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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Books » Lord of the Rings » Wildflowers in the wind

-Samara-Lestrange-
Author of 6 Stories

Rated: K+ - Spanish - Romance/Drama - Legolas - Reviews: 6 - Published: 03-31-07 - id:3468295

N/a: ¡Hola a todos y bienvenidos a este mi fic: Wildflowers in the wind¡ Mi nombre es Sami-chan o Samara como prefieran, y bueno…soy nueva en esta sección . Al fin me decidí a rendir tributo a la gran obra creada por Tolkien que me inspiró mucho, talvez demasiado XD. Esta historia sé que jamás se comparará a los trabajos de éste maravilloso escritor, pero espero les guste de todos modos, y me dejen sus opiniones en un review, y si no les gustó también espero comentarios Ahora, les dejo para que lean tranquilos y nos vemos al final O.-

Disclaimer: Por supuesto que ninguno de los personajes me pertenece. Son propiedad única de John Ronald Reuel Tolkien. Sólo la idea es mía

Summary: Déjame ser libre, libre como las flores silvestres en el viento. LegolasxOoc AragornxArwen ArwenxÉomer AragornxÉowyn EldarionxOoc ¡¡Primer capítulo!!

Wildflowers in the wind

Capítulo 1. Noticias y Decisiones inesperadas

El Patio del Árbol de Orthanc, tierras de Isengard cedidas a los antiguos y ancestrales Ents, pastores de árboles. Quienes señoreaban esa, antaño tierra maldecida, convirtiéndola en algo próspero y prohibido para todo aquel que no viniera con el permiso del rey Elessar de Gondor. La imponente torre negra aún se elevaba muy por encima de las copas de los robles y castaños, reflejándose siniestra sobre las aguas claras del lago, que parecían de plata a la luz de la luna.

Las estrellas brillaban en el cielo, iluminando a los habitantes de Orthanc que se movían con grandes y pesadas zancadas por entre los árboles. Ya la Cuarta Edad de la Tierra Media había comenzado, y el rey Aragorn, Piedra de Elfo había hecho prevalecer la paz y tranquilidad durante su reinado para los suyos y para quienes vivían en sus fronteras. Como era el caso de los Ents que custodiaban Isengard.

Esta noche de especial luna llena, repetidos Huum-hoom, Hum-hoon resonaban entre las ramas negras seguidos de enormes zancadas en el suelo boscoso, haciendo crujir las hojas secas. La piel lisa y el cabello verde gris del Ent más joven y vigoroso de Orthanc destellaron plateados mientras se acercaba más al corazón de Isengard, en busca de Bárbol…el señor y jefe de esas tierras.

-Huumm-hoom Bregalan…- dijo Bárbol saliendo de las sombras. Se detuvo frente a Ramaviva, quien se inclinó levemente- Has venido pronto-

-Su llamado parecía urgente, señor. Y además le traigo noticias importantes para usted. Orcos…orcos han cruzado las fronteras de Isengard y han estado acampando allí desde hace 3 días-

-Esos…malditos burárum, morimaitre-sincahonda- gruñó el Ent- Sí, sé que debemos expulsarlos de aquí pronto, pero ellos no son mi mayor preocupación, Bregalan. Tal vez su reciente aparición en Orthanc solo sea un preludio de lo que va a desencadenarse Huum -

-¿Su mayor preocupación?- preguntó Ramaviva curioso de ver a Bárbol escudriñando con recelo la imponente torre de piedra-

-No es para menos. Hoom…¿No lo has notado Bregalan? La tierra, el agua…hay algo en este lugar que está despertando y ya nos está haciendo daño-

-¿Despertando para hacernos daño?- repitió el Ent. Bárbol asintió lentamente antes de guiarlo por un sendero que rodeaba el bosque hasta llegar a la orilla del lago- Tú eres un Ent de las fronteras, Bregalan. Por eso talvez sea una sorpresa para ti ver lo que nos está pasando en el corazón de Isengard

Ramaviva mordió una pregunta en sus labios, siguiendo al serio y viejo Ent por varios metros más. Hasta que de pronto el aire se hizo más pesado, el suelo más seco y Bregalan lo notó -Huumm Hay algo en la torre que durante años se mantuvo en calma y ahora está despertando con fuerza- dijo Bárbol deteniéndose y señalándole los árboles más cercanos al lago y a la torre.

