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Capítulo 3: 'Navidad'
La canción cambió. Tampoco supieron si era un villancico u otra cosa. Movió un poco el pie y él también. Hacia atrás, él adelante. Hacia delante, él atrás. Derecha, él izquierda. Derecha, ella izquierda. Un giro. Adelante, ella atrás. Subió un poco la mano de su cintura. Giro. Derecha, él izquierda. Giro nuevamente. Él carraspeó. Ella se enderezó y lo miró confundido. Simplemente apuntó el techo. Levantó la mirada. ¡Sorpresa! Un gran muérdago sobre sus cabezas.
-¿Quieres honrar la navidad? – preguntó Ginny.
-No sé… Supongo que sería inadecuado seguir la tradición dadas las circunstancias – respondió sonriendo – O quizás quieres ver qué ocurre si nos besamos. ¿Qué pasaría? Nos gustaría, nos desagradaría. Podría ser que terminemos como pareja o nos demos falsas esperanzas. ¿Quieres honrar el espíritu navideño?
-Muy inteligente. Mezclas otro tema para no responder – dijo riendo – Es fácil: Sí o no. Ése pensamiento filosófico burdo déjaselo a un filosofo.
La música cambió. Ésta vez si pusieron atención a lo que bailaban: Una canción muy tipo de los años 70. Ninguno la reconocía, pero era mucho mejor que escuchar la palabra navidad cada dos segundos.
-Creo que nunca volví por miedo – dijo Harry evitando la mirada de ella – Había demasiados mortífagos libres y tenía que encargarme. Mucha gente murió por mi culpa y no podía permitir que se sacrificaran más vidas. En especial tu familia.
-Lo entiendo – Se mordió el labio y dejó su actitud burlona – Hiciste bien. Hubiera sido una locura que actuaras como si el mundo estuviera libre de Voldemort para siempre en un día. El tiempo tiene que hacer lo suyo.
-¿Y el tiempo ha logrado hacer lo suyo?
-Pues, en estos momentos estoy bailando contigo… Creo que sí. Me disculpé, te disculpaste y ahora hablamos como ex novios que acaban de terminar hace 5 meses. Nos demoramos, pero estamos avanzando en nuestra relación de conciliación – Hizo una mueca de dolor – Nunca más bailo contigo. Quiero quitarme estos malditos zapatos y tú me pisas… El tiempo no hará nada con tu problema de dos pies izquierdos.
-Disculpa. Sabes que el baile no es lo mío. ¿Cómo pueden aguantar estar con esos tacos tanto tiempo?
-Oh, el poder femenino. Soportamos mucho mejor el dolor que los hombres. ¿Por qué crees que nosotras tenemos la capacidad de tener hijos? Porque si fuera por ustedes, los hombres, ya seríamos historia – Rió.
La canción terminó y Ginny le pidió que fueran a la mesa. Harry entendió la indirecta de "no quiero perder uno de mis pies" y asintió. Fueron a la mesa muy sonrientes. Demasiado, según Ron. El pelirrojo les preguntó por qué habían ido a bailar y si habían mezclado alguna pastillita azul con el vino, porque para ver que Harry Potter y Ginny Weasley estuvieran bailando a voluntad propia había que estar en un universo paralelo.
El postre consistía en una fuente llena de frutas y platos con chocolate, cremas y otros comestibles para que cada persona se preparara lo que quisiera. Los recién casados se sirvieron lo mismo: Manzanas con miel. Ron hizo un acto de gula y se sirvió de todo, haciendo ver su plato ridículo. La pareja de Ron sólo sacó unas seis frutillas y las comió muy lento. Tal vez era anoréxica o bulímica, pensó Ginny observando cómo comía –o mejor dicho no comía- mientras comía sus bananas con crema y miel. Sí, tal vez era envidia. La había visto comerse toda la cena. Pero es que cómo podía comer tanto y ser delgada. Tan regia.
-¿Supieron lo que pasó en el ministerio de Estados Unidos? – preguntó Harry después de terminar sus guindas – Lo del golpe de estado.
-¡Oh, sí, horrible! – exclamó la pareja de Ron.
Una vez que habían terminado el postre, la mujer volvió a subir al escenario y los invitó a bailar. Los recién casados fueron entusiasmados y la pareja de Ron lo forzó a ir. Harry miró a Ginny por si quería bailar, pero ella sólo le dijo que no requería los servicios de un bailarín tan profesional como él. Ironía pura. Y los dos se quedaron sentados terminándose la última botella de cerveza de mantequilla.
