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Absolution x.x
Author of 12 Stories

Rated: K+ - Spanish - Drama/General - Bellatrix L. & Rodolphus L. - Reviews: 25 - Updated: 05-16-07 - Published: 10-17-06 - id:3203280

Cuando regresó ya se había llevado a cabo la misión. Al parecer había sido corta y exitosa, pero su propio estado de agitación, aunque disimulado, era incipiente y no se sentía capaz de disfrutar de la victoria. El viejo estaba muerto, se notaba a leguas la noticia en los rostros de los mortífagos magullados que rondaban por la casa. Tragó un poco de saliva y con un suspiro profundo y discreto, se dirigió hacia el salón donde se había congregado la mayor parte de los enviados. Debía plantar cara, si. Su Señor no aceptaría que ella pospusiera la Victoria por un estado anímico vulgar y pasajero.

La mirada de Bellatrix vagó por el Lugar hasta tropezarse con los ojos fijos de Snape. Se encontraba en un rincón observando todo con hostilidad, como si aquello no fuera más que un penoso acto carnavalesco. A su lado estaba Draco, más pálido de lo que podría esperarse, pero observaba con dignidad el bullicio.

Se acercó a ambos con paso ligero, seguro. No sabía con certeza cómo se había desarrollado la escena y esperaba que su sobrino le dijera cómo había muerto el mal llamado mago más poderoso del mundo, a sus manos.

- Snape, Draco –Dijo a modo de saludo y sin un rodeo fue directo al tema -¿Qué sucedió¿Cómo lo hiciste?- en sus ojos brillaba un vivo interés, un retazo de orgullo que hizo sonrojar a Draco, quien desvió la mirada con rabia antes de irse del lugar.

- Creo, Bella, que eso sólo le incumbe a nuestro Señor. Nadie mejor que él, para ser el primero en regocijarse –Snape desvió la mirada de Draco que desapareció entre los demás mortifagos y la miró fijamente deteniéndose en las pequeñas manchas de sangre que había bajo sus uñas y en las cutículas. Enarcó una ceja – ¿de quién te has desecho, Bella?

- No te metas en lo que no te incumbe, Snape. Era mío, no-te-metas- repitió esta vez con más lentitud, remarcando cada sílaba. Se había acercado a ellos con la intención de saber cómo había ocurrido todo y sólo consiguió confundirse y alterarse con el extraño comportamiento de Draco y las preguntas de Snape. Se fue por donde había venido a paso rápido y sin mirar a nadie.

ooo

Había sido una decepción enterarse de que Draco no había podido con el viejo. De nuevo Snape había hecho el trabajo y ahora era más cercano que nunca al Señor Oscuro. Para ella ese día había sido extraño y pesado a pesar del triunfo, y toda esa semana había estado con la incertidumbre que le causara la huída, si se podía llamar así, de Rodolphus. No lo había visto desde el suceso, desde la muerte del niño, su hijo. Había sospechado que no había desaparecido porque no era tan estúpido como para desafiar a su Señor de una manera tan temeraria y lo había confirmado al escuchar a un par de novatos hablar de él. Ahora estaba sola en la habitación donde ambos habían vivido desde que escaparon de Azkaban, donde había sufrido ese horrendo parto, donde había descansado esa criatura.

Al darse vuelta para salir se encontró frente a frente con Rodolphus en la entrada. Se veía alto, serio e imponente y Bellatrix no sabía que esperarse de él. Con cautela acercó su mano a la varita que guardaba en la túnica, pero Rodolphus rió por lo bajo al percatarse de su gesto.

- Oh, no tienes que preocuparte por eso Bella, no vengo atacarte. No tengo por qué ¿O si?

Bellatix frunció el seño contrariada por la actitud de él. Quizá no se vengaría de ella, quizá si. No podía saberlo con certeza. Rodolphus giró sobre sus talones y con una extraña sonrisa cerró la puerta. Bellatrix se quedó un momento más contemplando el espacio vacío donde había estado la cuna. Definitivamente Rodolphus había tenido razón en decir que su experimento sólo les traería problemas... aunque la verdad, el fracaso del mismo había tenido algo de prudente ¿qué hubiera sucedido si ella realmente se hubiera sentido madre de ese niño? No quería imaginarlo, era mejor no hacerlo y por supuesto, no saberlo jamás.

Giró distraídamente el pomo de la puerta para salir. No abrió. Cuando se dispuso a intentar con hechizos no encontró la varia en la túnica y se desesperó. Sólo comprendió lo que estaba sucediendo, cuando un papel con la caligrafía de Rodolphus se coló por debajo de la puerta. Oh, no te preocupes, no lo volverás a hacer. Y yo no lo volveré a recordar, decía.

Cuando pudo salir de la habitación llevaba varios días sin comer ni beber nada. Rodolphus había hecho bien su trabajo dejándola sin suministros y sin una gota de agua el tiempo suficiente para estar al borde del desmoronamiento. El la llevó cuanto tuvo que rendirle cuantas a su señor y a punto del desmayo, recibir el castigo por el tiempo que estuvo desaparecida. Ella no dijo nada y Rodolphus la cuidó con esmero, la alimentó, la limpió y la curó. Olvidado, le dijo, y ella cerró los ojos cansada y adolorida.



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