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serendipity-789
Author of 16 Stories

Rated: M - Spanish - Romance/General - Draco M. & Harry P. - Reviews: 158 - Updated: 07-28-07 - Published: 01-13-07 - Complete - id:3338814

Hola, holita…

He escrito cosas raras en mi vida, pero creo que esta historia es probablemente la más extraña. Más que nada porque no tenía planeado que pasase casi nada de lo que al final pasó. Draco y Sirius se revelaron al plan inicial y no hubo forma de que los personajes entraran en cintura. Yo que quería escribir una empalagosísima historia de amor…. ains… jajajajajaja. No, es broma. Cierto que los personajes se revelaron algún capítulo, pero han sido obedientes al plan original. Lo que os quiero decir con todo esto es que Sting ha llegado a su final.

Me voy a tomar un descansito de nuevas historias, y voy a arreglar y retomar cositas que tengo por ahí. Necesito un poco de tranquilidad.

Gracias por haber estado ahí.

Bss.

S

--- Capítulo 22: La condena ---

Harry movió los ojos sin abrirlos. El olor a hospital entraba por su nariz recordándole dónde estaba. Sentía el peso de la cabeza de Draco sobre su abdomen y sus manos sujetando con firmeza las suyas… Debía de haberse quedado dormido esperando a que la poción le hiciera efecto.

Suspiró… El antídoto contra la poción que le puso enfermo para disimular que ya estaba curado del veneno que había tenido que tomar para engañarlo… La pugna entre el bien y el mal en su cabeza no estaba resuelta aún… Se sentía terriblemente culpable de haber mentido a Draco, pero el rubio y sus celos patológicos no le habían dejado muchas opciones. Sólo a él se le podía haber ocurrido generar una nueva guerra para mantener a sus seres queridos a su lado… Suspiró de nuevo.

Abrió lentamente los ojos y cuando se acostumbró a la luz blanca, miró hacia Draco que dormía plácidamente sentado en un incómodo sillón y con la cabeza apoyada sobre él. Tenía la cara sucia con restos de haber llorado. Que él recordase, era la primera vez que le veía con la cara sin lavar, lo que le hizo sonreír. Definitivamente, el rubio había pasado una mala noche.

Liberó sus manos y le acarició la cabeza y la cara, haciendo que lentamente Draco volviera a la realidad. Sus ojos grises miraron desorientados hasta que se encontraron con los verdes de Harry que le sonreían a modo de saludo mudo. Con rapidez se sentó en la cama y comenzó a besar el rostro de Harry.

.-¡Merlín! – Beso – Creí que te perdía – Beso.

.-Pues ya ves… aquí sigo dando guerra – Respondió abrazándole.

.-En cuanto te den el alta te vienes conmigo… o me voy yo a tu casa, como prefieras. No pienso dejarte un segundo más solo.

.-Draco… Eran bombones, todo el mundo sabe que me encantan. La culpa fue mía que los comí sin pensar que podían ser peligrosos.

.-¿Tenían remite o algo que nos de una pista de quién te los mandaba?

.-Sí… tú.

.-¿Yo? Te juro que yo…

.-Ya cálmate, Draco. Sé de sobra que lo último que quieres es envenenarme.

.-Harry… yo… - Le miró fijamente a los ojos. ¡Merlín! Ahora sí que la había fastidiado bien.

.-¿Se puede saber qué te pasa?

.-Recuerda siempre que te quiero.

.-Sé que me quieres – Respondió sonriendo y acariciando su cabello - ¿Sabías que estoy desnudo bajo la sábana? – Draco cambió su expresión a la de sorpresa.

.-Pero… - El moreno le sonrió con picardía – Estamos en un hospital… en cualquier momento pueden abrir la puerta y…

.-Excitante ¿verdad? – Ronroneó Harry jugando a enrollar uno de sus dedos en los largos cabellos del rubio - ¿Cuánto tiempo hace que tú y yo no…?

Draco, sin apartar sus ojos de los de Harry, recorrió con la mano el cuerpo del moreno que cubría la sábana… Era cierto, no llevaba nada. Harry le sonrió arqueando las cejas a modo de interrogación.

.-¿Y bien?

Draco sólo sonrió un poco antes de acercarse a besar a Harry. Un beso largo y profundo como hacía semanas que no se daban. Se incorporó para comenzar a quitarse la ropa lo más rápido posible, el riesgo de ser pillados era grande. Estuvo tentado de poner un hechizo a la puerta, pero sabía que eso no le gustaría a su marido, así que decidió darse un poco de prisa.

Lo malo de esto era que a Harry le gustaba el riesgo pero no las prisas… así que decidió poner un poco más nervioso a Draco. Con una agilidad que el rubio no esperaba ver en ese momento, salió de entre las sábanas y tiró de él hacia atrás. Draco se quedó un poco sorprendido ante este gesto. Harry le desabrochaba lo que quedaba de su camisa y sus pantalones. Iba a hablar, pero el moreno no tardó ni diez segundos en meterse su miembro aún dormido en la boca.

