru, Hikari…
¡No podía permitir que eso ocurriera¡No podían irse todos¡No!
—No voy a dejar que sigas haciendo desaparecer a la gente que quiero…
—Oh, muy bien. Al fin te decides…
Sakura la enfrentó con la mirada. Estaba decidida a impedir que hiciera lo que quería. Se levantó del suelo donde estaba hincada y puso una mano sobre sus Cartas, que descansaban en el bolsillo de su falda.
—Confío en vosotras —dijo.
—¡Pelea! —le gritó su doble—. ¡ “Wood”!
La falsa Carta abrió una enramada que fue en contra de la chica, dispuesta a golpearla y apresarla tan fuerte como pudiera. Sin embargo, la Card Master supo reaccionar.
—¡“Fly”¡“Sword”!
Dos alas de un rosa pálido aparecieron en su espalda y le permitieron esquivar las ramas y demás follaje, al tiempo que se abría paso usando su espada. Finalmente, llegó hasta donde estaba su sombra y usando a “Sword” respondió a las estocadas de la chica.
Forcejearon durante un momento así, hasta que Sakura, en un ágil y rápido movimiento que su enemiga no pudo prever, consiguió hacerle un corte en el brazo. La sombra profirió un grito de dolor, y Sakura habría hecho un gesto de triunfo de no ser por el punzante dolor que sintió en su brazo. Lo miró y se encontró con que tenía un tajo de la misma medida y exactamente el mismo dibujo que su rival. ¿Qué había pasado? Si fue ella quien la hirió y no al revés… ¿por qué…?
—Niña tonta —se mofó la que había recibido la estocada—. No puedes herirme o tú recibirás el mismo golpe…
Sakura se quedó paralizada. ¿No podía herirla o le pasaría lo mismo a ella¿Y de qué forma iba a derrotarla entonces?
—¡Eres bueno! —reconoció Ryuu, luego de un rato. No había podido herir de gravedad a Shaoran en ningún momento, y cuando había conseguido hacerle un corte leve, él acababa devolviéndoselo tarde o temprano.
—Cállate o te cansarás —se burló el otro.
—No hace falta que me des consejos. Tengo mis tácticas infalibles…
Rápidamente introdujo una de sus manos en el interior de su manga derecha y sacó un talismán. Shaoran se dio cuenta de lo que iba a hacer, pero era demasiado tarde.
Dio un grito de dolor cuando fue alcanzado por uno de los relámpagos del talismán, que le dio en el abdomen y lo tumbó en el suelo de un golpe. Cuando volvió a abrir los ojos, Ryuu lo miraba desde arriba y tenía la punta de su espada en el cuello.
—Eres un sucio tramposo —recriminó el chino. El otro sonrió.
—Lo sé.
Y volvió a conjurar al Emperador del Rayo.
—¡¡¡Ahrg!!!
—¡Shaoran, no! —se alarmó Sakura al ver que era nuevamente atacado. Su enemiga aprovechó la distracción para hacerle un corte en la pierna. Ella profirió un grito de dolor y cayó al suelo de rodillas.
—Si sigues preocupándote por lo que les ocurra a los demás y no te concentras en tu propia batalla acabaré contigo antes de lo que creía. ¿Me lo vas a dejar tan fácil?
La chica alzó la mirada y se encontró con su otro yo sonriéndole con sarcasmo. Miró su pierna y vio la cruenta herida que no paraba de derramar sangre. Luego, escrutó la pierna de su contrincante y se dio cuenta, con sorpresa, de que ella no tenía nada.
—¿Cómo es… que tú no estás herida si yo lo estoy? —preguntó con dificultad. La otra amplió su sonrisa.
—Tú saldrás herida si me lastimas a mí, porque formo parte de ti. Estoy en tu interior y soy una faceta tuya… En cambio, tú nunca has formado parte de mí. Deberías ser la luz pura para poder afectarme. Como ves…, si yo muero, tú correrías la misma suerte… No obstante, yo sí puedo matarte a ti. Y es lo que voy a hacer, para luego ocuparme de tomar tu lugar en tu cuerpo cuando tu alma ya lo haya abandonado.
