Help
Home Just In Communities Forums Beta Readers Dictionary Search
: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Naruto » Las crónicas perdidas de Konoha

Ellistriel
Author of 11 Stories

Rated: T - Spanish - Adventure/Romance - Kakashi H. & Naruto U. - Reviews: 1,074 - Updated: 11-02-09 - Published: 04-21-07 - id:3501686

Disclaimer: Naruto no me pertenece, los personajes y mundo son obra de Kishimoto Masashi.


Las crónicas perdidas de Konoha

Capítulo 01

Una flama retorna al país del fuego


Esa mañana el despertador no sonó, pero los pájaros cantaban más cerca y fuerte que de costumbre. La cama ya no se sentía cómoda, sino más bien sospechosamente fresca, con una suave pero molesta corriente de aire. Una mano intentó inútilmente encontrar la sábana para envolverse en ella y volver al mundo de los sueños, pero al parecer Morfeo ya había escapado con ella hace mucho. No quedaba otra, era hora de abrir los ojos, y enfrentar un nuevo día.

Pero al abrir los ojos, no vio su cuarto, ni su cama, ni su despertador, ni mucho menos sus sábanas. Ahora yacía en un verde prado, sin nada familiar a su alrededor.

-¿Dónde estoy?- se pregunta una muchacha, frotando sus ojos levemente con las manos y tratando de tapar un poco la fuerte luz que la envolvía -Veamos, bosque hacia allá, camino por allá, muralla con portón gigante por allá y más bosque por acá- murmura aún medio dormida mientras gira su cabeza para ver como es el lugar donde se encuentra “¿¡Muralla con portón gigante!?” piensa confundida y desubicada cerrando fuertemente los ojos para pensar mejor cuando se da cuenta de lo que acababa de ver “Rayos cuanto tomé anoche… No, no tomé, cancelé a los chicos por ver el paquete que me llegó… maldita sea me raptaron y lanzaron a la mitad de quien sabe donde sólo por no ir un día a tomar con ellos, pues debo decir que son rápidos armando bromas, o tal vez ya lo tenían preparado desde antes” deduce sin mayores ánimos aún fastidiada por la cantidad de luz del lugar.

La muchacha ya algo más despierta, se acomoda en el prado con las piernas cruzadas, mira un poco su ropa y luego empieza a reír levemente -Bendita sea la flojera- susurra entre dientes “Que bueno que estaba tan cansada anoche que ni me cambié” -Fuera de bromas ¿Dónde estaré?- se cuestiona poniéndose de pie y caminando hacia el portón gigante cercano a ella. Ahora que está más cerca puede ver un pueblo -Pero que pintoresco, hay un pueblito adentro- comenta sonriendo un poco “Brillante, ¿Qué más esperabas encontrar dentro de una muralla de ese tamaño?” -¿Dónde me lanzaron?

En cuanto entra ve, y la ven, dos jóvenes que parecen ser los guardias de la puerta. Ambos muchachos usan algo que parece un uniforme; pantalón y sandalias azules, polo con unos símbolos rojos con forma de espiral en los lados de los brazos y un chaleco verde; aparte de eso llevan bandanas con un símbolo extraño. Uno de los muchachos tiene los ojos y cabello negro, este le tapa un ojo; el otro también tiene los ojos y cabello de color negro, pero este último lo lleva bastante alborotado y además lleva una especie de venda encima de la nariz.

“¿Guardias? no, parecen recepcionistas, si hasta tienen escritorio, sillas y uniforme” piensa mientras se acerca a ellos que están sentados en una especie de escritorio a un lado de la puerta -Disculpen ¿Me podrían decir donde hay un teléfono? ¿O tal vez alguno tenga uno por ahí?- pregunta amistosamente con una sonrisa en el rostro.

Los dos jóvenes la observan como si les hubieran preguntado algo extraño, luego de unos intercambios de miradas entre ellos uno sonríe levemente mientras se pone de pie.

-Si claro, pero espera aquí, no vallas a moverte, enseguida vuelvo- contesta el muchacho del cabello que le tapa un ojo. Dicho esto el joven desaparece en una nube de humo, dejando a su compañero.

-¿¡Cómo hizo eso!? ¿Algún truco con espejos?- cuestiona sorprendida la muchacha intentando ver donde se metió el muchacho.