Cerró los ojos con fuerza y decidió no resistirse. No quería una pelea tonta que como las últimas veces, le dejase con la miel en los labios. Harry a cuatro patas a su lado, se esforzaba por endurecer el pene del rubio que respondía con lentitud.

.-Es la primera vez que yo quiero y tú no – Susurró apartándose.

.-Sí que quiero – Draco se apoyó sobre sus codos contrariado.

.-Pues… algo no está funcionando – Con dos dedos movió el flácido pene de Draco de un lado a otro. El rubio le miró disgustado y se dejó caer de nuevo llevándose las manos a la cara - ¿Qué es lo que pasa Draco? Deberías de estar contento de que esté con vida… de que estemos juntos.

.-Y lo estoy… tal vez son los nervios… o no sé… estoy preocupado, eso es todo.

.-¿Puedo hacer yo algo para ayudarte? – Preguntó tranquilo sentándose sobre la almohada y apoyando su espalda en la pared. El rubio le miró dudando unos segundos.

.-Escúchame unos minutos… - Harry asintió serio – Nunca, jamás, había sentido nada parecido a lo que siento por ti. Es tan fuerte que… - Cerró los ojos y cogió aire – Tengo tanto miedo a que todo se estropee que hago cosas que…

.-¿Qué cosas? – No tenía pensado obtener una confesión del rubio, pero no se la negaría si él confiaba.

.-Cosas que te hacen daño, Harry. Te espío, te reprocho… me enfrento con tus amigos…

.-Que lo reconozcas es un buen primer paso.

.-Harry… si algún día hago una estupidez demasiado grande… ¿me perdonarás?

.-Um… - El moreno pareció meditarlo unos segundos, mirando hacia un lado - ¿Cómo de grande?

.-Mucho…

.-Draco… o me precisas más…

.-Muy grande… como… tal vez… matar a alguien o mandar matarlo… o…

.-Vale, vale, vale – Le frenó, en el fondo no quería oírlo – Si llegases a hacer algo así… No te voy a mentir… me lo pensaría. Supongo que dependería de las circunstancias… pero ya sabes que para mí la vida es sagrada.

.-Lo sé… pero ¿si yo…?

.-Draco – Llamó interrumpiéndole - Yo he matado a gente en la guerra… en las dos guerras… Puedo entender muchas cosas... y hoy por hoy… tu eres muy importante para mí… - Le miró con seriedad - ¿Has matado a alguien?

.-Era sólo un supuesto… estoy algo nervioso. Casi te pierdo y no quieres que vivamos juntos y… Te echo mucho de menos.

.-Yo también a ti – La sonrisa que dibujó en su cara relajó la situación entre ambos.

.-Estoy mirando lo de la adopción y…

.-Ah, no. No lo hagas todavía… Estamos en guerra. Está más segura allí. Al menos hasta que aquí se tranquilicen las cosas… Lo mejor es que esperemos… - Draco frunció el ceño - Y no sé si nuestra boda…

.-Eso no es negociable, Harry – Todo se le estaba poniendo en su contra – Por mí lo haríamos mañana, no pienso dejar que acabe el año sin que nos desposemos oficialmente.

.-Tienes razón – Cedió pensando que no era bueno presionarle tanto – La boda tiene que seguir adelante… un rato alegre nos vendrá bien a todos… Pero tengo que hablar con Fred de las medidas de seguridad… No sea que nos ataquen.

.-Yo no me preocuparía tanto… tengo el presentimiento de que todo está a punto de terminar – Porque si no lo terminaba pronto le estallaría en las manos, pensó.

.-Ojalá, así podremos dedicar un poco más de tiempo a lo nuestro. Aunque no lo creas te necesito a mi lado, pero estando todo así… estamos nerviosos y… - Suspiró triste - Estoy algo cansado, Draco ¿Quieres algo más?

.-Sí – Cogió su varita y atrancó la puerta – Pero no quiero estar pensando que nadie que no sea yo lo pueda disfrutar… - Su voz se había vuelto más ronca. Se giró quedando de medio lado y observando al moreno – Quiero que abras un poco más tus piernas y te acaricies para mí – Harry se sorprendió del giro que acababa de dar la situación, pero sonriendo le obedeció. Si el miembro de Draco estaba empezando a reaccionar, era porque su cabeza ya tenía las respuestas que necesitaba.

Se lamió los dedos sin apartar la mirada del rostro del rubio que le miraba con satisfacción. Lentamente los fue deslizando por su cuerpo, parando un poco en sus pezones pero no demasiado. Draco llevó su propia mano hasta su entrepierna a la vez que Harry comenzaba a mover la suya sobre su erección con estudiada lentitud.

El moreno echó su cabeza hacia atrás cerrando los ojos. Concentrándose en lo que hacía. Draco recordó la primera vez que vio a Harry masturbándose… él tras la rejilla de ventilación en su forma de hurón, y el moreno, apoyado en la puerta de su cuarto oscuro, gimiendo su nombre. Harry subía y bajaba su mano, entreteniendo el pulgar en la punta, mientras que su otra mano, soltaba el pezón que tenía preso y bajaba despacio por su cadera rumbo a su trasero… eso se lo había enseñando el rubio. Inquieto y acelerando el ritmo, se llevó dos dedos a la boca y luego los posicionó en su entrada. La mano de Draco le detuvo.