Se desató un poco la corbata. Tenía calor. El maldito vino y la cerveza de mantequilla lo habían dejado así. Bostezó. Se estaba aburriendo viendo cómo todo el mundo bailaba y Ginny se hacia señas con Luna Lovegood. ¿Cómo podían decirse tantas cosas sin hablar en voz alta? Apenas modulaban una vez y era como si hubieran dicho el sentido de la vida. Realmente no entendía nada de lo que se decían, pero le parecía gracioso ver lo ridículas que se veían exagerando cada movimiento y gesto. Incluso se atrevería a decir que más que ridículo era estúpido.
Diez minutos. Quince. Treinta. Cuarenta. Cincuenta y cinco. Una hora. Harry llamó nuevamente al elfo doméstico y le pidió más cerveza de mantequilla. Ginny dijo que no quería nada más. Estaban sentados allí por una hora, sin hablarse, sin hacer nada más que mirar cómo todos la pasaban bien. Si es que la pasaban bien, porque seguramente había alguien que lo debía estar pasando mal, pero no tanto como ellos. En ese caso sería mejor decir que fingían muy bien que la pasaban excelente.
-¿Qué harás mañana? – le preguntó Ginny mientras él le agradecía al elfo la cerveza.
-Tu hermano me invitó a La Madriguera. Supongo que irás.
-Sí… No me queda otra – Rió – Así que tendremos que vernos las caras.
Llegó con Ron y su pareja cansados. Empezaron a contar una anécdota que les había pasado bailando: Ron comentaba lo mal bailarín que era un señor y el señor a quien criticaba era al ministro. Él lo había escuchado y fue el momento más incómodo del pelirrojo. Allí aprendió la lección de criticar después de baile y no en el acto. A los pocos minutos volvieron los recién casados.
-Oh, el baile parece que los hizo ponerse cariñosos – comentó Ginny al ver que se tomaban de las manos dulcemente y se lanzaban miradas.
-Bueno, no puedo hacer nada más si estoy con la mujer más hermosa del mundo – dijo él besando a su esposa.
-Vaya… Que lindo – Harry se sintió algo asqueado por eso.
-¿Qué hora es? – preguntó la pareja de Ron.
-Casi las doce… - respondió éste robándole algo de cerveza de mantequilla a su amigo - ¿Y cómo andan tus ventas, hermanita?
-Bien… Me han pedido una pintura abstracta y hoy la terminé. Creo que haré un buen negocio el martes – Sonrió.
-No sé cómo te dedicas a eso. Deberías estudiar más y no sé para qué vives sola…
-Pero si a Ginny le gusta no debes tener problema, Ron. Es su vida y ya está bastante crecida para decidir qué quiere hacer – dijo Harry calmadamente – Vi las pinturas de Ginny y tiene potencial. Y no es mala en la universidad…
-Gracias, Harry – Ginny le dio una palmada en la espalda - ¿Ves? Deberías aprender de Harry y ser más simpático con tu hermana… Él sí me entiende.
-Él no es tu hermano. Yo sí. Él es… Es…
-¿Es qué? – preguntó Ginny interesada.
-Tu novio.
-¿Qué? – Harry casi se atragantó con la cerveza.
-Eso… O acompañante, hombre, espécimen-
-Ya, me aburrí – Ginny se puso de pie - ¿Me puedes llevar a mi departamento, por favor?
-Sí, pero…
-¿Se van tan rápido? – inquirió la recién casada.
-¡No puedo creer que seas un irrespetuoso, Ron! – replicó su pareja.
-Sólo dije la verdad.
Harry se levantó y le preguntó a Ginny si hablaba en serio. Ella asintió y rodeó la mesa para despedirse. Él la imitó.
-Un gusto haberlos conocido – dijo Harry – Espero que pasen una buena navidad.
-Gracias a ustedes por la compañía – dijo el recién casado.
-¿De verdad te molestó lo que dije? – preguntó Ron a su hermana.
-No me hables. Con la almohada considerare la posibilidad de entablar una conversación contigo… Mañana nos vemos – Le sacó la lengua y abrazó a su hermano – Feliz navidad. Y mándale una lechuza a Hermione.
-Adiós, Harry. Mañana en La Madriguera – se despidió ignorando el último comentario de Ginny – Déjala sana y salva en su casa. Eres el responsable que mi hermana esté en buenas condiciones.
-Ni que fuera un criminal – se burló Harry.
En la salida varias personas se acercaron a despedirse. Era algo molesto, pero agradecieron los deseos de una feliz navidad y le desearon lo mismo a cada uno. Afuera del salón, algunos ya se retiraban. Los muchachos les pasaban sus abrigos y lanzaban los polvos flu cuando estaban dentro de las chimeneas. El mismo que los había recibido fue a buscar el abrigo de Ginny y la capa de Harry (n/a: imagínense algo elegante y sofisticado como capa, no una como Superman).
