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mina202
Author of 9 Stories

Rated: K+ - Spanish - Romance/Angst - Usagi T./Serena/Bunny & K. Seiya - Reviews: 45 - Updated: 06-23-07 - Published: 03-17-07 - Complete - id:3444222

Cada Historia

Una dulce sensación
cautivó su joven, frágil corazón
de mujer

Habían pasado tanto, habían visto tantas cosas, que no parecía que aquel hombre la fuera a impresionar. No parecía que sus ojos le fueran a cautivar; ella, una reina, sentía dentro de si una suave oleada de calor cada vez que lo tenía cerca.

Solo había bastado una mirada para quedar prendada de él. Quizá nunca nadie había hablado de aquel encuentro, quizá nunca nadie se había enterado, había sido hacia mucho tiempo.

Ella caminaba alegremente al lado de Lita y Amy, acababan de salir de una pequeña cafetería que solían visitar su platica era banal y simple, sonreía distraídamente cuando su mirada se encontró con unos ojos brillantes durante unos segundos, quedó estática. Escuchaba como Amy le decía algo, no pudo más que asentir levemente. Había murmullos a su alrededor y silencio en su cabeza; silencio que solo había sido roto por el débil “hola” que él había pronunciado. Se acercó a ella con nerviosismo y le dio un calido beso en la mejilla. Había sido un saludo, si, había sido solo un encuentro cotidiano después del colegio, pero había sido más fuerte que un tsunami atacando las playas de una isla.


Se dejó abrazar
entre besos y silencio conoció el amor
en su piel

Se encontraban en el palacio de fuego, ella reposa su rostro en el pecho de él mientras ambos se apoyaban en el roble que les había adoptado. Serena realizaba su ya típico gesto de enredar sus dedos en el cabello de Seiya, acababa de decirle y jurarle que su amor podría sobrellevar cualquier impedimento que se les presentara.

Él la rozaba con sus dedos con tal dulzura que más no era necesario para que ella supiera cuanto le amaba. Serena amaba la forma en que podían estar en silencio y sin embargo decir más con eso que con palabras.

Y ahora Serena se encontraba corriendo por el palacio de plata, vestido con un traje de marinero y par de alas batiéndose tras de ella. Tenia que reunir al Sailor Team, sentía que desfallecería en cualquier instante y sin embargo se mente se empeñaba en recordarle todos aquellos momentos que había pasado a su lado, todo aquello que había descubierto con él. Se tensó cuando a su mente viajó una imagen de él atado a algún lugar oscuro, quizá herido o desorientado. ¿Y si no había podido dar batalla? Esperaba que Maker y Healer hubieran podido hacer algo.

Sus pasos resonaban por los pasillos mientras sus botas blancas se topaban contra el piso. Su desesperación era tan grande que no sintió como una puerta se abría tras ella y un hombre de porte elegante la seguía con su mirada mientras reaccionaba al verla como Sailor Moon.

“¡Serena!” Le gritó, ella se paró casi en seco, por fin había encontrado a alguien. “¿Qué te pasa¿Por qué te has transformado?”

“Ha habido un ataque, alguien quiere el reino, el embajador Shortville era una farsa, han capturado a alguien.” Dijo apremiante.

“¿Embajador Shortville? Serena¿de quien estas hablando?” Darien la miró como desconociéndola. No podía haber esperado otra cosa, Shortville era una vil farsa hasta en el nombre.

“No importa. Debemos reunir a las sailor scouts; tengo que ir por él.” Los ojos del Rey Endimión se abrieron desmesuradamente en aquel momento.

Lo había comprendido. Serena no estaba preocupada por el reino o si se perdería. No, su preocupación tenía nombre y, por más que le reventara, el nombre era Seiya Kou.

“¿Viste cuando le capturaron?” Darien no pudo más que retener el nudo en su garganta y hacer lo que le parecía más sensato.

