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¿ Cómo puedo decirte lo que siento por ti?
Capítulo 5: Instintos.
Es fácil tener el control. Es fácil tomarla de la cintura y callarla con un beso, muy simple, muy necesario también.
Quiero acallar tus quejas, tus complejos y tus prejuicios sin sentido que usas para alejarme de ti. Quiero, que por esta tarde, seamos aquellos ignorantes adolescentes que jugaban a quererse sin temor. No me veas como tu padre, veme como el chico, el hombre, que compartió tu cama y tu calor por tanto tiempo.
Luchas un poco, pero acabas cediendo. Es fácil Misato, muy fácil, solo debes oír aquella voz que ahora te susurra en el oído y que te debilita las piernas, la que te dice que esto no está mal y que es necesario….
… porque será la última vez que me veas.
Siéntelo, te lo estoy haciendo saber en la forma en la que invado tu boca, no quiero que sea así pero, el sendero de la verdad acarrea precios muy altos, mi vida es el valor de esta verdad en particular.
Estas agitada, te falta el aire. Te conozco lo suficiente Misato, serás toda una mujer, pero hay cosas que nunca cambian, y que no lo harán, fui y soy el primero y el último en ti.
Finalmente me alejo milímetros de tu boca, esperando cualquier represalia, preparado para atacar a la vez. Pero no me golpeas, no me chillas ni increpas por lo que he hecho. ¿Lo has sentido, verdad?
- Eres un idiota –recrimina con voz suave- ¿Tienes que todo hacerlo así¿No puedes siquiera decirme el por qué querías verme antes?
- ¿No lo adivinas? –sonriendo travieso- ¿No es lo suficientemente obvio?
- No –mintió lanzando un bufido- Dímelo tú.
- No hay tiempo – respondió tomándola de la barbilla- Ya no lo hay Misato…
Apretó los ojos comprendiendo finalmente, en verdad ya no había tiempo. Debía hacer algo, algo debía hacer para inmortalizar este momento, hacerlo durar hasta el último respiro.
- Vámonos de aquí…. –declaro apresuradamente-.
- Bien… - dijo satisfecho- vamos a donde quieras…
- No te hagas el galán a estas alturas Kaji –presionando sus antebrazos- no ahora.
- Pero si siempre lo he sido, está en mi naturaleza- acercándose de buena nueva a sus labios – y eso te gusta, Misato.
Y le seguía gustando, no podía negárselo a sí misma mas si a él. Aunque en su interior tuviese la certeza de que Kaji sabía que mentía fue por eso que ella misma acabo finalmente con las distancias y le beso, con la misma o mayor intensidad con la que él le había besado antes.
Porque era la última vez.
Y no estaba mal ser sincera por una vez.
Por una única vez con él.
Quiso perpetuar inexplicablemente ese momento, un nudo se le formo en la garganta al ver que él respondía suavemente¿dónde estaba su fiereza¿Dónde estaba su pasión?
Reservada para después. Acumulándose para, en el momento preciso, dejarla desbordar, fluir sin control por su piel hasta llegar a sus labios, domándola mientras ella estuviese en sus brazos con sus defensas en el suelo. Iba a arder. Y ella deseaba arder a su lado.
Pronto abandonaron el parque sumidos en la complicidad de perpetuar aquel momento, olvidando que eran adultos, que eran responsables y que le debían su vida a Nerv y que ésta no dudaría en tomar si optaban por la verdad.
OoO
Abrió de a poco sus ojos sintiendo sus párpados muy pesados. Las iris rojas no tardaron en centrarse en el techo de la fría habitación en un acto reflejo y espontáneo. No había nada nuevo en el, estaba igual de siempre, igual de nítido por la luz lunar que se filtraba por la ventana perpendicular a su áspera cama.
No recordaba nada, ni sabía qué hacía en su departamento mas estaba consciente del deseo que latía en su interior.
Ikari-kun…
Ikari-kun gritando, luchando… entristecido por la segunda.
Un leve mareo la tumbo de buena nueva en la cama. Se llevó la diestra a la frente y suspiró en respuesta. Volvió a fijar su vista en el techo esperando, como si de él apareciese una revelación divina o una señal importante le dijese que hacer o qué pensar… qué sentir.
Pero a su mente volvió Ikari-kun, volvieron las lágrimas de ese entonces cuando abrió la compuerta de su Eva luego de que su vida peligrase. Aquél potente e inolvidable “¿Por qué no intentas sonreír?”
Intento curvar sus labios en una sonrisa pero solo consiguió una mueca muy lejana a una sonrisa de verdad. Un ardor se extendió por su cuerpo y no supo explicar el por qué, solo podía sentir la punzante sensación de ardor cerca de su pecho mas no le importo en demasía.
