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Sayonara no Tegami
Tamaki:
Se que cuando leas esto, pensaras que es lo mas extraño e insólito que podrías esperar de mi, pero en vista de que realmente no tengo idea de cómo comenzar –y que casi puedo oír la molesta voz de mi lado racional y calculador burlarse y decir “el principio siempre es buena opción”- supongo que lo mejor será ir directo al punto: He visto como le miras…y no necesito más para saber lo que sientes por ella. No soy el único, todos lo saben, excepto tu mismo, porque eres un idiota de los grandes. Un completo idiota.
Siempre eres el ultimo en notar las cosas, incluso aquellas que te incumben a ti principalmente; como con Haruhi¿recuerdas?...Fuiste el último en percatarse que aquel estudiante especial con aspecto de muchacho desabrido salido del inhóspito mundo de los plebeyos –como dijiste entonces- era en realidad una linda y dulce jovencita. Justo como aquellas a las que acostumbras cortejar haciendo desplante de todas tus armas en este Único y elegante juego de gente rica. Pero la verdad es que esta chica es distinta a las otras, y no precisamente por ser de un estatus menor al nuestro. Eso si lo has notado -eres idiota, pero no a ese extremo-, ellas es diferente, porque puede ver a través de nosotros, de todos. Conoce extraordinariamente bien como somos cada uno de los que conformamos el Host club, sabe de la máscara que cada uno utiliza para falsear lo que realmente es. Ha visto lo más íntimo de nuestros disfuncionales espíritus, y los acepta tal cual.
Sabe bien, por ejemplo, que la taciturnidad de Mori-sempai es en realidad parte de su auto impuesta represión, porque el silencio o las pocas palabras, son consecuencias del temor de dejar escapar, por medio de las mismas, los verdaderos sentimientos que le mueven hacia el más inocente de los miembros del host club. Mori-sempai, aunque ningún gesto u expresión de su rostro lo demuestren, esta asustado, por eso calla, siempre. Calla y disfraza sus sentimientos, y los cataloga como lealtad.
Haruhi lo sabe, pero es una buena amiga, por eso solo calla, igual que él.
Sabe también, que la jovialidad y alegría en el pequeño Haninozuka no son tan fuertes, ni tan reales, como el pesar que le agobia; ella entiende que la inocencia no esta tan vigente en él como los demás suelen creer, y que en realidad, la culpa por no haber alcanzado las expectativas de su familia, en especial las de su hermano, ensombrece en ocasiones su infantil rostro. Pero la culpa, piensa Haruhi, no es ni remotamente comparable a la angustia que Honey-sempai siente por albergar sentimientos de amor inconfesables hacia su eterno guardián, aquellos que irónicamente le son correspondidos.
Haruhi lo sabe, pero solo sonríe, igual que él, consolándose con el hecho de verlo junto a Takashi, talvez no como su amante, pero si como su amigo y compañero incondicional. Eso -hasta ahora- ha sido dolorosamente suficiente para ellos¿por qué no habría de serlo para ella?