.-No te pienso dejar llegar… ahora. Sin mi dentro – Susurró sujetándole también la otra mano.

Le besó con deseo y llevó una de las manos del moreno a su propia excitación. Harry sonrió en el beso y soltó sus manos con cierta brusquedad.

.-Se me ocurre otra forma mejor de ponerte a tono – Susurró cambiando su posición. Bajó por la cama hasta llegar a su antigua posición, y retomó la tarea antes interrumpida.

Pronto Draco comenzó a mover las caderas para pedir más profundidad y más ritmo, su erección había crecido gracias a la lengua y los labios del moreno, hasta una dureza más que considerable. Cuando Harry notó que ya era el momento se apartó provocando una ruidosa queja del rubio.

.-No te pienso dejar llegar fuera de mí – Bromeó.

Draco le miró con cierto enfado fingido y con un movimiento brusco lo tumbó a su lado. Le besó de nuevo con deseo y le giró un poco sobre su lado izquierdo, mirando directamente a la puerta cerrada de la habitación. Metió su pierna derecha entre las dos de Harry para tener un acceso más cómodo, y comenzó a penetrarlo lentamente. Harry apoyó su cabeza en el brazo extendido de Draco, y llevó su brazo libre hacia atrás para tocar al rubio, que una vez colocado a gusto, comenzó a empujar y a masturbarlo con la mano libre.

Si alguien hubiese podido abrir la puerta, hubiese visto al moreno gimiendo bajito totalmente expuesto, y a Draco medio vestido detrás, disfrutando como un loco. Los besos se hacían difíciles y por tanto más deseados. Poco a poco, Draco comenzó a acelerar el ritmo… Alguien desde fuera intentó entrar. Harry vio perfectamente como el pomo de la puerta giraba, pero no cedía gracias al encantamiento de Draco. No pararon, al contrario, el moreno sintió un golpe de excitación tan fuerte, que instintivamente llevó su mano hacia su erección atendida por Draco y le obligó a dar dos empujones fuertes. Se corrió arqueándose contra el cuerpo del rubio que sin salirse, sonreía ante la situación.

.-Eres un exhibicionista – Susurró lamiendo su cuello y empujándolo para ponerlo boca abajo y así estar más cómodos, mientras Harry terminaba de empapar las sábanas con su orgasmo.

.-En tus manos soy lo que tú quieras – Respondió con una enorme sonrisa notando como el rubio le llenaba con su esencia y un gemido ahogado.

Fuera, habían dejado de intentar entrar, Sirius cruzaba los brazos algo contrariado mirando la puerta, mientras que Remus miraba al suelo aguantando la risa.


Para estar ya en invierno, la tarde era cálida y luminosa. Anna jugaba a los pies de Sirius con los cordones de sus zapatos, había descubierto cómo atarlos y desatarlos sin usar sus pequeñas manitas, y estaba perfeccionando su técnica.

Lucius movió su torre negra y miró al distraído moreno. Suspiró para llamar su atención y lo consiguió, haciendo que dejase de observar a la niña y volviese a la partida. En cambio, él aprovechó para enseñar a Anna que con un giro de muñeca era más que suficiente.

El silencio era agradable, sólo roto por la cuchilla de afeitar que Remus usaba con destreza para dejar perfectamente limpia la cabeza de Severus. Sus cicatrices estaban perfectamente, pero el castaño quería vigilar todo el proceso, y su novio se había acostumbrado a no tener ya melena.

Severus sorbía despacio té caliente y miraba a través de los ventanales como Hermione y Seamus paseaban por el jardín de la mano, mientras que Draco, volvía a atrapar al escurridizo de su marido contra un árbol para de nuevo devorarle a besos.

.-Parece que ya todo vuelve a la normalidad – Susurró antes de beber otro pequeño sorbo.

.-Sí… La guerra terminó hace una semana… Creo que tú y yo ya deberíamos de volver a casa ¿no crees?

.-Oh, sí. Lo estoy deseando… Y los que deberían de volver a vivir juntos son esos dos, porque Draco parece un animal en celo… ¡Merlín, Lucius! Deberías de haber enseñado a tu hijo algo de contención.

.-Le enseñé a ser un buen amante. Creo que Harry apreciará más esa educación que la que tú propones.

.-No lo dudes – Respondió Remus sonriendo.

.-¡Merlín¡Qué paz! – Susurró Lucius. Sirius levantó la mirada hacia él que se agachaba para recoger a Anna del suelo – Te voy a enseñar a levitar cosas – Afirmó.

.-Mejor que no lo hagas todavía – Le advirtió Hermione entrando a la casa – Déjame algo de tranquilidad durante un tiempo. Ahora puedo dormir tranquila – Cogió a la niña en brazos que enseguida se abrazó a su cuello.

.-Nosotros nos vamos ya – Anunció Seamus – Estamos algo cansados – Se dirigió a Sirius – Ha sido una comida estupenda. Muchas gracias por invitarnos.

