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Dialirvi
Author of 24 Stories

Rated: T - Spanish - Romance - Zelda & Link - Reviews: 3 - Published: 04-16-07 - Complete - id:3490283

Este oneshot está dedicado a Talimluzdeagua, ella ganó mi concurso de RMR y pues a ella le dedico este oneshot, en el cual ella ha dado varias ideas y nombres. Clasificado T para mayores de 13 n.n disfruten. ¬¬U Hasta que la página se dignó a dejar que subiera documentos!

OoOoO

La magia del bosque

Era un día soleado, ya muy entrada la tarde en el majestuoso Hyrule. El sol daba duro contra las tejas de las torres más altas; el jardín real refulgía con la luz solar; varios soldados entrenaban arduamente bajo el sol tan picante, propio de esos veranos, más un escuadrón, ya que tenían el honor de entrenar con el héroe del pueblo.

Era cierto que él entrenaba con ellos sólo por diversión, ya que su verdadero trabajo era como primer caballero de la princesa del reino, Zelda. Link, había aparecido en la vida pública un día, a los diez años, cuando el Rey, la princesa y los “sabios” lo presentaron como salvador de Hyrule de una amenaza que casi nadie del pueblo recordaba. Pero ese chico se los había ganado, haciendo muchos trabajos que la mayoría de los ineptos soldados no lograban, como rescatar a varias gentes de una banda de malhechores de leche, salvar a niños en apuros, ayudar con las construcciones en Kakariko... en fin, un sinfín de cosas, pequeñas pero importantes, así, todos en Hyrule fueron conociendo a Link, y las hazañas que había hecho en un futuro que para ellos no había llegado, y lo respetaron, a él y a los sabios, eso duró seis largos años... en los cuales, el chico vivía en el castillo y se había convertido en íntimo, sino que el único amigo de la princesa del Reino.

Princesa que ahora mismo estaba siendo educada en leyes de su propio país, para cuando fuera Reina. La maestra de política era una vieja chaparrita, con dos enormes lentes de fondo de botella, que hacían verla con ojos enormes, comparados con su menudo cuerpo encorvado. Ambas estaban en la biblioteca, en la clase de esa hora, la señora veía fijamente a la muchacha con la tiara leer un enorme y grueso libro.

-¿Y bien?- cortó el silencio la dama- ¿qué ha aprendido hoy sobre la jurisdicción de la tierra?-

-Claro que si, Lady Kaede...- la joven se puso con los hombros perfectamente alineados en la silla, ya que sino seguía con el protocolo de modales sería horrible la reprimenda- la tierra, en manos de comerciantes...-

Así pasaron hora y media de la chica explicando lo que había leído en dos horas aparte. Lady Kaede la observaba sin chistar, la chica era inteligente, y sabía cómo cubrir las cosas que se le olvidaban con palabras y anexos de otras obras leídas anteriormente.

-Bien, es todo por hoy, su alteza...- finalizó quitándose los lentes, limpiándolos con un pequeño paño que sacó de su bolsillo.

-Disculpe, Lady Kaede, que importune así...- usaba ese tono tan fuera de lugar con ella- tengo algo que preguntarle...-

-¿Preguntarme algo? Dígalo, Su alteza- comentó secamente mientras se volvía a acomodar los lentes de fondo de botella.

-Claro... me preguntaba ¿Qué pasaría si un... ejem, piensa, piensa... soldado, se comprometiera con alguien de la Familia Real?-

Esa duda, claro que ella no usaba la palabra soldado, ella usaba la palabra “Link”, esa incógnita le atormentaba, no sabía qué pensar, ni hacer para volver a aparentar normalidad, desde lo de su fiesta de cumpleaños, hacía ocho meses, donde Link y ella habían quedado literalmente atrapados en un cuarto vacío, por culpa de una sirvienta.

Flash Back

Zelda, Link y una de las chicas de servicio caminaban a uno de tantos salones que se encontraban decorando varios sirvientes.

-¡Vaya¡Tanto jaleo para una fiesta donde vendrán un montón de viejos!-

-¡Link!- comentó suspirando por enésima vez Zelda, frustrada de que no entendiera- ellos son los políticos de Hyrule, me conocen desde que nací¿Crees que a ellos no les importa que cumpla dieciséis años?- reprochó secamente dándole a espalda a él y a la chica de servidumbre.