¿Sabes, Tamaki?, Kaoru y Hikaru no son la excepción. Haruhi ha visto casi sin esfuerzo dentro de la complejidad de los gemelos, como si de transparencias se tratase. Eso es algo que, admito, me parece increíble. Toda una hazaña, considerando que yo mismo tuve problemas para descubrir lo que realmente sienten, no en conjunto, sino como entidades separadas. Entender la base de su problema, el primero y más obvio, no es para nadie que se digne a observar, un verdadero reto. Es evidente que la cuestión que aquejaba a los hermanos era el hecho de que ambos, desde siempre, han decidido aislarse y mantenerse dentro de su propio “mundo de dos”, por el temor, casi infantil pero nunca injustificado, de ser lastimados por alguien ajeno, como había ocurrido cada vez que dejaban entrar a cualquiera en su territorio. Así les conociste, Tamaki, y sorpresivamente, lograste algo que muchos intentaron hacer en vano: Desviaste su atención a un asunto ajeno a su jurisdicción, les hiciste ver que el mundo no es tan peligroso como ellos temían, que no todos terminarían por abandonarles como lo hizo aquella sirvienta que en un pasado ellos tanto habían querido. Los Hitachiin habían descubierto, gracias a ti, un lugar en donde no temían ser heridos. Pero, en su retorcido sentido, los gemelos nunca abandonaron por completo aquel temor. Por eso se mantenían enlazados, Hikaru a Kaoru, Kaoru a Hikaru; y en el fondo, no se permitieron olvidar el desprecio que por su propia seguridad, debían sentir hacia cualquiera que intentara separarlos. Ambos optaron por lo fácil y seguro: seguir su juego en el que todo es irrelevante, excepto ambos, y en el que eventualmente compartirían su mundo con nosotros, solo para hacerlo un poco más interesante. Pero… ¿Qué salió mal¿Cuál fue exactamente el error en los cálculos de los gemelos?... ¿porqué ya no había satisfacción en ese distorsionado placer de burlarse de los demás, de hacerles creer, maquiavélicamente, que si se mostraban merecedores, talvez compartirían aquel mundo novedoso del que ambos hermanos eran protagonistas? Burlarse de aquellas ingenuas colegialas y aquellos tímidos jóvenes ya no era suficiente…se sentían vacíos, pues, ni los rostros perplejos de las infortunadas victimas de su bizarro sentido del humor eran ya algo interesante. Todo se volvía, sin remedio, aburrido, y con esto solo comprobaron que, en realidad, la única constante era la compañía del otro, aquel que no era sí mismo, pero a ojos ajenos, se veía igual.
Entonces apareció ella, Fujioka Haruhi, quien casi sin proponérselo, halló el verdadero problema, del que seguro nadie más sabe o siquiera sospecha; aquel que podría acabar con todo lo que los Hitachiin han logrado desde que apareciste en sus vidas, Tamaki: Los gemelos, tan sorprendente y a la vez tan obvio como pueda entenderse, son diferentes. Ridículo, pues ni su cuerpo ni sus sentimientos en general, mucho menos sus acciones lo demuestran, más Kaoru y Hikaru se han vuelto distintos. Y aquello que los distingue es, aunque no lo creas, el dolor que cada uno experimenta. No aquel dolor de sentirse confundidos al no saber si considerarse a si mismos una entidad o dos, no aquel viejo dolor. Lo que los aqueja y tortura lentamente, aquello que, en el peor de los casos, podría llegar a separarles, ya no es simplemente aquel antiguo pesar, sino uno nuevo que comenzó a gestarse poco después de la llegada de Haruhi, aquel dolor que se ha hecho particular y distinto en cada uno, y no en ambos por igual.
Haruhi dijo una vez, que las acciones de Hikaru eran un nivel mas groseras que las de Kaoru. ¿Sabes?, aunque en aquel momento, al ver la inesperada reacción de los gemelos, pensé que quizás el asunto se estaba volviendo interesante, lo cierto es que luego de meditarlo por un tiempo, he llegado a creer que aquel comentario, tan simple y libre de mala intención, pudo haber sido el detonante de una verdadera catarsis en el mundo de los gemelos. Y aun cuando en esa ocasión fuimos blanco fácil de la manipulación de los hermanos, es probable que aquella discusión que se supone, solo fue un engaño, haya tenido más factibilidad de la que los Hitachiin nos dejaron ver. Lo digo, sobre todo, porque cuando vi como Kaoru pregunto/encaró a su hermano con aquel “Hikaru¿de hecho te gusta Haruhi, verdad?”, no leí en su rostro algún indicio de mentira o actuación, sino verdadera duda, talvez hasta miedo; y Hikaru, aunque intentó disimularlo, se notó auténticamente nervioso. Es cierto que solo es una suposición, pero entiende, Tamaki, que jamás llegaría a comentarte algo así si no sospechara realmente que sea un tema de cuidado. ¿Qué ocurriría si, con el tiempo, descubrieras que de hecho a Kaoru si le preocupa el interés de su hermano hacia Haruhi?, y si así fuera¿Por qué Hikaru no es capaz de ser sincero con su hermano menor, en este sentido?...No podemos extrañarnos de que los Hitachiin, en más de una oportunidad, nos hayan ocultado algún asunto, pero… ¿no es extraño que ahora comiencen a ocultarse cosas entre ellos?...