-¿No eres de por acá no?- comenta el joven de cabello despeinado que se quedó cuidando la entrada al ver como la muchacha movía la cabeza en todas las direcciones tratando de ver dónde se había metido su compañero.

-Eso depende de donde estemos- responde volviendo la mirada y quedándose quieta “Aunque ¿Qué tanto me pueden haber movido en una noche?… claro que eso basta para haberme llevado hasta el continente”

Luego de esperar cerca de una hora bajo la atenta y curiosa mirada del joven que se quedó, comienza a hacerle difícil imaginar que había permanecido tanto tiempo ahí esperando sólo para usar un teléfono “¿Tanta cosa para traerme un teléfono? ¿Qué fue a hacer, crearme uno? ¿Y este por qué me mira tanto, tendré algo raro encima?” piensa la muchacha algo aburrida de estar sentada junto al escritorio sin hacer nada-¿Qué tan aburrido es cuidar una puerta?- interrumpe la chica para romper un poco el silencio que está empezando a tornarse incómodo.

-Pues… un poco- responde el muchacho luego de unos instantes de indecisión.

-¿Sabes?, tu amigo se está demorando mucho, tal vez debería ir a buscar yo misma el teléfono- opina ella poniéndose de pie y mirando hacía el pueblo en busca de una cabida telefónica.

-¡No!- grita el muchacho parándose de su escritorio -No- repite en voz más baja -El pobre ya fue a buscarlo, además ya debe de estar por volver después de tanto rato- aclara algo nervioso y volviéndose a sentar.

-Si, supongo que tienes razón- asiente la chica muy confundida por la reacción “No debe querer que entre, ¿Qué cree que voy a hacer, vandalizar el lugar?”-¿Cómo se llama este pueblito?

-¿‘Pueblito’?- repite el muchacho un tanto confundido.

Pero antes que alguno pudiera volver a decir algo, el joven que se había ido regresa, pero en lugar de un teléfono trae a otro joven uno de ojos negros, cabello marrón amarrado en una cola alta y con una cicatriz en la nariz, además está vestido igual que los otros dos. Este se acerca para hablarle -Hola ¿Podrías acompañarme?- pide en un tono amistoso.

-Tal vez, pero en realidad sólo quiero un teléfono no un paseo turístico- responde con una sonrisa cansada la muchacha.

-Verás, necesito que vengas conmigo para que hables con la Hokage, luego de eso puedes pedirle lo que necesites- explica el muchacho de la cicatriz.

-¿Con la que?, bueno, lo que sea por conseguir un teléfono- acepta la muchacha suspirando acercándose al joven y empieza a caminar hacía el pueblo con él luego de que este se despide de los muchachos de la puerta.

-Yo me encargo ahora Kotetsu, Izumo.

-¿Y dónde estamos?, el chico de la puerta no llego a responderme- pregunta para no volver al silencio incómodo del cual ya había logrado salir.

-Estamos en Konoha- contesta algo extrañado el muchacho que la acompaña.

-¡Oh!- “¿Y dónde demonios queda eso, cerca de Tailandia? ¿O acaso se supone que debería saberlo?” -Por cierto, me llamo Katt.

-Yo Iruka- dice después de unos segundos en el que parece dudar un poco si darle su nombre, a pesar de esto se presenta con una sonrisa en el rostro y mirándola con mucho interés.

“¿Iruka, qué clase de nombre es ese?” piensa Katt manteniendo la sonrisa en el rostro.

Mientras la lleva por la ciudad, nota que es un lugar tranquilo, sin aglomeración de gente “Sin carros, sin semáforos, sin letreros de tránsito, sin edificios altos, con puestitos de comida, sin casas con rejas” también ve que hay más gente vestida con el uniforme, aunque no muchos “Que será ese uniforme… la mayoría se ven ‘normales’ obviando el hecho de que algunos usan ropa que parece de películas históricas japonesas”

-Iruka ¿Por qué usas uniforme? ¿Eres policía o algo así?- pregunta con curiosidad.

Iruka no le responde, sólo la mira bastante confundido, pero antes de poder indagar más a fondo la reacción llegan a un gran edificio -Vamos, ya cuando lleguemos con la Hokage le puedes pedir o preguntar lo que gustes, aunque después de que le respondas unas cosas- explica Iruka mientras empiezan a subir por las escaleras.

-Iruka… ¿Qué es la Hokage?- pregunta curiosa mientras observa un poco el paisaje ahora que está un poco más alto al estar subiendo las escaleras.