Kaoru recibió un golpe fortísimo por parte del último demonio que quedaba. Estaba consiguiendo acabar con ellos, pero era muchísimo más complicados ahora que estaba él solo contra todos. Tenía múltiples heridas en todo el cuerpo, pero el golpe que acababan de darle en el brazo había sido el peor. Cayó al suelo y se retorció por el dolor. Le había quebrado el brazo, seguramente. En un último esfuerzo, volvió a usar su magia.
Antes de que el demonio pudiera volver a acercarse a él, un rayo de luz verde lo atravesó. A los pocos segundos, la criatura ya se desvanecía en el aire viciado.
“Oh, por los Dioses…, no puedo más…”
Cerró los ojos y respiró con dificultad. La falta de oxígeno complicaba muchísimo las cosas, pero aún peor era su agotamiento y el dolor en el brazo. Volvió a enfocar la vista y divisó a Shaoran sumamente herido e hincado en el suelo. Aquel otro sujeto estaba divirtiéndose con él ahora que no conseguía ni ponerse en pie…
“Sabandija cobarde… Aguanta un poco, Li…”
Intentó incorporarse, pero fracasó y volvió a estrellarse contra el suelo. ¡Maldita sea! Buscó con desesperación a Sakura, y lo que encontró lo dejó sin aliento.
“No…, no puede ser… ¡Sakura!”
Hikari, que estaba sentada en el suelo y con el rostro oculto tras las rodillas que abrazaba, siguió sollozando en silencio. Sabía que todo el mundo estaba luchando porque había oído los golpes, los gritos, e incluso había sido salpicada con la sangre de las heridas ajenas, tanto de sus amigos como de los demonios…, pero no porque hubiera mirado. Simplemente no tenía la fuerza para enfrentarse a aquel panorama de almas desgarradas y gemidos de dolor.
Shaoran había tenido razón: desde que llegó, no fue más que un estorbo para ellos. No los había ayudado en nada, cuando se suponía que esa era exactamente su misión. Ellos se habían esforzado mucho por hacer que se sintiera cómoda e indagara un poco en su pasado —aunque la búsqueda resultara infructuosa, dieron todo de sí para encontrar las respuestas a sus preguntas—. Y en cambio… ¿qué había hecho ella?
Nada. Nada, aún cuando su misión era proteger con su vida a la Portadora de la Luz: Sakura.
Sakura… ¿dónde estaría ahora? Hacía pocos segundos la había oído gritar…
De repente, llegó a su mente el eco de un pensamiento. Era Kaoru, pudo oír su voz. Su semblante se puso pálido por el contenido del mensaje.
“No…, no puede ser… ¡Sakura!”
Abrió los ojos al instante y se encontró con algo que no imaginaba, pero que igualmente vivía en su mente como un profundo e inconsciente temor.
La vio allí, con un profundo corte en la pierna derecha. La sangre escurría manchando su falda y caía hasta el suelo en un pequeño charco. Se sujetaba un brazo…, probablemente también estaría herida allí. Tenía diminutos cortes y raspaduras por todo el cuerpo. Vio su cabeza gacha, mirando el suelo con temor o vergüenza. Siguió subiendo y lo vio.
Vio la espada ser alzada por la sombra y dirigirse en un raudo movimiento a la nuca de la chica. Entonces lo supo. Supo que aquel era el momento, que no habría otra oportunidad.
Se levantó del suelo tan rápido como pudo y corrió hacia allí.
—¡¡¡Nooooooooo!!!
El filo de la espada lanzó un destello plateado antes de enterrarse en la piel. La sangre salpicó a la Sakura de ropas negras, e incluso pudo saborear un poco de ella cuando una gota se depositó en sus labios. Era dulce y su sabor efímero.
¿Así sabía la victoria?
