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Es cierto mucho había perdido, pero lo que mas miedo le había causado era haber traicionado a su tío. Cuantas veces Azula no lo engaño… pero no pensó que esa vez fuera una mas, se veía sincera, y su misión por poco se veía terminada.
Una de las cosas que mas le gustaba de su tío era su habilidad para perdonarlo, para no reprocharle los errores, su tío jamás le diría que paso mientras estuvo en cautiverio, jamás le hablaría de que estuvo a punto de morir. Bastaba recordar como lo havia encontrado, en ese estado lamentable, pero lo importante era que había aprendido la lección, por mas que quisiera jamás podría recuperar su honor. Jamás.
Aunque según su tío, había otro honor, el propio, y el lo había encontrado, al doblegarle la mano a su padre. Claro que nuevamente eran refugiados en el reino tierra, seguían con su tienda de te (ya famosa en la ciudad… las mas altas autoridades solían ir a deleitarse con las exquisiteces… aunque tanto Zuko como Iroh no se olvidaban de los mas pobres, dándoles en las tardes te y un pan para alimentarse) eran personas muy queridas en la ciudad aunque todos ignoraban su pasado, de donde provenían y como se las arreglaban para tener la temperatura justa para cada tipo de te.
- es hora de trabajar Zuko, la mesa cinco se acaba de llenar
- ya voy tío- la sonrisa amable en su rostro le quedaba bien, aunque lo ignoraba. Y humildemente comenzó a atender al par de ancianitos.
Katara siempre ignoraría lo que el joven Avatar había hecho para controlar su estado mas poderoso. Le había costado dejarla ir, pero a veces creía que era una situación complicada.
La maestra agua solía deleitarlo con sus sonrisas y nacía de el abrazarla y cuidarla. Tampoco nunca le diría que el recuerdo del beso que se habían dado, cuando se dirigían a Omashu jamás se lo sacaría de la mente.
La joven maestra volvía muy loco al avatar, pero esa locura era controlable, sabia que ella lo veía como a otro hermano, como al pequeño indefenso y sufrido avatar. Pero no tenia alternativa. No podía echarlo a la basura, todo el esfuerzo que había sido abrir los sakras. Tenia que mantenerse en la postura de olvidarse de ella. Pero era muy complicado.
- ya es hora de que partamos- Sokka saco a Aang de sus pensamientos. El joven estaba mas moreno de lo que recordaba había sido la primera impresión, el viaje no solo había dorado su piel, si no que la pubertad le había engrosado en cuerpo, y había crecido unos cuantos centímetros. Ya no era un niño, era un joven muy fuerte y, cundo quería, muy inteligente, por que si bien seguía siendo muy torpe sus planes cada vez eran mas elaborados, lo que les había permitido ganar sus buenas batallas contra la nación del fuego.
Aang también había cambiado, su cuerpo de doce años comenzaba a definirse, debido a los continuos entrenamientos, Toph le obligaba a ser constante. La maestra tierra se reía y solía decirle que cada vez que caminaba sentía que la tierra retumbaba bajo sus pies, cual mastodonte se tratara. Aang se reía junto a ella. LE gustaba que ella se abriera mas y mas con el grupo (en especial con Sokka), pero ahora se venia una etapa difícil. Debian encontrar un maestro fuego que les enseñara, o jamás derrotarían a la nación del fuego. El rey cada día se volvía mas cruel, como adivinando que faltaba poco, para acabar la guerra para bien o para mal del mundo.
- Vamos chicos, no se queden ahí sentados como idiotas, suban luego o le diré a Katara que me lleve a Basing- ce sola ( diganme como se escribe esa cuidad XDD)
- Ya vamos Toph, dile a Aang que deje de intentar pensar, que el se demora
-oye si pienso
- see solo piensas en Katara . Sokka sonrió al avatar provocando que se pusiera mas rojo que una manzana fuji
- de que hablas (movimiento nervioso, que provoco que el aire control mandara a nuestro amigo volando bien lejos)
- Vamos Sokka, Aang dejen de jugar, debemos ir a Basing – ce lo mas pronto posible.
La voz de Katara siempre apremiándolo, siempre causándole placer, desde la primera vez que la vio. Sacudió su cabeza, sabia no podía ser… no por el bien del mundo entero, y su dominio del estado avatar.
- vaya cada dia que pasa nos va mejor, Zuko. Las ganancias que esperaba fueran dentro de un año se han concretado en menos de un mes. Sabia que seria un excelente negocio
- tienes razón tío, la gente ha venido mucho, es mas, creo que tal vez podríamos intentar un servicio a domicilio, para así atender a la gente directo en sus casas.
- es una excelente idea Zuko-
ambos se encontraban sentados en medio del local ya vació, rodeado de velas y fogatas, que le daban un aire acogedor.
Esa tranquilidad se vio interrumpida por un hombre, que ingreso rápidamente, que dejo un paquete en las piernas de Iroh y se fue, tal como había llegado.
- un mensaje de la orden del loto- fue todo lo que dijo, antes de levantarse y dejar solo a su sobrino.
) espero les haya gustado …