“No, él me lo dijo. Shortville.” Dijo al ver el rostro de Darien. “No importa, debo ir por él. Quiero que des la alarma, necesito a mis sailor en el vestíbulo en diez minutos.” Al decir esto, Serena salio corriendo por aquel pasillo. No sabía si aquella seria su última batalla, desconocía totalmente al enemigo, desconocía su propósito, su táctica e incluso desconocía su nombre.

Sus pasos resonaron hasta encontrarse frente a la puerta que custodiaba la habitación de Rini. Deseaba poder volver a casa después de la batalla que se avecinaba, deseaba llegar a ver crecer a su hija y verla transformada en sailor, pero tenia que admitir que su muerte podía ser inminente. Sacrificaría su vida sin pensarlo por Rini, pero sin duda también lo haría por Seiya.

Entró en la habitación y la vio junto a una casa de muñecas, su rostro fue surcado por sus lágrimas; al dar un ligero sollozo, la niña se giró para contemplarle.

“Mami” Dijo con una voz dulce y escandalosa a la vez. Alargó sus pequeños brazos en dirección de ella hasta que Serena le sostuvo en alto.

No había nada que decir, a quien tenia enfrente era una niña de dos años y medio. Solo podía abrazarle, besarle y rogar en silencio que aquella criatura le perdonara por haber dejado todo de lado en busca de su felicidad, incluida su hija.

“¿Mami te vas?” Le dijo la niña, su léxico era tan amplio como su etapa fálica se lo permitía. Serena no pudo mas que asentir levemente, mirando directamente a los ojos de la pequeña. “¿po que llolas, mami?” Le dijo Rini ladeando ligeramente su cabeza.

“Es que tengo que irme” Le dijo Serena, sin poder explicar la complicada situación tras su partida.

“Mami valiente, como yo con el doltor” Sonrió la niña, metiendo su manita en una bolsita que colgaba de su espalda; sacó de ella una paleta roja y se la tendió a su madre. “Ten, pala que tes tiste” Después le dio un beso y se las arregló para soltarse del abrazo de su madre.

En ese instante, Serena supo que aunque la batalla le arrancara la vida, todavía quedaría algo de ella en aquel mundo, algo que era con creces superior a ella y que merecía totalmente un mundo donde pudiera crecer feliz y segura.

Era tan hermoso caminar hacia ningún lugar
confundiendo sueño y realidad, todo era verdad
no había nada por lo que rezar, si acaso una oración
suplicando la continuidad de aquella sensación.

Se recordaba en sus brazos, se recordaba fundiéndose en su mirada, se recordaba suya en mente y cuerpo. Tomada por su embriagante persona, Serena caminaba junto a Seiya por las inmediaciones de aquel laberinto. Era un paseo mas, cinco minutos que podrían disfrutar antes de la partida de ella, instantes que conservaría sin ninguna etiqueta o marca, momentos que llenarían el espacio hasta su siguiente encuentro.

Serena se removía por las noches recordando sus instantes junto a el; despertando confundida sobre si el hombre junto a ella seria aquel que resguardaba sus sueños. Recordaba acomodarse sobre la espalda de aquel acompañante y saber instantáneamente como incluso su fragancia le decía que aquel no era ni por un momento el hombre de sus sueños.

Ella se sumía de nuevo en el estupor de sentirse embriagada por el; de recordar su voz entonando notas exclusivas para ella, de sentir su mirada clavada en su cuerpo, de bailar con él a un compás tan armónico que aquella sensación era una extensión de sus fantasías.

A cada minuto era embargada por un nuevo recuerdo, una nueva sensación de desasosiego, de infinito miedo de perderle o que saliera lastimado. Estando frente a su guardia se mantuvo impasible, dio la orden de rescate a Seiya Kou y se introdujo en su papel de líder a la menor protesta de Sailor Uranus.

