Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Naruto » Pasado, presente y futuro

Scarlete
Author of 6 Stories

Rated: T - Spanish - Romance/Humor - Sakura H. & Sasuke U. - Reviews: 348 - Updated: 07-03-07 - Published: 04-02-07 - id:3471799

Cap

Cap. 11- Noche en vela

Sakura sale de su ensimismamiento y deja de acariciarle el cabello a Sasuke, debe atenderlo lo antes posible, por su salud mental más que por la de él. Lo observa con ojo clínico y estima que debe de tener una que otra costilla rota y varias heridas abiertas. Lo peor de su condición es su bajo nivel de chakra, que trajo como consecuencia que el pelinegro cayera en un estado semiinconsciente. Podría despertar en cualquier momento, pues Sasuke tiene mucha estamina y recupera su chakra rápidamente. Aparte de eso, no corre ningún tipo de riesgo, excepto quizás un ataque de furia si ve su rostro en un espejo. Este se ve magullado, el pobre tiene un ojo cardenal y una mejilla inflamada.

Ya habiendo examinado superficialmente los daños, Sakura busca en su maletín de primeros auxilios y saca una tijera. Debe cortar su camisa para curarlo, no se la puede sacar por la cabeza, podría lastimarlo. Aquí es cuando viene el problema y su lucha interna. Se supone que ella es una ninja médico, una especialista, y que no se deje llevar por sus emociones en esos momentos, más se le hace demasiado difícil. No es cualquier paciente el que tiene en frente. Es Uchiha Sasuke, su antiguo amor, compañero de equipo, la persona que más la ha hecho sufrir y también la única a la que ella ha amado incondicionalmente. Su mente comienza a dar vueltas y a recordar. Memorias del pasado, de cuando ella lo perseguía y él le hacía desplantes, de cuando él la dejó tirada en aquel banco, de cuando intentó matarla en la guarida de Orochimaru. La pelirosa menea la cabeza, no es tiempo de ponerse a pensar en esas cosas, tiene un paciente que atender.

“Sí, tengo que poder hacerlo. Ya no soy la de antes, soy fuerte. ¿Qué diría Tsunade-sama si lo llevo al hospital así, porque yo, su aprendiz, no fui capaz de atenderlo? Entonces Sakura respira hondo varias veces para calmar sus nervios. “Inhala, exhala, inhala, exhala. Tú puedes, imagínate que es otra persona y no Sasuke. Sasuke. Uggg, no pienses en él. Naruto, esta me la pagas, y con intereses. Cómo se te ocurre ponerme en semejante predicamento”, piensa ella tratando de calmarse.

La chica toma la tijera y con mucho cuidado, controlando su pulso, comienza a cortar la camisa azul oscuro de Sasuke. Cuando lo tuvo desnudo de la cintura para arriba, no pudo evitar contemplar aquel cuerpo bien formado, fruto de tantos entrenamientos. Era una imagen imposible de borrar de su mente. A pesar de la sangre, los rasguños y los moretones, era hermoso. Sus músculos marcados y su piel blanca, tan masculino y fuerte.

Luego de prácticamente forzarse a despegar sus ojos del pecho de Sasuke, se levanta y va a la cocina a buscar agua. Ya teniendo el recipiente de agua tibia a su disposición, procede a buscar entre sus cosas gasas, vendajes, y desinfectantes. Primero limpia con una toalla toda la sangre del cuerpo de Sasuke, su cabello, su rostro, sus brazos, piernas y torso. A duras penas pudo controlar el temblor en sus manos. Tenerlo allí semidesnudo no la ayudaba, no se puede negar que él es muy guapo. Sasuke la está sonsacando y poniendo nerviosa sin pasar trabajo. Si él lo hubiera hecho a propósito, no le hubiese salido tan bien.

Después de todo ese tedioso y mortificante proceso de limpiar y desinfectar todas sus heridas, Sakura comienza a concentrar un chakra color verde pálido en sus manos. Primero le cura el rostro, poniéndole especial atención a ese ojo que tanto le preocupa. Cuando estuvo satisfecha, lo examinó. Bien, ya solo le queda un leve cardenal en su ojo derecho. Sospecha que la mejilla le dolerá un poco un poco cuando este despierte, pero nada serio. Los ojos verdes de Sakura vagan nuevamente por el rostro sereno de Sasuke. Ahora tiene la libertad de reparar en detalles que nunca había podido. Desde su nariz, hasta su marcada quijada, y sus finos labios, es casi perfecto. Su corazón se acelera por unos segundos y su pulso tiembla, cada vez se le hace más difícil controlarse en esa situación. Desea con todo su ser que esto termine, poder tener una vida normal, sin Uchihas, ni desamores, desea ser feliz.

