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Apareces tú
Capítulo 1: En el vagón de los Prefectos-¿Crees que le halla sucedido algo?- preguntó un chico de hermosos ojos verdes.
-No hay que pensar en forma negativa- le contestó su amigo pelirrojo, aunque en su cara se podía vislumbrar una expresión de preocupación .
-Sí, pero no le puede haber sucedido algo malo, no?- dijo Harry- quiero decir, ya nos hubiéramos enterado no?
-Sí,... supongo- agregó en una voz casi inaudible.
-Por qué Voldemort la puede haber atacado, verdad?... quiero decir, ustedes son mis mejores amigos, y él les puede hacer algo para llegar hasta mí, y...
-Podemos dejar de pensar en eso; Hermione está bien,... tiene que estar bien- añadió Ron.
Harry y Ron se encontraban en el andén 9 y ¾, y desde el momento en que se despidieron el curso pasado no tuvieron noticias de Hermione; hasta el momento ella no había contestado ninguna de sus cartas y nadie de la orden tenía noticias de ella; eso les preocupaba mucho a los dos, ya que últimamente se habían producido varias muertes de parte de los partidarios de Lord Voldemort.
De repente una voz familiar los llamó desde sus espaldas...
-¡Harry!...¡Ron!... como han estado?
Ellos voltearon instantáneamente, y se alegraron al ver que Hermione era quien les hablaba y ella estaba bien; pero en eso los chicos se dieron cuenta de que estaba algo cambiada,... que algo, muy cambiada. Para empezar, su cabello ya no estaba alborotado, sino mas bien ondulado y con sus rizos súper definidos y muy bien cuidados; llevaba puesto un bvd blanco entallado y una falda negra que llegaba a los tobillos que dejaban ver unas sandalias que hacían juego con la falda que tenía puesta; en una de sus manos tenía sujeto el carrito, y en la otra la jaula de Crookshanks con éste adentro.
La reacción que tuvieron los chicos ante aquel cambio tan notorio fue demasiado evidente, y es que ellos no estaban acostumbrados a verla con ropa de calle.
Hermione se acercó a saludarlos y les dio a cada uno un beso en la mejilla, lo que hizo que a los dos se les subieran los colores.
-¿Qué tal sus vacaciones?- les preguntó Hermione
-No crees que eso te lo deberíamos preguntar nosotros?- le dijo Ron- Donde estuviste todo este tiempo?... Nos tenias preocupados.
-Ay chicos, sorry por no haberles contestado ninguna de las cartas que me enviaron; lo que pasa es que me fui a pasar las vacaciones con mis primos; y ellos no saben que soy una bruja; son contemporáneos conmigo, así que no se hubieran tragado cualquier cosa, y se hubiera visto demasiado extraño si contestaba el correo a través de una lechuza; de verdad, de verdad que lo siento chicos.
-Ya no te preocupes, pensábamos que talvez te habían atacado, pero ya no te preocupes. Lo importante es que estas bien- le dijo Harry.
-Gracias,... y ahora podemos ir a buscar un vagón, les juro que estoy cansadísima.
-Sí, sí; vamos a sentarnos antes que se llenen todos- contestó Ron.
Cuando se disponían a buscar un vagón para sentarse...
-Dichosos los ojos que no los ven- dijo una voz que arrastraba las palabras. Draco Malfoy se acercaba a ellos por el pasillos, lo raro es q no estaba acompañado por nadie- Ay, pero si hacen el trío perfecto: un pobre, un loco y una nerd- añadió Malfoy señalando a Ron, Harry y Hermione respectivamente.
-¿Qué haces aquí Malfoy?- preguntó Ron con una cara de “muérete”
-No sé... caminar tal vez...en serio Weasley, das pena: ya no sabes ni lo que esta haciendo la gente.
-Lárgate Malfoy- le espetó Hermione
-Solo para que les quede claro- contestó Malfoy, sin mirar a la castaña- lo hago porque yo quiero – y sin mas se fue.
-¿Qué esta haciendo Malfoy aquí?- preguntó Ron después de un rato.
-Lo aceptaron de nuevo en el colegio.
-QUÉ??!!!- gritaron al unísono Harry y Ron.
-Sí, me tope con McGonagall cuando llegué y me contó que la madre de Draco fue a hablar con el Wizengamot aduciendo que no fue la intención de su hijo que el profesor Dumbledore muriera; que si bien era cierto, su misión era matarlo, pero no lo hizo porque no quería hacerlo, que si él en realidad hubiera deseado eso, no lo hubiera pensado dos veces y lo hubiera atacado; ah y que él no era un mortífago por voluntad propia, lo que pasa era que su padre lo obligó porque ese era el castigo de Lucius por frustrar la misión que tenía a cargo; ya saben, la del Departamento de Misterios. Y ya conocen a los Malfoy no?... solo el hecho de ser uno, les da un derecho que el resto de la comunidad mágica no tiene; y ya ven no?... aquí tenemos a nuestro “querido” Hurón de regreso.
-Por qué la vida es injusta ah?- espetó Ron-... Por qué lo tenían que aceptar de nuevo eh?... Qué les costaba enviarlo a otro colegio ah?... Por qué los del Wizengamot son así ah?