-¡Uy! Creo que se acecra una pelea más entre esos dos- suspiró con cansancio la joven que vestía de negro con un delantal blanco- ¡Diosas¡Miren ese adorno!- corrió hacia la puerta, un gran ramo floral estaba casi colgando de un gran tronco, que servía de “candado” para ese salón.

La joven movió un poco la enorme puerta del salón, casi cerrándola, para acomodar ese caprichoso adorno floral.

-Cochino adorno... quédate en tu lugar...- estaba batallando. Al fondo se escuchaban ya los gritos de los otros dos jóvenes, que de seguro se habían dicho una o dos verdades y se quedaron callados.

De pronto, el peso de la sirvienta hizo mover el enorme palo de madera, que lentamente fue cayendo.

CRASH

La joven abrió los ojos horrorizada, sin querer había encerrado y con seguro a la princesa y a su primer caballero dentro del salón.

-¡Qué pasó!?- se escucharon los gritos de Zelda desde el otro lado.

-¡Lo siento, su Alteza! Se cerró la puerta¡Iré por ayuda!- y salió corriendo hacia fuera del castillo.

Zelda se recargó en la puerta, suspirando. Ese candado necesitaba por lo menos diez hombres para ser movido. Ahora estaban atrapados.

-Menudo día de cumpleaños...- musitó sin dirigirse a nadie en particular.

-Oye...- pronunció algo temeroso el chico, con los brazos cruzados, viéndola de reojo- Lo siento.-

Ella sonrió, y negó con la cabeza.

-No es nada, siempre nos peleamos por tonterías, es normal.-

-Bueno, tú no eres una tontería- comentó con total inocencia.

-¿Qué?- estaba algo sorprendida.

-Olvídalo...- deja de estar cruzado de brazos y se acerca ella- perdón por no haberte felicitado antes. Es que esperaba el momento perfecto- dulcemente la abrazó, y ella correspondió con una gran sonrisa- Felicidades...-

-Gracias.-

Qué extraño sentimiento de cosquillas tenía. Ni hablar de cómo se comportaba frente a él, totalmente infantil. ¿Y qué más podía esperar? Era su mejor, o único amigo.

Raro.

La estaba estrechando con un poco de fuerza. Hasta sentía cómo le temblaban las manos.

-¿Qué ocurre Link?-

Nada. Él deja de abrazarla, para mirarla fijamente. Si. Había estado raro, y esa era una causa de sus constantes peleas.

-Tengo, tengo algo que decirte...- comenzó muy avergonzado, mirando al piso, sus mejillas comenzaron a teñirse de un carmín intenso- pero, no sé cómo vayas a reaccionar.-

Zelda sintió de nuevo mariposas en el estómago. ¿Y si se iba¿Y si su padre lo había mandado a una peligrosa misión? No. Él era suyo, era su caballero... ¡Momento¿Qué estaba pensando¿Suyo?
Negó con su cabeza, alejando esos pensamientos raros.

-Si no me dices, no sabrás mi reacción.- dijo serena, aunque se moría de curiosidad por dentro- ¿qué haces¡Oh! – y miró algo asustada, temiendo algo, o tal vez esperándolo.

Link se estaba acercando a ella. Se aproximaba lentamente, había cerrado los ojos, podía sentir su aliento en su cara, y toda su calidez por su cuerpo.
Y ella no se quitaba, debía pero no. No se movía, no se resistía. Algo le decía que no, que quería seguir, que ella lo buscaba también.

-Zelda... es que tú...- susurró casi al tocar los labios de la muchacha.

-¡PRINCESA¡ESTÁ BIEN!?-

La puerta se abrió de golpe, haciendo que ella empujara al chico lejos. Y entraron varios soldados, seguidos de muchas sirvientas.

-¿Se encuentra bien su majestad?- preguntó un soldado.

-Ella está bien- respondió Link, intercediendo por ella, como había venido haciéndolo desde hace unos meses.

-¿Qué fue eso?- ella aún lo veía shockeada, y notó que tenía las manos tremendamente sudadas.

