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Anime/Manga » Inuyasha » IDOLO
Lady Sakura Lee
Author of 22 Stories
Rated: M - Spanish - Romance - Inuyasha & Kagome - Reviews: 433 - Updated: 11-30-06 - Published: 10-19-06 - Complete - id:3205922

Capítulo 18: "El Dilema Final"

Sus ojos dorados no podían creer lo que estaban viendo, aunque esta era la quinta vez en toda la mañana. Estaba en todos los programas de farándula, en absolutamente todos.

-Maldición… - Lo escuchó gruñir Sesshoumaru y el manager tomó el control y apagó la TV. El cantante estaba en shock, sus ojos se alzaron al fin hacia el rostro frío y duro de su hermano, parecía decirle "te lo dije"– No fue ella, estoy seguro- Dijo al fin el cantante levantándose de la cama y caminando hacia la ventana. Desde ahí podía ver el alboroto total que tenía la prensa, desde la madrugada, cuando aquellas imágenes de él y Kagome en el templo comenzaron a circular.

-Yo no estoy muy seguro- Respondió Sesshoumaru tragando con fuerza. Bueno sí, él era el culpable de la fuga de información, pero lo hacía por su bien. Si Inuyasha seguía con esa sacerdotisa seguro su carrera se iba a ir a la basura.

-Pero Kagome…- El chico volteó mirándolo incrédulo aún-… ¡de pensar que si la prensa se enteraba le aterraba!

-Tal vez sólo mintió- Agregó con cizaña.

Inuyasha lo miró un instante negándose a creer lo que él le decía. Luego caminó hasta el teléfono y marcó un número que conocía de memoria.

-Debo hablar con ella... - Murmuró.

Sesshoumaru lo observó en silencio. No estaba en sus planes las dudas de su hermano menor, creía que desconfiaría de inmediato de ella, pero no que dudara hasta ese punto, simplemente Inuyasha no concretaba ese pensamiento.

-Kagome…- Susurró el chico dándole la espalda al manager y acercando más el auricular a su oído-... sí, ya lo sé… debemos hablar… ¿Qué no puedes escaparte del templo?- Preguntó incrédulo, luego su rostro se tensionó-… Oh!... es cierto, quedó al descubierto nuestra salida secreta… - Sonrió con levedad. Sesshoumaru volteó la espalda caminando lentamente hasta salir de la habitación. Si no resultaba tendría que ser con ella ¿no?

-Eres malvado…

La voz juvenil pero llena de tristeza de Rin lo sacó de su meditación. No se había dado cuenta que esbozaba una sonrisa tan malvada que cuando vio su reflejo sobre un vidrio se asustó de su propia maldad.

-¿De qué hablas, pequeña Rin?- Preguntó haciéndose el desentendido y retomando su caminata. La muchacha lo siguió desde atrás y él de pronto comenzó a sentir una punzada en la nuca.

-Fuiste tú quien filtró la información esta vez… lo sé… no me engañas… - Murmuró la chica. Bajaron las escaleras y el hombre descorrió un poco las cortinas para mirar hacia el exterior. Desde ahí vio las camionetas de TV y los numerosos periodistas que esperaban algún tipo de información de parte del cantante.-… te comportas igual como lo hizo aquella manager hace un tiempo… - Murmuró nuevamente la muchacha. El joven hizo una mueca, realmente Rin parecía la voz de su poca conciencia-… me has desilusionado…

Él volteó de inmediato y sí, la vio triste frente a él mirándolo a los ojos que sintió una punzada de dolor en el estómago.

-Rin… espera... - Susurró, intentando explicarse. Jamás había visto a su chica así, la jovialidad y felicidad característica de su rostro había desaparecido por completo. Se acercó y la tomó de los hombros, ella ladeó el rostro enojada.

-Eres cruel... – Murmuró ella soltándose y luego caminó un par de pasos. Él sintió que su corazón le dolía más. Quiso seguirla pero la muchacha volteó inesperadamente y lo miró con desafío.- ¿Sabes? Tal vez les hiciste un favor a esos dos...

