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Veintiuno: Un lazo, aún más fuerte
-Por todos los diablos, Malfoy, no es esto lo que podríamos calificar como un acercamiento discreto y seguro.
Draco estaba de acuerdo con eso, sin embargo no lo admitiría, aun pudiendo. Así que ignoró el nervioso movimiento que ese moreno realizaba, quizá para presionarlo, y se concentró en respirar rápidamente, antes de volver a vomitar ruidosamente.
Un tanto tembloroso, se llevó el dorso de la mano a la boca. No era la elegante imagen que debía dar, mucho menos frente a un Weasley; pero el rubio estaba por mandar al demonio toda la jodida etiqueta Malfoy, en ese mismo momento.
Un pañuelo le fue acercado, antes de que lograra limpiarse y levantó la mirada hacia ese Weasley, disfrazado de su chico.
Resultaba un tanto doloroso, pese a saber que no se trataba de Harry.
- ¿Estás siendo amable porque alguien nos mira?- murmuró y agradeció sentir la suavidad del pañuelo en su piel.
- Sólo pienso que las cosas no son como creía.
Draco sonrió. También estaba de acuerdo con eso.
- Ya me siento mejor- anunció, y se puso de pie.
- Aún pienso que no es buena idea que vayas. No puedo entender la razón por la que Harry te lo permite.
- También me lo estaba preguntando - murmuró y se guardó el pañuelo.
Ron aceptó y continuó avanzando. La señal hacía Harry comenzaba a tomar fuerza, casi a la par que esa vegetación se hacía mas tupida y difícil de transitar.
Eso le preocupaba, ya que había notado la dificultad con la que el rubio le seguía. Disminuyó el paso para no dejarlo atrás, sin embargo la resistencia del rubio no parecía querer cooperar. Y a medida que avanzaban hacia su objetivo, volvía a tener presentes las palabras del terco muchacho.
- ¿Y si esto fuera parte del hechizo que lanzaron en tu contra?
Draco se detuvo. Cuando Ron hizo lo mismo y volteó a verlo. Notó que lo estaba considerando.
- Quizá me sea difícil acercarme - admitió.
- Es mala idea continuar.
- No - el rubio frunció el ceño - Deberías confiar más en Harry; eres su amigo.
- Confío en él. Lo que no quiero es que pase algo de lo que me arrepentiré por no evitar.
- Harry no va a hacerme daño, comadreja - declaró el rubio y se adelantó para continuar - Está perdidamente enamorado de mí.
Ron gruñó.
- Y yo estoy enamorado de él - agregó el rubio y volteó a mirarlo - Voldemort no cuenta con eso.
o.o.o
- Honestamente no lo comprendo. Potter. Justificaba el hecho de que corrieras detrás de Malfoy, ya que estabas bajo su mando, pero ahora te encuentras libre de su influencia. Es estúpido que acudas a mi trampa, facilitándome las cosas.
Harry estaba de acuerdo en que si le había puesto fácil el capturarlo. Incluso podía admitir que subestimó a su oponente, más cuando pudo confirmar que no sólo Bellatrix Lestrange hablaba a través de ese cuerpo.
Sin embargo no aceptaba que le considerasen idiota al haber acudido por Malfoy.
- Aunque también está el bebé - recordó ella y soltó una risita -. Es una pena que no vayas a conocerle jamás... en fin... Siempre podrías engendrar otro - enarcó una ceja - Oh, es cierto. No podrás. ¡Voy a matarte!
Había cierta seguridad en esas palabras que alarmaron a Harry. Todo ello aunado al hecho de que no podía, simplemente esperar, y volvió a forcejear contra sus ataduras, odiando la sonrisa que adornó el rostro femenino.
Luchar, sin embargo, no estaba resultando muy buena idea, especialmente cuando la hiedra parecía tan dispuesta a seguir apretando con tanta fuerza, quitándole el aire de una manera que comenzaba a resultar dolorosa.
Un cambio en el ambiente alertó a Harry. Con discreción miró a la paciente mujer, quien jugueteaba con una esfera de energía entre las manos y frunció un poco el ceño al comprender que ella parecía no haberlo detectado. Con una pausada respiración, cerró los ojos y se concentró en esa magia que se acercaba de forma sutil.
