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SuperBrave
Author of 36 Stories

Rated: M - Spanish - General/Humor - Raditz & Bra - Reviews: 25 - Updated: 12-15-06 - Published: 12-11-06 - id:3284549
MOMENTOS BRAVE RADITZ II

SuperBrave se quitó el fular rojo que cubría su generoso escote, así contendría un poco a los alienígenas masculinos mientras que contentaba a las féminas con un poco de poesía. Los expertos lo decían: “la poesía amansa a las fieras”. ¿O era la música? Lo mismo daba, ya puestos… ¿Quién podría resistirse a un saiyajin corpulento de más de dos metros de altura, esos ojos penetrantes de oscuridad perenne y esos cabellos largos y salvajes como su propia alma? ¿Sería capaz alguna fan de contener la secreción de babas mientras le escuchaban recitar una poesía en ese tono varonil y rudo que solo un guerrero de la talla y experiencia de Raditz o Vegeta podría utilizar?

El video con algunos de los más poéticos momentos del recitado del “Libro sagrado de los saiyajins” en Viaje al pasado, calmó el clamor popular y lo transformó en ríos de saliva descontrolada que fluía por las escaleras del plató hasta conformar un lago en la parte baja.

"II El guerrero saiyajin jamás deja de luchar.

Su alma salvaje es su fuerza,

Lo que quiere, lo consigue,

Porque lucha por conseguir lo que desea,

Y jamás desiste en su batalla hasta la muerte.

Su honor permanecerá durante siglos,

Más allá del propio fin de su existencia,

Es el sino del saiyán,

Morir luchando, con honor,

Luchar hasta agotar sus fuerzas,

Y sonreír ante la muerte que se lo lleva,

Ofreciéndole la última de sus contiendas. II"

- Es bonito eso que dices, aunque triste. - Susurró Bra.

- Mi padre me lo hizo memorizar. Es un antiguo texto saiyajin. Forma parte de un texto sagrado. - dijo él con orgullo.

- Recítame más - pidió ella.

El sonrió levemente ante esa petición, ellos se sentaron en las escaleras de la cámara de gravedad. Raditz la abrazaba y ella se recostó en su pecho sintiéndose tan protegida... tan bien después de tanto tiempo.

"II El enemigo nos teme, nos ve llegar,

Y sabe que ha llegado su hora.

Su alma se retuerce porque es cobarde,

En el último momento que le aguarda.

¡Sólo los saiyajins saben enfrentarse con honor en la batalla!.

El enemigo se escapa,

Pero será eliminado,

Como un insecto inmundo que huye,

Será aplastado por nosotros.

¡Los saiyajins jamás huyen en la batalla!.

El enemigo débil es despreciable,

Ellos querrían que mermasen nuestras fuerzas,

Nosotros pedimos tener adversarios terribles,

Sólo así nos haremos más fuertes con cada contienda.

¡Sólo los saiyajins disfrutan con un contrincante digno en la batalla!

El enemigo que mata un saiyajin,

Sufrirá la venganza de la sangre,

No habrá clemencia para el infame,

Quien le elimine limpiará el honor de nuestra raza.

¡La sangre de los saiyajins será siempre vengada!.II"

Apenas unos años atrás, semejantes frases hubieran logrado sobresaltar el corazón de Bra, pero en estos momentos, cuando la batalla contra Freezer era tan cercana, cuando había pasado por tantos horrores, cuando se sentía más Saiyajin que Humana, aquellas palabras recitadas en el idioma de sus antepasados sonaron consoladoras y reconfortantes. Sin darse cuenta siquiera se quedó dormida. Por primera vez en mucho tiempo pudo dormir con un poco de paz.

-" Hijos de Vegetasei,

Dondequiera que estéis,

¡Sentid su furia estallando!.

Su cuerpo se transformó en llamas,

De energía rodeado.

Qué terribles son sus ojos,

Azules como dos rayos.

El más fuerte jamás nacido,

Será el Super Saiyajin legendario.