-¡Repámpanos! ¿¡Qué ha pasado!? Las hojas de ésos árboles están… -exclamó Ramaviva tocando con sus nudosos dedos las hojas. Y al instante se hicieron polvo- Están cenizas, grises, muertas. No siento vida ni en el árbol-

-Ni en este, ni en los que están a 15 metros a la redonda-gruñó Bárbol tocando más hojas que se deshicieron en ceniza-

-Algo maligno en la tierra, señor…¡El hechicero Blanco!-

-Hum-hoon no, partió hace mucho y no sabemos nada de él. La tierra es ceniza, el agua es fría, amarga e imposible de beber, la niebla que cubre Isengard es pesada, caliente y sofocante incluso al alba- dijo el cansado Ent- Esto ha escapado de mi control…creo que-

-Necesitamos informar al rey Aragorn cuanto antes- le cortó Ramaviva- Él tiene las llaves, si hay algo que amenaza nuestro bosque desde el interior de la torre, debemos destruirlo-

-Sabía que tú eras el indicado Bregalan Ramaviva- comentó Bárbol complacido- Huum…aún hay elfos en las fronteras de Lóthorien dispuestos a ayudar. Enviaremos un mensaje a Minas Tirith con ellos. Saruman dejó más que malos deseos en esa torre, y no podemos ignorar esta situación por más tiempo. Confío en que harás llegar este mensaje a los elfos-

-Así lo haré- dijo Bregalan haciendo una reverencia y dando largos pasos para alejarse y perderse entre los árboles enfermos en busca del sendero que salía de Orthanc y entraba en el camino hacia las fronteras de Lórien.

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La ciudad de Minas Tirith, capital del reino unido de Gondor y Arnor, toda una resplandeciente perla nacarada al atardecer, majestuosa joya entre todas las construcciones mortales, ahora lucía sus bellos jardines del palacio real, espléndidos cubiertos con farolillos de todos los colores para ambientar la celebración que se realizaría esta noche del 17 de septiembre, en honor al veintésimo quinto cumpleaños de Dínestel, la segunda hija del rey Aragorn. Hermana menor de Eldarion por 6 años y una joven muy parecida a su madre: Con la misma cabellera sombría, piel pálida, y unos ojos grises profundos que reflejaban el aire audaz, tenaz, inquieto e indómito de su querido padre.

La celebración comenzaría en cuanto el sol se pusiera. Y la joven doncella ya tenía puesto el vestido rojo oscuro que su hermano le obsequió, y su cabello suelto pero trenzado con perfumadas flores blancas. Aguardando apoyada en la fría ventana.

-Mae govannen, Thêl nîn. Te ves preciosa con el vestido que te regalé- susurró un joven mientras le tapaba los ojos-

-¡Eldarion!- exclamó ella dándose vuelta. Recibiendo una cálida sonrisa por parte de su hermano, solo atinó a sonrojarse - Hannon le…Eldarion. Tú también estás muy elegante, es una hermosa cota de malla élfica la que llevas con tus ropas oscuras-

- Mi elegancia y tú belleza, querida hermana, son cosa de familia. Y lo sabes- rió el joven castaño.