Por fin ha terminado, el trabajo de una ninja médico es arduo y requiere de mucha concentración y energía. Se siente cansada y desvanecida, pero todavía le queda algo por hacer. Con sus manos en sus caderas observa a su paciente, y eso le trae recuerdos no muy gratos. ¿Por qué será que solo se acuerda de los momentos de infelicidad? Sakura regresa, tiene una regresión, y se ve a ella misma en el hospital, sentada con cara de angustia al lado de la cama de Sasuke. Este había sido herido por su propio hermano. Las heridas físicas sanaron muy rápido, pero la otra, la del alma, nunca se curó. El odio que Itachi le infundió a su hermano fue la causa de que Sasuke se fuese de la villa en busca de poder.

Recuerda muy bien la expresión vacía y sin emoción del rostro del pelinegro al ser atendido por Tsunade. Aquella vez ella lo abrazó y él no le devolvió el gesto, solo se quedó allí con su mirada en la nada, como una piedra.. Pero ella era feliz, tan ingenua y tonta que se conformaba con verlo “bien”. No le importaba que este no la reconociera, que no notara que ella estuvo todo ese tiempo allí a su lado, que nunca le diera las gracias, ni una sonrisa. Una lágrima resbala por su mejilla y ella la seca rápidamente. Ha vuelto a la realidad, sabía que le iba a pasar eso si lo cuidaba, que sus sentimientos la atormentarían. Él nunca la ha amado y no va a comenzar a hacerlo ahora.

Sakura concentra su chakra en sus brazos y piernas y lo levanta del sillón con facilidad. Lo lleva a su habitación y lo acuesta en su cama. Luego decide ponerle una camisa, ya ha tenido demasiado de los marcados pectorales del Uchiha.

La muchacha considera quedarse allí por esa noche. Tiene que asegurarse de que no haya complicaciones, esas cosas suceden cuando uno menos se las espera. Claro que va a dormir en un futón en el suelo. Ni modo que se vaya a meter en la cama con él, eso ya sería demasiado para sus ya alterados nervios. Entonces le echa un último vistazo a su paciente. Sasuke duerme tranquilamente, su expresión muy serena y su respiración estable. Le toma el pulso y ve que está normalizado.

“Seguro que en la mañana, sino más pronto despertará”, piensa dando un suspiro.

Ya han pasado varias horas, pero aún no es de madrugada. Las estrellas resplandecen en lo alto y los rayos de la luna entran por las ventanas. Sasuke está todavía dormido, pero parece que algo no anda bien. Su ceño está fruncido, sus ojos apretados y su respiración agitada. Sakura se despierta al instante, no estaba profundamente dormida, al escuchar gruñidos y movimientos en la cama. Ella nota el desasosiego en la expresión y movimientos del pelinegro y se pregunta, “ ¿Qué será lo que está soñando?”

Sakura escucha unos gruñidos, luego unas palabras sin sentido. La curiosidad puede más que ella y se inclina sobre él para tratar de adivinar con qué Sasuke sueña.

-Sa-sa-Sakura-escucha que Sasuke la llama.

La kunoichi abre sus ojos como platos y afina sus oídos, no puede ser que él esté soñando con ella.

Al Uchiha se le ve muy desesperado, pero aún no despierta.

-Sakura, dime que no es tarde, dime que me perdonas-dice Sasuke.

La muchacha por poco se cae de la cama al escuchar esas palabras. Sus ojos se llenan de lágrimas al instante. Sus latidos retumban en su cabeza como un taladro. Sus oídos no pueden creer lo que escuchan. Se aleja de Sasuke rápidamente, le duele el alma, su corazón. Esconde su cara entre sus manos y camina hasta la puerta deslizándose sobre esta hasta sentarse en el suelo.

“Esto tiene que ser un juego, es mi imaginación, estoy muy cansada. Sasuke nunca diría algo así”, piensa.

Está en negación, construyó un muro para protegerse y ahora Sasuke se lo está astillando con sus palabras delirantes. Lo mira con ojos asustados, tiene miedo, terror de lo que pueda salir de aquellos labios. Siempre quiso escuchar unas palabras así, que Sasuke la reconociera, pero ahora no está tan segura.