-¿No sabes quien es?- cuestiona mirándola asombrado.

-¿Debería?- pregunta un tanto incómoda.

-Pues… la Hokage es la actual líder de Konoha… eso es principalmente- explica Iruka sin salir de su sorpresa.

-Oh, y tengo que hablar con el líder, bueno la líder, para conseguir un teléfono - “Que extraño asumo que solo deben tener un teléfono en el pueblo aunque… esto tampoco se ve como esos pueblitos en la mitad de la nada, claro no es que sepa donde estoy pero, el pueblo se ve bastante mejor que los pobladitos que solo tienen un teléfono” piensa mirando el lugar por donde Iruka la está llevando mientras este la continúa observando de manera extraña, aunque ahora de una forma mucho más obvia.

-Crees que demore mucho, o es un trámite fácil- indaga con la esperanza que al hablar deje de mirarla así “¿Por qué me mira raro? mejor le sigo hablando mínimo cuando le hablo no me mira así, o al menos no tanto”

-¿Trámite?… No lo sé eso dependerá de la Hokage, aquí es- contesta Iruka sin cambiar su expresión.

Iruka abre la puerta de una oficina; adentro hay un escritorio con un montón de papeles dos mujeres y un cerdo. Ambas se ven jóvenes, una de ellas esta parada al lado del escritorio, tiene el cabello corto y negro, sus ojos también son negros, su ropa se ve del estilo ‘ropa histórica japonesa’ “Al menos no es el uniforme” la otra mujer es rubia, desde donde esta Katt no puede ver bien, pero sus ojos son marrones claro o ámbar, su ropa no es tan ‘tradicional japonesa’, se ve mas como una mezcla del atuendo del sitio con un traje de los que se usan para practicar artes marciales, y bueno el rasgo más saltante de la mujer es su busto “¿Es broma?, rubia y con el busto de ese tamaño… ojala la Hokage sea la otra, aunque bueno, no debería andar juzgando a la gente solo por como se ven… aunque”su atención se distrae hacia cerdo, un pequeño cerdito rosa que esta moviéndose por la oficina “¡Tiene chalequito y collar!” piensa distrayéndose por leves instantes.

-Hokage-sama esta es la muchacha de la que habló Izumo- indica Iruka dirigiéndose a la rubia.

-Muy bien Iruka, yo me encargo de esto ahora, puedes irte- responde esta mientras examina con la vista a Katt e Iruka abandona la habitación.

Alta debe estar por el metro setenta, buena contextura física… -Tsunade-sama-debe tener unos veinte años, cabello rojo, eso no es muy común…-¡Tsunade-sama!-ojos ámbar, eso tampoco es muy común… -¡¡Tsunade-sama!!-su ropa... nadie viajaría a otro pueblo así, aunque si fuera una espía intentaría no ser vista o pasar inadvertida como viajera…que extraño viniendo así es demasiado llamativa.

-¡Tsunade-sama!- grita la muchacha de cabello negro interrumpiendo a la Hokage, ahora con éxito.

-¿Qué sucede Shizune?- responde la rubia algo malhumorada.

“Que mujer tan extraña, piensa en voz alta. Bueno, al menos ya se como se llaman, Tsunade y Shizune, sólo me falta saber como se llama el cerdito. Hasta ahora nadie tiene un nombre normal… ¿Habré acabado en Japón?”piensa mientras mira la escena levemente divertida.

-Ese pendiente es raro también, aunque se me hace conocido- agrega Tsunade mirando nuevamente a Katt y señalándola.

Antes de que Shizune pudiera quejarse con la Hokage sobre sus pensamientos en voz alta, voltea para observar lo que llamó la atención de la mujer y al parecer el pendiente también se le hace familiar. Al igual que Shizune, Katt reacciona a las palabras de Tsunade y mira hacia su pecho donde cuelga el objeto.

-Tsunade-sama… ese pendiente estaba en uno de los archivos antiguos de la villa- dice Shizune sorprendida.

-¿Esta cosa?, justo la recibí por correo ayer… se podría decir que me la mandaron mis papás- comenta Katt sujetando un pendiente de estilo ‘rústico’ que tiene puesto.

-Shizune, busca ese archivo que dices- ordena Tsunade luego de observar el pendiente por unos segundos.

-Sí, Tsunade-sama- responde saliendo muy de prisa del cuarto a buscar el archivo.