-Y tú sabes que no es propio asustar de ese modo a tu hermana- dijo ella fingiéndose molesta- No me gusta que me sorprendas así. Eres tan sigiloso, prácticamente eres un montaráz…no sabes cómo me gustaría haber heredado eso de Adar-

-¿Un montaráz, tú crees? Me siento halagado – sonrió él- No te entristezcas Dínestel. Tú también tienes algo de sus habilidades y mañas, o al menos lo tienes cuando haces tus travesuras-

-¡Me ofendes con tales insinuaciones!- exclamó divertida- Si yo soy una digna doncella, que no hace travesuras-

-Bien, bien entonces…Dígame, digna doncella que no hace travesuras de niños ¿Está lista para bajar a los jardines con éste su servidor que tendrá el honor del primer baile?

-Si, lo estoy. Más que lista para recibir fuertes pisotones durante el baile-

-¡Dínestel! Yo soy un buen bailarín. Te demostraré que las clases que me dieron de niño sí sirvieron de algo-

-Como digas…-sonrió ella- ¿Sabes? Creo que sí valen la pena un par de pisotones. Al menos…después de lo que hiciste por mí- dijo sonrojada- Aún no puedo creer que consiguieras que Adar me dejara viajar con vosotros a Edoras-

-Ohh vamos, Thêl...ni que fuera algo tan grandioso. Tú has ido en otras ocasiones conmigo a Ithilien- dijo restándole importancia

-Pero nunca he cruzado las fronteras. ¡Ni siquiera he salido de la casa del señor Faramir cuando he ido, Eldarion! Ahora al fin, gracias a ti tengo la oportunidad de ir a donde nunca antes soñé llegar. Las tierras de Rohan- suspiró felizmente- Gracias hermano, no sabes cuanto te quiero-

-Es la quinceava vez que me lo dices el día de hoy-

-Y lo escucharás muchas otras veces más durante el viaje de mañana- dijo ella dándose cuenta de que el sol se terminaba de ocultar del otro lado de los muros de la ciudad blanca- Hace poco llegaron de Bree, y cuando supe que se marchaban de nuevo me dio mucha pena…siempre me sentí tan inútil de este lado de las paredes, extrañándolos tanto a los dos porque vuestras ausencias se alargaban cada vez más-

-Thêl… - dijo suavemente obligándola a que lo mirara- No digas eso, tú nunca serás inútil para mí-

-Y te prometo que nunca más lo seré. Ahora que al fin soy mayor prometo que cuando los acompañe, no terminarás cuidando de mí, ni entorpeceré vuestro viaje. Nunca más me permitiré ser una carga para ti, Eldarion-

-Se que aún te pesa mucho no haber ido con nosotros a ese viaje al Bosque Negro el año pasado. Pero Adar te dijo que no porque el camino era muy peligroso para ti-

-Nunca más lo será. No permitiré que mi torpeza y mis limitaciones me impidan…-balbuceó con tristeza

-Dínestel, lamento que no pudieras ir y ver a Maese Legolas en aquella ocasión- dijo el joven provocando que ella enrojeciera.

-¡No! Bueno sí…digo…sí, quería verlo a él, pero no era ése el motivo de querer realizar el viaje, tú sabes, quería ver también el bosque y a los elfos- tartamudeó estrujándose nerviosa las manos-

-Ya lo sé. Pero no veo razón para que te pongas así y me des explicaciones- dijo Eldarion- Sé que respetas mucho a Maese Legolas por ser un amigo tan importante de nuestro padre-

-Sí, sí, yo lo respeto mucho- asintió ella dejando un silencio incómodo entre ambos. De pronto Eldarion la tomó por la cintura y la condujo a la puerta- ¿Y bien? Ya está oscureciendo ¿Desea que la escolte hasta los jardines, mi señora? Supongo que quiere llegar tarde a su fiesta

-No seas tan molesto hermano- dijo ella tomando su brazo extendido- porque se supone que yo debo estar toda la noche contigo-

-Te prometo que será un cumpleaños que no olvidarás en mucho tiempo, Dínestel-

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El sol ya se había ocultado por completo del otro lado de las montañas, pero a pesar del limitado campo de visión que tenían a esa hora los centinelas y guardias de la ciudad no pudieron ignorar una espesa cortina de polvo que se levantaba a lo lejos, polvo levantado por cascos de caballos que venían a todo galope por el camino hacia Minas Tirith.

