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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Books » Charlie and the Chocolate Factory » Sueños en el Firmamento

GabbyWonka
Author of 16 Stories

Rated: T - Spanish - Fantasy/Romance - Reviews: 29 - Updated: 03-14-08 - Published: 01-03-07 - id:3322929

Después de muchos meses al fin un nuevo capitulo, si lo se soy malísima, pero ahora que encontré de nuevo la línea de la historia no creo que la pierda de vista. Me tardé bastante en acordarme como iba la trama y sobre todo hacia donde, releí y analice de nuevo tanto Azúcar en forma de estrellas, como lo que llevaba de Sueños en el firmamento, pero al fin encontré lo que andaba buscando.

Cabe señalar que este capitulo tiene ya algunos elementos que he aprendido en mis cursos de Redacción y Creación Literaria, espero que se note alguna diferencia, pero sobre todo mi primera “publicación” en Internet debía ser para alguno de mis fanfics y que mejor que para uno del universo de Willy Wonka. Espero les guste este corto, pero interesante capitulo.

Capitulo 11

“Motivos”

Sahira se encontraba terriblemente inquieta en Pleyades, su espíritu estaba tan preocupado que su color había cambiado, ahora lucia un tono amarillo verdoso; caminó por muchos lugares que anteriormente donde encontraba paz, pero esta vez no la había conseguido, cansada se sentó en una enorme piedra violeta al pie de un enorme árbol de follaje blanco como la nieve.

Su maestro Otreb Po, se acercó a ella caminando con calma y las manos cruzadas en la espalda.

─ ¿Sahira?

─ tengo que salir de aquí – dijo con cierto aire de tristeza.

─ estas muy alterada, ven acompáñame a meditar – Otreb dio media vuelta esperando que Sahira lo siguiera.

─ ¡No!, maestro por favor… necesito salir de Pleyades – dijo arrastrando las palabras, con un angustioso tono y casi hilo de voz.

─ sabes perfectamente la respuesta a eso, todo lo que se enseña en Pleyades nunca debe ser conocido por nadie más, eso es lo que nos hace únicos…

─ yo agradezco de verdad todo lo que he aprendido y se que en ningún lugar podría haber encontrado la sabiduría como lo he hecho aquí, pero yo no soy una pleyadiana, tampoco me siento más como una dorobiana, sin embargo, las personas que más amo en este universo están en grave peligro… si se me permitiera salir tan solo…

─ ¡No!... Sahira… comprende – el hombre juntó las yemas de sus dedos formando un triangulo con sus manos – tu eres la mejor aprendiz que jamás haya tenido, tus poderes han aumentado increíblemente desde que llegaste, puedes viajar grandes distancias a través del universo, contactándote cuando quieres con esas personas que amas; se te ha permitido hacerlo porque muestras una gran capacidad de poder, estas con ellos, siempre.

─ pero solo en sueños o en pequeñas cosas materiales que puedo manipular en su entorno¡esta vez no es suficiente! Necesito estar en mi cuerpo terrenal… - dijo finalmente desviando la mirada de su maestro.

─ escucha… – su tono era completamente suave y lleno de calma – eres una mujer excepcional y especial en muchos aspectos, pero no puedo hacerlo… sin embargo, te contaré un secreto: hace muchos codams hubo una encarnación, los altos espíritus lo permitieron porque ese ser debía hacer una tarea muy especial en el universo, su capacidad de comprender como debía funcionar el firmamento infinito llegó a tal punto que se le permitió salir de aquí pera llevar a cabo esa tarea.

─ ¿Quién era¿qué era lo que debía hacer?

─ eso no puedo decírtelo… si de verdad quieres salir de aquí, debes averiguarlo por ti misma. Aunque debes tener muy en cuenta algo, el ser del que hablo era un pleyadiano, es decir cuando salió de aquí encarnó en un cuerpo “nuevo”, sin embargo, si tu lo lograras en extraordinario caso; estarías encarnando en tu antiguo cuerpo, que ha permanecido sin uso durante un largo tiempo, te encontrarías tan débil que absolutamente todos tus movimientos dependerían de tu poder espiritual, no será algo sencillo.