Fin Flashback

Y se había venido preguntando todo este tiempo qué era lo que había despertado dentro de ella. Por qué Link le dirigía miradas agonizantes de vez en cuando, y ella se las devolvía.

No.

No podía estarle pasando eso.

Estaba enamorada de su mejor amigo, su amigo más íntimo, su único amigo.

Pero le daba miedo aceptarlo, era demasiado peligroso.

-¿Un soldado?- rompió sus cavilaciones la maestra Kaede.

-Si.-

-Hum.- movió sus lentes, observando a la chica- su Majestad, déjemele decirle, con el debido respeto, que esa es una total estupidez.-

-¿Cómo?- atinó a decir por la sorpresa- Pero si la ley marca que una mujer en Hyrule acepta con quién desposarse.-

-Pero no aplica a la realeza, no pueden mezclar su sangre con gente normal, entiéndalo.- Examinó a la joven, que estaba aún analizando todo- No me diga... es esa comadreja de su primer caballero.-

-¿Qué?- casi gritó del susto.

-¡Lo sabía¡Lo supe desde que vino al castillo¡Ese malandrín sólo venía para eso¡Es una comadreja!-

-¡Oiga¡Con Link no se meta¡Ha hecho mucho por este reino!-

-¡JA¡Menudas mentiras¡Nunca le creí¡Y usted tan ingenua como para dejarse llevar por las tarugadas de un joven sin raíces¡Es un perdido!-

-¡No hable así de él!-

-¡Ahora la tiene embobada¡Entienda¡Él nunca le llegará a los talones¡Es un corriente!-

-¡No más corriente que usted!- dio un manotazo en la mesa, enfurecida.

-¿Qué dijo!?- gritó ofendida la señora- ¡Déjeme recordarle que se está dirigiendo con un mayor de edad!-

-¿A si¡Pues mayor que edad ni que nada!- y tirando los libros salió corriendo de la habitación, dejando a la señora con la palabra en la boca.

-¡Guardias¡Detengan a esa jovencita rebelde!- chilló la maestra haciendo sonar una campana que tenían para esos casos.
(N/A: XD se escapaba muy a menudo nwnU)

OoOoO

CUAZ

PAF

BOOM

-¿Qué está pasando en el castillo?- miraba al susodicho lugar, mientras se pegaba en la frente, hastiado- Espero que no...-

-¡Señor¡Señor capitán!- gritaba como condenado un soldado que provenía del castillo, haciendo que todo el escuadrón parara- ¡Señor¡La princesa!- tomó aire el pobre hombre- ¡Escapó de nuevo...!- y diciendo esto cayó desmayado.
(N/A: xD ja!)

-¡Ayúdenlo!- gritó el capitán de la escuadra, y algunos soldados auxiliaron al hombre, después miró a Link- será mejor que vayas a hablar con Lady Impa.-

-A eso voy.- comentó suspirando, yendo al palacio.

OoOoO

-¡Me gritó¡Me insultó¡Y escapó de su clase!- gritó ofendida la maestra Kaede a Impa, que la veía con su mismo semblante sereno y sin expresiones.

La sheikah vio llegar a Link, que había echado casi una carrera hacia ahí.
La maestra Kaede le dedicó una mirada fulminante al joven y se retiró molesta.
Impa suspiró y se cruzó de brazos, parándose enfrente de él.

-¿Ya sabes, no?- dijo sin mucho ánimo.

-Lo que no sé es cómo se le puede pasar por alto a decenas de guardias- miró inquisitivo a la albina de ojos rojos.

-¿Será por que es mi mejor alumna?- le comentó algo divertida- Anda, ya sabes qué hacer.-

-¿Ahora dónde la encuentro¡No me interesa lo que ella haga!-

-Ve Link- no le tomó importancia a los reclamos de él- tomó a su caballo blanco, es lo único que sé.-

-Si si, ve...- refunfuñando se fue en búsqueda de la chica.

OoOoO

El fresco follaje del Bosque Perdido retenía mucha de la humedad durante esa hora de la noche.
Decenas de pequeñas lucecitas y brillos forestales llenaban el aire del lugar, que olía a pino húmedo.
La hojarasca añeja crujía bajo los pies de la joven, que caminaba sin rumbo hacia algún lugar, el que fuera.
Sus pasos la llevaron a un hueco enorme y oscuro, al lado, un pequeño letrero.