Algunos guardianes bajaron y salieron por las pesadas puertas. Sus filosas espadas y sus relucientes armaduras centelleaban con la débil luz de sus antorchas. Pronto los caballos se hicieron más visibles, y el sonido de sus relinchos fue más claro.

Los guardias retrocedieron un par de pasos cuando los corceles frenaron de golpe encabritándose. Por lo tanto las lanzas de los soldados no tardaron en alzarse en cuanto los jinetes encapuchados de verde y dorado bajaron de un salto a tierra.

-¿Quiénes sóis?¿Y qué buscáis aquí en Minas Tirith, forasteros?- dijo bruscamente el capitán de aquella cuadrilla de centinelas escudriñando a los recién llegados.

-Somos viejos amigos del rey Elessar- dijo uno de ellos con su capucha cubriéndole el rostro- Traemos noticias urgentes desde el bosque de Lóthorien, y desde El patio del árbol de Orthanc -

-¿Amigos del rey? Ordeno que os identifiquéis- exigió. Al instante uno de los jinetes se descubrió el rostro élfico dejando caer mechones dorados que enmarcaron sus facciones, pero a pesar de esto los guardias le miraron con incredulidad pues hacía muchos años que los elfos no eran vistos en Minas Tirith- Sois Elfos de Lórien ¿verdad? ¿Debo entender que son enviados de la Dama? Cosa extraña pues de ustedes nunca hemos tenido noticias-

-Puedo aseguraros que el rey se alegrará de vernos y estará interesado de oír las noticias que traemos para él. Eso claro, si nos dejáis pasar esta misma noche. En todo caso, no creo que deseen importunar al rey reteniendo tan importante información que traemos-

-Sólo cumplo con mi trabajo, mi señor elfo. Esta noche hay una celebración en lo alto de la ciudad y no teníamos permitido dar entrada a nadie. Pero podéis pasar, enseguida pediré que os escolten hasta el palacio del rey- el guardia hizo una leve reverencia, y dio la orden de que las puertas se abrieran dejando paso a los 5 misteriosos elfos.

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El jardín estaba divinamente decorado. Una gran mesa había sido puesta en el centro y engalanada con un mantel blanco bordado, con candelabros de oro, losa resplandeciente, cubertería de plata, bandejas con exquisita comida a todo lo ancho de la mesa y con flores esparcidas por todo el jardín, que lucían magníficas con el resplandor de las antorchas colgadas en los muros de piedra del lugar. Detrás de las imponentes sillas doradas del rey y de su esposa habían colgado un estandarte que representaba al árbol blanco de Minas Tirith tejido con hilos de plata, que centelleaba sobre sus cabezas.

El protocolar discurso de agradecimiento del rey ya había terminado. Y en un rincón apartado unos juglares comenzaron a amenizar la celebración con la suave música de sus arpas, violines, mandolines y flautas, invitando a los nobles a bailar, como pronto hicieron Eldarion y su hermana olvidándose por completo de sus estómagos vacíos. Sus padres no podían evitar risas al verles bailar en el centro del jardín de un modo tan peculiar y divertido.

La dama Arwen se abrazó al fuerte brazo del hombre que estaba sentado a su lado, dejando que sus mechones negros contrastaran con sus ropas blancas y brillantes. El señor de Gondor suspiró feliz al ver a su hija dar vueltas guiada por su hermano, y sintió por primera vez una punzada en su corazón que le decía que los años no estaban pasando en vano, y el peso de la corona de plata sobre sus cabellos entrecanos era la prueba.

