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Author of 29 Stories |
Título: Espíritus de Fuego
Autor: chibineko
Disclaimer: Todos los personajes de este fanfic pertenecientes a la serie de novelas de Harry Potter son propiedad exclusiva de su autora J..
Advertencias: Este es un fanfic del tipo slash, lo que quiere decir relaciones chico-chico; si no es de agrado este tipo de lectura, por favor no sigan. Además pongo de manifiesto que aquí solo se toma hasta el quinto libro como referencia para los sucesos acontecidos, el sexto libro no tiene ninguna relevancia en esta historia.
Dedicatoria: Sigue estando dedicado a tods ls chics de Media Noche en la Torre de Astronomía; seguimos andando de últimos TT ¡Go Huff, go! y es en serio... por favor si hay alguien de Hufflepuff leyendome que haga algunos puntitos pleaaaaaaaase; . thanks.
Capítulo II: Momentos de reflexión en la Cámara SecretaDraco aterrizó sobre sus cuartos traseros luego de un accidentado viaje por aquella especie de tobogán por el que había bajado y aunque le hubiese encantado que alguien hubiese estado allí para recibir todas sus quejas al respecto, desafortunadamente no fue así y de no haberse parado rápidamente para seguir el extremo de la túnica que desaparecía en el recoveco doblando el pasillo tal vez y hubiese perdido a Potter, quien caminaba sin siquiera tenerlo en cuenta ¡Que desfachatez!.
El rubio caminó con premura (porque un Malfoy nunca corre... a menos que sea MUY necesario) hasta alcanzar al Niño-que-vivió y una vez más tuvo que guardarse sus palabras, esta vez ante el asombro producido ante aquella compuerta resguardada por dos serpientes ante las cuales Potter en aquellos momentos susurraba algo en parsel. Casi y llegó a perder la compostura al ver a aquellos ofidios arrastrarse sobre sus vientres liberando con un sonoro click de esa manera una especie de cerrojo, abriendo así la puerta.
Los ojos verdes se posaron un par de segundos sobre el rubio, antes de que el Gryffindor suspirase y siguiese su camino, en una suerte de abnegación ante quien ya no puede hacer nada por remediar una cierta situación. Todo esto sin duda molestó al Slytherin, quien no dejó de notar los gestos TAN obvios... pero se abstuvo de decir nada luego de pensarlo unos segundos, después de todo ¡Era el primer Slytherin en pisar aquellas cámaras en!... ¿50 años? Más o menos según lo que su padre le comentase alguna vez al mencionar el incidente ocurrido durante su segundo año en Hogwarts.
Pasó tras Potter por aquella puerta y tras un pequeño trecho allí estaba: la soberbia, la imponente, la... ¡Increíblemente mal decorada Cámara de Salazar Slytherin!.
- "¡Chudley Cannons Potter? ¡¿Que no sabes que cualquier otro equipo es mejor que ese?!."- no pudo resistir exclamarlo a todo pulmón al ver en una de las paredes una banderola mágica que rezaba primero "¡Arriba Chudley Cannons!", para luego cambiar la frase por "¡La esperanza es lo último que se pierde!", todo en chillones letras naranjas.
Por supuesto ante la increíblemente enojada mirada que le cayó de esas orbes verdes, Draco decidió guardar silencio. Lo único qu lo aliviaba era saber que había expuesto su punto.
Mejor ir viendo el lugar en lo que Potter guardaba, o desenvolvía, o Merlín supiese que iba a hacer el moreno con aquel paquetito que tan celosamente había guardado el otro desde el momento en que había bajado de ese Thestral. Vio como aquella imponente cabeza gigante de Slytherin poseía aquella especie de entrada donde se abría la boca, el esqueleto de lo que quedaba de lo que parecía ser una serpiente en verdad gigantesca (¡El Basilisco!, no pudo dejar de pensar el rubio asombrado), un montón de fierros y maderos y demás cosas que parecían armar una especie de campo de obstáculos, una colchoneta y otros tantos fierros más que a su parecer eran tal vez un lugar para entrenarse (¡Si, el había visto imágenes de gimnasios muggles alguna vez en su vida! de algo tenía que saber lo que aquello era), otro montón de chatarra hasta el otro lado del lugar en lo que parecía ser el extraño ensamblaje de la parte delantera de un coche muggle, y por último el lugar donde estaba Potter aún desenvolviendo su preciado paquetito con gran cuidado, un rincón lleno de libros desparramados por doquiera, tanto que cualquiera diría que aquel era el rincón privado de la chica Granger esa. Aparte de eso, hasta el otro lado una especie de caja negra rectangular rodeada de muchas otras cajitas más, las cuales la verdad no le llamaban la atención tanto como el rincón lleno de libros donde Potter al parecer ya había terminado de desenvolver aquello y comenzaba a subir lentamente una escalera alta pegada a la pared.