Hijos de Vegetasei,

¡Sentid su grito desgarrado!.

Ya viene...

Tormenta asolando.

Se acerca...

Rugidos a su paso.

Está aquí...

Piedras que tiemblan,

Ocaso.

Horror desatado.

Nadie puede hacerle frente,

Todos saben que ha llegado...

El asesino de pueblos,

Será por fin derrotado.

Hijos de Vegetasei,

Dondequiera que estéis,

¡Sentid su fuerza!

¡Llegó la hora del tirano! " –

El personal de limpieza del plató se apresuraba a achicar el lago de babas recién creado. Todo el mundo había quedado emocionado y al borde de la exaltación tras aquel maravilloso texto. Un río de lágrimas y sorbidas de mocos se escuchaban apenas en el silencio sepulcral de la ensimismada sala hasta que alguien, que había permanecido al margen de todo el espectáculo, aplaudió desde las puertas del final.

El diminuto punto se fue haciendo más evidente a medida que se bajaba las escaleras. Todas la reconocieron. Algunas temblaron. Otras murmuraron al verla. Esta chica siempre traía la polémica consigo… SuperBrave estrechó los ojos (no es que quisiera hacerse la fiera, es que sin las gafas no veía ni torta y ese gesto ayudaba un poco).

- Mira, es esa que se empeña en “insinuar” que Pan está enamorada de nuestro príncipe Vegeta – mascullaron las fans del club “Trunks y Pan forever” y Darkzulangel, adepta del “Vegeta y Bulma, medias naranjas por la eternidad”.

SuperBrave no desaprovechó la oportunidad y lo soltó – Pan admira a su abuelo Goku, para tu información, no a Vegeta, no le ama ni jamás le podrá amar de esa forma, querida – con una media sonrisa y sin inmutarse para nada.

Melikav imitó su gesto impasible, descendió con mirada sombría las escaleras. Todos miraban la confrontación con algo de temor implícito. Estaba claro que se iba a liar una buena. Ambas tenían esa mirada de “búscame que me encuentras” y una expresión de guerreras en toda regla. Por fin llegó abajo, pisó algunos charcos de sendas babas que aún no habían logrado achicar, aunque prescindió de la barca que le ofrecieron y avanzó haciendo alarde de un estoicismo inaudito. No todo el mundo es capaz de atravesar saliva ajena sin vomitar ni nada de eso…

Cuando llegó a la altura de Brave, ambas quedaron se pie, mirándose fíjamente. Melikav abrió la boca, extendió las manos, las situó a ambos lados de las comisuras de sus labios y seguidamente le sacó la lengua hasta que llegó al ombligo.

Raditz, que estaba analizando detenidamente la escena, decidió que era el momento de molestar un poco a su odiada autora, así que… - En realidad, yo creo que mi hermano Goku está coladito por Bulma…

Todos los presentes del plató incluida Melikav pestañearon al mismo tiempo mirando a Raditz. Trataron de comprender por qué había dicho algo tan estúpido en un momento como aquel, hasta que el sonido de la lengua enrollándose sobre si misma como una persiana descontrolada les sacó del trance.

- ¡Oh! ¡Tengo que hacer un fic de eso! – gritaron SuperBrave y Melikav con ojitos de felicidad al mismo tiempo. Acto seguido se desmayaron de la impresión. Ameban se desmayó, pero por otros razonamientos distintos. Bulnatt estaba siendo abanicada por Kawaii Destruction hacía bastante rato atrás. Nadesiko susurró “y yo que creía que venía a un especial de slayers”…

Raditz tosió un poco para hacer notar que era el protagonista de la noche. - ¿Qué tal si vemos algunos momentos del fic salvaje? -

Raditz la ayudó a levantarse y la cargó hasta la cama. Ella se sintió protegida entre sus brazos. - Dijiste mi nombre por fin, Raditz, repítelo, quiero volver a escucharlo de tus labios. -