-Mi hija ha crecido- gimió Aragorn besando la frente de su mujer- Ha crecido en belleza y en gracia como vos, mi señora…-

-Y ha crecido tan intrépida e indómita como tú, mi señor de Gondor. Os agradezco que le permitieras realizar ese viaje a Edoras con vosotros. No sabes cuanto anhelaba poder cabalgar a tu lado y al de Eldarion-

-Quizás sí lo sabía, pero nunca quise hacer caso de sus deseos- reconoció Aragorn viéndola sonreír en brazos de su hermano- aún quiero protegerla Arwen.

-Lo seguirás haciendo. Pero déjale conocer qué es la libertad. Dínestel tuvo la fortuna de heredarte el mismo carácter, Aragorn. En una mujer, esa sed de libertad es muy peligrosa…no la reprimas-

-Sé que es peligrosa- susurró el rey recordando a la dama Éowyn, esposa del señor Faramir en Ithilien y de lo que fue capaz en busca de probarse a sí misma y ser una guerrera- Muy peligrosa…

De pronto unos cascos de caballos subiendo por el empedrado interrumpieron la música. Muchos de los invitados se amontonaron tratando de reconocer las siluetas de los corceles blancos que se acercaban a los jardines, y otros se refugiaron detrás de las mesas. Dínestel se adelantó también pero el cuerpo de su hermano la hizo hacia atrás, mientras extendía su brazo para protegerla de los recién llegados.

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Un guardia que venía de escolta bajó de su caballo marrón y se aproximó a Aragorn, arrodillándose ante él con la cabeza baja- Perdone esta brusca interrupción mi señor Aragorn, mi señora Arwen. Pero han llegado unos hombres a Minas Tirith quiénes han solicitado veros con urgencia, dicen traer noticias desde el bosque de Lórien y desde Orthanc para usted, mi rey. No tuve más opción que dejarles pasar-

-¿Noticias desde Orthanc?- repitió Aragorn poniéndose de pie. Los 5 elfos ya habían bajado de sus caballos y ahora tenía baja la cabeza en señal de saludo, ocultando sus rostros y cabellos dorados con las capuchas de sus atuendos-Le suilon aran Gondor-dijeron al unísono todos descubriéndose las caras élficas.

Toda la familia real allí presente ahogó un grito. Al menos Dínestel cuando reconoció entre las figuras a un personaje que le tiñó las mejillas de rosado al verle casi cayó sentada en el mullido césped.

-¡Haldir de Lórien!¡Legolas Greenleaf hijo de Thranduil ! -exclamó Aragorn abrazándolos- Mae govannen! Estoy encantado de verles, sean más que bienvenidos a Minas Tirith –

-Bien hallada, Arwen Undómiel, estrella de la tarde- sonrió Legolas haciendo una reverencia. A su lado Haldir y los demás jinetes de Lórien hicieron una reverencia más profunda al verla. Ella asintió y dijo:- Igualmente Legolas Greenleaf. Haldir de Lothórien es un honor tenerlos aquí-

-Traemos noticias urgentes para vosotros- comenzó a decir Legolas siendo callado por la mano levantada de Aragorn- No, aún no es momento mi querido amigo. Por más urgentes que sean vuestras noticias, debéis estar hambrientos y primero debéis alimentaros. Les ruego unirse a nuestro banquete en cuanto sean llevados a vuestras habitaciones para que dejéis el equipaje y sus ropas gastadas - dijo Aragorn dando señal a los sirvientes para que se encargaran de las monturas de los elfos y de llevarlos a sus habitaciones.

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Los elfos cambiaron sus ropas de viaje, por unas blancas y resplandecientes como sus cabellos dorados que caían enmarcando sus rostros. Todos ellos sentados cerca de los señores de Minas Tirith comían y bebían y poco se interrumpían para conversar, al menos hasta que el príncipe del bosque negro pareció endurar sus facciones en señal de seriedad.

Lejos de allí Dínestel se había sentado a la mesa. Incapaz de bailar pues sus rodillas le temblaban con solo ver al elfo de cabellos dorados observándola, y ahora jugueteaba con la comida en su plato sin probar bocado bajo la atenta mirada de su hermano mayor.