.-Un placer – Respondió el moreno sonriendo.

El ruido de alguien llegando por la chimenea llamó la atención de todos. Tras esa persona, llegaban muchas más. Sirius se levantó disgustado y abrió la puerta de la estancia antes que los visitantes lo hicieran.

.-Señor Primer Ministro – Susurró con algo de disgusto.

.-Lo siento Black… lo siento de veras… Pero son demasiados muertos… No he podido hacer nada y te juro que lo he intentado – Dentro, todos se quedaron quietos mirando a Lucius.

.-Ya – Respondió con pena, apartándose – Te creo.

.-Lucius Malfoy – Anunció entrando en la estancia seguido del jefe de aurores y tres de los suyos – Quedas detenido. ¿Dónde está tu hijo?

Harry abrió los ojos tras un largo y húmedo beso, se encontraba feliz en los brazos de Draco. Instintivamente miró hacia la casa y se tensó.

.-¡Cielos! Draco… tienes que irte – Dijo soltándose bruscamente del abrazo del moreno.

.-¿Irme, a dónde? – Preguntó sin entender la reacción de Harry.

.-A dónde sea… huye… han venido a detenerte.

.-¿Detenerme? – El rayo de la comprensión cruzó su mente – Lo sabías… sabías que yo…

.-Da lo mismo Draco – Le agarró con fuerza de los brazos – Vete por favor.

.-No… No huiré más, Harry. Sabía a lo que me arriesgaba… Y además… me equivoqué… no debí de haberlo hecho nunca – Se soltó de agarre de Harry y le besó con dulzura.

.-Draco – Suplicó Harry aún en sus labios – Por favor… - Nicolás se asomó a la terraza esperando.

.-No me esperes ¿de acuerdo? Sé feliz y enamórate de nuevo – Agarró su mano nervioso mientras Harry se deshacía en lágrimas – Y si muero…

.-Draco – Harry se abrazó a él con fuerza. Nicolás meneó la cabeza con disgusto, tenía que llevárselo ahora o Harry haría alguna estupidez. Avisó a Fred que salió tras él.

.-Harry… si me condenan, por favor no vayas a mi ejecución… no quiero que guardes ese recuerdo de mí…. Prométemelo.

.-No – Respondió en medio del llanto abrazándolo con más fuerza.

.-Harry… prométemelo – Nick había llegado a su altura. Remus y Hermione también iban con ellos dos.

.-Draco – Susurró Fred – Por favor, no te resistas.

.-Promételo, Harry – Volvió a pedir mientras se soltaba de su abrazo para acompañar a Fred que le quitaba la varita.

Harry asintió entre lágrimas. Remus le sujetaba intentando calmarle mientras que a Draco le esposaban. El rubio miró a Nick y a Fred que asintieron despacio, antes de acercarse de nuevo a besar a Harry.

.-Te quiero. Has sido lo mejor que ha pasado en mi vida, Harry – Volvió a besarlo ya más tranquilo después de limpiarle con los pulgares las lágrimas – Sé feliz – Se despidió.


Harry entró despacio en la Mansión Malfoy. Tras él, Sirius, Remus y un montón de elfos domésticos que se empezaron a repartir por toda la mansión para ponerla de nuevo en marcha.

.-¿Estás seguro Harry? - Preguntó el licántropo.

.-Ahora esto será mío… Y pienso volver a hacer que brille tanto que su luz ciegue a esos malditos estúpidos asesinos. No van a olvidar a Draco nunca… de eso me encargo yo.

.-El Consejo de Sabios aún no nos han respondido – Suspiró Sirius mirándolo todo con cierto disgusto – Tal vez ellos…

.-¿Ellos? No creo que nos vayan a ayudar.

.-No sé, Harry. Comprendo tu odio y tu decisión pero…

.-En una hora, seré viudo. Si mi anillo deja de brillar, van a echar de menos a Voldemort, os lo aseguro. He dado todo por ellos… por el mundo mágico… Mi vida, mi infancia… Mi familia ¡Todo! Y lo único que les he pedido a cambio es que me devuelvan a mi esposo… Que le castiguen a trabajos forzados si es necesario, pero que lo dejen con vida y me permitan estar con él al menos un par de horas al mes… ¿Y qué me respondieron?

.-Que no era su culpa si te habías enamorado de la persona equivocada – Afirmó Sirius – Lo mismo que me dijeron a mí.

.-Nunca me imaginé estar al otro lado – Susurró Remus acariciando una pequeña estatua de un extraño ave.

.-Y no lo estarás Remus… - Contestó Sirius - Creo que alguien debe de continuar con su vida…

.-¿Bromeas, verdad? – Miró a Harry que decidió ignorar la conversación – Severus y yo lo hemos hablado largamente… alguien tiene que mantener la mente fría y esos somos nosotros dos. Si vais a acabar con medio mundo mágico, nos necesitareis.

.-Voy a la capilla – Anunció Harry cortando su discusión – Si me necesitáis estaré allí. Necesito estar solo – Remus y Sirius asintieron con tristeza.