Fujioka no necesitó de mucho para identificar el verdadero conflicto que se estaba dando entre los gemelos, y siendo tan preocupada y altruista, no pudo evitar sentirse responsable, pues se sabe, sin lugar a dudas, motivo y detonante del dolor de los gemelos. Y en todo momento se pregunta, mortificada, que ocurrirá con ella, con nosotros, y en especial con los hermanos, cuando el temor particular de cada uno, sea de conocimiento del otro. Ella, admite, tuvo la culpa, pues, sin quererlo, fue la primera persona en poder diferenciarles, y por consiguiente, les hizo ver cuales eran aquellos aspectos en que los Hitachiin diferían. Y los gemelos, aparentando indiferencia, se sintieron totalmente expuestos, asustados de aquella persona que tenía el don de destapar sus esencias individualmente, sintiéndose a la par de aterrados, extraordinariamente maravillados. Pero, no sintieron solo eso…y entonces vino el problema. "Hasta hace unos pocos años pensábamos que todos eran unos idiotas pero si eres tú, te dejaremos unirte Haruhi, estemos juntos de ahora en adelante, los 3", fue lo que Hikaru, mostrándose neutral pero sintiendo que el corazón se le escapaba del pecho, propuso a Haruhi. Y Fujioka, en un principio ignorante de lo que aquellas palabras ocultaban, solo asintió alagada, mientras que Kaoru, estoico junto a su hermano, solo apretó los puños en silencio ahogando un gemido de dolor y desconcierto. Pero cuando Haruhi entendió, cuando leyó en los ojos del mayor aquel anhelo de un cariño superior a la amistad, y en el menor aquel mar de inseguridad y temor al abandono; no pudo más que compadecerles, y odiarse a si misma. ¡Ella nunca quiso que esto pasara!, nunca pidió que Hikaru se enamorara de ella, pero no podía recriminárselo, así como tampoco podía reclamar porque Kaoru la viera como una autentica intrusa.
Kaoru odia al intruso. Odia a Haruhi. Esta aterrado, pues el intruso amenaza con inmiscuirse en la seguridad de aquel mundo que junto a su hermano, les ha resguardado durante tantos años. En un comienzo –se dijo Kaoru- todo estaba bien: Haruhi no podía ser mala para Hikaru, de hecho, estaba bien si su hermano se distraía en alguien más, aparte de sí mismos, solo para variar. No habría problema si Hikaru mantenía la noción de que Kaoru era lo único certero en su vida, y que incluso Haruhi solo podía resultar una entretención pasajera: su juguete, el juguete de ambos. Pero…aunque Kaoru diga odiar a Haruhi con todo lo que su corazón es capaz, lo cierto es que también le aprecia, con verdadero cariño de amigo, pues Haruhi es la única, incluso por sobre Hikaru, que le entiende.
