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Summary: Cada quien posee su estilo para amar a alguien hasta un mujeriego coronel alquimista, una persona hará que defina su estilo. RoyxRiza. Dejen reviews onegai
Amor al estilo Roy Mustang
El clima de ese día en Central era hermoso, el sol llenaba con sus rayos todos los rincones del lugar, lo único que no lo hacía tan sofocador era una brisa suave, que se hacía presente con frecuencia, estos elementos mas la sombra de un gran árbol, haría el perfecto conjunto para que cualquier persona disfrutara de esa día lleno de vida, la teniente Riza Hawkeye, una chica rubia de ojos ámbar, a pesar de que estaba en la situación antes mencionada, no sentía para nada agradable el día, era el peor que había tenido en años en toda su larga carrera de la milicia, cerca de ella, Black Hayate, su pequeña mascota, se encontraba jugando en el jardín del cuartel, perseguía una pequeña mariposa, pero por curiosidad volteo a ver la cara de su dueña, la cual era de incomprensión y cansancio, el tierno y fiel animal, se acercó a ella como si supiera de sus malestares y haciéndole saber que tenía su apoyo incondicional y siempre estaría ahí para ella, la chica solo lo observó con la misma cara y el perro cuidadosamente se fue a sentar y poco después a acostar al regazo de su dueña, ladró de una manera suave, pidiéndole el porque de su comportamiento.
- No te preocupes Black Hayate – dijo ella como sabiendo lo que quería decir con esos ladridos – es solo que estoy cansada de…
No pudo seguir hablando debido a la interrupción que le ocasionaban unos gritos, la chica volteo hacia el lugar donde provenían y puso cara de pocos amigos.
- Taisaaa!! – se escuchó a coro nuevamente una multitud de chicas que se acercaba a su coronel, Roy Mustang, hombre de mediana estatura, ojos y cabellos color negro, mirada dormilona y misteriosa.
- Mustang-taisa!! – una chica se había adelantado a las demás y antes de que otras pudieran impedírselo iba caminando a la misma altura que el, se veía el nerviosismo en sus ojos, pero rápidamente cambió a una mirada llena de determinación aunque con un obvio e indiscreto sonrojo en el rostro – disculpe… pero quería saber si quería salir conmigo
Riza que miraba todo aquel espectáculo alzo una ceja, como si no entendiera que quería decir esa chica con sus palabras, acto seguido, se puso de pie y caminó adentro del cuartel, seguida por Black Hayate.
Roy Mustang se quedó de pie mientras la observaba como si quisiera examinarla, cosa que hizo que el sonrojo de la chica se hiciera mayor, era una chica de mas o menos su edad aproximadamente, ojos azules, cabellos negros, mediana estatura.
- Me encantaría ¿le parece bien esta noche? – preguntó el chico de cabellos oscuros, con una sonrisa.
La chica asintió feliz, sus otras compañeras de trabajo la veían con odio y desprecio cosa que no le importó a cambio de salir con Roy Mustang, el coronel mas cotizado de Central y tal vez de toda la milicia.
Riza aunque había entrado antes a las oficinas sabia de antemano la respuesta de su coronel, era sumamente obvio para alguien con sus características: mujeriego y coqueto por naturaleza… y por supuesto que sabía que aceptaría, después de todo así era el amor que su coronel sentía, salía con toda chica que se lo pidiera pero que contara con el mínimo requerimiento de ser bonita, era su estilo.
Había acabado el tiempo que ella le había pedido al alquimista para tomar un pequeño descanso, nunca se lo había pedido mas sin embargo, ese día no se sentía muy bien, en ese trabajo no había mucho tiempo para un poco de distracciones, especialmente en la brigada de Mustang ya que a este no le gustaba trabajar, mas bien, holgazaneaba pese al esfuerzo de Hawkeye y a unos cuantos de sus balazos, pero ese caso era extremo, ese día no quería soportar al amontonadero de mujeres que seguían a su jefe por los pasillos, no quería estar en esos momentos cerca de el, había amanecido con dolor de cabeza y no quería agravar el problema, cosa que no había conseguido, abrió la puerta de la oficina y solo pudo ver a Jean Havoc dentro de ella.