“Bosque Perdido”

Entró. Y no le importó. Sólo quería huir, pensar, reflexionar, convencerse de que ella podría quedar con él. Pero pensar que tal vez fue un cruel juego de parte del chico la hacía sentirse confusa.
Y es que ella se había entregado a la fantasía de que tal vez, le gustaba a Link.

Es que era demasiado serio.
Y sentía que estaba ahí por obligación.

Llegó a un pequeño claro, donde había un tronco caído y mucho pasto. Se sentó ahí, y pensó en su caballo, al que violentamente había sacado de la caballería.

-Mejor me sereno...- suspiró cansada, dejando caer su peso en los brazos, al hacerse hacia atrás.

Observó mejor el lugar, había un esbozo de tronco en medio del pasto, y varias mariposas revoloteando una flor que no estaba ahí.

Miró al cielo, ya oscuro. El lugar era iluminado por las esporádicas lucecitas que aún seguían volando. Tendría suerte si veía un hada.

-Me pregunto cómo estará Saria... pero no puedo ir, de seguro ya me están buscando-esto la deprimió más, quería estar sola.

-Sabía que ibas a venir aquí.-

Ella dio un respingo, volteando asustada.

-¡Link¡Pedazo de idiota!- se puso una mano en el pecho, respirando agitada.

-Vaya, lindo lenguaje, Zeldita- comentó triunfante y se paró enfrente de ella- ¡Ahora al castillo!-

-Espera... primero¿cómo me encontraste?- le dirigió una mirada fulminante, esperando a que hablara.

-Diosas Zelda, hablaste de venir aquí la semana pasada...- volteó los ojos con desgano y colocó las manos en jarras.

-Eso no se vale... me conoces demasiado. Eres un aprovechado.-

Link abrió los ojos de golpe, sonrojado.

-¿Qué quieres decir¿Zelda?- miró por todos lados, la chica ya no estaba- ¡Zelda!- gritó su nombre al verla correr hacia detrás del árbol- no corras, demonios.-

-¡Si me quieres llevar será por la fuerza¡No pienso regresar aún!- corrió, corrió de él, no quería regresar, no aún- ¡AAAAAAAAH!-

-¡Zelda!- gritó al ver cómo la chica desaparecía entre el pasto.

-¡Auch!-

-¿Zelda¡Zelda!?- buscó dónde había caído, y al dar un paso, cayó por un hoyo en el suelo.

SPLASH

Había pocos centímetros de líquido, helado líquido. Abrió los ojos, total oscuridad a no ser por las siempre titilantes lucecitas del bosque, que también estaban ahí. Vio a la chica de bruces, a pocos centímetros de él.

-¡Zelda!- la ayudó a levantarse, sosteniéndola de los brazos.

-¡Suéltame!- lo empujó a otro lado, y ella se levantó, se limpió un poco el mojado vestido y con una mirada altanera se volteó, dándole la espalda- No me toques, no pienso ir contigo.-

-No actúes como niña mimada, vámonos.-

-No, Link. Eres tú el que no comprende. No quiero irme. Quiero estar SOLA.- aún le daba la espalda, moviendo su pie sobre la húmeda superficie.

-¿Y te vas a quedar en un hoyo, eh? Qué inteligente.- comentó con sarcasmo, viéndola de reojo- Diosas... miren cómo se le pega la falda... ¡Reacciona¡No la veas! – voltea a otro lado, abochornado.

-¿A dónde lleva esto?- comenzó a caminar en esa penumbra.

De pronto, el lugar se iluminó, lleno de luces rosadas que salían del centro del agua.

-Una fuente de hadas- susurró el chico viendo a las pequeñas hadas comenzar a revolotear.

-¡Oh, es hermoso!- comentó embobada, olvidando todo.

El pequeño espectáculo le hizo olvidar dónde estaba, con quien estaba, por qué estaba y para qué estaba; era tan relajante.

-Camine, princesa, por favor, tengo que llevarla de vuelta al palacio.- cortó mordazmente Link.

Ella apretó los puños.