Sakura oyó el grito y abrió los ojos, sólo para encontrarse con el rostro de Hikari, que la abrazaba. Los párpados de la albina estaban cerrados con fuerza y se mordía los labios intentando retener otro grito. La ojiverde sintió húmedas sus manos cuando tocó la espalda de la chica. Al retirarlas, vio que había sangre. La espada estaba enterrada en su espalda, y la sombra aún la sostenía por la empuñadura. Hikari había interceptado el golpe que debía ser para ella, que debía haber cortado su cuello en un corte limpio.
—¡Hikari…!
—Maldita seas… —dijo entre dientes la sombra.
Sakura se dio cuenta de que su doble estaba también arrodillada en el piso. Su rostro estaba contraído por el dolor… y de su espalda bajaba… ¿sangre?
—¡Maldita seas! —ahora gritó.
Ryuu, al oír la voz de su Señora, se giró a ver lo que ocurría. Notó que ella se retorcía de dolor y que de su espalda brotaba sangre a borbotones. Entonces se fijó en Sakura, y en que estaba siendo abrazada por Hikari.
“No… ¡la ha herido a ella…!”
Shaoran se dio cuenta de la forma en que todo aquello había captado la atención de su enemigo y, antes de que éste recuperara el control de la situación, estiró su brazo hacia un lado y tocó la empuñadura de la espada que había perdido antes. La agarró con tanta rapidez como pudo y la enterró en el estómago de Ryuu, que lanzó un profundo grito.
—¡C-condenado mocoso…!
Shaoran enterró aún más el filo de la espada dentro de su enemigo, hasta conseguir atravesar cuanta carne había. Finalmente, Ryuu cayó a un lado, retorciéndose como un gusano bajo la atenta mirada ambarina. Se apretaba con fuerza el estómago, y pronto dejó de moverse. La sangre burbujeante y espesa emanó de su boca y de la herida abierta, formando un charco.
—¡Hikari, Hikari! —la llamaba Sakura. La albina abrió los ojos con dificultad y sonrió.
—L-Lo he… conseguido… He conseguido s-salvarte…
—Hikari…, no debiste…
—Es mi misión. —Tragó y tomó aire—. D-debo protegerte… Estoy aquí para… ayudarte a encerrar la Oscuridad…
—No puedo hacer nada contra ella —dijo con lágrimas desbordando sus ojos—. No puedo derrotarla, no tengo manera de atacarla sin que…
—Y-Yo no he dicho d-derrotarla… La oscuridad es algo con lo que no puedes acabar…, pero tienes que encerrarla en lo más profundo de ti, para que no aflore. Siempre estará en t-tu interior… porque forma…, forma parte de todos los s-seres h-humanos. P-Para eso est-estoy aquí…, para ayudarte a apresarla.
—Apresarla… —repitió Sakura.
—L-la Luz apresa la Oscuridad. Yo soy la Luz que viene de ti, pero en forma corpórea. Tuvo que ser así, necesitaste que apareciera de esta manera… La Oscuridad h-ha sido herida porque me hirió a mí, y yo soy tan parte de ella como ella de mí… Si vuelvo a tu interior… ella n-no podrá tocarte.
Sakura abrió los ojos desmesuradamente ante aquella revelación, pero no pudo salir de su sorpresa lo suficientemente rápido como para impedirle a Hikari incorporarse levemente y abrazarse más a ella. Sintió que su cuerpo se llenaba de una luz cálida y reconfortante, que hacía que sus heridas dejaran de dolerle.
—Debo volver a ti…
La sombra contempló con horror cómo el cuerpo de la chica de pelo blanco se fundía con su enemiga en una nube de destellos blanquecinos que la cegaban por completo. Protegió sus ojos de aquel resplandor hasta que sintió que su intensidad volvía a ser menor, y cuando volvió a mirar, se encontró con algo que no imaginaba llegaría a suceder. Desde sus respectivos lugares, Shaoran y Kaoru también admiraron con asombro lo que acababa de ocurrir.