La corista siguió su camino y él se quedó ahí, solo en la habitación. La miró desde la ventana, ella se iba seguramente a su casa. Segundos más tarde Inuyasha salía también de la mansión en un automóvil del cual raras veces disponía. Tal vez él se iba a juntar con la fan esa... Y entonces por primera vez se sintió demasiado solo...

Miró el reloj, daba poco más de las dos la tarde. No había ido al colegio, eso sería un suicidio, además ¿cómo iba a salir de la casa si estaba completamente rodeada de periodistas inescrupulosos? Comenzó a llover, pero ni con eso los reporteros se dieron por vencidos. Las imágenes de Inuyasha y ella besándose en el patio de su templo circulaban a cada rato por la TV sumergiéndola más en la desesperación y la vergüenza. El teléfono comenzó a sonar y ella pegó un brinco asustada. Sabía de qué trataba, escuchó desde su habitación a su mamá que respondía, luego ella cortó. Suspiró y se sentó tragando con dificultad. Tuvo que contarle la verdad a su madre, no había sido fácil, ella misma al relatar lo sucedido le parecía irreal. Cuando finalizó la miró asustada. La mujer sólo le había dado una palmada en el hombro preguntando porqué no había tenido la suficiente confianza como para contarle lo sucedido. Bueno, eso y el castigo de un mes para preparar la cena por haberle mentido toda la semana. No había sido nada, tenía realmente suerte con su mamá.

La siguiente llamada había sido de Inuyasha. Bien, debía hablar con él pero... ¿cómo salir del templo? La puerta se abrió y tres chicas entraron a su alcoba en silencio. Kagome las miró sorprendida. Allí frente a ellas estaba Eri, Ayumi y Yuca. Se produjo un enorme silencio, ella las miró asustada, sus caras estaban muy serias ¿y qué podrían decirles?... ¿enojarse? Pero si ni siquiera habían querido hablar con ella...

-Perdónanos- Dijo Yuca de pronto. Kagome abrió un poco más los ojos. Estaba esperando un insulto o un reproche, no eso.- Fuimos muy tontas por enojarnos contigo... debimos ser más compresivas...

-Es cierto... – Murmuró Eri mirándola apenas. La sacerdotisa tragó fuertemente y luego las abrazó a las tres.

-Noo, no importa... lo olvidaremos- Respondió con su habitual entusiasmo y buena voluntad. Las cuatro rieron tontamente emocionadas y luego fue Ayumi quien habló.

-No puedo creer que seas la novia de él...

Las otras sonrieron como tontas al ver a Kagome enrojecer, ella se pasó un mechón por el cabello incómoda y avergonzada.

-Esteee... no soy su novia... – Murmuró entornando los ojos. Cielos, se había acostado con Inuyasha y ¿ni siquiera era su novia? Debió haberle aclarado ese asunto primero... bueno pero... ¿cómo iba a ponerse a pensar en ese "detalle" justo antes de aquel "momento"?, era para olvidarlo lógicamente.

-Ayyy, no importa si eres la novia o la amante...- Interrumpió precipitadamente Eri tomándole las manos-... el hecho es que estas saliendo con él... y eso ya de por sí es increíble... y envidiable...

-Dímelo a mí...- Murmuró la sacerdotisa sonriendo tontamente. Pero la sonrisa desapareció de su rostro al escuchar otra vez el timbre del teléfono. Las cuatro callaron al instante y luego de un momento se escuchó a la madre de Kagome decir "¡déjela en paz!", las chicas miraron a la sacerdotisa y esta se sentó pesadamente sobre la cama, palideciendo totalmente-... ha sido así toda la mañana... y no solo son las fans de él... también los periodistas... ni siquiera puedo salir del templo...

-No es por desmoralizarte... – Dijo Yuca mirándola atentamente-... pero es sólo el principio...