- Ya se siente mejor teniente? – pregunto preocupado su compañero mientras se acercaba a ella
- Como sabia que yo..?
- Por obvias razones… se que NUNCA a pedido descansos además desde tempranas horas no se le ha visto con buena pinta- después el chico cambió de tono formal a uno informal - soy tu amigo Riza y después de tantos años de servicio en la compañía de toda la brigada, me ha enseñado a comprender un poco las actitudes de todos, hasta las tuyas.
- Y bien… no me respondió ¿te encuentras mejor? – Preguntó nuevamente el chico
- Si, mejor… o eso creo
Havoc la miró con desaprobación mientras se acercaba más a ella y tomaba su temperatura con la palma de su mano, aunque sin notarlo se había acercado mas de lo normal, cosa que hizo que la teniente se sintiera extrañamente en peligro y llevó inmediatamente su mano derecha con un rápido movimiento al cinturón de su uniforme para sacar su pistola y alejarlo de ella, sus caras estaban demasiado cerca para su consentimiento, Jean, por supuesto que no lo hacía con mala intención (aunque lo parecía) solo verificaba que el estado de salud de su compañera se encontraba mejor y que no tuviera síntomas externos de alguna enfermedad, al ver que la mano de Riza se movió, el inmediatamente dejó de tomarle la temperatura y llevó su mano juntó a la de ella, porque sabía que era capaz de disparar, y no quería correr el riesgo de morir, justo en ese momento entró su jefe y viéndolos en esa posición tan comprometedora fue como si los músculos que le daban expresión a su cara, de manera involuntaria hubieran puesto una cara de enojo.
- Havoc, Hawkeye… ¿que demonios están haciendo? – preguntó el hombre tratando de que su voz sonara indiferente.
Ambos, después de ver al general, se voltearon a ver entre ellos, y Riza reaccionó primero alejándose de el.
- Si van a hacer sus cosas, son libres, solo les pido que en el cuartel no – los regañó dando por hecho cosas que no estaba seguro de que eran y caminando hacia su escritorio.
- Taisa!! – exclamaron los dos al unísono, cosa que hizo que su coronel los viera de una forma mas aterradora que antes.
- Con todo respeto Taisa – empezó a decir Havoc – la teniente Hawkeye no se sentía bien y por eso yo – Roy lo interrumpió nuevamente
- Si, ya me imagino se sintió mal por la interrupción que les hice ¿no? ¬¬
- No – negó el hombre – si hubiera puesto mas atención se daría cuenta y antes de que me interrumpa otra vez, quiero recomendarle que deje salir a Hawkeye para que vaya a casa, tiene fiebre y no es recomendable que se quede a trabajar en su estado, puede empeorar su situación.
El alquimista de la llama cambio su cara de enojo e ira a una seria, era la primera vez que Riza se enfermaba hasta llegar a tener fiebre, como ser humano obvio había tenido resfriados leves, tos, como cualquiera de la demás gente, pero nunca tanto en su presencia, el chico de cabellos y ojos negros se levantó de su asiento para ir con la teniente y verificar que efectivamente su temperatura era alta, pero manteniendo una distancia prudente con respecto a la rubia.
- Puede ir a su domicilio Hawkeye, no hay inconveniente, tome reposo y le deseo que se mejore.
- Pero … taisa – trató de objetar la chica
- Vamos Riza, ve, yo me encargo de todo – le dijo Havoc a esta haciendo que se tranquilizara un poco pero surtiendo el efecto contrario en Mustang.
- Pero teniente Havoc, supuestamente “tomar la temperatura” no es ninguna excusa para toquetear a una mujer. -
Riza que en ese momento se dirigía a su escritorio a sentarse, porque no planeaba irse de ahí hasta terminar su día laboral, a pesar de lo que Havoc le dijera, se paro en seco… ¿toquetear?, si, había oído bien, estaba segura de que el había dicho eso.