Los pies de Sakura no tocaban el suelo y sus ojos permanecían cerrados. Dos enormes alas blancas se desplegaban a ambos lados de su espalda, como si fuera un ángel. Su ropa sucia y manchada de sangre había sido reemplazada por un hermoso traje muy similar al de su rival, pero cuyos colores oscilaban entre el blanco y el dorado. Su cuerpo despedía luz propia, y aquel efecto aumentó cuando dejó ver sus pupilas, verdes y brillantes. Volvían a poseer aquel destello de decisión y valor de siempre. En una de sus manos sostenía su báculo, que ahora se había transformado en uno idéntico a aquella vez que luchó contra Eriol en el Templo, cuando había utilizado el poder de la Luna, el Sol y las Estrellas en perfecta armonía. Era el mismo, salvo que ahora la vara era completamente blanca. A su alrededor volaban sus preciadas Cartas, cuyo dorso había dejado de ser rosado para pasar a ser blanco también, al igual que todo lo demás.
Era todo su poder en máximo esplendor. La luz en medio de la oscuridad.
—Imposible… —La sombra retrocedió, aún en el suelo, cuando la chica tocó el piso con los pies y se acercó a ella a paso lento pero decidido.
—Esto se ha terminado —dijo Sakura, extendiendo hacia su otro yo el báculo.
—Tú… ¡No puedes hacerme daño¡No puedes destruirme o tú correrás la misma suerte!
—Y no voy a destruirte —Las dos alas a cada lado de la estrella se desplegaron—. Voy a encerrarte.
La sombra gritó con todas sus fuerzas cuando la luz del báculo se ató como lazos a su piel, quemándola. Sakura sostenía la herramienta para enfocar su poder con tanta fuerza como podía, y un remolino a su alrededor hacía que las telas de su traje se agitaran.
Una a una la fueron cubriendo por completo y haciendo que empezara a volverse poco más que vapor negro, que era absorbido por la misma vara.
El mismo lugar en el que estaban pareció empezar a desmoronarse al ser tocado por tanta luz.
Sakura cerró los ojos y se dejó llevar por la calidez que sentía correr por sus venas, por su sangre. El ambiente dejaba de ser sofocante para volverse como el aire del verano, y la sensación de vacío, opresión e irrealidad acababa por marcharse para dejar paso a una realidad reconfortante.
Sintió su piel enfriarse al hacer contacto contra el duro suelo, y abrió los ojos al ser acariciada por la suave brisa del crepúsculo. Lo primero que vio fue el piso de cemento, y luego el gran cerezo del Templo Tsukimine, que volvía a tener el mismo aspecto de siempre. Los pájaros volaban a sus ramas, intentando buscar cobijo para la noche que se avecinaba. El cielo del atardecer era naranja y rosa, y el sol no tardaría mucho en ocultarse. Intentó moverse un poco, pero notó una punzada de dolor en la pierna y el brazo.
—Será mejor que te quedes quieta, Sakura —dijo una voz a su lado. La aludida habría saltado de felicidad si pudiera.
—¡Tomoyo…! —Alzó la mirada y, efectivamente, se encontró con su mejor amiga sentada a su lado, ilesa y sonriente. No pudo reprimir su impulso de levantarse, pese al dolor, y abrazarse a ella tan fuerte como pudo—. ¡Tomoyo, Tomoyo…¡Estás bien…!
—Tranquila. Todos estamos bien. —Le correspondió el abrazo, con cuidado de no tocar sus heridas ni hacer demasiada presión—. Como ni Eriol ni yo fuimos heridos, nos hemos despertado primero…
—¿Eriol? —recordó de repente—. ¿Dónde…?
—Aquí —habló una voz del otro lado. Sakura giró la cabeza y se encontró con el chico hincado a su lado—. Pequeña, sabía que lo conseguirías… Aún así, siento mucho no haber…
—Tranquilo, Eriol. Entiendo lo que pasó. No era tu deber hacer nada, y sin embargo me ayudaste cuanto pudiste, aunque te arriesgaras mucho. Gracias.