Todas se quedaron nuevamente en silencio, de pronto Kagome se levantó y volvió a mirar hacia fuera. Aun llovía y los periodistas seguían ahí, luego volteó y miró a las chicas con decisión.

-Necesito salir... y quiero que me ayuden... ¿lo harán?

Sólo debió bajar la cabeza y acurrucarse más en la bufanda de Eri y su abrigo, que la cubrió bastante bien, pero aun así, confundiéndose como una de sus amigas, los periodistas las acosaron al salir del templo haciéndoles mil preguntas de ella misma, ofreciéndoles tratos y dinero a cambio de información.

Las otras dos la despidieron un par de cuadras más abajo y ella corrió entre la leve lluvia hasta el parque cercano. Miró a su alrededor con ansias y el pecho oprimido y sus ojos se detuvieron al fin en un pequeño automóvil color plateado. Se preguntó si ese era él, pero al bajar la ventanilla del piloto vio la mirada dorada que le aceleró el corazón y la hizo sonreír feliz. Corrió a su lado tanto como sus piernas se lo permitían.

La felicidad desapareció al entrar al automóvil por el lado del copiloto y ver su rostro serio y preocupado. No se atrevió a saludarlo con un beso.

-Ho... hola...- Tartamudeó. El chico tenía las dos manos posadas fuertemente sobre el manubrio del vehículo, Kagome notó lo tenso que estaba al ver los nudillos casi blancos de él. El cantante ladeó el rostro y miró hacia el frente. Usaba gorra esta vez y tenía amarrado el cabello en una coleta baja. Sus ojos se posaron en el frente meditabundo y ella tragó fuertemente.- No sé como ha podido suceder... – Musitó la sacerdotisa con dolor-... alguien debió decirles...

-Pero fue en el templo... – Murmuró Inuyasha sin emoción. Ella tragó con fuerza y su rostro cambió a dolor.

-¿Estas dudando de mi?- Preguntó consternada. Él se volvió y la miró, luego su rostro serio se distendió, intentó tomarle la mano pero la chica lo rechazó, herida.- No sabes el acoso que tengo de los periodistas... tuve que vestirme con la ropa de una amiga para salir del templo... y como si fuera poco tus admiradoras me han llamado toda la mañana para insultarme y hacerme amenazas de muerte ¿crees que me gusta esto?

-Lo siento Kagome...- Musitó él intentando acercarse pero ella lo miró con dolor, nuevamente, rechazando también la mano que intentó tocar la suya. Inuyasha suspiró pesadamente y miró hacia el exterior, allá afuera comenzó a llover más fuerte-... es que... es difícil confiar...

-Pero dijiste que confiabas en mi...- Murmuró la sacerdotisa. Él se volvió y la observó tragando apenas.

-Perdóname... no debí siquiera pensar que tu... – Su frente se arrugó al verla voltear y abrir la puerta del automóvil, antes que sacara un pie fuera la sujetó con fuerza de un brazo.- ¿A dónde vas?

-Con todo lo que ha pasado hoy... – Dijo Kagome bajando el rostro avergonzada y un suspiro se escapó de sus labios. Se quedó callada y en la siletud del momento podía escuchar el asustado latido de su corazón. Sintió el agarre de él aflojarse en su brazo, lo miró apenada-... no puedo acompañarte a tu gira... no podría...

-¡¿Te estas despidiendo de mi?- Musitó él incrédulo. Ella se suplicó no llorar.

-Mi mamá jamás me dejaría... y además... estan tus fans... y los periodistas... yo no podría vivir con el acoso de ellos... tú estas acostumbrado, a mi ellos me alteran los nervios...

-Esa no es una excusa... - Respondió con brusquedad el muchacho mirándola con atención.

Kagome lo miró ¿y qué iba a decirle? Al fin y al cabo y como en todos en la TV habían dicho, sólo era una más de sus conquistas, la "amiga", en tono despectivo, del cantante. Y tenían razón. Ella se acercó inesperadamente a él y lo besó en los labios con pasión al principio, Inuyasha se dejó llevar por el beso y sólo cuando quiso responderle la muchacha se alejó tragando otra vez con fuerza.