- Toqueteando??! – preguntó indignada – disculpe taisa pero Jean Havoc no me estaba “toqueteando” como usted dice
- Ah si disculpe, como se le llama ahora ”manoseado amistoso” – dijo irónicamente – porque lo protege teniente?
- Yo no defiendo a nadie, es la verdad
- En dado caso, estoy hablando con el teniente Jean Havoc, por lo tanto esta plática no le concierne
- Entonces insinuarme que soy una fácil no me concierne y no es un insulto!!?? – preguntó estallando contra el, este la miró sorprendido era la primera vez que su teniente la alzaba su tono de voz a el, ella no dijo mas solo salió del lugar sin ni siquiera ir por sus cosas que tenia en su escritorio, se dirigió a su hogar, sin ni siquiera despedirse ni de Havoc ni de Mustang, ante esto, ambos aun mas se sorprendieron por la actitud que había tomado.
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Nunca se había indignado de esa manera, en toda su vida jamás, ni en sueños le habían dicho algo parecido, caminó aun mas rápido por los pasillos del cuartel general de Central, definitivamente, ese no era su día de suerte, todo iba de mal en peor pareciera como si los dioses le quisieran hacer una mala pasada, ja, el teniente Jean Havoc aunque no lo pareciera a la vista de muchas personas, era uno de sus mejores amigos, una mano aliada que siempre se tendía en los momentos de necesidad para ayudarla, lo consideraba casi como el hermano que nunca tuvo y el a ella de igual manera, y ahora le salían con la tontería de que el, se estaba propasando con ella, o al menos eso le habían querido dar a entender, es cierto que se acerco mas de lo debido, pero eso a lo que su coronel había pensado había un abismo de separación entre la realidad y las suposiciones tontas y apresuradas de Roy Mustang… se detuvo, puede que hubiera exagerado hablándole así a su coronel, porque puede que aunque no lo aparentara quería protegerla y no deseaba faltarle al respeto.
- No – se dijo a si misma la rubia – solo a de querer molestarme porque aunque hubiera sido cierto ¿a el que le importaba? Nunca muestra cariño alguno hacia mí.
Con ese pensamiento se dirigió a su casa, pensando que al siguiente día podría investigar la reacción de su taisa, y pediría perdón en caso sumamente y estricatemente necesario y justo, cosa que veía en un 99 por cierto improbable.
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- Usted tiene la culpa taisa – añadió Havoc mientras se dirigía una vez mas a su escritorio repleto de papeles.
- Yo??!! – pregunto el pelinegro dándose por ofendido.
- Si usted – el tono del segundo teniente era severo, como pocas veces se le podía escuchar – Debería saber como es la teniente Riza Hawkeye, llevan años de trabajar juntos, se supone que porque la conoce y es su mano derecha la eligió como su primera teniente.
- Y eso que tiene que ver? – preguntó sin entender a lo que se referían
- U¬¬ Mucho taisa, Riza es una mujer que no se deja … “toquetear” tan fácil, como usted lo llama.
- #¬¬ Quieres decir que ella se dejó toquetear por ti??!! – exclamó molesto
- Que no le estaba haciendo nada Taisa!!!! Y por ello le debe pedir una disculpa.
- Disculparme?
El joven teniente asintió para después agregar:
- Se equivocó, acéptelo, si se disculpa estoy seguro que ella no se lo tomará a pecho
Roy Mustang iba a contestarle al segundo teniente cuando la puerta de la oficina se abrió de improviso, dando paso a los integrantes faltantes de la brigada, Breda, Farman y Fuery los cuales por haber ido por una bebida estaban tan entretenidos platicando que no se dieron cuenta de la situación tan tensa que se vivía en su lugar de trabajo.