“Se hará lo que yo digo y no hay vuelta atrás; no quiero que se pierda ninguna vida, no quiero que el enemigo tenga tiempo de escapar y en cuando pisemos las tierras de la princesa Kakyuu se unirán a Maker y Healer¿entendido?” Haruka no pudo más que asentir y tomar su posición junto a Michiru. “Al embajador lo dejan para que yo lidie con el” Nadie había emitido sonido alguno, pero eso no significaba que aquella fila de diestras guerreras no fuera recorrida por sus miradas de confusión y desacuerdo. Rezagado entre las sailors que se dirigían al jardín, estaba Tuxedo Mask: alto, gallardo, imponente. Le dirigía a Serena una mirada de profundo dolor, no había ni rastro en ella de la sailor que se había enamorado de el, no le quedaba ninguna otra opción mas que luchar por su causa y defenderle hasta las ultimas consecuencias.

Aquel hombre pensaba en su destino y sin embargo no había tenido el valor de tomar en sus brazos a su hija; había sido capaz de pensar en lo que podría ser de ella si él faltaba. Era un cobarde y sin embargo ahí estaba, cubierto por su antifaz a pie de aquella guerra.

Se internaron en la oscuridad de aquella noche sin luna, observaron los jardines y el palacio, y tomados de la mano se convirtieron en diez luces incandescentes.

Es tan triste recordar
que cada historia
tiene su final.

Si tan solo Serena fuera libre de recuerdos, de emociones; si tan solo Serena fuese más fuerte o más vivaz, quizás entonces se habría percatado de que todo anhelo concedido necesita ser pagado antes de ser utilizado; y en el extraño caso de que se viva antes del importe, las pérdidas son aun peores. Si, si tan solo Serena fuese mas conciente, sabría que cada pinto final esta escrito con tinta de fuente eterna de sinsabores.

Se había dedicado a sentir, a explorar, a indagar en si misma y sin siquiera inmutarse había dejado pasear por sus jardines al mayor enemigo que hubiese enfrentado antes. No era que fuese astuto, como la Reina Berryl; no era que fuese inteligente, como el profesor Tomoe o fuerte y legendario como Galaxia, mucho menos presentaba la algarabía de las Amazonas. No, su nuevo contrincante carecía de casi todas aquellas características. Pero tenia una carta tan fuerte como la había tenido Nehelenia en su momento: Tenia a su ser más amado en sus garras, esperando el momento oportuno de soltarle al precipicio.

Como el sol de amanecer
hay que nacer
partiendo del ayer.

La princesa Kakyuu se encontraba en sus aposentos, con la mirada perdida en un ventanal frente al laberinto. La búsqueda había sido ardua, continúa pese a todas las indicaciones de que era inútil. Llevaban días buscando a fighter, pero parecía que se había ido sin rastro.

Healer, a pesar de su carácter, siempre había sido la mas sensible, se había encerrado a piedra y lodo en sus habitaciones buscando en libros y mapas, de una manera mágica, alguna forma de encontrar a su hermano. Maker se había dedicado a coordinar la búsqueda con semblante frío y calculador, siempre con los puños cerrados por la impotencia. Y Kakyuu, ella había orado por el bienestar de su sailor; sabia que ella no estaba con la guerrera de la luna, podía sentir el dolor de esta y como venia en camino. Había tomado las enseñanzas del pasado como un camino a recorrer en la búsqueda, pero el pasado no le había servido de mucho aquella vez.

Era prácticamente de noche cuando una decena de luces surcaron el firmamento; la primera en aterrizar fue la de rastro plateado, que inmediatamente se había dirigido el palacio que se erigía sobre ella.

Había recorrido todo el lugar, buscando su rastro, su aroma, su esencia. No había encontrado nada. Buscó a su igual y ésta le dijo lo mismo que sus ojos le habían mostrado: Seiya Kou había sido sacado de ahí sin pista alguna.

En el fondo de un gran salón se encontraban reunidas las inners, las outers y las star lights, precedidas por una princesa agobiada, una guerrera alada y un hombre devastado por el destino forjado. No sabían que hacer, la hora programada para la batalla estaba a punto de llegar y estaban seguros seria el final para alguno de ellos.

Tic tac. Un gran reloj de péndulo era lo único que sonaba en aquel lugar. Ti Tac. El sonido era perturbador. Toc Toc. Un ruido de puerta se dejó escuchar, exaltando a todos. Tic Tac. Ya solo había oscuridad.