Mientras, Harry recorría los pasillos imitando el recorrido que aquella noche hizo tras de Draco. Cada paso que le acercaba a su destino le resultaba más doloroso, hasta el punto de pensar que no podría dar el siguiente.

A duras penas llegó a la Capilla de la mansión. A la luz del día no parecía tan lúgubre como le pareció al principio en su boda.

La Capilla era redonda y de una hermosa piedra marrón clara, con ventanas hojivales en lo alto de la cúpula. En el centro estaba el altar que ahora acariciaba recordando el rito matrimonial. La decoración era escasa o estaba tapada por la hiedra que la cubría casi por completo. Harry no podía verlo, pero sí intuirlo… Se quedó pensativo unos segundos… Draco le había explicado alguna vez que en esa capilla residía gran parte del poder de los Malfoy, no de su magia, pero sí de su poder. Él era Malfoy por matrimonio. Su magia y la de su esposo estaban unidas por el rito, así que…

Con más fe que convencimiento, se colocó en el mismo sitio que en su boda y, poniendo las manos sobre el altar se concentró en esa noche y en todos los que estaban allí. Notó un fuerte pinchazo en su pecho, como si algo le atravesase el corazón, y preguntó “¿Por qué¿Qué hice mal para terminar así?”

Severus leía tranquilamente una de sus novelas policíacas cuando notó que todo a su alrededor se oscurecía. Intentó moverse, pero no podía, era como si algo o alguien lo estuviese trasportando. Notó como se golpeaba al caer en la piedra fría del suelo. Aguantó la respiración mientras despacio llevaba la mano a su varita…

.-Abre los ojos – La voz de Remus le sorprendió – No estás en peligro… Creo.

.-Pero ¿qué demonios? – Se incorporó con dificultad - ¿Qué hago en la Capilla… Malfoy¡Merlín¿Cómo he llegado aquí?

.-Pues…

.-Parece ser que Harry tiene poderes con los que no habíamos contado – Le aclaró Sirius.

Severus se levantó despacio y observó. Harry seguía concentrado con las manos en el altar y la luz que manaba de él iluminaba toda la estancia. La hiedra había desaparecido de las paredes, y extraños escritos y figuras se movían lentamente por ellas. Danzaban al compás de una música que sólo parecían escuchar ellos y tal vez Harry que murmuraba palabras en una lengua que él jamás había escuchado.

Una luz verde brilló con fuerza en frente a ellos tres, al otro lado de la habitación y segundos después un cuerpo cayó con fuerza contra el suelo. Lucius, desorientado apartó las manos sucias de su cabeza y las miró perplejo, no había argollas ni cadenas, su cuello y sus tobillos también estaban libres… Una mano le obligó a mirar hacia arriba.

.-Sirius… - Susurró - ¿Estoy muerto?

.-Creo que aún no – Respondió el hombre abrazándole y notando lo delgado que estaba bajo sus ajadas ropas – Bienvenido a casa.

.-¿A casa? – Preguntó de nuevo confuso. Pero no esperó respuesta… Sus ojos reconocieron el lugar aunque nunca lo había visto exactamente así - ¡Cielos! Harry… Sabía que se podía hacer – Explicó poniéndose en pie con ayuda de su pareja – Los libros y leyendas antiguas así lo decían, pero… ¡Merlín! Es más poderoso de lo que nadie imaginó nunca – Sonrió.

.-Al menos tú sabes lo que está pasando.

.-Sí… Ha invocado a la magia que aceptó su unión con Draco. Ha pedido justicia para vosotros, por eso la magia nos ha reunido de nuevo… Deberías de convocar al Consejo de Sabios, Sirius… Si la magia trae a Draco a su lado no podrán ejecutarle como planean… Ese sí que es un juicio inapelable – Se colocó frente a Harry y puso sus manos en el altar.

.-Luego les enviaré un mensaje… Es más de lo que se merecen.

.-Nosotros fuimos los testigos… Por eso nos ha traído, así que poned vuestras manos en el altar… Nuestra magia tiene que dar explicaciones.


Nick miraba admirado la celda en la que estaba Draco, la magia que de repente se había instalado en ella impidiendo que nadie se acercara al rubio era, con mucho, lo más hermoso que había visto nunca.

.-¿ESTÁS BIEN? – Preguntó a gritos aunque a penas estaban separados un par de metros.

.-SÍ – Respondió el rubio- ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

.-SEGÚN PARECE TU MARIDO HA DECIDIDO NO QUEDARSE VIUDO TAN PRONTO.

.-¿ESTA MAGIA ES DE HARRY? – Draco gritaba a pleno pulmón pero a penas se le oía al otro lado.

.-LA HA INVOCADO ÉL, SÍ – Respondió sonriendo – HA PEDIDO EXPLICACIONES A LA MAGIA ANTIGUA… SU PARTE VEELA TE ELIGIÓ Y LA MAGIA ANTIGUA NO SE OPUSO… NO LE PUEDEN CASTIGAR A ÉL POR TUS ERRORES… - Se estaba quedando sin voz de tanto gritar.