-Empecé a pintar como pasatiempo y después me empezaron a comprar algunas pinturas. Fue extraño, pero de repente ya tenía mi buena cantidad de dinero. Ayudaba a mis padres y me podía comprar algunas cositas que antes no… Y en esa época me di cuenta que ya no necesitaba estar con mis padres. Empezamos a discutir mucho porque quería irme, quería independizarme y mi mamá encontró como una locura… - Se cruzó de brazos – Bill, Charlie, Ron, los gemelos y hasta el maldito de Percy se fueron a vivir solos… Es porque soy la hijita mujer que debe cuidar a sus padres hasta ser una solterona.
-Tal vez pensaron que los ibas a abandonar – dijo sintiéndose mucho mejor que Ginny le contara eso.
-¿Abandonarlos? Los voy a visitar casi todos los días, les mandó cartas, los ayudó en todo… La única diferencia es que vivo sola y en un sitio más cercano a la universidad. Odio el machismo y la inseguridad de mi madre. Papá me apoyó, siempre lo ha hecho.
-Tu papá es… diferente – Harry pensó en la vez que los gemelos y Ron fueron a buscarlos en el Ford Anglia donde los Dursley. La señora Weasley casi los mataba y el señor Weasley estaba contento de que funcionara el auto – Pero, supongo, por lo que he visto últimamente cuando he ido a La Madriguera, que te llevas mejor con tu mamá.
-Sí… Sólo que a veces esos comentarios de Ron, los gemelos y Bill me sacan de quicio.
Le iba a decir algo porque le dio algo de pena al verla hablando de aquello. No sabía que tuviera ese problema con su familia. ¿Algo de pena? Bueno, era pena… A la mente se le venían palabras como "Lo siento mucho", "Tranquilízate", "Ya pasará"; pero todas eran el típico cliché para decir algo y quedar bien en una situación como ésa. Otras ideas un poco más atrevidas como abrazarla le pasaron por la mente, pero también estaba descartada. El haber limado sus asperezas no quería decir que podrían darse un trato como amigos de toda la vida.
En ese momento llegó el muchacho con el abrigo y la capa. Cada uno se puso lo suyo y el muchacho les dijo que podían pasar a la chimenea mientras sacaba polvos flu de su bolsillo.
-Mira… - dijo Ginny señalando el techo – Los muérdagos nos siguen persiguiendo.
-Como los odio – murmuró poniendo un pie en la chimenea.
-Y yo más – Le dio un beso en la mejilla. Él sonrió y la miró extrañado – Había que cumplir la tradición navideña. Además que me escuchaste con mi problema familiar, me defendiste con Ron y me sacaste de tu maldita cena.
-Es verdad, estaba muy aburrida – asintió riendo - ¿Vamos? – Le ofreció la mano.
-Vamos – Tomó su mano y entró en la chimenea.
El muchacho preguntó adónde se dirigían, Harry dijo la mitad de la dirección de Ginny y la miró pidiéndole ayuda. La pelirroja se rió y dijo la dirección completa. El joven les deseo unas muy felices navidades y lanzó los polvos diciendo la dirección.
Una vez que habían llegado al departamento de Ginny, la muchacha le ofreció si quería tomar algo antes de irse. Él le pidió si tenía más galletas de navidad. Divertida por ver que Harry Potter adoraba sus galletas de navidad le trajo un gran tazón lleno de éstas. Harry comió una feliz y se sentó.
-¡Aleluya! – Se sacó los tacones y los lanzó hacia el pasillo – Los pies me dolían mucho. Un buen regalo de navidad hubiera sido que la mujer saliera al escenario y dijera: Bailen sin zapatos.
-¿Y cómo la pasaste?
-¿En la cena?
-¿De qué más estaría hablando? – Comió otra galleta.
-No lo sé… Arriesgué mi navidad por escuchar las primeras dos palabras del discurso del ministro y las últimas. Bailar contigo y soportar que me pisaras los pies no sé cuántas veces. Comer con esa descerebrada amiguita de Ron… - enumeró sentándose a su lado.
-Me pregunto si eso es algo que puede llegar a ser o positivo, porque me suena que te vengarás de mí por obligarte a haber ido.
-Me inclinaría por decir que es positivo, aunque parezca lo contrario – dijo sonriendo – Fue raro pasar ésta víspera de navidad contigo, pero… Me gustó – Lo miró y se sonrojó – O sea, no te hagas ilusiones. Sólo dije que me gustó y no quiere decir que somos confidentes, ni nada. Sólo me gustó y punto.
-Yo también la pasé bien – dijo divertido – Al menos fui contigo, con quien la pasé mucho mejor a que si hubiera ido con otra. ¿Estamos en buenos términos, verdad?
-Supongo – Se alzó de hombros pensativa – Diría que sí, en realidad. ¿Sientes que estamos en buenos términos?
-No nos estamos matando… Creo que sí.