“Bienvenida, miladi, me alegro que haya decidido venir.” Frente a Sailor Moon se encontraba un hombre imponente, de cabellos rubios (casi como los de Jadeite) y ojos negros. “Me parece que no necesitaremos compañía, con que estemos usted, nuestro invitado de honor, y yo somos suficientes” Tras un chasquido de sus dedos, todas las sailors y la princesa Kakyuu fueron arrojadas a la nada y como regresión de médium, cayeron inconcientes. Solo Endimión de la tierra permaneció junto a Sailor Moon. “Mi rey, quizá usted sí deba permanecer aquí. Le gustará presenciar como su reina le cambia deliberadamente por un hombre muerto” La sonrisa en el rostro del hombre se ensanchó de forma frívola, mientras que con otro chasquido el cuerpo aparentemente inerte de Seiya aparecía colgado por fuertes arneses de oro.

“Déjalo ir en este instante, Shortville.”Dijo Sailor Moon, batiendo sus alas de forma amenazante (N/A¿Que cómo se logra eso? No tengo idea ) “No seré benevolente con quien trata de arrebatarme lo mas preciado que tengo: Delante de ella aprecio un báculo con apariencia ancestral.

“¿Me dirá, miladi, que ese viejo trato hará que yo desista de mis planes?” El hombre sonrió aun mas despectivamente y con otro movimiento hizo que Serena fuese arrojada por los aires; al caer al inexistente suelo, un gran corte se alzaba sobre su ceja derecha.

Poco a poco se quebró
la dulzura de ese amor, que un día perdió
su poder

Serena tomaba la mano de Seiya mientras éste le miraba como la joya más preciada, le rozaba la mejilla con sus labios mientras que con sus manos le tomaba la cintura. Se sentía viva y eso era todo lo que importaba.

Hubo un cambio en la película de su mente y le vio de rodillas, con lágrimas surcando su rostro. Le pedía que no se fuera. Si, recordaba aquel momento, fue la última vez que estuvo con él en aquel lugar. Ella debía marcharse y él debía aceptarlo; lo sabía y sin embargo había quedado destrozado al verla partir.

“Debo ser estúpido” Se dijo a si mismo, mientras veía como empezaba a caer un rocío sobre su rostro.

Ahora no sabia donde estaba. Sentía algo que le jalaba los brazos, sentía su cabeza pesada y los labios apretados, llenos de una sustancia que reconocía era sangre. Consiguió abrir los ojos y lo que vio pudo darle un ataque: Serena estaba tirada en el suelo, sangraba, y el rey Endimión se inclinaba en ella para tratar de que reaccionara.

Sintió como algo renacía dentro de él; ya lo había sentido antes, en un avión hacia muchos años. Rabia, coraje, sed de venganza al verla tan frágil y en peligro. De pronto no sentía los amarres en la muñeca. Al sentirse liberado, también sintió como sus caderas se ensanchaban y como su vestimenta cambiaba para darle paso a Sailor Star Fighter.

Corrió hasta ella y se inclinó a su lado bajo la atónita mirada de Tuxedo Mask, quien había sido delegado por completo al ver como su esposa reaccionaba lentamente al sentir a Seiya a su lado, la vio como levantó su delicada mano y acarició la mejilla de éste mientras se incorporaba. En ese momento el Rey Endimión entendió que esa vez no seria su amor con Serena lo que salvaría al mundo, que lo que aquello pudo dar ya se había agotado. En ese instante supo quién debía sacrificarse y no importaba.

Y el final llegó
entre lágrimas el tiempo todo acabó
por romper.

Mientras Tuxedo Mask observaba perdido la escena, Shortville lo hacia con asco, con desprecio. Se había firmado la sentencia y jamás se dijo hacia donde se inclinaba la balanza. Se acercó a aquel trío con sigilo, y haciendo acopio de toda su fuerza conjuró una maldición asesina. Nadie vio la tintura de locura que había en sus ojos, nadie se percató de la sonrisa amarga en su rostro; y mucho menos nadie notó la lagrima que surcaba su hermoso rostro. Mientras que una gran luz les envolvía, solo Darien fue conciente de que consigo traía el hedor a muerte; solo Darien reaccionó a tiempo, y de manera protectora se paró enfrente de una pareja abrazada, oculta en nubes rosas.