Se incorporó en la cama y se levanto ausente. Encontró su uniforme a los pies de la cama y, como una autómata, se lo puso mecánicamente, sin expresión, sin vida, como una autentica muñeca.
Ya era la hora, debía partir.
OoO
- No está en casa – comentó al notar la casa en plena oscuridad- ¿A dónde habrá ido? –cuestionó al aire sin recibir respuesta.
Asuka miro de soslayo la entrada conociendo de antemano la respuesta: la adultez. ¿Acaso esa palabra lo explicaba todo? No tenía la certeza, pero era lo más cercano a una acertada respuesta que podía tener, Misato de seguro estaría con Kaji…
El adulto ya no le interesaba amorosamente mas, aun así, no pudo evitar sentirse un poco celosa, ya que nunca olvidas completamente a tu amor platónico…
- Shinji…
Mas siempre sientes la necesidad de sentir el amor de verdad…
- ¿Uhm?-volteándose para observarla- ¿Qué pasa, ya tienes hambre? –inquirió con una sonrisa suave-.
Esa sonrisa… la misma que borraba ahora el sabor amargo del descubrimiento…
Se acerco al piloto con una misteriosa sonrisa en los labios y lo rodeo con sus brazos en un cálido abrazo.
- Pues sí-susurro quedamente- tengo apetito¿por qué no preparas curry? –dijo coquetamente moviendo su dedo índice en círculos sobre el pecho de Shinji- se te da tan bien…
El aludido paso saliva con dificultad bajo la victoriosa risita de la pelirroja, siempre terminaba haciendo lo que le viniese en gana porque esa carita que le ponía lo debilitaba en segundos…
- Esta bien –dijo algo nervioso al notar que se le pegaba aun más- pero, ya suéltame o no podré empezar a cocinar…
Asuka hizo un morrito mas no lo soltó sino que escondió su rostro en el cuello del chico alertándolo así aun más, su nariz rozó sugerentemente su piel y de sus labios salio una risita sensual que le erizó el vello de la nuca.
-¿A… su… ka? –llamo temblando ligeramente. ¿Por qué simplemente no paraba de hacer eso? Solo estaba consiguiendo ponerlo nervioso y… y algo más. ¿Qué podía hacer si le tenía contra la pared y no dejaba se apretarse contra él? Era hombre, habían cosas que no podía soportar.
-Shinji – contesto en un susurro contra su oído para luego separarse y con un rostro angelical decirle – Prepara el curry, por favor-.
El tercer elegido le observo atónito¿cómo podía poner esa cara después de lo que había hecho? Aun sentía el calor correr por su cuerpo y su acelerado corazón luchar por salírsele del cuerpo… eso había sido un golpe bajo.
-Ya voy –dijo haciendo un ademán para ir al servicio primero, necesitaba mojarse la cara para bajar la temperatura. Tuvo suerte, un poco más y Asuka habría notado su deplorable estado.
Cuando entro a la cocina, la pelirroja estaba sentada con los brazos apoyados en la mesa, el mentón descansando sobre ellos y la mirada inocente. Shinji la miro de reojo con una mueca de “solo te haces” para luego buscar todos los ingredientes para el dichoso curry.
La segunda le observaba con picardía, estaba consciente de que lo había puesto nervioso y eso no podía más que divertirle, pero una parte de ella estaba ansiosa, ansiosa de algo desconocido y excitante. Cerró los ojos cargando el rostro a la izquierda y empezó a soñar. Ella y él a oscuras… ella y él envueltos en un beso… ella y él, ella y él…
Abrió abruptamente los ojos sonrojándose al instante. ¡No podía estar pensando en eso¡Era muy pronto!
- Anta-baka –susurro bajito la frase de los viejos tiempos. No era su culpa pero era más fácil así, ya que su orgullo no se lo perdonaría, si es que aun no había acabado completamente con él.
El hervor característico de la cocción comenzó a envolver la cocina. Asuka alzo levemente su respingada nariz para deleitarse del delicioso aroma que emanaba la comida.
Como una autómata se levanto y camino lentamente hacia el piloto de la unidad uno, suspiro en respuesta a el relajo que siempre producían las especias del curry en ella y le envolvió por la espalda.
- Shinji… -llamo hundiendo su rostro en su espalda- ¿cuánto le falta?
El tercero sonrió levemente pese que ella no lo notase¿siempre tenía que volverse tan impaciente a la hora de la cena?
- Apenas ha empezado la cocción, tendrás que esperar…. –dijo revolviendo el contenido de la olla con un cucharón de madera- ¿por qué no ves la televisión? –pregunto buscado distraerla para que la espera no le fuese tan larga-.