-Cuando vuelvas tal vez te habrás olvidado de mí... así que antes de eso quiero agradecerte por darme los mejores días de mi vida - Y salió del automóvil corriendo tan rápido como pudo. Él se quedó ahí, estático, respirando con fuerza. Aquello había sido una despedida... ¿Una despedida? No, él no había venido esperando por esto, al contrario. Salió del automóvil corriendo en dirección a su templo, sin embargo olvidó que eso había sido una estúpida idea porque en cuanto vio a los periodistas se frenó y ellos lo reconocerían de inmediato, corriendo hasta alcanzarlo y acosarlo con mil preguntas.

Yo era ella, ella era yo

Éramos uno, éramos libres

Y si hay alguien llamándome a seguir adelante

Ella es la única

Si hay alguien llamándome a seguir adelante

Ella es la única

-Esta pensando en ella...- Murmuró Sesshoumaru tras bambalinas. Había pasado casi un mes desde que había comenzado la gira. Cuanto todo se había descubierto la "relación del cantante y la fan" se había hablado y especulado de todo. Que había sido un plan de marqueting por parte de él, que Kagome había sido pagada para hacer de fan, que ellos eran amantes, que ella era un "pasatiempo" más. Se daba cuenta que de la forma que fuera la chica salía perdiendo, como siempre.

También sabía que Inuyasha había querido contentarse con ella y darle su apoyo al verla tan alterada con el acoso sufrido. Tal vez lo hubiera logrado, si la sacerdotisa no hubiera sido agredida por las chicas de su fan club a la salida del colegio. Para ellas, Kagome no era nada, no se merecía al "ídolo".

Aunque el mar será fuerte

Sé que seguiremos

Porque si hay alguien ayudándome a seguir adelante

Ella es la única

Si hay alguien ayudándome a seguir adelante

Ella es la única

Inuyasha no era el mismo, el manager creyó que se recuperaría, pero no fue así. Su tristeza era notoria, sobre todo cuando cantaba esa canción, la nueva que ya era un éxito en todas las emisoras. De ciudad en ciudad siempre lo mismo, el cantante sumergido en su tristeza y él ya no sabiendo qué hacer para que volviera a la normalidad.

Esta vez estaban en el estudio de un canal regional de la ciudad de Okinawa. El estudio estaba repleto y cuando el cantante finalizó las muchachas gritaron tanto que el manager creyó se le rompería un tímpano. Realmente eran fastidiosas. Miró a su hermano menor y este parecía, otra vez, como si en verdad no estuviera ahí en ese instante. Sabía que su mente estaba lejos, a kilómetros de distancia de ellos... en un templo.

-¡Esta canción es realmente un éxito!- Dijo el animador acercándose al muchacho y pasando confianzudamente una mano por sobre su hombro- ¿Se la dedica a alguien en especial?

Sesshoumaru movió la cabeza. Desde el escándalo, muchos habían intentando hacerle una entrevista para "aclarar" lo de su "romance secreto", él mismo lo instó a hacerlo, que contara lo sucedido, aquello le servía como "promoción", pero el chico se negó, dijo que era su vida, su vida y que nadie más debía entrometerse en ella. Sabía que esta vez no iba a ser diferente y entonces suspiró con derrota.

-Sí... a mi sacerdotisa- Respondió el muchacho. Los gritos del estudio cesaron y Sesshoumaru abrió los ojos sorprendido, se atragantó con lo que había escuchado.

-Ehhh ¿quieres decir que se la dedicas a la muchacha del premio?- Preguntó el animador con una amplia sonrisa porque al fin era él quien había podido tener la tan ansiada "exclusiva" del "ídolo".

-Sí, a Kagome... – Respondió el muchacho y los camarógrafos enfocaron su rostro directamente-... la única que puede ayudarme a seguir adelante... la que me da fuerzas para seguir cantando...