-Veamos ¿Cuál es tu nombre?- empieza a preguntar Tsunade mirándola muy atenta.

-Katherine, aunque prefiero que sólo me llamen Katt- responde sin mayor cuidado.

-Bueno Katt, ¿Qué estas haciendo en Konoha, y de dónde vienes?- pregunta Tsunade manteniendo la mirada fija en su visitante.

-No tengo idea que estoy haciendo en Konoha y bueno vengo de Dublín- responde sinceramente hasta que nota que Tsunade la mira extrañada como si no hubiera entendido lo que dijo -…Irlanda- Tsunade la sigue mirando raro -…Europa- misma mirada -…¿Planeta tierra?- agrega por último en tono de broma al notar que la mujer no entiende nada “¿Dónde estoy?” se pregunta internamente comenzando a preocuparse levemente, una cosa es que ella no supiera donde estaba parada, pero que otra persona no reconociera los datos que ella dio era para comenzar a tomarse más en serio la situación “Con suerte simplemente estoy en un lugar muy apartado y la gente vive aislada”

-Aquí esta Tsunade-sama- interrumpe Shizune regresando velozmente al cuarto con unos documentos en las manos.

-Veamos- Tsunade empieza a leer los documentos -Interesante, aunque esta cosa es antigua- momentos después coloca a un lado los archivos y vuelve a posar su mirada en Katt y el pendiente -Katt, ¿Me podrías decir como llegaste a Konoha?

-No tengo la más remota idea, probablemente mis amigos me lanzaron por acá- responde con toda sinceridad “En cuanto logre volver voy a matarlos a todos… aunque ahora que lo pienso tal vez toda esta gente rara es parte de la broma, actores contratados y… no, eso sería excesivo incluso para ellos”

-Cuéntame que fue lo que estuviste haciendo ayer- pide Tsunade mirando un poco extrañada a Katt mientras a ratos revisa las hojas del informe.

-Pues nada raro, lo de siempre obviando por el paquete que me llegó- responde Katt, no muy segura de andar contando lo que hace en un día promedio a un extraño.

-¿Paquete?- repite la Hokage en voz baja algo extrañada -Aun así, quiero que me digas que estuviste haciendo.

-No es muy normal que alguien cuente su rutina a personas desconocidas, quien me dice que no son un grupo de asesinos o ladrones- explica tratando de sonar lo más relajada posible “No creo que lo sean pero, obviando que se ven raros no parecen malas personas, aunque… no creo que tenga muchas opciones de cualquier forma”

-Puedo asegurarte que nosotros no tenemos nada que ver con tu presencia en Konoha, ni tampoco tenemos la intención de asesinarte o robarte. Esta situación es extraña y quisiera ver si puedo arreglarla; pero necesito saber si tú provocaste algo- aclara Tsunade en un tono de voz serio.

-¿Algo extraño?- pregunta Katt a Tsunade que se ve bastante seria -Bueno, no tengo otra opción… ¿No?

Tomando un respiro, Katt se prepara a contarles lo que hizo el día anterior, no parece que fuera a perder nada de cualquier forma y con eso, si tiene suerte, puede conseguir alguna respuesta satisfactoria.


¿Qué les pareció?, este capítulo es obviamente la introducción.

La historia la narraré desde la óptica de mi OC -Katt- el narrador va a describir las cosas que ocurren en su rango cercano al igual que con los pensamientos, que los únicos que va a tener este fic van a ser los de ella, creo que con eso el lector puede sufrir y gozar lo mismo que el personaje y adentrarse más con los alrededores.

Dejen un review con sus comentarios, así sabré si les gustó o no. ¿Opiniones? ¿los personajes andan IC (Dentro de personaje)? ¿Opinión de Katt? Y bueno, cualquier cosa que se les ocurra o crean que deban de mencionar.

Estoy editando unas cosas en los capítulos, por cuestiones de costumbre había utilizado las comillas para los diálogos, pero en español son los guiones los que se utilizan para marcarlos (En realidad deberían ser rayas, pero aún no sé muy bien como utilizarlas correctamente), así que estoy en proceso de edición. Guiones para diálogos y comillas para pensamientos, ambas en letra normal (Nada de cursivas, esas las usaré para marcar otras cosas de ser necesario) también ando revisando la ortografía, que aunque estoy segura que sigo teniendo errores en los capítulos más avanzados los primeros andan demasiado desastrosos como para dejarlos así.



Return to Top