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Hermione-weasley86
Author of 15 Stories

Rated: T - Spanish - General/Romance - James P. & Lily Evans P. - Reviews: 317 - Updated: 10-21-07 - Published: 12-11-06 - id:3284286

Disclaimer: Estás que si algo de esto fuera mío estaría yo estudiando orgánica….

Diez pasos para alcanzar el éxito

Autora: Hermione Weasley86

Paso 6: So kiss me…

Lily era todo lo que un chico de 17 años puede querer de una chica. Guapa, simpática, no muy preocupada porque uno resulte ser un adolescente inmaduro que se siente impulsado a hacer el indio de continuo… Vamos, casi perfecta. Pero sólo casi. El hecho de que no se diera cuenta de que estaba loco por ella era un gran problema. Mi estado mental era un caos de sentimientos y frustraciones, y yo no hacía más que intentar percibir algún cambio en ella, algo que me dijese si le gustaba un poquito como ente masculino o si prefería besar un hipógrifo con pulgas antes que a mí.

Y es que me había costado poco darme cuenta de lo que significaba ella para mí. Aquella noche que pasamos juntos, al lado del fuego, contándonos tonterías aparentemente, me había llenado de una sensación perturbadora. Lily tenía que ser para mí y solo para mí; yo me encargaría de que ningún patán volviese a hacerle daño… y enseguida me di cuenta de que también quería besarla y abrazarla, e incluso regalarle mi Snitch de la suerte mientras tomábamos café en una de las mesitas de Madam Pudifoot. Sólo necesitaba saber si esa idea se le había ocurrido a ella también.

Pero nada. Nada de nada. Lily tenía que ser simpática, comprensiva y agradable con todos, incluyéndome a mí. No se enfadaba nunca en serio, ni se emocionaba hasta el punto de chillar y correr en círculos agitando los brazos, cosa que me pasa a mí siempre que los Pudlemore marcan un tanto. Incluso había pensado en pincharla para ver si tenía sangre u horchata en las venas. Cero señales.

Por lo demás todo era perfecto; pasaba con ella todo el tiempo que quería, a solas o con los demás; venía a buscarme después de los entrenamientos de Quidditch con Remus y Elise y dejaba que yo le contase mis “interesantes” peripecias sobre la escoba sin bostezar demasiado; me obligaba a estudiar (no parece muy interesante, pero mientras ella estudiaba, yo la estudiaba a ella) y básicamente me hacía reír y tener ganas de enrollarme con ella el 95 del tiempo (esto constituía la parte no perfecta de nuestra relación).

Pero las cosas cambiaron. Para bien de mi neurosis, todo sea dicho.

Recuerdo muy bien esa tarde de marzo, más o menos tres meses después de lo de Doonery y Langsworth. Lily y yo habíamos quedado en el cuarto de prefectos para estudiar, después de que ella saliera del Club de Encantamientos. Normalmente Remus y Elise venían con nosotros, pero ese día a Sirius se le había encaprichado teñirse el pelo de color azul eléctrico y Remus y Elise estaban intentando disuadirle y ayudarle respectivamente. Al final todo derivó en un pequeño desastre y fue Remus quien acabó con el pelo rosa, pero eso es otra historia.

Cuando Lily llegó yo estaba sentado en uno de los cómodos sofás de la sala. Dejadme que os diga que sólo por disponer de ese saloncito ya merece la pena ser prefecto; es una pasada, hasta tiene dos camas de 2x2 en las que yo me dedicaba a saltar cuando Lily no estaba presente. Había que mantener una cierta apariencia de madurez, aunque sospecho que ella también lo hacía cuando el que no estaba era yo.

Volviendo al tema, Lily llegó guapísima (como siempre) y sonriendo (también como siempre) y se sentó a mi lado. Dejó la mochila en el suelo y se dejó caer sobre el sofá, boca arriba y con los brazos hacia atrás. Yo tragué saliva. Esa mujer se merecía un castigo por provocación sin premeditación.

- ¿Estas cansada?- pregunté intentando sonar casual e intentando no mirar su oscilante pecho, fruto de un gran trauma desde mi tierna preadolescencia.

Ella suspiró.

- Sí… Pero hoy me lo he pasado muy bien- dijo incorporándose sobre los codos- ¿Conoces a William Foster?

- ¿El guaperas de sexto?- En realidad el chico no me caía mal, al menos no hasta que Lily pronunció su nombre.

- Sí, aunque tampoco me parece tan guapo como dicen

¡Foster es un gran tipo!

- Pero es muy, muy simpático- acabó la pelirroja incorporándose del todo- Me he reído mucho con él.

- ¿Sí?- intenté decir de forma natural. Foster empezaba a hundirse de nuevo en mi ranking personal.

- Es un tipo gracioso- contestó ella asintiendo- Un poco descarado, pero gracioso

- ¿Por?- dije empezando a sonar un poquitín nervioso, de hecho me salió un gallo. Foster empezaba a tener un problema.

