|
Author of 7 Stories |
Holaaa!! Ultimo capitulo!!...comentarios aparte. Perdonen la tardanza, pero todo es culpa de la pagina (que misteriosamente no me deja escribir el link ¬¬) asi que a ellos las quejas. O tambien me las pueden dejar a mi en un lindo y modico review..ustedes veran.
Capítulo 8: SE FUE EL DIRECTOR Y ASÍ LOS ALUMNOS
GRAN COMEDOR, DESPUES DE ALMUERZO
- Y bueno, chicos – dijo agitando su capa al caminar hacia ellos, dándole un aspecto algo tétrico – Hemos concluido nuestra fatigosa labor.
-¿Podrías hablar más empalagosamente? – contestó Mc Gonagall con su, probablemente, comentario más dulce - ¿A qué hora pensabas llegar?! Te recuerdo que te habíamos citado a las 12. Además si eso es todo lo que nos tenías que decir, podrías habernos ahorrado toda esta espera, y habrías mandado una lechuza.
-Disculpe, profesora – dijo Moody acentuando el título – Sin embargo, es algo delicado mandar lechuzas con mensajes como este. Además tengo que decirles – dijo dirigiéndose a los alumnos – que la Madriguera está lista y el Sr. Weasley me envió para llevarlos hoy día mismo. En todo caso – dijo mirando de reojo a la profesora Mc Gonagall – debido a mi retraso, es más recomendable que nos vayamos mañana a primera hora.
-¡Ja¿Más recomendable¿Quién recomienda a este tipo¿Un oftalmólogo¿El padre del tiempo? Y ¿qué significa eso de a “primera hora”? – musitó Mc Gonagall con lo cual sólo Kingsley alcanzó a escucharla y la miró con gesto reprobatorio.
Harry estaba algo triste de tener que dejar Hogwarts, para probablemente no volver a poner un pie en él, al menos no como alumno. Sin embargo ese momento tendría que llegar alguna vez, y eso era ahora. Miró a sus amigos entrañables (esto quiere decir Ron y Hermione) y pudo percibir en sus rostros la misma nostalgia por todo lo que habían compartido en ese viejo castillo. A pesar de eso no pudieron evitar mostrar algunas sonrisas por los comentarios entre Mc Gonagall y Moody. Y es que lo que tenía tan enojada a la profesora y ahora subdirectora ( es decir todavía), de la nueva dinastía del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, era simplemente eso. Seguir siendo la subdirectora, y no la nueva directora del colegio, que finalmente habían decidido mantener con las puertas abiertas, para las siguientes generaciones de renacuajos (novatos, nuevitos ¿se entiende?) Porque después de todo ¿qué sacaban con cerrarlo? Todos estarían igual de atemorizados estando en sus casas o en el colegio. Y si morían lejos de sus familias, al menos serían muertos instruidos ¿no? Ese fue el razonamiento que utilizaron los defensores de la continuidad de Hogwarts. Si fue una buena idea, nunca lo sabremos. Pero, y ahora se preguntarán quién es el nuevo director del colegio, pues nada más y nada menos que el profesor Slughorn. La verdad era que todos pensaron que ese puesto le correspondía por méritos y antigüedad a la profesora Mc Gonagall. Sin embargo ella se negó a recibir ese puesto y se lo cedió al siguiente profesor con más experiencia, es decir Flitwick. Flitwick que en ese momento tomaba una taza de café, se atragantó y blandiendo su dedo amenazadoramente dijo que él no se haría cargo de un puesto así, luego que fuera dejado por el mago más poderoso del último siglo. Mc Gonagall entonces, pensó en retractarse de lo dicho y asumir el cargo que le correspondía por obviedad. Pero no contaba con que la Profesora Sprout nombrara sin ninguna autoridad al profesor Slughorn como el mejor candidato. Éste que estaba pensativo en ese momento, salió de su ensimismamiento y balbuceó un “Sí, yo estoy a favor” sin tener la más remota idea de lo que se hablaba. Fue así como Sluggy llegó a director. Si esta decisión le pareció al rato, no lo sabemos. Pero al parecer, al tener una conversación en su ahora despacho detrás de la gárgola, con un retrato, se presume que con Phineas Nigellus, decidió que al ser director se obtenían grandes beneficios, y además podría seguir haciendo fiestas de su club, estando más vigente que nunca entre las celebridades del mundo mágico.