“ ¿Y si despierta y no se acuerda¿Y si me ignora después¿Si lo niega y me dice que yo estaba alucinando? Él debe estar delirando”, piensa desanimándose.

-No sé cómo decírtelo. No quiero lastimarte…-vuelve y escucha.

“Lo ves tonta, él te tiene lástima, eso es lo más que va a sentir por ti. Lástima, porque sabe que lo amas y él no te puede amar de la misma forma. Despierta ya de ese sueño, Sakura. Lo que te quiere decir es eso, que no te ama, que no te puede ofrecer nada”, piensa amargamente, sus lágrimas cada vez más gruesas.

Tiene que salir de allí, su alma se le parte en dos. Toma la perilla de la puerta en su mano y la gira. Justo cuando iba a empujar la puerta, escucha cuatro palabras que hacen que todo su ser se estremezca y que su corazón salte en su pecho.

-Sakura…yo…te…quiero-escucha decir a Sasuke con una voz mucho más suave de lo que nunca se imaginó salir por los labios del Uchiha.

Se queda paralizada, tiene que pellizcarse para asegurarse de que no es un sueño.

“Sasuke me quiere. Me quiere”, piensa.

No cabe en su cuerpo de tanta felicidad. Pero hay un pequeño detalle, Sasuke está delirando, él nunca, en su buen juicio, admitiría algo así, y mucho menos se lo diría a la cara. Claro que eso no le quita al hecho de que su corazón lata a mil por hora y las ganas inaguantables de abrazarlo, besarlo y de decirle que sí, que lo perdona y que ella también lo quiere. Pero sabe que se tiene que contener. Su experiencia como médico ninja le dice que lo más posible es que Sasuke no recuerde nada cuando despierte. Él no se va a acordar de las palabras que salieron involuntariamente de su boca. Aún así, salieron, las dijo, y eso es lo que importa. El sentimiento está allí, aunque él lo reprima.

La pelirosa decide no mencionarle el asunto cuando él despierte. No quiere que él la humille. Sabe que el Uchiha lo negará hasta la muerte. Hubiera sido diferente si Sasuke hubiese estado despierto… En su interior se enciende una flama, tiene la esperanza de que algún día él se lo diga. Una pequeña sonrisa se le dibuja en el rostro. Tiene que agradecerle a Naruto por ese pedacito de felicidad que le trajo.

“Naruto. Naruto siempre me ha protegido con su propia vida. Le debo tanto. Es mi mejor amigo” piensa afectuosamente.

Alguna vez el rubio estuvo locamente enamorado de Sakura, pero con el tiempo ese enamoramiento se convirtió en algo mucho más fuerte y duradero. Una amistad irrompible y verdadera. Ahora Naruto tiene todo su interés en cierta tímida Hyuuga.

Volvamos a nuestros protagonistas. Sasuke abre sus ojos negros lentamente y los enfoca. Todavía está oscuro en la habitación y tiene que esperar a que sus ojos se acostumbren a las penumbras para distinguir algo. Se intenta levantar, pero un dolor agudo en sus costillas lo detiene. Se lleva las manos al rostro y nota que su mejilla le duele.

“ ¿Qué pasó?”, se pregunta.

El Uhicha comienza a hacer memoria y en ese instante recuerda a Sakura hablando con Naruto. Aquellas palabras que ella dijo… “Sakura, cuanto deseo hacerla feliz”, piensa con tristeza. Después recuerda la pelea con Naruto.

“Hn, ese dobe es fuerte, debo admitirlo. Aunque yo no estaba en mis cabales, bien que pude haberlo vencido si hubiese querido…”, piensa.

Se palpa sus costillas notando que están vendadas. “¿Pero…cómo, cómo llegué aquí¿Quién me curó? Esta es la habitación de…. Sakura”.

La realización lo hizo querer comprobar algo. Entonces se voltea como puede y enciende la lámpara de noche. Sus ojos se abren desmesuradamente. En el suelo, sobre un futón se encontraba Sakura dormida en posición fetal. Su cabello rosa está atado descuidadamente con una goma y tiene puesta la ropa del día anterior. Se le nota que estaba muy cansada como para cambiársela. Los ojos de Sasuke se entrecierran cuando distinguen el rastro inconfundible de lágrimas en sus rosadas mejillas.

“Estuvo llorando. Espero no haber sido la causa. Esta vez soy inocente, no le dicho, ni hecho nada”, piensa Sasuke a la defensiva.