Sin poderlo evitar Draco se acercó a la ruma de libros y comenzó a echar un par de ojeadas por aquí y por allá, sorprendiéndose al notar que casi todos esos libros tenían un tema en común con títulos como "El Velo de la Muerte: Verdades, exageraciones, leyendas y mentiras", "10 pasos sencillos para entender el Velo de la Muerte sin tener que caer a través de él", "El porque solo existe un Velo de la Muerte" o "100 cosas que intentar si tu perro cayó a través del Velo de la Muerte, antes de resignarte finalmente".
Draco parpadeó extrañado, vaya tema extraño que elegía Potter para interesarse... bueno, tal vez un pequeño comentario sarcástico sobre el asunto fuese posible, es decir sin recibir otra de esas miradas que no parecían augurar nada bueno que en los últimos minutos... errr... horas, Potter había estado lanzando sobre él.
Alzó la vista hacia donde se encontraba el ojiverde trepado en aquella escalera, dispuesto a abrir la boca y decir algo... pero ningún sonido salió de ésta al reconocer finalmente lo que estaba aún siendo extendido contra la pared. Bueno, difícil no reconocerlo si unos segundos antes lo había visto adornando las tapas de más de una decena de libros.
El Velo de la Muerte...
Draco tragó saliva tratando de pensar en mil maneras de evitar ser lanzado por allí; hasta que en un minuto de entendimiento su cerebro desechó aquella posibilidad, después de todo Potter no planeaba llevarlo hasta allí, por lo tanto dudaba que el ojiverde fuese a lanzarlo por el velo... además de que lo había colgado muy alto como para que no hubiese accidentes indeseados. ¿Entonces?...
¡No!, una idea pasó por su mente como un rayo. Acaso... acaso... ¡¿Acaso Potter planeaba lanzarse él mismo a través de esa cosa?!. Pensó en detenerlo en un arrebato de desprendimiento raro en él, en especial al verlo inclinarse sobre las escaleras una vez que terminó de acomodar el indeseable trozo de tela. Casi le grita que no lo hiciese... menos mal que no lo hizo, puesto que unos segundos después un pesado mantón caía sobre el Velo en la pared cubriéndolo por completo, un manto que hasta hacía unos segundos había estado enrrollado sobre el sitio donde fue colocado el velo, podría decirse que de manera estratégica.
Un minuto después Potter bajaba de aquella escalera y se estiraba con soltura al tiempo que el cerebro del rubio trabajaba a mil por hora para resolver aquel rompecabezas.
Algo podía recordar sobre el dichoso velo, algo que fue dicho por los mayores de su familia... algo sobre la tía Bellatrix, y sobre... ¿Sirius Black?. ¡Si!, algo sobre su rebelde tío Sirius, ¿pero que fue?.
¡Claro! Tía Bella había lanzado a su primo Sirius por el velo durante aquella noche que el Lord Oscuro se mostró, aquella misma noche que su padre había sido capturado. Un escalofrío lo recorrió por completo ente aquellos primeros pensamientos que opacaban en crudeza a los segundos, y sintió temor ante las acciones de su tía dándose cuenta de que si hubiese sido él en lugar de Sirius Black quizás la hermana de su propia madre lo hubiese lanzado igual y sin miramientos de la misma manera a través de aquel portal hacia un limbo de, según lo que los libros decían, padecimiento eterno.
Entonces su cerebro hizo otra conexión, una extraña orden dada por su padre hacia ya mucho tiempo atrás.
... Flash Back ...
Draco estaba en el estudio tratando de terminar sin prisa alguna la aburrida tarea de Herbología cuando su padre entró hecho una furia con su madre detrás.