Luego de la llegada de Ojoloco y de escuchar algunas noticias relacionadas con catástrofes ocasionadas por mortífagos, los profesores determinaron que no tenían nada más que hacer en el colegio, hasta el próximo año, y huyeron a sus casas.
-Harry- dijo la profesora Mc Gonagall ya ataviada con su traje escocés- espero verte el próximo año y quizás verte en alguna posible reunión de la Orden. Estamos pensando reunirnos, ya sabes, para arreglar algunos asuntos que quedaron pendientes con la muerte de Dumbledore- y tosió nerviosamente como si ahora nombrar a Dumbledore fuera lo mismo que nombrar a Voldemort.
-Por supuesto – dijo Harry asintiendo sin decidirse por contarle sobre su propósito para el próximo año – Hay muchas cosas de las que hablar. Dumbledore me contó sobre cosas que debemos resolver.
-Ojalá sea lo que creo, y él te haya contado las cosas que con nosotros no fue capaz de comentar. Así podremos actuar rápidamente y no tendremos que descifrar algunos escritos que dejó. Algunas bitácoras.
-Vamos, Dumbledore se dedicaba a escribir diarios de vida. Esta sí que era nueva
-Nos veremos entonces, profesora – dijo Harry con una sonrisa cínica.
Pero ahora fue Slughorn el que se acercó.
-Harry, Harry – dijo negando divertido – Nunca te perdonaré el que no hayas asistido a mis fiestas. Supongo que el próximo año no podrás librarte de mí. Menos ahora que soy el director – dijo con tono importante.
-Tendré que decepcionarlo de nuevo – dijo Harry poniendo su cara más melodramática – He decidido hacer cosas “más importantes” el próximo año.
-¿Cómo? – dijo Slughorn de lo más extrañado.
-Algún día se lo comentaré – dijo Harry señalando a los demás profesores que se dirigían a tomar el Autobús Noctámbulo – Sin embargo, no puedo ocultarle que mi decisión depende básicamente de algo que usted me reveló.
Slughorn puso su cara más aterrorizada y huyó con los demás profesores que se despedían de todos (en especial de Harry), esperando que no fuera la última vez que los vieran (en especial a Harry, porque ya saben, si él moría, otro peor quedaría vivo)
-Y ahora, mis queridos ex-alumnos – dijo Moody en su tono más socarrón, luego de que los profesores se hubiesen retirado - ¿Qué les parece si vamos todos juntos y almorzamos en Hogsmade?
Los chicos no cabían en sí de felicidad. El haber estado toda una semana encerrados en el castillo, sin preocupaciones escolares, los había hecho darse cuenta de lo aburrido que podía llegar a ser Hogwarts, sin el resto de los estudiantes y su bullicio constante. Además el respirar aire fresco les haría muy bien, sin agregar que sería una de las últimas ocasiones del trío para visitar el pueblo que los había acogido tantas veces, y por distintos motivos. Por sus cabezas pasaron los momentos en que visitaron las Tres Escobas y escucharon conversaciones ajenas, o visitaron clandestinamente a Sirius, que vivía por los alrededores, escondido de la justicia; cuando formaron el ED en Cabeza de Puerco; cuando visitaron tantas tiendas, la casa de los gritos y Harry aprovechó de asustar a Malfoy, Crabbe y Goyle. Pero sin querer habían crecido y las cosas habían cambiado, tomando un rumbo siniestro: ahora al referirse a Malfoy no lo podían hacer con ese fastidio característico de las personas que no se llevan bien, si no que era un odio por un enemigo mortal, y ya nada se podía tomar a la ligera.
Oyeron a algunos aurores reclamar sobre la seguridad que podía ofrecer las Tres Escobas, pero Moody no escuchó reclamos, porque tenía decidido ir a Hogsmade por unas transacciones que debía realizar allí. Sin embargo ninguna queja fue hecha por Kingsley, quien ahora luego de haber vuelto a hacer un auror secundario a cargo de Ojoloco, se mostraba impasible, pero nada estresado. Tan sereno y perspicaz como siempre lo había sido.
Almorzaron en las Tres Escobas, donde reinaba un ambiente poco festivo y no había la aglomeración característica del lugar. Sin embargo nuestros protagonistas no se desanimaron y comieron y tomaron cerveza de mantequilla hasta la saciedad. Ahora el local era atendido por Madame Rosmerta, la curvilínea mesera y por un acompañante que había sido contratado luego del lamentable percance que había sufrido Madame Rosmerta durante el año. Pero a pesar de eso ella se veía muy bien, y como siempre atraía la atención de todas las miradas masculinas. En especial las de Ron, que trató, al parecer sin lograrlo, de que Hermione no lo notara.