-Maldiciendo a los del Wizengamot no vamos a ganar nada... mejor nos vamos a sentar, quieren?!!- añadió con un tono de súplica.
Encontraron un vagón vacío al final del pasadizo y justo cuando se sentaron partió el tren.
-¡¡¡Chicos. Me había olvidado de decirles!!!- dijo de pronto la castaña súper emocionada- miren esto.
Abrió su baúl y comenzó a buscar algo, y cuando lo encontró lo puso entre sus manos y las extendió hacia ellos, como si se tratara de un tesoro. Era una placa plateada donde se podían leer las palabras “Premio Anual”.
-¡¡Wow,... Felicitaciones Hermione!!- la felicitó Ron .
-Sí, en serio, de verdad te la mereces- agregó Harry
-Ya lo sé- respondió Hermione (n/a: Qué botada!)- me la dieron hace dos semanas; estaba hablando con Jack, mi primo, en su cuarto, cuando llegó la lechuza y me aventó la carta, Jack me miró con una cara; no sabía que le iba a decir; y ese momento, cuando estaba por preguntarme por la carta, mi tía nos llamó para cenar; me sacó de un apuro... bueno, cuando fui a mi cuarto la abrí y casi me da un paro cardiaco de la emoción...
Después de una media hora, Ron y Hermione salieron a la junta de Prefectos. En el camino...
-Mira quienes están ahí, Draco- dijo una voz recontra conocida- Ay, pero si son la comadreja y la sangre sucia... o sea tal para cual!-dijo Pansy Parkinson.
-¿Por qué no te pierdes Parkinson?- le espetó Hermione
-Ay, pero si yo no he dicho mas que la verdad, o no Draco?- pero Malfoy no respondió se había quedado mirando a Hermione con una cara de estúpido- Draco,... Draco te estoy hablando!
-Vámonos, quieres!- le dijo Hermione a Ron, y los dos siguieron su rumbo, aunque la castaña sentía unos ojos grises que no apartaban su mirada de ella.
La verdad era que Draco no se había percatado de lo bien le asentaba esa combinación a la “sangre sucia” como él la llamaba -...pero como puedes estar pensando en eso Draco - se dijo a si mismo.
-Pensando en qué?- dijo una voz conocida a su costado
-No es nada Pansy, solo son tonterías.
-Qué clase de tonterías?
“¿Por qué las mujeres tienen que ser tan curiosas?”- pensó el chico de ojos grises (n/a: MALDITO!!) –... cosas mías, Pansy ok!- y siguió su camino sin despegar su gris mitrar de unos rizos castaños que estaban algo cambiados de su forma original, como él os prefería... NO, ÉL NO PREFERÍA NADA; ... nada que tenga que ver con la sangre sucia de su delante... o sí?
Ron y Hermione llegaron al vagón de los prefectos y se sentaron; todavía no había llegado nadie; pero para su mala suerte, Malfoy y Parkinson entraron unos segundos después. Draco se había sentado junto a la ventana, justo enfrente de la castaña y Pansy junto a él, o sea al frente de Ron; pasaron unos minutos y llegaron Terry Boot y ...
-Padma!!... que estas haciendo aquí?!...pensé que Parvati y tú ya no volverían!!- dijo Hermione con una sonrisa en la cara.
-Lo sé, lo mismo pensamos nosotras, pero al final mamá y papá atracaron, y aquí estamos de nuevo!
-¡Genial!- dijo Ron hablando por primera vez; el pelirrojo no se había percatado en lo bonita que se había convertido la hermana gemela de Parvati; para ser gemelas tenían algunas diferencias: mientras que el cabello de Parvati era castaño claro con alguno que otro toque rubio, el de Padma era de u negro intenso que resaltaba sus ojos azules y su tez blanca; se podría pensar que hasta en el comportamiento eran diferentes: ella era divertida, no contestaba mal y entendía claramente cuando alguien no quería hablar de un tema en especial; en cambio su “querida” hermana era una chismosa de primera, ella junto a Lavender, la ex enamorada de Ron, estaban enteradas del mas mínimo detalle de todos en la vida de Hogwarts y no les importaba en lo mas mínimo alguna persona ocultaba algo por motivos personales, ellas se tenían que enterar de todo.
-Gracias- le contestó Padma con una cálida sonrisa, que hizo que a Ron se le subieran los colores a la cara. Padma se sentó a su lado, y Terry en frente de ella; después de un rato entró la Profesora McGonagall con Hannah y Ernie atrás de ella.
-Bueno señores, vamos a comenzar- dijo McGonagall- pero antes; este año la Srta. Granger cumple doble función: la de prefecta,... y la de Premio Anual, como era de esperarse- agregó McGonagall con una sonrisa especial hacia ella.
-¡Wow!, felicidades Hermione.
-Sí, en serio te la merecías.
-Gracias-dijo Hermione.
-Sí Srta. Granger, muchas felicidades... bueno ahora sí, como bien saben sus deberes vamos a dar las contraseñas de cada casa para acabar esta reunión lo mas antes posible, y les voy a comunicar sus nuevos deberes y las instrucciones de las rondas de todo Septiembre.
