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Y por fin, el tan deseado día llegó, Snape por fin pudo elaborar la poción envejecedora, ya tenía todos los ingredientes preparados para realizar tan deseado brebaje, sus compañeros se apiñaban alrededor de él, que estaba junto a un gran caldero del cual salía un humo con olor a geriátrico. Tal era la presión que sentía por parte de sus compañeros que tuvo que pedirles “amablemente que se largaran”
-Largaos de aquí, que me desconcentro- dijo enojado.
-Vámonos profesores- dijo Dumbledore- Dejemos trabajar a Severus en paz.
Le costó horrores hacer la poción, el calor que desprendía era insoportable y tenía que ir cuidadosamente no vaya a ser que se pasase y los alumnos acabaran convertidos en ancianitos, lo que le faltaba. Se imagino a sí mismo cuidando a un montón de ancianos, le dio un escalofrío con solo pensarlo.
Afortunadamente, la poción salió con éxito, lo que no fue tan exitoso, fue el darle dicha poción a esas dulces criaturas, tan adorables. Por más que intentaban dársela, ellos pataleaban y berreaban.
-Auu- chilló Macgonagall- Pues Fred Weasley le había dado en la cara.- No hay manera.
-Hay que parar esto como sea- dijo Flitwick, que tenía un bebé en su cabeza.
-A quien se le diga que nos pueden unos bebes, siendo magos altamente cualificados, se partirá de risa- añadió Sprout.
Y llegó la salvación, Albus Dumbledore hizo su aparición, todos los bebés quedaron hipnotizados, quietos, pues éste había lanzado un hechizo ,del cielo caían globos y ositos de peluche todos miraban el cielo, con los ojos muy abiertos, sus dulces caritas se iluminaban, sus bocas se torcían en dulces sonrisas, fue cuando los profesores aprovecharon, comenzaron a darles la poción cuando estaban distraídos, la sorpresa de los bebés fue enorme, algunos comenzaron a llorar de nuevo. Impacientes los profesores miraban con avidez la reacción. Muchos miraban a Snape como diciendo “Si no hace efecto te colgamos del sauce boxeador por las p….iernas” (¿Qué pensabais que iba a decir “eso”? esto es un fic para todos los públicos)
Pero por suerte, los bebés comenzaron a crecer, y poco a poco tomaban su forma original, muchos cayeron desmayados, y como podréis suponer, estaban como Dios los trajo al mundo, pues la ropa de bebé como que les quedaba un poco pequeña. Los profesores iban haciendo aparecer mantas sobre los cuerpos de los alumnos. Al levantarse algunos, sobre todo las chicas gritaron.
-Aaay- chilló Hermione- ¿Qué hago en pelotas?
-Yo tambien estoy desnudo- dijo Ron.
-Y todos- dijo Harry- ¿Qué ha pasado?
-Suban a la sala común de Gryffindor- dijo Macgoagall.
-Profesora ¿Qué ha pasado?- preguntó Hermione.
-No me haga contárselo señorita Granger- dijo con los labios apretados- Háganme caso.
Todos los alumnos de Gryffindor, así como los de las otras casas obedecieron y, evitando mirarse, se fueron envueltos en sus mantas, tapando sus verguenzas, hacia sus respectivas salas comunes.
Cuando se quedó el Gran Comedor vacío, los profesores dieron saltos de alegría.
-Menos mal, por fin se acabó la pesadilla- dijo la señora Pomfrey- Estaba harta de cambiar pañales.
-Todos estábamos hartos- dijo Snape- Aguantar a todos esos crios, que horror.
-No te quejes, que seguro que tú también diste mucho la lata.- dijo Lupin- No olvidemos que nosotros también fuimos niños y ya sé que no es lo mismo cuidar de unos que de cientos, pero ellos no tienen la misma concepción que nosotros de lo que esta bien y de lo que está mal, son solo críos.
-Muy bueno eso que dices Remus- aprobó Macgonagall- pero ahora han vuelto a ser mayores y a tener conciencia de sus actos, por lo que a partir de mañana deberán comenzar a trabajar en lo que les correspode.
Y dicho esto se marchó con aire altanero y más contenta que unas castañuelas, pues ya podría volver a la habitual rutina de enseñar Transformaciones y mandar callar a alguno de vez en cuando.
Pero si había alguien aún más aliviado que Macgonagall, ese era Snape. No podría soportar un día más haciendo de canguro, aún recuerda con gran bochornez la vez en que tuvo que el director les hizo vestirse de payasos de circo para contentar a los bebés, fue frustrante para él deshacerse de su atuendo negro y verse a sí mismo, simulando falsas sonrisas antes unos niños salvajes y primitivos, definitivamente, los niños no eran lo suyo, no podía decirse que tuvieran el insinto paterno desarrollado, bueno excepto Lupin, el cual estaba encantado con las criaturas, pero se le acabó el chollo y no tuvo más remedio que fastidiarse y volver a impartir clases tal y como hacía antes de que ocurriera tal incidente.
FIN
N/A Aquí lo acabé. Por fin, mi fic, espero que os haya gustado, disculpadme si bajé la calidad pero es que siempre me pongo a escribir cuando estoy muerta de sueño, no sé porque, muchos besitos y espero Reviews ¿eh? Okm