Lo conocía. Era esa sensación que le invadía al atender la magia. Paz, preocupación... ¿amor?
Harry parpadeó y descubrió que los ojos se le habían llenado de lágrimas, conocía perfectamente esa magia, ya que, le pertenecía. La había preparado para proteger a su hijo cuando existiera peligro en el cuerpo donde se estaba formando. Y si esa magia estaba activa, era porque el peligro era peor de lo que había esperado.
El solo hecho de saberla presente era suficiente para pensar en obtener una ventaja. Cosa que no sería muy sencilla cuando esa mujer tenía su varita y esa hiedra parecía apretar...
Harry parpadeó. Ya no estaba (tan) apretada.
Con bastante curiosidad, bajó la mirada para observar aquello que le tenía preso y se humedeció los labios al reconocerle.
Lazo del Diablo
Ahí estaba su ventaja.
Ahora debía concentrarse para evitar que Ron lo encontrara.
o.o.o
Draco se detuvo suavemente y giró el cuello hacia su lado izquierdo.
Weasley no lo notó. De hecho continuaba caminando, siguiendo esa guía que debería llevarlos hasta el terco moreno.
El rubio humedeció los labios y tuvo que secar una traicionera lágrima que resbaló por su mejilla. Se tocó el vientre y volvió a mirar a su guía, quien avanzaba hacia el sitio equivocado.
Harry sabía que ellos deseaban acercarse. Y quería evitarlo. Seguramente por eso había alterado la guía del localizador de Weasley, llevándolo del lado opuesto.
Harry no quería hacer funcionar el mortal hechizo. No confiaba en poder detenerlo.
Draco se sintió un tanto enfadado por la falta de confianza que esa acción demostraba y torció los labios.
¿Harry se había olvidado de que él también era un mago?
Quizá no tan activo, pero su poder serviría bastante.
- Definitivamente le daré su merecido - gruñó y se inclinó para meter un dedo en su boca. Al instante comenzó a vomitar.
- ¡Demonios sangrientos!- exclamó Ron con exasperación y se acercó a Draco - ¿No dijiste que te sentías mejor?
Sentir las manos del hombre en sus hombros fue toda la señal que el rubio necesitó. Rápidamente descargó sus dos puños enlazados, sobre su barbilla; hasta tumbarlo completamente. No se entretuvo y tomó la varita de sus manos para correr en dirección de donde podía sentir la magia que se alteró ante su brusco movimiento.
o.o.o
Ya no había tiempo.
Harry se lamió los labios al sentir ese brinco en su magia y dejó escapar el aire que contuvo en sus pulmones para relajarse. No fue fácil, tras saber lo que estaba por ocurrir; sin embargo logró sentir que la hiedra se suavizaba. Sus ojos se posaron en Bella, quien comenzaba a extraer la varita. De alguna manera supo que notaba el avance de Draco y, pese a que no le hizo feliz, agradeció que estuviese bastante distraída, como para no notar el momento en que su cuerpo quedó libre.
Sin embargo no se movió. Un cambio, bastante notable en su oponente, le hizo comprender que necesitaría más a su varita.
o.o.o
Ron despertó de forma un tanto brusca. Antes de poder recordar la razón por la que había estado fuera de combate, posó sus ojos en una preocupada Hermione y gruñó con molestia, comprendiendo que ella le había aplicado el turbulento hechizo reanimador.
- Malfoy me golpeó- dijo al instante. Eso sólo ocasionó que aquel gesto en la castaña se acentuara- ¿¡Qué!?
- Veo que no te has dado cuenta- murmuró ella- Harry ha "extraído" su magia de ti.
Eso significaba que volvía a tener su apariencia.
Ron suspiró. Sin embargo la angustia en Hermione pareció ir en aumento.
- ¿Y?
- El fragmento de magia que había estado custodiando se me escapó- borbotó ella con nerviosismo- Harry debió saberlo, quizá por eso "recuperó" su magia.
- ¡Maldición! - volvió a gruñir y se puso de pie. Al instante miró al suelo y bufó - Malfoy se llevó mi varita.
- Hay que detenerlo - urgió Hermione y se mordió el labio inferior.
- Tendré que hacer otro localizador. Creo que el primero está fallando.
o.o.o
- Para ser sincera, me habría decepcionado que no te libraras de tus ataduras, Potter.