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Riza llego a su casa y fue directamente a su habitación a buscar un buen medicamento que le quitaría ese terrible dolor de cabeza, en condiciones normales jamás hubiera aceptado irse a su casa a descansar y dejar a todos sus compañeros con el trabajo de la oficina, pero no tenia el suficiente animo ni fuerza para seguir en aquel lugar hasta la tarde o aun mas, debido al retraso de los papeles a firmar por Mustang, además el no se había molestado con ella hasta ese día, se trataban bien, a veces solo como coronel-teniente, pero a veces le daba la impresión de que el quería acercarse un poco mas a ella, cosa que no permitía con facilidad, ya que tal vez solo intentara que lo dejara de amenazar con una pistola cuando no podía concentrarse en su trabajo y por ende no lo hacia, ya lo había pensado antes NUNCA había visto algún sentimiento de cariño o amor dirigido hacia ella de parte de el hombre, estaba guapo, lo aceptaba, y también aceptaba que le incomodaba de sobremanera que las mujeres se le echaran encima… para que decir mas, ella estaba enamorada de Roy Mustang desde hacía mucho tiempo, no podía precisar bien desde cuando, pero jamás, le había dicho alguna cosa similar y lo que le dolió mas era que esas palabras hubieran salido de la boca de su coronel, suspiró resignada, no podía hacer nada además un hombre con tanta fama con las mujeres nunca se fijaría en ella.
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Eran ya las 6 de la tarde y el cielo empezaba a tornarse de un color anaranjado-rojizo avisando a todos los habitantes de Central que pronto caería la noche, al parecer los hombres de el Alquimista de la Flama lograron sobrevivir a una avalancha de papeles importantes que había llegado justo después de la partida de la teniente Hawkeye, su coronel, para sorpresa de todos comenzó a firmar sin quejarse, sus subordinados pensaron que al fin de esos años que habían trabajado con el por fin había sentado cabeza y decidió tomar en serio su papel de coronel pero en cambio el lo hacia por otros motivos mientras pensaba en otras cosas.
- Disculparme? – se preguntaba a si mismo – no… no.. seguramente ella lo hará mañana ¿pero porque tendría que hacerlo? Havoc dice que yo tenga la culpa y debe seguir molesta... pero es Hawkeye! …no puedo decir eso.. por eso mismo, por que es Riza, debo disculparme pero yo… ahhh
La lucha con el mismo se vió interrumpida por Farman, quien se había acercado a su escritorio y ya estaba con el brazo en forma de saludo militar.
- Taisa – dijo – me retiro, he acabado mis labores de hoy, que pase buena noche
- Adelante – respondió serio como siempre pero cuando salió volvió a hablar Mustang – Breda, te encargo que cierres la oficina, también saldré.
- Otra vez con una chica?
Esta pregunta lo hizo reaccionar y acordarse de que, efectivamente esa misma mañana, había quedado con una mujer muy guapa, pero sorprendentemente las ganas de salir con ella se evaporaron tan rápido como el humo, no tenía ganas de ir , el pensar solo en verla le quitaba ánimos, no sabía bien que es lo que deseaba hacer se sentía intranquilo, viéndose acorralado sin opciones concluyó que tendría que ir a su cita.
- Si – afirmó de mala gana lo que sorprendió a mas de uno en la oficina.
- Buena tarde taisa – se despidió.
El joven de cabellos negros se dirigió a la salida y buscó un papel en sus bolsillos del uniforme militar donde venía la dirección de donde se quedó de ver con la chica, reconoció el lugar y se dirigió a la parte central de la cuidad, tal vez, pensó, con esa salida se le quitaría su mal humor inexplicable.
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No había logrado encontrar el dichoso brebaje, aunque lo había buscado por todos lados, así que decidió salir en busca de ese dichoso remedio, camino por las largas y anchas calles de Central hasta encontrar la farmacia, como era un medicamento liquido, lo tomó únicamente con un frasco de medición que venía anexo a la caja de la medicina, se sentó en una banca cercana, esperando que actuara pronto, y efectivamente, en unos cuantos minutos se sintió mucho mejor y notó que la fiebre que tenía había cesado.
- Es muy buen medicamento – pensó sorprendida.
- Riza eres tu? – la llamó un chico alto, cabello café y ojos color ámbar al igual que los de ella.