Por la tarde fueron a Honeydukes y se aprovisionaron de grandes cantidades de chocolate, y caramelos de variados tipos. Harry recordó con nostalgia como los gemelos le habían enseñado el camino a Hogsmade desde Hogwarts por la bodega de ese local. Trataron de visitar más negocios pero la mayoría estaban cerrados y no pudieron seguir recorriéndolos, por lo que pasearon por las polvorientas calles y hasta divisaron la casa de los gritos, tan sombría como de costumbre, pero que no emitía gritos desde hacía años. (o desde que ellos habían caído allí)
Cuando regresaron al castillo, todos estaban algo cabizbajos, excepto Dedalus y Moody, que habían tomado unos whiskies de fuego de más, y por la noche sólo se veían un poco más soñolientos. Los aurores estaban preocupados por los tiempos que vivían, nuevamente tan oscuros y los niños nostálgicos y algo asustados por la realidad que por primera vez les tocaba vivir: ver como el mundo mágico se resguardaba, causándose más temor que el que podría causar el hecho de por sí.
-Señor – se acercó Kingsley a su jefe hablándole en voz baja y lenta para que comprendiera – Hemos armado una trampilla a la entrada de la Sala común, para vigilar a los chicos desde ahí.
-Tonterías – bramó Ojoloco y se dejó caer en una butaca – Para qué... Eh, quiero decir ¿por qué separarse? Nunca has escuchado el lema de los enemigos: “divide y vencerás” No debemos dividirnos. Creí que te había dicho que eso era lo mejor. Te tenía en mayor estima, Shacklebolt – terminó con reproche
-Cierto, Sr. Arreglaré las cosas para que durmamos todos acá – Kingsley no se dejó abatir por las palabras de Moody. Al parecer no le importaron nada. Probablemente creía que su jefe en ese estado, con aliento a alcohol no tenía mucha credibilidad, y no se equivocaba.
-¿Has vuelto a ver a tu tía, Vane? – preguntó Moody en un delirio de nostalgia, mientras los chicos ayudaban a Kingsley con las cosas, ya que los aurores no parecían en condiciones de querer hacer nada – Cantaba muy bonitos boleros. Yo solía salir con ella.
-¿Si? – dijo Sara muy sorprendida con cierto espanto en su expresión.
-Claro. Siempre me cantaba esa canción: “ Cuando el sol deje de calentar nuestro corazón / y nuestros primos jueguen lejos del caldero / nos olvidaremos de las lechuzas y sólo nos quedaran los boleros” Eran tiempos muy bonitos – y se quedó mirando el techo de forma ensoñadora.
Elphias y Dedalus se miraron y rompieron en carcajadas que contrastaban con las miradas asustadizas que dirigía Sara a su jefe, como si fuera incapaz de creer que ese señor en algún tiempo hubiese sido un jovencito que cantaba canciones cursis a la luz de la luna y con su tía como co-protagonista. Tonks se limitaba a mirarlo de forma cariñosa.
-Ojoloco, parece que te pasaste con las copas ¿eh? – dijo y sus palabras se hicieron más certeras cuando el ojo mágico comenzó a moverse incansablemente sin mirar a nada en específico.
-Mmm. Puede ser – de pronto se fijó que la que le había hablado era Tonks y endureció su tono - ¡Cuántas veces te he dicho que te dirijas a mí con un mínimo de respeto! Soy tu jefe y debes decirme señor o Moody ¡ No Ojoloco! – luego bajó el tono y empezó a murmurar cosas ininteligibles hasta quedarse finalmente dormido.
-Bueno, Ojoloco – dijo Tonks y lo tapó con una manta como si se tratara de su abuelito.
-Ya está – dijo Kingsley llegando con sus pertenencias – Resulta que ahora se quedó dormido y ni siquiera se va a dar cuenta de si durmió acá o allá. Será pues – dijo encogiéndose de hombros y sacando de entre su baúl el famoso tablero de la ouija, que luego de la desaparición de Lisa Lovegood no habían vuelto a ver. Miró a Harry de forma interrogativa - ¿Quieres que te lo deje?