Últimamente no le gusta para nada verla sufrir. Prefiere verla sonreír con esa sonrisa tan bonita y esos labios tan deseables y esos ojos verdes tan intensos y brillantes. Pronto detiene ese tren de pensamiento y se reprende. Todavía tiene problemas para aceptar lo que siente. Piensa que se está volviendo blandito, como le dijo Naruto.

Vuelve y mira a la chica en el suelo. No la quiere ver allí tirada, quiere subirla a la cama. Se sienta con dificultad y respira hondo. El dolor agudo no lo deja moverse como quisiera. Trata de concentrarse en sus músculos, si quiere lograr subirla tiene que esforzarse. Desliza sus piernas hasta el lado derecho de la cama, donde se encuentra Sakura. Él cree que está apto para levantarse y soportar su peso. La verdad es que solo ha recuperado la cantidad suficiente de chakra como para salir de su estado semiinconsciente.

Cuando Sasuke apoyó sus pies en el suelo y recargó su peso en sus piernas se llevó la sorpresa de su vida. Sus piernas no pueden soportar su peso, dado su estado, y comienzan a flaquear. El pobre cae al suelo sobre Sakura, solo tuvo tiempo de apoyarse en sus codos para no aplastarla. Ojos verdes se abren de inmediato al sentir el peso de más. Sakura luce muy sobresaltada, tuvo que ahogar un grito en su garganta. Sus ojos lo miran asustada. Él tiene la misma expresión, solo que la oculta lo bastante rápido como que para ella no lo note.

-Hn, me levanté y mis piernas…-No, no tienes que explicarme-lo interrumpe Sakura. Su rostro se ha tornado de todas las gamas de rojos existentes.

Sasuke le toma la palabra. Él nunca ha sido bueno para las disculpas. Un Uchiha nunca admite que se ha equivocado. Bueno, eso lo veremos, porque tarde o temprano tendrá que hacerlo. Si es que quiere recuperar a Sakura, eso es.

Sakura se mueve en el futón, su rostro como un tomate. Está demasiado consciente de la cercanía entre el Uchiha y ella. Se siente incómoda. Puede sentir los mechones de cabello haciéndole cosquillas en el cuello y el aliento del pelinegro en su rostro. Lo peor es que Sasuke no ha hecho el gesto de quitársele de encima.

-Este…Sasuke…-dice ella titubeando. Después de haberlo escuchado decir aquellas palabras se le hace imposible mantener la compostura. Sus nervios están de puntas, muy sensibilizados.

-Dime-responde él.

-Este¿podrías moverte? Quiero levantarme-replica ella.

Sasuke la mira a los ojos, sino fuera porque se dijo a sí mismo que esta vez haría las cosas diferentes la besaría. Ganas no le faltaban.

Sakura tiembla debajo de él, notando aquel brillo intenso en la mirada del pelinegro. Notando como este se humedecía sus labios y no dejaba de mirar los de ella con tanto deseo. De repente su corazón se acelera y su garganta se seca en anticipación. No puede ser, ella desea con todo su ser que él la bese, que la lleve a la luna con sus caricias y sentirse protegida en sus brazos.

El Uchiha despierta de su trance y mirándola de reojo, un tanto reacio, le dice con voz seria y seca, -No puedo.

La pelirosa lo mira incrédula, -¿Cómo que no puedes?

Él voltea su rostro indignado hacia el lado, su ceja temblando de coraje. Como quisiera poder levantarse, pero no puede y se lo tiene que admitir, su orgullo tiene que sufrir esta vez.

-No me mires así, no tengo suficiente chakra y cada vez que me muevo siento un dolor punzante en las costillas-dice apretando los dientes.

Sakura suaviza su mirada, comprensiva. ¿Por qué no había pensado en eso antes? La muchacha lo mira y le dice, -Creo que no te curé lo suficiente la primera vez. Casi me quedé sin chakra, cuando llegaste herido estaba exhausta de practicar mis jutsus médicos.

-Hn.

Sakura se aclara la garganta, -Necesito que levantes tu torso lo más que puedas. También voy a tener que sacarte la camisa y quitarte los vendajes-replica sonrojándose.

Sasuke se levanta lo suficiente como para que ella haga su trabajo. Ella le sube la camisa con manos temblorosas y le retira su vendaje con mucho cuidado. Ahora respira varias veces y cierra sus ojos, tratando de concentrase. Luego de unos segundos sus manos resplandecen de un color verde pálido. Sasuke inspira entrecortadamente.