Draco alzó una ceja inquisitiva pero se abstuvo de hacer comentario alguno, pues no le convenía un padre furioso con él también, sea cual fuese el motivo.
- "Lucius, querido... por favor."- había dicho su madre con tranquilidad pero con una súplica en los ojos al notar a Draco en la habitación.
El Malfoy mayor suspiró con impaciencia y fijó los ojos en su primogénito y único hijo. De pronto una sonrisa que nada bueno auguraba se formó en los aristocráticos labios. Lucius Malfoy se acercó a su hijo y le hizo el más extraño de los pedidos.
- "Hijo, cuando veas a Potter... dale recuerdos para su pulgoso perro."- había dicho con voz de terciopelo.
No tenía mucho sentido, pero si era un pedido de su padre entonces no podía ignorarlo, el joven solo asintió y volvió a hundirse en sus pergaminos, su pluma y su tinta.
Por supuesto cumplió el pedido, obteniendo una mirada de muerte de Gryffindor, pero ¿por qué?.
... Fin del Flash Back ...
Era obvio que todo giraba en torno a Sirius Black, el rebelde primo de su madre, el convicto padrino de Harry Potter... el hombre que Draco sabía era inocente de todos los cargos que le adjudicaban... Bueno, a esas alturas todo el mundo mágico lo sabía, pero él lo había sabido desde mucho antes, imposible ignorarlo ante los comentarios dados entre susurros de parte de sus padre, tíos, su padrino y cuanto mortífago había pasado delante suyo comentando el dichoso tema.
Su cerebro seguía corriendo a mil por hora, tratando de encajar todas las piezas, aunque por supuesto ya había encajado la mayoría de estas lo que daba como resultado que Harry Potter planeaba sacar a Sirius Black del velo de... alguna forma.
- "No me importa que me acuses Malfoy, puedes ir a decirle a quien quieras... igual no me van a poder detener."- fue la declaración que cortó de pronto su profunda meditación, y fue entonces que recién se dió cuenta de que miraba a Potter de manera fija desde hacia rato, y que el pelinegro se había dado cuenta y sacado sus propias conclusiones acerca de su pose pensativa.
El rubio parpadeó, aquello ni siquiera se le había pasado por la mente en ningún momento, pero tampoco podía replicar con aquello que había estado pensando así que actuando casi por instinto y siguiendo en la misma línea de comportamiento que hasta el momento había presentado tomó una actitud casual y despreocupada y preguntó como quien no quiere la cosa.
- "¿Y yo porque tendría que hacer algo como eso? No suena para nada divertido."- comentó encogiéndose de hombros, ante lo cual un incrédulo Harry cruzó los brazos alzando una ceja.
- "No lo... ¿consideras divertido?."- el chico miró en verdad muy fijo al rubio- "¿Y desde cuando Malfoy no consideras divertido joderme la vida?."- preguntó aún confundido por aquella respuesta más típica de los gemelos Weasley que del rubio platinado.
Draco fijó sus ojos de nuevo en la pila de libros buscando no mirar ni a la tela en la pared ni a los ojos que lo buscaban inquisidoramente, y se encogió de hombros de nuevo.
- "No sé, tan solo dejó de ser divertido."- el mirar los títulos de los libros lo estaba poniendo nervioso, puesto que quería a la vez preguntar como no hacerlo así que desvió sus ojos nuevamente hasta posarlos en el pedazo de carrocería al otro extremo de la amplia habitación- "¿Y eso que es?."- preguntó fingiendo completa ignorancia, aunque la verdad fuera que aparte de saber que era la parte delantera de un coche muggle no estaba enterado de gran cosa... aunque por supuesto la obvia respuesta fue.
- "La mitad delantera de un coche Malfoy... ¿cómo que dejó de ser divertido?."- preguntó el ojiverde aún en sus trece y de paso algo picado en su orgullo por 'haber dejado de ser divertido' para aquel hurón egocéntrico.
- "Oh... ¿Y para que te servir solo medio coche?."- el rubio ignoró el reclamo cada vez más interesado en la función de toda esa chatarra.