Él le sonrió y la despeinó un poco, haciendo que la chica riera. En un momento dado, sus ojos azules parecieron mirar algo con interés, de modo que Sakura siguió su trayectoria. Se encontró con Kero, Yukito y Kaoru despertando, y después…
—Li, no te muevas, estás… —La reencarnación de Clow intentó hacer que no se levantara del suelo, pues estaba bastante herido. Sin embargo, antes de que pudiera terminar la frase, la terquedad se hizo presente por parte de Sakura también, quien corrió tan aprisa como pudo los pocos metros de distancia que la separaban de su novio. Sin importarles a ninguno de los dos la cantidad de heridas que tenían en el cuerpo ni la presencia de sus amigos, se abrazaron con ansia.
—¡Oh, gracias a Dios que estás bien…! —susurró ella, con la voz entrecortada por el nudo que tenía en la garganta al aguantar las ganas de llorar. Finalmente y al sentirse resguardada en los brazos del muchacho, no pudo contener las lágrimas y éstas volvieron a desbordar sus ojos—. ¡Shaoran, estaba tan asustada!
—Vamos, tranquila —la calmó. Quitó con suavidad una de sus manos de la fina cintura de ella y le acarició el pelo—. Ya ha pasado todo, no tienes de qué preocuparte…
Sakura cerró los ojos y sonrió. Por fin se había terminado.
—EPÍLOGO—
Diario personal de Sakura Kinomoto.
1 de abril:
Hoy, primero de abril, es mi cumpleaños. Al fin cumplo los dieciséis, una edad que siempre he anhelado tener…, supongo que debido a que mi madre se casó a esta edad, y aunque yo no pretenda seguir sus pasos tan pronto —o eso creo—, la considero especial.
Ha sido un día normal. Mis amigos han venido a verme, he estado en casa y he celebrado con ellos, con papá y con Touya y Yukito. También recibí una carta de mi bisabuelo, por cierto, que me deseaba lo mejor y me invitaba a volver a visitarle cuando quisiera. ¡Tendré que convencer a Touya de que vaya conmigo esta vez!
Podría decirse que, a fin de cuentas, mi vida vuelve a ser la vida normal que cualquier adolescente de mi edad podría tener.
Después de tantas peleas y sacrificios, al fin todo se ha acabado. Aún no me hago a la idea de que mi vida vuelve a ser algo normal… O, bueno, algo similar a eso, pues no es demasiado normal convivir con un peluche naranja que habla, tener un amigo con doble personalidad —una de ellas un ángel—, un hermano que ve fantasmas, y que tanto mi novio como dos de mis tres mejores amigos sean hechiceros, al igual que yo. Sin embargo, a lo que me refiero es a que se me hace extraño no tener que estar alerta ante algún tipo de peligro… ¡Uf, me siento rara afirmando estas cosas¿Cómo alguien puede echar de menos estar en una situación así? Será que ya me acostumbré demasiado…
Me alegro de poder por fin estar en pie. La verdad es que me pasé los últimos días en cama, guardando reposo y bajo el estricto control de mi hermano, que no me dejaba ni moverme. Los cortes y demás heridas de la batalla estaban lo suficientemente curados al segundo día como para poder ir a donde me diera la gana, pero como era de esperarse, Touya se negó a dejarme salir.
Tomoyo, Kaoru, Eriol y Shaoran están también perfectamente…, al igual que Kero y Yukito —que participó en la batalla, claro, aunque fuera de forma indirecta al estar transformado en Yue—, así que vinieron a visitarme. Recuerdo que luego de la pelea, cuando ya estábamos de vuelta en el Templo Tsukimine, no pude permanecer despierta durante mucho tiempo. Lo último que recuerdo fue abrazar a Tomoyo, saludar a Eriol, y luego ir a donde Shaoran cuando despertó y llorar durante bastante tiempo en su hombro… En mi memoria quedó grabada la sensación de frío que me transmitió su camiseta al estar mojada por mis lágrimas. Luego de eso, supongo que me habré desmayado. Ni siquiera pude ver si Kaoru, Kero o Yue estaban muy heridos o no, aunque después me enteré de que también estaban perfectamente, a pesar de las heridas.