-Ahora si, mellon nîn. Deseo detalles sobre vuestro viaje y saber de esas urgentes noticias que te han hecho cabalgar desde el Bosque Negro hasta Gondor-

-No desde el Bosque Negro, Aragorn- respondió el príncipe-Hace un mes fui en una caravana hacia Lórien, representando a mi padre. En mi estadía allá, Haldir que custodiaba las fronteras del bosque tuvo un encuentro con uno de los Ents de Orthanc. Exhausto, Bregalan nos dijo que venía en nombre de Bárbol, guardián de Isengard, solicitando tu ayuda urgentemente pues hay algo en el interio de la torre que está dañando la tierra y matando a los árboles, Aragorn. Éste era el mensaje para ti, ellos necesitan tu ayuda y las llaves Isengard-

-Comprendo, Legolas- Dijo seriamente el antes montaráz- Yo tengo las llaves. Pero el viaje hasta allá me tomará tiempo, y si es tan urgente como dices no me puedo demorar-

-Yo estoy dispuesto a partir contigo, Estel- aseguró Haldir

-Al igual que yo- corroboró Legolas

-Pero acaban de llegar, un viaje de vuelta sería demasiado agotador-

-Para nada Aragorn. Si tú estás dispuesto a partir mañana mismo, nosotros iremos contigo. Debemos confesar que también nos tiene intrigados la torre de Orthanc y si podemos ser de ayuda lo seremos- dijo el príncipe bebiendo un poco de vino de su copa- No hay más que decir. Juntos de nuevo en estas aventuras mi buen amigo-

-Legolas…-dijo indeciso Aragorn, como muy pocas veces en su vida-

-Claro que si deseas quedarte, podemos entenderlo Estel. Sólo entréganos las llaves, sabemos que ahora que eres rey es más complicado dejar Gondor. Pero nosotros llevaremos las llaves, tenemos una deuda con Bárbol por cuidar las fronteras de Lórien- dijo Haldir

-Mira, lo que más deseo es acompañarlos. Pero mis hijos-

-Eldarion también puede venir. Después de todo, él ya es un hombre y será de mucha ayuda considerando que ha heredado tus habilidades, amigo mío- sonrió Legolas- ¿Qué dices, podemos contar contigo como antes?

Aragorn calló unos segundos en los cuales buscó a su hija. La promesa del viaje a Edoras tendría que esperar, sus responsabilidades como rey volvían a alejarlo de la dulce y sonriente Dínestel…pero el viaje se había alargado y vuelto más peligroso. Él jamás la expondría a tal peligro, ella tendría que entender…lo mejor era que se quedara en la ciudad y esperara su regreso, una vez más, por su bien.

-Cuenten conmigo, Legolas, Haldir…mañana antes de las 10 partiremos a Isengard- dijo roncamente el rey recibiendo suaves palmadas en su espalda por parte de sus antaño camaradas.

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-¡Dínestel!- llamó la voz de su hermano corriendo por el pasillo buscándola pues la joven de pronto había desaparecido de los jardines. Eldarion la había notado diferente en cuanto llegaron los amigos de su padre, nunca pensó que ella reaccionaría de ese modo, siempre creyó que ella los admiraba y estaría feliz de tenerlos allí- ¡Hermana!

-Eldarion…¿No deberías estar abajo en los jardines?- preguntó su padre dando vuelta en una esquina del pasillo, seguido muy de cerca por Haldir y Legolas. El joven heredero hizo una profunda reverencia al verles y luego miró a su padre- Perdóneme Adar, pero estaba buscando a Dínestel- dijo con una suave sonrisa

-¿Dínestel?- repitió Aragorn con cierta pena

-Así es. Hace varios minutos que no la veo allá abajo y me preocupé-

-Ya veo…-jadeó el rey- Hace poco la vi dirigiéndose a sus habitaciones por si te interesa-

-¿Si? ¡Muchas Gracias! Enseguida iré a verla, permiso…me retiro-

-¡Eldarion, espera!- ordenó su padre de espaldas a él- Antes de que vayas con ella, quiero disculparme.