Harry avanzó un paso y levantó la barbilla, mirando la novedosa belleza que irradiaba el cuerpo de Bellatrix; especialmente el brillo rojo en sus ojos.
La mujer se pasó una mano por el cabello y dejó ver una burlona sonrisa, antes de acariciar la extensión de la varita en sus manos y apuntó hacia él.
- Sería una pena que no estuvieses vivo para ver la sorpresa que he preparado exclusivamente para ti- se lamió los labios - Malfoy no debe tardar. En verdad ardo en deseos por que lo veas.
Eso tranquilizó un poco al moreno ya que significaba que no había notado el acercamiento de Draco.
- No deberías estar aquí- señaló Harry y frunció el ceño- Se supone que has desaparecido.
- Mi señor es muy astuto, Potter- siseó ella, sin perder su sonrisa- De alguna manera sabíamos que esto podría pasar. Ambos teníamos muchos deseos de volver a verte- arrugó el ceño- Tu jueguito del "obliviate" retrasó esto- lo volvió a mirar- ¿Por qué disolviste el hechizo? Pudiste evitarte problemas.
- Lograste sorprenderme- admitió Harry, con media sonrisa. - Debo admitir que no esperaba esto.
- Ambos nos llevamos una extraña sorpresa- concedió ella, con voz duplicada y lanzó la varita hacia él - No perdamos más el tiempo, Potter.
Tener su varita de regreso no suponía ventaja alentadora. No cuando esa fina línea de luz roja nació entre los dedos de Bellatrix y fue capaz de escupir un hechizo del que Harry no logró librarse. Sólo una rápida e incipiente formación de un escudo aminoró el dolor en su cuerpo, pero no se dio tiempo para pensar en ello y se obligó a rodar, para protegerse tras un tronco.
No era, sin embargo, el mejor de los sitios para ganar tiempo, y un potente estallido hizo volar la base de ese enorme árbol, hasta derrumbarlo y provocar una interesante polvareda, en la que Harry se movió para acercarse a la mujer por un costado, murmurando un largo hechizo que comenzó a iluminar su varita hasta el momento en que un resplandor púrpura se precipitó; chocando contra la intensa luz verde, lanzada como respuesta.
Ambos hechizos deslizaron hacia un lugar y otro, hasta que la energía estalló entre ambos magos; impulsándolos hacia atrás, y golpeando sus cuerpos hacia la penumbra.
Harry pareció ser capaz de escuchar la manera en que su espalda crujía. Se puso de pie lo más rápido posible y agradeció no haber perdido sus anteojos con tan violento aterrizaje.
Retuvo el aire en el pecho y deslizó la mirada en todo el sitio a su alrededor, hasta humedecerse los labios.
El silencio se había tornado repentinamente pesado. Y la verdad no esperaba que la bruja hubiese quedado inconsciente.
- Siento la marca arder en su brazo- murmuró un confuso eco que parecía provenir de todos lados- Mi marca en su cuerpo... Tu lazo no pudo borrar mi marca, Potter...
Afortunadamente esa palabrería no distrajo a Harry y logró reaccionar ante ese veloz cuerpo que cayó desde lo más alto, alcanzando a desgarrar la tela que cubría su pecho.
Bella apoyó el peso de su cuerpo en una mano y se colocó de pie con un movimiento bastante elegante. Todo su cabello oscuro se arremolinaba en su cara y sonrió antes de levantar su mano izquierda para lamer la sangre que escurría en sus dedos.
Harry apretó los labios al comprender que se trataba de su propia sangre. Descubrirlo de esa manera resultaba bastante molesto, especialmente cuando el brillo carmín de esa mirada se intensificó, junto con la aplastante energía que intentó bañarlo, al mismo tiempo que ella volvía a impulsar su cuerpo para acercarse.
El golpe fue capaz de hacer entender dos cosas a Harry: La primera que no podría vencer ambas magias sin recuperar esa fracción de su poder, colocada en el cuerpo del rubio. La segunda era que no quería recuperarla.
Su cuerpo, en cambio, parecía suplicar por contradecir su deseo; y la queja pareció no sólo provenir de su garganta.