Ella lo miró con detenimiento y luego con una sonrisa
- Kyle, que sorpresa encontrarte aquí, pensé que estarías en la cuidad del Norte, perdón por no saludarte pero no te había reconocido… has cambiado mucho. – aseguró.
- Ja, yo?? Soy yo el que no puedo creer que seas la misma Riza Hawkeye que era mi mejor amiga a los 10 años.
Riza sonrió.
- Deseas salir a tomar algo?? – preguntó viéndola alegremente.
La rubia no sabía que hacer, se sentía mucho mejor, tenía un poco de dolor de cabeza, pero aun con todo, el trabajo de su amigo y sus familiares los cuales se encontraban en la cuidad del Norte, le pedían mucho de su tiempo y pasaría una eternidad para que tuviera la oportunidad de verlo nuevamente.
- Esta bien – accedió – pero solo un momento.
- Solo un momento bastará Riza - dijo sonriendo – me siento alagado porque aceptaras, pocas veces lo hacías y al parecer eso no ha cambiado en ti, te llevaré a un lugar estupendo ya verás como no te vas a arrepentir, es un lugar bonito y elegante, ya se que no te gustan esas cosas pero esta es una celebración especial.
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- Una mesa para dos – pidió Mustang a uno de los encargados del lugar, el cual asintió.
Los condujo a el y a la chica hasta unos elegantes asientos, pero mientras iban de camino logró divisar un uniforme de militar, pero no un hombre, llevaba el cabello largo, rubio, observó mas con detenimiento y se sorprendió notablemente al descubrir que era su primer teniente, lo primero que pensó que se sentiría mejor, pero para asegurarse decidió preguntarle el mismo, hasta que noto que aun tenia acompañante, Riza hablaba animadamente con un completo desconocido para el, lo que peor sintió fue que era un hombre, aunque en ese momento no supo porque le dieron unas ganas tremendas de darle unos buenos golpes, la cosa empeoró cuando vió la cara de Riza, la cual era de felicidad como nunca antes la había visto, además de que reía, verla de ese modo con “ese” no era nada de su agrado, le hervía la sangre, a el le había sonreído 10 veces máximo, sus otras miradas eran de desaprobación, de duda, serias, pero las que parecía tener para el otro eran completamente distintas, entonces se dió cuenta, estaba celoso… muy celoso… demasiado y exageradamente celoso, así que no le importó que estuviera en plena cita y se acercó a ellos esforzándose en hacer la misma cara serena de siempre.
- Parece que se siente mejor Hawkeye – dijo mirándola seriamente gesto al que la chica respondió igualmente.
- Así es taisa
- Hubiera vuelto – comentó el – había mucho trabajo que hacer en la oficina, te necesitaba…mos – dijo sin inmutarse aun dándose cuenta de que había dicho algo que no sonaba bien.
- Disculpe – interrumpió al fin el acompañante de Riza, el cual parecía incomodo por la situación – pero si ella no se sentía en condiciones en su jornada laboral, tiene derecho a descanso, no es justo que usted trate a Riza de ese modo.
- Riza? – preguntó molesto
- Si – asintió con determinación – Así es como se llama, le informo por si no lo sabía.
- Claro que lo sé, pero ningún desconocido la ha llamado por su nombre antes.
- Basta – dijo Riza deteniendo lo que parecía el inicio de una discusión fuerte – Kyle no importa, Taisa el no es ningún desconocido, le agradezco haber preguntado por mi salud, pero creo que en vez de venir aquí a reñir vaya con su novia que lo está esperando allá – comentó señalando el lugar en donde la joven miraba a Mustang con cierta molestia en el rostro – si no ella puede pensar cosas que no estarían para nada en su favor, podría enfadarla.
- Prefiero que ella se enfade a que sigas tu enfadada conmigo – pensó.
- Al menos me gustaría que me presentaras al “joven”
- Mi nombre es Kyle Kuerkye, supongo que usted es el coronel de Riza, Roy Mustang ¿no? – dijo mirándolo de arriba a abajo.
- Así es, con permiso
El alquimista no se fue nada contento de ese lugar y llegó con la joven que lo miraba de mala forma.