-Lo siento-se disculpa la kunoichi, interpretando aquello como una señal de dolor. Lo que no sabe es que Sasuke tuvo que contener un gruñido de placer al sentir sus delicadas manos paseándose sobre su pecho.

Una sensación de bienestar y calidez se instala en el área donde Sakura tiene sus manos puestas. El tratamiento solo duró unos minutos, que al Uchiha le parecieron eternos. Ella le baja la camisa y le dice, -Intenta sentarte ahora. Sasuke se levanta un poco y al no sentir tanto dolor logra sentarse en el futón al lado de ella. Un silencio incómodo y ensordecedor inunda la estancia. Ambos se han quedado callados sin saber qué decir.

Sakura, como siempre, es la que rompe el silencio.

-Ne, Sasuke, debes volver a la cama. Así tardarás más en recuperarte-dice ella extendiéndole el brazo.

Él, con su orgullo herido, pues no le queda de otra, lo toma. Ella lo deja apoyarse en su cuerpo y lo guía hasta la cama.

-Ahora hay que vendarte las costillas nuevamente-dice ella avergonzada, tendrá que pedirle que se quite la camisa nuevamente.

-Hn-es todo lo que escucha como respuesta.

Ella sale del dormitorio en busca de los vendajes. Sasuke en su soledad trata de quitarse los malos pensamientos de la mente. Si no se controla es capaz de arruinarlo todo forzándose sobre ella, aunque con su tan limitado chakra lo que se puede buscar es una herida peor. Se le hace muy difícil tenerla tan cerca y no tocarla, no besarla, no abrazarla y no tomar su delicada figura entre sus brazos. Sus hormonas están haciendo estragos en sus entrañas.

En eso vuelve Sakura con unos vendajes y una tijera en sus manos. En su rostro una expresión de cordero degollado. Cualquiera diría que va caminando a la horca. Y es que no soporta tenerlo tan cerca, esas ganas de besarlo, apretarlo y bebérselo a todo él la vuelven loca. La chica le da las mismas instrucciones, solo que esta vez él está sentado en la cama. Con sumo cuidado ella vuelve a vendar a Sasuke. Este inspira rasgadamente varias veces, volteando su rostro para que ella no pudiera ver su expresión. Sus ojos nublados de deseo lo delatarían.

-Listo. Ahora duerme, Sasuke-dice ella satisfecha con su trabajo.

-Hn.-responde él poniéndose la camisa y acostándose nuevamente en la cama. No sabe si va a dormir. Ella no sale de su mente y está amaneciendo.

Sakura se dirige a la puerta y en el último instante escucha que Sasuke la llama.

-Sakura…arigatou-dice.

Sakura le dirige una sonrisa y cierra la puerta tras de sí. Él no va a ser el único que no va a poder dormir. A ella le está costando muchísimo clamarse.

La chica camina pensativa hasta la habitación donde Sasuke dormía, ahora él ocupa la de ella. Se mete debajo de las sabanas e inmediatamente confirma sus sospechas. Todo huele a Sasuke, las mantas, la almohada. Después de todo va a poder dormir mejor de lo que pensó, piensa, a la vez que se deja caer en los brazos de Morfeo aspirando el aroma varonil de Sasuke.

Son las 10:00 de la mañana. El pelinegro, que está en el dormitorio de Sakura, abre sus ojos pesadamente y se estira probando sus músculos. Definitivamente Sakura le da justicia su fama. Se siente bastante bien, solo siente unas pequeñas molestias, que se le hacen fácil de ignorar. Tiene deseos de darse un baño, pero todas sus cosas están en su “nueva” habitación. Ni hablar, tiene que ir allá a buscar sus cosas, y hacerlo lo más cuidadosa y silenciosamente posible, para no despertar a Sakura.

Sasuke abre la puerta del cuarto lentamente, amortiguando cualquier ruido. Una media sonrisa se le dibuja en el rostro al ver a Sakura placidamente dormida, abrazando la almohada. Se ve tan tierna que no puede resistirse. El pelinegro se acerca a la cama con sigilo. No quiere despertarla, se ve demasiado tranquila. Se asusta por unos segundos cuando esta suspira y se voltea hacia el otro lado, se prepara mentalmente para ser descubierto en el acto, pero no pasa nada. Ella está profundamente dormida, el cansancio de la noche anterior ha tenido sus efectos en la muchacha.

Al pelinegro le arden las manos de deseo, quiere acariciar y tocar esa piel blanca y sedosa. Memorizar sus curvas y cada rasgo de su rostro, de su boca. Basta, si sigue pensando así no podrá controlarse. Bah, muy tarde, se sorprende a sí mismo inclinado sobre ella, respirándole en la delicada piel de su rostro.