Pasaron unos minutos más y las galletas se acabaron. Harry vio que ya eran las doce y media de la noche y le dijo a Ginny que ya era hora de irse. Ésta vez les dio las gracias de buena forma. Ella simplemente le dijo que con eso bastaba y esperaba que nunca más se le ocurriera una idea como esa a Hermione.
-No te preocupes. No le cobraré más favores de ahora en adelante – dijo avanzando a la puerta – Gracias, nuevamente.
-¿No quieres usar la chimenea?
-Prefiero caminar – contestó. Necesitaba meditar mucho después de ésta víspera de navidad – Nos vemos mañana.
-Corrección: Nos vemos en hoy, en el almuerzo – Ginny lo acompañó – Fue un gusto verte, Harry.
-Sí… Feliz Navidad, Ginny – Ella le abrió la puerta y pensó que no le gustaba que lo hubiera hecho – Adiós.
-Feliz navidad para ti también.
Harry se retiró del departamento y Ginny cerró la puerta. Se apoyó en la puerta y suspiró pensativa. Era casi surrealista pensar que pro culpa de Hermione había tenido que ir con él a la cena de navidad del ministerio y malgastar su preciado tiempo en eso. Y la había pasado bien. Harry seguía siendo aquel niño bueno. No había cambiado en nada. Sonrió extrañada y levantó la mirada posándola en su árbol de navidad. Esferas, guirnaldas. Luego vio a través de su ventana la nieve y las luces que emitían los adornos navideños en la calle. A la mente le vino un villancico de navidad. Feliz navidad. Respiró hondamente mientras se giraba.
¡Se había contagiado del espíritu navideño!
Abrió la puerta y salió al corredor. La figura de Harry estaba a unas tres puertas más allá. Ginny pensó que la navidad estaba afectando su mente y corrió detrás de él.
-¡Espera un poco!
Él se giró confundido y se sorprendió de verla allí. Un pensamiento muy soñador le vino a la mente. Le preguntó qué estaba haciendo.
-Ya es navidad… Y supongo que tú no tienes nada que hacer. Yo no tengo nada que hacer… Tengo más galletas de navidad y otras cosas… Digo, la navidad es una época para conciliar lazos, llevarse mejor con la gente…
-¿Me estás invitando a tu departamento? – le preguntó divertido por verla tan nerviosa.
-Oh, no… Sólo quería decir las cosas obvias de la vida – dijo poniendo una voz rara – Sí.
-No puedo creer que me alegre tanto de escuchar que me invitas a pasar más rato contigo. Ginny Weasley desea pasar más tiempo conmigo.
-¿Quieres quedarte un poco más? – preguntó impaciente por saber si estaba haciendo el ridículo o si estaba en lo correcto.
-Claro que sí – contestó riendo – Sólo por tus galletas.
-Mentiroso…
Instintivamente se tomaron de las manos y caminaron hasta la puerta del departamento de Ginny hablando sobre lo que podrían hacerle a Hermione por esa trampa. Al entrar al departamento decidieron que no se vengarían porque ella tenía, en parte, la culpa que se estuvieran hablando.
-¿Y cuándo le vuelves a pedir un favor a Hermione? – preguntó Ginny haciendo que Harry riera y cerró la puerta.
FIN
¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!
Notas de la autora: ¡Hello! Y éste ha sido el tercer y último capítulo del fic navideño. ¿Les gustó? Traté de ser muy sutil porque no podían ser amigos de toda la vida ni novios nuevamente (hablando de Harry y Ginny, obviamente). Es por eso que fui muy suave y con el tema… Y el final lo adoré. No sé, me gustó que fuera diferente a lo normal de un beso apasionado ni una confesión amorosa. Queda en suspenso y ustedes, si quieren, piensen cómo puede seguir la historia.
Lo del golpe de estado a los gringos... Pues... xD! Lo siento. Odio a Bush. Y me pareció una forma buena de humillarlo! Sólo imagínense que el ministro de magia es igualito a Bush. Igualito. Sólo con eso digo todo.
Muchas gracias por haber leído este fic y por sus reviews. Éste ha sido mi humilde regalito de navidad (no como el de Jo de darnos el título del séptimo libro! Harry Potter and the Deadly Hallows… suena interesante, pero me da lata que la traducción en español va a ser rancia gracias a la querida editorial que tenemos). Pues, nada más espero sus reviews como regalo de navidad. Ya saben que no les cuesta nada mandar algunas palabras en el botón GO de abajo y desearles una muy ¡Feliz Navidad 2006 a todos! También Felices Fiestas a los que no celebran navidad y son de otras religiones… Y no diré nada más porque creo que quedó bastante explícito lo que les deseo en navidad (con las palabras del ministro).
Cuídense mucho y pásenlo increíble, adiós!