-No lo sé – dijo Harry mirando el tablero con curiosidad – Al parecer el portal está cerrado. No creo que nadie conocido vuelva a surgir de ese tablero.
-Sí – dijo Luna repentinamente- Según el holandés socio de mi padre, sólo tiene un tiempo de duración. El Sr. Black también dijo algo sobre eso, que se cerraría un portal o algo por el estilo.
-¡Cielos! – dijo Tonks en tono molesto – Podrían habernos avisado antes de todo esto. Podría haber visto a mi primito.
-Pero ya viste lo que pasó por tu descubrimiento – aportó Dedalus mirando de forma suspicaz hacia Kingsley, quién se sonrojó y murmuró algo parecido a unas disculpas por su comportamiento durante los últimos días.
-¿Qué? – gritó Elphias y miró hacia todas partes sin parecer encontrar a la persona que había hablado. Kingsley se fastidió más aún y se subió arriba de una mesa, donde en esos momentos se encontraba el tablero abierto y dijo claramente:
-Yo Kingsley Shacklebolt, en pleno uso de mis facultades, pido perdón por haber sido tan despiadadamente entrometido, controlador y...
-Gruñón – continuó Elphias.
-Déspota – siguió Sara
-Pastel – ayudó Dedalus
-Y falta agregar que en lo de entrometida y pastel también entra Tonks – agregó Ginny mirando divertida a la aludida que la miró con el ceño fruncido – Es verdad Tonks, admítelo. Si no hubieras venido a espiarnos durante la visita del papá de Harry, quizás ahora sabríamos cosas muy interesantes y útiles. Por lo que con esto quiero decir que todos nos comportamos algo extraños durante esta semana – se sonrojó levemente – y encuentro que deberíamos aceptar las disculpas de Kingsley que sólo ha tratado de hacer lo mejor – y mirando de forma sugerente a Moody – y de hecho lo ha hecho mucho mejor de lo que lo habrían hecho otros.
-Sí, en eso no hay duda – contestaron al unísono Ron y Harry.
-Pues entonces, está perdonado – dijo Harry – Pero Tonks todavía tiene que hacer méritos.
-¿Y eso qué quiere decir? – preguntó en tono de reproche
-Que pongas esa cara tan parecida a la de Snape, pero con el pelo verde – rogó y todos sus compañeros se le unieron en la súplica.
-Está bien, está bien – dijo como si fuera lo que más la fastidiaba en el mundo pero en el fondo le encantaba mostrar sus dotes de metamorfomaga. Se apretó la nariz y comenzó a inflarse como años atrás lo había hecho tía Marge. Se puso roja y luego pálida para pasar a convertir su angelical rostro en la cara del último profesor de DCAO que habían tenido: Severus Snape. La única diferencia es que su característico pelo negro grasiento, ahora era verde y grasiento – Y no les digo nada porque mañana tenga que lavarme el pelo hasta con detergente para que me salga toda esta grasa.
El comentario hizo soltar una carcajada general, pero de improviso Kingsley soltó un alarido y bajó rápidamente de la mesa.
-¿Qué rayos...? – alcanzó a preguntar Dedalus, pero cerró la boca al darse cuenta que lo que había pasado, era un gran holograma que no se parecía en nada al de Lisa, muy corpóreo y de gran tamaño, que había salido del tablero y espantado al rozar de forma misteriosa a Kingsley que justamente en esos momentos se encontraba sobre él.
-Es una lástima que hayan dejado el tablero abierto. Tenía muchas ganas de darle una sacudida y hacerlo bailar la conga. Era mi ritmo favorito – dijo Albus Dumbledore, el holograma (aunque no lo pareciera), con su típico humor que nunca venía al caso, porque todos estaban preocupados de cosas más serias. Tonks al ver al director cambió su aspecto rápidamente para no semejarse a cierto asesino rastrero.
-Profesor Dumbledore – dijo Harry en un tono bastante lastimero como si no hubiese ansiado encontrarse con ese holograma
-Buenos días a todos – dijo inclinando su majestuosa cabeza. A pesar de ser un holograma, era de un tamaño bastante mayor que los demás y demostraba la edad en que había muerto Dumbledore, sin embargo se veía como todos lo recordaban, es decir el viejo profesor, pero en buen estado y no como lo había visto morir Harry: débil y tembloroso. Luego de saludarlos indicó con el brazo a Moody, que al parecer seguía roncando y no había notado la aparición de Dumbledore en la sala (y eso que él siempre estaba en “alerta permanente”) – Preferiría que no lo despertaran. Yo sólo estoy haciendo una visita de rigor, y no soy alguien tan importante.