- Me voy a casa – anunció el pelinegro aun enfadado.
- Que??!! Porque??!! – exclamó totalmente molesta – Por esa teniente??!! Le importa mas??!!
- Si – afirmo aun con tono fuerte – me importa más que cualquier otra mujer, así que vele diciendo a tus amigas que no se me vuelvan a acercar porque ya no les concederé mas citas – y diciendo esto se fue aun sorprendido por sus mismas palabras.
Riza y su amigo los vieron hasta que Roy se marchó, no pudieron entender lo que decían, porque estaban a distancia, pero aun Hawkeye observó que su coronel se fue molesto del lugar y ella no sabía porque, desde esa mañana el no había estado actuando “normalmente”.
- Es raro que la haya dejado aquí – pensó – siempre ama a las chicas con las que sale o eso les dice.
Kyle la sacó de sus pensamientos.
- Con que es ese el tal coronel Mustang de quien estas enamorada?? – preguntó con desgana – Roy Mustang… hasta tiene nombre de tonto
Hawkeye levantó una ceja
- No te hubiera dicho nada ¬¬ – concluyó enfadada
- No te enojes conmigo Riza, pero no se porque prefieres a ese y no a mi, se nota que es un mujeriego, te acabo de confesar lo que siento por ti y me sales con que ya amas a ese.
- Yo tampoco se porque lo prefiero a el, es diferente…
- Si… mujeriego
- ¬¬
- Esta bien, mejor me calló, mañana salgo de ciudad central, como ultimo deseo puedo llevarte hasta tu trabajo? – preguntó tratando de sonar inocente
- Te conozco bien… iras a molestar a Roy.
- Esta bien, me has pillado, pero de todos modos, aunque sea hasta la puerta del cuartel si?
- Solo a la entrada – aceptó seria.
El chico sonrió.
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Era de mañana, Roy se dirigía pocas veces temprano a su trabajo, se despertó a mitad de la noche y simplemente no había podido conciliar el sueño, extraño, pero cierto, había estado pensando que efectivamente quería en extremo a su primera teniente y, analizando sus sentimientos la noche anterior, descubrió que estaba enamorado de ella desde hacía tiempo solo que el no se quería dar cuenta de ello, casi llegaba cuando una vez más vió su tormento, Riza despidiéndose en la entrada con el joven del día anterior, no dijo nada, ni se movió, solo esperó a que se separaran y Hawkeye entrara al cuartel, después esperó unos cuantos minutos hasta que fue la hora a la que siempre llegaba, para evitar cualquier sospecha, pero aun así, el alquimista de la flama entro furioso a su oficina con cara de matar a todos los que se atrevieran a pasarse tan solo en frente de el, y por ello nadie dijo nada, ni la teniente Hawkeye, porque sabia que las pocas veces que tenia esa cara, deberían dejarlo solo hasta que se le pasara.
- Me pueden dejar a solas con la teniente? – preguntó impaciente y a la vez como orden en vez de pregunta
Todos asintieron y se dirigieron a la puerta, menos Jean Havoc que se le quedó viendo primero al alquimista de la flama y luego a su amiga, quien al ver que hacía un ademán diciéndole que todo iría bien y que podía irse de la oficina tranquilo, el no objeto nada sabiendo como era la chica y decidió salir.
- Que era de usted el hombre que la trajo? Hermano no es… primo?? algún familiar lejano?? – preguntó curioso como nunca se le había escuchado.
- Eh?
- No se haga la que no sabe Hawkeye..., el de esta mañana y el de anoche que se perfectamente que es el mismo.
- Kyle? Pero si… - Roy la interrumpió.
- Kyle … Hasta tiene nombre de tonto – susurró.
- Perdone? – preguntó recordando lo que Kyle le había dicho exactamente lo mismo pero refiriéndose a Roy.