-¿Disculparle? – preguntó curioso de ver tan serio a su padre

-Ha surgido algo esta noche. Legolas y Haldir me han traído noticias desde Orthanc y veo que se necesita mi presencia cuanto antes. Por lo tanto…mañana mismo debemos partir antes del mediodía

-¿Debemos? ¿Pero el viaje a Edoras? ¿El viaje que le prometió a mi hermana?-dijo Eldarion con preocupación

-Lo lamento hijo. Pero esto es más urgente, mandaré un mensaje a Edoras para que Éomer no nos espere y tú vendrás con nosotros, así que harías bien en ir a descansar-

-¡No! ¿Y mi hermana? Ha esperado mucho por este viaje-

-No te exaltes Eldarion. Siempre habrá otra oportunidad. Si vas a ir a verla te ruego me disculpes con ella también-

-¡No puede romper de ese modo su promesa, padre!-

-¡No me levantes la voz Eldarion!-exclamó Aragorn sorprendiendo a Legolas, que nunca le había visto hablarle de ése modo a ninguno de sus hijos- Esto es mucho más importante, por favor discúlpame con ella y vete a dormir. Me necesitan en Isengard y yo debo ir-

-¡Pero Dínestel puede acompañarnos!-

-No voy a exponerla a tal peligro, Eldarion. Piensa bien las cosas antes de decir tonterías, ése camino es muy peligroso y largo, no quiero que ella sufra, así que más segura estará aquí-

-¡Pero…!

-Es mi última palabra, ahora retírate- dijo Aragorn luciendo imponente ante su joven hijo que apretaba sus puños. Eldarion se volteó furioso y comenzó a correr por el pasillo hasta dar la vuelta en otra esquina-

-Aragorn…-susurró Legolas poniéndole una mano en el hombro- Perdónanos, no sabíamos que tenías planes con tus hijos-

-Esto es más urgente. Y no tienes que disculparte Legolas, ni tú Haldir…Mi hija entenderá. Ahora por favor acompáñenme a mi estudio, necesito revisar unos mapas y buscar las llaves- dijo Aragorn aún dándoles la espalda y comenzando a caminar seguido de ellos.

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Eldarion echó a correr en dirección a la habitación de su hermana, pero vaya sorpresa que se llevó al verla sentada en el suelo cuando volteó en aquella esquina. Su vestido estaba arrugado debajo de ella, y tenía los ojos humedecidos en llanto. El joven sin poder reprimirse cayó de rodillas a su lado y la abrazó fuertemente- Hermanita...¿Qué…?

-Lo escuché todo, hermano- susurró en su pecho- Siempre supe que algo tendría que interferir. Mi destino y mi lugar siempre serán aquí, nunca podré acompañarte, no puedo cambiar mi destino…-

-Dínestel no digas eso-

-Soy una mujer. Soy débil y por lo tanto una carga. Perdona que esté llorando pero…me pesa tanto n poder acompañarte a ti ni a Maese Legolas. Ni siquiera he podido saludarle y creo que se marchará sin siquiera verme. Pero así son las cosas, te agradezco que al menos lo intentaras Eldarion-

-Te prometí que irías-

-Pero no podemos contradecir las órdenes de nuestro padre- dos lágrimas corrieron por sus mejillas hasta perderse en los largos mechones negros- No entiendo porqué…pero supongo que lo mejor es que me quede, siempre he intentado llegar más lejos, pero al parecer mi condición de mujer no me lo permite, no me permite llegar más lejos de las fronteras de Gondor- ‘Y mi condición no me deja tampoco acercarme al elfo al que quiero’