-¿Cómo no?- dijeron Kingsley y Tonks muy sorprendidos.
-No, en realidad en el Más Acá yo no soy nadie. No se imaginan todos los problemas que he tenido con los del registro. Si piensan que la burocracia termina con la muerte, están muy equivocados ¡los perseguirá hasta detrás del velo! Pero bueno, no hablemos de eso.
-Profesor – dijo Hermione levantando la mano para hacerse notar, y hablando tímidamente.
-Oh, Hermione ¿Cómo has estado? – dijo Dumbledore en tono afable – Me he encontrado con tu pariente mago más directo. Un tal Jack Sullivan
-He estado bien, Profesor, gracias – dijo Hermione ahora en un tono más cortante – Tuve el placer de conocerlo ya. Era mi bisabuelo y en realidad no nos llevamos muy bien, que digamos.
-Lo sé. Me dijo que por favor te dijera que está muy arrepentido por lo que dijo y que su intención no era darte a entender eso. Se encontraba muy cabizbajo cuando lo encontré.
-Es lo mínimo que puede sentir después de como hizo sentir a su bisnieta – dijo Ron como quien no quiere la cosa
-Me parece muy bien que cuentes con amigos tan leales – dijo mirando a Hermione, guiñándole un ojo y riendo de forma socarrona
-Señor – habló ahora Harry.
-Espera un momento, Harry. Antes me gustaría, Hermione que me permitieras llevarle tus disculpas a Jack. De verdad que las necesita, él se siente muy orgulloso de ti y también de la actitud que has tenido con él. Reconoce haber sido en su juventud un poco maníaco con esto de la limpieza de sangre, pero dice que ahora ha cambiado y te quiere mucho por haber sido una de las principales causas de su cambio de actitud.
-Supongo que estaría bien – reconoció Hermione un poco más convencida – Después de todo, sigue siendo pariente mío y si está arrepentido.
-Muy arrepentido. Me encanta ver como puedes reconocer las equivocaciones en los demás y perdonarlos. Por Acá hay algunos Balck que todavía les cuesta reconciliarse – dijo algo fastidiado – Muy bien le llevo entonces tus disculpas.
Hermione se limitó a asentir con la cabeza.
-Bueno, ahora Harry ¿qué querías decirme? – dijo fijando sus ojos azules en su protegido.
-Me gustaría preguntarle algunas cosas sobre el día en que murió y hacerle notar otras.
-Está bien – dijo con un tono resignado – Pero tengo que advertirte que hay algunas cosas de las que no podemos hablar y por más que insistas no te las voy a contestar.
-Pensé que ya había superado la etapa de “eres muy menor para enterarte de cosas tan peligrosas” ¿No había dicho que esa era una actitud de viejo loco? – agregó Harry empezando a cabrearse.
-Todos miraron a Harry con caras de reproche como si se estuviera pasando con el comentario. Por más que hubieran tenido cercanía ellos dos, eso no significaba que pudiera dirigirse a su ex director con una soltura y vocabulario que utilizaría con alguno de su edad. Pero Harry había tomado esa postura porque se temía que Dumbledore actuara aún después de muerto como lo había hecho hasta su quinto curso, es decir ocultándole cosas importantísimas, que luego habían desencadenado de forma indirecta la muerte de Sirius. Y no pensaba perder el tiempo en nimiedades.
-Es verdad – dijo Dumbledore sin cambiar de tono – Pero ahora no son mis propias convicciones de viejo loco las que me impiden decirte las cosas. Son las ordenes del Más Acá y no puedo violarlas así como así.
-No se preocupe, no me refiero a eso – dijo comenzando a pasearse- Me gustaría saber cuál fue el motivo por el que confió en Snape hasta las últimas instancias, incluso cuando usted estaba muy débil y él levantó su varita sin ningún miramiento.
-No voy a responderte eso – continuó Dumbledore con su típico discurso acerca del tema – Confío en él y no se me antoja decirte mis motivos.