Las muchachas que estaban allí lo escucharon incrédulas, jamás habían oído una declaración de esa índole... menos que la diera un personaje famoso... menos en vivo y en directo. El muchacho tomó el micrófono que sostenía el animador y miró a la cámara.

-Sé que muchos la juzgaron mal... pero es la chica que amo... y si ella no esta conmigo... cantar ya no tiene mucho sentido...

El silencio fue casi sepulcral. Rin se aproximó lentamente a Sesshoumaru y le susurró al oído.

-Te perdono sólo si dejas que vaya a buscarla... y que lo ayudes también...

El manager la miró con sus ojos muy abiertos y luego los dirigió hacia su hermano. De alguna forma sus palabras habían conmovido el corazón de las fans que estaban allí que poco a poco comenzaron a aplaudirle. Él incluso vio que algunas lloraban desconsoladamente, claro que no sabía si por despecho o emoción. Inuyasha salió de allí dando una triste sonrisa y pasó por su lado sin mirarlo. Sesshoumaru lo observó en silencio y luego sus ojos se volvieron a Rin. Su Rin, que no le hablaba desde lo sucedido... suspiro y sonrió acariciando la mejilla de la corista.

Las clases ya habían finalizado. Tendida sobre la cama y con sus ojos enrojecidos aun se negaba a aceptar lo que ya había terminado. Pero era imposible olvidar todo, si tan solo con escuchar su voz en la radio o la televisión le daban deseos de lanzarse a sus brazos... claro, pero él no estaba... su gira, estaba muy ocupado con su gira. ¿Cuánto duraría eso?... ¿Un mes? Imposible¿dos? Tal vez... para ese tiempo Kagome pensó que de seguro ya la había olvidado... teniendo tantas chicas hermosas a su lado ¿porqué tendría que ser con ella diferente?

El ruido de automóviles allá afuera la despertó de sus cavilaciones. ¿Es que acaso esos periodistas nunca la dejarían tranquila? Bueno, ya había pasado un mes y eran pocos los que aun no paraban de acosarla. Se estaba volviendo de hierro al verlos. Simplemente ya no se hacia tanto problemas, no les contestaba a sus absurdas preguntas y bueno... tampoco podía salir mucho a la calle porque todavía quedaba el lío con las fans.

Se cubrió la cabeza con la almohada. Sólo esperaba que él estuviese bien, sin problemas, aunque eso era indudable, había una canción que era un completo éxito... y era su canción. Sollozó otra vez sin poder evitarlo. Lo extrañaba mucho y cada día que pasaba se le hacía más imposible la posibilidad de volverlo a ver. Escuchó que la puerta se abría y ella se encogió más murmurando desde debajo de la almohada.

-Déjame sola Souta¡vete a molestar al gato!

-Kagome...

El sollozo quedó atragantado en su garganta y su corazón golpeó tan fuerte que le dolió. El perfume varonil le llegó poco a poco a sus narices y la sacerdotisa abrió los ojos sin creer lo que estaba pasando. Se produjo un silencio y ella no se movió. Luego quitó poco a poco la almohada de su cabeza y se giró. Su corazón dio un vuelco y su estómago se llenó de mariposas. Tal vez estaba soñando, tal vez soñaba otra vez como tantas noches desde que lo conocía. Desde la vez en que sus amigas se lo mostraron por TV, desde que vio su sonrisa engreída y sus ojos sinceros, desde que lo escuchó cantar con tanta emoción que ella estuvo segura de ver sus puros sentimientos en alguien que nadie más creía los tenía. Él estaba ahí, sentado en la cama, mirándola atentamente. Poco a poco sus labios se curvaron en una sonrisa y su mano se acercó a sus mejillas húmedas y sonrojadas por el sollozo.

-Mi sacerdotisa... – Dijo el cantante y Kagome tragó el sollozo acumulado abrasándose con fuerza su cuello.