Eldarion se mordió el labio inferior, luciendo indeciso y perturbado. Nunca le había gustado verla llorar, de niños siempre hacía lo posible para evitarle el llanto y nunca antes le había faltado a alguna promesa, y no iba a comenzar ahora- Dínestel…

-Dime…- sollozó

-El viaje es a Isengard, y Maese Legolas y Maese Haldir vendrán con nosotros-

-Ya lo sé, hermano. Por favor no me repitas cosas que me lastiman más-

-Ellos están viniendo. Y con elfos acompañándonos dudo mucho que haya peligro…después de todo ambos son elfos muy fuertes y valientes, eso sin menospreciar a Adar y a tu servidor que estaría dispuesto a arriesgar su vida misma por la tuya-

-¿A qué quieres llegar, hermano?-

-Bueno…¿En verdad quisieras realizar ese viaje a Edoras?-

-Tú sabes que sí, con todo mi corazón. Viajar al lado de Maese Legolas sería…sería todo un sueño hecho realidad- dijo sonrojándose-

-Entonces…porqué no vienes con nosotros-

-¿¡Qué estás diciendo, Eldarion!?-

-¡Shhhh! No grites. Sólo es una idea, mira…puedo prestarte ropas mías. Siempre llevamos un número limitado de hombres con nosotros en nuestros viajes, puedo hacer trato con Ironir seguro él dejará que tomes su lugar como soldado escolta de nuestro padre-

-¡Has enloquecido! Yo jamás haría algo como eso, ¿Te imaginas qué sucedería si nuestro padre se entera?-

-Pero no tiene porqué enterarse. Yo me encargaré de cubrirte- a esto Eldarion le guiñó el ojo provocando que ella se sorprendiera-Vamos, no creo que esto sea tan peligroso teniendo a 5 elfos en nuestra compañía. ¿Acaso no quieres ir? Cruzaríamos más allá de Edoras…verías más de lo que algunas vez Adar te premitiría-

-No me tientes, hermano-

-No te estoy tentando. Estoy dándote la oportunidad de tomar algo que quieres en verdad. Sólo necesitas tener valor ¿Dónde quedó la Dínestel de antes que se metía en líos enormes solo por conseguir algún capricho?

-Esto es muy distinto-

-No es para nada diferente. Es sencillo como aquello o quieres venir o no quieres venir. Tú decides si vivir por una vez en tu vida o quedarte y esperar mi regreso-

-¡No quiero hacer eso!-

-Entonces…-dijo Eldarion poniéndose de pie y comenzando a caminar- Te recomendaría que duermas temprano esta noche, y mañana madrugues a m habitación para que te de la ropa que debes usar-

-Eldarion…-

-Sólo recuerda las hazañas de la señora Éowyn…ella tomó las riendas de su destino por una vez en su vida y marcó la diferencia. Demuéstrate a ti misma que no eres débil, pruébame que no me estoy sacrificando en vano, hermanita…demuéstrame que sí tienes sangre de montaráz en tus venas-

-Hermano…

-Buenas noches, Dinestel- se despidió adquiriendo una pose relajada como de costumbre y tomando un camino distinto hacia su recámara, dejándola sola sentada en el suelo con el corazón en el cuello-

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N/a: Se me alargó x.x…pero en verdad espero que les haya gustado. Venga…espero sus opiniones y demás en un review, bien…no digo que haya estado perfecto pero me esforcé mucho en escribirlo y ya saben que el sueldo de un escritor es saber los comentarios de sus lectores XD así que así sean crirticas constructivas me sentiré más que satisfecha de saber que alguien me leyó.

En fin, ahora sí les dejo para que me dejen sus reviews…o,o y dejándoles la promesa de que el fic se va a poner mejor n.n lo prometo porque en cuanto puse la última palabra se me vinieron unas lluvias de ideas bárbaras x.x Denme una oportunidad ¿Si? Ahora si, un beso enorme para todos y nos vemos en el próximo capítulo.

Namarië¡¡¡¡



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