Y Hikaru, ingenuamente ignorante de los temores de su hermano pequeño, trata con vehemencia que la confusión le deje en paz. Porque Hikaru, aun siendo el mayor de los gemelos, es aún muy joven e inmaduro; y aunque no sea capaz de entenderlo por completo, lo cierto es que esta enamorado. El mayor de los Hitachiin no lo reconoce concretamente, pero en el fondo se siente morir, porque teme que la chica que es objeto de su aprecio no pueda corresponder a sus sentimientos. Ella es tan hermosa, tan pequeña y delicada…tan distinta a ellos -a él y su hermano-. Ella es como una novedad, pues viene de un lugar distinto; estatus, educación, forma de ser, actuar y sentir tan contrarios a los de él. Y ellos, -sobre todo Hikaru- están tan hartos de la monotonía, tan cansados de entretenerse a costa del dolor ajeno (aquello que alguna vez fue parte de su antiguo juego predilecto), que han quedado impresionados, extrañados y sin duda maravillados con la ingenuidad y los atributos innatos de la belleza tierna en la joven plebeya. Hikaru, casi sin notarlo, se ha prendado de ella. E incapaz de sobrellevar el sentimiento, se deja poco a poco, consumir por el inusitado y hasta hace poco desconocido dolor del desamor. Pero no es solo esto lo que le destroza. Hikaru, pese a su inmadurez, es capaz de comprender que el día en que sus sentimientos sean correspondidos, ya sea por Haruhi o bien por alguien más, será también el nefasto día en que deberá romper el vinculo que le ata a su otra mitad: Kaoru. Por eso, Hikaru se niega a amar a Haruhi, y se dice que es el colmo de la contrariedad; porque teme que nada ni nadie en el mundo que pueda asegurarle que Kaoru se negará también a amar a alguien ajeno para permanecer junto a él. Hikaru también teme al intruso, más no le odia como Kaoru, al contrario, le ama en demasía.
Fujioka, la intrusa, solo puede pensar en lo maldita que es la vida con los gemelos, y yo, admito, también lo creo. Es extraño viniendo de mi, pero desde que descubrí -aunque no con tanta facilidad como lo hizo Haruhi- el verdadero tormento de los hermanos, no he podido dejar de desear, secretamente y asustado hasta la médula, que no quiero estar ahí, ni cerca, cuando llegue el fatídico día en que ambos se separen. Se que Haruhi se ha jurado a si misma no ser quien les aparte, y resignada (porque entiende que aunque ruegue con toda su alma, el hecho es inevitable), asustada como yo, y culpable, le pide a su madre en el cielo que cuide el camino de los hermanos que aunque no será el mismo, por lo menos se cruce alguna vez con el de su hermano. Por mi parte, solo puedo consolarme con la idea de que aquello que les obligue a dejarse -una mujer…o talvez un hombre… ¿o será algo más?...lo que sea…- no les impida, por lo menos antes que la muerte les alcance, verse una última vez para que reconciliados, y en un último aliento no tan desafortunado, lo último que salga de sus labios sea el nombre de su hermano. Confío en que así será…quiero creer.
Estoy casi seguro, Tamaki, que para cuando estés leyendo estas líneas, te encontrarás tan perplejo como confundido, por eso te pido, por favor, no pienses en esta carta como algún tipo de broma que en mi desprendido sentido del humor he decidido jugarte. Esta carta es, de hecho, lo más verídico y sincero que recibirás de mí, y lamentablemente, también lo último. Creo que no está de más advertirte: deberás actuar con racionalidad y lucidez una vez que hayas terminado de leer lo que a la vez es mi despedida, pues dado que para el momento en que lo hagas, yo ya me encontraré demasiado lejos como para poder remediar cualquier idiotez propia de tus impulsos desmedidos, te reitero, toma con calma aquello que por medio de la presente ya has leído, y aquello que a continuación leerás. Es probable que cuando acabes, ya habrás comenzado a odiarme, pero era necesario que, a mi partida, tomaras conciencia de aquellas verdades que, en tu deseo de vernos como un escape a tu dolor, has ignorado.
No piense que de alguna forma esto pueda resultar satisfactorio para mí. De hecho, es imposible que así sea, pues mi permanencia durante todo este tiempo en el Host club, fue principalmente, con el fin de ocuparme de aquellos problemas que pudieran dañarte o deprimirte en cualquier sentido, aun cuando intentará engañarme a mi mismo con aquello de “actuar en cuanto al mérito”. No obstante, hay cosas más fuertes que mi deseo de protegerte, y que más adelante, espero puedas comprender. Por eso, me es inevitable tener que partir, alejarme no solo de ustedes, sino de todo lo que pueda unirme a ti, porque se, que a fin de cuentas, es lo mejor para todos.
