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(882) CAPÍTULO SIETE: PARVATI, KATIE, LAVANDER, LEANNE Y UNA APUESTA QUE GANAR
Neville Longbottom estaba intrigado. Hacía casi una semana desde el anuncio de Dumbledore, y al día siguiente conocerían a sus nuevos profesores. Y en todo ese tiempo, Jade no había vuelto a aparecer.
Normalmente, que un alumno faltase no le hubiese molestado demasiado, después del regreso de Voldemort ocurría constantemente. Pero Ron se había pasado cada minuto de los últimos seis días preguntándose, y preguntándole, dónde podría estar el joven Dumbledore, y cuál podría ser su malvado plan. Las únicas que parecían igual de preocupadas eran Lavander, Katie, Parvati y Leanne, por algún motivo más allá de su comprensión. Lavander y Parvati siempre habían sido las reinas del cotilleo, así que no era de extrañar, pero nunca se hubiese imaginado que Katie y Leanne compartiesen su interés por el recién llegado.
Irritado, llenó su plato de tostadas y se dispuso a escuchar otro interminable discurso por parte de la recién descubierta locuacidad de Ron.
Pero Parvati y Leanne cortaron por lo sano la perorata del pelirrojo cuando se dejaron caer junto a Hermione con gesto agotado pero triunfante y alzaron el puño en señal de victoria.
-Ya puedes ir preparando tus galeones, Lavander. Esto –recalcó Parvati, señalando unos folios grapados en forma de periódico que había colocado sobre la mesa- pronto estará por todo el castillo.
-¿Y se puede saber qué es eso?- preguntó Katie, desdeñosa.
-Esto, querida amiga, no es sino una copia de la entrevista exclusiva que hemos obtenido del misterioso Jade Dumbledore.- respondió Leanne, sin poder contener una carcajada ante la expresión de desconcierto de la otra.
-¡¿Qué?! ¿Cómo la has conseguido?- exclamó Lavander, examinando los folios con una mezcla de interés e incredulidad.
-Al principio estábamos como vosotras. Quiero decir, no es como si pudiésemos caminar hasta la mesa principal y preguntarle, ¿no crees?
-Ahá. Así que decidimos averiguar dónde estaba su cuarto para poder esperarle allí y preguntarle.
-Pero, su habitación estaba en la zona de los profesores, así que eso estaba descartado.
-Y entonces, bueno, podría decirse que tropezamos con la solución.- continuó Leanne con una risita.
-Verás, Leanne y yo caminábamos por el castillo, pasada la medianoche, distraídas tratando de encontrar una solución. Teníamos hambre, nos habíamos saltado la cena para seguir buscando a nuestro misterioso huésped...
-Así que fuimos a las cocinas en busca de algo de comer.
-Ya sabes, aquello estaba lleno de elfos...
-Y Parvati estaba tan distraída que tropezó con uno de ellos.- explicó Leanne con una sonrisa burlona.
-Sí. Uf, me puso perdida de crema de manzana...- siguió Parvati, arrugando la nariz ante el recuerdo.- El elfo se disculpó como un millón de veces y con un chasquido de los dedos me dejó limpia de nuevo. Y Leanne murmuró: “ojalá todos los problemas se resolvieran así de fácil”
-Y entonces nos dimos cuenta de que probablemente, ¡era así de fácil!
-Y le pedimos al elfo que llevase a Jade una nota de nuestra parte...
-¡...pidiendo una entrevista para la revista del colegio!
-Un momento, ¿qué revista?- intervino Hermione, con el ceño fruncido. Ella no recordaba ninguna revista del colegio.
-Sí, nunca había oído hablar de una revista del colegio.
-Bah, eso no es más que un mero tecnicismo.- repuso Parvati, desestimándolo con un gesto de la mano.
-El caso es que aceptó.
-Y quedamos con él para realizarle la entrevista.
-La copiamos con el hechizo que nos enseñó McGonagall el otro día y se la dimos a las lechuzas del colegio para que repartan una a cada estudiante, sin falta.
-Y a Tonks.- le recordó Parvati.
-Sí, por algún motivo Nymphadora también quería un ejemplar. No las repartirán hasta mañana. Deberíamos haber ido a la lechucería con más antelación.
-Aún así...hemos ganado la apuesta. Si sois tan amables...- exigieron Parvati y Leanne a Lavander y Katie, extendiendo sus manos hacia ellas.
-¿Qué apuesta?- se interesó Ron, viendo cómo las dos sacaban un puñado de galeones de la mochila y se los pasaban a sus respectivas amigas.
-Un placer hacer tratos contigo, Leanne.- dijo Parvati, estrechando la mano de Leanne y guardando sus galeones.
-Sí, lo mismo digo. Katie, ¿vienes? Ya he terminado el desayuno.
Katie miró con tristeza su plato, aún intacto, y suspiró:
-Sí, claro. He perdido el apetito.
-Verás, Ron, Lavander y yo discutimos el otro día, y quiso la casualidad que Katie y Leanne estuviesen en la misma situación cuando entramos en la sala común. Así que les propusimos una apuesta: Katie y Lavander formarían un grupo y Leanne y yo otro, y quién averiguase más de Jade Dumbledore en el menor tiempo posible, ganaba.
-Todas aceptamos, y nos separamos para buscar información acerca de nuestra nuevo compañero, pero era endemoniadamente difícil, y nos llevó más tiempo del que esperábamos.
-Sí, ha sido un verdadero reto.- convino Lavander.
-¿Y sirvió eso para parar la discusión?- se extrañó Hermione. Aquello no tenía el más mínimo sentido.
-Claro. A cada paso que dábamos para investigar a nuestro misterioso Jade, yo echaba de menos la perspicacia de Parvati...
-...y yo los conocimientos de Lavander.
-Y supongo que a Katie y Leanne les pasaría lo mismo.- terminó Lavander, encogiéndose de hombros. La verdad es que no le interesaba.
-Y ahora, si no os importa...
-...tenemos muchas cosas que descubrir...
-..¡y muchos conocimientos que divulgar!- exclamaron las dos, saliendo del comedor, dejando tras de sí tres sorprendidos Gryffindors.