Harry se dio cuenta que su visión se había tornado roja. De pronto tuvo la idea de que el aura de Voldemort había terminado de adaptarse al cuerpo de la mujer. Pero guiar la única mano que aceptó moverse, hacia su rostro, descubrió las gafas destrozadas. El descubrimiento no lo tranquilizó en lo más mínimo.
- Es curioso, Potter- murmuró ella, avanzando con suaves pasos - Te recuerdo con más poder antes de que tu servidumbre se rompiera...
Harry se obligó a incorporarse, al menos lo intentó. Sus piernas se negaron a sostenerlo y de nuevo estuvo en el suelo.
Malo. Y las cosas empeoraron cuando esa melena rubia se dejó ver, desde un sendero, extrayendo una carcajada en la mujer.
El moreno tiró sus gafas. Su vista se estaba oscureciendo lentamente, y tenía la sospecha que no sólo se debía a falta de sus lentes. Con violencia mordió su labio inferior. ¡No podía perder el conocimiento ahora!
Con renovado esfuerzo, se obligó a ponerse de pie. Sus piernas tambaleantes parecieron protestar rotundamente por la acción, pero se mantuvo firme, sintiendo la bienvenida que su magia daba a Draco, casi de forma tranquilizadora, llegando a conmoverlo enormemente.
- Estamos todos- murmuró Bellatrix, llamando la atención de Harry, quien tuvo que apoyarse contra el tronco de un árbol - Que conmovedor.
Draco se cubrió un brazo y posó su mirada en la mujer. La acción no pasó desapercibida al moreno, quien apretó los labios, maldiciendo la imprudencia del chico.
Después de eso, todo ocurrió demasiado rápido; la magia de la mujer se expandió de forma bastante violenta, logrando que el precario equilibrio de Harry se rompiera, arrojándolo hacia atrás. Antes de caer, vio que Draco volvía a sostenerse el brazo, y la fracción de magia, colocada en su cuerpo, resistía el impacto de forma exitosa.
Malo. Quizá eso motivó a la mujer para reanudar el ataque, activando un nuevo ambiente mágico que Harry sintió de forma arrolladora, pero que, en vez de provocarle dolor, pareció extraerle vitalidad. Casi inmediatamente escuchó un jadeo, proveniente del rubio, quien se abrazó firmemente y mordió su labio inferior hasta sacar sangre.
Harry sintió la violencia que comenzó a transformar aquella fracción, colocada en el cuerpo de Draco, tuvo que comprender que ese dolor en el rubio, lo estaba causando él mismo.
¿Cómo detener el flujo de magia? La acción de la mujer no parecía enfocarse a una acción ofensiva, simplemente actuaba como un efectivo conductor, impactando directamente a Draco.
Idiota rubio. Pudo evitar esa situación si no fuera tan necio y se hubiese quedado con Ron.
El movimiento que Draco realizó hacia su abdomen, hizo que Harry atrapara una bocanada de aire y luchara contra la transferencia de magia. La acción sólo pareció aumentar el transito de magia y el rubio no pudo evitar un grito de dolor, antes de arrodillarse y apretar su cuerpo con más firmeza.
¿Cómo lograr revertir el efecto?
- He preparado este detalle para ti, Potter- rió la mujer, aumentando su energía - Espero que puedas disfrutarla debidamente, antes de que te mate.
Esas palabras hicieron reaccionar a Draco. Quien levantó la mirada y dejó escapar el aire de su pecho. Pese al dolor del que estaba siendo presa, recordó el plan con el que se había acercado hasta Harry, aún sabiendo la desventaja a la que se estaba enfrentando.
El intenso dolor que se hacía presente, justo en la marca oscura, solo podía rivalizar con aquello que provocaba la repentina recepción de magia; por parte de Harry. Curiosamente era lo que confirmaba la constante conexión entre Lord Voldemort y él. Justo lo que Draco esperaba no perder.
Bien; era momento de poner en marcha el plan.
Draco ignoró la angustia reflejada en el rostro de Harry y colocó la punta de la varita que había robado, justo encima de la marca oscura para murmurar un hechizo que ayudase a transferir los efectos de su cuerpo.
La marca aumentó su ardor de forma insoportable. Draco pudo dudar que la idea era beneficiosa, pero, casi al instante, se dejó escuchar el grito femenino lleno de sorpresa, y dolor. La mirada del rubio se conectó con la de Harry, lanzando un determinado mensaje.