.-¿ENTONCES?

.-NO LO SÉ… HABRÁ QUE ESPERAR… SÓLO SÉ QUE EL JUICIO DE LA MAGIA ANTIGUA ES INAPELABLE.

Nicolás no tenía a Draco entre sus amistades, pero Harry era uno de sus mejores amigos y verle como le estaba viendo los últimos días por la separación de su pareja le dolía en extremo. Había intentado todo lo que su cargo le permitía, incluso más, para conseguir que al rubio le perdonasen la vida, pero no había conseguido nada. Incluso tanteó la posibilidad de una amnistía… pero sólo podía perdonar a uno, y el menos culpable en esta ocasión había sido Lucius, al que anularon su condena a muerte por una cadena perpetua con trabajos forzados. De Draco, el Consejo de Justicia no quiso ni oír hablar.

.-¿PUEDE CONDENARME A MUERTE? – Gritó.

.-SÍ… SUPONGO… HERMIONE ESTÁ INVESTIGANDO… HACE SIGLOS QUE NO SE INVOCA UN JUICIO DE LA MAGIA ANTIGUA… SÓLO HAY UNAS POCAS REFERENCIAS ESCRITAS Y POR LOS VISTO EL MAGO QUE LO INVOCA TIENE QUE TENER MUCHA FUERZA.

.-ME PREGUNTO… - Tragó saliva – ME PREGUNTO SI HARRY SABE LO QUE HACE – Grito.

.-Lo dudo…. Seguramente se dejó llevar – Susurró para sí. Levantó la vista y miró al rubio a través de la luz. Draco agarraba los barrotes de su celda y esperaba con mirada interrogante la respuesta del Primer Ministro – CONFÍA EN ÉL. SÉ QUE TE CUESTA, PERO CONFÍA EN ÉL.

.-NECESITO QUE ME HAGAS OTRO FAVOR – Draco había pensado durante los últimos días si pedir o no ese favor a Nick, pero el italiano había mostrado un cariño enorme hacia Harry, así que lo haría.

.-LO QUE QUIERAS.

.-SI MUERO – Tragó saliva – LLÉVALE A HARRY MI ALIANZA, Y… ASEGURATÉ DE QUE SE QUITE LA SUYA Y LAS GUARDE… ASEGURATÉ DE QUE REHAGA SU VIDA.

.-PUEDO PROMETERTE LO PRIMERO, PERO NO LO SEGUNDO… NO CREO QUE JAMÁS LLEGUE A…

Una luz muy fuerte cubrió la celda de Draco, obligando a Nick y a todos los que estaban allí a apartarse y cubrirse los ojos. Fred fue el primero en reaccionar.

.-¡Merlín! Sí que ha sido un juicio rápido.

Todos se acercaron corriendo a ver el interior de la celda. Estaba vacía y ennegrecida, como si hubiese sido arrasada por un gran incendio.


Sirius y Remus aparecieron de nuevo en el salón de la Mansión Malfoy, mientras que Severus aterrizaba bruscamente en su sillón de lectura.

Harry se apartó del altar. La Capilla estaba algo más oscura que cuando había entrado, y la hiedra había vuelto a ocultar sus paredes. Observó que algo estaba consumiéndose en el centro del altar… eran dos varitas… y el mango de plata ennegrecido que había sobrevivido de una de ellas le indicó que era la de Lucius, así que la otra tenía que ser la de Draco.

Por la puerta entraron corriendo Sirius y Remus. El moreno fue a abrazar a su padrino mientras que Remus observaba las cenizas.

.-¿Qué querrá decir esto? – Preguntó el licántropo.

.-¿DÓNDE ESTÁIS? – Gritó Severus corriendo por los pasillos.

.-Debemos ir a Ministerio… Para ver si han vuelto a las mazmorras – Remus les miraba con el corazón en un puño mientras que ambos no decían nada - ¡Vamos! – Les apremió. Severus llegó en el momento que ellos salían.

.-¿Qué ha pasado¿Están aquí? – Preguntó alterado. Remus negó triste con la cabeza.

.-Sólo están las cenizas de sus varitas – Informó Harry preocupado.

.-¿Las cenizas? – Por primera vez en mucho tiempo, el profesor de pociones no entendía lo que estaba sucediendo a su alrededor.

.-Vamos al Ministerio – Volvió a apremiar Remus – A ver qué saben allí.

.-Los señores tienen visita – Anunció un pomposo elfo.

.-¿Visita?

.-El señor Bates y la señorita Granger quieren ver a los señores – Informó.

Harry aceleró el paso por los oscuros pasillos hasta llegar a las salas, y de allí al salón.

.-¿Dónde están¿Está Draco con vosotros? – Preguntó agitado y sin saludar.

.-No. Creímos que estaban aquí con vosotros. Ni Draco ni Lucius están en sus celdas – Un tintineo les avisó de la llegada de más gente. Fred aterrizó despacio.

.-Así que esta es la Mansión Malfoy – Exclamó soltando un silbido de asombro.