-Si tanto te interesa este trabajito... márchate sólo. Ya te dije que no me pienso mover.-

-¿Cuál trabajo? Yo no trabajo...-

-Oh vamos Link, no seas tonto. Sé muy bien que sólo estas de mi primer caballero por que te están pagando. Si tanto me detestas deberías irte a otro lugar, como quiera tienes pensión y eres nuestro héroe, no necesito que estés conmigo por obligación.-

-Ay Zelda...- suspiró cansado- no sabes cómo me ofendes. En primer lugar, no estoy por obligación en mi posición, hay algo que me hace estar ahí...-

-Sé que no pediste ser héroe- dijo algo comprensiva, quería que se acabara todo, estaba doliendo mucho- sabes que no te detengo para que vayas a otro lado.-

-No sé por qué dices esto.-

-Link, he visto tu actitud. Siento que odias estar a mi lado...- se abraza a sí misma- ... y yo no quiero que estés pasándola mal... por favor, vete.-

-Zelda...- se acerca un poco, pero la mano de la chica lo detiene, con una seña de alto- espera, has malinterpretado todo. Estaré de malas algunos días, pero, no me siento mal junto a ti.-

-No lo digas por reconfortarme...- ella se volteó, de nuevo dándole la espalda, pero se encontró con un hada frente a su cara.
La lucecita rosa la encandilaba y la hizo dar unos pasos hacia atrás, hasta que topó con algo...

Algo muy tibio...

-Hey, calma- le susurró Link atrapándola en el tropiezo.

-Sólo déjame.-

-Espera, ahora si tengo que decirte algo...-

Ella se volteó. Que se lo dijera de una vez, ahora, no importaba.

-Si hay algo que me mantiene en ese lugar...- tomó aire- eres tú... me he sentido como un imbécil este tiempo, tengo que decírtelo, aunque no sé cómo vayas a reaccionar. Tengo miedo de que no pueda ser...-

-Pero, Link.- reprochó débilmente, sintiendo cómo su corazón se aceleraba.

-Zelda, tú me gustas...-

Ahora sí estaba sonrojado. Ahora sí la estaba aferrando con fuerza de los brazos.

Quería desfallecer, no era cierto. Él no le correspondía...
Todas sus cavilaciones pararon al sentir su mano tomándola de la barbilla, lo vio, lo admiró. Era tan guapo, y ahora si podría ser suyo, sólo suyo...

-...Link-

-Yo quiero... que me dejes estar contigo.-

-Yo necesito estar contigo... tú también me gustas mucho...- entrecerró los ojos sonrojada.

Aún con la mano en su mentón, se fue acercando. Tenía que hacerlo, ahora mismo.
Se detuvo bruscamente al sentir los suaves labios de Zelda chocar con los suyos.
Se estremeció al sentir las delicadas manos de ella tomar su cara, para acercarlo más.

Correspondió al beso tímidamente, era la primera vez que lo hacía, y parecía ser que también era la de él.
Siguieron un torpe compás, acariciando sus labios con los del otro.
Pero el oxígeno se les terminaba, y con pesar se separaron, quedando frente a frente.

-¿Podrá ser?- le preguntó una vez más que sus pulmones se llenaron de aire.

-Deberá ser... yo soy la princesa.- le sonrió divertida mientras lo abrazaba.

-Lo sabía...-

OoOoO

-¡Cómo¡No me pueden despedir así como así!-

-Cálmese señorita Kaede- la tranquilizó Impa- no mi orden, es del Rey.-

-No puede ser... y todo por ese niño...- refunfuño la anciana saliendo de la habitación.

Impa sonrió, cosa que pocas veces hacía, mirando a la ventana.

-La ley en estos casos no importa... que bueno que nuestro Rey también se preocupa por la felicidad de su hija.- miraba a la pareja que estaba en el jardín- bien sea por ellos...- susurró antes de ir a hacer sus deberes.

Qué linda unión estaba por comenzar. Un nuevo camino juntos, y todo gracias a un pequeño malentendido... y a la magia del bosque.

OoOoO

¡Qué chafo!

xD

-w-UU ok, cero inspiración, pero si no terminaba esto me daba un tiro y debo seguirle a los otros fics!

Espero te haya gustado Talim! xD



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