Podían ganar.
Segundos después, Draco pudo percibir que el flujo de energía aumentaba y sonrió, sabiendo que el moreno había comprendido lo que estaba ocurriendo.
La marca oscura comenzó a sangrar. La piel bajo ella se había reventado de forma dolorosa y por un momento, el rubio pensó en la amenaza de la mujer. Sin embargo también se podía ver sangre emanando del cuerpo de Bellatrix, aunado al intenso poder que emanó de ella, quizá intentando escapar.
Draco reconoció la magia y apuntó la varita en dirección de esa manifestación. Vio que Harry le imitaba y pronunció un hechizo fulminante que hizo eco con la voz de Harry; impactando en el cuerpo y magia de la mujer.
La reacción fue un tanto inesperada; el cuerpo se bañó en llamas azuladas con violentos chispazos plateados. Un nuevo pinchazo en la piel del rubio provocó que su mano temblara un poco, pero apretó los labios y luchó por permanecer firme.
El dolor en el cuerpo de Draco disminuyó y se puso de pie, poniendo mayor firmeza en el flujo de magia. Harry le imitó, de nuevo; y pronto dejó de existir peligro.
Draco sonrió cuando alcanzó a ver una tercera varita contra la bruja. Jamás se había sentido tan feliz de ver a los amigos de Harry, especialmente por esa intensa magia que determinó la disolución definitiva del oponente; consumiéndolo en llamaradas enormes que alcanzaron la magia enemiga.
Un silencio tranquilizador se extendió entre los cuatro magos, como si esperaran que Bella se levantase en cualquier momento. Fue Hermione quien avanzó hacia los restos humanos que aún humeaban. La muchacha sonrió; eso hizo que Draco se tranquilizara y recostara su cuerpo contra un tronco, mientras veía que Harry se acercaba.
- ¡Eres un imbécil! - regañó el moreno - No debiste acercarte.
- Deberías agradecerme, Potter. Acabo de salvar tu lindo trasero.
- Me parece que la intrusión de Malfoy ha sido determinante, Harry - intervino Hermione, quien parecía comprender más lo que había ocurrido - Su comunicación con Voldemort, por medio de la marca, ha hecho posible enviar toda esa magia en su contra.
Harry suspiró.
- Te he salvado - reiteró el rubio y se llevó ambas manos al abdomen - ¡Ouh!
- ¿Qué pasa? - Harry se acercó de inmediato, colocando las manos encima de las de Draco.
La acción hizo sonreír a Hermione, quien dio un pequeño codazo a Ron, quien estaba a punto de decir algo.
- Duele un poco - dijo Draco enfurruñado.
- Sería mejor llevarlo a San Mungo - dijo la muchacha.
- No voy a meterme a un hospital ahora - se quejó Draco, pensando en la prohibición que tenía para ciertas pociones.
- ¿Y qué tal si esto te hace perder al bebé? - retó Hermione con seriedad.
Harry enmudeció. La idea de que el bebé era lo único que los unía ahora, especialmente tras la manera que trató al rubio, le hizo pensar que no sería tan descabellado que deseara romper todo lazo.
- Bien - gruñó el rubio.
o.o.o
Draco echó a Harry de la habitación.
No sería tan molesto, si no fuera porque esta era la quinta ocasión.
El pequeño dolor había resultado ser un pequeño tirón en el abdomen, cosa que había tenido al rubio de mal humor. Harry no había entendido nada, hasta que la sonrisa de Hermione le hizo enarcar la ceja, escuchando su simpático comentario, relacionado con los cólicos menstruales, en una mujer.
Lo cierto es que Draco no había querido verlo, desde entonces. Y de eso ya habían pasado dos días. En realidad no le extrañaba que estuviese molesto, especialmente con la desagradable escena que tuvieron, antes de que él recuperara la memoria.
- Malfoy esta inseguro - dijo Hermione, al tercer día, en que encontró a su amigo, sentado en la sala de espera, con los labios torcidos - Debes comprender que para él no fue sencillo.
- Para mí no lo fue, tampoco.
- Nadie te gritó cosas desagradables - ella se encogió de hombros - Lo cierto es que Draco podría estar interesado en que insistas.