Como ya habrás notado, es obvio que en esta carta estoy revelándote situaciones que de ser leídas por los demás miembros del Club, exceptuando a Fujioka, podrían llevarles a una desintegración irremediable; pero es esencial que tú en particular, tomaras conciencia. Me he esmerado, por sobre todo lo demás, en hacerte ver que Haruhi es y será un punto clave cuando yo ya no esté, pues es ella quien sin ayuda, se ha hecho mas cercana a cada uno de los miembros del Host club, y es quien mejor les comprende. Ella, Tamaki, es la persona a quien más amas (por favor no vayas a hacer un escándalo ni a fingirte sorprendido, en el fondo siempre lo supiste), y por eso, parto tranquilo, porque se que quedas en buenas manos. Haruhi cuidará de ti mejor de lo que yo nunca puede hacerlo, y talvez, si tienes suerte amigo -confío sinceramente en que así será- ella sienta el mismo tipo de afecto que tu sientes por ella.
¿Sabes que es lo mas curioso?...Si no fuera por ella, yo aun seguiría confundido. Mis sentimientos en general, seguirían en una suerte de limbo del que no podían ser rescatados; y has de saber que como por medio de esta carta yo lo hago contigo, conmigo ocurrió casi de forma similar. Fue necesario que Fujioka prácticamente me gritara en la cara la interpretación correcta que debía darle a mis emociones, y a pesar del susto inicial, al final, poder catalogar mis sentimientos, no solo hacia ti, sino hacia todos en general, fue casi un alivio. Por eso, cuando sea el momento, dile a Haruhi cuanto le agradezco, y por favor, convéncela de que, a diferencia de Kaoru (al cual no juzgo de ninguna manera), soy incapaz de sentir algún tipo de rencor hacia ella, no después de que me abriera los ojos y me ofreciera un apoyo que jamás pensé recibir de ella. No malinterpretes, no es que desconfiara de Haruhi, pero…es un poco inesperado recibir ayuda de la que –y no puedo evitar destacar lo extraño que esto se va a leer- debería considerar mi rival. Pero sería altanero e ingenuo de mi parte considerarla mi rival en el sentido serio o estricto, puesto que, desde el principio, incluso sin luchar, Haruhi ya había ganado…
…Ahora si que debes estar confundido¿verdad?...no te sientas mal, Tamaki; respira hondo y sigue leyendo, que cuando termines quizás todo este más claro. Has de suponer ya a estas alturas cual es el motivo detrás de mi partida… ¿aun no? …valla, debí pedirle a Haruhi que te lo explicara a gritos como hizo conmigo…Bueno, ya nada se puede hacer ¿verdad? En fin, intentaré ser más gráfico:
Recuerdo la primera vez que te oí tocar el piano. Fue de vuelta de mis vacaciones, la primera y ultima vez que fui solo, luego de haberte conocido; pero incluso entonces, aunque no me acompañaste, estuviste rondando en mi mente todo el tiempo…y comencé a temer, porque me estaba acostumbrando a ti. Ese no era el plan¿cierto?, la idea original es que me acercaría ti como un aliado, te trataría como a un amigo, pero no me permitiría olvidar que en realidad eras solo un rival, un escalón que debía pisar para alcanzar mi cometido; para satisfacer a mi padre y superar a mis hermanos. Entonces, cuando volví a casa, tu estabas ahí, esperando mi regreso, y yo, no se exactamente si a causa de esto, o por lo realmente conmovedora que se oyó aquella melodía de piano, solo puede llorar silenciosamente…Aun hoy me pregunto, cual fue el motivo…Quizás un poco de ambas…
Y luego, maldito tarado, solo tu podías darme una bienvenida tan poco ortodoxa¿no?...Me llamaste conformista, dijiste que mis ojos mostraban insatisfacción; aun al desconocer la verdadera situación, no tuviste reparo en juzgarme, en inmiscuirte en mis acciones y sentimientos como nadie antes había hecho…Me hablaste como si de verdad esperaras que apreciara tus palabras como al consejo de un verdadero amigo…Entupido Tamaki, Eres un idiota…Pero ¿Cómo es que puedas ver a través de mi?...