-¿Qué¿Confía todavía? – interrumpió Tonks sin poder contenerse – Está bien que haya confiado en él si le dio pruebas de eso, pero después de haberlo matado y haberse unido a los mortífagos (es decir seguir siendo mortífago porque al parecer nunca se retractó), usted no puede seguir defendiéndolo. Todos tuvimos siempre dudas sobre Snape...
-Sería bueno que reconociera que se equivocó con él. Un error lo comete cualquiera ¿no? – interrumpió Harry en tono burlón como si retara a Dumbledore a que dijera lo que él quería escuchar hace tiempo – Hasta cuando todos le restregaron por las narices el hecho de que Snape no era de fiar.
-Lo sé – dijo Dumbledore – Sé muy bien todo eso. Sin embargo el hecho de que Severus me matara, hizo reafirmar mis suposiciones sobre su lealtad.
-Claro, de lealtad a Voldemort sin duda – continuó Harry sarcástico - ¿Por qué no admite que se equivocó nada más?
-En lo único que me equivoqué fue en dejarle impartir las clases de DCAO. Pero en todo lo demás te equivocas tú.
-Profesor ¿Por qué no nos dice los motivos que lo hicieron confiar en el profesor Snape? – preguntó Hermione – Así podremos entender si es que él sigue siendo de confianza.
-¡Mentiras! Para empezar, Hermione, él ya no es nuestro profesor no hay necesidad del “profesor” con ese traicionero, y segundo no hay ningún motivo que justifique el haber matado a Dumbledore.
-Hermione, eres una niña muy inteligente. Al menos no eres tan impulsiva – dijo mirando a Harry con reproche – Sin embargo no puedo explicarles mis motivos. Aún no estoy tan convencido de todas mis sospechas, pero creo estar en la razón. Ahora Harry, sólo te disculpa tu actitud, el darme cuenta que me quieres mucho y que por eso tomas esa pose. Pero está bien, comprendo. Sólo que en ese punto no puedo ceder, lo siento mucho – hizo una pausa y continuó – Quisiera hablar sobre el hecho de que quieren dejar el colegio.
-¿Qué? – dijo Ginny dirigiéndose hacia su hermano - ¿Quieres dejar el colegio¡Estás loco! Mamá te mataría.
-¡Silencio! Ya soy mayor de edad. Puedo hacer lo que quiera. Además tenemos que acompañar a Harry. – dijo Ron retando a su hermana
-Entonces yo también los acompaño ¿adónde? – preguntó Ginny muy testaruda.
-Los Weasley son siempre muy leales – dijo Dumbledore con una sonrisa – Pero...
-Pero ya está decidido – dijo Harry – Mi madre ya lo asumió, en el fondo tengo su permiso. Además tengo que hacerlo.
-No tienes que hacerlo, quieres hacerlo – rectificó Dumbledore – Pero yo no iba a contradecirte, sólo quiero decirte que tienes que sopesar unas cuántas cosas antes ¿Crees que acaso es de mucha utilidad ser un joven que ni siquiera tiene los EXTASIS, por ejemplo.
-Sí, sí. En eso tiene razón – apuntó Hermione.
-Y acaso es de mucha utilidad tenerlos – dijo Harry como si fuera la razón más estúpida – No son necesarios para una búsqueda. Además Hermione, contigo nos basta en conocimiento. Ya en quinto sabías hacer encantamientos proteicos que son nivel de EXTASIS.
-Pero hay muchas cosas que aún no sé hacer – dijo Hermione ofuscada
-¿Como qué? – dijo Ron casi retóricamente
-Bueno, no lo sé, algo debe haber - dijo rascándose la cabeza más ofuscada aún.
-Y el punto más importante al que quiero llegar es ¿cómo es que piensan salir a buscar¿Saben por dónde partir? – dijo Dumbledore alzando las cejas detrás de sus lentes de media luna.
-Disculpen – dijo Dedalus que se veía más perdido de lo normal porque hacía esfuerzos sobrehumanos para seguir la conversación, ya que recuerden él también se había pasado un poco de copas - ¿Qué es lo que deben salir a buscar?
-Diggle, cierra el pico – dijo Kingsley fastidiado, porque él entendía perfectamente la conversación, aunque al parecer el resto de los aurores estaban igual que Dedalus.
-Bueno, la verdad es que con su ayuda nos sería mucho más fácil partir – dijo Harry mostrando una sonrisa nerviosa.