- "¡Pues para practicar como conducir!."- respondió el otro ahora un poco más ofuscado que antes, e increpando una respuesta a su anterior pregunta por medio de un rostro bastante disgustado; por suspuesto sin obtener resultado alguno... y cuando la mirada gris se posó sobre él atendiendo de manera obvia solo a lo dicho en el último par de oraciones Harry suspiró resignado a no obtener respuesta.
- "¿Y para que necesitas aprender a conducir coches muggles?. Es decir... Polvos Flú, tu escoba voladora..."- Draco estaba enumerando con los dedos las opciones- "trasladores y en poco tiempo ya podremos aparecernos... no veo porque necesites un coche muggle."- terminó su exposición de ideas muy pagado de si mismo aún cuando nadie hubiese pedido su opinión.
Harry suspiró negando suavemente con la cabeza mirando hacia ningún lugar en específico para cuando contesto.
- "Nada de eso te sirve en el mundo muggle."
Y extrañamente ante esa simple frase de pronto el rubio sintió como si lo hubiesen golpeado.
- "¿Cómo?..."- preguntó con la voz en un hilo.
- "Que no puedo moverme con nada de eso en el mundo muggle, que no me sirve ni la puta escoba ni los malditos Polvos Flú... ¡Ni me interesa enterarme el como aparecerme!"- era como si de pronto un volcán hubiese entrado en erupción mientras que la voz del pelinegro iba alcanzando cada vez tonos más elevados- "¡Que solo necesito sacar a mi padrino de ese maldito Velo de mierda y me largo de este puto lugar!."
Y entonces... el silencio.
Harry se le quedó mirando al rubio con el pecho agitado y las mejillas arreboladas mientras que por el contrario Draco veía al Gryffindor con el rostro pálido, mucho más de lo normal, con la boca abierta de la impresión y los ojos desorbitados ante la revelación.
Pasaron unos cuantos segundos más de completo silencio, tal vez minutos, en los cuales ninguno podía hacer más que mirar al otro, hasta que finalmente esto se rompió ante las casi extranguladas palabras del último de los Malfoy.
- "T- te... te vas?."- y era que en esa simple pregunta de dos palabras se encerraba todo el sentir del rubio.
Harry suspiró y ya sin poder ni querer retirar lo dicho asintió ya sin toda esa anterior rabia fluyendo de cada uno de sus poros.
- "Si, esa es la idea, es lo que dije."
- "P-pero... ¿y el colegio?, ¿Y... y... el que no debe ser?... bueno, ¿Él?"- y allí estaba Draco Malfoy, tratando de encontrar cada excusa habida y por haber para no perder a su némesis, y sin tener él mismo una excusa clara para ello.
Potter de pronto parecía incómodo, el Slytherin lo vio suspirar de nuevo y tratar de enfocar su mirada en cualquier cosa menos en el otro mago en aquel lugar.
- "Pues... tengo que acabar con el maldito de Voldemort..."- un estremecimiento de parte de Draco que el moreno no notó- "me guste o no, así que lo hago, saco a mi padrino y quizás acabe el colegio... no necesariamente en ese orden, pero esa es la idea principal."- dijo en aquel mismo tono cansado que había tomado su voz desde hacia un rato, mientras buscaba donde sentarse para finalmente hacerlo en el suelo justo en el mismo punto donde estaba parado, y de nuevo suspiró.
- "Oh..."- fue todo lo que atinó a decir el rubio, y haciendo de nuevo gala de una total falta de modales Malfoy también se sentó en el suelo donde este hacía rato estaba parado.
Ambos se quedaron en silencio de nuevo, aunque ahora el silencio ya no era tan pesado, y mientras el Gryffindor se dedicaba a mirar algún punto en la pared pues el Slytherin miraba de pronto con gran insistencia entre el ahora cubierto velo y la pila de libros, una y otra vez hasta suspirar cansado, entonces notando la anterior confianza en la conversación y se atrevió a preguntar.
- "Y esto... ¿ya sabes como hacer?."
El moreno lo miró de pronto un tanto inseguro acerca de lo que aquellas palabras significaban... habían muchas posibilidades.
- "Si, bueno pues tengo regular dinero en mi cámara en el banco, y como también tengo lo de Sirius de cuando lo declararon inocente... al final."- dijo con amargura- "pues lo cambiamos a dinero muggle, buscamos una pequeña casita..."- estaba enumerando el león de pronto un tanto soñador, hasta que el Slytherin lo interrumpió sacándolo de su burbujita de felicidad.