…Si quieres superarte, solo hazlo…lo único que ha estado limitándote has sido tu mismo…fue todo lo que dijiste, para luego soltar alguna sandez referente a un Kotatsu, no recuerdo exactamente que…
Tu, idiota entre idotas, habías visto lo que realmente era, pero increíblemente, no había miedo, ni sorpresa; solo satisfacción en ti… ¿Estabas feliz de conocerme realmente?...talvez, concluí entonces ilusamente y bastante desilusionado, descubrir mi verdadera personalidad solo había sido un reto personal que te habías impuesto para mitigar el aburrimiento, y me sorprendió que aquel pensamiento cruzara veloz por mi mente, horrorizándome en lo más profundo. ¿A que tuve miedo, Tamaki?...talvez a que te alejaras, ahora que ya me habías descubierto. Definitivamente, ese fue mi mayor temor desde entonces, y lo cierto es que me tomo bastante convencerme de que nunca lo harías, nunca te irías, ni te aburrirías de mí, ni me despreciarías.
Solo un verdadero necio puede estimar a alguien tan perverso como yo, me dije. Es cuestión de tiempo para que se asuste de mí, sopese la situación, y se marche por donde vino. Pero eso nunca ocurrió…lo cierto es que permaneciste junto a mi, te autoproclamaste mi mejor amigo, te inmiscuiste aún más en mis asuntos, y prácticamente me obligaste a participar de los tuyos…Así, apareciste un día con la absurda idea de un club de Anfitriones, del que juntos seríamos la base, los fundadores. Una soberana estupidez, digna de ti, pero en la que al menos, me consolé inconcientemente, estaríamos juntos. No seríamos los únicos, tenías todo planeado, incluso a quienes deseabas incluir como miembros permanentes de tu particular y ciertamente descabellado club. No se porque, pero incluso cuando el sentido común me gritaba que huyera por la salida más cercana, lo cierto es que me limité a quedarme ahí, oyendo el absurdo que resultaba de tus planes, fascinándome, porque tal vez, si compartías tu mundo conmigo, algún día podría ver cosas nuevas, desconocidas como habían sido las emociones que había descubierto desde que irrumpieras en mi perfecta y calculada vida.
Ahora, que he decidido marcharme, no puedo evitar sentirme culpable, porque estoy rompiendo tu egoísta esquema en el que nos usas como sustitutos de aquello que careces: una familia. Inconcientemente, has hecho de nosotros una pieza dentro de tu falsa familia, y siento satisfacción de saberme una pieza realmente clave e indispensable dentro de esta suerte de mentira piadosa. Se que me extrañaras, Tamaki, se que me echarás en falta, porque, como suele decir Haruhi, soy el Rey en las sombras, el único que puede subvencionar y mantener a flote este irracional juego. Es una lástima que no puedas extrañarme de la forma en que yo te extrañaré a ti, tarado. Ambos nos echaremos en falta, pero por causas distintas. Tú, porque me necesitas, porque me he vuelto un soporte para ti, incluso en un verdadero amigo, el mejor, el más cercano, dices. Yo, porque, aunque me pase noches completas intentando convencerme de lo contrario, terminé por volcar en ti todo el afecto que nunca me permití dar a nadie. ¡Todo esto que siento es tan ajeno, tan contrapuesto…de una idiosincrasia tan impropia de mi!... ¡Tan desgraciado…tan…Tamaki!…, pero lo cierto es que estoy huyendo como un cobarde. No me culpes por favor, o bien, hazlo si deseas, pero no tengo opción, porque si me quedo, todo por lo que he luchado se irá por la borda. No importa lo que pase, los factores, tomen el orden que tomen, están dispuestos a arruinarme. Porque si aun estoy aquí, cuando por fin tu idiotez se disipe un poco, y descubras que no es cariño de padre, sino de hombre, lo que sientes por Haruhi, ya no podré retenerte junto a mí. Tendré que dejarte ir, por eso prefiero marcharme antes. No me malentiendas, no deseo que Haruhi te desprecie, porque si te rechazara entonces se que acudirías a mi, destrozado, y yo tendría que consolarte, pero acabaría pidiéndote que la olvidaras, que dejaras atrás todo sentimiento que te une a ella y te dieras cuenta de que yo puedo entregarte mas de lo que nadie jamás podrá. Terminaré prometiéndote mas de lo que probablemente mi frió corazón puede darte realmente, aun a costa de lo intenso de mis sentimientos, y te arrastraré conmigo a mi infortunio. La peor forma de extrañar a alguien –oí decir alguna vez- es estar junto ese alguien sabiendo que nunca podrá ser tuyo. Y no me queda más que admitir que aquella frase, que en su momento me sonó a simple cliché barato, es una de las verdades más irrefutables en este mundo; lo sé porque cuando intenté convencerme de que podía ser lo suficientemente fuerte como para verte junto ella, obligándome a ignorar la opresión en el pecho y el malestar en el estomago, me miraste preocupado, sonreíste conciliador…y arruinaste todo.