- ¿Si?
Hermione sonrió.
- Te daré una pista - dijo ella con un coqueto chasquido - “Hormonas”.
Harry la miró con mayor confusión.
- Pienso que deberías leer esto, más que yo - dijo fastidiada, colocando un pequeño libro en las piernas de Harry. ¿Es que no se cansaba de leer? - En serio deberías - lo miró seriamente.
“El mago preñado. Nuevas investigaciones y curiosidades.”
Fue al cuarto día, que Harry pudo entrar a la habitación. Para entonces había sabido que todo estaba en orden, con respecto a la gestación, y que el rubio ya no podría permanecer en ese sitio, pese a que había estado convenciendo a los sanadores de permitirle la estancia, por ese tiempo.
- Mi madre ha accedido venir por mí - dijo el rubio, con serenidad - No tienes que preocuparte por nada. Estaré bien.
Harry apretó los labios.
- Draco, siento haberte dicho todas esas idioteces... Estaba fuera de mí.
- En realidad jamás habías estado más centrado - contradijo el rubio, encogiendo los hombros - Todo el año anterior a esto, estuviste bajo mi mando. no es de extrañar que te portases de esta manera.
Harry abrió la boca con la intención de decir algo a eso, pero no salió sonido alguno de ella. Entonces la cerró de nuevo y se acercó a la cama, atrapando una mano del rubio, para mirarlo atentamente.
- Te advertí que pasaría - susurró - Una vez que nuestro lazo estuviera roto, yo reaccionaría de esta forma - meneó la cabeza - Dijiste que me esperarías.
- Esperé - confirmó el rubio.
El moreno tuvo que comprender que no eran las palabras que Draco esperaba escuchar. Un rubor bañó sus mejillas y se aclaró la garganta.
- Quizá lo sepas - borbotó - Yo hice funcionar tu lazo.
Draco frunció las cejas.
- Deseaba hacerlo - continuó Harry - De alguna manera pareciste adivinar mi necesidad por pertenecer a alguien.
- ¿Pertenecer a alguien, Potter? - siseó el rubio - Yo iba a entregarte. Pude hacerlo.
- Pero no lo hiciste.
- ¡Me convenciste de lo contrario!
- Porque - Harry sonrió - tú también tenías necesidad de mí.
Fue turno de Draco para quedarse con los labios abiertos.
- Supongo que ya no te sientes tan ofendido - ironizó Draco, logrando que Harry volviera a ruborizarse.
- Tú... me salvaste - musitó Harry - Yo no tenía esperanza de terminar vivo, tras luchar contra Lord Voldemort. Tú cambiaste eso.
- Lo sé - replicó Draco.
- Pero no lo has entendido - insistió Harry - Te deseaba tanto, que hice funcionar el hechizo. Si había de pertenecer a alguien, en cuerpo y alma, prefería que fueses tú. Yo confíe en ti. Sabía que podía hacerte cambiar de opinión, una vez que estuviese bajo tu mando. Sabía que...
- ¿Qué cosa? - incitó el rubio, al ver que se había quedado callado.
Harry se humedeció los labios.
- Sabía que podía lograr que me amaras... y que llegaría a enamorarme de ti.
- Me pediste que te esperara - recordó Draco - Que... fuera fuerte. ¿Sabías que podría utilizar la magia de ambos para vencer a Voldemort?
- Si.
- Pero al final no confiaste en ello.
- Tenía miedo. Estaba preparado para morir en sus manos, pero no para verte morir conmigo.
Draco pensó que podía comprender eso.
- Yo pensaba hacer lo mismo que tu madre - musitó bajito - Tú me lo dijiste, ella logró eludir un hechizo por protegerte, siendo bebé. - frunció el ceño.
- Mi madre murió al hacer eso. No creo que me halla sentido feliz por ello, en ese momento.
- ¿Y ahora? ¿Qué esta pasando entre nosotros ahora, Potter?
- Tendremos un bebé - Harry se acercó y colocó su cabeza entre las piernas del rubio, atreviéndose a besar encima de la tela, donde estaba el abdomen del chico. Al instante lo sintió tensarse y sonrió - Lo hemos hecho juntos... Varias veces.
Draco bufó y desvió la mirada.
- No me lo recuerdes.