Y Hikari…
No la he vuelto a ver desde aquello. Eriol fue quien me explicó todo, estando ya en mi casa, cuando pasó a verme.
Hikari era mi propia energía positiva, personificada. ¿Por qué personificada? Porque había tenido que ser así. Yo lo había necesitado así, el Destino lo había querido así. Puede que, de otro modo, ella no hubiera podido interferir en el desenlace y las cosas hubieran acabado de otra manera…
Debido a que ella era todo el conjunto de mis emociones y sentimientos positivos, todo lo que yo sentía, siempre que fuera intenso, se transmitía a ella. Incluso llegó a sentir dolor cuando fue demasiado, aunque eso no tendría que haber pasado en términos normales. Por esa razón ella y yo nos parecíamos tanto, e incluso las dos reaccionábamos igual ante muchas cosas. Ella sentía lo mismo que yo, las mismas emociones, los mismos sentimientos… De ahí que siempre se le pegara a Shaoran, y es que era casi un reflejo de mi misma, je, je… —Qué bochorno—
Sin embargo, creo que Hikari es mucho más que un simple eco de lo que yo soy, y justamente por eso he tomado una decisión.
Voy a traerla de nuevo con nosotros.
Se supone que ella debería permanecer en mi interior, pero yo creo que está en su perfecto derecho de volver a ser lo que era. Hikari debe tener la oportunidad de vivir una vida, sin estar ligada a mí, por supuesto.
Eriol me ha dicho que va a ayudarme, aunque no me recomienda que lo haga. Me ha dicho que voy a perder mucha energía durante bastante tiempo, pues voy a crear un ser a partir de mi magia…, y sería algo así como crear los guardianes para las Cartas o transformarlas a todas de una vez. Es arriesgado, pero estoy dispuesta a correr ese riesgo.
Es por esa razón que hoy saldré de mi casa por la noche, muy tarde, para ir a casa de Eriol, donde nos reuniremos todos para llevar a cabo el hechizo.
Ojalá tenga la fuerza suficiente… ¿lo conseguiré?
La muchacha de ojos verdes y figura esbelta sonrió y cerró la tapa de su diario. Apoyó el librito sobre la falda de su vestido de verano y miró por la ventana. El cielo era casi azul y no había ni una nube. Ya estaba anocheciendo.
Vaya si lo había conseguido…
Esa misma noche, luego de realizar el hechizo, Hikari había vuelto a casa, caminando tan contenta por las calles, feliz de estar de vuelta. Ahora ya era una persona por sí misma y no el eco de nadie; con sus pasiones, sus miedos, sus alegrías y sus tristezas. Sería Hikari y no otra Sakura, por mucho que pudieran parecerse físicamente e incluso en algunos gestos o actitudes. Era una verdadera maravilla que eso hubiera podido ser posible…
Pero el precio por ello había sido, tal y como dijo Eriol, un gran descenso en su energía vital. De hecho, Shaoran la cargó en su espalda hasta su casa esa noche, y ella no despertó hasta la noche del día siguiente. Estuvo tremendamente agotada durante los días que siguieron a aquello, pero poco a poco se fue recuperando.
Y ahora, con diecisiete años, ya no notaba que eso hubiera pasado. Estaba completamente recobrada.
—¿Por qué tan pensativa? —preguntó una voz a sus espaldas. Sakura se giró y recibió al chico con una sincera sonrisa.
—He recordado algunas cosas hoy —dijo simplemente.
—Ya veo, conque has estado leyendo tu diario otra vez…
Él se apoyó en el respaldo del sofá y dirigió una mirada esquiva al librito que reposaba en las piernas de su novia y sonrió. Últimamente ella lo releía muchas veces, y luego se quedaba en las nubes durante bastante rato.