Bra se sentó en la cama ignorando su petición y apoyándose en un cojín. Le miró detenidamente, tenía su torso desnudo, y sólo estaba vestido con unos boxer, ya que había salido de la cama a comprobar el motivo de los golpes en el sótano. Su rostro se tornó rojo al sentir esa sensación extraña. Raditz notó un cambio en su mirada y aspiró el aire de la habitación identificando un aroma en ella de excitación. Sonrió levemente situándose frente a Bra para que le mirase bien. - Nunca antes habías visto a un macho similar a tu especie, ¿verdad?. -

Raditz permaneció inmovil, sonrió levemente mientras se quitó los boxer dejando ver su excitación evidente. Posó desnudo unos minutos eternos dejando que Bra le mirase detenidamente. No intentó aproximarse, incluso procuró no mirarla directamente para no avergonzarla. Interiormente sin embargo, se sentía totalmente halagado.

Por fin ella se decidió a acercarse un poco. Con un dedo pulsó suavemente en el pecho de Raditz no tanto que a diferencia de los suyos, el de él era duro. Con ese mismo dedo tocó su propio pecho. El saiyajin permaneció quieto, sin moverse, con sus brazos a los lados del cuerpo. Bra se puso de pie frente a él y dio una vuelta alrededor para mirarle. El saiyajin sonrió en sus pensamientos. - "Se supone que tu eres la esclava sexual..." -

Bra volvió a tocar con su dedo, esta vez una de las nalgas. Raditz la miró de reojo al escuchar su pequeña risa. - ¿Es divertida tu sesión de investigación anatómica?. -

Ella cogió un mechón de su pelo negro y encrespado y tomó su olor. La erección de Raditz palpitaba cada vez que ella le tocaba, y el olor de la excitación de la peliazul casi intoxicaba. Bra apareció delante de él nuevamente. Ahora su atención fue captada completamente por el miembro viril. El saiyajin sintió como su corazón latía más rápido al ver como Bra aproximaba un dedo para tocarle ahí mismo. Ella saltó un poco atrás al notar la palpitación de su falo al tocarlo y miró directamente a los ojos a Raditz. Permanecieron enganchados a esa mirada unos segundos, entonces él aproximó su rostro lentamente, la tomó de los hombros y la besó.

Bra quedó inmóvil, incapaz de comprender lo que significaba aquello, pero a la vez sintiendo pulsiones eléctricas por todo su cuerpo que la invitaban a abandonarse a aquel beso. Sus músculos se relajaron y Raditz la acomodó más cerca, abrazándola mientras su lengua procuraba explorarla. Su beso bajó hasta uno de sus pechos, reclinándola sobre la cama. Comenzó a juguetear con uno de sus pezones. Bra quería expresar de algún modo que aquello le gustaba, que quería que continuase, de modo que recordó lo que la mujer decía. - Broly. - Repitió esa misma palabra, de la cual desconocía el significado.

Raditz paró repentinamente procurando no mirarla, se enderezó, se puso sus bóxer y se marchó de la habitación sin mediar palabra, y sin percatarse del desconcierto que protagonizaba la cara de Bra.

Ya en su habitación, él se apoyó en la puerta sujetando su pecho. - ¿Qué me pasa? - Aquella simple palabra había originado en él tal turbación. Era como si le hubieran clavado un puñal en el mismísimo corazón, casi podía sentir ese dolor físicamente. Se marchó sin mirarla con tal de no volver a escuchar esa palabra. De repente sintió deseos de matar a Broly, y se odió a si mismo por haber accedido a la estúpida apuesta. - No será tuya, jamás... -

Hawkangel suspiró - ¡qué bonito!

Harukaioh tomó el relevo al suspiro y continuó diciendo – vale, oki, ¿pero cuándo va a continuar sus historias?

Darte Maferius asintió y señaló con el dedo – Raditz, será mejor que la encierres en esa jaula que decías.