- Justo planeo recordártelo, Draco - el moreno se incorporó para atrapar esos labios con suavidad - Has tenido más victorias de las que imaginas. Quizá es tiempo de reconocer cada una de ellas.
- Lo dices como si no recordases lo que pasó, inmediatamente después de ellas.
- Te amo...
Draco no había escuchado esas palabras desde que el lazo se creó. Se había obligado a pensar que no importaba, incluso llegó a convencerse de que bastaba con ser el único que supiera que existía esa emoción, pero ahora, que notaba la seguridad con la que Harry había pronunciado esa confesión, supo que una pesada carga en su pecho había sido hecha a un lado.
- Tonto - susurró, abrazándolo - Creí que jamás lo dirías.
- Las reservé para el mejor momento - aseguró el moreno - Aquí, contigo, en tus brazos.
Draco hizo un ademán afirmativo y dejó que el moreno comenzara a besarlo más atrevidamente.
Era curioso, pero ahora se sentía más feliz. Saber que las palabras dichas por Harry, eran después de ver roto el lazo, le llenaba de felicidad. Porque podía estar seguro, de que hablaba con el corazón.
- Yo también... - susurró Draco, sintiendo la forma en que la ropa comenzaba a ser apartada.
Por Dios. Lo había recuperado. ¡Y en un tiempo tendrían un bebé!
o.o.o
Narcisa Malfoy apoyó la espalda en la madera de la puerta y sacó la varita para colocar un hechizo de protección hacia la habitación. Avanzó suavemente hacia la sala de espera, donde miró a todos esos magos impacientes. Revisó su reloj de pulsera y suspiró.
- Creo que no podrán verlos hasta dentro de unos 20 minutos.
Hermione sonrió ampliamente y se puso de pie.
- Comamos - dijo a Ron con entusiasmo - Lo veremos en casa.
- 20 minutos - Albus se puso de pie también - Eso nos dará tiempo de visitar a un viejo amigo.
- Creí que ya no trabajaba aquí - señaló Minerva.
- Ama su trabajo - rió el anciano.
- He visto un local de obsequios cerca de la entrada - Tonks sonrió y atrapó la mano de Remus - Tendremos tiempo de comprar algo para los dos.
Severus sólo hizo una mueca de asco.
Narcisa pensó que la visita era demasiado numerosa, de todos modos. Sus ojos volvieron a posarse en el pasillo que acababa de abandonar y sonrió suavemente.
Estaba segura de que su hijo había encontrado la felicidad.
Ella se sentía igual de feliz, por ello. Ambos habían sido muy afortunados.
- Pañales rosas - susurró suavemente - La niña se verá bellísima con ese color.
FIN
8 de febrero del 2008
Notas finales:
Hace un año empecé este fic... Un año con un mes, para ser exacto. Lo había planeado para mi cumpleaños, aunque no estaba segura de que fuera saludable iniciar dos fics más, además de “the children”, debido a la saturación que estaba teniendo.
Como pueden notarlo, no me importó. La idea me pareció tan buena, que terminé por iniciarla.
Claro, en el transcurso de este año, se ha visto un poco cambiada, especialmente por ese mpreg que decidí meter. Aún así, la esencia no cambió demasiado y el nuevo elemento sirvió para alargar el fic.
Ahora que “nada” esta terminado, puedo seguir con mi proyecto más ambicioso: la continuación de “Tan sólo un momento”. Lo curioso es que no hace falta mucho para terminarle, pero he tenido bastantes distracciones, no sólo por el inicio de diferentes ideas (prestadas y mías).
Ya terminado este fanfic, quiero agradecer a quienes lo han estado leyendo. También a quien se ha dado tiempo a dejar un mensaje.
Dejo un beso especial a mis betas, quienes han tenido el acierto de corregirme cuando la trama se desvía demasiado y aparecen las incoherencias. Ellas han sufrido bastante con mis textos, especialmente porque hay fallas ortográficas y gramaticales que aún me cuesta superar.
Sin embargo puedo decir que estoy superando algunas. Definitivamente estoy aprendiendo mucho.
Un saludito a tods ustedes. Y una sincera disculpa a quien no simpatizó con el papel de mártir que algunos personajes han estado llevando (no sólo en este fic).
Cordialmente
Akiko Koori