Corre el riesgo de arruinarlo todo, pero las ganas lo ahogan y no lo dejan vivir. Entonces estira su mano delicadamente, le retira unos mechones de cabello rosa de su rostro y le da un casto beso en la frente. Rápidamente se aleja y sale de la habitación para maldecir por dentro cuando llega a la otra. Se había envuelto tanto con Sakura que olvidó tomar sus cosas, que era el propósito de su intromisión en primer lugar.

-Sasuke-kun...

En la otra habitación una chica despierta sobresaltada llamando al pelinegro en un susurro. Juraría haber sentido su presencia en el cuarto. Juraría haber sentido que alguien le acariciaba el rostro y le besaba la frente. Tonterías, tuvo que haber sido un sueño, uno muy bonito de por sí, pero solo eso.

Sakura se levanta de la cama bostezando y estirándose, y se dirige al baño a darse una merecida ducha. Todavía tiene la ropa del día anterior y se siente sucia y plegostosa. Sin pensarlo dos veces se interna en el baño y se quita toda la ropa. Luego entra a la ducha y se da cuenta, muy tarde, de que está en el baño de Sasuke y de que para su horror, no ha llevado ropa limpia. Ni siquiera ropa interior. Decide darse el baño como quiera, su piel y cabello se lo piden a gritos, ya buscará la manera de ir a su cuarto sin que Sasuke lo note. Ella es una kunoichi, después de todo.

Aquí la vemos, asomando su cabeza por la puerta, en busca de Sasuke en el pasillo. Respira profundo, gracias a Kami, no hay rastros de él. La chica lleva puesta una de las camisas azul oscuro de Sasuke y la toalla enrollada en su cabello. Corre lo más rápido que puede para no ser descubierta en su misión de escape.

Sakura entra en su dormitorio y rápidamente busca en su maleta ropa interior, unos pantalones cortos, su falda corta y su camisa de cremallera. Se pone los panties y el pantalón corto, y en el instante en que comienza a quitarse la camisa de Sasuke, la puerta del baño se abre. Ella grita asustada y se tapa con la camisa lo que puede. Lo peor no es eso, lo peor es que sus ojos se clavan descaradamente en el espécimen masculino que tiene en frente. Un pelinegro de ojos intensos y cabellos húmedos le devuelve la mirada. Está desnudo de la cintura para arriba y solo lo cubre una toalla, mostrando su cuerpo bien tonificado.

La kunoichi se mira los pies, demasiado de avergonzada. No sabe que decir, ni que hacer. Sasuke solo la mira, prácticamente se la come con los ojos. Eso solo hace que ella se sonroje más. Puede sentir esos ojos negros mirándola detenidamente.

-Este, este….mejor me voy-dice nerviosamente.

-No, quédate, esta es tu habitación, el que se va a ir soy yo, tengo que vestirme-replica Sasuke sin temblor en su voz. Pero que bien maneja las situaciones vergonzosas.

-Hai-dice ella con un hilo de voz.

Sasuke se marcha del dormitorio dejándola sola con sus pensamientos. Ella cierra la puerta con seguro y se pone su camisa rápidamente. Luego se sienta en su cama y suspira. Cada vez se le hace más difícil su propósito de tratar a Sasuke como si nada hubiese pasado, como si no lo hubiese escuchado decir aquellas palabras. Ya no puede tratarlo fríamente, ni ignorarlo, aunque quisiera.

“Solo espero poder pasarla bien, hoy es la fiesta de cumpleaños sorpresa para TenTen. Hum, me imagino que Sasuke, con lo antisocial que es, no irá”, piensa entristeciéndose un poco al recordar qué día era hoy.

Sasuke, por su lado, se viste con parsimonia y se peina el cabello. Hoy es el día. Hoy comienza la misión “Recupera a Sakura”, como Naruto la había llamado. Van a aprovechar la fiesta sorpresa de TenTen. ¿Qué mejor ocasión que esa para hacerlo?, y más si cuentan con la cooperación de sus compañeros, que para la sorpresa de Sasuke, estuvieron de acuerdo en ayudarlo.

-Hn. Sakura, tú solo espera, esta va a ser la noche de tu vida. Vas a ser testigo de lo que es capaz de hacer un Uchiha”, piensa Sasuke sonriendole a su propio reflejo con satisfacción.



Return to Top