Pero Draco no escuchaba, su mirada estaba perdida en el camino de unos rizos castaños que estaban en frente suyo; después sus ojos cambiaron de posición y se fijaron en los ojos almendrados de la castaña, que claramente no estaban mirando a McGonagall sino mas bien estaban como perdidos pensando en algo, y de pronto frunció el ceño y comenzó a mirar en todas las direcciones de aquél vagón hasta que sus ojos se conectaron: los ojos grises de Draco y los almendrados de Hermione se miraban directamente el uno al otro; y, tan rápido como se encontraron sus miradas, Hermione desconectó la unión. Draco se había dado cuenta de que la castaña se había puesto roja, y el ojigris rió por lo bajo.
- Por qué te ríes, Draco?- le preguntó Pansy a su costado. Ella se había percatado de la risa de éste y también de la mirada que compartieron y le había extrañado aquél acto.
-De nada, y no me estés fregando la paciencia ok!- le susurró para que McGonagall no se diera cuenta.
Para todos en la casa Slytherin, Draco Malfoy y Pansy Parkinson hacían la pareja perfecta, al ser ambos descendientes de una larga fila de magos y brujas de “sangre limpia” y sobre todo porque así lo querían los padres de ambos. Claro que a Pansy no le molestaba si sus padres se habían puesto de acuerdo en eso, ya que ella se moría desde hace mucho tiempo por aquél rubio de ojos grises; sin embargo, a veces pensaba que él no sentía lo mismo por ella, ..., y estaba en lo cierto.
A Draco le importaba muy poco lo que sus padres hablen con los Parkinson, y mucho menos lo que toa la gente diga de “la pareja ideal”, aunque toda la sala común en pleno le había dicho que Parkinson estaba perdidamente enamorado de él, pero a Draco sinceramente le importaba muy poco; Pansy podía ser su dizque “mejor amiga”, o al menos eso creía ella, pero de ahí a estar con ella... jamás de los jamases; Pansy Parkinson no le movía ni un solo pelo, no hacía que se pusiera rojo por el estilo cuando la miraba ni nada por el estilo y si algunas veces estaban agarrados de la mano era porque ella lo obligaba, y su bendita caballerosidad inculcada por su madre hacía que éste no la alejara de un ...; bueno la cuestión era que por ser muy caballeroso todos pensaban que andaban juntos..., pero NO, eso nunca; a él le hubiera gustado sentir algo por ella para que su madre estuviera feliz, pero por mas que intentó lo mas que pudo el año anterior no pudo; él la veía como una chica normal y cuando él posaba sus ojos en ella no sentía el mas mínimo sentimiento. Draco se volteo y sus ojos se detuvieron en una chica que estaba sentada frente a él y algo en ella hizo que el rubio sintiera algo en la boca del estomago, como explicar lo que le estaba ocurriendo, como poderse explicar ese repentino sentimiento; pero una voz dentro de su cabeza, por cierto muy parecida a la de su padre, dijo: “ es una sangre sucia, ..., es Granger”. Esas últimas palabras lo hicieron volver a la realidad, no podía enamorarse, y menos de ella; no podía enamorarse de una “ sangre sucia”, una impura como ... ; un momento, ¿¿había dicho “enamorarse”??
Mientras tanto en la mente de la castaña ocurrían cosas parecidas; miraba de reojo al rubio que tenía en frente, no sabía que cosa le atraía de él, era algo inexplicable, ilógico, anormal; pero no podía negar que Malfoy se veía demasiado bien con esa ropa muggle, su cabello caía elegantemente sobre sus orejas (n/A: es como el peinado que usa Tom en la 3° y 4° peli) usaba unos jeans holgados y un polo blanco con mangas negras; la castaña se percató que estaba distraído, estaba pensando en algo.
-Bueno jóvenes- se escuchó la voz de McGonagall en la cabeza de un par de muchachos, la cual sonaba muy lejana- la reunión ha acabado y aquí están sus horarios de ronda- añadió al repartirlos- ah! y ya se pueden retirar.
Hermione cogió el horario que le alcanzaba en esos momentos Ron; lo miro y se dio con la sorpresa de que a ella le tocaba patrullar esa noche; pero eso no era lo malo, la parte mala era su “querida” acompañante, ¿qué le había hecho ella a McGonagall para merecer eso?, i ella misma lo sabía.
-¿Cuándo te toca? – le preguntó Ron cuando salían
-Hoy.
-¿Con quién?
-Parkinson- contestó con un tono de odio.
-Te compadezco
-¿A ti cuando?- le preguntó la castaña luego de haberle hecho una mueca.
-El viernes... con Padma- y en su cara apareció un leve sonrojo.
- Ajá! Te gusta Padma Patil!!!
Qué?? ... yo nunca dije eso.
Tu boca no, pero tu cara lo dijo todo- dijo la castaña haciendo que su amigo se pusiera más rojo aún que su cabello.
De tanto estar molestando a Ron no se dio cuenta que unos ojos grises la seguían en todo el camino.