.-Pero… ¡Tienen que estar en algún lugar! – Dijo desesperado Harry.

.-Estarán… escuchando su sentencia… - Comentó dubitativa Hermione – Según he leído en estos viejos tratados – Mostró unos pliegos muy viejos y estropeados que llevaba entre sus manos – Has pedido justicia a la magia que os unió. La magia antigua ha decidido… supongo que les hará saber su sentencia.

.-Lo único que tenemos son sus dos varitas quemadas sobre el altar – Informó Sirius que mantenía la calma.

.-¡Ah! Eso es… Creo que es bueno – Dijo la chica. Hermione abrió sobre una mesa cercana uno de los pliegos – Aquí pone que uno de los castigos mayores que se imponen a parte de la muerte claro, es la retirada de la magia… Creo que eso es lo que ha pasado… la magia los ha dejado vivos pero… sin magia.

.-¡Claro! – Exclamó Severus – Necesito un mapa y un péndulo… Tú pediste justicia y arrebatarte lo único que te han dado después de todo lo que tú has dado por la magia no era lo justo. Así que te lo devuelven pero… menos dañino - Un elfo trajo un puñado de mapas del antiguo despacho de Lucius, que Severus comenzó a inspeccionar detenidamente.

.-¿Qué haces? – Preguntó el italiano.

.-Buscar a dos muggles – Extendió uno de los mapas que mostraba el Londres muggle y comenzó a mover el péndulo por encima – No podemos buscarlos como magos ya… seguramente no podrán usar ni la red flú sin uno de nosotros.

.-Pero saben usar un teléfono… llamarán – Suspiró Sirius.

.-¿Tú viste cómo estaba tu novio? No creo que lleve dinero encima de esos andrajos, y mucho menos un móvil – Le regañó – ¡Aquí! – Señaló un punto en el mapa - En… ¿Este no es el callejón del Caldero Chorreante?

.-Estupendo – Dijo el moreno viendo como Harry desaparecía – Quedaos aquí.

.-Tranquilo Sirius… déjalo todo en mis manos – Respondió Remus – Yo me encargo… Esta casa será una guardería genial cuando la desinfectemos de magia negra – Afirmó pensando en voz alta.

.-¿Quieres rehacer aquí tu guardería? No sé si Lucius… - Severus se rascó la cabeza cerca de la cicatriz.

.-Draco destrozó la otra, es lo justo – Aclaró Nick sonriendo – Os facilitaré todo el papeleo.

Hermione miró inquieta a su alrededor. Sería un buen sitio para una guardería, pero ahora no era eso lo que más le preocupaba, hasta qué punto habían sido expulsados del mundo mágico, y sobre todo, en qué condiciones sí que era un gran motivo de preocupación para ella. De nuevo a su mejor amigo le tocaba tomarse un jarabe amargo.


Sirius apareció tres meses después de haber sido convocado, tranquilo en medio de los otros miembros del Consejo de Sabios. En su mano llevaba una bola transparente como en las que se encierran las profecías, pero que en su interior llevaba un humo dorado que era la sentencia, y la dejó rodando en medio de ellos.

.-La magia antigua ha hablado… No podéis hacer nada en contra.

.-Tu ahijado fue muy descarado pidiendo explicaciones – Protestó una voz estridente.

.-¿Asustado? – Sirius sonrió de nuevo – Ni tú ni yo podríamos haberlo hecho.

.-Yo creo que hizo bien – Dijo una mujer tras ellos – Estaba pagando el que menos debía – Afirmó pensando en Harry.

.-¿Cuál ha sido la sentencia? – Preguntó el presidente del Consejo.

.-Han sido expulsados del mundo mágico y se les ha quitado la magia. A cambio mantienen la vida – Un murmullos de voces mezcladas recorrió el lugar.

.-Dime Sirius... – McGonagall dudó unos segundos - ¿Habéis hablado con ellos de todo lo que ha pasado?

.-Sí… bueno… Lucius no podía traicionar a su hijo ni yo a Harry… ambos entendemos la decisión del otro.

.-¿Y Draco y Harry?

.-Ellos… han decidido que lo mejor para cerrar esa herida es no tocarla más. Draco pidió perdón y afirmó comprender la actuación de su esposo, y Harry ha decidido olvidar lo sucedido.

.-Fue una suerte para Draco el estar casado con Harry – Comentó la mujer que se sentaba cerca de Sirius.

.-No creo en la suerte, querida – Respondió el moreno – Pero no voy a pensarlo más… ya es pasado.

.-De todas formas, su fortuna en el mundo muggle es inmensa… así que muy mal no quedan.

.-¿En serio crees eso? – Se tomó su tiempo antes de seguir – ¿Cómo vivirías tú si te quitasen la magia? Lucius y Draco se están adaptando. Harry y yo simplemente intentamos mantenerlos… ocupados.