- "No me refería a eso"- dijo un tanto moleto y Harry parpadeó. Draco suspiró- "Sino a bueno... tu sabes."- hizo ademanes, señalando cosas como si le fuese incómodo terminar de hablar.
Potter volvió a fruncir el ceño y creyó haber entendido por fin, con lo cual tras una mueca de disgusto empezó a explicar.
- "Bueno, lo he casi vencido año tras año sin practicar lo que se dice hacerlo de verdad, así que bien... desde inicios de año he estado entrenándome para la lucha contra el viejo cara de serpiente de Voldemort..."
Un escalofrío aún mayor al de todos los anteriores invadió al rubio, tal vez por la soltura con que el otro dijo aquello o tal vez porque en realidad a la tercera iba la vencida, pero de pronto se encontraba gesticulando de manera frenética con los brazos tratando de acallar al otro para que no continuase.
- "¡No me refería a eso!."- casi gritó mientras su mente exclama a que aquello casi y había sido demasiada información no requerida.
Potter parpadeó confundido... se había equivocado al parecer de nuevo.
- "¿Entonces de que diantre estas hablando?."- preguntó bastante picado.
Malfoy suspiró un tanto incómodo ante aquel tono de voz y aclarándose la garganta mientras recuperaba la calma llegó a decir.
- "Hablo del velo... y de Black. ¿Cómo piensas hacerlo?."
Un nuevo silencio mientras ambos se miraban, Harry alzó una mano, se frotó el cuello incómodo y pareció titubear un poco.
- "Pues... pienso seguir sus pasos, creo que siendo como él podré lograr sacarlo."- señaló como si aquello fuese lo más claro y coherente entre todo lo dicho durante esa noche.
Y el rubio alzó una ceja inconforme al toparse con una explicación que poco o nada le decía, cuando las dos anteriores no requeridas parecían venir con manual explicativo.
El silencio continuó y el rubio molesto pregunto.
- "¿Es que hay manera de ser un convicto prófugo falsamente acusado? Creí que eso solo era mala suerte."- replicó de una manera puramente Malfoy, y el ceño fruncido del Gryffindor se acentuó de una manera alarmante.
- "¡No me jodas Malfoy!. Mira, si te vas a burlar de Sirius mejor te vas yendo o no respondo."- dijo bastante molesto el chico y el rubio se fue por allí también.
- "¡No estoy haciendo nada! ¡Tan solo que no tengo la menor idea de lo que me estás diciendo!."
- "¡¿Como que no?! ¡Entonces me vas a decir que tus saludos a Snuffles fueron pura casualidad Malfoy?."
Y el rubio enarcó una de sus cejas con aquel gesto elegante mientras preguntaba
- "¿Snuffles?."
- "¡SIRIUS!."- estalló el otro con cólera y la luz se hizo en el cerebro Slytherin por enésima vez esa noche.
- "Un animago..."- susurró casi sin aliento ante aquel descubrimiento, y fue entonces que también el Gryff lo entendió.
- "No lo sabías."- y aquello no había sido una pregunta.
Y Draco solo negó, no dijo nada mas... pero de nuevo volvió a echarle un vistazo a todos aquellos libros apilados unos sobre otros, y solo entonces notó unos cuantos libros tras los que había visto en un inicio y el título de uno de ellos en brillantes letras rojas se dejaba distinguir a pesar de estar oculto tras los otros.
Animagia... el rubio ya no sabía ni que decir, y su cerebro no paraba de enlazar cabo tras cabo, pista tras pista; y el silencio se hizo de nuevo.
Pasó algo más de tiempo, cada uno metido en sus propios pensamientos, hasta que con un suspiro cansado Potter se puso de pie y mirando al otro muchacho musitó.
- "Ya es tarde, y nos deben de estar extrañando. Hora de irnos."
Y Malfoy solo asintió quedamente con la cabeza mientras se paraba con desgano. Al final el camino de regreso fue hecho en silencio con cada uno de los muchachos sumido en sus propios pensamientos, y al salir del pasadizo que daba directamente al baño de Myrtle cada quien se fue con camino a su Sala Común sin mediar palabra.