—Si es que al final va a ser verdad eso de que echo de menos meterme en problemas… ¿A ti no te pasa lo mismo?
—Sí…, y supongo que es normal. Aunque debo decirte que no me gustaría repetir la última experiencia, estaría bien que las Cartas volvieran a liberarse y tener que volver a empezar.
—No pienses sólo en lo negativo que tuvo la última batalla…, tener que enfrentarnos a eso también trajo consecuencias positivas. —Ella amplió su sonrisa y Shaoran la miró sin entender—. Bueno, tú viniste de Hong Kong porque pasaba algo raro…
—Puede que tengas razón…, pero¿de verdad crees que no habría vuelto de no ser por eso? —La miró con algo de maldad—. Bien sabes que esa fue, en parte, una excusa perfecta.
—Eres un cobarde, Li Shaoran. Pudiste haberme dicho directamente que venías por mí en vez de dar tantas vueltas. ¡Me tuviste con la duda durante demasiado tiempo! —Ella se cruzó de brazos e hizo una mueca bastante chistosa.
—¿Y por qué no me dijiste tú a mí que no habías cambiado de opinión? —Tocó la frente de ella con su dedo índice y sonrió—. Yo creía que te gustaba Kaoru.
—Ya, y el pobre lo pasó bastante mal por eso. —Rió.
—¿Y qué culpa tengo yo? Si hubiera sabido que las cosas acabarían así, no me habría molestado tanto con él.
—Es bueno que las cosas hayan terminado de esta manera… Seguramente, Kaoru debe ser quien está más agradecido por lo que ocurrió. Conoció a Hikari debido a ello…
—Sí. Me alegro de que haya encontrado a alguien.
—Yo también…
Ella recordó la forma en que Kaoru le había confesado, meses más tarde, que se había enamorado de Hikari. Él la había apartado para pedirle consejo sobre cómo declararse. Estaba tan nervioso y avergonzado que no se dio cuenta de que no estaba hablando demasiado bajo, y también le pasó por alto el detalle de que alguien estaba pasando por allí justo en esos momentos. Cuando al fin el chico cerró la boca, ya lo había soltado todo. Entonces Sakura había carraspeado y hecho un gesto con la cabeza para que el se diera la vuelta. El pobre se encontró con que la misma Hikari había oído absolutamente todo… y antes de que pudiera disculparse o poner alguna excusa tonta, ella se había arrojado a sus brazos y dicho que también lo quería mucho. Había sido muy bonito, pero ella se marchó al instante, entendiendo que sobraba pese a que no le hacía gracia perderse una escena tan conmovedora.
En aquel momento se sintió como Tomoyo…, la misma Tomoyo que seguía siendo su mejor amiga, daba sus primeros pasos en el mundo de la moda y el diseño, y que ahora estaba en una especie de luna de miel por adelantado, cortesía de su novio, Eriol, quien la había invitado a Inglaterra como le propusiera años antes, cuando habían sido ella y Shaoran quienes se fueron de viaje. Una vez más, Sakura se preguntó en cuánto tiempo acabarían esos dos en el altar… Ojalá no se les adelantaran…
O bueno… ¡eso si no se les adelantaba antes Meiling a todos! Pues según sabía estaba muy a gusto con su relación entre ella y Huang Xeng, el chico que había conocido cuando fue a Hong Kong y que se había enterado estaba enamorado de Meiling. Al parecer, finalmente ella le había hecho caso… y la verdad era que ya llevaban más de un año juntos…
Sakura recostó su cabeza en el respaldo del sofá y dejó que Shaoran jugueteara con sus mechones de cabello castaño, dorado a la luz del sol, enredándolos entre sus dedos y haciendo rizos y tirabuzones.
Durante los años que transcurrieron posteriores a la prueba que tuvo que superar, reflexionó acerca de las cosas buenas que ello había conllevado. La había llevado a madurar, a no desistir pese a que todas las posibilidades parezcan haberse esfumado, y además le había obsequiado con el regreso de un viejo amigo, así como también de una persona a la que estuvo esperando ver durante tres largos años.