-Inuyasha... – Sollozó enredando la mano en el cabello de él-... creí que no te vería otra vez... que te ibas a olvidar de mi...

-¿Cómo podría?- Respondió el joven separándose de ella y mirándola con atención a los ojos, ella curvó sus labios tristemente y él acercó en dedo para secar la lagrima que le rodaba la mejilla-... además tu juraste quedarte por siempre a mi lado... ¿recuerdas?

Kagome entrecerró los ojos y se ruborizó por completo, volvió a abrazarlo enterrando el rostro en su cuello.

-Pero tus fans me odian...

-Ellas tendrán que acostumbrarse... – Respondió él suavemente con una sonrisa.

-Pero casi nunca estaremos juntos... si te vas de gira...

-Ya esta el permiso de tu madre- Respondió otra vez con calma. De inmediato ella se silenció y se separó de él mirándolo con sus ojos muy abiertos.

-¿Qué?... ¿Mi mamá me dio permiso para irme contigo?- Aquello le sonaba más absurdo ahora que lo decía. Inuyasha rió y se levantó de la cama tomándole la mano e instándola a ella a hacerlo también.

-Bueno... sólo con una condición...- Musitó el cantante tragando con dificultad y por un momento sus ojos se desviaron al techo.

-¿Condición?... no puedo creerlo...

-Bueno... sí... – Dijo él volviéndola a mirar y acercándose para abrazarla por completo.- es obvio... nos vamos todos de gira...

Kagome entreabrió los labios y lo miró a la cara aun sin entender.

-¿Qué!

-Si, bueno... ella... ya sabes... ella no consentiría que estuviéramos solos por algunos meses... a pesar de que le dije que me permitiera ser tu novio... entonces... bueno, Sesshoumaru la convenció... y como son vacaciones de verano... podrán aprovechar... tu mamá y Souta...

La sacerdotisa pestañeó repetidas veces sin creer lo que estaba escuchando, luego sonrió y cerró los ojos al tiempo que él finalmente posaba sus labios con suyos. Al fin, después de tanto tiempo, estarían juntos y nadie los separaría.

Ella es la única

Sí, ella es la única

Si hay alguien llamándome a seguir adelante

Ella es la única

El estadio estaba lleno de fans que lo vitoreaban, desde primera fila ella lo miraba con una sonrisa que era respondida por el muchacho.

Ella es la única...

Kagome sabía que era su canción, siempre era lo mismo, como si nadie mas estuviera a su alrededor Inuyasha se la cantaba a ella, sólo a ella. Sabía que tenía miles de fans y que eso siempre sucedería, para ellas él era su "ídolo", al cual siempre seguirían... pero para Kagome no era ya su ídolo", sino su Inuyasha.

FIN.

NA: Bien , como siempre me dan tristeza los finales, pero me siento satisfacha por el resultado. Agradezco por hacer de este fic su favorito, por leerlo, por dejarme sus reviews, porque gustan de la pareja Inuyasha y Kagome. Supongo que las que al principio decían que mi fic se parecía a otro habrán quedado conformes, solo siendo telépata podría saber de que trata el otro. De todas formas ya no me importa, tengo mi conciencia tranquila, como siempre jeje. Espero me acompañen con mi nuevo fic, en donde encontrarán intriga, drama, misterio y romance, mucho romance (es que así soy y mi estilo de escribir ya no cambiará XD, pero buee, sólo lo hago para entretenerme y entrenerlas) Gracias, gracias por todo... si me demoré en actualizar fue por escribir mi nuevo fic y por pasarme en el foro de SGTeam (son re buena onda, espero lo visiten ;))

Ah, Si, perdoné a Sesshoumaru... que Rin no le hablara ya fue suficiente castigo para él, pobrecito...

La canción es de Robbie Williams: "She is the one" (esta vez sin modificación) "Ella es la Unica".

Bye amigas, cudiaense todas.

Lady Sakura Lee

30 de Noviembre de 2006.-

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