- No quiero –dijo con voz mimada- .
- Vale –respondió resignado en su intento-.
Y el silencio se sentó entre ambos, siendo esporádicamente interrumpido por el sonido de los cubiertos caer al lavaplatos o del cuchillo que cortaba verduras para acompañar. La pelirroja deslizo una mano sobre la tela del delantal de cocina con total lentitud desde el pecho hasta situarse en el abdomen con la clara intención de alivianar el ambiente, pero tuvo el efecto contrario cuando ésta se deslizó con parsimonia latente hasta tomar la diestra del piloto que procuraba revolver el arroz.
Todo fue muy rápido, el como el aludido se volteo, el como ella le rodeo y termino sentada en el borde del lavaplatos acallada con un beso feroz. Las manos recorrieron mil caminos distintos sobre las telas, la respiración se agito y se suavizo tras cada suspiro ahogado, la temperatura siguió subiendo al punto de comparar la de la olla que seguía borboteando anunciando que ese era el último hervor…
- Shinji… -balbuceo mientras inclinaba hacia atrás la cabeza para permitirle explorar a sus anchas la tierna piel de su cuello. Sus piernas aprisionaron las caderas masculinas en un intento de impedirle la posible retirada, pero no pasaría, no cuando el tercero la tenía firmemente sujetada de la cintura.
Era demasiado, se sentía muy acelerado y poseído por algo que no podía explicar ni ponerle nombre pero que le controlaba el cuerpo de manera impresionante. Escucho un gemido de los labios de la chica tras morderle con cuidado el cuello y entonces tembló…. Y fue conciente de qué estaba haciendo y a qué podría llegar con eso…
- No… -dijo separándose como si ella le quemase- no esta bien…
La pelirroja abrió los ojos como si recién despertase de un profundo sueño y entonces fue consciente de qué implicaba la posición en que se encontraba y en qué hubiese terminado todo. Se sintió terriblemente violenta al principio, pero después de sopesar las palabras del chico se sintió terriblemente estúpida. ¿Quién era él para decirle lo que estaba bien o mal¿Quién era él para rechazarla así? Porque el decir “No, no esta bien” es una forma de rechazo ¿no?
Se bajo del lavadero con toda la decencia que pudo imprimirle al acto, le observo de reojo y apretó los puños. ¡Joder! El corazón se le salía del pecho y la latente sensación de vacío, de necesitar algo, se volvió profunda carcomiéndole las ideas. Shinji mantenía la vista en el suelo inseguro, no tenía idea de qué decir o cómo reaccionar, pero ¡cielos! Aun sentía los labios arder por el calor del momento y sólo podía preguntarse quien era él y qué le había poseído, porque, aunque hubiese soñado mil veces con la pelirroja en situaciones intimas, esto era algo que nunca había experimentado y se le iba de las manos.
- Shinji, la olla –hablo la chica con voz distante sacándolo de sus pensamientos. El tercero pestañeo un poco antes de espabilar y precipitarse sobre ella, comprobando así que, pese al exuberante hervor, el contenido aun era comestible. Asuka lanzó un suspiro pesado y se dispuso a salir de la cocina, pero no contó con la mano de Shinji jalándola suavemente de la muñeca.
-Espera –pidió en un susurro sorprendido de su impulso. La aludida se quedo mortalmente quieta sin siquiera voltear, solo esperando por algo que no sabía qué era, por algo que se encasillase entre las palabras “precipitación” y “pasión” mas todo lo que obtuvo fue silencio. Se mordió el labio al hallarse deseando que la besara de nuevo, que la estrujara contra la pared mientras se derretía entre sus brazos, mientras lo demás se volvía un accesorio desechable e insignificante del entorno, pero no, más allá de lo que deseaba en ese momento, lo que fervientemente anhelaba era que él dejase de temer. Por que era eso¿no? Él tenía miedo de ella y de sí mismo, tenía miedo de franquear esa frágil muralla que aun los individualizaba, que aún los hacía ser solamente Ikari Shinji y Sohryu Langley Asuka, los pilotos que cargaban con el futuro de un mundo por completo. Tenía miedo de volverse totalmente dependiente de ella, porque mientras ellos cargasen con aquella responsabilidad no habría futuro al cual aferrarse, porque mientras esta lucha de sobrevivencia continuase, la muerte era una posibilidad certera en su día a día. Pero a ella no le importaba, aunque su orgullo despotricaba ferozmente en su contra, no le importaba realmente porque algo le decía que, si llegase a morir en combate, al menos tendría algo para revivir en los últimos segundos, ese algo que le habría dado sentido a todo, a todo…
- Tengo miedo –susurró leyéndole la mente- al igual que tú, pero aun así… no me importaría – deshaciéndose del agarre- Estoy consciente de lo que implicará y también… de lo que estas pensando y aún así lo haría, pero… -girando sutilmente el rostro- si no estas seguro, entonces no tiene sentido.