Así, esa noche llena de celebración para la mayoría, llena de momentos con amigos y parejas; dos de los chicos más populares e Hogwarts se la pasaron en sus camas pensando en el pasado, pensando en el futuro... pensando en más cosas de las que en verdad desearían estar pensando. Harry Potter soñando con lograr un futuro normal, con quien realmente lo apreciaba por lo que era y no por lo que se suponía debería de ser, deseando que todo lo vivido en años anteriores no se volviese a repetir nunca más; Draco Malfoy pensando en todas y cada una de las veces en las que su padre lo había manipulado para que hiciese tal o cual cosa... saludar al perro ¡Si como no!, y replanteándose una vez más su futuro, como tantas veces lo había hecho últimamente, aunque ahora con una variable más en juego... ¿por qué no?, no perdía nada, y siendo sinceros pues no tenía nada mejor en mente.
Y así la mañana llegó, y muchos pobres y cansados alumnos tuvieron que retomar sus clases, a pesar de los adoloridos pies o las mal disimuladas resacas que se suponía NO debían de tener muchachos menores de edad que estaban aún en pleno año escolar. Y las clases se dieron, y la hora del almuerzo llegó y como últimamente pasaba a Harry Potter no se le vio ni la sombra en la mesa de Gryffindor.
Unos pasos apresurados se escucharon a través de los pasillos, una mano empujando la puerta del baño de chicas, unos ojos clavándose en el lavadero que era su objetivo más próximo y unos pies deteniéndose en seco como si los hubiesen pegado de pronto al pavimento.
- "¿Malfoy?."- y es que la pregunta no podía dejar de ser hecha.
El rubio miró de frente, una mueca de impaciencia se dibujó en su rostro y un suspiro molesto salió de sus labios.
- "Tarde Potter, ¡llegas tarde!. Llevo cinco mugrosos minutos esperando aquí, y la hora del almuerzo es eso ¡Una hora!, así que muévete y no nos hagas perder tiempo."- gruñó el rubio con toda la voz de mando que le había sido inculcada desde pequeño.
Potter trató de no sentirse mareado, observó al Sly por lo que al otro le pareció un eterno y malgastado minuto y luego parpadeó notando que el rubio llevaba una especie de caja en las manos... o algo parecido, algo muy elegante para ser una caja pero con forma de caja ¿tenía eso sentido?.
- "¿Qué es eso?."- logró preguntar el otro mientras daba un paso adelante, como tratando de asimilar que de pronto estaba allí ese rubio prepotente dándole órdenes y al parecer por completo autoincluido en su viaje a la Cámara de Slytherin.
- "¡Mi almuerzo por supuesto!, ¿o pensabas acaso qu eme iba a morir de hambre?. Ahora hop, hop, hop ¡moviendo el culo Potter!, que como ya dije no tenemos todo el día ¡Apúrate!."
Y pues bien... Harry se apuró, no muy seguro del porque pero se apuró y pronto ambos estaban camino al recinto, uno para descubrir como sacar a su ser querido de aquel trapo inútil, el otro para descubrir todos los secretos de aquel lugar y quien sabe, tal vez comenzar una interesante... y demasiado Gryffindor, aventura; probablemente la más interesante de su vida.
Bueno, solo el tiempo lo diría.
Fin del segundo capítulo
Notas de la autora:
Seh, sep... ya sé, que me demore un siglo, que no tengo excusa... pero que puedo yo hacer. -.- Lo he dicho antes y lo digo again, desgraciadamente tengo una vida u.u y no me deja meterme en mi afición tanto como antes ¬.¬ condenada vida la mía.
En fin, dejando eso de lado . espero que les haya gustado este segundo capítulo; es un poquito más revelador que el anterior y bueno o cierto rubio ha decidido tomar el control ¿que como ira eso? xP lo descubrirán algún día con suerte MUAJAJAJAJA (risa malvada)
Mentira, mentira... prometo tratar de sacar el próximo capítulo pronto, aunque no prometo nada pero ya estoy trabajando en él.
Beshos a todos
chibineko chan
(Miembro de la Orden Sirusiana)
(Alumna de Hufflepuff en Media Noche en la Torre de Astronomía)