-Es aquí adonde quería llegar. Necesitas información sobre Tom Riddle, y para conseguirla necesitas acercarte de forma inteligente a las personas que lo rodearon. Pesquisar su historia como te enseñé. Hay unos cuántos profesores en Hogwarts que le dieron clase. Podrías partir por ahí.
-¿Usted no sabe nada más? – dijo Harry sin poder creérselo. Dumbledore siempre sabía algo más.
-Sospeché durante un tiempo de que algunos mortífagos conocían algo, pero he llegado a la conclusión de que son muy pocos los que realmente llegaron a conocer la verdad, entre ellos Regulus Black Creo que esto te da una pista muy valiosa. Todos los mortífagos que se hacen llamar la mano derecha de Voldemort, en realidad no tienen idea de nada. Regulus siempre fue un segundón y desde ese puesto es mucho más fácil darse cuenta de cosas. Además no están tan fanatizados como los del círculo interno.
-Pero, entonces... – Harry no continuó la frase pero ya se estaba haciendo ideas más claras – Azkaban todavía está en funcionamiento.
-Así es, pero ahora está resguardado por personal del Ministerio – habló Sara – Se les está haciendo difícil controlar a los dementores.
-Y todavía hay mortífagos en ella – musitó Harry en un murmullo casi imperceptible. Dumbledore asintió y se le vio más tranquilo, como si dejara sus suposiciones en buenas manos.
Luego de un momento en que los aurores comentaron la dura tarea que se le venía a Scrimgeour y en general al personal del Ministerio y en el cual los niños hablaron sobre las posibilidades que tenían de sonsacar información gracias a la pantalla de Harry; Luna se dirigió resueltamente al holograma, mientras nadie los tomaba en cuenta:
-Señor ¿Puedo preguntarle algo?
-Puedes preguntar lo que sea. Ahora que yo pueda o quiera responderlo es otra cosa – dijo con una sonrisa
-¿Por qué las características de su holograma son tan distintas a las de los demás? Mi madre estuvo aquí ayer y no lucía igual a usted.
-¿Sí? – preguntó Dumbledore poniéndose imperceptiblemente nervioso – Puede que sea porque mi muerte fue reciente, por lo tanto mis características no son tan similares a las de tu madre, que ya ella lleva sus años muerta.
-Sí, pero usted no parece un muerto en absoluto – dijo convencidísima Luna
-Puede que tengas razón, pero no sé qué es lo que esperas que te diga, si pareces estar tan convencida de tu idea – dijo guiñándole un ojo – No creo que cambies de parecer con nada de lo que te pueda decir – luego subió la voz – Bueno ya es hora de que me despida. Espero verlos pronto – hizo una pausa – No mejor no tan pronto. Sé que lo que viene es duro, pero tenemos todas las de ganar – y con esto señaló a Harry – Sólo necesitan usar la cabeza – y con un ligero movimiento de vuelta al tablero, el seudo holograma de Dumbledore desapareció de la vista de todos los presentes y emitió al desaparecer un ligero ¡plum!, tan repentino que nadie pudo preguntarle nada más.
-Fue un gran hombre – murmuró Elphias y todos asintieron con la misma vehemencia.
EN LA MADRIGUERA
Los preparativos para la boda entre Bill y Fleur estaban listos, y mucha expectación envolvía el ambiente cálido de verano. El día antes de la boda las cosas volaban de allá para acá (por efecto de magia) y se ordenaban solas, para dejar algunos espacios y dejar el paso libre entre una habitación y la otra. Como Fleur nunca estuvo muy de acuerdo en hacer la fiesta en la Madriguera, sólo pudieron convencerla al decirle que dicha fiesta sería en grande e invitarían a medio mundo mágico, hecho que hizo fastidiar un poco bastante a la Sra Weasley que debía lidiar con un montón de canapés, sillas, mesas, manteles, tortas, piñatas y hasta zeppelings mágicos. Había tanto cachureo, que Harry pudo notar a duras penas unos dulces que llamaron mucho su atención, ya que se encontraban en grandes cantidades. Lo curioso es que los dulces parecían cucarachas que eran muy difíciles de tomar y por ende muy difíciles de tragar sin que se dieran paseos de más por la boca. Recordó que en una entrevista con Dumbledore en su despacho, éste le había ofrecido estos curiosos dulces, pero en aquella ocasión los había rechazado porque se le hizo imposible tomarlos sin que chillaran o al apretarlos hicieran ese molesto sonido que hacen las cucarachas al ser aplastadas. No entendía muy bien el significado de tantas cantidades de esas cucarachas para el matrimonio y le preguntó al Sr. Weasley que se encontraba en esos momentos contando a los posibles “paracaidistas” que pudieran llegar a la fiesta.