- Ya sabes… Ese tipo de cosas que decís los chicos… Me ha preguntado si tenía planes para el viernes y cuando le he dicho que no me ha contestado que es porque yo no quiero… También me ha besado la mano cuando hemos salido de clase y me ha dicho que esperará impaciente a verme en el desayuno… ya sabes- volvió a repetir con media sonrisa- cosas de chicos.

Me quedé callado, con el ceño fruncido. Foster TENÍA un problema. Ya podía ir escribiendo a sus padres una carta de despedida y redactar su testamento. Cuando acabase con él no iba a tener tantas ganas de ligar con Lily. ¿CÓMO SE ATREVÍA?

Supongo que debía tener cara de haber comido demasiados pepinillos en vinagre, porque Lily me tocó el hombro para llamar mi atención.

- ¿Estás enfadado?- preguntó confusa

- No- contesté, pero no fue un no muy creíble, porque ella frunció el ceño.

- ¿Por qué estás enfadado?- volvió a preguntar- ¿Es por algo que he dicho?

- Ya te he dicho que no estoy enfadado- dije cruzando los brazos y evitando mirarla a la cara- Vamos a estudiar, anda

Ella me retuvo cuando intenté levantarme y me obligó a mirarla a los ojos.

- ¿Por qué te has enfadado conmigo?- preguntó otra vez.

Sus ojos eran tan verdes y parecían tan confusos que me hicieron sentir mal. Ella no tenía la culpa, no sabía nada. Intenté sonreír y apartarme, pero sus labios estaban cerca, a menos de un palmo, y yo estaba enfadado con Foster y no sé… La besé. Le puse la mano en la nuca, la atraje hacia mí y la besé.

No reaccionó, su cuello estaba rígido y sus labios apretados y cuando me separé, vi que me miraba con sorpresa.

- James…-susurró, muy bajito. El pecho empezó a dolerme.

- Lo siento… yo… Lily… yo- intenté levantarme para separarme de ella y poder marcharme con algo de dignidad, pero Lily volvió a asirme, y tomando mi cara entre sus manos me devolvió el beso.

Y tengo que reconocer que fue mucho mejor que el primero. Sus labios ahora no estaban prietos y sus manos me acariciaron con suavidad. Yo le devolví el beso, suavemente, intentando controlar mis impulsos y la emoción que había despertado en mí.

Pero se echó de nuevo en el sofá, empujándome con ella. Entonces, tumbados el uno encima del otro, no pude evitar que eso se convirtiera en un festival da caricias estremecedoras y de besos nada castos. Su piel era suave, su boca acogedora y sus manos acariciaban mi espalda con una delicadeza a la vez deliciosa y exasperante. Fue el beso más excitante de toda mi vida, por lo menos hasta entonces.

Cuando nos separamos y pude ver de nuevo su cara, sonriente y arrebolada en ese momento, no pude evitar sonreír también.

- Vamos, que no te parece bien que William me diga esas cosas ¿No?- me preguntó no sin un deje de picardía.

Yo sonreí y volví a besarla, porque en realidad William me importaba un carajo en ese momento.

Cuando volvíamos a la torre de Gryffindor, cogidos solo de los meñiques, yo no cabía en mí de felicidad. Sentía que necesitaba otro yo para hacerle sitio. Y ella sonreía, también con sus preciosos ojos verdes. Me sentía mareado y flotando en un sueño demasiado real. Lily, mi Lily. Cuantas cosas nos habían pasado y nos tenían que pasar.

Era ya demasiado tarde para que hubiese alguien en la Sala Común, cosa que debo agradecer, pues después de besar a Lily por última vez ese día y observarla mientras subía a su habitación, no pude evitar empezar a correr en círculos, agitando los brazos como un poseso.

Realmente me ha costado mucho dejar de hacer gestos de triunfo cada vez que ella me da un beso. Lily dice que no le gusta porque parece que esté celebrando que he marcado un tanto. Yo le digo que no es así, pero si algún chico lee esto y ha estado enamorado alguna vez en secreto, sabrá que en realidad un poquito sí que se parece.


Bueno, sé que ha sido un montón de tiempo y que ya no os acordáis de mí y que seguramente pensabais que había muerto en extrañas circunstancias… pero no. De momento sigo viva, lo que pasa es que tengo un extraño imán para atraer problemas y demás cosas estresantes.

El principal problema de todo es el tiempo, o la ausencia del mismo. Estoy en mi cuarto año de carrera y aún no he aprendido que un día tiene 24 horas de las cuales solo 16 resultan aprovechables. En segundo lugar está el tener un novio a 800 km. Es demasiado lejos se mire como se mire. Y en tercer lugar los dramas familiares, muchos y demasiado agotadores este último año. Así que disculpadme si mis apariciones son tan escasas como la lluvia en el desierto. Por muchas cosas que me pasen ni olvido mis fics ni os olvido a vosotros. Espero que todos estéis bien y que no me odiéis demasiado.

Muchos besos y espero que os guste

PS: os dejo una frase de Gloria Steinen, que me ha hecho mucha gracia:

UNA MUJER SIN UN HOMBRE ES COMO UN PEZ SIN UNA BICICLETA.

Sin ánimo de ofender a nadie, por supuesto. Muchos besos también a todos los chicos que me leen.



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