La escena era devastadora e irónica a la vez: Al fondo se encontraban once cuerpos regados por el suelo, al frente un sobrero de copa caía lentamente mientras era seguido por el cuerpo inerte de Tuxedo Mask, en tanto que los ojos fríos de un rubio dejaban de emitir hielo para incendiarse en la hoguera de lo eterno.

Y al centro, al centro se encontraba una pareja enajenada e inconciente de todo lo que ocurría a su alrededor.

Se hizo tan penoso caminar hacia ningún lugar
distinguiendo sueño y realidad¿cuál es la verdad?

Aquel momento era solo para ellos, volvían a estar juntos, con vida. El tomaba sus manos, mientras sentía girar la tierra a su alrededor y se elevaban a un plano cósmico superior. Solo para ellos.

No había transformaciones, no había protocolos, no había matrimonios ni legados. Era el nihilismo total.

Para Serena todo era perfecto, el color rosa predilecto. Podía tocarlo, podía sentirlo, podía ser ella, por y para ella. Podía ser feliz sin más dudas, sin más sueños irrealizables o descontentos. Las ganas de fugarse habían desaparecido, podían ir a donde quisiera con él sin represalias. Todo aquello parecía mentira…

¿O acaso lo era? Después de todo, su vida siempre había sido una mentira; aquel contacto también podría serlo.

Y entonces la vio: Una luz blanquecina que dejaba ver el descenso de su pequeña princesa. Una guerrera en miniatura, un pasado y un fututo de tenacidad frente a ella.

“Mami” Había dicho con su voz dulce. “Despierta, mami, ven conmigo.”

Aún quedaba tanto que pedir en cada oración
suplicando volver a sentir la dulce sensación.

Seiya se encontraba dentro de un viejo castillo, una imagen conocida de su vida. Un cuadro de colores grises que delineaban sus pensamientos con el más fino pincel; pero ahora ya no estaba llorando, ya no estaba triste en aquel lugar, ahora no se sentía morir al haberla despedido de nuevo. Ahora tenía la certeza de que era únicamente suya. Estarían juntos por siempre, no, se corregía, estaban juntos como siempre. La diferencia no era más que táctil, solo era su cuerpo lo que no estaba con el.

Seiya solo pensaba en sentir sus labios dentro de los suyos una vez mas, sentir su mirada en él y para él. Sentir la calidez de su presencia etérea junto a el. Una dulce sensación, si, desde luego. Pero también la mas penosa experiencia de vacío cuando ella se iba; y eso era no único que no ansiaba volver a sentir.

Tomó conciencia de su situación al ver a lo lejos un destello como de cristal, se acercó a el y se quedó helado. Tan dulce, tan bella, tan muerta. Ahí estaba la NeoReina Serenity, cubierta por un fuerte cristal; con sus manos finamente entrelazadas sobre su vientre, con un ramo de rosas rojas entre ellas. No podía ser cierto, tendría que ser una mentira, tendría que ser una pesadilla.

Es tan triste recordar…

Se tiró al suelo de rodillas para dejar salir un autentico grito de dolor. ¿Era aquello peor que la muerte? Desde luego que si. Sentirla lejos de él, sentirla tan fría a la distancia, era peor que mil rayos mortales sobre él. Se incorporó rápidamente para correr hasta su lugar de descanso. Pegó sus yemas al resistente cristal mientras sus lágrimas le empañaban la vista. Susurró palabras ininteligibles, de vez en cuando diciendo un audible “Respóndeme” como cantado, pero no había respuesta de ella.