─ maestro, entonces eso es una esperanza de poder salir de aquí.

─ pues si – Otreb se alejo de ella difuminándose conforme se alejaba – pero que quede claro que yo no te dije como salir.

Sahira agradeció en silencio la gran ayuda que le había dado, mientras Otreb Po sonreía para si mismo. Ahora solo hacia falta que ella encontrara aquello que le daría el pase de regreso a su cuerpo terrenal, debía encontrar aquello por lo que el universo se rige.

Habían pasado cerca de dos ciclos lunares en la tierra desde que Nimra había sido capturada, la cobalesa, estaba inmovilizada por cuatro campos de energía, uno en cada uno de sus extremidades, el bloqueador neuronal seguía activado y a su máxima potencia, limitando su capacidad cerebral a las funciones básicas, hablar, escuchar, ver, sentir y comer, aunque este ultimo era el que menos le interesaba a sus captores. Después de haber pasado horas inconciente, poco a poco estaba abriendo los ojos percatándose del entorno y de la situación que se encontraba. Parecía una nave muy vieja, el piso estaba sucio y se observaban enormes manchas de líquidos lubricantes de la nave, múltiples cables se asomaban por las paredes fisuradas y la luz era débil y parpadeante. Un lugar muy hostil.

─ ¡Nimra! Que bueno que despiertas ya comenzábamos a preocuparnos – la cobalesa escucho una voz cargada de ironía que le hablaba seguida por unas cuantas risas masculinas.

─ como embajadora de la JOR… ordeno… ordeno que me libere de inmediato… están rompiendo las leyes espaciales según… el decreto 409… - decía débilmente tratando de enfocar la vista a las dos figuras que lograba ver entre la escasa luz.

─ me temo embajadora Ad-Nimra que la JOR no se encuentra disponible en este momento, ni mucho con autoridad para poder respaldarla en el decreto que esta mencionando… porque vera – aquella voz se acerco hasta quedar tan cerca de ella que pudo ver al fin de quien se trataba – No existe más la JOR, todos huyeron como cobardes de Silabub en cuento destruí su pequeño palacio de poder.

Nimra miro asombrada que se trataba de la mujer que años atrás había estado en juicio por múltiples crímenes en Dorobia Infinita. Sus ojos la observaban con odio, detestaba verla pues era exactamente igual a Sahira, solo que con una expresión de odio y frialdad que Nimra jamás podría ver en su querida amiga.

─ Sorcha

─ correcto – la ironía había desaparecido de su voz y ahora había sido reemplazado por un tono grave y seco – me vas a decir maldita cobalesa de dónde vienes, qué hacías en una nave tan lejos de la ruta de evacuación y sobre todo vas a explicármelo con lujo de detalle.

─ yo no tengo porque decirte nada.

─ mira Nimra, lo mejor y lo más sano para ti, es que me digas todo de buen modo, así talvez tenga un poco de consideración contigo, sino, de todos modos voy a averiguarlo y sufrirás el mismo destino que le tengo preparado a tu queridísima amiga Sahira.

Nimra al escuchar el nombre de ella se alarmó tratando de concentrarse para liberarse de sus ataduras, claro no logró hacerlo y tan solo se daño ella misma.

─ oh si, ya se donde se encuentra y dentro de poco partiremos para terminar de una vez con ella… aunque es una lastima no poder eliminarla como si estuviera en vida… pero aun así será satisfactorio saber que yo seré la única.

─ pero… como…

─ tengo mis métodos querida, solo ten en cuenta que yo siempre gano; entonces¿vas a decirme lo que te pregunté?

─ nunca

─ muy bien, que quede claro que trate de hacerlo por las buenas, Kal ya sabes que hacer; que sufra un rato.

Obediente a la orden de Sorcha Thery Kal se acercó a Nimra llevando en su mano un control remoto, Nimra lo observó manteniendo la calma, sabia perfectamente que lo que seguía no seria agradable, pero no pensaba decir nada, debía proteger a cualquier costo a Allard; así tuviera que dar la vida por el.



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