-Sr. Weasley ¿Para qué tienen tantos de estos dulces? – dijo tomando en su mano derecha una cucaracha.
-Ah, eso – dijo sin darle mucha importancia – Supongo que te parecerá extraño, siendo tú de origen muggle, pero estos dulces de cucarachas son una tradición moderna para los matrimonios mágicos. Se dice que los novios deben comer medio kilo de cucarachas para asegurar que lo peor del matrimonio ya pasó y que lo que vendrá no podrá ser de ningún modo más malo que comer semejante cantidad de bichos. Pero ya sabes – dijo encogiéndose de hombros – no es más que una banal tradición.
Harry sonrió abiertamente y tomó un gran puñado de cucarachas para comérselas antes de la cena. Si tiempos difíciles era lo que querían darle, tiempos difíciles tendría. Pero al menos, si es que el dicho era cierto, al comerse las cucarachas podría decir que una gran parte del trabajo estaba hecha.
FIN
No tengo muchas mas cosas que agregar ademas de que agradezco los RR de algunas (no voy a decir muchas) personas que dedicaron tiempo a escribirlos y dejar sus comentarios, aunque este yo o no de acuerdo, siempre son valiosos (ya en realidad estoy dando la lata y me estoy poniendo cursi, pero supongo que se me perdona si este es el ultimo capitulo)
Agradezco a :
Ceci87 - - - Me rei mucho con tu profile y te agradezo profundamente todos tus RR, porque me ayudaron (creo yo) a algun crecimineto literario. Sobre tu último RR ¡claro que no llore con el final del 6to! y si lo hice fue de pura rabia con JK por no haber hecho el libro como se lo merecia la situacion. Creo feacientemente que Dumbledore esta muerto, y solo lo lamento porque lei el 6to, aunque conocia el final antes de leerlo y en ese minuto no me importo. Admito que ahora le tengo un poco mas de cariño. Me gustaria que me dejaras un ultimo RR diciendome por que en el capitulo anterior hice que Ron te agradara un poco mas (aunque en realidad deberia encantarte, porque es exquisito) GRACIAS POR TODO!
Bongio - - - Tonks eh? no me lo esperaba. La verdad es que a mi me gustaria parecerme a Sirius (no en realidad lo que me gustaria de el son otras cosas, pero no viene al caso) Disfrutaras leyendo en el futuro..porque espero que algo bueno se venga. Solo el tiempo lo dira. Te agradezco mil tus RR, porque son opiniones de escritora a escritora. Por cierto, es hora de que actualices.
Koumal Lupin-Nott - - - Aunque no me hayas dejado RR la ultima vez ¬¬ yo lo comprendo y te agradezco tambien todos tus comentarios que siempre me dieron ganas de seguir escribiendo, puede que sea porque eran aduladores, pero ME ENCANTAN! Es lo que los demas deberian aprender: a las autoras nos gusta que nos digan todo el rato lo bien que lo estamos haciendo (puede que tb sea porque somos minas) : ) gracias, gracias y gracias.
También agradezco (mira que soy agradecida ) a las personas que no siguieron la rutina de comentarios, pero que dejaron uno que otro RR alentador: camislafann, (aunque seas mi amigui 29m del alma) y Shiras Kino. Que de algun modo se la jugaron y dejaron alguna opinion. Aunque nunca sabre si terminaron el ff.
Y por último nos queda la gente que nunca dejo RR y solo tengo constancia de que leyeron porque me agregaron a sus favourites List: GabiiChan y Rouge Dark-Black. Ademas de la gente que no tengo idea que se paseo por el ff. Gracias tambien. Gracias PC, Gracias Dios y Gracias teclado
Espero que despues de tanto agradecimineto se sientan satisfechos. Me despido esperando que no sea la ultima ves que nos leamos, y ojala el muso me aliente a hacer un ff filete de los merodeadores.
Nos Belmont (me despido solemnemente haciendo un saludo militar (imaginen eso por dios! xD))
CHAOO
PD: nunca les deje besitos como lo hacen tantas autoras. Pero es el fin asi que ¿que importa si pierdo mi credibilidad? BESOS PARA TODOS (AS)!!