“Se ve tranquila¿verdad?” dijo una vocecilla. Seiya no se voltio, no dijo nada, no se inmutó. “Mamá siempre ha sido hermosa.” Ahora Seiya había reaccionado, aquella niña era Rini, la hija de Serena que se suponía solo contaba con dos años y medio de edad “Si, lo se.” Le dijo ella. “Pero yo soy la Rini que vivió con Serena cuando ella tenia casi dieciséis años, no seré nunca la bebé que descansa en el palacio de plata.” Ahora Seiya se había volteado y se había quedado contemplando a la niña.

“¿Por qué?” Le dijo Seiya. “¿Por qué esta así¿Por qué estas tu aquí?” Se había vuelto hacia Serena.

“Está así porque así estaba mi madre cuando yo partí al pasado. Estas en un mundo mío. Creí que seria papá quien vendría por ella. Pero en lugar de un rey te tengo a ti enfrente. Pero supongo que debí esperar eso cuando me di cuenta de que yo no existiría.” La niña se quedó callada.

“¿No existirás?” Dijo Seiya quedamente. (N/A: Si ya se¿A dónde estoy mandando la historia y su final? Ni idea )

“No, en mi futuro mamá y papá están juntos y felices, en mi futuro nunca exististe. Ahora mamá te quiere a ti y aunque fui concebida no creceré como lo hice antes. Además papá…” La niña se quedó callada de nuevo y bajó la mirada. “Tienes que ayudarme” Dijo con la voz un tanto quebrada. “Tu eres el único que puede, si no, no hubieras aparecido aquí. Tienes sacar a mi mamá del sueño eterno. Tienes que salir de esta maldición.” Al ver la cara de desconcierto de Seiya, Rini dijo “Si, he dicho maldición. De ese embajador con el que estaban peleando, papá ha detenido el impacto más fuerte, esto es solo la estela de lo que pudo ser. Te daré una llave, con la que podrás salir, toma a mi madre y haz que vuelva, solo tu puedes hacerlo, lo he intentado ya y no lo he logrado.” Se acercó a él y le tendió la llave que antaño usara para abrir el portal del tiempo. Seiya la tomó, se volvió hacia la inerte Serena y susurró algo inaudible.

“Gracias” Musitó volviéndose hacia la pequeña “Perdóname. Es mi culpa que no pudieras tener tu familia, pero amo demasiado a tu madre” La niña se quedó quieta, así que Seiya se decidió a marcharse, abrió un portal y cuando estaba apunto de entrar en el, la niña dijo:

“Dile que la quiero, aunque sea una llorona neurótica” Con una tímida sonrisa desapareció, para que luego Seiya hiciera lo mismo por el portal.

…Cada historia

Tiene su final

Como el sol de amanecer

Hay que nacer

Partiendo del ayer

Seiya volvió a si en un instante, sintió como un peso muerto estaba entre sus brazos y sintió pánico al descubrir que los ojos de Serena estaban totalmente vacíos y un cristal sobrevolaba su cabeza.

Miró a su alrededor y pudo contemplar el desastre de aquella escena. Los cuerpos, las marcas de combate inútil. Pero ahora solo importaba Serena.

Susurró su nombre, primero bajo, luego un poco mas fuerte hasta que al final prácticamente lo había gritado. La sacudió, pero ella no había reaccionado. La apretó mas a el, pudo ver como sus alas habían desaparecido y como quedaba desnuda ante el. Gritó desesperado su nombre, le pidió que reaccionara, le rogó le contestara. Hizo todo…y no hizo nada.

“Tienes que volver” Le dijo al oído “Tienes que venir a mi, tienes que recordar lo que me prometiste. Me dijiste que estaríamos juntos, sin reino, sin legado¡sin nada! Recuerda el lago, regresa a el. Recuerda el laberinto, recuerda maldita sea ¡Recuerda! Vuelve por favor.” Lo último lo había susurrado. “Vuelve” Repitió. La tomó más fuerte si eso era posible. Aprisionó su cabello en sus manos (volvía a ser mas corto, pues durante su transformación había crecido de nuevo), lo palpó, lo acaricio y se iba sintiendo como seco, muerto. “¡Serena por favor!”La abrazaba de tal forma que en cualquier otra situación la habría lastimado. “No me abandones, no después de todo lo que hemos pasado, no después de darme vida. ¡No me la quites, Serena, por favor!” Se quedó callado, quizás llegara la hora de rendirse.