Harry devoraba su boca con avidez mientras le empujaba ya casi desnudo contra la encimera de la cocina. Que Draco no tuviera acceso a ingredientes mágicos, no impedía que desarrollase sus habilidades entre calderos de otra manera. Su recién descubierto gusto por cocinar les estaba proporcionando más de un placer a ambos. Y aunque en secreto seguía intentando algún truco fácil con la esperanza de ver su magia volver, se intentaba mantener lo más distraído posible. Afortunadamente, su esposo se lo hacía todo muy fácil, pensó mientras el moreno le terminaba de desabrochar los pantalones y metía su mano entre su ropa interior.

Seguía llevando con su padre los negocios que les quedaban, que eran muchos, y había vuelto a vivir con Harry. Ambos habían descartado por ahora la idea de adoptar, querían adaptarse poco a poco a su nueva situación, pero habían buscado para Bhagyashree un hogar cálido en el que vivir feliz allá en la India.

No había vuelto al mundo mágico todavía, pero pronto sería la boda de Nick y Ginny, la inauguración de la nueva guardería de Remus y, la boda de éste con su padrino… Severus se había tomado un par de años sabáticos para estar con Remus y con ellos, pero sobre todo con su futuro esposo. Además, quería perfeccionar más la poción Matalobos y había decidido investigar sobre la maldición de los hombres lobos, para ver si podía hacerse algo antes de la primera trasformación de la víctima, o en las primeras veces… quería que ningún niño tuviera una infancia como la de Remus.

Ellos habían anulado su boda en el mundo mágico, Harry a penas volvía de cuando en cuando y era más por ver a sus amigos que por otra cosa, pero en el muggle todo seguía como lo tenían planeado. No dejaba de ser irónico, pensaba el rubio, que hizo todo lo que hizo por tener a sus seres queridos cerca y apartar a Harry del mundo muggle, y ahora él era el que tenía que estar ahí de por vida, ya que no tenía ni categoría de squib

Lucius, sin embargo, había vuelto a su Mansión varias veces de la mano de Sirius o de Severus. Que no tuviera magia no significaba que no supiera cuáles eran los hechizos que protegían su antiguo hogar. Además, aunque no podía entrar en ninguna de las tiendas, le gustaba pasear por las calles del Londres mágico de la mano de su pareja. Ambos habían decidido no casarse con la excusa de que era más práctico de cara a los impuestos y a las herencias, pero la realidad era que Sirius sufría un ataque de risa cada vez que se imaginaba a sí mismo en esa situación, y a Lucius no le hacía falta ningún contrato o rito para estar seguro de que el resto de su vida lo iba a pasar con el moreno de ojos grises.

Draco se corrió en la boca de Harry y se dejó caer relajado en la encimera, mientras el moreno recorría con besos el camino que llevaba a sus labios. El rubio le acarició el cabello con cariño.

.-He tomado una decisión, Harry – Dijo algo cansado cuando el moreno le ayudaba a incorporarse con cariño.

.-Dime – Le besó en el cuello con intención de marcarlo.

.-Veo que te has quedado con ganas – Comentó irónico. Harry sólo sonrió llevando una de sus manos a su erección – Oh… me encanta que estés siempre tan preparado – Susurró – Vamos arriba, la encimera está helada y quiero hacerte sufrir un poquito.

.-¿Látigos y cadenas? – Ronroneo Harry lamiéndole el lóbulo.

.-Tal vez te dé unos azotes…

.-¿Qué es lo que has decidido? – Preguntó siguiéndole por las escaleras con la vista clavada en su trasero desnudo.

.-Que es hora de que dejes de postergar tus planes por mí – Harry levantó la vista y le hizo frenar en medio de las escaleras – Me refiero a que… Desde que nos volvimos a encontrar, tu vida a girado en torno a la mía… creo que ya es hora de que deje de ser así. He hablado con mi padre y con Sirius y están de acuerdo, ellos llevarán nuestros negocios mientras tanto.

.-¿Mientras que…? – Harry había aprendido a desconfiar de las ideas impulsivas de Draco.

.-Mientras viajamos alrededor del mundo y tú haces las fotografías para ese famoso libro de retratos que siempre quisiste hacer… - Harry le miró sorprendido.

.-¿Estás seguro?

.-Tanto como lo estoy de que el haberme casado contigo es lo mejor que hice en mi vida.

Harry sonrió y se acercó a besarlo, pero Draco le apartó sonriendo y echó a correr hacia la habitación. El moreno le atrapó contra el armario, y comenzó a besarlo con deseo.

.-Yo tampoco me arrepiento. Y eso que lo hicimos sin pensar – Susurró dejando que el rubio tomara el mando.

.-Claro, Harry. Sin pensar – Una extraña sonrisa ladeada apareció fugazmente en la cara del rubio mientras se giraba para abrir el armario y sacar algún juguete.

--- Gracias por leer. Fin ---

No habrá epílogo, ya que creo que ha quedado suficientemente claro en qué queda cada personaje, y no sería un epílogo, sino otra historia… y ¿quién sabe?, jajajajajajaja. Bss y muchas gracias por haber leído mis locuras.

Como os anuncié arriba, durante un tiempo voy a corregir historias antiguas y hacer dos epílogos que tengo pendientes. Pasado el verano regresaré con algo que me está rondando la mente, espero que lo leáis. Bss. S.


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