- Riza no es bueno para ti, ni tu buena reputación ir saliendo por ahí con ese hombre, creo que deberías buscarte alguien mejor, alguien que sea fuerte y que sepa protegerte no ese debilucho, hasta su nombre me lo dice…
El coronel seguía hablando y ella no comprendía bien lo que decía, el era el que salía con docenas de mujeres y le venia hablar ahora de reputación, ¿Pero como entenderlo? Detrás de esa mirada seria, penetrante se encuentra alguien cuyos sentimientos no se pueden ver, ni sentir con facilidad todo un misterio para quien lo viera, tal vez para ella seria un poco mas sencillo hacerlo ya que llevaba tanto tiempo interaccionando con el, pero aun así era una tarea dura… el siguió hablándole y su tono de voz iba en aumento hasta que ella no lo soportó mas y por segunda vez en la semana no le importó que se tratara de su superior y se dirigió a la entrada, valiéndole un comino que estuviera hablando.
- A donde va teniente Hawkeye?! – Preguntó un poco mas molesto
- A un lugar donde no me gritoneen ni me falten el respeto … taisa
- Ahh!! Entonces te vas con tu Kyle, no?
La chica se volteó para dirigirle una mirada de desaprobación obviamente dirigida a el y a las palabras que acababa de mencionar.
- Y si fuera así?? Y si fuera con el ahora mismo?? – la rubia no pensó ni siquiera lo que decía.
- Te lo prohíbo… es una orden
- Orden? – preguntó incrédula – Desde cuando hace abuso de aturoridad?
- Desde hoy… Hawkeye por favor entiéndeme
En ese momento, la antes expresión dura y seria que siempre caracterizaba a aquel hombre, parecía un papel que repentinamente se había humedecido y dejaba ver la silueta de sus emociones.. de dolor, de coraje, de impotencia por algo.
- Lo intento taisa – aseguró la muchacha – pero no lo logro muy bien sabe?
Riza tomó la perilla para girarla y escapar momentáneamente de aquel lugar.
Roy Mustang dejó su asiento del escritorio y se acercó rápidamente a ella.
- No puedes desentenderte de este asunto Riza … no puedes desentenderte de mí y llegar mañana como si nada hubiera pasado– dijo mientras la abrazaba por la cintura y le susurraba.
- T… ta… taisa – logró articular sonrojada - ¿Pero que esta haciendo?
- Lo que siempre he querido Riza… te quiero mas de lo que crees, ahora lo entiendo… tu eres lo que mas me importa, mi verdadero deseo, no soporto ver que otro te quiera para el y se te acerque con intención de conquistar tu corazón quiero que me pertenezca a mi y solo a mi.
Su forma de hablar fue tan dulce y sincera que inmediatamente supo que lo que le decía era verdad y no había truco con maña detrás de ello.
- No te preocupes Roy, mi corazón siempre será tuyo, te lo prometo.
Al decir esto, el joven alquimista abrió los ojos, no pensaba que le fuera a decir eso, ni siquiera aspiraba a que le creyera a la primera vez que le dijera esas palabras, pero esos pensamientos se esfumaron rápidamente y se acercó a sus labios, aquellos a los que segundos después beso con pasión, fue ahí cuando se dió cuenta… cuidar, proteger y vivir por y para ella, para su Riza se había convertido en su forma de amar, su estilo de amarla, el estilo solo que el, Roy Mustang tendría el placer de tener.
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Notas de la Autora:
Hola! Me siento nerviosa y feliz a la vez porque este es mi 2do one-shot y mi primer fic de Full Metal Alchemist, así que piedad porfix, bueno en fin espero que me dejen un review por ahí para saber que les pareció la historia vale?? Sugerencias bienvenidas, al fin cumpli mi sueño de escribir un RoyxRiza jajaja, estoy pensando en otro fic de esta misma pareja, de varios capítulos, pero todo depende de que me digan sus opiniones para saber como mejorar, este fic es para que conozcan mas o menos mi forma de escribir y obvio para que se diviertan un rato. :D. Gracias por leer :3 Espero que hayan pasado una buena navidad y que el siguiente año este lleno de exito, cuidense!
Full Metal Alchemist no me pertenece solo hice esta historia para entretenerlos un rato.
Con cariño: Walku-chan