No vio como varias figuras femeninas hacían acopio de sus fuerzas y se levantaban lentamente observando la escena. No vio como formaron un círculo alrededor de ellos. No vio como Haruka retiraba el cuerpo del Rey con sumo respeto, ni como daba retirada al cuerpo de Shortville a base de patadas. No vio como Hotaru comenzaba a emanar un aura morada cuando Haruka volvía a su lugar desprendiendo una luz amarilla. Poco a poco el lugar se vio iluminado por luces roja, azul cielo, verde, anaranjada, azul marino, amarilla y tres luces más, correspondientes a las sailors terrícolas y las del planeta de fuego. En medio de su estupor no vio como el mismo comenzaba a emanar una luz rojo intenso.

Lloró en silencio, lloró porque no había podido hacer nada por ella, por ella que amaba mas que a si mismo y a quien le daría su propia vida. Al menos la tenia cerca, al menos podía ver su rostro, podría besarla aunque esta ya no le correspondiera. Podía decir adiós.

Lentamente y con miedo de lastimarle, tomó su mentón y lo levantó para posar sus labios dulcemente sobre los de ella. Los sintió fríos, tensos.

Al mismo compás que el movía sus labios, la energía acumulada por las sailors comenzó a dirigirse hacia su Reina, pero no era suficiente. Al final y a través de sus labios, su propia energía comenzó a pasar el cuerpo de ella. Lentamente el cristal de plata comenzó a bajar hacia el pecho de Serena, lo que hizo que tuviera que separarse de ella. La contempló anonadado, la sintió dejar de ser un peso muerto, la sintió entrar en calor lentamente y la vio abrir sus bellos ojos azules y sonreír levemente.

“Serena” Dijo él “Volviste: Y le abrazó de nuevo, con ternura, con amor, con lagrimas en los ojos. El campo de batalla desapareció para volver a contemplar el palacio de la princesa Kakyuu frente a ellos. Seiya tomó en brazos a Serena y seguido por una caravana se dirigió a aquel Palacio.

Quizás esta vez toda había terminado. Quizá esta vez podrían estar juntos. En la tierra, en el cielo, en el fuego, en la luna…en harmonyland, en donde fuera. Pero juntos.

Lejos en el horizonte donde nada se perdió
dibujamos las palabras de amor, con la voz,
de amor, de adiós


Hola todos...

antes de que se me borre debo decir que esta es la tercera vez que escribo mi mensaje..y que las dos anteriores esta condenada maquina me ha borrado lo escrito..he expliocado dos veces el porque de rini en la escena...y la razon es que me parecio perfecto para quitarle toda culpa a Seiya de quitarle a la nena su imagen perfecta de mami y papi,...y tambien escribi dos veces que no me parecia correcto extender mas el final...ni tampoco se si seiya se hace rey o si serena deja de ser reina...no iba con lo anterior escrito...asi que les doy licencia de imaginarse que paso despues.

Quiero agradecer a todos los que hayan tenido el maravilloso detalle de pararse a leer esta historia y que me han dado el honor de leer un rr suyo. Muy especialmente quiero agradecer a orquidea y a errill con quien mantuve conversacionos sobre que si no sabia qu eponer etc..hehe..tambien por supuesto a raven! mi querida amiga con que pronto tendre el honor de graduarme de la bella preparatoria federal lazaro cardenas de grupo 621 de trabajo social. Rave, honey! loveya! Y si, me proyecte como nunca, espero que te guste.

Me encantaria detenerme a poner el nombre de cada uno de los que me dejaron un mensaje...pero lamentablemente subo esto con prisas y tendre que quedarles a deber. Pero mi mas sincero agradecimiento, no saben la de veces que me alegraron el dia.

Esperando que les guste me despido,

Mina202

Gracias por todo!!! y si en algun momento piensan en HP cuando leen esto..si! me protecte! hehehe



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