E iba a irse, no físicamente. Iba a irse de ahí con la idea del rechazo firmemente ceñida a sus pensamientos y él solo observaba como daba el primer paso. Uno, dos; cada vez estaba más cerca de la salida y eso le pesaba. Y pasó, por una maldita vez se recriminó su estúpido temor y lo mando al diablo mientras su mente le gritaba que no la dejase ir, avanzo con paso firme y seguro sobrepasándola, quedando de frente impidiéndole la retirada como si en eso se le fuese la vida.
- Te necesito –declaró con una mirada de determinación que la sorprendió, con una voz ronca y madura que le erizó el vello al solo oírle- y eso sí tiene sentido… porque te quiero.
- ¿Sólo porque me quieres? –cuestionó con la mirada perdida en sus ojos- ¿Sólo por eso? –reiteró con la cejas laxas, sin expresión aparente más si ansiosa por oírlo, oír aquello que anhelaba con todo su ser.
- Quererte es la razón de todo lo demás y por eso… ya no temo más- posando una mano en su mejilla- sin importar no haya un mañana, si estoy a tu lado… entonces todo valió la pena, todo tiene un sentido y eso es todo lo que importa- paso saliva mientras enredaba aquella mano en sus cabellos suaves y sedosos, mientras por fin decidía sin dudas- Asuka… quédate conmigo –pidió aplastando la timidez por completo, como si una fuerza desconocida le consumiera por dentro y acabase con sus existencialismos. Asuka entrecerró los ojos curvando ligeramente los labios satisfecha, como si hubiese esperado una eternidad por su respuesta, como si sus palabras tuviesen más valor que nada. Alzo su mano tímidamente y la deslizo por la mejilla centrina con suavidad, los ojos del chico centellaron instantáneamente comprendiendo la respuesta, comprendiendo que ese era un “sí”. Intercambiaron miradas, miradas que hablaban por ellos; miradas que sugerían un “te quiero”, un “te necesito”, un “no te vayas” y que desaparecían todo lo demás. Entonces se abrazaron sin pensar en más que sentir el calor del otro, sin importar que el curry se estuviese enfriando y que el tiempo avanzaba a pasos agigantados porque, ese momento muerto, ese instante detenido para ellos, no volvería a repetirse.
- Anta-baka –susurró la segunda cerca de su oído- el curry ya ha de estar frío –sugirió separándose lo suficiente para mirarle a la cara con una sonrisita picara.
- No importa –respondió devolviéndole la sonrisa- se puede volver a calentar – colocando un mechón detrás de su oreja-.
- si lo dices así, entonces… -mirándolo traviesamente- tenemos tiempo- rodeándole el cuello-.
-Sí, aun hay tiempo – hablo bajito contra sus labios, pegando su frente a la suya sin apartar la mirada de sus iris azulinas, negándose a perderla.
OoO
Suspiró pesadamente después de dejarse caer a peso muerto en la cama, sobre ella la calidez de otro cuerpo la embriagó de un sentimiento de bienestar inmenso. Ronroneo sensualmente mientras envolvía a Kaji en sus brazos, olvidando que no se volvería a repetir.
El silencio cómplice fue interrumpido por el sonido del celular de la mayor, quien, visiblemente cabreada, estiro un brazo hacia la mesita de noche y así contestar.
- Entendido – dijo minutos después de contestar el móvil. Presionó el botón de fin de llamada y, luego de unos instantes ver el aparto mortalmente seria bajo la mirada del espía, se removió ofuscada- Ha iniciado, el comienzo del fin esta aquí, Kaji.
El aludido exhaló una bocanada de aire preocupado y, con el rostro alarmantemente serio, fijo su mirada en Misato y después de decirle mil cosas a través de sus ojos, la abrazó y beso como si la vida se fuese en ello. La mayor le respondió con una sensación de angustia rodeándole la boca del estómago, como un terrible presagio que no tardaría en cumplirse.
Esta era la última vez que vería a Ryouji Kaji.
Como podrán ver, este fic ha tomado otra perspectiva, perspectiva que nacio del doujinshi "RE-Take". No digo que esta historia estará copiando la trama del doujinshi, sino que ha cambiado un poquito el rumbo gracias a las ideas que me sugirió.
Bien, espero no haber decepcionado a nadie, cualquier sugerencia o comentario es bienvenido con el debido respeto.
Gracias por esperar y no olviden dejar su review.
Maki Nirnaeth.