Talvez este siendo un maldito al dejarte esta carta, cargada de verdades desafortunadas que quizás no tienen remedio. Probablemente hubiera sido mejor si jamás te las hubiera dicho, o bien hubiera esperado a que las descubrieras tu solo, pero, he de permitirme mi último gesto egoísta, del cual eres infortunado protagonista; porque, aunque parezca retorcido, una vez que yo ya no esté, necesitarás templanza para afrontar la realidad, por muy cruel que pueda parecerte. Y si he de ser yo quien quite la venda de tus ojos, entonces no lo haré a medias. No voy a mentirte, Tamaki, no esta vez. Ya lo hecho por tiempo suficiente, es momento de que ahora sin mi ayuda, des rumbo al Host club. Deberás mantenerlo a flote, junto a todos los que hacen parte de él, y para eso es necesario que les conozcas de verdad. Cuídales, Tamaki, ayúdales a sobrellevar su mezquindad y parcinomia, se su apoyo, preocúpate de ellos como lo hiciste conmigo, y estoy seguro de que juntos, mantendrán viva esta falsa, pero maravillosa familia. No permitas que, como Kaoru teme, esto se convierta en un una calabaza asquerosa. Siento mucho, no sabes cuanto, tener que dejarte, querido…amado amigo, pero es lo mejor, lo se, porque lo he estado meditando desde hace mucho con la cabeza lo más fría posible. No te asustes, no estarás solo, quiero que le expliques a Haruhi la situación, habla con ella de tus sentimientos, si deseas muéstrale esta carta. Estoy seguro que ella sabrá entender y sobre todo corresponder tus sentimientos… ¿no te parece genial? Seguirás siendo el Otosan, y Haruhi será la Okasan…así que tómalo con calma…Todo va a estar bien si eres sincero como siempre lo has sido, y ayudas a los demás a serlo también.
Creo que no hay más que pueda decirte, solo pedirte perdón por llegar a sentir tan enfermiza y antinaturalmente hacia ti, y por ser un cobarde y no decirte todo esto a la cara, pero debes saberlo bien, no soportaría ver por única vez un gesto de desagrado de tu parte hacia mi…prefiero llevarme de recuerdo la imagen tranquila que muestra tu rostro mientras estas en el Host club, o la expresión de felicidad en el Kotatsu, mientras tomábamos el Té.
Gracias, Suou Tamaki.
Con sincero aprecio.
Ootori Kyouya.
Notas de la Autora: ...Este…(juega con su dedos)…Se que lo que acaban de leer fue RARO, pero es que no es mi culpa ¬¬…Esto es, en realidad, producto de muchos días de estudiar intensivamente para los exámenes en la Universidad, y creer ingenuamente, que el cansancio se iría al ver una mega maratón de Ouran, anime sin desperdicio, pero que definitivamente (entre tanta risa y drama mezclados) NO, énfasis en NO, me ayudo a relajarme ¬¬…Sigo cansada….y por alguna extraña razón, con ganas de seguir escribiendo…¡Bah! Ô.ó
Reitero, se que fue RARO, pero porfis , si has leído My dear History, please, déjame tu opinión en un bello review -