Felpa había aprovechado un descuido de seguridad para atravesar el océano de babas y llegar hasta el saiyajin. Con un rápido movimiento se situó en sus rodillas y susurró en su oído - ¿Querrías ser mi profesor particular de anatomía?

Ameban intervino sacando un paraguas extra largo de no se sabe dónde y atrapándola del cuello la lanzó a su asiento de un tirón seco. Nadesiko protestó – pero mujer, que le vas a romper el cuello.

Kawaii y Diva Destruction rieron a carcajada limpia mientras que Felpa trataba de enterarse de en qué dimensión se encontraba. Kasou empezó a pensar algunas estrategias de acercamiento que pudieran burlar el ojo avizor y protector de Ameban, lo cual no era nada sencillito que digamos.

Shadir, mientras tanto y como parecía que la gente estaba entretenida se puso a sacar algunas tomas de pectorales, bíceps, pantorrillas, cola… fue dirigiendo la cámara lentamente hasta sendas partes bastante bien abultadas y presentes hasta que sintió que se le dormía el brazo y no podía cambiar de plano. Ameban se colocó delante de la pantalla gigante para evitar que otras vislumbrasen a su muchachote y sus sendas intimidades. Aunque se colocó de espaldas al público, eso si, para darse un buen lote de recreillo a la vista.

Raditz se sonrojó un tanto y puso las dos manos en la entrepierna. Gran error, porque un motín inesperado estalló en la sala. De repente, alguien con una pinta muy extraña surgió de la nada en medio del plató.

Tenía pinta de duende, pero más feo. – Hola, soy Gólum, el mago.

- ¿El del Señor de los anillos? – preguntó extrañada Viveka, que no terminaba de creérselo.

El océano de babas del suelo del plató comenzó a salpicar a todos los presentes que gritaron y corrieron despavoridos por si les caía el gargajo verde que había escupido Kawaii Destruction a alguno.

Oye, es que estoy resfriada – se defendió, aunque nadie la creyó y Bulnatt la miró con ojo recelosos mientras se cubría con Ameban, a quien había agarrado como si fuese un paraguas y que se retorcía inútilmente.

- Oye, ¿desde cuando eres tan fuerte Bulnatt? – preguntó finalmente Kawaii Destruction.

La diva Bulnatt se puso a pensar un poco y, tras unos minutos de incertidumbre e ignorancia de los gritos de Ameban, a quien le había tocado la desgracia de recibir el gargajo verde en todo el pelo, respondió risueña – Ni idea.

- Bájala – gritó Nadesiko emprendiéndola a paraguazos contra Bulnatt.

- Oh, bueno, pero lean mis fics.

- ¡Silencio! – Se quejó Golum – he venido porque voy a destruir definitivamente a todo el famdom de Dragon Ball. Así mi serie preferida será adorada por todo el mundo – rió a carcajadas maléficas.

SuperBrave le encaró sacudiendo su melena pelirroja hacia un lado y levantándose al instante. Kawaii y Bulnatt también lo hicieron y, dando un salto, se pusieron delante del malvado. – Nosotras lo impediremos – gritaron al unísono con una sincronización demasiado perfecta.

- Ya veo… así que vosotras sois las elegidas… - murmuró Golum mientras formaba una bola de energía en su mano derecha.

- Las tres súper frikis – gritó lanzándoles el ataque.

Raditz observaba la escena con incredulidad. Aquello no podía ser real, ahora no estaba dentro de ninguna historia. Ahora nadie escribía, la autora maldita estaba allí, delante de sus narices y ese Golum… tan feo y chiquitajo no podía tener tanto poder… o…

Ameban gritó desde su asiento a todo pulmón – Mi amor, ¡cuidado! – pero ya fue demasiado tarde.

La bola de energía atrapó a SuperBrave, Kawaii Destruction, Bulnatt y Raditz y los desintegró en el acto.

En un desierto en Dios sabe qué clase de Universo retorcido y diabólico, cuatro personas caían al vacío para estamparse en la arena…

Continuará…

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