Ella volvió a subir la cabeza y contempló con los ojos brillantes cada uno de los rasgos de Shaoran que, a sus dieciocho años, había abandonado casi por completo su apariencia de niño para reemplazarla por el semblante sereno y apuesto de un muchacho casi adulto. Llegó a su memoria aquel episodio en su habitación, un día antes de marchar a Hong Kong, cuando ella aún contaba con quince años. Entonces, Shaoran era más niño, y aún así había tenido el suficiente valor y la madurez para proponerle matrimonio. Sonrió encantadoramente ante el recuerdo y se acercó un poquito más a él, esperando que la mirase.
Cuando Shaoran se chocó con su mirada esmeralda, sintió nuevamente flaquear sus sentidos. No importaba cuánto tiempo pasara ni cuántas veces hubieran estado así, el caso era que siempre le ocurría lo mismo. Su cercanía le hacía bajar la guardia y dejarse llevar por los aceleradísimos latidos de su corazón. La había conocido siendo una niña, y siendo niña se había enamorado de ella. Luego tuvo que marchar, y durante todo el tiempo que no la vio creyó que era imposible echar de menos alguien más de lo que él lo hacía. Y finalmente, gracias al cielo, por azares del Destino y una causa de fuerza mayor habían vuelto a encontrarse.
Se miraron durante un rato sin decir nada, simplemente dejándose embargar por la nostalgia de los recuerdos y perdiéndose en los ojos del otro. Lentamente se fueron acercando, y la distancia entre ellos dejó de existir en un suave roce de sus labios. Momentos así habían tenido muchos en los últimos años, y no los cambiarían por nada.
Súbitamente, la misma idea pasó por sus mentes conectadas.
No importaban los obstáculos que les pusiera la vida, porque con ellos venían luego bienes aún mayores.
—Cuando acabó la transformación de las Cartas Clow en Cartas Sakura —empezó a decir ella cuando se separaron—, creímos que todo había pasado, y apareció “Void”. Tres años después, tuve que pasar mi prueba…, que creemos será la última. ¿Qué vendrá después?
Él pasó sus brazos alrededor de los hombros de ella y sonrió con tranquilidad, para luego cerrar los ojos y aspirar profundamente el aroma dulce de su cabello.
—No lo sé, pero sí estoy seguro de una cosa… “Pase lo que pase, todo saldrá bien”¿no es eso lo que siempre dices?
La muchacha sonrió al oír su frase más característica en boca de su novio.
—Sí, Shaoran. Pase lo que pase, todo saldrá bien.
—FIN—
Muchísimas gracias a todos los que siguieron esta historia, es especialmente importante para mí porque es el primer fic de CCS que escribí —y se nota mucho xD— y entonces deja un buen sabor de boca especial. Espero que nos leamos pronto, aunque sea en medio de tramas menos inocentes (risitas). ¡Los adoro!
Y respondiendo a algunas cosas de los reviews… Cómo que Shaoran es un aprovechado por haberlo “hecho” con Sakura?! Por Dios, la aprovechada y manipuladora es ella, que lo busca xD. Oh, sí, tenía que decirlo… ya me quedo más tranquila. Y también, con respecto a esto, aclaro que no profundicé demasiado en la escena (qué bien queda ese verbo para estas cosas, jajaja…) porque me pareció que la trama es muy poco erótica como para meter algo (y dale con los verbos) como eso. Si igual quieren ver más, ya saben, propongan para un presunto segundo epílogo, jejeje…
Y, antes de que me olvide, les aviso que la semana que viene comenzaré a subir una historia nueva… no está terminada, pero la tengo completamente planificada, y, como tengo ya hecha más o menos la mitad, creo que no hay peligro. Se llama “La guía perfecta”… y si mal no recuerdo puse algún detallito en mi profile sobre el argumento. Si gustan, pásense a ver.
Ahora sí me despido. Besitos a todos y de nuevo gracias por el apoyo n.n